Enseñanzas para Crecer en la Fe   

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 26° Domingo Tiempo Ordinario, 25 Septiembre 2022, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 28 sept 2022, 17:21 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 28 sept 2022, 17:25 ]


Sabiduría de Sócrates [VS los acumuladores compulsivos] 

   Se cuenta que Sócrates paseaba un día por el mercado principal de la ciudad de Atenas. Uno de sus discípulos lo vio y, extrañado, se acercó para preguntarle: “Maestro, nos has enseñado que todo sabio lleva una vida simple y austera. Sin embargo, todos los días te vemos en el mercado principal, admirando las mercancías. ¿Quieres que juntemos dinero para que puedas comprarte algo?”. “No, gracias, dijo Sócrates: tengo todo lo que deseo; pero me encanta venir al mercado para recordar que soy completamente feliz sin este montón de cosas”. 

Lección: “Gastamos el dinero que no tenemos, en cosas que no necesitamos, para dar una imagen de lo que no somos, e impresionar a quienes no le importamos”. Will Smith. 

Parábola del dinero: [El corazón… ¿Ante la ventana o el espejo?] 

- Pregunta el discípulo al maestro: ¿Qué piensa del dinero? – Mira a la ventana, — le dijo el maestro — ¿Qué ves? – Veo una mujer con un niño, una carroza tirada por dos caballos… y una persona que va al mercado. – Bien. Ahora mira al espejo. ¿Qué ves? – Pues obvio que me veo a mí mismo. – Ahora piensa: la ventana está hecha de vidrio, lo mismo que el espejo. Basta una pequeñísima capa de plata por detrás del vidrio para que el –ombre sólo se vea a sí mismo y no vea a los demás. 

Moraleja: “Ni el espe–o tiene la culpa de lo que refleja…Ni la radiografía tiene la culpa de la enfermedad que muestra” 

El zar y la camisa


   Un Zar, hallándose enfermo, dijo: - ¡Daré la mitad de mi reino a quien me cure! Entonces, todos los sabios se reunieron y celebraron una junta para curar al Zar, mas no encontraron medio alguno. Uno de los sabios, sin embargo, declaró que era posible curar al Zar. – Si sobre la tierra se encuentra un hombre feliz -dijo- traigan su camisa y que se la ponga el Zar, y será curado. El Zar hizo buscar en su reino a un hombre feliz. Los enviados del soberano se esparcieron por todo el reino, mas no pudieron descubrir a un hombre feliz.

 

   No encontraron un hombre contento con su suerte. El uno era rico, pero estaba enfermo; el otro gozaba de salud, pero era pobre; otro, rico y sano se quejaba de su mujer y de sus hijos. Todos deseaban algo. Cierta noche, muy tarde, el hijo del Zar, al pasar frente a una pobre choza oyó que alguien exclamaba: - ¡Gracias a Dios he trabajado y he comido bien! ¿Qué me falta? El hijo del Zar – lleno de alegría-, inmediatamente mandó que le llevaran la camisa de aquel hombre, a quien, en cambio había de darle el dinero que exigiera. Los enviados se presentaron a toda prisa en la casa de aquel hombre para quitarle la camisa. Pero, el hombre feliz era tan pobre… ¡que no tenía camisa!


Muy rico, pero sin fe: [No basta con ser rico, ante todo hay que ser feliz]

 

   Érase una vez un hombre muy rico que vivía en una mansión que dominaba un fértil valle. Pero había un gran vacío en su vida. No tenía fe y vivía solo con sus muchas riquezas. Juan, - su mayordomo y hombre de plena confianza-, vivía con su familia en una casa muy humilde. Era creyente, oraba en familia y todos iban a la iglesia.

 

   Una mañana, el hombre más rico del valle contemplaba sus tierras y se decía: “Soy e hombre más rico de este valle…Todo esto es mío”. En ese momento llegó su mayordomo y le dijo: anoche tuve un sueño: “El Señor me dijo que el hombre más rico del valle iba a morir a medianoche”.

 

   Tenía necesidad de decírselo, espero no se enfade, patrón. No te preocupes, no creo en los sueños, vuelve a tu trabajo y olvídalo. Pero el hombre más rico empezó a inquietarse y fue a su médico para hacerse un chequeo. Éste le dijo que estaba como un roble y que le quedaban muchos años de vida. Aliviado pero asaltado por la duda invitó al médico a cenar y le pidió que se quedara hasta la medianoche. Pasada la medianoche despidió al médico y se dijo: ese estúpido del Juan ha arruinado mi día con sus tontos sueños.

 

   Acababa de acostarse cuando sonó el timbre de la casa. Eran las 12:30. Bajó y encontró a la hija de Juan en la puerta, que le dijo llorando: “Señor, mi mamá me envía a decirle que mi papá Juan, su mayordomo acaba de morir a la medianoche”. El hombre rico se quedó helado y comprendió de inmediato que el hombre más rico del valle no era él sino su mayordomo.

Materiales para el cielo [Administrando bien, lo devolvemos al dueño de todo] 

   Una señora muy rica que había tenido un rol muy importante en la tierra, llegó al cielo. San Pedro la recibió, le mostró un hermoso palacio y le dijo: Esta es la vivienda de su empleada. La señora pensó: si esta mansión tan linda es para mi empleada, ¿Cómo será la mía? Entonces Pedro le mostró una construcción muy humilde y le dijo: Esta es su vivienda. Indignada, la Señora le dijo a San Pedro: Pero ¿cómo voy a vivir en este lugar?  A lo que San Pedro le contestó. Lo lamento mucho, pero con el material que usted nos mandó desde la tierra, no pudimos construir nada mejor. 

Moisés y Bill Gates: [Así se hacen los negocios de este mundo… ¿Y los del cielo?] 

   Moisés dice a su hijo: - Hijo, quiero que te cases con una dama que ya escogí. El hijo responde: - Pero papá, yo quiero escoger mi mujer. Moisés dice a su hijo: - Mijo, ella es la hija de Bill Gates. El hijo responde: - Bueno, en ese caso acepto. Entonces Moisés se reúne con Bill Gates…- Bill, ya tengo al marido ideal para su hija. Bill Gates responde: - Pero mi hija es muy joven aún para casarse. Moisés dice a Bill Gates: - Tal vez, pero este joven es el vicepresidente del banco mundial. Bill Gates responde: - En ese caso, creo que lo podemos arreglar. Trato hecho, convenceré a mi hija para que acepte al muchacho. 

   Finalmente, Moisés se reúne con el presidente del banco mundial. – Señor Presidente, tengo a un joven recomendado para ocupar el cargo de vicepresidente de este banco. El presidente dice: - Pero ya tengo muchos vicepresidentes, más de los que necesito. Moisés dice: - Lo que pasa es que este joven es el yerno de Bill Gates. El presidente dice: - En ese caso… considérelo contratado. 

Yo no hice nada: […Y no hago más na…]

   Dice una canción: Yo me levanto por la mañana, me doy un baño y me perfumo; me como un buen desayuno, y no hago más na', mas na'. Después yo leo la prensa, me pongo a ver novelas, y no hago más na', mas na'. A la hora de las doce, me como un buen almuerzo; después me voy a la banca a dormir una siestita, y a veces duermo dos horas, y a veces más, y no hago más na'. Un señor, que vivía sin hacer na… muere y se presenta ante Dios juez. Dios busca su nombre en el libro de la vida, pero, al no encontrarlo allí, le dice que su puesto está en el infierno. El hombre, angustiado, protesta: Pero… ¿Por qué me voy al infierno? Y Dios le respondió – ¡porque NO HICISTE NAAA…!

Las cábalas de don Peter. [Para misa con niños] 

   Don Peter estaba convencido que el 5 era su número de la suerte. Había nacido un 5 de mayo (el mes 5), del año 55. Tenía cinco hijos, vivía en el número 555 de la calle 55. Al cumplir 55 años descubrió que un caballo llamado "Cinco" iba a correr en la quinta carrera; así que cinco minutos antes de empezar la carrera se fue a la quinta ventanilla y apostó 55.555 dólares. Por supuesto, su caballo llegó de quinto.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 25° Domingo Tiempo Ordinario, 18 Septiembre 2022, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 23 sept 2022, 20:41 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 23 sept 2022, 20:41 ]

El que es honrado en lo poco…” 

   Cuando Juan recibió su sueldo, en dinero efectivo, el primer día de cada mes, contó cuidadosamente los billetes, uno a uno, agudizando sus ojos y untando el dedo con saliva para despegar bien los billetes. Se sorprendió al percatarse que le habían dado 100.000 pesos más de lo que correspondía. 

   Miró al contador de reojo para asegurarse que no lo había notado, rápidamente firmó el recibo, se guardó el dinero dentro del bolsillo y salió del sitio con la mayor rapidez y discreción posibles, aguantándose las ganas de saltar de la dicha. Todo quedó así. 

   El primer día del mes siguiente hizo la fila y extendió la mano para recibir el pago. La rutina se repitió y al contar los billetes, notó que faltaban 100.000 pesos. Alzó la cabeza y clavó su mirada en el cajero, y muy serio le dijo: –Señor, disculpe, pero faltan 100.000 pesos. 

   El cajero respondió: –¿Recuerda que el mes pasado le dimos 100.000 pesos más y usted no dijo nada? –Sí, claro –contestó enojado Juan. – “Es que uno perdona un error, pero dos, ya son demasiados”. 

¡“Hábiles” desde pequeños! 

   A dos niños de cinco años les regalan, a cada uno, $20.000 pesos. A un lado de la mesa, colocan un billete de $20.000 y al otro lado, 10 billetes de 2.000. Les dicen que escojan una de las dos opciones. Los dos niños, al mismo tiempo, se lanzan rápidamente a donde ven más billetes pensando que hay más dinero. 

Persiguiendo conejos: [No se puede servir a dos señores] 

   Un estudiante de artes marciales le hizo al maestro una pregunta. “Quisiera mejorar mi conocimiento de las artes marciales.  Además de aprender contigo, quisiera aprender con otro maestro para aprender otro estilo. ¿Qué piensas de esta idea?”. – El maestro respondió: -El cazador que persigue dos conejos, no atrapa ninguno. El sabio nos enseña: Como el polvo del camino se pega fácilmente a los que peregrinan, así se pega el dinero y el ansia de poder al corazón. Al perrito, cuando se le dan dos trozos grandes de carne, por querer comerse los dos al mismo tiempo, termina atragantándose. Lo mejor será coger uno y soltar el otro. 

Las papas: [Fiel a Dios en lo poco y en lo mucho] 

   Un campesino llamado Tobías, tenía fama en toda la región por su gran fe y temor a Dios. Cierto año, su cosecha de papas fue casi nula. Mientras sacaba las pequeñas papitas de la tierra, satanás le dijo: “Ya ves Tobías, ¡cómo te paga tu Dios por todo lo que le has servido este año! ¡Mira qué papas tan chiquitas! ¡Jajaja!” “¡Mira, Satanás!” -exclamó Tobías- “Deja de hablar mal de mi Padre celestial. ¡Bendito sea mi Padre Celestial! ¡Porque cuando te servía a ti, ni una papita tenía!” 

San Pedro ¿Administrador? 

   En un pueblo, dos hombres se llamaban “José González”. Uno era sacerdote y el otro era taxista. Quiso el destino que los dos murieran el mismo día. Entonces llegan al cielo. San Pedro le pregunta al primero que se presenta: - ¿Tu nombre? - José González. - ¿Sacerdote? - No, no…taxista. San Pedro consulta su planilla y dice: - Bueno, te has ganado el Paraíso. Te corresponden estas túnicas de seda con hilo de oro y esta vara de oro con incrustaciones de rubíes. 

   Puedes pasar. - Gracias, gracias…dice el taxista. Pasan dos personas más y luego le toca el turno al otro José González, quien había presenciado la entrada de su paisano tocayo. - ¿Tu nombre? - José González - ¿El sacerdote, ¿verdad? - Sí. - Muy bien hijo mío. Te has ganado el paraíso. Te corresponde esta bata de poliéster y esta vara de plástico. El sacerdote, muy sorprendido, le dice: - Perdón, San Pedrito, no es por presumir, pero no puede ser…Debe haber un error. ¡Yo soy José González, el sacerdote! –   Yo conozco al otro señor, era un taxista, vivía en mi pueblo y, era un desastre como taxista ¡Se subía a las aceras, chocaba todos los días, una vez se estrelló contra la Iglesia, conducía muy mal, tiraba los postes del alumbrado, se llevaba todo por delante! ¡Y yo me pasé cincuenta años de mi vida predicando todos los domingos en la parroquia! ¿Cómo puede ser que a él le toque una túnica con hilo de oro y una vara de oro y con rubíes, y a mí esto? ¡Debe haber un error! - No, no es ningún error - dice San Pedro.

   Lo que pasa es que aquí en el cielo también ha llegado la globalización con sus nuevos enfoques administrativos. Nosotros ya no hacemos las evaluaciones como antes. - ¿Cómo? No entiendo. – Mira, ahora nos manejamos por objetivos y resultados. Te voy a explicar tu caso y lo entenderás: Durante los últimos cincuenta años, cada vez que tú predicabas, la gente no hacía sino dormir; pero cada vez que el taxista conducía, la gente no paraba de rezar y encomendarse a Dios. Entonces, ¿quién vendía más nuestros servicios?... Nos interesan los resultados hijo mío. ¡RE-SUL-TA-DOS!

Sagacidad extrema 

   Un capo de la mafia descubrió que su administrador había cogido 20 millones de dólares de la caja. Este hombre de confianza era sordomudo y por eso fue admitido en la organización, pues como no podía oír ni decir nada, no significaba peligro en caso de que los descubrieran ya que no podría actuar como testigo. 

   Cuando el jefe se enteró del desfalco, fue a interrogar al administrador, llevando consigo a una hermosa abogada, quién conocía el lenguaje de señas de los sordomudos. El capo preguntó al administrador: ¿Dónde están los 20 millones que te robaste? La abogada, por señas, transmitió la pregunta al administrador, que a su vez respondió con señas: Yo no sé de qué están hablando. Y la abogada lo tradujo para el jefe: Él dice que no sabe de qué le está hablando. 

   El mafioso sacó una enorme pistola y la colocó en la frente del interrogado gritando: ¡Pregúntale de nuevo! La abogada, le habló en señas que traducían: Él te va a disparar en 10 segundos si no le dices dónde está el dinero. El administrador respondió con sus señas: De acuerdo, que retire la pistola de mi cabeza... Los dólares están en un baúl enterrado en el jardín de la casa de mi novia, cuya dirección es: Calle Robles No. 639.

   El Capo le preguntó a la abogada: ¿Que qué dijo? Y la abogada, tras unos segundos, sonriente respondió: El mudo dice, que preferiría morir antes de hablar, y además que usted es un pobre cobarde, y que no es lo suficientemente hombre para apretar el gatillo... 

Mal administrador […Ser responsables de lo ajeno] 

   Suena el teléfono a las 3 de la madrugada; —¿Patrón? Habla el capataz de su hacienda —Hola ¿pasó algo? —No, nada grave patrón, sólo quería avisarle que su lorito se murió —¿Mi lorito? - Si patrón, ese mismo – Pero, ¿De qué murió? - Comió carne dañada - ¿Y quién le dio carne dañada?  - Nadie patrón, él se la comió de uno de los caballos que estaban muertos. —¿Caballos? ¿Qué caballos? - Dos de sus caballos pura sangre que se murieron de cansancio, por tener que cargar agua. - ¿Por qué cargaban agua? - Para apagar el fuego —¿Fuego, qué fuego? ¿Dónde? - En su casa patrón; una vela se cayó debajo de una cortina y prendió fuego a la casa. —¿Vela? Pero ¿Quién encendió una vela en mi casa si tiene electricidad! –

   Fue una de las velas usadas en el velorio - ¿Velorio? ¿Cuál velorio? - El velorio de su mamá, patroncito. Ella llegó en la madrugada sin avisar y yo le di un balazo pensando que era un ladrón - ¡Nooooo…! ¡No puede ser! - ¡Ya, ya patrón no exagere! ¿Tanto escándalo por un lorito? 

Duro corazón  

   Una parroquia descubrió que no había recibido el diezmo del hombre más acaudalado del pueblo. Un voluntario fue a visitarlo y le dijo: - Hemos realizado una investigación, y nos hemos dado cuenta que a pesar de que usted es la persona con más dinero en todo el pueblo, no ha realizado ningún diezmo a la parroquia, como lo deben hacer todos los fieles en agradecimiento a Dios. ¿No le gustaría ayudarnos? El acaudalado lo pensó un momento y respondió:

- Primero dígame: al realizar esa investigación, ¿descubrieron que mi madre está agonizando tras una larga y dolorosa enfermedad y que el tratamiento médico a lo largo de estos años supera todo lo que ella puede pagar? - Pues no —respondió abochornado el solicitante.

- Segundo: ¿Descubrieron que mi hermano, un veterano de guerra, está ciego y condenado a una silla de ruedas y que es incapaz de mantener a su esposa y seis hijos? -El apenado voluntario contesta: - No teníamos ni idea.

- Tercero: ¿Descubrieron, acaso, que el esposo de mi hermana falleció en un terrible accidente, dejándola con tres hijos y una hipoteca?

   El voluntario empieza a pensar una disculpa, pero el acaudalado lo interrumpe: - Y si a ellos no les he dado nada, ¿cree que se lo daría a ustedes? 

Niña sagaz: [Misa con niños] 

   Una niña le dice a la mamá: -Mamá, por favor, dame 10.000 pesos para un pobre señor que no hace sino gritar en la calle... -Por supuesto hijita, -responde la madre, y ¿Qué es lo que grita ese pobre señor? - está gritando: «¡Helados…a 10.000!».

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 24° Domingo Tiempo Ordinario, 11 Septiembre 2022, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 12 sept 2022, 9:10 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 12 sept 2022, 9:10 ]

Amor verdadero: 

   Un hombre de cierta edad vino a la clínica donde trabajó para hacerse curar una herida en la mano. Tenía bastante prisa, y mientras se curaba le pregunté, qué era eso tan urgente que tenía que hacer. Me dijo que tenía que ir a desayunar con su mujer que vivía en un ancianato. Me contó que ella, llevaba algún tiempo en ese lugar y que tenía un Alzheimer muy avanzado. 

   Mientras acababa de vendar la herida, le pregunté si ella se alarmaría en caso de que él llegara tarde esa mañana. -No- me dijo -Ella ya no sabe quién soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce. Entonces le pregunté extrañada -Y si ella, ya no sabe quién es usted, ¿Por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas? Me sonrió y dándome una palmadita en la mano me dijo: “Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella”. 

El conferencista y el billete: [Aunque estropeados por el pecado, nunca perdemos la dignidad] 

   Un famoso conferencista comenzó su charla mostrando un billete de 500 euros. Y preguntó a los asistentes: “¿Quién de ustedes quiere este billete de 500 euros? Las manos empezaron a alzarse. Les dijo: Voy a dar este billete a uno de ustedes, pero antes déjenme hacer esto. Y empezó a arrugar el billete. Siguió preguntado; ¿Todavía lo quieren? Todos gritaron que sí. Bien, les dijo: "¿Y si hago esto?": Dejó caer el billete al suelo y comenzó a pisarlo y ensuciarlo con sus zapatos. 

   Lo recogió arrugado y sucio. ¿Todavía lo quiere alguien? – Todos seguían diciendo que sí. Amigos, han aprendido una valiosa lección. Haga lo que la haga al billete, ustedes seguían deseándolo porque, a pesar de su aspecto cada vez más deteriorado, saben que su valor es el mismo: 500 euros. Lección: Nosotros somos como ese billete. Aunque estropeados, vueltos nada, y quizá indignos, somos lo que más valemos para Dios. 

Los pañuelos del perdón [Dios enjuga nuestras lágrimas]

   El joven regresaba a su casa con un corazón lleno de culpa. Cada vez que el tren avanzaba parecía decirle: «Es demasiado, es demasiado...» Hacía ocho años que no veía a sus padres. Había salido de la casa violentamente, y en sus aventuras había tenido muchos problemas con la ley. La última de éstas le había dejado en la cárcel por tres años. Antes de salir de la prisión les escribió a sus padres que quería regresar al hogar, siempre que ellos lo perdonaran. 

   En el patio de la casa había un cerezo. El joven recordaba que el tren pasaba cerca de ese árbol. Por eso había dicho en su carta: «Si al pasar por la casa veo un pañuelo blanco en el cerezo del patio, sabré que me han perdonado y me bajaré del tren en la siguiente estación. Si no lo veo, seguiré sin rumbo fijo.» Mientras el tren se acercaba a la casa, su preocupación se tornó en agonía. No pudiendo aguantar más, le contó al compañero de asiento su problema y le dijo: -Por favor, señor, ya estamos acercándonos.

   Estoy tan angustiado que no puedo ni mirar si está el pañuelo. Mire usted y dígame si lo ve. Y ocultó su rostro entre las rodillas. Cuando habían avanzado unos cuatro kilómetros el hombre exclamó: -¡Mira! No hay un pañuelo en el cerezo, sino docenas de pañuelos; ¡el cerezo está lleno de pañuelos! – Pasmado, el joven miró por la ventana y vio que docenas de pañuelos cubrían por completo el cerezo. El perdón de sus padres no tenía medida. ¡Había sido total, completo y perfecto! 

El perdón y el olvido liberan

   Un exconvicto de un campo de concentración nazi, fue a visitar a un amigo que había compartido con él tan penosa experiencia. ¿Has olvidado ya a los nazis? – le preguntó a su amigo-. Si, dijo éste. Pues yo no. Aún sigo odiándolos con toda mi alma. Su amigo le dijo apaciblemente: ¡Entonces, aún sigues prisionero de ellos!

 Los buzos y la joya perdida: [Buscar el perdón, como la mujer buscó la moneda]

    En un grupo de amigos, alguien les contó el siguiente apunte: ¡Estaban 2 hombres pescando en el mar, y tenían mucha hambre, entonces sacan una arepa para comérsela, y justo en ese momento salta un pescado y se comió la arepa… - ¡Y ya! - A sus amigos no les hizo gracia el chiste. Decían: malo, muy malo. Bueno, tengo otro, y este sí que es bueno: una mujer que tenía el anillo más caro del mundo, se encuentra de vacaciones en un crucero, cuando de repente, no se sabe cómo se le cayó el anillo en medio del mar. 

   Entonces, la mujer contrató a los mejores buzos del mundo para hallar su preciada joya, pero ninguno la encontró. Y estaban también dos hombres pescando; sacan un pescado, lo abren - ¡Y a que no adivinan lo que tenía adentro! – Los amigos respondieron rápidamente “pues el anillo”. ¡Qué anillo! – No…La arepa del otro cuento. 

Ejemplo de perdón: 

   Casi al final del servicio dominical el sacerdote preguntó: - ¿Cuántos de ustedes han perdonado a sus enemigos? El 80 por ciento de los fieles levantó la mano. El sacerdote insistió con la pregunta. Todos respondieron esta vez, excepto una viejecita. -Señora Pepita… ¿No está dispuesta a perdonar a sus enemigos?.-Pero yo no tengo enemigos, respondió dulcemente. -Sra. Pepita, eso es muy raro ¿Cuántos años tiene usted?. -99 respondió. Todos los fieles se levantaron y la aplaudieron. -¿Puede pasar al frente y decirnos cómo se llega a los 99 años sin tener enemigos?  La señora Josefa pasó al frente, se dirigió a la congregación y dijo: -Es que ya todos se murieron!!! 

Confesión de niño: [Para misa con niños]

 

   Un abuelo comentaba: De camino a la iglesia para confesarse por primera vez, mi nieto, de siete años, me preguntó todo nervioso: ¡cómo era la confesión!  - la confesión consiste en que le cuentes todas las cosas malas que has hecho al sacerdote -le explicó el abuelo. - ¡Qué bueno! - exclamó el niño, en tono de alivio- ¿Cómo así? - replicó el abuelo…Y el niño le contestó: ¡Pues, porque yo no le he hecho nada malo al padre!

 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 23° Domingo Tiempo Ordinario, 4 de Septiembre 2022, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 7 sept 2022, 19:13 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía

Moldeando a Dios a nuestro antojo 

   Una señora bien intencionada encuentra un día un águila que, vencida por el cansancio, reposa en el alero de su ventana. «¡Qué pájaro tan raro y tan feo! -piensa-. No se parece a ningún ave que yo haya visto antes.» Tiene piedad del extraño animal. Lo atrapa, le corta las plumas de la cabeza, después le lima el pico curvo hasta hacerlo recto, y por fin le recorta las alas porque le parecen demasiado largas. Le devuelve la libertad diciéndole: «Ahora sí que eres normal!!! Pareces una paloma».

Sal y Algodón 

  Un sabio llevaba una carga de sal al mercado. Como el río estaba crecido, su burro se mojó y la sal que llevaba en las alforjas se disolvió. Al alcanzar la otra orilla, el burro estaba contentísimo por ver liviana su carga, y se puso a corretear por el prado. 

   Pero el sabio estaba enojado. Al día siguiente en que había mercado, el sabio cubrió las alforjas con algodón. El burro, recordando lo que había sucedido el día anterior, se metió en la parte más profunda, pero casi se ahoga por el peso del algodón mojado. — Tranquilízate- le dijo el sabio —. Esto te enseña, que no siempre que cruces el río vas a ganar tú. 

Amuleto de la buena suerte 

   Se encontraron dos amigos que hacía mucho tiempo no se veían. Uno le pregunta al otro: “¿Cómo te ha ido?”. “Muy mal -responde el otro con sombrío acento-. Mi esposa me dejó para irse con mi mejor amigo. Perdí todos mis ahorros jugando en las maquinitas. 

   El banco me acaba de quitar la casa. Mi hija quedó embarazada, y no sabe quién es el papá de la criatura. Mi padre salió al campo y lo mató un rayo. Uno de mis hijos está en la cárcel, por drogas. Y a mi perro lo atropelló ayer un camión”. “¡Cómo lo siento! -se compadece el amigo-. Y dime: ¿A qué te dedicas?”. Responde el otro: “Vendo amuletos para la buena suerte”. 

El poder de la Cruz […Desarma los corazones…] 

   Ocurrió un choque entre un bus del S.I.T.P, y uno particular. El conductor del S.I.T.P se bajó, energúmeno y furioso, con una cruceta en lo alto, con el firme propósito de agredir al conductor del vehículo particular; pero al observar que éste, a su vez, le apuntaba con una pistola, el conductor del S.I.T.P, todo atemorizado, lo único que atinó a decir fue: “Oiga, señor, por esta cruz, le aseguro que fui yo el que tuvo la culpa del accidente”. 

Mirad el árbol de la Cruz…[…Que nos defiende en el peligro…][Misa con niños] 

   Jaimito estaba arriba de un árbol, y su mamá, desesperada, le grita: - Jaimito bájese de ese árbol. Jaimito contesta: - No, no quiero. Vienen dos policías y le dicen: - Jaimito, que se baje de ese árbol. - Jaimito contesta: - No, no quiero. Luego, vienen los bomberos y le dicen: Jaimito, tiene que bajarse de ese árbol, y Jaimito les contesta: - No, no quiero. Entonces, sabiendo que el párroco del pueblo tiene gran poder de convicción, lo mandan llamar.

   Llega el padre, que era grandote y, de manera solemne, le hace la señal de la cruz a Jaimito, y Jaimito inmediatamente, como un rayo veloz, se baja del árbol. La mamá, extrañada, le pregunta: ¿Y Por qué, al padre, sí le hiciste caso de bajarte? - y Jaimito responde todo asustado: - Es que el Señor Cura me hizo así: O se baja…+… O corto el árbol…

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 22° Domingo Tiempo Ordinario, 28 de Agosto 2022, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 3 sept 2022, 11:54 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 3 sept 2022, 11:56 ]

Esopo y la rana 

   El fabulista Esopo escribió de una rana que quiso hacerse grande como un robusto buey que pastaba cerca. Con este propósito empezó a hinchar su delgado pellejo. Y preguntó a sus hijos: ¿si ven como he crecido? - Inútilmente lo intentas, dijeron ellos. Pero la orgullosa rana hizo nuevos y violentos esfuerzos, hasta que se reventó. Y el fabulista concluyó: “Quien nació para rana, no pretenda ser buey”. 

Humillación 

   Una señora devota un día se quejó, ante el Padre Liebermann, de una humillación que había sufrido injustamente. El sacerdote le contestó suavemente: "Señora, esta mañana, en la Santa Misa, Nuestro Señor tuvo que humillarse mucho más, cuando usted abrió su boca y recibió la sagrada comunión en su lengua ".

El triunfo de la humildad

 

Cuentan que la hija de un rey de Francia trataba de manera despótica y humillante a su joven sirvienta. Un día, enfadada, la princesa le dijo: “¿No sabes que soy la hija de tu rey?”. A lo que la joven le respondió con humildad y sencillez: “Y, ¿Usted no sabe que yo soy la hija de tu Dios?”.

Falsa humildad: 

Muchos dicen que en la Iglesia se sientan en la última banca por humildad, sabiendo que lo hacen es para salir rápido”. 

Humildad Argentina [Declaración de guerra de Argentina a China] 

   Después de una consulta al Congreso, argentina le envía el siguiente mensaje a la República Popular China: Comunicamos a Uds. que les declaramos la guerra.
Tenemos 105 tanques, 47 aviones funcionando, 4 Barcos de guerra y 5221 soldados listos para atacar. Los chinos les contestaron: Aceptamos la declaración de guerra. Tenemos 180.000 tanques, 18.000 aviones, 7.900 Barcos con misiles, y 125 millones de soldados listos para el combate. Los argentinos contestaron: Retiramos la declaratoria de guerra, porque no tenemos como alimentar tanto prisionero. 

Asiento en primera clase: 

   En un vuelo de British Airways, a una distinguida señora y muy adinerada, su silla le quedó junto a un hombre de color. Ésta llamó a la azafata para exponerle su queja y su disgusto. “Me han sentado junto a este hombre, me siento muy incómoda y no puedo viajar así. Búsqueme otro asiento”. “Cálmese señora”, le dijo la azafata, “el avión está lleno, pero miraré a ver si queda algún asiento libre”. 

   Minutos más tarde, la azafata volvió sonriente con la buena noticia. “Señora, sólo queda un asiento en primera clase”. “Hacer un cambio de asiento es algo extraordinario, pero dadas las circunstancias y para evitarle su incomodidad, el capitán ha concluido que sería una grave desconsideración hacia el pasajero tener que volar junto a una persona desagradable”. 

   Y dirigiéndose hacia el hombre de color le dijo: “Señor, recoja sus cosas y sígame, tengo un asiento en primera clase preparado para usted”. El resto de los pasajeros respondió con una carcajada y una fuerte ovación. 

¿Usted no sabe quién soy yo?

   Cuentan que Christian Herter gobernador de Massachussets, estaba haciendo campaña para su reelección. Un día, en que ni había desayunado ni comido, acudió a un asado para levantar fondos para la campaña. 

   Se puso en la fila y cuando llegó su turno le sirvieron un trozo de pollo. -Perdone, señora, pero estoy hambriento. -Lo siento, señor, pero sólo se da un trozo por persona. 

   Este señor, habitualmente sencillo y amable, quiso valerse de su oficio y de su prestigio y le dijo: "Señora, ¿Usted no sabe quién soy yo? - Soy el gobernador de este estado". Y ella le contestó: "Señor, ¿Y usted no sabe quién soy yo? - Soy la encargada del pollo. Siga la fila señor".

Abogado chicanero: 

   Sentado en su nueva oficina, un abogado recién graduado esperaba su primer cliente. Al escuchar que la puerta se abría, rápidamente levantó el teléfono para hacer creer que estaba muy ocupado. El visitante pudo escuchar al joven abogado decir en voz alta: - “Manuel, volaré a Nueva York para ver si resuelvo el caso del cliente aquel. Parece que esto va a ser algo grande y más difícil de lo que pensábamos. 

   También necesitamos traer al experto americano, Mr. Braun, para que nos dé su opinión sobre este asunto importante”. Y de pronto, fingiendo cierta molestia, interrumpió su presunta conversación con estas palabras: - “Manuel, espera un momento porque alguien acaba de llegar”, se voltea para atender al visitante y le pregunta: -“Bien, ¿en qué puedo ayudarle?”. Con una sonrisa, entre pícara y maliciosa, el hombre contestó: - “Doctor, es que yo sólo vengo a instalarle su teléfono”. 

Beethoven y Goethe 

En el año 1807, Beethoven y Goethe se encontraron en Karlsbad, e hicieron un paseo en carroza juntos. Toda la gente, al verlos pasar por la calle, se inclinaban haciendo profundas reverencias. –“Goethe dijo: es aburrido ser tan famoso. ¡Todos me saludan!”. A lo cual, Beethoven respondió, con cierta picardía: - “No les haga caso, excelencia. ¡A lo mejor me están saludando a mí!”.

 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 21° Domingo Tiempo Ordinario, 21 de Agosto 2022, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 23 ago 2022, 19:14 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 23 ago 2022, 19:15 ]


La cebolla: [Yo te salvaré…Si salvas a otros]

 

   Una vez una mujer muy, muy malvada, el día en que murió, nadie recordaba ningún gesto de caridad que hubiera hecho a lo largo de su vida. Así pues, el demonio la llevó al infierno. Su ángel de la guarda empezó a repasar su vida para ver si encontraba una buena acción para presentársela a Dios. Finalmente encontró una. Una vez arrancó una cebolla de su huerto y se la dio a un mendigo.

 

   Dios le dijo al ángel de la guarda: "Toma una cebolla, enséñesela y que se agarre de ella, si la puedes subir hasta el paraíso, que entre, pero si la cebolla se rompe se quedará en el infierno". El ángel de la guarda corrió hacia ella y le dijo: “Ven, agárrate y yo te salvaré”. Con mucho cuidado empezó a subir y ya estaba casi afuera del infierno cuando otros pecadores que la vieron ya casi salvada se agarraron a ella para salir también ellos.

 

   Pero como había sido tan mala, empezó a darles golpes y les dijo: "Me están salvando a mí, no a ustedes; es mi cebolla, suéltenme". Al decir esto la cebolla se rompió. La mujer cayó de nuevo al infierno y ahí se quedó. Su ángel de la guarda todavía la está esperando con la cebolla en la mano, a ver si quiere salir de infierno.

 

Bienvenido […Por pura gracia de Dios]

   Un hombre muere y es trasladado al cielo. Encuentra a San Pedro esperándole a la entrada y dice al hombre, "Así es como funciona. Tú necesitas 100 puntos para poder entrar en el cielo. Me vas a decir todas las buenas obras que hiciste, y yo te asignaré una cierta cantidad de puntos por cada cosa, dependiendo de qué tan buena fue.

 

   Cuando acumules 100 puntos, entonces podrás entrar." OK, dice el hombre. "Pues estuve casado con la misma mujer por unos 50 años y nunca la engañé…ni en mi corazón." "Magnífico", dice San Pedro. "Eso si que vale tres puntos". "¿Tres puntos?", pregunta el hombre. "Pues, también asistí a la iglesia toda mi vida y la sostuve con mis diezmos." "Maravilloso", dice San Pedro. "Eso tiene un valor de un punto." "¡Un punto!", exclama el hombre. "Pues, ¿Qué te parece esto? Estuve trabajando entre los pobres de mi ciudad, dándoles de comer y ropa también." "Fantástico", dice San Pedro. "Otros dos puntos a favor de tu cuenta." "¡Dos puntos!", grita el hombre. Si sigo así, será por pura gracia y misericordia de Dios que yo entre al cielo." Y San Pedro le dijo: "¡BIENVENIDO!", estás es tu casa! 

El visado de San Pedro 

   Cuentan que estaba San Pedro visando los Pasaportes de los que llegaban al cielo.

   Y Pedro quería ser muy estricto y muy justo. Y por eso, a muchos, los desviaba y les negaba la entrada. Pero en un momento dado, se dio cuenta de que, los que él rechazaba se habían colado por otra puerta. Se acercó a Jesús diciéndole: “Señor, los que yo impido entrar, alguien los está metiendo a escondidas. Ya no entiendo nada, creo que estoy perdiendo el tiempo”. Jesús le contestó sonriente: “Tranquilo, Pedro, no se lo digas a nadie, pero “son cosas de mamá”. Es decir que, si nos falla la puerta de Pedro, todavía nos queda la puerta de la “mamá de Jesús” 

Avión que cae al mar

 

   Un avión cae al mar y el capitán dice: - Los que sepan nadar, al lado izquierdo. Los que no sepan nadar, al lado derecho. Y añade: - Pasajeros del lado izquierdo, por favor nadar hasta esa isla cercana. Pasajeros del lado derecho… Nuestra línea aérea agradece su preferencia. Gracias por volar con nosotros…

 

Españoles y Mejicanos: [No dejar la salvación para el último instante]


   Este era el vuelo del avión comercial Boeing 775, procedente de España. Ahí viajaban el piloto Venancio y el copiloto Manolete. Cuando casi estaban por aterrizar en el aeropuerto de México, fallan los motores del avión; Manolo y Venancio preocupados se comunican a torre de control comentando su problema: Dice Venancio: ¡aquí Boeing 775 a torre de control, mirad que tenemos un problema: se nos han parao los motores y no sabemos qué hacer, nos vamos a estrellar¡ La torre de control les contesta: ¡Aquí torre de control, pues la verdad lo sentimos pero lo mejor sería que comenzaran a rezar por sus almas Y Venancio les contesta: ¡Pues más bien, ustedes vayan rezando por las suyas, porque vamos directo a la torre de control!

Sordos al llamado de Dios [Misa con niños]

 

   A un famoso guitarrista le propusieron ofrecer un concierto en algún país de África, y éste aceptó. Tomó el avión y cuando sobrevolaba la selva éste se estrelló en medio de la selva, sólo se salvaron el guitarrista y su guitarra. Al rato, se le acercó un león hambriento y luego otro y otro. En ese momento se acordó que había leído que la música calmaba a los animales, y muy nervioso se puso a tocar una canción.

 

   Los leones se calmaron y se acostaron a su alrededor, y el músico se tranquilizó pensando que se había salvado de morir, cuando de repente, de entre los árboles salió un león furioso y se devoró al guitarrista, y uno de los primeros leones le dijo a otro: ¿Ves? ¡Te dije que el sordo, nos iba arruinar el concierto!

 

Juanito preguntón: [Hay preguntas sin importancia] [Misa con niños]

 

   Juanito no deja de hacer preguntas. Su mamá, ya cansada, le dice: Mire Juanito, ¡no pregunte tantas tonterías…recuerde que la curiosidad mató al gato. Juanito se queda pensativo por unos instantes y pregunta: Mamá, ¿y a propósito, ¿De qué tenía curiosidad el gato?

 

El cochinito y la gallina. [¡Como si no fuera con nosotros…!] [Misa con niños]

 

   Estaba un cochinito comiendo muy a gusto, cuando llega una gallina y le dice: -te van a matar- El cochinito sigue comiendo despreocupado, y la gallina le vuelve a decir: - Te van a matar- Después de algún rato que ella le seguía repitiendo, el cochinito enfadado le pregunta: -¡bueno! Y, ¿por qué dices que me van a matar? Y la gallina le contestó: - es que oí al patrón que decía: -mañana le vamos a dar chicharrón a la gallina…!

 

¿Todos a la mesa? [No hay que estar muy seguros] [Misa con niños]

 

   El rey de la selva, va a celebrar una fiesta. Entonces dice: Voy a hacer una fiesta. Y todos dicen: BIEN, y la rana: (Cantando) ¡Qué bien me la voy a pasar! ¡Qué bien me la voy a pasar! Y dice otra vez el rey: Vamos a tener atracciones, buena comida y caramelos. Y todos: BIEN, y la rana: ¡Qué bien me la voy a pasar! ¡Qué bien me la voy a pasar! Y el rey, ya harto de oír a la rana, dice: Van a estar todos los animales invitados al banquete, menos uno que es verde, con ojos saltones y pegajoso. Y todos dicen: BIEN…Y la rana dice: ¡Qué bien! ¡Pobrecito el cocodrilo!

 

El ingeniero: [Dios, el ingeniero que sabe qué tornillos tenemos sueltos]

 

   Un famoso ingeniero fue llamado a arreglar una computadora muy grande y extremadamente compleja… tanto que valía 12 millones de dólares. Sentado frente a la pantalla, oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato. Procedió a sacar un pequeño destornillador de su bolsillo y dio vuelta y media a un diminuto tornillo.

 

   Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba trabajando perfectamente. El presidente de la compañía se mostró encantado y se ofreció a pagar la cuenta en el acto. - ¿Cuánto le debo? -preguntó. - “Son mil dólares, si me hace el favor.” - “¿Mil dólares? ¿Mil dólares por unos minutos de trabajo? ¿Mil dólares por apretar un simple tornillo? - ¡Ya sé que mi computadora cuesta 12 millones de dólares, pero mil dólares es una cantidad exagerada! - La pagaré sólo si me manda una factura perfectamente detallada que justifique ese precio.”

 

   El ingeniero asintió con la cabeza y se fue. A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura, la leyó con cuidado, agachó la cabeza y procedió a pagarla, sin chistar nada. La factura decía: Detalle de servicios prestados: 1. Apretar un tornillo…1 dólar 2. Saber qué tornillo apretar: 999 dólares.

 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Solemnidad de la Asunción de Nuestra Señora 14 de Agosto 2022, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 15 ago 2022, 12:14 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 15 ago 2022, 12:15 ]

70 Años Diócesis de Zipaquirá


Cosas de mi Madre [Cuando quieras algo de Dios, habla antes con María]

 

   Hay un hueco en el cielo, del que cuelga un gigantesco rosario hasta la tierra, por donde se están colando algunos que, según S. Pedro, no deberían entrar al cielo. San Pedro le dice al Señor Jesús que hay que cerrar ese hueco, porque se están colando muchos pecadores. Entonces Jesús, le dice: ¡Déjalo así, esas son cosas de mi mamá! 

Enaltece a los humildes: [María, fue (a pie), corriendo a toda prisa] 

   Un estudiante árabe envía un e-mail a su padre: “Querido Papá, Londres es maravilloso, la gente es muy agradable y me encanta estar aquí, pero papá, me da pena y un poco de vergüenza llegar a clase con mi Ferrari 599 GTB en oro macizo, mientras mis profesores y mis compañeros estudiantes viajan en tren”. Tu hijo, Nasser. Al día siguiente, el papá le envía un e-mail a su hijo, diciéndole: “Querido hijo: Acabo de ordenar una transferencia a tu cuenta por 1.000 millones de dólares. Por favor, deja de avergonzarnos a todos. Ve y cómprate también un tren. Con cariño, tu padre”. 

Miguel Ángel y la viejita:

 

   Miguel Ángel lleva meses pintando el techo de la Capilla Sixtina y está un poco cansado, cuando un día ve que llega una viejecita y se pone a rezar; como Miguel Ángel está bastante aburrido, decide aprovechar la ocasión para hacerle una broma y desde lo alto de los andamios va y dice:- Pssst! Pssst! Soy Jesús. (Pero la viejecita no se inmutaba). – Oye, que soy jesús, que he bajado a la tierra a escuchar tus oraciones. (– la viejita como si nada). – Pero mujer, me estoy apareciendo a ti…Y la viejecita le responde: - Ay Jesús, ¿quieres callarte? ¡Déjame que estoy hablando con tu mamá! 

Rogativa: [Y María se puso a servir. Ella intercede por sus hijos] 

   En un pueblo hacía tanto que no llovía, que los residentes deciden pedir ayuda al sacerdote: mire, padre, venimos a pedirle prestado a Cristo crucificado, para hacer una procesión en el campo, a ver si el Señor nos manda la lluvia y así salvar la cosecha. El sacerdote accede gustosamente y los campesinos hacen su procesión. 

   Al día, comienza un torrencial aguacero que dura un mes y acaba inundando toda la región. Los campesinos, ahora preocupados por las inundaciones, deciden pedirle nuevamente ayuda al sacerdote: Mire, padre, ahora venimos para que nos preste a la Virgencita. ¿Y para qué quieren ahora la imagen de la Virgen María? - ¡Pues queremos hacer una procesión con ella por el campo para que vea el desastre que hizo su Hijo! 

Adiós mamá[Somos los hijitos amados de María] 

   Un hombre joven estaba de compras en el supermercado, cuando notó que una viejecita lo siguió por todos lados. Si él se paraba, ella paraba, y se quedaba mirándolo. Al fin, camino a la caja, ella se atrevió a hablarle diciéndole: "Espero que no lo haya hecho sentirse incómodo. Es solo que usted se parece tanto a mi hijo que falleció recientemente. El joven con un nudo en la garganta, replicó que tranquila, que no había problema. La viejita le dijo, le quiero pedir algo poco común. El joven le dijo: claro abuelita, ¿en qué puedo ayudarla? La viejita le dijo: cuando me vaya del supermercado, quisiera que me dijera "Adiós mamá" esto me hará muy feliz 

   El joven sabiendo que sería un gesto que llenaría el corazón y espíritu de la viejecita, accedió. Entonces, mientras la viejita pasaba por la caja registradora se volteó y, sonriendo, con la mano le dijo: adiós HIJO. Él lleno de amor y ternura le respondió efusivamente "ADIOS MAMA", contento y satisfecho porque seguramente había traído un poco de alegría a la viejecita. El joven continuó pagando sus compras. "Son $50.000 pesos, le dijo la cajera. "Porqué tanto si solo llevo 3 cositas!  Y la cajera le dice: "Si, pero su MAMA dijo que usted pagaría lo de ella también". 

Mi suegra está en todo: [María, siempre discreta intercesora]

    Una mujer va donde el sacerdote que la casó hace dos meses, y el sacerdote le pregunta: ¿cómo va su matrimonio? – ella dice todo bien pero mi suegra esta en todo ¿cómo así que está en todo? Si padre todo lo que hago: en fríjoles, en la sopa, en el pollo, en todo. No entiendo dice el padre. Mire, mi marido dice: el pollo le quedaba más rico a mamá, la sopa siempre te queda sin sal; a mama no y los fríjoles no te quedan como los hace mamá. 

   Que me aconseja padre estoy desesperada. En todo está la mamá de mi esposo. Mira por que no le haces una cena romántica ¿qué color le gusta a tu esposo?: el negro padre. Entonces ponte un vestido de ese color y preparas algo bien rico; apagas la luz y prendes velas y veras que ahí no estará presente la mama de tu esposo.  Gracias padre, eso haré. Llegada la tarde hace la cena, se pone el vestido negro, baja los tacos de la luz y enciende las velas. Llega su esposo quien al ver que hay velas y su esposa esta de negro se angustia y pregunta: ¿qué le paso a mi mamá? 

¿Truco para llamar la atención? [la sencillez de María, atrapa el corazón de Dios] 

   Unos fieles le surgieron a su párroco ser más emotivo o dinámico en las homilías. Fue a donde su amigo, el padre Pedro a que le ayudara. El padre Pedro le dijo: “Mira Felipe, trata de comenzar la homilía con alguna afirmación que llame la atención.” “Por ejemplo, diga: “Estoy enamorado de una mujer bella”. Luego espera un momento y dice: “Ella es…mi mamá.” 

   En la próxima homilía, así comenzó: “Estoy enamorado de una mujer bella. “Toda la comunidad quedó tan asombrada y atenta, que el padre se puso nervioso, y no podía recordar lo que seguía. Volvió a decir “Estoy enamorado de una mujer bella…Ella es…Ella es…Ella es…la mamá del Padre Pedro.” Este domingo deberíamos decir, “Estoy enamorado de la mujer más bella.” LA MADRE DE DIOS…

 

Saludo solemne [El de María a Isabel no fue un saludo improvisado…]

 

   El anfitrión de una fiesta saluda solemnemente a Juan Rodríguez, un joven invitado que nunca había asistido a esas fiestas tan elegantes, diciéndole: “Mucho gusto, el mayor de los placeres; y el invitado, bastante nervioso y sin saber qué decir, solo le respondió: mucho gusto, el menor de los Rodríguez…”

 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 19° Domingo Tiempo Ordinario, 7 de Agosto 2022, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 11 ago 2022, 7:04 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía


Clave Morse: [Atentos al llamado de Dios, en clave de amor] 

   Un joven, se enteró por la prensa que se ofrecía un trabajo en el telégrafo, como operador de clave Morse. Al llegar la recepcionista le entregó un formulario para llenar y le dijo que esperara, que lo llamarían en un momento para ser entrevistado. El joven llenó el formulario y se sentó junto a otros siete solicitantes que esperaban. Después de unos minutos el joven se levantó y entró en la oficina. Los otros siete se quedaron sorprendidos y se preguntaban por qué había entrado sin ser llamado. 

   Poco después el joven salió acompañado por el entrevistador, que dijo a los otros siete: “Gracias por venir, pero el trabajo ya ha sido concedido a este joven”. No es justo, él llegó de último y nosotros ni siquiera hemos sido entrevistados, dijeron. El entrevistador les dijo: el telégrafo ha estado tecleando en clave morse el siguiente mensaje: “Si usted entiende este mensaje, entre inmediatamente, y el trabajo será suyo”. Ninguno de ustedes lo oyó ni lo entendió. Sólo este joven lo escuchó y lo entendió y el trabajo es de él”.

Cita con la Muerte. [A la hora menos pensada] 

   Zaguir era un hombre culto que tenía un joven sirviente, Ahmed, a quien apreciaba mucho.
Un día, Ahmed estaba en el mercado, y vio la muerte que lo miraba con una mueca extraña. Asustado, echó a correr hasta llegar a la casa. Una vez allí, le contó a su patrón lo ocurrido y le pidió un caballo diciendo que se iría a Zamarra, donde tenía unos parientes, y de ese modo escapar de la Muerte.
 

   Zaguir no tuvo inconveniente en prestarle el caballo más veloz y se despidió diciéndole que si forzaba un poco al caballo, podría llegar a Zamarra esa misma noche. Cuando Ahmed se marchó, Zaguir se dirigió al mercado y al poco rato encontró a la muerte paseando por las tiendas. — ¿Por qué has asustado a mi sirviente? — le preguntó —. Tarde o temprano te lo vas a llevar, déjalo tranquilo mientras tanto. — No era mi intención asustarlo — se disculpó la muerte —, pero no pude ocultar la sorpresa que me causó verlo aquí, pues esta noche tengo una cita con él en Zamarra. 

El reloj de Aquisgrán (Alemania) [En cualquier momento] 

   En la torre de un monasterio en Aquisgrán (Alemania), hay un gigantesco reloj, como dándole la bienvenida a todos los visitantes. Debajo del reloj hay una inscripción, en alemán, donde se lee: “Una de estas horas…será tu última hora”. Alguien dijo: “Tengo un reloj tan bueno, pero tan bueno…que da hasta la hora menos pensada”- Y ¿Cuál es esa hora? – ¡PUES CUALQUIER HORA!

Donde está tu tesoro, está tu corazón…¿Será en la ambición? 

   Va un ambicioso por la calle y ve un letrero en un local que dice: "Doctor que cura todo tipo de enfermedad: consulta a $50.000 pesos... Si no lo curamos le devolvemos diez veces el valor de la consulta. "El ambicioso piensa y dice: -Justo lo que necesito... dinero extra. Pasa y lo atiende el doctor: -A ver... ¿Qué enfermedad tiene?  -Doctor, mi lengua perdió la sensibilidad: no siento el gusto de lo que como y tomo, todo me sabe igual... -Ok. Son 50 mil pesos. -Enfermera, por favor, dele una cucharada del frasco número 23 al paciente. 

   Le dan la cucharada y el ambicioso dice: -¿Qué es esto? Esto sabe a diablos, es pura hiel, - ¿Lo ve? ¡Listo, ya está curado! Ya reconoce los sabores…El ambicioso sale enojado y sin el dinero. Vuelve a la semana siguiente, pensando en tomar el desquite, y le dice al doctor: -Dr. He venido porque tengo problemas de memoria, todo se me está olvidando.  -Ok. Son 50 mil pesos. Enfermera por favor, dele al paciente una cucharada del frasco número 23. ¿Qué? ¿Otra vez el 23? ¡Usted me va a dar de ese jarabe que sabe a diablos? – Y el doctor le dice: ¿Ve? Lo volví a curar… 

¿Quién está en el negocio? [¡Trabajar más bien por un tesoro en el cielo!] 

   Un hombre – muy ambicioso-, en su lecho de muerte susurra: - María, ¿Dónde estás, esposa mía? – Aquí estoy a tu lado, esposo mío. – Y Jacobo, mi hijo mayor… ¿dónde está? – Aquí estoy, papá, a tu lado. – Y mi amada hija Leila, ¿Dónde está? – Aquí estoy, papá, a sus pies. – Y mi hijo Isaías, el más pequeño de la familia… ¿Dónde está? – Aquí estoy, papá, a su lado; bien cerquita. – Pero…y entonces… ¿Quién está atendiendo el negocio? 

Por solo veinticinco centavos…

 

   Hace años un sacerdote se mudó a Houston, Texas. Al llegar, subió en un autobús para ir al centro de la ciudad. Al sentarse, descubrió que el chofer le había dado una moneda de 25 centavos de más en el cambio. Mientras consideraba qué hacer, pensó para sí mismo: «¡Bah!, olvídalo, son sólo 25 centavos. ¿Quién se va a preocupar por tan poca cantidad? De todas formas, la compañía de autobuses recibe mucho de las tarifas y no la echarán de menos. Acéptalo como un regalo de Dios».

 

   Pero cuando llegó a su parada, se detuvo y, pensando de nuevo, decidió darle la moneda al conductor diciéndole: «Tome, me dio usted 25 centavos de más». El conductor, con una sonrisa, le respondió: «Sé que es el nuevo sacerdote del pueblo. Estaba pensando regresar a la Iglesia y quería ver qué haría usted si yo le daba cambio de más». El sacerdote descendió del autobús, conmovido por dentro y pensó:  "¡Oh Dios!, por poco vendo a tu Hijo por 25 centavos".

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 18° Domingo Tiempo Ordinario, 31 de Julio 2022, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 1 ago 2022, 17:00 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 1 ago 2022, 17:00 ]


Sabiduría Socrática:

   Cuenta una leyenda que, en una ocasión, el famoso general griego, Alcibíades, le dijo a Sócrates, con gran orgullo, cuántas haciendas y tierras tenía. Sócrates sacó un mapa: “Muéstrame -le dijo- ¿dónde está Asia y Europa?”. Alcibíades le señaló la enorme extensión de territorio. “Bien, y ahora, ¿dónde está Grecia?”. Y también se la mostró. “Y, ¿dónde está el Ática?”. Era casi un puntico. “Bien, y ahora ‑dijo Sócrates‑ enséñame, ¿dónde está tu gran hacienda y tus terrenos?”. Alcibíades ya no pudo encontrarlos. Y Sócrates afirmó: ¡Qué insignificantes son las cosas humanas! 

Alejandro Magno [Cuando uno muere, deja hasta el último centavo…”] 

   Se cuenta de Alejandro Magno, aquel grandísimo general que conquistó casi todo el mundo que, al morir y verlo en el féretro, alguien comentó: “Ahí, entre esas tablas, está Alejandro el grande, el que ayer no cabía en el mundo entero”. 

El valor del dinero

   Con el dinero se puede comprar: lujos, pero no felicidad; diversión, pero no gozo; comida, pero no apetito; medicina, pero no salud; libros, pero no sabiduría; aduladores, pero no amigos; una casa, pero no un hogar; una cama, pero no descanso; una tumba, pero no el cielo.

Feliz pero triste

   Iba un hombre caminando por el desierto cuando oyó una voz que le dijo: “Levanta unas piedritas, mételas a tu bolsillo y mañana te sentirás a la vez triste y contento”. El hombre así lo hizo. A la mañana siguiente, vio que las piedritas se habían convertido en diamantes, rubíes y esmeraldas. Y se sintió feliz por haber recogido las piedritas, pero triste, por no haber recogido más. 

La bolsa de oro 

   Un mendigo encontró una bolsa de cuero que alguien había perdido en el mercado. Al abrirla, descubrió que contenía cien monedas de oro. Inmediatamente se escuchó el grito de un comerciante: — ¡Hay una recompensa para quien encuentre mi bolsa! - Como el mendigo era un hombre honrado, se acercó y le entregó la bolsa diciendo: — Aquí está. ¿Me puede dar la recompensa? — ¿Recompensa? — se burló el comerciante, contando con avidez las monedas de oro. 

   Luego afirmó: — Cuando la perdí, había doscientas monedas de oro en ella. Ya me robaste más de lo que te hubiera dado. Desaparece o se lo diré a la policía. — Soy un hombre honesto —protestó el mendigo—. Llevemos este asunto ante el juez.  Ya en la corte, el juez escuchó pacientemente ambas versiones de la historia y dijo: — Creo que es posible brindar justicia a los dos. Señor comerciante, usted dijo que su bolsa contenía doscientas monedas de oro. Sin embargo, la que este mendigo encontró sólo contenía cien. Por lo tanto, no puede ser la suya. Dicho esto, el juez le dio la bolsa con el oro al mendigo honrado. 

¿Herencias o legado? 

   Jacinto llega a la notaría para recibir la herencia de su anciano padre, recientemente fallecido. El notario le hace esperar más de media hora, y al fin lo recibe: - ¿Viene usted por la herencia de su papá? - Sí, señor. - ¿Llevaba mucho tiempo esperando? ¡Uy…Si…Más de veinte años!

Tener mucha “lana” [Para misa con niños]:

   Cierto día, un Mejicano encontró una botella, y al destaparla apareció un genio. Este le dijo: Te concederé solamente un deseo, piénselo bien. Muy bien dijo el hombre, y después de pensarlo muy bien, dijo: mi deseo es tener mucha lana (o sea mucho dinero). – Concedido -dijo el genio- y lo convirtió en oveja.

El cauchito roj 

   Jaimito sube a tras milenio en plena hora pico, y de repente comienza a preguntar en voz alta: ¿alguien ha perdido un fajo de billetes de 50.000, envueltos en un cauchito rojo? – Y todos, incluyendo al conductor, levantan la mano diciendo: “Si, sí, es mío”. Y Jaimito responde: ¡Qué bueno, es que aquí tengo el cauchito rojo …! 

Lo difícil para Mafalda: 

   Mafalda piensa lo difícil que es olvidar un gran amor, y luego dice: No, ¡Que va! Difícil es andar sin plata. Dios mío… Dame fuerza y paciencia, o sino, dame un millón de dólares y yo me las arreglo como sea…. 

Las dos monedas. [Eucaristía con niños] 

   Un papá le dio a su niña 2 monedas de 2 Euros; una para darla en la ofrenda en la misa, para Dios. Otra, para que se comiera un helado al salir de la Eucaristía. La niña venía jugando con una las monedas, y como frente a la capilla hay una alcantarilla, se le cayó una y la perdió. La niña, triste, mirando al cielo, dijo: “Dios mío, lo siento, se perdieron tus 2 euros”. 

Enseñando la avaricia 

   En una piñata, la mamá le dice al niño: “Usted no va a ser bobo de decir que ya le dieron… Reciba”.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 17° Domingo Tiempo Ordinario, 24 de Julio 2022, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 25 jul 2022, 17:05 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 25 jul 2022, 17:05 ]


Anciano sabio y orante 

   Eran las dos de la tarde... y entre el ruido, el calor, el gentío inquieto, y el vaivén del tren surcando los rieles de la Francia, un joven se percató de un "pasajero especial": Allí, sin compañero de asiento, miró a un anciano que sostenía en su mano izquierda un librito de devociones y en la derecha un santo rosario. El joven, un tanto molesto, se sentó al lado del anciano, y le increpó: - Señor, ¿Usted cree en eso? Luego, en tono de reproche continuó: - ¿Qué ganamos con rezarle a Dios, a María, a los santos? No pierda su tiempo, amigo. Sólo tenemos esta vida y hay que aprovecharla. 

   No malgaste su existencia leyendo tonterías. Si usted me lo permite, quisiera sugerirle algunos buenos libros que le ayuden a conocer mejor el mundo y sus leyes. La ciencia, en verdad, es más certera que la fe, y nos conviene usar más la razón que refugiarnos en los “misterios”. El anciano contestó gentilmente: - Muchas gracias, jovencito, aquí tiene mi tarjeta. Si usted gusta, puedo recibirle en mi casa los libros de los que me habla; quizá ya habré leído alguno de ellos. ¿Sabe? También soy aficionado a la ciencia. Aquel joven, al recibir la tarjeta y al leer el nombre del anciano, lleno de vergüenza, le dijo: - ¡Le suplico me perdone! ¿De verdad es usted Louis Pasteur?    

El sabio y su hijo: [Para misa con niños] 

   Una vez un papá sabio le dijo a su hijo: - Pídeme lo que quieras y te lo daré. El niño muy emocionado, pues conocía la generosidad de su padre, le contestó: - Te lo agradezco de todo corazón. ¿Puedes darme tiempo hasta mañana, para pensarlo? - Muy bien - dijo su padre - Hasta mañana. 

   Al día siguiente, el hijo fue a ver a su padre y le pidió un burrito. Ah no le contestó el papá no tendrás el burrito. - ¡Pero me habías prometido darme lo que quisiera! - ¿Acaso, no he mantenido mi palabra? ¡Ayer, tú me pediste tiempo, y yo te lo di hasta hoy! 

La oración por excelencia: [El N.T supera al A.T] 

   Estando Juan XXIII, de nuncio en Paris, se encontró con el Rabino principal de Francia, -que también era grande y fornido-, ante la puerta de un ascensor estrecho, en el que no podían caber ambos. “Después de usted”-le dijo cortésmente el Rabino. – “De ninguna manera -le contestó el Cardenal Roncalli- ¡Por favor, usted primero!”. Siguió el forcejeo de cortesías, hasta que el Cardenal Roncalli, con cierto humor y con la mejor de sus sonrisas bonachonas, le dijo: Señor Rabino, “Es necesario que suba usted antes que yo, ya que siempre va delante el Antiguo Testamento, y luego, el nuevo testamento. 

Pedid y se os dará 

   En un pequeño pueblo, el pastor de una iglesia estaba orando por algunas peticiones. En eso se levanta un hermano y le dice: “Hermano pastor, por favor oren por mi negocio, para que el Señor envíe bastantes clientes, pues estoy a punto de quebrar.” El pastor habló a toda la congregación y les dijo: “Dios escucha a los que le claman”, pónganse de pie y hagamos una oración que llegue al cielo para que Dios envíe muchos clientes al negocio de este hermano. Y antes de comenzar a orar, el pastor pregunta: “Hermano, y usted, ¿qué negocio tiene?”, y el hermano le contesta: ¡Hermano Pastor…Yo tengo una funeraria! 

El favor completo 

   Un hombre de condición humilde había perdido su herramienta de trabajo y pedía a los cielos el poder recuperarla, encomendándose a su santo particular. — “Si haces que la encuentre, prometo que entregaré tres monedas de oro en la ofrenda”, —decía entre sollozos. Al cabo de un rato, encontró lo perdido y exclamó: — Oh, poderoso Señor, tú que has logrado que encuentre mi herramienta, por favor, haz que encuentre ahora tres monedas de oro. 

No pedir lo imposible: [Para misa con niños] 

   Un piadoso niño, a quien la mamita le enseñó que todas las noches debía orar a Dios, fue a su habitación y antes de acostarse, se puso de rodillas ante un crucifijo, y oraba insistentemente diciendo: Dios mío…por favor te pido, que la capital de Italia sea Paris…. Que la capital de Italia sea Paris…La mamita, que estaba junto a la puerta, escuchó la insistente súplica, entró y le preguntó que porqué le pedía eso a Dios, si Paris no es la capital de Italia. – Y el niño le respondió: ¡es que eso fue lo que contesté en el examen! 

¿Qué tanto le pedimos a Dios? [Misa con niños] 

   Jairo, un señor muy pudiente, está rezando en la iglesia, pidiendo al Señor que le vaya bien en sus negocios y empresas. De pronto llega un hombre muy pobre y comienza a rezar en voz alta: “Señor, dame 10.000 pesitos para poder almorzar”, y repetía y repetía: “Señor, dame 10.000 pesitos para poder almorzar” Entonces – Jairo – sacó de su bolsillo 10.000 pesos y se los dio diciéndole: “Tome los 10.000, y no me distraiga a Dios con pequeñeces” 

Orar con insistencia [Misa con niños] 

   Primer Acto: Sale un pollito rezando. Segundo Acto: Sale, otra vez, el pollito rezando.

Tercer Acto: Vuelve a salir el pollito rezando. – ¿Título de la obra? – A Dios “Le Pio”.

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