Encuentro Mundial de las Familias Milán2012               
 


30 de mayo
 al 3 de junio de 2012
 Al Presidente del Consejo Pontificio para la Familia
 




Papa explica principales momentos del Encuentro Mundial de las Familias Milán 2012

publicado a la‎(s)‎ 6 jun. 2012 19:35 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 6 jun. 2012 19:38 ]


Romereports.com  | 6 de junio, 2012.  

Durante la audiencia general, Benedicto XVI recordó su reciente viaje a Milán para participar en el séptimo Encuentro Mundial de las Familias en Milán. TEXTO COMPLETO DE LA CATEQUESIS EN ESPAÑOL:

“Queridos hermanos y hermanas: 

Deseo hablarles de mi viaje a Milán, en donde tuve ocasión de participar en el séptimo Encuentro Mundial de las Familias y realizar, como Sucesor de Pedro, mi primera visita pastoral a esa Archidiócesis, que me ha acogido con gran afecto. 

Benedicto XVI a los jóvenes en Milán: "Tened ideales altos, sed santos"

publicado a la‎(s)‎ 3 jun. 2012 15:10 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía



Romereports.com | 3 de junio, 2012.

Benedicto XVI se reunió en el estadio de San Siro con jóvenes recién confirmados, sus familias y catequistas. 

Ante los 80.000 asistentes, el Papa pidió a los jóvenes que sean comprometidos, generosos y alegres para llevar a Dios a la sociedad. 

Les habló de la importancia de los sacramentos y de la búsqueda de la vocación. “Os digo con fuerza: ¡Tended ideales altos,  sed santos!”, dijo el Papa.

Homilía de la misa de clausura del Encuentro Mundial de las Familias en Milán

publicado a la‎(s)‎ 3 jun. 2012 15:05 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía


Romereports.com 3 de junio, 2012. Durante la misa de clausura del Encuentro Mundial de las Familias, Benedicto XVI tuvo unas palabras de ánimo para los separados y divorciados. 

TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA: 

Venerados hermanos,
Ilustres autoridades,
Queridos hermanos y hermanas

Es un gran momento de alegría y comunión el que vivimos esta mañana, con la celebración del sacrificio eucarístico. Una gran asamblea, reunida con el Sucesor de Pedro, formada por fieles de muchas naciones. Es una imagen expresiva de la Iglesia, una y universal, fundada por Cristo y fruto de aquella misión que, como hemos escuchado en el evangelio, Jesús confió a sus apóstoles: Ir y hacer discípulos a todos los pueblos, «bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 18-19). Saludo con afecto y reconocimiento al Cardenal Angelo Scola, Arzobispo de Milán, y al Cardenal Ennio Antonelli, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, artífices principales de este VII Encuentro Mundial de las Familias, así como a sus colaboradores, a los obispos auxiliares de Milán y a los demás obispos. Saludo con alegría a todas las autoridades presentes. Mi abrazo cordial va dirigido sobre todo a vosotras, queridas familias. Gracias por vuestra participación.
En la segunda lectura, el apóstol Pablo nos ha recordado que en el bautismo hemos recibido el Espíritu Santo, que nos une a Cristo como hermanos y como hijos nos relaciona con el Padre, de tal manera que podemos gritar: «¡Abba, Padre!» (cf. Rm 8, 15.17). En aquel momento se nos dio un germen de vida nueva, divina, que hay que desarrollar hasta su cumplimiento definitivo en la gloria celestial; hemos sido hechos miembros de la Iglesia, la familia de Dios, «sacrarium Trinitatis», según la define san Ambrosio, pueblo que, como dice el Concilio Vaticano II, aparece «unido por la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo» (Const. Lumen gentium, 4). La solemnidad litúrgica de la Santísima Trinidad, que celebramos hoy, nos invita a contemplar ese misterio, pero nos impulsa también al compromiso de vivir la comunión con Dios y entre nosotros según el modelo de la Trinidad. Estamos llamados a acoger y transmitir de modo concorde las verdades de la fe; a vivir el amor recíproco y hacia todos, compartiendo gozos y sufrimientos, aprendiendo a pedir y conceder el perdón, valorando los diferentes carismas bajo la guía de los pastores. En una palabra, se nos ha confiado la tarea de edificar comunidades eclesiales que sean cada vez más una familia, capaces de reflejar la belleza de la Trinidad y de evangelizar no sólo con la palabra. Más bien diría por «irradiación», con la fuerza del amor vivido.

La familia, fundada sobre el matrimonio entre el hombre y la mujer, está también llamada al igual que la Iglesia a ser imagen del Dios Único en Tres Personas. Al principio, en efecto, «creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: "Creced, multiplicaos"» (Gn 1, 27-28). Dios creó el ser humano hombre y mujer, con la misma dignidad, pero también con características propias y complementarias, para que los dos fueran un don el uno para el otro, se valoraran recíprocamente y realizaran una comunidad de amor y de vida. El amor es lo que hace de la persona humana la auténtica imagen de Dios. 

Queridos esposos, viviendo el matrimonio no os dais cualquier cosa o actividad, sino la vida entera. Y vuestro amor es fecundo, en primer lugar, para vosotros mismos, porque deseáis y realizáis el bien el uno al otro, experimentando la alegría del recibir y del dar. Es fecundo también en la procreación, generosa y responsable, de los hijos, en el cuidado esmerado de ellos y en la educación metódica y sabia. 

Es fecundo, en fin, para la sociedad, porque la vida familiar es la primera e insustituible escuela de virtudes sociales, como el respeto de las personas, la gratuidad, la confianza, la responsabilidad, la solidaridad, la cooperación. Queridos esposos, cuidad a vuestros hijos y, en un mundo dominado por la técnica, transmitidles, con serenidad y confianza, razones para vivir, la fuerza de la fe, planteándoles metas altas y sosteniéndolos en las debilidades. Pero también vosotros, hijos, procurad mantener siempre una relación de afecto profundo y de cuidado diligente hacia vuestros padres, y también que las relaciones entre hermanos y hermanas sean una oportunidad para crecer en el amor.

El proyecto de Dios sobre la pareja humana encuentra su plenitud en Jesucristo, que elevó el matrimonio a sacramento. Queridos esposos, Cristo, con un don especial del Espíritu Santo, os hace partícipes de su amor esponsal, haciéndoos signo de su amor por la Iglesia: un amor fiel y total. Si, con la fuerza que viene de la gracia del sacramento, sabéis acoger este don, renovando cada día, con fe, vuestro «sí», también vuestra familia vivirá del amor de Dios, según el modelo de la Sagrada Familia de Nazaret. Queridas familias, pedid con frecuencia en la oración la ayuda de la Virgen María y de san José, para que os enseñen a acoger el amor de Dios como ellos lo acogieron. 

Vuestra vocación no es fácil de vivir, especialmente hoy, pero el amor es una realidad maravillosa, es la única fuerza que puede verdaderamente transformar el mundo. Ante vosotros está el testimonio de tantas familias, que señalan los caminos para crecer en el amor: mantener una relación constante con Dios y participar en la vida eclesial, cultivar el diálogo, respetar el punto de vista del otro, estar dispuestos a servir, tener paciencia con los defectos de los demás, saber perdonar y pedir perdón, superar con inteligencia y humildad los posibles conflictos, acordar las orientaciones educativas, estar abiertos a las demás familias, atentos con los pobres, responsables en la sociedad civil. 

Todos estos elementos construyen la familia. Vividlos con valentía, con la seguridad de que en la medida en que viváis el amor recíproco y hacia todos, con la ayuda de la gracia divina, os convertiréis en evangelio vivo, una verdadera Iglesia doméstica (cf. Exh. ap. Familiaris consortio, 49). Quisiera dirigir unas palabras también a los fieles que, aun compartiendo las enseñanzas de la Iglesia sobre la familia, están marcados por las experiencias dolorosas del fracaso y la separación. Sabed que el Papa y la Iglesia os sostienen en vuestra dificultad. Os animo a permanecer unidos a vuestras comunidades, al mismo tiempo que espero que las diócesis pongan en marcha adecuadas iniciativas de acogida y cercanía.

En el libro del Génesis, Dios confía su creación a la pareja humana, para que la guarde, la cultive, la encamine según su proyecto (cf. 1,27-28; 2,15). En esta indicación podemos comprender la tarea del hombre y la mujer como colaboradores de Dios para transformar el mundo, a través del trabajo, la ciencia y la técnica. El hombre y la mujer son imagen de Dios también en esta obra preciosa, que han de cumplir con el mismo amor del Creador. 

Vemos que, en las modernas teorías económicas, prevalece con frecuencia una concepción utilitarista del trabajo, la producción y el mercado. El proyecto de Dios y la experiencia misma muestran, sin embargo, que no es la lógica unilateral del provecho propio y del máximo beneficio lo que contribuye a un desarrollo armónico, al bien de la familia y a edificar una sociedad más justa, ya que supone una competencia exasperada, fuertes desigualdades, degradación del medio ambiente, carrera consumista, pobreza en las familias. Es más, la mentalidad utilitarista tiende a extenderse también a las relaciones interpersonales y familiares, reduciéndolas a simples convergencias precarias de intereses individuales y minando la solidez del tejido social.

Un último elemento. El hombre, en cuanto imagen de Dios, está también llamado al descanso y a la fiesta. El relato de la creación concluye con estas palabras: «Y habiendo concluido el día séptimo la obra que había hecho, descansó el día séptimo de toda la obra que había hecho. Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró» (Gn 2,2-3). Para nosotros, cristianos, el día de fiesta es el domingo, día del Señor, pascua semanal. Es el día de la Iglesia, asamblea convocada por el Señor alrededor de la mesa de la palabra y del sacrificio eucarístico, como estamos haciendo hoy, para alimentarnos de él, entrar en su amor y vivir de su amor. Es el día del hombre y de sus valores: convivialidad, amistad, solidaridad, cultura, contacto con la naturaleza, juego, deporte. 

Es el día de la familia, en el que se vive juntos el sentido de la fiesta, del encuentro, del compartir, también en la participación de la santa Misa. Queridas familias, a pesar del ritmo frenético de nuestra época, no perdáis el sentido del día del Señor. Es como el oasis en el que detenerse para saborear la alegría del encuentro y calmar nuestra sed de Dios.
Familia, trabajo, fiesta: tres dones de Dios, tres dimensiones de nuestra existencia que han de encontrar un equilibrio armónico. Armonizar el tiempo del trabajo y las exigencias de la familia, la profesión y la maternidad, el trabajo y la fiesta, es importante para construir una sociedad de rostro humano. A este respecto, privilegiad siempre la lógica del ser respecto a la del tener: la primera construye, la segunda termina por destruir. Es necesario aprender, antes de nada en familia, a creer en el amor auténtico, el que viene de Dios y nos une a él y precisamente por eso «nos transforma en un Nosotros, que supera nuestras divisiones y nos convierte en una sola cosa, hasta que al final Dios sea "todo para todos" (1 Co 15,28)» (Enc. Deus caritas est, 18). Amén.

Papa pide en Milán que las familias con recursos ayuden a las afectadas por la crisis

publicado a la‎(s)‎ 3 jun. 2012 14:54 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía


Romereports.com  | 3 de junio, 2012. Ante unas 350.000 personas, Benedicto XVI respondió a las preguntas de cinco familias de diferentes países.

Una familia griega le explicó cómo la mala situación económica había afectado gravemente a su empresa y a su familia.


FAMILIA GRIEGA
“Para mantener a nuestras familias, cada día que pasa tenemos cada vez menos. Nuestra situación es una de tantas entre millones de personas. En nuestra ciudad la gente camina cabizbaja y ya nadie confía en nadie, falta la esperanza”.

Papa anuncia que el próximo Encuentro Mundial de las Familias será en Estados Unidos

publicado a la‎(s)‎ 3 jun. 2012 14:46 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía




Benedicto XVI: la mentalidad utilitaria mina la sociedad

publicado a la‎(s)‎ 3 jun. 2012 12:40 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 3 jun. 2012 12:42 ]


 vaticanes | 03/06/2012

"La vocación de las familias no es fácil de vivir, especialmente hoy, pero aquella del amor es una realidad maravillosa, es la única fuerza que puede verdaderamente transformar el mundo". Con estas palabras el Papa saludó a los centenares de miles de familias llegadas al Parque de Bresso de más de 150 Países del mundo para la santa misa. En el curso de la homilía el Pontífice recordó la importancia del "mantener una relación constante con Dios, cultivar el diálogo, ser pacientes con los defectos de los demás, saber perdonar y pedir perdón, superar con inteligencia y humildad los eventuales conflictos". No olvidando a las familias que viven "experiencias dolorosas de fracaso y de separación", el Papa p ...



Papa: la política sea responsable por las familias

publicado a la‎(s)‎ 3 jun. 2012 12:37 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 3 jun. 2012 12:43 ]


 | 03/06/2012 por 

En el parque de Bresso, se manifestaron las expectativas y las preocupaciones de las familias. En un diálogo abierto y sincero núcleos variopintos, abrieron el corazón a Benedicto XVI, haciendo propias las palabras de esperanza que el Pontífice les dirigió. Para las muchas familias actualmente afectadas por la crisis económica y representadas en el palco con la bandera de la Grecia, el Papa pidió responsabilidad a la política. "Me parece --insistió- que tendría que crecer el sentido de responsabilidad en todos los partidos, que no prometan cosas que no pueden realizar". Luego de haber invitado a todos a buscar el justo equilibrio entre tiempo para la familia y para el propio trabajo, las reflexiones de ...



Benedicto XVI: Aquello que hace el amor no lo puede el miedo

publicado a la‎(s)‎ 2 jun. 2012 20:20 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía


 | 02/06/2012

"Ningún poder del hombre puede considerarse divino, por lo tanto ningún hombre es dueño de otro hombre". Lo dijo el Benedicto XVI encontrando a las autoridades en el arzobispado milanés. La cita dio la oportunidad al Papa para enfocar aquellas que deberían ser las cualidades de quien gobierna: la justicia, antes que nada, "porque interesa al bien de toda la comunidad", y "el amor por la libertad". "La libertad no es un privilegio para algunos sino un derecho para todos, un derecho precioso que el poder civil debe garantizar". Y por libertad no debe entenderse "arbitrio de uno mismo", sino "responsabilidad de cada uno". Benedicto XVI subrayó que dado que el "Estado está al servicio y tutela de la pers ...



Benedicto XVI: "Cristo es todo por nosotros"

publicado a la‎(s)‎ 2 jun. 2012 20:17 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía


 | 02/06/2012

"No hay oposición entre el bien de la persona del sacerdote y su misión; es más, la caridad pastoral es elemento unificante de vida que parte de una relación siempre más íntima con Cristo en la oración para vivir el don total de sí mismos por el rebaño". En su segunda jornada en Milán, Benedicto XVI encuentra al clero, los seminaristas y los consagrados de la arquidiócesis ambrosiana y los invita a gustar todos los matices de la propia vocación. "Si Cristo, para edificar su Iglesia, se entrega en las manos del sacerdote --dijo- estos a su vez se deben confiar a El sin reservas: el amor por el Señor Jesús es el alma y la razón del ministerio sacerdotal". En el curso de su homilía, el Papa habló del "cel ...



Benedicto XVI: "El egoísmo es enemigo de la alegría"

publicado a la‎(s)‎ 2 jun. 2012 20:13 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía


 | 02/06/2012 

San Siro acogió a un equipo de excepción. A descender al campo fueron los confirmandos, que con alegría y entusiasmo abrazaron a Benedicto XVI. A todos y cada uno de ellos el Papa les pidió "tiendan a ideales elevados", siguiendo un itinerario de santidad que no es negado a nadie. Entre las recomendaciones afectuosas del Papa se encuentra la participación a la misa dominical; el Sacramento de la Penitencia, porque "es el encuentro con Jesús que perdona nuestros pecados y nos ayuda para hacer el bien"; la oración personal; el estudio, un "deber cotidiano y una gran oportunidad para creer". "Estén disponibles y sean generosos hacia los demás --afirmó el Papa- venciendo la tentación de colocarse ustedes ...



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