Enseñanzas para Crecer en la Fe   

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 24° Domingo del Tiempo Ordinario, 16 de Septiembre 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 17 sept. 2018 18:40 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 17 sept. 2018 18:59 ]


¡Tripulación sabia!: Señor, Tú estás tan cerca, ¡que hasta te puedo tocar!” 

   En un vuelo trasatlántico de la línea Aérea British Airways tuvo lugar el siguiente suceso: A una dama distinguida la sentaron en el avión al lado de un hombre de raza negra. La mujer pidió a la azafata que la cambiara de sitio, porque no podía sentarse al lado de una persona, que según ella, era “desagradable”. La azafata argumentó que el vuelo estaba muy lleno, pero que iría a revisar a primera clase a ver si podría encontrar un puesto libre. 

   Todos los demás pasajeros observaban enojados la escena, no solo por el hecho en sí, sino por la posibilidad de que hubiera un puesto para la mujer en primera clase. La señora se sentía feliz y hasta triunfadora porque la iban a quitar de ese sitio y ya no estaría cerca del hombre de raza negra. Minutos más tarde regresó la azafata y le informó a la señora: “Disculpe señora, efectivamente todo el vuelo está lleno, pero afortunadamente encontré un lugar vacío en primera clase. 

   Sin embargo, para hacer este tipo de cambios le tuve que pedir autorización al capitán. Él me indicó que no se podía obligar a nadie a viajar al lado de una persona desagradable”. La señora con cara de triunfo intentó salir de su asiento, pero la azafata en ese momento se da vuelta y le dice al hombre de raza negra: “Señor, ¿sería usted tan amable de acompañarme a su nuevo asiento?” Todos los pasajeros del avión se pararon y aplaudieron a la azafata. Ese año, la azafata y el capitán fueron premiados por esa actitud. 

La tintorería. [Religión de caprichos, para no implicarnos con el Señor] 

   Un hombre humilde y sabio atendía su tintorería, entró un cliente y le dijo:  —¿Podrías teñirme este vestido?  — ¿De qué color lo quieres?  — Algo sencillo, pero que no sea ni rojo, ni verde, ni blanco, ni negro, ni amarillo, ni lila. Es decir, de ningún color conocido, de resto, nada especial. ¿Me lo puedes hacer?  —¡Claro que sí, hombre! Pasa a recogerlo cuando quieras, pero que no sea ni lunes, ni martes, ni miércoles, ni jueves y menos viernes. ¡Ah! Y el sábado y el domingo estará cerrado.

Cristianos light... ¿De qué sirve decir: ¿Tú eres el Mesías, si no me implico en Él? 


   Un joven llamó al párroco para decirle que quería hacerse miembro de la parroquia. Pero que no tenía intención de ir a misa todos los domingos, ni asistir a las clases de Biblia, ni visitar a los enfermos, ni colaborar con las obras de la parroquia. 

   El párroco lo felicitó por su deseo de pertenecer a la iglesia, pero le dijo que la iglesia que buscaba se encontraba a las afueras de la ciudad.  

  El joven anotó la dirección y fue feliz a buscar la iglesia que quería. Cuando llegó a la dirección que el párroco le había dado, encontró una iglesia abandonada y en ruinas. 

   El joven se quedó perplejo, reflexionó y comprendió que sin la abnegación, el sacrificio y la entrega, todo se derrumba; que un cristiano mediocre, lleva la Iglesia a la ruina.

 

Con alegría y júbilo: 

   El esposo regresa de misa, entra a la casa corriendo y se dirige a la esposa. Con una gran sonrisa la abraza, la levanta tiernamente en sus brazos y danza con ella en el aire, alrededor de los muebles de la casa. - ¿Pero, que es lo que dijo el padre en el sermón?, le pregunta al esposo. ¿Acaso dijo que los esposos tenían que ser más cariñosos con sus esposas? – No… contesta el esposo. - ¡El padre lo que dijo era que teníamos que cargar con nuestra Cruz con alegría y júbilo! 

La mujer perfecta [Seguir al Señor con la cruz y las imperfecciones]

 

   Un sabio conversaba con un amigo, el cual le preguntó: — Entonces, ¿nunca pensaste en casarte? — Sí pensé — respondió el sabio —. En mi juventud resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco y conocí a una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.

 

   Continué viajando y fui a Isfahan; allí encontré a una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita. Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una hermosa mujer, religiosa y conocedora de la realidad material. — ¿Y por qué no te casaste con ella? — ¡Ah, mi querido amigo! Lamentablemente, ella también quería un hombre perfecto. 

Volteretas saludables: [El Hijo del Hombre tiene que sufrir mucho] 

   Un señor que trabajaba como acróbata y malabarista en un circo, se fue a confesar. Cuando le llegó su turno, el sacerdote lo saludó muy cordialmente, y le preguntó: 

  ¿En que trabajas? - Y el señor le dijo: -Soy acróbata y malabarista en un circo. - El padre le dijo: No sé qué es eso, ¿podrías hacerme una demostración? – Y el señor, frente al confesionario, se puso a hacer unas maromas, volteretas y saltos mortales. 

   Unas señoras que estaban en la fila, esperando para confesarse lo vieron y, asombradas, una le dice a la otra: Con estas penitencias que ponen ahora, ¿quién se va a confesar? ¡¡¡Y nosotras que no trajimos pantalón!!! 

El malabarista: [La vida sin sacrificio pierde mérito]

 

   La guardia civil detiene a un viajero en la carretera, y después de pedirle la documentación, le piden que abra el maletero. Observan en el interior un maletín negro y le preguntan que lleva. Esta contesta que herramientas de trabajo.

 

– Abra el maletín. Así lo hace y llevaba siete machetes. – ¿Esto son herramientas de trabajo? – Mire usted agente: es que yo soy malabarista y hago juegos con los cuchillos en un circo. – ¡Haga una demostración!


   El malabarista toma los machetes y empieza a lanzarlos hacia arriba y a todos lados con gran destreza, 


recuperándolos en sus manos cada vez que los tiraba. 


   Pasa un señor con la mujer en el auto, se queda mirando y le dice a la mujer: 

– Mija… ¿Has visto lo difícil que están poniendo la prueba del alcohol?

 “Jesús es mi Salvador”: La respuesta perfecta: [Misa con niños] 

   Un niño de 10 años, -que no era muy buen estudiante-, estaba a punto de ingresar a los exámenes de fin de año. Otro niño lo notó que estaba muy nervioso y le preguntó: “Qué, ¿te preocupan las preguntas?” A lo que el niño le respondió: “No. Lo que me preocupan son las respuestas”.

¿Ser cristiano, por un día? [Para misas con niños]

   Un niño de 5 años va a su primer día de clase a la escuela, con mucha pereza. Al regreso, sus padres le preguntan: ¿Cómo te fue? Y él respondió: mal porque me toca ir mañana. 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 23° Domingo del Tiempo Ordinario, 9 de Septiembre 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 10 sept. 2018 11:15 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 10 sept. 2018 11:50 ]

El bastón del profeta Elías 

   Dicen que al profeta Elías le gustaba pasear por las calles del pueblo disfrazado. Quería observar de cerca a la gente. Un día se disfrazó de mendigo: ropas sucias y rotas. Fue a llamar a la puerta de una gran mansión. Se celebraba una gran fiesta. Cuando el dueño lo vio, sucio y andrajoso, lo despachó tirándole la puerta. Elías se marchó. 

   Volvió más tarde, ahora lujosamente vestido: traje, camisa de seda, sombrero, y un bastón con empuñadura de oro. Cuando llamó a la puerta fue recibido con todos los honores y sentado en la mesa de honor. Todos le miraban con admiración. De repente Elías empezó a llenarse los bolsillos de comida y a derramar el vino sobre su ropa. 

   La gente sorprendida le preguntó por qué se comportaba así. Elías contestó: cuando vengo como un rico me honran y agasajan, pero soy la misma persona que vine vestido como mendigo. Sólo han cambiado mis vestidos. Ustedes no me recibieron a mí sino a mis vestidos y mis vestidos tenían que ser alimentados. 

   Todos los invitados bajaron la cabeza avergonzados y cuando la levantaron, Elías había desaparecido. En su silla había quedado su bastón con la empuñadura de oro. 

Rana sorda 

  Unas 20 ranas decidieron un día escalar la torre de la iglesia del pueblo. La que subiera hasta lo más alto de la torre recibiría una medalla de oro olímpico. Los vecinos del pueblo se arremolinaron alrededor de la torre para animar a las participantes. La gente gritaba: Eso es demasiado alta. Ninguna lo conseguirá. No pierdan el tiempo. Y se reían de las pobres ranas. 

   Poco a poco iban cayendo a tierra, pero algunas seguían subiendo. La gente gritaba más fuerte: Imposible. Bájense, desistan. Todas cayeron menos una que no se rindió y continuó hasta llegar a la cima. Todos querían saber cómo lo había conseguido y le hicieron muchas preguntas. Su secreto:

Era Sorda. No pudo oír las risas, ni los gritos, ni las críticas de los espectadores. Ella pensaba que la estaban animando.  

León sordo

  

   Un violinista de paseo por África se pierde. De repente se encuentra con un león.
El violinista se acuerda que dicen que la música calma a los animales, entonces empieza a tocar su violín mientras que van llegando más leones, que se empiezan a sentar alrededor del violinista.

 

   El violinista comienza a pensar: "Dios mío, nunca pensé que este violín me pudiera salvar la vida...". De pronto, un león sale de los arbustos, se lanza sobre el violinista y se lo come. Y un león le dice al otro: “ya sabía yo que el sordo nos iba a estropear el concierto!"

Ciego - sordo y mudo: 

   Un cieguito pedía limosna en una esquina. Pasa un turista y al querer colocarle una moneda en el tarro de metal, la moneda pega en el borde y cae. El ciego se agacha la toma y la introduce en el tarro. El turista lo mira y le dice: - Oiga! usted no es ciego; ¡usted es un estafador y anda engañando a la gente, sinvergüenza! El supuesto cieguito, tranquilo, le responde: - Cálmese señor, sucede que el cieguito está enfermo y yo lo estoy cubriendo. - Ah, ¿y usted a que se dedica? - Yo soy el sordomudo de la otra cuadra. 

Mendigo sordomudo: 

   Una señora ve a un mendigo con un letrero que decía así: "Sordomudo, por favor coopere conmigo". La señora le dice: 

   ¡Oiga señor, yo a usted le he visto hablando con la gente! es un mentiroso…Usted no es mudo! A lo que el mendigo le contesta: ¡Cállese y no me grite que tampoco estoy sordo!

Viejitos sordos:

 

  Dos ancianitos se encuentran hablando sobre el envejecimiento: - “Mira, la peor parte se la llevan nuestras mujeres. Además, ellas siempre se negarán a admitir que envejecen y tratan por cualquier medio de esconder sus achaques y su edad” - “¿Sabes que si? Tienes toda la razón” - “Te cuento que encontré un buen truco para hacerles ver sus discapacidades por medio de un jueguito. Si quieres saber si tu mujer se está quedando sorda, colócate a 10 metros de ella y hazle una pregunta. Cuando veas que no te responde, acércate a 5 metros. Después a 2 metros y luego a 1 metro. 

 

   Y si no te responde, ya no le quedará más remedio que aceptar que está sorda” El viejito llega a su casa, se coloca a 10 metros de su señora y pregunta en voz alta: - “Cariño ¿qué hay de cenar?” No recibe respuesta. Se acerca a 5 metros y le pregunta de nuevo: - “Cariño ¿Que qué hay de cenar?” No recibe respuesta; se acerca a 2 metros: - “Mi amor ¿qué vamos a cenar?”. No recibe respuesta. Se acerca a 1 metro de ella - “Mi vida ¿Que qué vamos a cenar?” Y la señora enfurecida se vuelve hacia él y le responde: - “¡¡¡Viejo sordo, te he dicho 4 veces que pollo con papas fritas!!! 

Gallegos 

  Dos gallegos se encuentran en la calle. Uno de ellos iba con su anciana madre y el otro amigo le dice:

 - ¡Manolo, cuánto tiempo que no nos vemos! ¿Qué hay de tu vida?


- Pues aquí estoy con mi madre, que la pobre se ha quedado sorda y ciega. - ¡Qué problema! ¿Y qué… ¿La llevas ahora al médico? - No. Voy a que le corten los servicios de la luz y el teléfono.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 22° Domingo del Tiempo Ordinario, 2 de Septiembre 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 31 ago. 2018 19:12 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 31 ago. 2018 19:39 ]

El secreto del jamón: [Aferrados a la tradición] 

   Una joven mujer preparaba con mucho entusiasmo un jamón para la cena. Después de cortarle un pedazo a la punta del jamón, lo colocó en un envase para hornearlo. Su hija le pregunta, mami, “¿Por qué le cortas la punta al jamón?” 

   Ella le contesta: “Pues, la verdad es que no sé, pero mi mamá siempre lo hace así, y entonces, yo también lo hago”- Más tarde, hablando ésta con su mamá, le preguntó a su vez porqué cortaba una punta al jamón antes de meterlo al horno, a lo que su madre le respondió: “No sé, esa fue la manera como mi mamá siempre lo hacía.” 

   Unas semanas después la joven mujer visitó a su abuela y aprovechó para preguntarle: “Abuela, ¿por qué tú le cortabas la punta al jamón cuando lo ibas a meter al horno?” Su abuela le contestó: “Pues, m´ijita, ¡porque esa era la única manera que el jamón cupiera en el recipiente de hornear! 

El gato amarrado: [También por tradición] 

   Había una vez un monasterio en el que se respetaba el silencio escrupulosamente. Pero cada día, justo a las seis de la tarde, cuando los monjes iniciaban el rezo de Vísperas, aparecía un gato por la puerta del monasterio, maullando fuertemente. Ante la insistencia e intensidad de los maullidos, el abad tomó una decisión: pidió a un hermano que, de seis a siete de la tarde, atara el gato a una columna que había a la entrada del monasterio, lejos de la capilla donde ellos rezaban. 

   Y así lo hacía el hermano cada tarde. Pero pasó el tiempo, y el abad falleció y vino a sustituirle un monje de otro convento lejano, y pronto se dio cuenta de lo que cada tarde se hacía con el gato. Meses después falleció el gato. Inmediatamente, el nuevo abad llamó al hermano y le dijo: “Compre cuanto antes otro gato para amarrarlo en la columna, de seis a siete de la tarde”.

 La Zorra hábil: [Fábula de Esopo contra las apariencias] 

   El fabulista griego Esopo, nos cuenta en una de sus fábulas, que una zorra muy hábil y curiosa entró de casualidad al taller de un orfebre y comenzó a observar maravillada, las diversas obras del artista. 

   De pronto, reparó en una máscara de teatro bellamente pintada, y la estuvo examinando cuidadosamente. Y, después de unos minutos, decepcionada, exclamó: “¡Oh, qué grande y hermosa cabeza, pero no tiene cerebro!”. Todo era pura fachada. Pero estaba vacía por dentro. 

El corazón y los negocios 

   Un sabio monje estaba hablándole a un grupo de ejecutivos. En un momento de su charla dijo: —Así como el pez muere en tierra seca, ustedes morirían si enredan su corazón en los asuntos del mundo. El pez debe volver al agua para poder vivir. 

   Ustedes deben volver a su propio corazón para poder vivir. Entonces, los ejecutivos dijeron: — ¿Está sugiriéndonos que debemos abandonar los negocios y entrar a un monasterio? — El monje dijo: Lo que digo es que “Continúen con sus negocios, pero vuelvan a su corazón y así verán que ustedes valen más que cualquier negocio…”. 

Celular: [¿Quién o qué ocupa nuestro corazón?] 

   Una esposa muy cariñosa se encuentra una lámpara de Aladino. 

   Llena de felicidad la frota inmediatamente y sale un genio. La buena esposa le pide un deseo:

-“Quiero que mi marido me mire sólo a mí; que yo sea el único amor de su corazón, que él duerma siempre a mi lado; que cuando se levante yo sea lo primero que mire y que consienta, y que me lleve a todas partes con él…” ¡¡¡¡ Y Zuuaaz!!!! - El genio la convirtió en celular

Pelea desigual: [Dios mira el corazón; los hombres las apariencias] 

   Estaba un hombre humilde en la calle, llevando con lazo un perro callejero. Llega otro hombre con tres tremendos perros rottweiler. Y, por ofender al humilde hombre le propone: ¿Oye, por qué no hacemos una competencia: tu perro contra estos tres rottweilers? Seguramente el hombre creyó que no iba a aceptar la apuesta, sin embargo, el hombre le dice: Listo. 

   Entonces dijeron: A la 1, a las 2, ¡y a las 3…Ya! - Y se pusieron a pelear, cuando de repente el perro callejero se devoró a los tres rottweilers. Y el dueño de los rottweilers, sin salir del asombro, le dice: ¿De dónde sacaste ese perro? Y el hombre humilde le contesta: Lo que pasa es que el otro día vino un circo a la ciudad y este perro se escapó, y traía una gran melena alrededor del cuello, y yo lo peluquié!...Era un león!!!

¿Arrodillados o de pie?: [El amor importa más que las tradiciones.] 

   Un párroco, en su nueva parroquia, encontró que, durante la consagración, la mitad de sus fieles permanecían de pie y la otra mitad de rodillas. Cada grupo insistía en que su tradición era la verdadera. Para solucionar el conflicto, el joven párroco, con un feligrés de los que se arrodillaban, y otro de los que permanecía de pie, fueron a visitar al Obispo. 

   Preguntó el primero: Sr. Obispo, ¿no es verdad que la tradición de arrodillarse durante la consagración ha sido siempre la correcta? No, esa no fue siempre la tradición, contestó el Obispo. ¿Entonces, estar de pie fue ha sido la tradición correcta? -  preguntó el que se quedaba de pie-. No, contestó el Obispo, esa no fue la tradición. Entonces dijo el párroco: Sr. Obispo, entonces lo que tenemos es un completo caos: la mitad arrodillados y la otra mitad de pie. Y el Obispo le respondió: ¡Sí señor, esa ha sido siempre la tradición! 

Los frailes: [Quebrantar leyes] 

   Cuatro frailes hicieron voto de silencio por un mes mientras tenían que caminar por la ciudad. A los 8 días, uno de ellos dijo: "Perdonen que rompa el voto de silencio, pero me parece que dejé abierta la puerta del monasterio." "¿Por esa tontería tenías que romper el voto?" dijo el segundo. "Tú también lo rompiste!" dijo el tercero. Y el cuarto fraile dijo: "¡Menos mal que yo no he hablado!"

Camellos encerrados [Que nada encierre nuestro corazónMisa con niños] 

   El hijo camellito pregunta a su mamá ¿Por qué tenemos estas patas tan grandes? 

   -Pues para no hundirnos en la arena del desierto. - ¡Ah!, y ¿por qué tenemos estas pestañas tan largas? -Para proteger nuestros ojos del fuerte sol y de la arena del desierto. - ¿Y por qué tenemos esta joroba tan grande?

 -   Porque en la joroba guardamos grasa y líquidos para soportar largos viajes en el desierto. 

-Oye, mamá, ¿y entonces, ¿qué hacemos en un zoológico? 

El combate. [Expulsar cuanto dañe nuestro corazón. Misa con niños] 

   Primera escena: Entra una mosca con bata. Segunda escena: entra otra mosca con bata. Tercera escena: Entra otra mosca con bata. Título de la obra: “ ¡Combata las moscas!”.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 21° Domingo del Tiempo Ordinario, 26 de Agosto 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 27 ago. 2018 11:08 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 31 ago. 2018 18:49 ]

Todo por un martillo: [Crítica enfermiza]

   Un hombre quiere colgar un cuadro. El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. Su vecino tiene uno. Así, pues, nuestro hombre decide pedir al vecino que le preste el martillo.

Sin embargo, le asalta una duda: ¿Qué? ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó como de mala gana. Quizá tenía prisa. Pero, tal vez no era más que un pretexto, y de pronto tiene algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no le he hecho nada; algo se le habrá metido en la cabeza. 

   Si alguien me pidiese prestada alguna herramienta, yo se la daría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como éste le amargan a uno la vida. Y luego todavía se imagina que dependo de él. Sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo. Así nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, el vecino le abre la puerta y, antes de que el vecino tenga tiempo de decir «buenos días», nuestro hombre le grita furioso: “¡Quédese con su martillo, que yo no le ruego a nadie!” 

Dos posibilidades [Optar por el Señor, es saber elegir] 

   Un señor sale del trabajo y se pregunta: ¿Me voy en taxi o en camión? Si me voy en Taxi no hay problema; y si me voy en camión hay 2 posibilidades: que me vaya parado o que me vaya sentado. Si me voy parado no hay problema y si me voy sentado hay 2 posibilidades: que me siente con un hombre o con una mujer. 

   Si es con un hombre no hay problema, pero si es con una mujer hay dos posibilidades: que me enamore o que no me enamore. Si no me enamoro no hay problema, pero si me enamoro hay dos posibilidades: que me case o que no me case. 

   Si no me caso no hay problema, pero si me caso hay 2 posibilidades: que tenga hijos o que no tenga hijos. Si no tengo hijos no hay problema, pero si tengo hijos hay dos posibilidades: que sea niña o que sea niño. Si es niña no hay problema, pero si es niño hay dos posibilidades: que sea doctor o que sea arquitecto. Si es doctor no hay problema, pero si es arquitecto hay 2 posibilidades: que me invite a su obra cuando esté terminada, o que me invite a su obra cuando no esté terminada. 

   Si me invita cuando esté terminada, no hay problema, pero si me invita cuando no está terminada hay dos posibilidades: que me caiga o que no me caiga. Si no me caigo no hay problema, pero si me caigo hay dos posibilidades: Que me muera o que no me muera. Si no me muero no hay problema, pero si me muero hay dos posibilidades: que me vaya al cielo o que me vaya al infierno. ¡Si me voy al cielo no hay problema, pero si me voy al infierno...! - Mejor me voy en Taxi. 

El duelo: [Ante Jesús: ¿Retroceder si, rendirse también?]. 

   Dos italianos que tenían una gran disputa decidieron batirse en duelo mortal en el campo de honor y así terminar sus diferencias. Se citaron diciendo: Esta noche a las 10:30 en punto, en la esquina Garibaldi. Como la citación fue en la mañana, a las cinco de la tarde a uno ya se le había pasado el enojo. Decía: No debe haber nada peor pa´un tipo que pelear. 

   Además, sabiendo uno que tiene que ir matar o morir. Es ¡¡feísimo!!! Pero no puedo dar marcha atrás porque es cuestión de dignidad, y el otro va a pensar que yo le tengo miedo…y no le tengo miedo. ¡¡¡Ahí entra funcionar el machismo y el orgullo latino… ¡¡¡Llamarlo pa´decirle que no vamos a pelear, y que el otro diga que le tengo miedo…Qué va!!! Ya no puedo dar marcha atrás...No quiero pelear, pero tengo que ir a pelear. 

  En eso se acordó, que eso lo castiga la ley. Ahí estaba la salida airosa. Llamó al jefe de policía y le dice: señores jefes de policía: este es un llamado anónimo…Soy un ciudadano italiano y llamo para informar que esta noche a las 10:30 en la esquina Garibaldi, dos inconscientes piensan batirse en duelo mortal. Hay que llegar antes y detenerlos. Y le responde el jefe de policía: Si ya me enteré…hace diez minutos habló el otro. 

Si, pero no. [Disculpas en nuestro compromiso con el Señor]

 

   El novio le escribe un e-mail a su amada novia: “Por ti soy capaz de cualquier cosa: Cruzar nadando los océanos. Llegar a la cima de la montaña más alta del mundo y gritar a los cuatro vientos que te amo. Enfrentaré cualquier obstáculo que nos separe. Es que te amo tanto, que por ti soy capaz de todo… Nota: el jueves voy a vertesi no llueve...” 

¿Mejor me voy… [Vosotros también os queréis ir?] 

   Una mujer quería saber qué pasaría si le decía a su esposo que se iba de la casa sin decirle a donde. Así que le escribió una carta diciéndole que estaba cansada de él y que no quería estar con él. Al terminar dejó la carta en la mesa de noche y se escondió debajo de la cama. Cuando su esposo llegó a la casa, leyó la carta y escribió algo en ella, luego empezó a cantar y a cambiarse de ropa.

   Tomó su teléfono y marcó un número, y dijo: “Hola nena, me estoy cambiando para encontrarme contigo; con mi esposa, ya todo se acabó, fui un tonto en casarme con ella, ojalá te hubiera conocido antes, ¡ya nos vemos amor!”. El hombre se fue y la mujer salió destrozada y llorando de la cama, hasta que miró la nota y decía: “se te veían los pies amor…voy a comprar pan! ¡Jajaja…! 

Trigamia [Decisiones y opciones a nuestro acomodo?] 

   Una señora buscaba leña cerca del río y cortando una rama de un árbol caído se le escapó el hacha de las manos y fue a parar al fondo del río. La mujer suplicó a Dios y él apareció. Le preguntó: - Por qué estas llorando mujer? La mujer respondió que su hacha se había caído al río. Dios entró al río, sacó un hacha de oro y le pregunto a la mujer: - Es esta tu hacha? La noble mujer respondió: - NO, Dios, esa no es. Dios entró nuevamente y sacó del río un hacha de plata y volvió a preguntar: - Esta es tu hacha? - No respondió la mujer. 

   Dios volvió nuevamente al río y sacó un hacha de hierro y madera y de nuevo preguntó: - Es está tu hacha? - Sí respondió ella, ésa es. A Dios le agradó la sinceridad de la mujer y la mandó de vuelta a su casa, regalándole las otras dos hachas, la de oro y la de plata. Otro día, la mujer y su amado esposo estaban paseando por los campos, cuando él tropezó y cayó al río. 

   La mujer, desesperada porque no sabía nadar, suplicó ayuda de Dios. Él apareció y le preguntó: - Mujer, otra vez tú, ¿por qué estas llorando? Ella respondió que su esposo había caído al río y se había ahogado. Inmediatamente, Dios se lanzó al río, sacó del cabello a “Brad Pitt” y le preguntó a la mujer: - Es este tu esposo? - Sí, sí, si respondió la Mujer. 

   Entonces Dios se enojó y le dijo: - Eres una mujer mentirosa!!! Pero rápidamente la mujer le explicó: Dios mío, usted perdone, pero fue un malentendido. Si yo hubiese dicho que “no”, entonces Ud. me habría sacado del rio a “Mel Gibson” y si le hubiera vuelto a decir que tampoco era él, Ud. me habría traído a mi marido, y cuando dijera que sí era él, Ud. me mandaría para mí casa con los tres hombres. Y Yo que soy una fiel mujer, no podría cometer TRIGAMIA…. Por eso es que le dije sí al primero de ellos. Dios halló justo el comentario de la mujer y la perdonó.

Lo fácil, atrae: [Para misas con niños] 

Cuando ve irse a la escuela a su hermanito, la niña le pregunta a la mamá: 

mami, mami 

   ¿Cuándo iré yo también a la escuela? pronto hijita, ¿te gusta la escuela? y la niña dice: 

si mami, mi hermanito me dice que son bien bonitas las vacaciones y la hora de recreo. 

A correr se dijo: [cristianos valientes?] 

Soldados boyacacunos: ¿por qué juyís? no veis que la patria os menesta? Así que jusiles al hombro, jondien cartuchos por puchos pa que totien. Y recordaos…Si son muchos, nos degolvemos, si son pocos, nos escondemos, y si no hay naide, combatiremos hasta derramar la última gota de sangre.!!!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Solemnidad de la Asunción, 19 de Agosto 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 21 ago. 2018 11:02 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 21 ago. 2018 11:07 ]

Fiesta Patronal Diócesis de Zipaquirá

 

Cosas de mamá. [María intercede por nosotros, y nos abre las puertas del cielo] 

   Se cuenta que san Pedro, muy preocupado al notar la presencia de algunas almas a las cuales no recordaba haberlas hecho pasar al cielo, se puso a investigar y encontró un lugar por donde entraban. Fue entonces ante el Señor y le dijo: Señor Jesús, habiendo observado que hay aquí algunas almas a las que no recuerdo haberles abierto las puertas para que entraran a gozar de la eterna felicidad, hice algunas investigaciones y hallé un hueco por donde entran, yo quisiera que lo vieras. 

   Aceptó Jesús acompañarlo y vio que del hoyo descubierto colgaba hacia la tierra un inmenso rosario, por donde constantemente subían muchas almas, alarmado, San Pedro le dijo: creo, Señor, que debemos cerrar la entrada. No, no, le respondió Jesús, ¡déjalo así!...Esas son cosas de mi mamá... 

Rana pretensiosa [..Enaltece a los humildes y derriba a los soberbios]

 

   Una rana se preguntaba cómo podía alejarse del clima frío del invierno. Unos gansos le sugirieron que emigrara con ellos. Pero el problema era que la rana no sabía volar.

 

    "Déjenmelo a mí, dijo la rana. Tengo un cerebro espléndido". Luego pidió a dos gansos que la ayudaran a recoger una caña fuerte, cada uno sosteniéndola por un extremo. La rana pensaba agarrarse a la caña por la boca. A su debido tiempo, los gansos y la rana comenzaron su travesía. Al poco rato pasaron por una pequeña ciudad, y los habitantes de allí salieron para ver tal espectáculo. Alguien preguntó: "¿A quién se le ocurrió tan brillante idea?".

 

   Esto hizo que la rana se sintiera tan orgullosa y con tal sentido de importancia, exclamó: "¡A MI!". Y al momento en que abrió la boca, se soltó de la caña, cayó al vacío, y murió. 


Moraleja: La falta de humildad o el exceso de orgullo, pueden echar abajo los planes más excelentes.

 

Adiós mamá[María quiere que seamos sus hijitos de verdad] 

   Un hombre joven estaba de compras en el supermercado, cuando notó que una viejecita lo siguió por todos lados. Si él se paraba, ella paraba, y se quedaba mirándolo. Al fin, camino a la casa, ella se atrevió a hablarle y le dijo: "Espero que no lo haya hecho sentirse incomodo; Es solo que usted se parece tanto a mi hijo que falleció recientemente. El joven con un nudo en la garganta replicó que tranquila, que no había problema. La viejita le dijo, le quiero pedir algo poco común. 

    El joven le dijo: ¿claro abuelita en que puedo ayudarla? La viejita le dijo: cuando me vaya del supermercado, quisiera que me dijera "Adiós mamá" esto me hará muy feliz!  El joven sabiendo que sería un gesto que llenaría el corazón y espíritu de la viejecita, accedió. Entonces, mientras la viejita pasaba por la caja registradora se volteó y sonriendo, con la mano le dijo adiós HIJO! Él lleno de amor y ternura le respondió efusivamente "ADIOS MAMA", contento y satisfecho porque seguramente había traído un poco de alegría a la viejecita. 

   El joven continuó pagando sus compras. "Son $50.000 pesos, le dijo la cajera. "Porqué tanto si solo llevo 3 cositas!  Y la cajera le dice: "Si, pero su MAMA dijo que usted pagaría lo de ella también". 

Mi suegra está en todo: [La presencia discreta de María]. 

   Una mujer va donde el sacerdote que la casó hace dos meses, el sacerdote le pregunta cómo va  su matrimonio? -  ella dice todo bien pero mi suegra esta en todo ¿cómo así que está en todo? si padre, en todo lo que hago: en los fríjoles, en la sopa, en el pollo, en todo. No entiendo dice el padre. Mire, mi marido dice: el pollo le quedaba más rico a mamá, la sopa siempre te queda sin sal, a mamá no y los fríjoles no te quedan como los hace mamá. 

   En todo está la mamá de mi esposo, estoy desesperada, qué me aconseja, Padre? Mire por qué no le haces una cena bien romántica: a ver…¿qué color le gusta a tu esposo?: el negro padre. Entonces ponte un vestido y prepárale algo bien rico; apagas la luz y prendes velas y veras que ahí  no estará presente la mamá de tu esposo. Gracias padre, eso haré. Llegada la tarde hace la cena, se pone el vestido negro, baja los tacos de la luz y enciende las velas. Llega su esposo quien al ver que hay velas y su esposa está de negro, se angustia y pregunta: ¿qué le pasó a mi mamá!!!? 

El tren: [Padre e hijo, al cual más de ostentosos] 

   Un estudiante Árabe envía un e-mail a su padre: Querido Papá, Londres es maravilloso, la gente es muy agradable y me encanta estar aquí, pero papá, me da pena y un poco de vergüenza llegar a clase con mi Ferrari 599 GTB en oro macizo, cuando todos mis profesores y la mayoría de mis compañeros estudiantes viajan en tren. 

   Tu hijo, Nasser. Al día siguiente, el papá le envía un e-mail a su hijo, diciéndole: Querido hijo: Acabo de ordenar una transferencia a tu cuenta por 300 millones de dólares. Por favor, deja de avergonzarnos a todos. Ve y cómprate también un tren. Con cariño, tu padre. 

Saludo solemne [El de María a Isabel no fue cualquier saludo…] 

   El anfitrión de una fiesta saluda solemnemente a un invitado diciéndole: “Mucho gusto, el mayor de los placeres, y el invitado, un poco nervioso, le respondió: mucho gusto, el menor de los Rodríguez…”

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 19° Domingo del Tiempo Ordinario, 12 de Agosto 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 15 ago. 2018 19:04 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 21 ago. 2018 11:06 ]

Cambiar de menú: [Jesús, Pan que da la Vida eterna] 

   Un agricultor de los tiempos de mis abuelos para ahorrar dinero decidió alimentar a su mula con cebada mezclada con aserrín. El primer mes mezcló la cebada con una parte de aserrín. El segundo mes le dio la mitad de cebada y la mitad de aserrín. El tercer mes tres cuartas partes eran aserrín y una de cebada. Y el cuarto mes todo era aserrín. Pocos días más tarde la mula murió. El agricultor comentó: Esa mula se ha matado a sí misma. Cambiar el menú tiene sus riesgos. 

Jesús, el mejor mecánico [Yo soy el Pan del cielo y verdadera fuente de vida]. 

   Iba un hombre en su automóvil por una carretera larga y solitaria. De pronto su auto comenzó a detenerse hasta quedarse varado. El hombre bajó, lo revisó, trató de averiguar qué era lo que tenía. Pensaba que pronto podría encontrar el daño del auto pues hacía como veinte años que lo conducía. Sin embargo, después de mucho rato no le encontró el daño al motor. En ese momento apareció otro auto, del cual bajó un hombre a ofrecerle ayuda. 

   El dueño del primer auto dijo: Mira, este es mi auto de toda la vida, lo conozco como la palma de mi mano. Gracias, pero no creo que usted, sin ser el dueño, pueda hacer algo. El otro hombre insistió con una sonrisa, hasta que finalmente el primer hombre dijo: Bueno, inténtelo, pero no creo que pueda. El segundo hombre, puso manos a la obra y en pocos minutos encontró el daño y prendió el carro. El primer hombre quedó atónito y preguntó: ¿Cómo pudo arreglar el motor del auto si no lo conocía como yo? El segundo hombre contestó: Verás, mi nombre es Felix Wankel... ¡Yo inventé el motor rotatorio que usa su auto!

Sordos y remilgados: [Jesús nos llama al banquete de la Eucaristía] 

   Un niño, de nombre ALBINO, de 10 añitos, - y muy desobediente-, estaba jugando en el solar de su casa a la hora del almuerzo. Sale su mamá por la ventana del segundo piso y le dice: ALBINO…!Venga a almorzar!. Y ALBINO le responde, “yo no voy”… - Que no viene? – replicó la mamá. Voy a llamar a tu papá a ver si es que no viene. 

   Sale el papá por la ventana del segundo piso y le dice: ¡ALBINO…! ¡Venga a almorzar! - ¿Y ALBINO le responde, “Que yo no voy” - Que no viene? – replicó el papá. Voy a llamar a tu abuelo a ver si es que de verdad no viene. Sale el abuelo por la ventana del segundo piso con una escopeta en la mano; lanza dos tiros al aire: “PAN-PAN” …Y al PAN PAN…ALBINO VINO…! 

Por despistados, no vemos lo obvio. [Los Judíos no reconocen lo que es Jesús] 

   Un paisa estaba pasando una entrevista de trabajo. Dentro de las preguntas hubo una que no pudo responder: ¿Cuál es el artículo hecho en cuero que tiene cordones? - El paisa dijo: “Pues la verdad no sé la respuesta”. - Mire la respuesta es muy sencilla “los zapatos”. El paisa sale aburrido y ve a su amigo pastuso haciendo fila para la entrevista y le dice: mire! le van hacer una pregunta ¿Cuál es el  artículo hecho en cuero que tiene cordones? - Usted responda: “los zapatos”. 

   Llegó el turno del pastuso y entrevistador le hizo la siguiente pregunta: ¿Cómo se llama un artículo de madera que tiene cuatro patas acompañadas de sillas? El pastuso le preguntó: ¿de casualidad el artículo tiene cordones? No, no tiene cordones respondió el entrevistador. Entonces dijo el pastuso: “Ya sé…De seguro son mocasines”.  

Murmurar y buscar excusas […Para no seguir tras los pasos del Señor] 

   Llega Carlitos a la escuela un martes después de no haber asistido clase el lunes, y desde que entra, la directora le echa el ojo y le dice: ¡ven acá Carlitos! - ¿Por qué no viniste ayer a la escuela? - Y Carlitos murmuraba algo sin entendérsele. 

   Entonces la profesora le dice: Carlitos…Es una pregunta clara: ¿por qué no viniste ayer a la escuela?... Vuelve a murmurar algo sin que se le entienda nada, y la directora, ya algo enojada, le repite casi deletreando y hasta en inglés y francés: ¿por qué no viniste ayer a la escuela? - Y al fin el niño dice: “mis papás” … tus papás qué? - Se pelearon… Y la directora muy enojada dice: ¿Y qué tiene que ver?, - tú tenías que asistir a tus clases, y Carlitos explica: mamá arrojó cosas y con un cenicero le dio al espejo del baño y lo rompió en mil pedazos. 

   ¿Y qué tiene que ver el espejo del baño con que tú no vinieras a clase ayer? Y Carlitos dice, pues mucho… ¿Por qué? - Mire profe: Acabo de desayunar, me subo a lavar los dientes, me acabo de lavar los dientes, me volteo a verme en el espejo y no me veo. Y me dije entonces, este niño ya se fue a la escuela. 

¿Por ladrón o por feo? [Jesús, oculto en las especies del Pan y el Vino]

 

   En un juicio dice el fiscal: Miren al pobre acusado, su mirada turbia, sus ojos hundidos, su apariencia escuálida y espantosa que da tristeza...Y el acusado interrumpe: Pero bueno, Señor fiscal: ¿Me van a juzgar por ladrón o por feo?...

 

Adivinanza. [Para misa con niños] 

   ¿Qué le dijo una tajada de pan a otra tajada de pan? – Te presento una MIGA…!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 18° Domingo del Tiempo Ordinario, 5 de Agosto 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 10 ago. 2018 19:23 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 10 ago. 2018 19:25 ]

La fiesta del vino 

   Cierto día se organizó en un pueblo una gran fiesta. Todo estaba preparado para el gran evento. En la plaza del pueblo habían construido un gran barril para el vino. Se habían puesto todos de acuerdo en que cada uno iba a llevar una botella de vino para verterla en el gran barril, y así disponer de abundante bebida para la fiesta. Se acercaba la noche y Juan, viendo que llegaba la hora de partir hacia la plaza, tomó su botella vacía para llenarla con vino de su barril. 

   Pero de pronto lo asaltó un pensamiento: - Yo soy muy pobre, y para mí es un sacrificio muy grande llevar vino del barril de mi casa. ¿Por qué tengo que llevar igual que todos los demás? Voy a hacer una cosa: llenaré mi botella con agua, y cuando llegue a la plaza la verteré en el barril, así todos verán que hago mi aporte, y no afectaré mi barril de vino. De todos modos, somos muchos, y mi poquitito de agua se mezclará con el vino de los demás y nadie lo notará. Así lo hizo. 

   Llegada la noche, se acercó ante la vista de todos los vecinos y vació el contenido de su botella en el barril de la plaza. Nadie sospechó nada. Todo el resto del pueblo fue aportando su parte de vino en el gran barril. Comenzó la fiesta, la música, la danza. Y cuando llegó la hora de servir el vino ¡oh sorpresa! Abrieron el barril y... ¡salió solamente agua! ¿Quién iba a pensar que a todos se les iba a ocurrir pensar lo mismo que Juan? Y todos los del pueblo, avergonzados, agacharon la cabeza y se retiraron a sus casas. Y la fiesta se terminó.

El testamento. 

Un anciano juez leía el testamento de un hombre muy rico que había fallecido. En medio de la formalidad del acto, estaban presentes los hijos e hijas del difunto; y junto a ellos, los nietos, nietas, sobrinos, sobrinas y otros familiares. Todos expectantes y esperanzados en que pudieran tener parteen la inmensa fortuna que estaba a punto de distribuir. El juez, mirando a los herederos por encima las gafas, comenzó la lectura del testamento: “En uso de mis facultades mentales y cumpliendo con los requisitos que pide la ley, procedo a determinar mi voluntad sobre el destino de mis posesiones. 

   En primer lugar, quiero que las tierras de la hacienda la ponderosa, incluyendo la casa, el ganado y todos los bienes que hay en ella, se destinen a la comunidad de hermanas del ancianato de los pobres de mi pueblo natal”. Inmediatamente hubo un cuchicheo de protesta entre los presentes... “En segundo lugar, quiero que las casas y apartamentos que tengo sean destinados al hogar para niños huérfanos que funciona bajo la dirección de la parroquia de mi pueblo”. El alboroto esta vez fue más sonoro y la cara de sorpresa de los asistentes fue mayor. 

   “En tercer lugar, quiero que todo el dinero que tengo en mis cuentas corrientes y de ahorros, junto con las acciones y cdts sean entregados a la clínica del niño quemado, que dirigen las Hermanitas de los desamparados”. Esta vez la reacción de los familiares del difunto fue impresionante... Sin embargo, el silencio se apoderó de todos cuando el juez continuó su lectura pausada y firme: “Por último, a mis hijos e hijas, a mis nietos y nietas, a mis sobrinos y sobrinas, y a todos mis herederos directos o indirectos, les dejo algo que estoy seguro, les ayudará a salir de su precaria situación económica. Les recomiendo ¡Que trabajen!

El ratón y el mago 

Había un ratón que vivía siempre angustiado y atemorizado por miedo al gato que le perseguía. Un mago, al verle tan pequeño e indefenso, quiso ayudarle y le convirtió en gato. El nuevo gato comenzó entonces a temer al perro, con lo que el mago le transformó en pantera. Esta empezó a asustarse por la presencia de los cazadores y el mago, harto de que nunca estuviera conforme, volvió a convertirlo en ratón. Y el mago le dijo: ¡De nada te sirve tener una apariencia temible, porque siempre tendrás el corazón de un ratón!.

Lao-Tse: 

“Si le das pescado a un hombre hambriento lo nutres durante toda la jornada. Si le enseñas a pescar le nutrirás toda la vida”. 

El peluquero generoso: […Pero corresponder con la misma medida…] 

En la república de los cocos, un día un sacerdote fue a cortarse el cabello. Cuando llegó el momento de pagar, el sacerdote pregunta al peluquero: -¿Cuánto le debo?  - Nada, responde el peluquero, tómelo como un favor a la iglesia. A la mañana siguiente, en la puerta de la peluquería, aparecieron 12 rosarios con una nota de agradecimiento. 

   Pasados unos días llega un policía a cortarse el pelo; al pagar le pregunta al peluquero: - ¿Cuánto le debo? - Nada, responde el peluquero, tómelo como un favor a la justicia. A la mañana siguiente aparecieron en la puerta 12 tortillas con una nota de agradecimiento. Al otro día llegó un diputado a cortarse el pelo, cuando iba a pagar dice: - ¿Cuánto es?  - Nada, tómelo como un favor a la república de los cocos. A la mañana siguiente, en la puerta del establecimiento aparecieron... ¡12 diputados esperando a que abriera la peluquería para cortarse el pelo! 

El dedo: [Nos dan la mano…y tomamos el codo?] 

   Un hombre pobre se encontró en su camino a un antiguo amigo. Éste tenía un poder sobrenatural que le permitía hacer milagros. Como el hombre pobre se quejaba de las dificultades de su vida, su amigo tocó con el dedo un ladrillo y de inmediato se convirtió en oro. Se lo ofreció al pobre, pero éste se lamentó de que eso era muy poco. 

   El amigo tocó una estatua de piedra que se convirtió en oro macizo y lo agregó al ladrillo de oro. El amigo insistió en que ambos regalos eran poca cosa, porque él iba a vivir muchos años. - ¿Qué más deseas, pues? -le preguntó sorprendido el que hacía prodigios con el dedo. – Y el otro contestó: ¡Yo quisiera tu dedo!

 

Insatisfacción crónica. [“…porque comieron hasta llenarse]”

 

   Un joven se quejaba siempre porque su mamá le daba más comida a sus hermanos y nunca estaba satisfecho con lo que le servían a él en el plato. La mamá trataba de ser muy justa en la repartición de las porciones, pero, por alguna razón desconocida, el joven siempre encontraba alguna forma para lamentarse de que le sirvieran menos.

 

   Ya desesperada por esta queja constante, la señora decidió un día dejarle una doble ración de todo lo que les iba a ofrecer en la cena de ese día, de manera que el joven no tuviera forma de quejarse. Pero sucedió que el joven ese día llegó tarde a cenar y todos comieron antes de que él llegara.

 

   Al momento de recibir su ración doble, que le habían guardado en el horno, la expresión del muchacho por poco hace desmayar a la mamá, porque solo atinó a decir: ¡Jaaa!! Si esto me dieron a mí, ¡cómo le habrán dado a los demás!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 17° Domingo del Tiempo Ordinario, 29 de Julio 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 1 ago. 2018 17:02 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 1 ago. 2018 17:32 ]


Una taza de caldo. [Un plato de sopa no se le niega a nadie].

 

   Una señora de 75 años coge una taza y le pide al señor del restaurante que la llene de caldo. Después se sienta en una de las mesas del local. Cuando apenas se ha sentado se da cuenta que olvidó traer el pan. Se levanta y va a coger un pan para comérselo con el caldo, y vuelve a su sitio. ¡Sorpresa! Delante de su taza de caldo se encuentra sentado un árabe que está comiendo sin inmutarse. ¡Esto es demasiado! - piensa la señora- ¡pero no me dejaré robar! Y dicho y hecho, parte el pan en pedazos, los echa en la taza de la que está tomando el árabe y pone también la cuchara. 

 
  El árabe complacido, sonríe. Toman una cucharada cada uno hasta acabarse la sopa, todo en absoluto silencio. Acabada la sopa, el árabe se acerca a la barra y regresa con un gran plato de espaguetis y dos tenedores. Comen los dos del mismo plato en silencio. Acaban el plato y se despiden: ¡Hasta pronto!, le dice la señora. "Adiós", le responde el árabe con una sonrisa en los ojos, como si hubiera hecho una buena acción y se aleja. 

   La mujer le sigue con la mirada. Vencido su estupor, busca el bolso de mano que había dejado colgado en el respaldo de la silla y ¡Oh sorpresa! ¡El bolso ha desaparecido! Cuando ya iba a gritar: ¡Ladrón, cojan aquel ladrón!, mira a su alrededor y ve su bolso colgado en una silla, dos mesas atrás de dónde estaba ella y sobre la mesa un plato con una taza de caldo ya frío. 

   Inmediatamente se da cuenta de lo que ha pasado: No fue el árabe quien se había comido su sopa, fue ella quien, equivocándose de mesa, había comido gracias al árabe, como una gran señora. 

El mendigo y el Rey: [Tagore] 

   «Iba yo pidiendo de puerta en puerta por el camino de la aldea cuando tu carro de oro apareció a lo lejos. Y yo me preguntaba maravillado quién sería aquel rey de reyes. Pensé que mis días malos se habían acabado. Y me quedé aguardando limosnas, tesoros a manos llenas. La carroza se paró a mi lado. Me miraste y bajaste sonriendo. Sentí que la felicidad de la vida me había llegado, al fin. Y de pronto tú me tendiste la mano diciéndome: - ¿Puedes darme alguna cosa? - ¡Oh, qué ocurrencia la tuya! ¡Pedirle a un mendigo!

   Yo estaba confuso y no sabía qué hacer. Luego saqué despacio de mi morral un granito de trigo y te lo di. Pero... ¡qué sorpresa la mía cuando al vaciar por la noche mi morral, en el suelo encontré un granito de oro entre el montón de trigo! Y aquel mendigo, triste, decía: ¡Qué amargamente lloré no haber tenido compasión para darte todo el trigo de mi morral!». 

El milagro que costó un dólar y cinco centavos: 

   Teresita tenía 8 años y su hermanito Andrés estaba muy enfermo y no tenían dinero para una operación. Teresa oyó decir a su padre: "Sólo un milagro puede salvar a Andrés". Teresita tomó sus ahorros, se fue a la farmacia y le dijo al farmaceuta: "Mi hermano está muy enfermo. ¿Cuánto cuesta un milagro? “El hermano del farmaceuta que estaba de visita se agachó y le preguntó a la niña: "¿Cuánto dinero tienes?” Un dólar y cinco centavos” “Estupendo, eso es exactamente lo que cuesta un milagro para un hermanito”. 

   Cogió el dinero de la niña y le dijo: "Llévame a tu casa. Veamos si tengo la clase de milagro que necesitas”. Aquel hombre era un cirujano reconocido. Operó al niño y quedó bien. 

   Su madre decía: “esa operación ha sido un verdadero milagro. ¿Cuánto habrá costado? “Teresita sonreía, pues ella sí sabía: había costado un dólar y cinco centavos, y la fe de una niña. 

Moraleja: Con cinco panes y dos peces, comieron miles de personas. ¡Para ayudar a alguien no se necesitan grandes cosas...Solo bastaron cinco panes y dos peces! 

La colecta: [El joven del evangelio dio todo lo que tenía, y Jesús lo multiplicó] 

   Después de la colecta en la iglesia, un individuo fue a decirle al sacerdote: ¡Disculpe, Padre, pero por equivocación puse un billete de $50.000 pesos en la canastica de la ofrenda, ¡y yo quería dar solo $1.000! ¿Podría devolverme los 49.000? No, hijo mío. ¡Lo que se da a Dios, ya no se le quita! ¡Bueno padre, espero que por lo menos en el cielo me reconozcan un saldo de $49.000 pesos a mi favor! ¡Tampoco hijo, porque lo que allí se toma en cuenta son las intenciones...y tu intención fue dar solo $1.000! 

Mendigo exigente 

   Un mendigo pide limosnas en la calle. Pasa un hombre bien vestido y le da cien. Y el mendigo piensa: “¡Guau! ¡Este es un hombre verdadero! debe ser negociante…” Pasa un año y otra vez el mismo hombre bien vestido encuentra el mismo mendigo en la calle – pero esta vez, solo le da cincuenta dólares. Y el mendigo piensa: “Bueno, no es negociante, pero merece mi respeto”. 

   Pasa otro año y el hombre bien vestido vuelve a pasar frente al mendigo, pero esta vez no le da nada. El mendigo siente indignación. 

  Se levanta, corre tras el hombre bien vestido, lo agarra del abrigo y a gritos le pide una explicación. El hombre, muy pacientemente, le explica: “Mire Usted: hace dos años yo era un hombre soltero y podía hacer con mi dinero lo que quería.  Hace un año me casé y ya tengo responsabilidad ante de mi esposa; no pude gastar el dinero tan libremente, y ahora tengo un hijo que mantener – por lo tanto, discúlpeme, Señor, pero no le puedo dar nada”. Y el mendigo le grita: 


“¡Ah, con que manteniendo su familia con mi dinero!” 

El millonario Roberto 

   Un domingo por la mañana, en una iglesia a la que asistía Roberto, un millonario muy tacaño, el sacerdote hace la colecta y ve tres monedas de 50 centavos entre los billetes, así que dice: - Vaya, hoy ha venido el millonario Roberto. Y desde el fondo de la iglesia se oye: - ¡Si, y he venido con mis dos hermanos! 

Niña bendice la mesa: [Para misa con niños] 

   Ante muchos invitados, la madre de familia, con acento piadoso, y por quedar bien, le pide a su hija de seis años: "¿Tesorito, te gustaría bendecir la mesa? "La niña le responde: "pero no sé qué decir". La mamá le dice: "Di lo que has oído decir a tu mami". Entonces la niña, sintiéndose más segura, inclina su cabeza y dice: "Dios mío, ¿cómo se me ocurrió invitar a tanta gente a cenar?" 
 

Dos Euros: [Para misa con niños] 

- ¿Papá me puedes dar dos euros para un pobre hombre que está gritando en la calle? - ¡Oh! ¡Claro hijo, que buen corazón tienes mijito! Y ¿qué está gritando ese pobre hombre? – Y el niño le responde: ¡Helados a dos euros! 

Jaimito, el pobre: [Para misa con niños] 

A ver Jaimito, si en un bolsillo del pantalón tienes 100 euros y en el otro 200; ¿Cuánto tienes en total? Pregunta la profesora - Y Jaimito contesta: -Pues unos pantalones que no son míos, profesora!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 16° Domingo del Tiempo Ordinario, 22 de Julio 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 23 jul. 2018 13:22 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 23 jul. 2018 13:52 ]


En tiempos de urgencia, ¿qué haríamos? [En el corazón de Jesús caben todos]

    En una noche de tormenta, manejando su magnífico Ferrari convertible que tiene sólo un lugar más para llevar a alguien, un joven dobla una esquina y se encuentra en la siguiente encrucijada: una anciana que va a perder la vida si no llega a tiempo al hospital. 

   Su gran amigo que no veía hace mucho tiempo, y que años atrás le salvó la vida; y el amor de su vida a quien jamás volverá a verla. ¿Cuál será la respuesta correcta? Será “subir a los tres: ¿uno en el techo, otro en el baúl y el amor de su vida al lado?”. NO. 

   ¿La respuesta será llevar a la anciana para ser atendida o morirá? ¿O llevar al amigo que le salvó la vida y estas en deuda con él? Pero también posiblemente nunca vuelva a cruzarse con la mujer de sus sueños!!!. 

   Entre 220 concursantes, fue contratado por su magnífica respuesta, un joven que contestó: “Le daría las llaves del coche a mi amigo, y le pediría que llevara a la anciana al hospital; mientras tanto, yo me quedaría esperando el autobús con la mujer de mis sueños”. 

Lección: “Hay que saber discernir qué hacer, en situaciones o tiempos difíciles”. 

El alemán y el campesino: [Descansar un poco].

    Un alemán pasea por el Norte Argentino. Ve a un paisano acostado, bajo la sombra de un algarrobo. Desperdigadas, aquí y allá, sus cabras, algunos carneros y sus crías… 

—Mira —le dice el alemán— con todas esas cabras, ¡la plata que podrías hacer! Sacando la leche, fabricando queso y vendiendo al por mayor.

—¿Y para qué? —contesta el paisano. —¡Para acumular capital! —¿Y para qué quiero acumular capital? —pregunta el paisano.

—¡Con ello compras máquinas y levantas instalaciones industriales! —¿Y para qué quiero todo eso?

—¡Hombre, con eso ganarás un dineral y pronto podrás abrir sucursales por todos los pueblos, alrededor! —¿Y para qué? —sigue el paisano.

   Casi sin poder dar crédito a la insensatez de su interlocutor, el alemán se arma de paciencia y lo ilustra: “Pues con una empresa grande, con muchas sucursales, tendrás ingresos de dinero por muchas partes, ¡y así te convertirás en millonario! —¿Y para qué quiero ser millonario? —se obstina el paisano. —¡Para descansar! Cuando llegas a ser millonario, ya no tienes que hacer nada.

    Tendrás muchos que trabajarán para vos, y podrás dedicarte solamente a descansar… ¡A descansar, tranquilo! — dice entusiasmado el alemán. Y le contesta el paisano: “¿Y qué crees que estoy haciendo ahora?”

 Tener tiempo como el caracol

    Los animales se reunieron en asamblea y comenzaron a quejarse que los humanos no hacían más que quitarles cosas. “Se llevan mi leche”, dijo la vaca. “Se llevan mis huevos”, dijo la gallina. “Se llevan mi carne”, dijo el cerdo. “Me persiguen para llevarse mi grasa”, dijo la ballena. Y así sucesivamente. Por fin habló el caracol: “Yo tengo algo que les gustaría tener más que cualquier otra cosa”: Tiempo.

 Shakespeare y el tiempo

    El tiempo es muy lento para los que esperan. Muy rápido para los que tienen miedo. Muy largo para los que se lamentan. Muy corto para los que festejan. Pero para los que aman, el tiempo es eternidad".

 El divorcio [Darle tiempo a lo esencial]

    José llama desde Tel Aviv a su hijo Samuel que emigró a Nueva York y le dice: Lamento arruinarte el día hijo, pero tengo que informarte que tu madre y yo nos estamos divorciando. Cincuenta años de sufrimiento es suficiente. - Papi, ¿de qué estás hablando? ¡Y justo antes de la fiesta bodas de oro! -grita el hijo. - No podemos soportar seguir viéndonos, le contesta el padre.

    Estamos hartos el uno del otro, y estoy cansado del tema, así que es mejor que tú llames a tu hermana Ana en Chicago y a tu hermano David en Bruselas y les cuentes. Y cuelga el teléfono. Desesperado, Samuel llama primero a su hermana Ana quien explota en lágrimas por el teléfono: - ¿Cómo? ¿Que se están divorciando? ¿Se han vuelto locos esos viejos tontos? - ¡Yo me voy a hacer cargo del asunto! No puede ser que ahora me toque esa carga.  

   Inmediatamente Ana llama a su hermano David en Bruselas y le explica la situación, luego llama al papá y le dice: - Ustedes ¡No se divorcian! ¿Me entendiste? - No hagan nada hasta que yo llegue. 

   Ahora mismo acabo de llamar a mis hermanos y vamos los tres a donde ustedes, a ver qué es lo que está pasando. 

   Hasta entonces, por favor, ¡¡¡no hagan nada!!! ¿Escuchaste? El papá cuelga el teléfono, mira a su esposa y le dice: - M’ijita, todo salió perfecto… Los tres vienen para nuestras bodas de oro y ellos mismos pagan los pasajes.

 Detalles de amor. “…El mejor tiempo se viste de paciencia y todo lo comparte

   Una pareja de ancianos entró en un McDonald’s una noche de invierno. Buscaron una mesa libre entre todos los jóvenes que estaban allí cenando esa noche. El anciano se acercó a la caja y pidió su comida, y seguidamente la pagó. El anciano desenvolvió la hamburguesa y cuidadosamente la partió por la mitad, y puso una mitad junto a su esposa, luego con mucho cuidado contó todas las papitas fritas y las dividió en dos partes iguales y colocó una parte junto a su esposa.

    Igualmente, colocó los dos pitillos dentro de la gaseosa y la puso entre él y su esposa… Cuando el anciano empezó a comer su media hamburguesa, la gente de alrededor se quedó mirándolos con compasión: Un joven se les acercó, y educadamente les dijo, que les compraría otra hamburguesa. El anciano, respondió, que no se molestara, que estaba bien así, que estaban acostumbrados a compartirlo todo entre los dos. 

   La gente de alrededor se dio cuenta de que la anciana, no había probado bocado, solo miraba cómo comía su marido, y de vez en cuando, cuando era su turno, bebía un poquito de gaseosa. El joven se acercó otra vez y les suplicó que por favor dejara que les invitara a algo para comer. Esta vez fue la anciana la que le explicó que no, que ellos estaban acostumbrados a compartirlo todo.

    Cuando el anciano terminó de comer su parte y se limpiaba con la servilleta delicadamente, el joven que ya no podía continuar viendo esa situación, volvió por tercera vez a intentar invitarles algo de comer. Después de que la pareja de ancianos rechazara otra vez la invitación, el joven le preguntó a la anciana: ¿Y usted, que es lo que está esperando para comer? Ella respondió: la caja de dientes.

Relojes: [Para niños] 



¿Qué hace un loquito golpeando un reloj? - Está matando el tiempo. ¡Mira! ¡Un reloj! El otro responde: Sí, es mío, es que a veces se me adelanta. 
        Van dos amigos por la calle y uno le dice al otro: ¡Mira! ¡Un reloj! El otro responde: Sí, es mío, es que a veces se me adelanta.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 15° Domingo del Tiempo Ordinario, 15 de Julio 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 16 jul. 2018 10:27 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 16 jul. 2018 11:00 ]


La obra de Puccini: [Los discípulos continúan la obra del maestro] 

   Puccini compuso varias óperas famosas. En 1922 cuando está escribiendo Turandot, se le declaró un cáncer mortal. Puccini dijo a sus discípulos: Si yo no termino esta ópera, quiero que ustedes, mis discípulos, la terminen por mí. Poco después moría. Sus discípulos pusieron manos a la obra y en 1926 se estrenaba en Milán. 

   Todo funcionó a la perfección y cuando se llegó al punto donde el maestro había terminado, el director se paró, se dirigió al público y llorando dijo: Hasta aquí el trabajo del maestro. Un gran silencio embargó el teatro. El director cogió la batuta y entre lágrimas y sonrisas exclamó: Y aquí comienza el trabajo de sus discípulos. 

Llevar solo la sabiduría 

   Cuando Ciro el Grande asediaba, a mitad del siglo VI a. C., la ciudad de Priene, todos los habitantes huían llevando a cuestas sus posesiones. Sólo Bías, uno de los sabios de Grecia, abandonaba la ciudad serenamente sin ningún equipaje. A sus paisanos que lo interrogaban extrañados, respondió el sabio: "Todo lo llevo conmigo". Cargaba a cuestas su sabiduría. 

Afanes de un misionero: 

   Unos misioneros se reunieron a contar los sustos y afanes en su misión. Cada uno quería narrar su aventura. De último habló el más anciano diciendo: nada más emocionante que lo que me pasó a mí en una misión en el África. Iba yo caminando por el desierto cuando se me apareció un león y se me viene esa fiera y yo de un brinco me subí a un palo, me subí a un árbol. 

   Oye, tú eres un mentiroso, le dijo uno; si ibas por el desierto en el África, ¿de dónde apareció un árbol? Y el anciano dijo: Cuando uno está en peligro y un león persiguiéndolo, uno no se pone a pensar si hay árboles o no. 

Calor infernal: [Ir ligeros de equipaje y con lo esencial] 

   Un matrimonio decide ir a pasar vacaciones en una playa del Caribe, en el mismo hotel donde pasaron la luna de miel, 20 años atrás, pero debido a problemas de trabajo, la mujer no pudo viajar con su marido, quedando en llegar ella el viernes siguiente. Cuando el hombre llegó y se alojó en el hotel, vio con asombro que en la habitación había una computadora con conexión a Internet. 

   Entonces decidió enviar un e-mail a su mujer, pero se equivocó en una letra y sin darse cuenta lo envió a otra dirección…El e-mail lo recibe por error una viuda que acababa de llegar del funeral de su marido, y que al leer su correo electrónico se desmayó instantáneamente. El hijo de la viuda al entrar en la habitación encontró a su mamá en el suelo sin conocimiento, a los pies de la computadora, en cuya pantalla se podía leer… 

   Querida esposa: He llegado bien. Probablemente te sorprenda recibir noticias mías por esta vía, pero ahora tienen computadora aquí y se puede enviar mensajes a los seres queridos. Acabo de llegar y he comprobado que todo está preparado para cuando llegues este próximo viernes. Tengo muchas ganas de verte y espero que tu viaje sea tan tranquilo y relajado como ha sido el mío. P.D.: No traigas mucha ropa! Ven ligera de equipaje que ¡Aquí hace un calor infernal! 

Anunciar la Buena nueva al mundo entero […Y sin distinción alguna] 

   Un sacerdote que tenía entre ojos a los argentinos se las ingeniaba y en cada sermón aprovechaba para ofenderlos. Así, por ejemplo, decía: “Y entonces ese fariseo argentino se burló de Jesús…”, o “los guardias argentinos del templo golpearon sin piedad a Cristo…” Y así todos los domingos. Los feligreses argentinos ya no aguataban más, así que un día acudieron al obispo y se quejaron ante él de la actitud ofensiva de su párroco. El obispo prometió reprender al sacerdote. 

   Lo mandó llamar, lo amonestó y le prohibió que volviera a pronunciar la palabra “argentino”, so pena de retirarlo de la parroquia. El sacerdote le prometió que acataría la orden. El domingo siguiente la iglesia se llenó de argentinos que se alegraban al pensar que iban a ver humillado y derrotado al párroco, al no poder pronunciar la palabra “argentino” por ningún motivo. 

   Comienza la misa y al llegar el momento del sermón, dice el sacerdote: 

   “Entonces Nuestro Señor Jesucristo, en la última cena se dirige a sus apóstoles y, mirando a Judas, dice: “Uno de vosotros me va a traicionar!... 

Y en eso salta Judas y exclama: «Ché, ¿seré yo maestro?” 

El sacerdote y el secador de cabello. [La verdad que hace ligera la carga] 

   Una Señora muy distinguida, iba en un avión, regresando de Suiza. Viendo que estaba sentada al lado de un simpático sacerdote, le preguntó: – Discúlpeme, Padre, ¿le puedo pedir un favor? – Claro, hija, ¿qué puedo hacer por ti? – Es que yo compré un nuevo secador de cabello sofisticado, y muy caro. 

   Pero sobrepasé lo permitido para declarar, y estoy preocupada con la Aduana. ¿Será que Usted podría llevarlo debajo de su sotana? – Claro que puedo, hija, ¡pero tú debes saber que yo no puedo mentir! – Ah, Usted tiene un rostro tan honesto, Padre, que estoy segura de que los de la aduana no le harán ninguna pregunta. Y le dio el secador de cabello. 

   El avión llegó a su destino, y cuando el Padre se presentó en la Aduana, le preguntaron: – Padre, ¿Usted tiene algo que declarar? El Padre prontamente respondió: – Desde lo alto de mi cabeza hasta mi cintura, no tengo nada que declarar, hijo. 

   Encontrando la respuesta algo extraña, el guardia de aduana preguntó: -Y de la cintura para abajo, ¿qué es lo que Usted tiene? – Yo tengo un equipo maravilloso, destinado al uso doméstico, en especial para las mujeres, pero que nunca ha sido usado. Muerto de risa, el guardia de Aduana exclamó: – Puede pasar, ¡Padre… El siguiente!…

Moraleja: La inteligencia hace la diferencia. No es necesario mentir, basta escoger las palabras correctas.

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