Enseñanzas para Crecer en la Fe   

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 15° Domingo del Tiempo Ordinario, 14 de Julio 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 15 jul. 2019 6:22 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 15 jul. 2019 6:44 ]


"En el fondo del Pozo" [Y tú qué harías?] 

   Un hombre cayó en un pozo, felizmente el pozo estaba en un camino vecinal por el que, sin duda, transitaría alguna persona. Estaba desamparado y sin ayuda, aunque intenté salir por mis propias fuerzas, era en vano pues las paredes del pozo eran muy lisas. Afortunadamente pasó un optimista y dijo: “Las cosas podrían ser peores”. Un pesimista, a su paso exclamó: “De seguro las cosas se complicarán”. 

   Un moralista se acercó y me dijo: “Te daré un consejo, amigo: si sales de este problema, no vuelvas a meterte en él”. Un budista pasó y dijo: “Si puedes subir hasta donde te alcance, te ayudaré”. Un filósofo, a su turno, me dijo: “Tranquilo: sólo piensa que estás en un pozo”. Una señora muy piadosa pasó y dijo: “Sólo los malos caen en los pozos”. Un hombre rico, que pasó por allí con su hijo, dijo: “Sólo los cerdos se revuelcan en sus pocilgas”. 

   Un fundamentalista exclamó: “Debes merecerte tu pozo. Dios te castigó por algo malo que hiciste”. Un abogado pasó y me propuso: “Demandemos al municipio por daños y perjuicios”. Un psicoanalista, a su vez me dijo: “Échale la culpa a tus padres”. Un vendedor de seguros pasó y me dijo: ¿Ya tiene seguro contra accidentes? -Un sindicalista, al verme allí me dijo: “esta es una oportunidad para organizar una huelga”. Un pastor, a su turno, me dijo: “Con Jesús podrás salir adelante”. Un político, al verme, lleno de ira, dijo: “¡Es culpa de la ineptitud del gobierno actual!”. 

   Un oportunista me dijo: “Te saco si me das tu cadena de oro y tu reloj” – Un funcionario de la Dian, pasó y me preguntó: “¿Ya pagó usted el impuesto sobre este pozo? Hasta que al fin pasó un pobre mendigo que, al ver mi situación, no dudó en saltar al pozo; me hizo subir a sus hombros y me ayudó a salir. ¿Qué haríamos si pasáramos por el pozo? – Sintonicemos nuestro corazón con el dolor del otro. 

El sabio Einstein:

 

   Albert Einstein afirmó:Comienza a manifestarse la madurez, cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos”.

Compasión y lástima 

   Un alemán iba en su vehículo mercedes, a toda velocidad. Se encuentra de repente con un carro tirado por un caballo al que no pudo esquivar y se lo lleva por delante. Se baja de su auto y ve un panorama desolador. El caballo sin poder moverse, y dice: - Yo no puedo ver sufrir este caballo. – Saca una pistola de su bolsillo y lo mata. Unos metros más allá ve al perrito que solo podía mover la cola, con la mirada perdida. 

   Y vuelve a exclamar: - Yo no puedo ver sufrir este perrito. – Y le pega otro tiro. Se da la vuelta y, con la pistola en una mano y la linterna en la otra, mira hacia lo alto de un árbol y ve colgado de las ramas a conductor de la carreta, perdiendo sangre, con un brazo y una pierna rotos, con la cara amoratada, un ojo sin poder abrirlo, y heridas por todo el cuerpo. Y antes que el alemán hablara, el malherido dice: - Parece mentira, pero ¡no me pasó nada! 

El mendigo exigente.

 

   Un mendigo pide limosnas en la calle. Pasa un hombre bien vestido, y le da cien dólares al mendigo. Y el mendigo piensa: “¡Guau! ¡Este es un hombre verdadero! Debe ser negociante. Pasa un año, y otra vez, el mismo hombre bien vestido encuentra el mismo mendigo en la calle – pero esta vez, solo le da cincuenta dólares. Y el mendigo piensa: “Bueno… no es negociante, pero es un hombre quien merece respeto”.

 

   Pasa un año más, y el hombre bien vestido pasa, sin darle nada al mendigo. El mendigo siente indignación. Se levanta, corre tras el hombre bien vestido, lo toma del abrigo, y a gritos le pide una explicación. El hombre, muy pacientemente, le explica: “Mire Ud, hace dos años yo era un hombre soltero, y podía hacer con mi dinero lo que quería.

 

    Hace un año me casé, y ya adquirí una responsabilidad con mi esposa. No puedo gastar el dinero tan libremente. Y ahora tengo un hijo que mantener – por lo tanto, discúlpeme, Señor, que no le puedo dar nada”. Y el mendigo le reprocha diciéndole: “Ahh, con que Si…Usted manteniendo su familia con mi dinero, no¡?”

 

Daño colateral [Problema de uno, problema de todos]

 

   Un ratón mira por un agujero de la pared, y ve al esposo entregando a su mujer un paquete, el ratón pensó: “¿Qué tipo de comida podrá haber allí? – Corrió a ver, imaginándose un sabroso queso. ¡Qué susto! Cuando vio que era una trampa para ratones. Entonces fue al patio de la casa a advertir a todos: “¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera!”. La gallina escarbando en la tierra cacareó y le dijo: “¡señor ratón: entiendo que es un problema para usted, a mí no me perjudica en nada!”. Y el ratón se entristeció y siguió buscando ayuda.

 

   Llegó donde el cordero y le dijo. “¡Hay una ratonera en la casa!” “¡Discúlpeme, señor ratón, pero no veo nada que pueda hacer, yo como pasto, quédese tranquilo, yo oro por usted!” El ratón se fue hasta donde estaba la vaca, y le dijo: “¡Hay una ratonera en la casa!” ¿Acaso yo estoy en peligro? ¡Creo que no! Entonces el ratón se volvió a la casa, cabizbajo y abatido, para encarar solo la ratonera.

 

   Aquella misma noche se escuchó un ruido, como el de una ratonera agarrando su víctima. La esposa del labrador corrió a ver que había en la ratonera, pero en la obscuridad, no vio que la trampa había agarrado la cola de una víbora venenosa. La víbora la mordió. El marido la llevó corriendo al hospital. La mujer volvió con fiebre. Para la fiebre, nada mejor que un buen caldo de gallina.

 

   El hombre entonces tomo el cuchillo y fue a buscar al principal ingrediente: la gallina. Como la enfermedad de la mujer continuaba, amigos y vecinos vinieron a verla. Para alimentarlos, hubo que matar al cordero. Pero la mujer no resistió y falleció. Muchas personas vinieron al funeral. El pobre hombre, muy triste y agradecido por la solidaridad, resolvió matar la vaca para darle de comer a todos.

Moraleja: El problema de un hermano, es también mi problema. “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”.

 

Ayudar al prójimo. [Misa con niños] 

   Está Juanito en el salón cuando la maestra dice a sus alumnos: Niños, hoy vamos a salir a ayudar al prójimo, como lo hizo el buen samaritano. Los niños emocionados salen a la calle y comienzan a buscar a quién ayudar. La maestra se da cuenta que Juanito le pide dinero a la gente, así que va y le dice: ¿Qué haces Juanito? ¡Se trata de ayudar a la gente, no de quitarle el dinero! Sí maestra, ya lo sé…Yo les estoy quitando un peso de encima.  

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 14° Domingo del Tiempo Ordinario, 7 de Julio 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 8 jul. 2019 8:17 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 8 jul. 2019 8:44 ]


Los obreros son pocos” y tantos perdiendo el tiempo: [Darle lo mejor a Dios]:

   Lo más extraño de los seres humanos es que:
  •  Tienen prisa por crecer, y después suspiran por la infancia perdida.
  • Pierden la salud para tener dinero y después gastan el dinero para tener salud.
  • Piensan tan ansiosamente en el futuro que descuidan el presente, y así, no viven ni el presente ni el futuro, y sí perdiendo el tiempo.
  • Viven como si no fueran a morir nunca, y mueren como si no hubiesen vivido.
    • Jóvenes: tienen todo el tiempo y la energía, pero no tienen dinero.
    • Adultos: tienen el dinero y la energía, pero no tienen tiempo.
    • Ancianos: Tienen el dinero y el tiempo, pero no tienen la energía.

Moraleja: Como en esta vida no se puede tenerlo todo al mismo tiempo, démosle a Dios nuestro tiempo y nuestra energía, y Él será nuestra verdadera felicidad. 

Misioneros en el Congo: [Id y haced discípulos…]

 

   Dos misioneros en el Congo, bautizaron a un nativo, que se llamaba Zombo. Lo sumergieron en el agua y lo bautizaron diciéndole: – De ahora en adelante tú no te llamarás Zombo, sino José. Y el buen Dios te manda que no comas más carne el día viernes, a lo sumo puedes comer solamente carne de pescado –.

 

   El viernes siguiente, al pasar ante la choza de José, los misioneros lo sorprendieron comiéndose una pierna de cordero, y antes que los misioneros le reprocharan, el nativo les dijo: –Padrecitos: yo no estoy cometiendo ningún pecado, pues antes de matar al cordero, lo metí en el agua y le dije: “De ahora en adelante, tú te llamarás pescado”. 

Las maletas [El exceso de equipaje no cuenta para el Reino de Dios]

   Un hábil vendedor se dirige hacia un señor que va a viajar. El vendedor tiene en sus manos dos maletas bien grandes y pesadas… las coloca en una silla cercana y le dice: - Mire señor, estoy vendiendo este reloj. El señor le responde: - No gracias, tengo reloj. – Lo que pasa es que este es un magnifico reloj, mire lo que hace, y el vendedor presiona un pequeño botón y sale una pequeña pieza musical. El señor le responde: - Gracias, pero tengo radio. 

   Pero eso no es todo, dice el vendedor y le pide su número telefónico, y presiona un pequeño botón y se encuentra llamando a su casa. El señor convencido le pregunta al vendedor: - ¿Y…Cuánto cuesta? - Eso es lo mejor, solo cuesta 50.000 pesos, dice el vendedor. - Está bien, yo se lo compro, responde el señor. – El vendedor lo felicita y le dice: es suyo, que le vaya bien, y el vendedor se va. En eso el comprador lo llama: Señor, Señor…- ¡Dejó sus maletas! Y el vendedor le responde: - ¡No Señor…Esas son las pilas!

Correo equivocado. [Ir ligeros de equipaje]

   Un matrimonio decide ir a pasar vacaciones en una playa del Caribe, en el mismo hotel donde pasaron la luna de miel 20 años atrás, pero debido a problemas de trabajo, la mujer no pudo viajar con su marido, quedando en que llegaría unos días después.

   Cuando el hombre llegó y se alojó en el hotel, vio con asombro que en la habitación había una computadora con conexión a Internet. Entonces decidió enviar un e-mail a su mujer, pero se equivocó en una letra y sin darse cuenta lo envió a otra dirección…El e-mail lo recibe por error una viuda que acababa de llegar del funeral de su marido, y que al leer su correo electrónico se desmayó instantáneamente.

   El hijo de la viuda al entrar en la habitación encontró a su mamá en el suelo sin conocimiento, a los pies de la computadora, en cuya pantalla se podía leer: Querida esposa: He llegado bien. Probablemente te sorprenda recibir noticias mías por esta vía, pero ahora tienen computadora aquí y puedes enviar mensajes a tus seres queridos. Acabo de llegar y he comprobado que todo está preparado para cuando llegues este próximo viernes. Tengo muchas ganas de verte y espero que tu viaje sea tan tranquilo y relajado como ha sido el mío.

 P.D.: No traigas mucha ropa, venga ligera de equipaje que ¡Aquí hace un calor infernal!

 Avión accidentado. [Misionero valiente] 

   Un avión cae en la selva y entre los pasajeros sobrevivientes hay incrédulos, y un misionero. Optan por quedarse dentro del avión, pero pasaron 3 días y se acabó la comida. Se reunieron todos los incrédulos dejando al misionero en un rincón, y le dijeron: -Por unanimidad te nombramos como representante para que vayas a conseguir alimento para todos. - ¿Yo? ¡Pero si sólo tengo este cuchillito! -Así es misionero, la cosa es que ni siquiera te podrás llevar el cuchillo pues tendrás que dejárnoslo ya que nosotros tenemos que cortar y preparar lo que vayas cazando.

   Sacan al pobre misionero del avión empujándolo y éste agarra un pedazo de madera y les deja la navaja. Se va por la selva. Pasan varias horas y no regresa. De repente se asoman todos por las ventanillas y ven al misionero corriendo como - Usaín Bolt -, perseguido por un enorme y feroz león. Todos están de acuerdo que, por más que no crean no lo pueden dejar morir, así que se ponen cerca de la puerta para abrirla en el último segundo. Viene, veloz, el misionero, se acerca al avión, los de adentro abren la puerta, el misionero se agacha y en ese mismo instante el León da un salto, cayendo dentro del avión. El misionero se levanta, cierra la puerta y les grita: – ¡Vayan pelándolo, que voy a buscar otro!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 13° Domingo del Tiempo Ordinario, 30 de Junio 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 1 jul. 2019 9:51 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 1 jul. 2019 10:18 ]


Los anteojos de Dios: 

   “Un hombre de negocios va rumbo al cielo. No iba muy tranquilo, pues era usurero. Llegó al cielo. No vio a nadie así que entró, pasó de sala en sala y llegó al despacho de Dios. Sobre el escritorio había unos anteojos. No pudo resistir y al ponérselos le dio vértigo. ¡Qué claro se veía todo! Los intereses de las personas, las intenciones etc.

   Entonces se le ocurrió mirar lo que estaba haciendo su socio.  Y vio que estaba estafando a una viuda con un crédito bochornoso que terminaría de hundirla en la miseria para siempre. 

   Al ver aquello, su alma sintió un deseo de justicia Buscó bajo la mesa el banquito de Dios y lo lanzó a la Tierra. Con tan buena puntería, que le pegó un gran golpe a su socio, tumbándolo allí mismo. En esto, todo el cielo se llenó de algarabía. Dios volvía del paseo con sus ángeles. 

   Sobresaltado el hombre, dejó los anteojos y trató de esconderse. Pero ya Dios le estaba mirando con el mismo amor de siempre. El hombre trató de disculparse. Pero Dios le preguntó: ¿Qué has hecho con el banquito que había aquí? -Bueno, yo entré, vi los anteojos y me los puse. -Está bien, eso no es pecado. Yo quisiera que todos miraran el mundo como lo miro yo. 

   Pero ¿Qué pasó con mi banquito donde apoyo los pies? El hombre le contó lo que había visto y lo que había hecho. -Ahí te equivocaste, le dijo Dios. Te pusiste mis anteojos, pero te faltaba tener mi corazón. Imagínate si yo tiro un banquito cada vez que veo una injusticia, en la tierra no alcanzarían todos los árboles del mundo entero. Y todos los seres humanos estarían llenos de chichones.” 

Llevándole la contraria a Dios 

   Un discípulo preguntó a su instructor: – Maestro, quiero saber lo que más le sorprende de los seres humanos. Su maestro contestó: – Siempre piensan lo contrario. Y sigue el maestro: – Tienen prisa por crecer, y después suspiran por la infancia perdida. – Pierden la salud para tener dinero y después gastan el dinero para tener salud. – Piensan tan ansiosamente en el futuro que descuidan el presente, y así, no viven ni el presente ni el futuro. – Viven como si no fueran a morir nunca y mueren como si no hubiesen vivido. 

La conquista del Oeste [¿Y nosotros? ¿Qué pasaje compramos?] 

   Cuando se conquistó el Oeste, la gente viajaba en diligencia. Lo que, tal vez, no sabemos es que había tres clases de viajeros: viajeros de primera, de segunda y de tercera. Los viajeros de primera, pasara lo que pasara, permanecían sentados durante todo el viaje. Los viajeros de segunda, cuando surgía un problema, tenían que bajarse hasta que el problema se resolvía. No tenían que mancharse las manos, simplemente miraban.

  Los viajeros de tercera tenían que salir de la diligencia, empujar, arreglar la rueda rota o solucionar cualquier otra avería. 

Moraleja: En la ruta al cielo, ¿Qué clase de pasajero eres? : ¿Vas en primera clase con los brazos cruzados y sin moverse? 

Mañana, el día que nunca llega: [Te seguiré, Señor, pero…]

 

   Lo dice el refrán: "no dejes para mañana, lo que puedes hacer hoy”. “Mañana es el día que nunca llega", cuando se nos exige. Dejamos “para mañana” la llamada o visita a un familiar o un amigo enfermo, el pago de deudas, el tratamiento médico, etc. Sin embargo, hay cosas que hay que hacerlas ya: conversión, salvación, vida eterna.

 

   Ante Jesús toca ser decididos y empezar de una: "El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el Reino de Dios". Edith, por mirar atrás, se convirtió en estatua de sal… Hernán Cortés, en el puerto de Veracruz, quemó las barcas para que nadie se devolviera. El nostálgico y pesaroso siempre mira hacia atrás.

 

El esposo, dice a la esposa: “Los fríjoles que preparaba mi mamá eran mejores a los que tú preparas…”.

 

   En cambio, el que sigue al Señor, va lleno de esperanza, sin vacilaciones ni nostalgias y fija su mirada en la meta que le espera… [En competencias caninas, el perro que gana es el que no quita su mirada de la liebre]. 

Decisión y claridad en el seguimiento 

   Están hablando Pedro y Jesús de cosas elementales de la vida. Y Pedro, queriendo saber más que los demás, le pregunta a Jesús: maestro, ¿de dónde vienes? Y Jesús responde: “Yo vengo de dónde vengo”. Y Pedro vuelve a preguntarle: ¿Maestro, y para dónde vas? 

  Y Jesús le contesta. “Yo voy para donde voy”. Entonces, viendo Jesús que Pedro no le preguntó más, le pregunta a Pedro: 

   ¿Y tú, Pedrito, ¿Por qué me sigues? A lo que Pedro responde sin pensarlo dos veces: ¡Pues…Por lo bien que explicas! 

El agricultor y el turista: [Jesús habló claro. Somos nosotros los que no entendemos]. 

   Un agricultor y su hijo están en el campo y aparece un turista inglés. El turista británico dice: “Do you speak english?”. El agricultor responde: “No he entendido nada”. El turista insiste: “Parléz vous français?” El agricultor contesta: “No sé qué dice”. El inglés prosigue: “Parla italiano?” De nuevo el labrador: “Sigo sin comprender nada”. Se va el inglés y le dice el hijo al papá: “Qué suerte tiene ese hombre que habla tantos idiomas”. El papá le contesta: “Bah, de qué le sirve si no se le entiende nada”!. 

La tintorería del sabio [Caprichos para seguir al Señor] 

   Un sabio atendía su tintorería, entró un cliente y le dijo:  — Como tú eres un hombre sabio, ¿Podrías teñirme este vestido?  — Claro, y ¿De qué color lo quieres? — Ah, que no sea ni rojo, ni verde, ni blanco, ni negro, ni amarillo, ni lila. Bien. ¿Me entiendes?, no quiero ningún color conocido, pero fuera de esto, nada especial. ¿Me lo puedes hacer?  — ¡Claro que sí, hombre! Entonces, pasa a recogerlo cuando quieras, pero que no sea ni lunes, ni martes, ni miércoles, ni jueves, ni viernes. ¡Ah! Sábado y Domingo está cerrado. Fuera de esto, pasa cuando quieras. 

Caminos cómodos, destino equivocado: [Jesús sube a Jerusalén, y le espera la Cruz]  

   En un invierno, un hombre iba sentado en el mismo vagón del tren que yo iba. En cada estación se ponía de pie y miraba fuera de la ventanilla con ansiedad. Luego se sentaba y comenzaba a refunfuñar, pronunciando en voz alta el nombre de la estación que acababa de pasar. 

   Después de cuatro o cinco estaciones, el vecino de asiento le preguntó preocupado: - ¿Le pasa algo, Señor? ¡Lo veo muy angustiado! El hombre lo miró y respondió: - Sí. Debí cambiar de tren hace ya un buen rato, porque voy en la dirección contraria. ¡Pero es que aquí voy tan cómodo y tan calientico…! 

Misionero en África: [Evangelizar implica riesgos] 

   Un cachorro de león está paseando por la selva de África, cuando se encuentra a un misionero. 

   El leoncito empieza a jugar con él, corriendo de un lado para otro. La mamá leona lo ve y le grita desde lejos: – ¡Niño, con la comida no se juega! 

Anunciar el reino sin excusas ni distracciones [Misa con niños] 

   La mamá de Jaimito lo manda a comprar unas arepas. Cuando va camino al negocio se encuentra con un desfile de modas. Regresa a la casa y le dice a su mamá: - ¡Mamá, mamá! Acabo de ver un desfile de moda, y estaba Miss Venezuela y era linda, y estaba Miss Puerto Rico y era linda, y Miss Guatemala era hermosa. - Y le dice su mamá: - ¿Y mis arepas? - ¡Esa no la vi!

 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Domingo del Corpus Christi, 23 de Junio 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 24 jun. 2019 12:14 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 24 jun. 2019 12:43 ]


“Eucaristía, Presencia Real del Señor y Celestial Manjar”

Diferencia entre el cielo y el infierno. [Jesús se dio en eterna comida para alimentar a los demás] 

   Una leyenda China dice que la diferencia entre el cielo y el infierno es muy pequeña. “El maestro quiso que su discípulo lo experimentara por su cuenta. Para ello, lo llevó primero a la sala del infierno. Allí se encontró en el centro una mesa llena de arroz. En torno los condenados, cada uno tenía una cuchara muy larga en la mano. Tan larga que cuando quería meter el arroz en su boca hambrienta les era imposible. Allí estaba el arroz, pero todos se morían de hambre. Lo pasó luego a la sala del cielo. 

   La escena era la misma, entonces el alumno preguntó: ¿Y dónde está la diferencia si el panorama es el mismo? ¿Tú crees que es el mismo? ¿No te das cuenta que aquí comen todos y ninguno pasa hambre? La gran diferencia está en que el infierno impera el egoísmo: ni come ni da de comer, porque cada uno se aferra a su cuchara y piensa en su propia hambre, mientras que en el cielo cada uno piensa en el hambre del otro, y nadie come con su propia cuchara, sino con la cuchara del otro. 

Alimento de eternidad. 

   Un hombre escribió una carta al director del periódico de su localidad, y comentaba el poco sentido que había tenido para él acudir a la Eucaristía cada domingo. “He ido durante treinta años -escribía-, y desde entonces he escuchado algo así como 3.000 homilías. Pero no puedo recordar una sola de ellas. Pienso entonces que he gastado mi tiempo y los sacerdotes el suyo dando sermones de balde. 

   A raíz de aquella carta comenzó una pequeña polémica en las cartas al director de aquel periódico. Continuó durante semanas, hasta que alguien escribió unas breves líneas que sorprendentemente callaron a todo el mundo. "Llevo casado 30 años. Desde entonces he tomado aproximadamente 32.000 comidas y cenas. Pero no puedo recordar el menú entero de ninguno de esos días. Sin embargo, no por eso debe deducirse que haya sido en balde. Me alimentaron y me dieron fuerza para vivir, y si no hubiera tomado aquellas comidas, habría muerto." 

Pan compartido… [Dios extendido]: 

   Era un día lluvioso y gris. Allí estaba frente a mí, una niña apenas cubierta con un vestidito todo roto. Eran más agujeros que tela. Sus cabellitos mojados, tiritando de frío, sola y hambrienta. Y contemplando esa escena le reclamé a Dios.

    “¿Cómo es posible que habiendo tanta gente que vive en la opulencia, permitas que esta niña sufra hambre y frío? ¿Cómo es posible que te quedes ahí tan tranquilo, ante tanta injusticia, sin hacer nada? ¿Acaso no eres todopoderoso?” 

   Luego de un silencio que me pareció interminable, sentí la voz de Dios que me contestaba:

   ¡Claro que he hecho algo! ¡Te hice a ti!… ¡Ayúdala! Moraleja: La clave de la verdadera felicidad es la “comodidad”: es decir: COMO DÍ…DAD. 

Ser pan para los demás

 

   Poca gente sabe que Gaudí tuvo que salir a la calle a pedir dinero para poder proseguir las obras del templo de la Sagrada Familia. En una de esas visitas, exitosa, ocurrió lo siguiente: —Muchas gracias, dijo Gaudí. —No, no me dé las gracias. En realidad, no supone sacrificio para mí. —Entonces, con gracia, añadió Gaudí: no sirve. Mejor dicho, no le sirve a usted.

 

   Vea de aumentarlo hasta sacrificarse… ¡Le será más agradable a Dios! Porque la caridad que no tiene el sacrificio como base no es verdadera y tal vez no sea más que vanidad. El caballero se quedó boquiabierto. El hombre reflexionó, y comprendió, y entregó un donativo mucho mayor. – Y dijo: Ahora soy yo quien le agradece, a Ud. Señor Gaudí. 

Buenos como el pan 

   ¡Cuál sería la mayor aspiración de un pan de trigo si él fuera persona? – Ser completamente integral. 

Albino: 

   Cierto día, un niño que se llamaba Albino, estaba jugando en la calle, y llegó la hora de almorzar. Su mamá abrió el balcón y le dijo: - ¡Albinooooooo!, venga que el almuerzo está listo. – Albino respondió: Yo no voy, no tengo hambre. – Mire, si no viene, llamo a tu papá, ¿Oyó? – Que yo no voy. 

   En esto que sale el papá y le grita: - ¡Albinooooooo!, Venga ahora mismo a almorzar, o te doy una paliza. – Que no quiero ir, que no y que no, respondió Albino. 

- ¡Mira que, si no viene, llamo al abuelo! Seguidamente el abuelo salió con una escopeta en la mano: 

- Albino, ven ahora mismo a almorzar. – “¡Que no voy, respondió Albino!” 

– Pues ahora verás: 

El abuelo dispara dos tiros al aire: PAN, PAN…Y al PAN PAN…ALBINO VINO.

Panadero pobre 

   Un padre de familia muy rico, con muchos autos: Mercedes, BMW, Toyota, Cadillac, entre otros, muy preocupado porque no podía salir a ninguna parte con su familia por la inseguridad de las carreteras, decide comprar un Renault 4 para los fines de semana: - ¡En este carro, - le dice a su familia-, no vamos a despertar sospecha! Si nos secuestran, decimos que yo soy panadero, y que vivimos de una panadería de barrio¡, Ok? – Se van a dar la vuelta a Cuernavaca y efectivamente los secuestran y los interrogan por separado. 

   A la pregunta por “sus bienes materiales”- El padre responde: - Yo soy panadero, y todo el sustento de mi familia proviene de lo poco que nos queda de la panadería. La madre a su vez les responde: - Mi esposo es panadero, y yo le ayudo en la panadería. De eso vivimos todos. El hijo mayor por su lado dice: - Yo hasta me tuve que salir de estudiar, para ayudarle a mis padres en la panadería. Todo iba muy bien, hasta que le preguntan al menor: - ¿Y cómo se llama la panadería de tu papá? – Y él responde: ¡BIMBO! 

El plato más grande. [En la Eucaristía, a todos se nos da por igual…] 

   En una familia numerosa y de pocos recursos, conformada por los padres y 6 hijos, el menor de ellos siempre se quejaba porque según él, a sus hermanos les daban más comida en plato que a él. La verdad es que la mama a todos les servía por igual. Un día el papá de los niños llamó a su esposa y le dijo: Como estamos en el mundial, el patrón nos invita a ver un partido y a comer. 

   La señora vio la ocasión perfecta para dar a su hijo, la porción del papá. En eso, el niño llamó a la mamá y le dijo que llegaría tarde porque tenía que hacer una tarea en grupo, que por favor le guardara la comida. La señora le guardó en el horno el plato con la doble porción y al llegar el niño y ver el plato, lo único que atinó a decir fue: Ja… Si este es mi plato, ¿Cómo sería el de mis hermanos? 

No solo de pan vive el hombre: 

   Pregunta el juez al acusado: ¿así que robo ese pan porque tenía hambre? Sí señor. ¿Y entonces por qué se llevó el dinero que había en la caja? Y el acusado responde: porque no solo de pan vive el hombre. 

Pan gratis. 

   En una cárcel, un preso comenta indignado a su compañero de celda: - Oiga, es absurdo y ridículo lo que están haciendo conmigo. - ¿Por qué?.- Porque me metieron aquí por robar pan, y ahora me lo traen gratis todos los días. 

Me robaron el pan: [Para misa con niños]

    Policía, policía… Dime pequeño - Me robaron mi pan. ¿Y estaba solo? ¡Noo¡ con bocadillo y quesito”.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Domingo de La Santísima Trinidad, 16 de Junio 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 17 jun. 2019 9:00 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 17 jun. 2019 9:05 ]


Dios es como el azúcar: [Dios da todo el sabor] 

   La Profesora pregunta: ¿Cómo sabemos que Dios existe? Cada uno fue dando su propia respuesta. Pero la profesora, queriendo ayudarles, seguía insistiendo: y ¿cómo saber que Dios existe si ninguno lo hemos visto? Todos se quedaron callados. Para los niños es evidente que lo que no se ve o se toca no existe. 

   Hasta que un pequeño levantó la mano y tímidamente respondió: Señorita. Dios es como el azúcar. Mi mamá me dijo que Dios es como el azúcar en mi leche que ella prepara todas las mañanas: que yo no veo el azúcar que está dentro de la taza en la leche, pero sí ella la saca, queda sin sabor. 

El mar en un pozo: [La Trinidad: Misterio inabarcable] 

   Hablando de la Santísima Trinidad San Agustín explica: “Como cuando un niño abre un pequeño pozo en la arena junto al mar y comienza a pasar con su manito el agua del inmenso mar al pequeño pozo, así es el misterio de la Trinidad: no se puede abarcar. Aunque es inmenso y sublime, de alguna manera cabe en nuestro corazón, si lo pasamos con amor. 

   Mientras haya algo de agua en el pozo, de alguna manera tienes el mar. Trata de tener a Dios en tu corazón, pero no olvides que nunca podrás abarcar todo su misterio. 

Cuestión: La Trinidad es un misterio que supera nuestro intelecto. Intentar abarcarlo, sería como un pobre miope que trata de divisar las costas de África desde Brasil.

Imágenes pedagógicas: [Tres personas distintas y un solo Dios verdadero]. 

   Tres pliegues en una sola tela, pero no hay más que una tela./ Tres falanges en un dedo, pero no hay más que un dedo./ Tres hojas en un trébol, pero no hay más que un trébol./ Tres flores en un solo tallo: forman el Buganville o trinitario. 

   / Cáscara- clara- yema: forman un sólo huevo./ Escarcha, nieve, hielo…, los tres son agua/////- Papá-mamá-hijos: los tres, son una sola familia. / Rayos- calor –luz: constituyen el mismo Sol./ Fuente- rio- riachuelos: una sola agua./ Compositor- intérprete- director: una sola obra musical./ protector, amigo y consejero: Tres realidades en un solo papá. 

Para el día del Padre:

 

   Padre es quien te sostiene, no solo quien te mantiene. Quien le da a sus hijos un hogar, no solo una casa; quien le da a sus hijos todo lo que necesitan, no todo lo que le piden; quien da un pescado mientras enseña a pescar; quien te educa, no solo quien te enseña; quien es para sus hijos un ejemplo, no una receta; quien se pone a la altura de sus hijos cuando se arrodilla a jugar con ellos.

 

   Padre no es quien restringe la libertad, sino quien enseña a darle un buen uso; quien pone límites para los costados, pero nunca para adelante; quien pone retos, no solo castigos; quien sabe corregir, no quien no te permite equivocarte. Es quien juega con sus hijos, pero no con sus ilusiones.

 

   Padre no es quien no se equivoca, sino quien enseña también a partir de sus errores. Es aquel que es un refugio, no un escondite. Es aquel que deja a sus hijos, más que herencias, un legado de amor. 

El párroco y el chofer: [Cambio de roles] 

   Un párroco al que llamaban a predicar a muchas iglesias y siempre le conducía el carro el mismo feligrés, durante el viaje el chofer le dijo al párroco: “Le he oído decir tantas veces el mismo sermón que me lo sé de memoria. 

   Le apuesto lo que quiera que yo podría decirlo tan bien como usted”. El párroco le dijo: “estupendo, te voy a dar una oportunidad”. 

   Antes de llegar a la iglesia intercambiaron de ropa; el chofer se vistió de sacerdote y el sacerdote de chofer. Ya en la iglesia el chofer dio la charla y lo hizo muy bien. Luego le hicieron algunas preguntas que respondió bien. Pero hubo una sobre el misterio de la Santísima Trinidad a la que no sabía qué responder, entonces se le ocurrió decir: “la respuesta es muy fácil. Tan fácil que le voy a decir a mi chofer que la responda” 

Monjitas voladoras: [Ir siempre con Dios] 

   Van dos monjitas en una moto y van a pasar la curva de la muerte. Un policía ve cómo han pasado sin que se hayan estrellado, pues iban como a mil por hora. Las detiene y les dice: ¿cómo es que no se han estrellado con esa velocidad? Y dicen las monjitas: es que nosotras dos…vamos con Dios. Y les dice el policía: multa por ir tres en la moto. 

Dios está en todas partes… ¿Hasta en el baño? [Misa con niños] 

   La profesora pregunta a Juanito: ¿Dónde está Dios? Él responde: en el cielo. Muy bien Juanito. Ahora tú Jaimito, ¿dónde está Dios?: Jaimito responde en nuestro interior. Muy bien Jaimito. Ahora tú Carlitos, ¿dónde está Dios?: 

   Carlitos responde: en mi baño, profesora. ¿En el baño? - ¿Cómo así? – Es que todos los días mi mamá se coloca frente a mi baño y dice: 

Dios mío, Señor, ¿llevas 4 horas en el baño y no sales?

Día del padre [Misa con niños]

 

   Mi padre cuando trabaja deja a todos con la boca abierta. - ¿Ah sí? ¿Y qué hace? – Es dentista.

 

Tenerlo todo, o no tenerlo todo: [Los padres, son todo para sus hijos]

 

   Aquella Maestra les enseñaba a los alumnos, la diferencia entre "tener todo" y "no tenerlo todo". Julia se levanta y dice: "Mi padre es rico y tiene de todo: televisión con miles da canales y un Mercedes-Benz." "Está bien", dice la maestra, pero, ¿acaso tiene yate? Julia dice, "No, no tiene yate" "Entonces "no tiene todo" le dice la Maestra. Arturo entonces se levanta y dice: 

 

   "Pero mi Papá sí. Él tiene televisión con miles da canales, un Mercedes-Benz y un yate" - "Pero, ¿acaso tiene un avión? -Pregunta la Maestra-. "No, no tiene avión" "Entonces tampoco "lo tiene todo", ¿verdad, Arturo..?- Entonces Jaimito se levanta y dice: - "Pues mi Papá sí que lo tiene todo." "¿Estás seguro, Jaimito? " Sí, sí estoy seguro.


   Mire, el sábado mi hermana le presentó a su novio, un muchacho con el cabello desordenado, 2 pendientes de argolla, 3 piercings en el labio, otros 2 en las cejas, camiseta rota y sin mangas…varios tatuajes en los brazos, pantalón vaquero desgarrado, gorra de hip-hop . Y cuando mi padre lo vio, de inmediato exclamó “. 

¡Esto era lo único que me faltaba!

 

Papá orgulloso: [Misa con niños]

 

   Un niño le pregunta a su papá. Papá: ¿Qué se siente tener un hijo tan guapo e inteligente? – Y el papá le responde: No sé, hijo, pregúntale a tu abuelo.

 

Tres madres, orgullosas de sus hijos:

 

   Uy, tienen que ver a mi hijo. Ya es sacerdote y todos lo respetan. Tanto así que, si va por la calle, la gente le dice: “Bendición, padre, bendición”. Eso no es nada. Mi hijo ya es obispo y, por donde camina, todas las personas le dicen: “Su Eminencia, pase usted… Su Eminencia, qué grato verlo…” – Ja… como que entonces mi hijo lleva las de ganar, dice la tercera. Mi hijo es tan, pero tan gordo, que cuando la gente lo ve pasar por la calle, se persignan y dicen: “Dios mío…”

 

Paraíso para animales. [En el cielo, en torno a la Trinidad, todos dichosos]. [Niños]

 

   San Martin de Porres cuida este paraíso. Una vez murió un gato y cuando llegó al paraíso para animales, San Martín le preguntó que querría. El gato respondió, "Toda mi vida he dormido en pisos. Quiero una cobija enorme.


" Después del gato llegaron un grupo de ratoncitos. 


 

San Martín les preguntó que querrían. El ratoncito principal replicó, "Tuvimos una vida difícil," le dijo, "Todos nos perseguían. Lo que queremos son patines."

 

   Entonces San Martín los equipó con patines pequeños. Pasaron unas semanas y San Martín visitó el gato. El gato era el retrato de felicidad. "Mi cobija es tan cómoda que jamás quiero salir de ella," le dijo. 


   Luego añadió, "Ah, a propósito, gracias por la comida rápida."

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Domingo de Pentecostés, 9 de Junio 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 10 jun. 2019 7:01 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 10 jun. 2019 7:32 ]


Los guantes: [El Espíritu Santo, presencia segura de Dios, pero exige atención]

   A un hombre le regalaron un par de guantes de piel forrados. Como vivía en clima caliente no los usaba. Los guardó en una gaveta y pronto se olvidó de ellos. Tiempo después le llamaron para que trabajara en una ciudad de clima frío y entonces se acordó de los guantes. Al fin les encontraría uso. 

   Cuando metió la mano en uno de los guantes, sintió que algo impedía que el dedo pulgar se acomodara en su lugar. Para su gran sorpresa, lo que impedía era un billete de diez dólares enrollado. Revisó los otros dedos del guante y descubrió que en cada uno de ellos había un billete de diez dólares. Los billetes habían estado allí todo el tiempo, pero él no se había dado cuenta. 

Llenar de agua un colador [Habitar en las fuentes del Espíritu] 

   Cierta vez, una mujer visitó a un maestro y le preguntó: ¿Cómo llenar su alma de espiritualidad? El maestro le dio un colador y una taza, y fueron juntos a una playa cercana. Se pararon sobre una pequeña roca. El maestro le dijo: Muéstrame ¿Cómo llenarías el colador con agua? Ella se inclinó y comenzó a llenarlo con la taza, pero el agua siempre se salía - ¿Cómo se hace? – preguntó. – El maestro tomó el colador y lo arrojó al mar. El colador flotó un instante y después se hundió. –Ahora está lleno de agua y así permanecerá-le dijo -. “Ese es el modo de llenar un colador con agua. Solo llenarás tu corazón con el Espíritu, arrojándose en la inmensidad de su divino amor”. 

La piedra seca: [Sin el Espíritu, estamos engarrotados]

 

   Estaba un sabio a la orilla de un gran río, sacó del agua una piedra hermosa, dura, redonda y la rompió. Su interior estaba completamente seco. Esta piedra llevaba años dentro del agua, pero el agua no había penetrado en ella. Lo mismo ocurre con nosotros los cristianos. Siempre inmersos en el Espíritu, pero quizá por dentro secos. ¿Tendremos el corazón más duro que una pierda?

 

Todos necesitamos del Espíritu. [El Espíritu fluye, a pesar de nuestros defectos]

 

   En New Port, Rode Island, está la comunidad de las Hermanas de Jesús Crucificado, en la que cada hermana tiene un problema físico: la superiora es ciega, otras son sordas, otras parapléjicas… y cada Hermana edifica la comunidad desde su capacidad y recibe ayuda en su necesidad. La que ve guía a la ciega, las que pueden caminar llevan a las que no pueden, la que oye, le explica a la sorda… El defecto físico, se vuelve un don, signo de la necesidad que tenemos de los demás.

 

No tengáis miedo:

 

   Peregrino se encontró con la Plaga y le preguntó a dónde iba: – A Samarkanda, -le contestó la plaga- Me tengo que llevar a cuatrocientas personas. Pasó una semana y cuando el peregrino se volvió a encontrar con la plaga, que regresaba de su viaje, Peregrino, indignado la recriminó: – ¡Me dijiste que ibas a matar sólo a cuatrocientas personas y mataste a tres mil! – La Plaga le respondió rápidamente: – ¡Eso no fue así! – Yo sólo maté a cuatrocientas, como te advertí. A las otras dos mil seiscientas no las maté yo: las mató el Miedo.

El contrabandista. [No se pueden esconder las evidencias de Dios:

    Un contrabandista solía cruzar la frontera todos los días con unos canastos llenos de paja sobre un burro. Él admitía ser un contrabandista. Cuando volvía a casa por las noches, los guardas de la frontera lo registraban una y otra vez, cernían la paja, la sumergía en el agua e incluso la quemaban de vez en cuando. Mientras tanto la prosperidad del contrabandista aumentaba visiblemente. Un día se retiró y fue a vivir en otro país, donde, unos años más tarde, lo encontró uno de los aduaneros y le preguntó: ahora sí lo puedes decir, ¿qué llevabas de contrabando que nunca pudimos descubrirlo? – él respondió: yo pasaba burros. 

La superiora del Espíritu Santo 

   Cierto día el entonces Papa Juan XXIII visitó un hospital a cargo de religiosas, denominado “Archi-hospital del Espíritu Santo”. Al llegar, la superiora, toda nerviosa y muy emocionada por la visita del Papa, besó atropelladamente su anillo doblando la rodilla y sólo acertó a presentarse con estas palabras: -Su santidad, yo soy la superiora del Espíritu Santo. Con una sonrisa bondadosa ante tan original presentación y para calmar los nervios de la monjita, el Papa, con muy buen humor, le respondió: - ¡Qué suerte tiene, hermanita de ser la superiora del Espíritu santo! Yo sólo he podido llegar a ser Papa!!!. 

El empujoncito: [Con la fuerza del Espíritu Santo, somos capaces de todo] 

   Un millonario hace una fiesta en su mansión, y en un momento para la música y mirando hacia la piscina donde criaba cocodrilos australianos, dice: Quien logre cruzarla y salir vivo al otro lado, se ganará todos mis autos... ¿Alguien se atreve? Espantados, los invitados permanecen en silencio y el millonario insiste: El que se lance a la piscina, logre cruzarla y salir vivo al otro lado, ganará todos mis autos y mis aviones... ¿Alguien se atreve? 

   El silencio impera y una vez más, ofrece: El que se lance a la piscina, logre cruzarla y salir vivo al otro lado, ganará todos mis autos, mis aviones y mis mansiones. En ese momento, alguien salta a la piscina. La escena es impresionante. Una lucha intensa; ¡el hombre se defiende como puede, agarra la boca de los cocodrilos con pies y manos, tuerce la cola de los reptiles...! Mucha violencia y emoción.

   Después de algunos minutos de terror y pánico, sale el valiente hombre, lleno de mordiscos, hematomas y casi muerto. El millonario lo felicita y le pregunta: ¿Dónde quiere que le entregue los autos, los aviones y las mansiones?  Gracias, pero no quiero ni sus autos, ni sus aviones, ni sus mansiones. Impresionado, el millonario pregunta: Pero, ¿entonces qué quieres? Y el hombre, medio muerto, le respondió: yo solo quiero saber: ¿quién fue el que me empujó? 

¿Hermanos en el Espíritu?

   Dos hermanos de una iglesia cristiana. Uno de ellos trabajaba en una carnicería. Llegó el otro a la carnicería y le dijo: “Hermano, ¿me fía dos kilos de carne?” El otro le contestó, “No puedo.” Le dijo el otro: “Pero si somos hermanos.” Y el otro le respondió: “Si, somos hermanos en el Espíritu, pero no en la carne” 

Lápiz perdido [Sin el Espíritu (Spíritus), nos falta el “Aliento” y moriremos]

    Lápiz perdido = No lápiz.- No lápiz = No apuntes.-  No apuntes = No estudio.- No estudio = No graduación.- No graduación = No trabajo.- No trabajo = No dinero.- No dinero = No comida.- No comida = Flaco.- Flaco = Feo.- Feo = No amor.- No amor = No matrimonio.- No matrimonio = No hijos.- No hijos = Solo.- Solo = Depresión.- Depresión = Enfermedad.- Enfermedad = Muerte .

Moraleja:.- No pierdas tu lápiz porque morirás!

 Gato bilingüe: [Hablar el lenguaje del Espíritu] [Misa con niños]

   Un gato maullaba y ningún ratón se dejaba atrapar. Entonces el gato cambió de táctica y empezó a ladrar y los ratones iban saliendo de sus escondites. El gato atrapó a un ratoncito y éste le dijo: - ¡Eres un tramposo! Si eres un gato, ¿por qué ladras? El gato, muy serio, le respondió: - Mijo, es que hoy en día el que no sepa dos idiomas, ¡se muere de hambre!

Hablaban distintas lenguas [Para misa con niños]

   José es uno de esos tipos que siempre alardea de sus supuestas virtudes. Un día, en una reunión de amigos, aseguró que no había nadie como él para hacer imitaciones. Uno de los presentes le preguntó: - Y ¿Qué imitas? - De todo, pero a los que mejor imito es a los gatos.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 7° Domingo de Pascua, 2 de Junio 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 4 jun. 2019 7:56 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 4 jun. 2019 8:20 ]

Solemnidad de La Ascensión

El Avión: [Puntos de vista: cerca o lejos de Dios]

   Cuentan que una vez un niño le preguntó a su padre, de qué tamaño es Dios. 

   Entonces al mirar al cielo, su padre vio un avión y le preguntó a su hijo de qué tamaño él lo veía. El niño le contestó: -Muy pequeño, apenas se alcanza a ver. 


   Entonces el papá lo llevó al aeropuerto y al estar cerca de un avión le preguntó: -Y ahora de qué tamaño ves el avión? Y el niño le respondió muy asombrado: -Papá, es enorme. El papá entonces le dijo: – Del mismo modo es Dios para ti. Su tamaño va a depender de lo lejos o cerca que estés de Él, y así mismo será tu experiencia con Él: cuánto más estés cerca de Dios…Él será más grande en tu vida” 

Bajar... ¡pero sobre todo subir!

   Al Papa San Juan XXIII, en cierta ocasión, siendo nuncio en París, lo llevaron a un campamento militar a bendecir unas instalaciones. Luego le presentaron a un grupo de paracaidistas a quienes les habló un rato, y terminó con estas sabias palabras: - Queridos paracaidistas: No quisiera que olvidaran que, a fuerza de bajar del cielo en paracaídas, ¡se les olvide subir a él...! 

Peregrinos hacia el cielo…[Que el mundo no nos cambie el destino]

 Cuentan que Chesterton, que era muy despistado-, en una ocasión, viajando en el tren, el revisor le pidió el billete. 

El empezó a buscarlo por todos los bolsillos y no lo encontraba. 

   Se iba poniendo cada vez más nervioso. Entonces el revisor le dijo: “Tranquilo, no se inquiete, no le haré pagar otro billete”. 

“No es pagar lo que me inquieta- repuso Chesterton- lo que me preocupa es que he olvidado a donde voy”.  

Sin ti, no puedo vivir. [Sin Jesús, el alma se muere] 

   Me voy, pero ten presente que muy dentro llevo tu imagen grabada/. Eso fue lo que le dije aquel momento antes de partir/. No olvides que el amor cuando es del alma/, aquel que se

encuentra lejos, de allá se quiere venir/, y yo en un momento de estos, vuelvo…porque sin ti, ay, sin ti… Sin ti no puedo vivir… 

Ascender el poste 

   Iba entrando un doctor a un manicomio y en el patio observó una fila de locos cerca de un poste, el doctor observó al que iba subiendo, que una vez arriba del poste, dijo: "Muy cierto" y se bajó. Luego subió otro y dijo: "Así es, es verdad" y bajó. Al salir, el doctor volvió a ver una larga fila cerca del poste, y se preguntó que habría al final del poste. A la medianoche cuando los locos dormían, subió al poste para ver por qué todos los locos subían una y otra vez. Al llegar arriba se percató de una nota que decía: "Aquí se terminó el poste". 

Sabia recomendación. [Antes de ascender al cielo] 

   La madre superiora Irlandesa, de 98 años, estaba en su lecho de muerte. Las monjitas la rodeaban, intentando hacerle cómodo su último viaje. Trataron de darle leche calientica pero no la quiso. Una monjita se llevó a la cocina el vaso de leche, recordó que tenía una botella de buen cognac que les habían regalado en navidad y le puso dos buenos tragos a la leche. 

   Volvió a donde la superiora y le acercó el vaso a la boca. La superiora bebió un sorbito, luego otro y otro hasta que se tomó hasta la última gota. Las monjitas le dijeron: “Madre, dinos una última palabra de sabiduría antes de morir”. Sin fuerzas, medio se incorporó y les dijo: ¡Por favor…No vendan esa vaca!!! 

La tienda y el cementerio: [Ganarse el cielo desde la tierra]

   En un pueblo, dos tipos no se podían ver. Uno administraba una tienda llamada: “la última lágrima”, y el otro, justo enfrente de la tienda, administraba el cementerio en cuya entrada decía: “Aquí terminan las vanidades del mundo”. 

   El administrador de la tienda, para ofender al del cementerio, colocó en la puerta de su tienda un letrero grande que decía: “Aquí se pasa mejor que enfrente” Y el administrador del cementerio para desquitarse, colocó en la puerta del cementerio otro letrero más grande que decía: !Aquí están los que se la pasaban enfrente! 

Despedida solemne. [Antes de subir al cielo]

   Ella, ya en las últimas y como queriendo despedirse, le dice a su anciano esposo: viejito, ¿te acuerdas cuando me rompí la pierna?... tú estabas a mi lado. ¿Te acuerdas cuando me robaron mi carro?... también estabas a mi lado. ¿Te acuerdas cuando se inundó la casa? …tú estabas a mi lado… Amor…tú me traes mala suerte…!

La ascensión: [Buscar el lugar correcto].

   4 hombres iban a subir un piano al piso 10. Ya habían ascendido algunos pisos; estaban muy cansados y uno de ellos dijo: alguien que vaya a ver cuántos pisos nos faltan. El otro le dice: Ok, yo voy. El tipo sube y llega hasta el piso 10…Y dice: bueno, si subí 6 pisos es porque estamos en el piso 4. 

   Entonces, el tipo baja y le dice a sus compañeros: Les tengo dos malas noticias. Entonces, uno de ellos dice: Dinos una y la otra la dices cuando lleguemos. Ok, nos faltan 6 pisos para llegar. Los hombres ya bien cansados llegaron al piso 10 y uno le pregunta al otro: ¿Y cuál era la otra mala noticia? El tipo le contesta: pues que este no era el edificio. 

Facilitar el ascenso. [Para niños] 

   -Una paciente de 60 años le pregunta al doctor: Oiga doctor, cuando subo la pendiente para llegar a mi casa me fatigo muchísimo, ¿Qué me aconseja tomar? Y el médico le responde: - Yo le aconsejo… Que tome un taxi, señora.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 6° Domingo de Pascua, 26 de Mayo 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 27 may. 2019 5:44 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 27 may. 2019 6:29 ]

“Eslabones en el Único y Divino Legado del Amor”

Me voy y vuelvo a vuestro lado” 

   En Polonia vivía un rabino muy famoso y un turista católico que había oído hablar de su santidad y de su sabiduría decidió hacerle una visita. Le sorprendió mucho que la casa del rabino fuera sólo una habitación, limpia y ordenada, que sólo tenía un catre, una mesa, dos sillas y unos libros. 

   ¿Rabino, le preguntó el turista, dónde están los muebles? El rabino le contestó con la siguiente pregunta, ¿y dónde están los suyos? ¿Mis muebles? Yo sólo soy un turista, estoy aquí de paso.  El rebino, le contestó: Yo también estoy de paso.

"Taita Dios me escuchó". [Confianza en Dios: Un relato del Perú] 

   Un sacerdote misionero estaba visitando su enorme parroquia en los Andes. La mejor forma de llegar a ciertas partes de la parroquia era a caballo. Una vez, cerca del ocaso del sol, el sacerdote perdió el camino y no podía encontrar el rumbo. En vez de arriesgarse por el frio, decidió dar libertad al caballo con la esperanza que encontraría protección de la noche helada.     Después de unas horas, vio algo agradable. En la distancia, había una choza con la lámpara encendida. Esto no era común porque la gente nativa se acostaba pronto para levantarse muy temprano. Cuando el sacerdote se acercó a la choza, un hombre salió. “Padre, padrecito,” le exclamó, “sabía que iba a venir.” Sorprendido, el sacerdote le preguntó cómo lo sabía. 

      El hombre le dijo, “Mi mamá ha estado rezando todo el día para viniera un sacerdote. Ella está agonizando.” El padre entró, confesó a la mujer y le dio la unción y Comunión. La señora habló suavemente estás últimas palabras: 

“Taita Dios me escuchó, ahora puedo morir en paz”. 

Cena de despedida: [Quien permanece en mí, da mucho fruto] 

   Al párroco le estaban haciendo su cena de despedida por 25 años de trabajo en una Parroquia. Un político miembro de la comunidad fue invitado para dar un breve discurso. Como el político tardaba en llegar, el sacerdote decidió decir unas palabras para llenar el tiempo: - Mi primera impresión de la Parroquia, la tuve con la primera confesión que me tocó escuchar. 

   Pensé que me había enviado el Obispo a un lugar terrible, ya que la primera persona que se confesó me dijo que había robado un televisor, que había robado dinero a sus padres, había robado también en la empresa donde trabajaba, además de tener aventuras con la esposa de su jefe. También en ocasiones se dedicaba al tráfico y a la venta de drogas.  

   El Padre continuaba: - Me quedé asombrado, asustadísimo. Pero cuando transcurrió un tiempo, fui conociendo más gente y vi que no eran todos así, vi una parroquia llena de gente responsable, con valores, comprometida con su fe. Y así he vivido los 25 años más maravillosos de mi sacerdocio. 

   Justamente en este momento llego el político, por lo que se le dio la palabra. Por supuesto, pidió disculpas por llegar tarde y empezó a hablar diciendo: - Nunca voy a olvidar el primer día que llego el padre a nuestra parroquia. De hecho, tuve el honor de ser el primero que se confesó con él.

Las tres cartas: [Consejos a la despedida] 

   Un servidor público recién nombrado que estaba instalándose en su nueva oficina, al sentarse ante su escritorio por primera vez, descubrió que su predecesor le había dejado tres sobres con instrucciones que debería abrir únicamente en tiempos de angustia. No habían pasado muchos días antes que el hombre entrara en conflicto con la prensa, así es que decidió abrir el primer sobre. La nota decía: «Échele la culpa a su predecesor». 

    Y eso fue lo que hizo. Durante un tiempo todo anduvo bien. Pero unos pocos meses más tarde, de nuevo estaba en problemas, así es que procedió a abrir el segundo sobre. La nota decía: «Reorganícese». Y eso fue lo que hizo. 

   Eso le permitió disponer de más tiempo. Pero debido a que en realidad nunca había resuelto ninguno de los asuntos que estaban complicándole la vida, volvió a tener problemas, y esta vez, peores que nunca. De modo que, desesperado, abrió el último sobre. La nota decía: «Vaya preparando tres sobres». 

   El Señor nos abrió su corazón y grabó en el nuestro, la clave para no fracasar: “Permaneced en mi amor” 

Ultimo deseo [Como eslabones de permanencia en el legado del amor de Cristo] 

   En el velatorio del padre, el hijo menor dice: -Ahora tendremos que hacer realidad la última voluntad de papá: ser enterrado con un millón de dólares. El hijo mediano dice: -Si, pero sólo pondremos 750.000 porque hay que descontar el 25% de gastos. El hijo mayor apunta: -Tendremos que deducir también el 16% de IVA. La viuda entra a la conversación diciendo: -¡Basta ya! Su padre no merece tanto regateo. Haremos lo siguiente: ¡Lo enterraremos con la tarjeta de crédito y que él gaste cuanto quiera! 

La última voluntad: […No tengan miedo…Para misa con niños] 

   Estaba un condenado a muerte en la silla eléctrica y le pregunta el verdugo: -¿Cuál es tu último deseo? – Y el condenado responde: Que todos nos tomemos de la mano… 

Morir cantando: [Para misa con niños] [La despedida del Señor…] 

   Le dicen a un condenado a muerte:

 – ¿Cuál es su última voluntad? – Y el condenado responde: Cantar una canción hasta que se acabe. 

– Concedido… empiece…

– Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña…Dos elefantes…Tres elefantes…

Maestro chino y la obediencia […Si guardáis mis palabras]

 

   -Maestro, ¿a qué debo hacer caso primero, a mi cuerpo, a mi mente o a mi corazón? - ¡A mí!, mi pequeño saltamontes.

 

Que no tiemble vuestro corazón:


   Está una niña en la casa del terror y un fantasma le pregunta: 

 

- ¿Te doy miedo? 

 

- ¡No, gracias! - Ya tengo mucho…

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 5° Domingo de Pascua, 19 de Mayo 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 20 may. 2019 16:10 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 20 may. 2019 17:39 ]

“Amaos los Unos a los Otros, como Yo os he Amado” 

Todo lo hago nuevo: [Miremos todo, como si hasta ahora viéramos] 

   El tren comenzó a moverse. Iba gente de todas las edades, la mayoría obreros y jóvenes estudiantes de universidad. Junto a la ventana iba sentado un anciano con su hijo de 30 años. Mientras el tren se mueve, el hijo estaba sobrecogido de gozo, encantado por el paisaje. “Mire papá el paisaje de los árboles verdes alejándose es muy hermoso”. 

   Esta conducta del hijo de 30 años hizo que los demás se sintieran incómodos con él. Todos comenzaron a murmurar cosas de ese hijo. “Ese tipo parece loco”, le susurró el recién casado a su esposa. De repente comenzó a llover. Las gotas de lluvia cayeron sobre los pasajeros a través de la ventana abierta. El hijo de 30 años, lleno de gozo decía: “Ves, papá, cuán hermosa es la lluvia…” 

   La esposa recién casada se molestó con las gotas de lluvia, porque mojaban su nuevo vestido. Oiga usted, anciano, ¿no ve que está lloviendo?, le dijo el recién casado. Si su hijo no se siente bien, llévelo a un asilo mental y no moleste a los demás”. 

   El anciano titubeó primero y entonces le contestó en tono amable: “Es que regresamos del hospital a casa. Mi hijo fue dado de alta esta mañana. Nació ciego y solo hasta la semana pasada recobró la vista. Todo es nuevo para sus ojos y estamos dichosos…. Por favor, perdónennos la incomodidad causada”. 

Madre Teresa de Calcuta: [Amor…fruto del trato intimo con Dios] 

   Una escena de la vida de la Madre Teresa de Calcuta muestra la nueva manera de amor: Un periodista la acompañaba, mientras ella cuidaba a los moribundos. Uno de ellos tenía una cicatriz abierta con un olor feo. Tranquilamente la Madre Teresa bañó la herida, hablando suavemente al hombre. Al terminar, el periodista le dijo, “Yo no haría eso ni por todo el oro del mundo.” La Madre Teresa respondió, “Yo tampoco.” Lo hago por algo más valioso que todo el oro del mundo: lo hago por amor. 

Los dos hermanos [“Hay más alegría en dar que en recibir”] 

   En un pequeño poblado Vivian dos hermanos, ambos eran agricultores. Uno vivía con su esposa y con sus hijos a un lado de la colina, y el otro, que era soltero, vivía en una pequeña choza al otro lado. Una vez tuvieron una cosecha especialmente buena. El herma­no casado se paró en el lado de la colina donde tenía sus tierras, mirando las altas gavillas y exclamó: "¡Qué bueno es Dios! ¿Por qué me bendice más a mí, que a mi hermano? 

   Yo tengo esposa e hijos, pero mi hermano está sólo. A mí me va mucho mejor que a él. No necesito tanta cosecha. Cuando mi hermano esté durmiendo hoy por la noche, le llevaré algunas de mis gavillas al otro lado de la colina. Mañana, cuando él se despierte, ni se dará cuenta de lo que he hecho." Mientras el hermano casado estaba mirando su campo, pen­sando de esta manera, el hermano soltero estaba sentado en su lado y se decía: "Bendito sea Dios por su benevolencia. 

   Porque yo habría preferido que me concediera menos que a mi hermano, pues las necesidades de él son mayores que las mías. 
   Tengo tanta cosecha de trigo y frutas como mi hermano, pero él tiene esposa, hijos y muchas responsabilidades y gastos. Quisiera que ellos compartan también lo mío. 

   Hoy por la noche, cuando todos estén dormidos, voy a colocar algunas de mis gavillas en el campo de mi hermano. 

  Mañana, cuando se despierte no se dará cuenta” 

Así fue que los dos hermanos esperaron con mucha alegría que anocheciera y. hacia la medianoche, cada uno se fue a su campo, cargó trigo en su espalda y se fue a la cima de la colina. Era justamente la medianoche, cuando en la cima de la colina, se encontraron los dos hermanos. Al darse cuenta que los dos pensa­ban sólo en el otro, su corazón se llenó de felicidad, se abrazaron y lágrimas de felicidad salieron de sus ojos. 

Solidaridad: El amor no busca el mal 

   Un hombre llama por teléfono a una emisora muy popular y le dice al locutor de radio: —Acabo de encontrarme una billetera con 1.000 dólares dentro. Tiene el nombre y dirección de alguien llamado Peter ken, que vive en la Calle tal…número tal, en chicago.
—Y el locutor le pregunta:— ¿Qué quiere que hagamos? Buen hombre — ¿Sería tan amable de dedicarle una canción a este hombre?
 

Amor es Común-unión [Uno para todos y todos para uno] 

   Un hombre se perdió conduciendo a través del campo. Mientras intentaba orientarse en su mapa, accidentalmente cayó en una profunda cuneta. Su coche quedó atrapado en el lodo. Por suerte, había una granja cercana, por lo que el hombre caminó hacia ella para pedir ayuda. Mi vieja mula Demetria, puede sacar el auto de esa cuneta —dijo el granjero, señalando hacia una vieja mula que estaba en el campo. 

   El hombre miró hacia la flacuchenta mula y miró también al granjero que seguía repitiendo: - Sí, la vieja Demetria puede sacarlo de ahí. El hombre pensó que no tenía nada que perder. Los dos hombres, con Demetria, se dirigieron a la cuneta donde estaba el auto. El granjero enganchó el arnés de la mula al coche. Con un chasquido de las riendas, el hombre empezó a gritar: - ¡Tira Pedro! ¡Venga Juan! ¡Fuerte Luis! ¡Vamos Demetria! Y la mula tiró y sacó el vehículo de la cuneta con sólo un pequeño esfuerzo. 

   El hombre estaba sorprendido. Le dio las gracias al granjero y varias palmaditas a la mula. No pudo evitar preguntar: - ¿Por qué gritó todos esos nombres antes de gritarle a Demetria? El granjero sonrió y respondió: - Demetria es casi ciega. Mientras ella se siente parte de un grupo, tira con toda su fuerza. 

Hermanitos solidarios: [Para niños]


   José, Miguel, María y Tomás hablan sobre los empleos de sus sueños. —Me gustaría ser abogado —dice José—, para así poder defender a mis compatriotas. —Me gustaría estar en el congreso —dice Miguel—, para proponer leyes que beneficien a mis compatriotas. —Yo quiero ser doctora —dice María—, para poder atender a mis compatriotas. —Y a ti, Tomás, ¿qué te gustaría ser? —pregunta José. —¡Yo quiero ser compatriota!

 

Ayuno por amor [Por Juan Ramón Jiménez]

   En la mañana no desayuno porque pienso en ti, al mediodía no almuerzo porque pienso en ti, en la tarde no meriendo porque pienso en ti, y en la noche no duermo, ¡porque tengo hambre!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 4° Domingo de Pascua, 12 de Mayo 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 13 may. 2019 14:58 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 13 may. 2019 15:11 ]

“El Señor es mi Pastor, nada me faltará”

Salmo 22: El Buen Pastor 

   Cuenta una historia que, en una sala, un reconocido lector deleitaba a los demás recitando trozos de libros famosos. Un sacerdote estaba allí y en un momento de descanso le preguntó si podía recitar el salmo del Buen Pastor. El declamador le respondió: Claro que puedo y lo voy a declamar, pero como condición, después lo recitará también usted. 

   El sacerdote, extrañado por la propuesta, aceptó. La declamación del artista fue preciosa, entusiasta. Una lluvia de aplausos cerró su presentación. Luego fue el turno del sacerdote. Declamó el mismo salmo 23, de memoria. Al terminar, no hubo aplausos, sólo un silencio muy grande, un silencio espiritual. A algún ojo incluso se le escapó una lágrima. 

   Pasados unos instantes el declamador se levantó y dijo: "Ustedes acaban de presenciar algo muy grande. Hubo una gran diferencia: “Yo declamé extraordinariamente el salmo sobre el pastor porque sé utilizar muy bien las palabras y las formas, por eso arranqué aplausos; pero sólo él supo transmitir la esencia del salmo, porque su alma conoce al Pastor, y por eso él arrancó lágrimas.”. 

Una oveja ante el tribunal: [Escuchar la voz de quienes nos aman] 

   Cuentan que un humilde pastor fue arrestado por haberse robado una oveja. Él juraba que era inocente, que la oveja era suya y que hacía días que la echaba de menos. Cuando el caso fue llevado ante el juez, éste perplejo, no sabía cómo resolverlo. Finalmente decidió que trajeran la oveja a la sala y mandó al acusador que saliera de la sala y desde la puerta llamara a su oveja. 

   La llamaba insistentemente, pero la oveja no respondió a su voz, sólo levantaba la cabeza asustada. El juez, luego mandó salir al acusado, y que desde la puerta llamara a la oveja. Cuando éste comenzó a llamarla, la oveja saltó y corrió hacia la puerta. Estaba claro que la oveja conocía la voz de su amo. El juez declaró el caso cerrado. 

El matemático y el pastor: [el Pastor conoce sus ovejas y ellas lo conocen] 

   Un matemático pasea por el campo, sin nada que hacer, aburrido. Encuentra a un humilde pastor que cuida un numeroso rebaño de ovejas, y decide divertirse un poco a costa de él. – Buenos días, buen pastor. – Buenos días, Señor. – Solitario oficio, el de pastor, ¿no? – Usted es la primera persona que veo en seis días. – Estará usted muy aburrido. Mire, le propongo un juego. 

   Si yo le adivino el número exacto de ovejas que hay en su rebaño, me regala usted una. ¿Qué le parece? – Trato hecho. El matemático pasa su vista por encima de las cabezas de las ovejas, murmurando cosas, y en unos segundos dice: - 586 ovejas. El pastor, admirado, confirma que ése es el número preciso de ovejas del rebaño. 

   Se cumple en efecto el trato acordado, y el matemático escoge una oveja entre las 586 y comienza a alejarse con la oveja escogida. – Espere un momento, le dice el humilde pastor. ¿Me permitiría una oportunidad de revancha? – Hombre, naturalmente. Pues ¿qué le parece? Si yo le acierto su profesión, ¿me devuelva usted la oveja? – De acuerdo, dijo. 

   El pastor sonríe, y sentencia: - Usted es matemático. - ¡Caramba! Ha acertado. Lo que no logro entender es cómo adivinó cuántas ovejas había, le replicó el pastor. El matemático argumentó: Cualquiera que tenga buen ojo para los números podría haber contado sus ovejas. – Sí, respondió el pastor. Lo que yo no entiendo es cómo un matemático, entre 586 ovejas, fue capaz de escoger para llevarse justamente el perro… 

El lorito predicador: [Predicar, es riesgoso y causa asusta]

 

   Un lorito fue entrenado para dar un sermón en una iglesia, y le tocaba justo el día del buen pastor. Ya en el púlpito se asustó al ver repleta la iglesia y muy nervioso movía la cabeza de un lado para otro. El entrenador del lorito, al ver que no arrancaba se acercó y en tono fuerte le dijo: “O hablas o te quito las plumas y te hecho al corral de las gallinas”. El loro, inmediatamente comenzó a hablar diciendo: “Hermanos, oremos porque el enemigo anda suelto”. 

El cucharón y la novia [Por el día de la madre, porque ella se la sabe todas]

    Juan invita a su madre a cenar una noche en su apartamento de soltero. Durante la cena la madre no pudo dejar de reparar en lo hermosa que era Lourdes, la compañera de apartamento de su hijo. Durante mucho tiempo ella había tenido sospechas de que su hijo tenía relaciones con Lourdes y, al verla, la sospecha se acrecentó. En el transcurso de la velada, mientras veía el modo en que los dos se comportaban, se preguntó si tendría algo.

 

   Leyendo a su madre el pensamiento Juan le dijo: "Mamá, se lo que estás pensando, pero te aseguro que Lourdes y yo solo somos compañeros de apartamento". Aproximadamente una semana después, Lourdes le comento a Juan que desde el día en que su madre vino a cenar, no encontraba el cucharon grande de plata para servir la sopa. Juan contesta que, dada la posición de su madre, dudaba que se lo hubiese llevado pero que le escribiría una carta.

 

   Así que se sentó y escribió: " Querida Mama: No estoy diciendo que tu cogieras el cucharon de plata de servir sopa, pero tampoco estoy diciendo que no lo cogieras, pero el hecho es que desapareció desde que tu viniste a cenar a casa." Unos días más tarde, Juan recibe una carta de su madre que decía: "Querido hijo: No estoy diciéndote que te acuestas con Lourdes o que no, pero el hecho es que, si Lourdes se acostará en su propia cama, ya habría encontrado el cucharon de plata para servir sopa." Con todo cariño, Mama".


Presencia de Dios: [El ladrón entra por la ventana] [Parta misa con niños]

   Un ladrón a la media noche se mete en una casa a robar. Entra por una ventana, y cuando está adentro en la oscuridad oye una voz que dice: ¡Jesús te está mirando! Entonces, el ladrón se asusta y se detiene. Luego como ve que no ocurre nada continúa. Y de nuevo la voz le dice: ¡Jesús te está mirando!

 

   El ladrón asustado prende la luz y ve que la voz venía de un loro que estaba en una jaula, y el ladrón le dice: ¡Ah, que susto me diste! ¿Cómo te llamas lorito? Y el loro le responde: Me llamo Pedro. Pedro es un nombre extraño para un loro. Y el loro le contesta: Más extraño es el nombre “Jesús” para el Doberman que te está mirando.

 Escuchar la voz del Buen Pastor: [Mis ovejas escuchan mi voz] [Para niños] 

   Iba un tenedor por la calle y, de pronto, vio una cuchara que iba caminando toda garbosa. El tenedor, emocionado, le gritó: ¡Ey…Cuchara…Cuchara…Cuchara!!! – Y como la cuchara siguió su camino, el tenedor se quedó extrañado, y dijo… ¡Ve, ¡qué raro, parece que NO ES-CUCHARA…! 

Llamar a la puerta: [El Buen Pastor le abre la puerta a sus ovejas] [Para niños] 

   Eran las 3:30 de la mañana; caía un terrible aguacero y un borrachito gritaba: -Alguien que me empuje. Una señora escucha y despierta al marido: - Amor, ve y ayuda a ese pobre señor que se le debió quedar atascado el carro y no hay quien le ayude. El marido, bastante enojado, abre la puerta de la casa, sale en pleno aguacero que no se veía nada y grita: - Señor, ¿En dónde está para empujarlo? Y el borrachito, contesta: ¡Acá, en el columpio!

1-10 of 359