Enseñanzas para Crecer en la Fe   

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 3° Domingo de Pascua, 15 Abril 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 23 abr. 2018 11:13 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 23 abr. 2018 14:39 ]


Una oveja ante el tribunal: [Escuchar la voz de quienes nos aman] 

Imagen relacionada   Cuentan que un humilde pastor fue arrestado por haberse robado una oveja. Él juraba que era inocente, que la oveja era suya y que hacía días que la echaba de menos. Cuando el caso fue llevado ante el juez, éste perplejo, no sabía cómo resolverlo. Finalmente decidió que trajeran la oveja a la sala y mandó al acusador que saliera de la sala y desde la puerta llamara a su oveja. 

   La llamaba insistentemente, pero la oveja no respondió a su voz, sólo levantaba la cabeza asustada. El juez, luego mandó salir al acusado, para que desde la puerta llamara a la oveja. Cuando éste comenzó a llamarla, la oveja saltó y corrió hacia la puerta. Estaba claro que la oveja conocía la voz de su amo. El juez declaró el caso cerrado. 

Salmo del buen pastor 

   “En una sala un reconocido lector deleitaba a los demás recitando trozos de libros famosos. Un sacerdote estaba allí y en un momento de descanso le preguntó si podía recitar el salmo del Buen Pastor. El declamador le respondió: Claro que puedo y lo voy a declamar pero, como condición, después de que yo lo recite también usted lo hará. El sacerdote aceptó con gusto. La declamación del artista fue preciosa, entusiasta. Una lluvia de aplausos cerró su presentación. 

   Luego fue el turno del sacerdote. Declamó el mismo salmo 23 de memoria. Al terminar no hubo aplausos, sólo un profundo silencio. A algunos se le aguaron los ojos. Pasados unos instantes el declamador se levantó y dijo: "Ustedes acaban de presenciar algo muy grande. Hubo una gran diferencia: Yo declamé el salmo del pastor de manera perfecta, porque sé utilizar muy bien las palabras y las formas, pero sólo el sacerdote nos ha sabido transmitir la esencia del salmo, porque él conoce al Pastor”. 

Pastor presumido: 

   Un pastor encuentra 5 huevos en una caja de zapatos con $10,000 dólares. Pide explicación a su esposa y ella le dice: yo me propuse colocar un huevo por cada mal sermón que dieras y un dólar por cada buen sermón. Entonces, el pastor, con cierto aire de altivez piensa que los billetes eran por todos los buenos sermones, y para reafirmar su sentimiento de presunción, le pregunta: …y qué me dices de los billetes?.. – Ella le responde: cada vez que yo juntaba una docena de huevos, los vendía y guardaba el dinero. 

Lo singular del cristianismo 

   Un indígena americano se había hecho cristiano. Un admirador de la cultura indígena le preguntó extrañado, por qué había dado ese paso, porque era como si no se sintiera orgulloso de la historia indígena que él representaba. El indígena respondió: “la religión de nuestros antepasados sacrificaba seres humanos a los dioses; la religión cristiana es la única en que Dios se ofrece en sacrificio por nosotros. Por eso me hice cristiano”. 

Sacerdote evangelizador [No faltan los enemigos en la misión] 

   Un día un sacerdote salió a evangelizar a unas montañas lejanas. De regreso a la parroquia, cansado y con mucha hambre, miró a lo lejos una cabaña donde había muchas manzanas en el jardín; él las miró y dijo: ¡qué delicia! Y acercándose tomó una, estaba a punto de comérsela, cuando se acordó que había que darle gracias a Dios por el alimento de cada día. Entonces, oró diciendo: “El Señor es mi Pastor, nada me faltará…El dueño de la casa salió con una escopeta en la mano y apuntándole le dijo: “…Y en verdes pastos te hará descansar”. 

El lorito predicador: [Predicar exige valentía, porque el lobo anda suelto…]

 

   Un lorito fue entrenado para dar un sermón en una iglesia, y le tocaba justo el día del buen pastor. Ya en el púlpito se asustó al ver repleta la iglesia y muy nervioso movía la cabeza de un lado para otro. El entrenador del lorito, al ver que no arrancaba se acercó y en tono fuerte le dijo: “O hablas o te quito las plumas y te hecho al corral de las gallinas”. El loro, inmediatamente comenzó a hablar diciendo: “Hermanos, oremos porque el enemigo anda suelto”. 

El ladrón se salta la tapia: [Solícito Pastor de su rebaño] 

   Un campesino, cansado que le robaran la huerta, se queda un día escondido para ver quién es la persona que le robaba por la noche, y descubre que son dos jóvenes que entran por un roto que tiene la cerca. Al día siguiente, el campesino les espera en la cerca con un garrote. A penas asoma la cabeza uno de ellos, le da un garrotazo, tumbándole los dientes. El joven, mal herido y sin dientes, retrocede y, tapándose la boca con la mano, le dice al cómplice: - ¡Entra tú…que a mí me da mucha risa! 

No abrir la puerta a falsos profetas: [Los hijos conocen la voz de sus padres] [Para misa con niños]. 

   Los papás tienen que salir de casa para hacer diligencias. Antes de irse, les recomiendan a sus hijos que no abran a nadie la puerta. - Nosotros nos llevamos las llaves. Así que no abran, a nadie, ¡pero a nadie! - Podría ser un ladrón o alguien para asustarlos. ¿Entendido? - Los niños aceptan y prometen no abrir a nadie. Al cabo de un rato tocan a la puerta. Recordando lo que sus padres les han dicho deciden no abrir. Pero vuelven a tocar la puerta. La niña, de tres añitos, muy asustada, le pregunta al hermanito de cinco añitos: ¿Qué hacemos? - Y el niño tomando la iniciativa, e intentando poner un vozarrón de hombre, pregunta: ¿Quién toca a peta? 

Niños pastorcitos: [Para Misa con niños] 

   En una ocasión, la profesora de la guardería les pidió a sus alumnos que como iban a participar en una obra de teatro, con motivo de la fiesta del buen pastor en la parroquia, tenían que ir vestidos de pastores, que fueran buscando el traje. Al llegar a la casa, Miguelito, todo feliz, se lo contó a la mamá. Ella le dijo: ¡Qué buena idea! y le propuso comprar un traje bien bonito. No obstante, Miguelito le dijo que él ya sabía de qué se iba a disfrazar: Ah, ¿sí? ¿Y de qué te vas a disfrazar? —Y el niño respondió: ¡De pastor alemán!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 3° Domingo de Pascua, 15 Abril 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 20 abr. 2018 18:56 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 20 abr. 2018 19:11 ]


Las apariencias engañan.

 

   Una mujer, con un vestido de algodón barato y su esposo, vestido con un humilde traje, se bajaron del tren en Boston, y sin tener una cita, caminaron tímidamente a la oficina de la secretaria del presidente de la Universidad de Harvard. La secretaria adivinó en un momento que esos campesinos venidos de los bosques no tenían nada que hacer en Harvard. – ‘Desearíamos ver al presidente’ -dijo suavemente el hombre. - ‘Él está ocupado ‘, contestó la secretaria. ‘Esperaremos ‘, replicó la mujer. Por horas la secretaria los ignoró, esperando que la pareja finalmente se desanimara y se fuera.

 

   Ellos no lo hicieron, y la secretaria, al ver que no se iban, finalmente decidió interrumpir al presidente, aunque era una tarea que ella siempre esquivaba. - ‘Tal vez si usted conversa con ellos por unos minutos, se irán ‘, dijo la secretaria al presidente de la Universidad. El hizo una mueca de desagrado, y asintió. Alguien de su importancia obviamente no tenía el tiempo para ocuparse de gente con vestidos y trajes baratos. Sin embargo, el presidente, con el ceño adusto, pero con dignidad, se dirigió con paso arrogante hacia la pareja. La mujer le dijo: “Tuvimos un hijo que asistió a Harvard por sólo un año. Él amaba a Harvard. Era feliz aquí.  Pero hace un año, murió en un accidente. Mi esposo y yo deseamos levantar algo, en alguna parte del campus ‘, que sea en memoria de nuestro hijo”.

 

   El presidente no se interesó. – ‘Señora’, dijo ásperamente, ‘no podemos poner una estatua para cada persona que asista a Harvard y fallezca. Si lo hiciéramos, este lugar parecería un cementerio.’- ‘Oh no’, explicó la mujer rápidamente. - ‘No deseamos erigir una estatua. Pensamos que nos gustaría donar un edificio a Harvard’- El presidente abrió sus ojos; echó una mirada al vestido que traían y entonces exclamó: -¡¡’Un edificio!! ¿Tienen alguna remota idea de cuánto cuesta un edificio? ¡Hemos gastado más de siete millones y medio de dólares en los edificios aquí en Harvard!’

 

   Por un momento la mujer quedó en silencio. El presidente estaba feliz. Tal vez se podría deshacer de ellos ahora. La mujer se volvió a su esposo y dijo suavemente: - ‘¿Tan poco cuesta iniciar una universidad? ¿Por qué no iniciamos la nuestra?’. Su esposo asintió. El rostro del presidente se oscureció en confusión y desconcierto. El Sr. Leland Stanford y su esposa se pusieron de pie y se fueron, viajando a Palo Alto, California, donde establecieron la Universidad Stanford que lleva su nombre, en memoria de un hijo del que Harvard no se interesó. 

El semáforo: [Dar testimonio del resucitado, con coherencia de vida] 

   El semáforo se puso amarillo justo cuando él iba a cruzar en su automóvil y, como era de esperar, hizo lo correcto: se detuvo en el paso cebra de peatones, a pesar de que había podido rebasado la luz roja, acelerando a mil. La mujer que estaba en el automóvil detrás de él estaba furiosa. Le pitaba con insistencia durante un largo rato y en voz alta lo insultaba ya que por culpa suya no pudo avanzar… y para colmo, se le cayó el celular y se le dañó el maquillaje. En medio de su pataleta, oyó que alguien le tocaba el vidrio de la puerta. Era un policía mirándola muy seriamente que le ordenó salir del carro con las manos arriba, y la detuvo. 

   La llevó a la comisaría donde le revisaron de arriba abajo, le tomaron fotos, las huellas digitales y la pusieron en una celda. Después de un par de horas, un policía se acercó a la celda y abrió la puerta. La señora fue escoltada hasta el mostrador, donde el agente que la detuvo estaba esperando con sus objetos personales: – “Señora, lamento mucho este error”, le explicó el policía. “Le mandé bajar mientras usted pitaba desaforadamente, como queriendo pasar por encima al automóvil de delante, maldiciendo, gritando y diciendo palabras soeces. 

   Mientras la observaba, me percaté de que de su retrovisor colgaba un Rosario y que su coche tiene en el parachoques un adhesivo que dice ‘¿Qué haría Jesús en mi lugar?’. Además, vi un adhesivo que decía ‘Yo escojo la Vida, Jesús te ama’ y otro que decía ‘Sígueme el Domingo a la Iglesia’ y, finalmente, el emblema cristiano del pez. Como es de esperar, supuse que el automóvil era robado.” 

El espejo [¡Era Jesús, pero no lo reconocían!] 

   Un bobito iba por la calle y se encontró un espejito de cartera, lo levantó, se miró y dijo: pues ... ¡Yo a este tipo lo conozco...! Y guardó el espejo en el bolsillo del pantalón. De regreso a su casa, volvió a mirarse en el espejo y repitió: Pero ¿dónde he visto yo a este tipo? Al entrar a su casa, guardó el espejito otra vez en el bolsillo del pantalón. Se sentó a la mesa del comedor. 

Mientras Josefa, su esposa, que también era bobita, le servía la comida, y el bobito volvió a mirarse en el espejo y dijo: “estoy seguro que yo a este tipo lo conozco”. Curiosa, Josefa le pregunta: Oye, José, ¿qué tienes en la mano? -Nada importante, m’hija, y guardó nuevamente el espejo en el bolsillo del pantalón. Terminada la cena, el bobito se fue a dormir dejando el pantalón sobre la silla. Josefa se quedó intrigada, y una vez dormido su esposo, retiró el espejo del bolsillo...Se miró en el espejo y dijo: ¡Lo sabía!. ¡Una foto de mujer...! 

Es ÉL mismoPero no el mismo 

   Resulta que un hombre decide disfrazarse de pobre y pedir limosna. Un día estaba sentado pidiendo limosna, y justo pasa su novia, lo ve y le dice: – Mi amor, ¿eres tú? Y él le dice: – Señorita, creo que usted se equivocó; yo no soy. Ella dice: – Iré a la casa de mi novio y comprobaré si es verdad. Él se apresura, se va corriendo a su casa y se quita el disfraz. Cuando su novia llega le dice: – ¿Sabes una cosa? Vi un hombre, muy parecido a ti pidiendo limosna. Y él le contesta: – Mi amor ya te dije que no era yo. 

El Pastor y el sacerdote [Jesús envía a sus discípulos a evangelizar] 

   Un pastor evangélico se reunía en el camino, todos los días con un sacerdote para ir a evangelizar a un pueblo; cada uno iba sobre un burro. En el trayecto los dos se hacían bromas permanentes, tratando de incomodar el uno al otro por su Religión. Un día el Padre llegó a pie, y el Pastor, con burla, le preguntó: "y su burro Padre", el Padre le contesta: "se murió mijo", entonces aprovechando la ocasión, el Pastor le dice: "¿Y no le va a hacer el novenario, Padre?". -Y el Padre le dice: "No mijo, fíjate que era Evangélico".

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 2° Domingo de Pascua, 8 Abril 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 9 abr. 2018 18:29 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 9 abr. 2018 18:58 ]


Cicatrices de Amor 

   En un día caluroso de verano en el sur de la Florida un niño decidió ir a nadar en la laguna detrás de su casa. Salió corriendo por la puerta trasera, se tiró en el agua y nadaba feliz. No se daba cuenta de que un cocodrilo se le acercaba. Su mamá desde la casa miraba por la ventana, vio con horror lo que sucedía. Enseguida corrió hacia su hijo gritándole lo más fuerte que podía. Oyéndole, el niño se alarmó y viró nadando hacia su mamá. Pero fue demasiado tarde. 

   Desde el muelle la mamá agarró al niño por sus brazos justo cuando el caimán le agarraba sus piernitas. La mujer jalaba determinada, con toda la fuerza de su corazón. El cocodrilo más fuerte pero la mamá era mucho más apasionada y su amor no lo abandonaba. Un señor que escuchó los gritos se apresuró hacia el lugar con una pistola y mató al cocodrilo. El niño sobrevivió y, aunque sus piernas sufrieron bastante, aun pudo llegar a caminar. 

   Cuando salió del trauma un periodista le preguntó si le quería enseñar las cicatrices de sus pies. El niño levantó la colcha y se las mostró. Pero entonces, con gran orgullo se remangó las mangas y señalando hacia las cicatrices en sus brazos le dijo: "Pero las que usted debe ver son estas".  Eran las marcas de las uñas de su mamá que habían presionado con fuerza. "las tengo porque mi mamá no me soltó y me salvó la vida". 

El triunfo de la misericordia. 

   Dos monjes: uno cristiano y otro budista, van por el camino, en pleno invierno, y se encuentran a un herido en un precipicio. El cristiano quiere bajar a ayudarlo. El budista responde que ya es de noche, que hay mucha nieve y además Dios ya decidió su destino. Y se marchó. Aun así el cristiano baja, lo carga en su espalda. De lejos divisó el monasterio y al avanzar tropezó con un cuerpo, era el monje budista que murió congelado. 

   El cristiano salvo dos vidas. La suya y la del herido. Al cargarlo en sus espaldas, el peso lo hizo sudar, activar el cuerpo y coger calor. Pasados los años alguien le preguntó: ¿Cuál es la tarea más difícil en la vida? El respondió: No tener ninguna carga que llevar, ningún dolor que soportar, ningún problema que afrontar. A veces se gana llagándose y dando algo de uno mismo. 

Parece que no está: [Ejemplo de fe para niños y adultos] [Primera comunión] 

   En un colegio estaban preparando las primeras comuniones. Había un niño que sufría un pequeño retraso mental, y aunque él y su familia estaban empeñados para que hiciera su primera comunión, el capellán del colegio no estaba tan seguro de que el niño estuviese bien preparado. 

   Para cerciorarse lo llevó a la capilla, sacó un crucifijo y le pregunto al niño. “Él, ¿quién es?”. “Jesús”, contestó el niño. Entonces señaló el sagrario y volvió a preguntar. “Y entonces, el que está ahí, ¿Quién es?”.  “también Jesús”, contesto el niño sin dudar. “¿Jesús, ahí y aquí? Explícame cómo puede ser que Jesús esté a la vez aquí y ahí”. “Es muy fácil- explicó el niño-: Aquí (en el crucifijo), parece que está, pero en realidad no está. Ahí (en el sagrario), parece que no está, pero sí que esta”.  Al niño le hicieron su primera comunión a todo dar.

 Jesús, estás ahí? ¿Si estás a mi lado, a quién temeré? - [No tengáis miedo] 

   Un niño tenía miedo a la oscuridad. Una noche su mamá le dijo que saliera al patio y le trajera la escoba. El niño se volvió hacia ella y le dijo: "Mamá, no quiero ir, porque es de noche y me da miedo la oscuridad." La mamá sonrió tranquilizando a su hijo: "No tienes que tener miedo de la oscuridad; desde que Jesús resucitó, él está en todo lado; está ahí fuera. 

   Él cuidará de ti y te protegerá." - El niño mira a si mamá y le pregunta: "¿Estás segura de que Jesús está ahí afuera?" "Sí, estoy segura. Él está en todas partes, y siempre está listo para ayudar cuando uno lo necesita". El niño pensó por un minuto y luego se dirigió a la puerta de atrás la abrió un poco y mirando la oscuridad, dijo: "Jesús? - Si estás ahí afuera, ¿podría por favor pasarme la escoba? 

El campesino, el perro y el burro...

   Una vez un campesino, un burro y un perro iban por el monte. Llevaban tres horas caminando, de pronto se detuvo el burro y le dice al campesino: Por favor patrón, descansemos un poco. El campesino, al escuchar hablar al burro, salió despavorido corriendo, y el perro también. Como a la hora de estar corriendo, el campesino y el perro se detuvieron a descansar y el perro le dice: ¡Uy que susto que nos dio ese burro! ¿No, patrón? 

Lorito asustado. [Misas con niños] 

   Timbra el teléfono en el comando de Policía. - Contestan: - Seguridad publica! - En el otro lado de la línea dicen: - Sr. Policía, venga rápido a la calle Río Amazonas # 234. - El Policía pregunta: - ¿por qué? ¿qué pasa?  - es que se ha metido un gato. - ¿Y por eso me llama? - Sí Sr. Policía, es que soy el lorito y estoy solo. 

Lo están buscando [Misas con niños] 

   Un niño le grita a su padre: - “¡Papá, los mosquitos no me dejan dormir, me están picando...!”.  A lo que el padre responde: - “Bueno, hijo, apaga la luz y duerme”. 

   El niño apaga la luz y, pasado un rato, entra en su habitación una luciérnaga. El niño grita de nuevo: - “¡Papá, ahora me están buscando con una linterna!” 

Tenían miedo. 

   Un hombre está en su cabaña, cuando de repente la puerta se rompe y un enorme hombre lobo entra gruñendo.  El hombre grita aterrorizado. 

   En eso el hombre lobo le dice: - ¿Te doy Miedo? - El hombre contesta: - ¡No, miedo ya tengo! 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Domingo de Resurrección, 1 Abril 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 9 abr. 2018 18:12 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 10 abr. 2018 12:40 ]


Los huevos de pascua:

 

   Felipe de 9 años tenía el síndrome de Down y otras complicaciones. La maestra dice a todos los niños, se aproxima la pascua, lleven a su casa un huevo plástico y tráiganlo lleno de algo que represente la vida. Al día siguiente cada niño presentó el contenido del huevo. Uno lo trajo con una flor; otro con una mariposa, otro lo trajo lleno de agua y así todos. La maestra pasó por alto al niño enfermo; y este le dijo: ¿maestra y a mí no me va a preguntar? La maestra le dijo a ver Felipe, ¿qué traes en el huevo?

 

   El niño dijo: está vacío. Pero yo dije que trajeran algo dentro, dijo la profesora. Todos los demás niños se reían del niño. Entonces Felipe miró a todos y dijo: si, el huevo que traje está vacío, como la tumba de Jesús. La maestra no sabía qué decir y después de un rato le preguntó: ¿y sabes por qué está vacía la tumba de Jesús? El niño respondió: a Jesús lo mataron y lo pusieron dentro, entonces Papito Dios lo llevó al cielo. El premio fue para Felipe, el niño enfermito. Al poco tiempo el niño se agravó y murió. Cuando la maestra fue a dar el pésame a la familia de Felipe, encontró a un lado del féretro los 19 huevos de sus compañeros de clase completamente vacíos.

 

La vendedora de flores: [Conviene esperar tres días]

 

   Un domingo de pascua por la mañana, la vendedora de flores sonreía, su rostro arrugado resplandecía de gozo. Por impulso tomé una de sus flores. ¡Se ve muy bien esta mañana, le dije! Claro, exclamó, sobran los motivos. Aquella mujer, vestía tan pobremente y se veía tan frágil que su actitud me intrigó. Sobrelleva sus problemas admirablemente, la elogié.

 

   Entonces ella me explicó: cuando crucificaron a Cristo el viernes Santo, fue el día más triste de la historia. Y tres días después, él resucitó. Por eso he aprendido a esperar tres días siempre que algo me aflige. Las cosas siempre se arreglan de una u otra manera en tres días. Seguía sonriendo al despedirse de mí. Y siempre que estoy en dificultades, sus palabras me vienen a mi mente: “Hay que esperar tres días”.

 

El barquero y el erudito: [Cristo resucitado: único punto de apoyo seguro].

 

   Un erudito alquiló una barca para cruzar un río caudaloso. Al recibirlo, el barquero se expresó con frases gramaticalmente incorrectas. Después de corregirlo, el erudito preguntó: - ¿Tú no has estudiado gramática? -No señor, soy un iletrado. - ¿Tampoco sabes geografía ni aritmética? – volvió a preguntar el erudito. -No, señor, respondió avergonzado el aludido.

 

   -Supongo que tampoco sabrás de historia, literatura o filosofía -interrogó de nuevo el hombre culto. -No tengo ni idea de nada de eso, soy sólo un barquero ignorante -habló humillado el pobre hombre. -¡Pues, amigo -sentenció el erudito-, un hombre sin cultura es como si hubiera perdido la mitad de su vida!. Instantes después, la barca, arrastrada por la corriente, fue a dar con unas rocas que rompieron la barca. El barquero preguntó a su pasajero: -Señor, ¿sabe usted nadar? -No –respondió el erudito. -Entonces me temo que va a perder toda su vida, afirmó el barquero. 

El taxista: [Cristo resucitado nos regala calma y paz] 

   Un pasajero le toca el hombro al taxista para hacerle una pregunta. El taxista grita, pierde el control del coche, casi choca con un camión, se sube a la acera y se mete en un escaparate haciendo pedazos los vidrios. Por un momento no se oye nada en el taxi, hasta que el taxista dice: - 'Mire amigo, ¡jamás haga eso otra vez! ¡Casi me mata del susto!' El pasajero le pide disculpas y le dice: - 'No pensé que se fuera a asustar tanto si le tocaba el hombro' El taxista le dice: - -'Lo que pasa es que es mi primer día de trabajo como taxista' - ¿Y qué hacía antes? - Fui chofer de carroza fúnebre durante 25 años' 

El lorito de la vecina: [No lloréis…ha resucitado] 

   Cierta vez, un señor llegó borracho a su casa a las 4 de la mañana, y como no tenía llave se dirigió al patio de su casa. De repente ve que el perro de su casa tiene un lorito muerto en la boca, y el tipo dice: ¡Dios mío!, si es el lorito de la señora del lado. Al señor le dio pena y puso al lorito en la jaula de la vecina y se acuesta a dormir. Al otro día se despierta y ve que su esposa está llorando y le pregunta: ¿Amor, por qué estas llorando? Y le dice su esposa: Es que se murió la vecina del lado. Y dice el esposo: Cómo va a ser, si ayer la vi bien y en perfectas condiciones. Y le dice la esposa: Es que le dio un infarto esta mañana. Porque ayer había enterrado al lorito que se le murió y se le apareció en la jaula esta mañana. 

El apóstol más rápido

 

– ¿Por qué Juan llegó antes que Pedro a la tumba luego del anuncio de la resurrección?
– Porque Pedro solo tiene primera y segunda; mientras que Juan tiene primera, segunda y tercera.
 

 El incrédulo: [Ante la resurrección, ¿cómo no creer?] 

   Leonardo Castellani, en uno de sus memorables artículos, recoge este apunte tomado del diálogo de un creyente y un incrédulo: el agnóstico que se las daba de incrédulo exclama orgulloso: «¡Yo no creo sino en lo que entiendo!». A lo que el creyente le responde: «¡Ah! con razón dice la gente que usted no cree en nada». 

Dos loquitos: [Ha resucitado…no está aquí] [Para misa con niños] 

   Un loco toca a la puerta de una casa; entonces abre la puerta un segundo loco y pregunta: ¿A quién busca? …el primero contesta: Te busco a ti. El segundo responde: déjame ver si estoy [se retira y cuando vuelve, dice]: Oye, no estoy. El primero exclama: Qué lástima porque venía a pagarte un dinero que te debía. El segundo dice: permítame voy a ver si ya vine [se retira y al volver le dice]: Oye amigo, ya vine. El primero exclama: ¡Lástima porque ya me fui!!!

Respuesta segura:

    Antes de la Pasión, Jesús está pasando un rato junto a Pedro, y le pregunta: - Es cierto eso de que tú me negarás tres veces antes de que cante un gallo? Y sorprendido, pero muy seguro, Pedro le responde: - No, no y no Señor.

 Adivinanza de Pascua [Para niños]

 ¿Cuántos huevos de pascua se pueden colocar en una canasta vacía? R/ - Sólo uno, porque después de colocar uno, ya no está vacía.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Domingo de Ramos, 25 Marzo 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 9 abr. 2018 17:54 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 9 abr. 2018 17:54 ]


Sal y algodón [Cargando nuestros pecados, Cristo hizo nuestra carga ligera] 

   Un monje llevaba una carga de sal al mercado. Como el río estaba crecido, su burro tuvo que pasar por el rio, la sal que llevaba en las alforjas se mojó y se disolvió. Al pasar a la otra orilla, el burro estaba contentísimo por ver muy liviana su carga, y se puso a retozar en el prado. El monje estaba enojado por la pérdida de la sal.

    Al día siguiente en que había mercado, el monje llenó las alforjas con algodón. El burro, recordando lo que había sucedido el día anterior, se metió en la parte más profunda del rio, pero casi se ahoga por el peso del algodón mojado. — Tranquilízate- le dijo sabio monje —: esto te enseña que no siempre que cruces el río vas a ganar tú. 

Semana Mayor…  o del amor inolvidable:

 

   Un hombre que sufría la enfermedad de Alzheimer. Perdía aspectos de su memoria. Primero, empezaba a olvidar cosas ordinarias como abrir la ducha o usar el horno. No podía recordar personas que eran sus amigos o colaboradores de trabajo. Luego, olvidó quienes eran sus hijos y, finalmente, su esposa.

 

   Cuando estaba agonizando, la familia se reunió alrededor; él no reconoció a ninguno de ellos. Su señora puso un pequeño crucifijo en su mano. Al principio estaba desconcertado, pero lo miró atentamente y dijo, “Jesús.” El hombre había olvidado todo, pero recordó lo más importante. Desde su niñez había seguido la Semana Santa, como la semana mayor, la semana del amor inolvidable y la más importante de su vida.

 El caballo y el cerdo [Jesús da su vida por nosotros…y nosotros contra él]

    Había una vez un criador de caballos al que le faltaba uno de una determinada raza.

Un día se dio cuenta que su vecino tenía este caballo y lo convenció para que se lo vendiera. Un mes después el caballo enfermó y llamó al veterinario que le dijo: “Su caballo está con un virus y es necesario que tome este medicamento por tres días consecutivos, después de los tres días veremos si ha mejorado, si no lo ha hecho no nos quedará más remedio que sacrificarlo”.

    En ese mismo momento un cerdo escuchaba la conversación. Al siguiente día le dieron el medicamento al caballo y se fueron. El cerdo se le acercó y le dijo “fuerza amigo caballo, ¡levántate de ahí y sino vas a ser sacrificado!”. Al segundo día le dieron nuevamente el medicamento y se fueron. El cerdo se acercó y le dijo “vamos mi gran amigo ¡levántate sino vas a morir, vamos yo te ayudo!”.

    Al tercer día le dieron el medicamento y el veterinario dijo: “Probablemente vamos a tener que sacrificarlo mañana porque puede contagiarles el virus a los demás caballos”. Cuando se fueron el cerdo se acercó y le dijo: “Vamos amigo es ahora ó nunca” !!!Ánimo… fuerza… yo te ayudo… vamos… un, dos, ¡¡¡tres… despacio… ya casi… eso… eso… ahora corre despacio… más rápido… fantástico… corre… corre… venciste campeón!!! !!…En eso llega el dueño del caballo y ve al caballo corriendo y dice: “Milagro !! el caballo se ha curado… hay que hacer una fiesta!!… ¡¡matemos al cerdo para celebrar!!

 Moraleja: ¡El mérito lo tiene aquel que da su vida por los demás! Gracias, Señor, ¡por entregarte por nosotros! 

Jesús y el burro. 

   Un burro llegó a su casa muy contento, feliz y orgulloso…La mamá burra le preguntó: ¿por qué tan contento hijo? -Madre, cargué a un tal Jesucristo y cuando entramos a Jerusalén todos me decían ¡VIVA, VIVA, SALVE…VIVA, ¡VIVA!… y me lanzaban flores y ponían palmas de alfombra. La mamá le dijo: -Vuelve a la ciudad, pero esta vez no cargues a nadie.

   Al otro día, el burro fue a la ciudad, y cuando regresó a su casa, iba llorando y muy triste. -Madre, no puede ser, pasé desapercibido entre las personas, nadie se fijó en mí, me echaron de la ciudad. La mamá burra lo miró fijamente y le dijo: -“Hijo, tú, sin Jesús, no eres más que burro”.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 5° Domingo Cuaresma,18 Marzo 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 20 mar. 2018 11:20 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 20 mar. 2018 11:22 ]


 El mal genio.

   El hoy Beato Juan Castelli era jefe de soldados mercenarios cuando decidió entregarse a Dios en un convento de Franciscanos. A causa de su mal genio, le costaba mucho reprimirse, y toda la disciplina le imponía verdaderos esfuerzos. Se indignó tanto un día porque el superior le riñó severamente, que determinó vengarse dándole muerte. Pero al pensar que estaba en un convento para hacer penitencia fue a postrarse ante un crucifijo.

   Era tanta su soberbia que se mordió la lengua y su boca se llenó de sangre. – Mirando a Cristo crucificado le dijo: mire todo lo que me cuesta servirte. Y Cristo, desprendiendo de la cruz la mano derecha, lo abrazó y le  respondió: Y a mí, mire todo lo que me ha costado amarte.

La dulce soga del amor: [Atraerá el Señor, a todos hacia él]

   Una vez vi a un joven que se acercaba hacia mí con una oveja corriendo detrás de él. - No puedo imaginarme que una oveja te siga tan cerca – le dije -. Parece que la llevas atada con una cuerda. El joven se rio y dejó libre al animal, que correteó retozando alegre. Luego el joven hizo el ademán de moverse, e inmediatamente la oveja corrió hasta sus pies, siguiéndole detrás. El joven sonrió y le dio un poco de cebada. – y el hombre sabio le dijo: Veo que tú la llevas atada con la soga del amor. 

Cristo, el verdadero tesoro

   Si buscas el tesoro. Y lo encuentras fácilmente, es un pobre tesoro. Si te cansas de buscarlo, porque está muy profundo, no mereces el tesoro. Si lo buscas con amor y sacrificio, tu esfuerzo es oro, aunque no encuentres el tesoro. “No todo lo que buscas te conviene; no todo lo que brilla es oro….Pero si yo oro, todo brilla…”

Quiero encontrar a Dios…Tengo sed de Dios?

   Un día fue un discípulo en busca de su maestro y le dijo: Maestro, yo quiero encontrar a Dios. El maestro miró al muchacho sonriéndole. El muchacho volvía cada día, repitiendo que quería dedicarse a la religión. Pero el maestro sabía muy bien a qué atenerse. Un día que hacía mucho calor, le dijo al muchacho que lo acompañara hasta el río para bañarse. El muchacho se zambulló en el agua; el maestro lo siguió, y, agarrándolo por la cabeza, se la metió en el agua un buen rato, hasta que el muchacho comenzó a forcejear por sacarla a flote. 

   El maestro lo soltó y le preguntó qué era lo que más deseaba cuando se encontraba sin respiración dentro del agua?. Aire, respondió el discípulo. ¿Deseas a Dios de la misma manera? le preguntó el maestro. Si lo deseas así, lo encontrarás inmediatamente. Pero ni no tienes ese deseo, esa sed, por más que luches con tu inteligencia, con tus labios o con tu fuerza, no podrás encontrar a Dios.

Dios entregó a su propio Hijo por nosotros. [Ejemplo de generosidad]. 

   Le pedí fuerzas, y Dios me dio dificultades para hacerme fuerte. Le pedí sabiduría, y Dios me dio problemas para resolver. Le pedí prosperidad, y Dios me dio un cerebro y fuerzas para trabajar. Le pedí valor, y Dios me dio peligros para vencer. Le pedí amor, y Dios me dio personas atribuladas para ayudar. Le pedí favores, y Dios me dio oportunidades. Recibí nada de lo que deseaba, recibí todo lo que necesitaba. 

Mujer sacrificada:

   Once personas se aferraban a una misma cuerda que colgaba de un helicóptero, diez hombres y una mujer. La cuerda no era lo suficientemente gruesa como para soportar el peso de todos, por lo que decidieron que una persona debía soltarse. De otro modo, todos caerían y morirían. No lograban elegir quién sería esa persona. Entonces la mujer con voz firme, anunció que se ofrecía voluntariamente para soltarse de la cuerda. Después de todo, dijo, estaba acostumbrada a relegar sus intereses propios, ya que como madre siempre daba prioridad a los hijos; como esposa, siempre favorecía los intereses de su marido, antes que a os suyos. Como hija siempre hacía la voluntad de su padre. Como profesional permitía que sus jefes obtuvieran el crédito por sus logros. 

   Y como mujer de fe, dijo alzando la mirada hacia el cielo y poniéndose una mano sobre el corazón, que su misión en la vida era sacrificarse por los demás, sin esperar nada a cambio. Entonces los 1º hombres eufóricos de emoción y orgullo, rompieron en aplausos...y se cayeron todos de la cuerda!. 

Las dos semillas de trigo: [Si el grano de trigo no muere…]

   Dos semillas de trigo están juntas en la tierra sembradas. La primera dice: "Quiero crecer! Quiero que mis raíces lleguen muy abajo en el suelo y que mis retoños rompan la corteza de la tierra que tengo arriba... Quiero desplegar mis tiernos brotes como banderas para anunciar la llegada de la primavera...Quiero sentir el calor del sol en mi ramas y la bendición del roció matinal en mis pétalos!" Y entonces creció. 

    La segunda semilla de trigo dijo: "Tengo miedo. Si dejo que mis raíces vayan hacia abajo, no sé qué encontraré en la oscuridad. Si me abro camino a través del suelo duro que está sobre mí, puedo dañar mis delicados retoños...Y si dejo que mis brotes se abran, qué tal que algún animal trata de comerlos? Además, si abro mis retoños, tal vez algún niño pequeño me arranque del suelo. No, me conviene esperar hasta que sea seguro". Y entonces espero, e esperó…pero pasó una gallina y se la comió. 

El testamento: [El amor de Dios, la herencia más valiosa por conquistar]

   Un anciano juez estaba leyendo el testamento de un hombre muy rico que había fallecido. En medio de la formalidad del acto, estaban presentes los hijos e hijas, los nietos, nietas, sobrinos, sobrinas del difunto y otros familiares cercanos. Todos expectantes y esperanzados en que pudieran tener algún grado de participación en la inmensa herencia que iba a ser distribuida. El juez comenzó la lectura del testamento: “En uso de mis facultades mentales y cumpliendo con los requisitos que pide la ley, procedo a determinar mi voluntad sobre el destino de mis posesiones. 

   En primer lugar, quiero que las tierras de la Hacienda la Ponderosa, incluyendo la casa, el ganado y todos los bienes que hay en ella, se destinen a la comunidad de hermanas del ancianato”. Inmediatamente hubo un cuchicheo nervioso entre los presentes... El juez continuó su lectura: “En segundo lugar, quiero que las casas y los apartamentos que tengo, sean destinados al hogar para niños huérfanos que dirige la parroquia de mi pueblo”. El alboroto esta vez fue más sonoro y la cara de sorpresa de los familiares fue mayor... Y continuó la lectura del testamento: “En tercer lugar, quiero que todo el dinero que tengo en mis cuentas corrientes y de ahorros, junto con las acciones y C.D.Ts, sean entregados a la clínica del niño quemado, que dirigen las hermanitas de los desamparados”. 

   Esta vez la reacción de los familiares del difunto fue impresionante hasta renegar de él. Sin embargo, el silencio se apoderó de todos cuando el juez continuó su lectura pausada y firme: “Por último, a mis amados hijos e hijas, a mis nietos y nietas, a mis sobrinos y sobrinas, y a todos mis herederos directos o indirectos, les dejo lo más valioso que tengo, y que los ayudará a salir de su pobreza. ¡Trabajen! ” Y así terminó el solemne acto.

La herencia: [Amor, más allá de la muerte] 

   Un señor estaba a punto de morir. No era muy rico. Sólo tenía un perro y un caballo. No tenía hijos pero tenía una mujer. Poco antes de morir, llamó a su mujer y le dijo: –Ya sabes que voy a morir. No te he olvidado en mi testamento; pero no soy rico y no tengo más bienes que un perro y un caballo.– Me basta tu recuerdo, esposo mío,–dijo la mujer llorando. –Después de mi muerte,–continuó el marido,–debes vender el caballo y entregar el dinero a mis parientes. –¡Cómo! ¿debo entregar el dinero a tus parientes? –Sí; pero espera. Te regalo generosamente el perro.

   Puedes venderlo si quieres, o puedes conservarlo para cuidar la casa. Es muy fiel y te servirá de consuelo. El señor se murió. La mujer quería obedecer a su marido. Una mañana cogió el caballo y el perro y los llevó a la feria. –¿Cuánto quiere Ud. por ese caballo? preguntó un hombre. –Quiero vender el caballo y el perro juntos,–respondió la mujer.–Por el perro cien euros y por el caballo diez. –Acepto,–dijo el hombre,–porque no me parecen caros. La buena mujer dio a los parientes de su marido los diez euros que recibió por el caballo y conservó los cien euros que recibió por el perro. Así “obedeció” a su marido.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 4° Domingo Cuaresma, 11 Marzo 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 12 mar. 2018 14:45 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 12 mar. 2018 15:21 ]


Dios entregó a su propio Hijo por nosotros. [Ejemplo de generosidad]. 

   Cuentan que había dos hermanos que se querían con toda el alma. Ambos eran agricultores. Uno se casó y el otro permaneció soltero. Decidieron seguir repartiendo toda su cosecha la mitad para cada uno. Una noche el soltero soñó: – ¡No es justo! – Mi hermano tiene mujer e hijos y recibe lo mismo que yo, que estoy solo. – Iré por las noches a su granero y le añadiré varios sacos sin que él se dé cuenta. 
  

    A su vez el hermano casado una noche soñó: – ¡No es justo! – Yo tengo mujer e hijos y mi futuro está con ellos asegurado. – A mi hermano, que está solo, ¿quién lo ayudará en su vejez? – Iré por las noches a su granero y le añadiré varios sacos sin que se dé cuenta. 

    Así lo hicieron ambos hermanos. Y ¡Oh, sorpresa!, ambos se encontraron en el camino, una misma noche, portando sacos uno para el otro. Se miraron, comprendieron lo que pasaba y se abrazaron orgullosos el uno del otro, y su lazo fraterno era aún más fuerte, y para siempre. 

Amor: clave para el cielo. 

   Después de una larga enfermedad, una mujer muere y llega a las puertas del Cielo. Mientras espera por San Pedro, ella ve a través de las rejas a sus padres, amigos y todos los que habían partido antes que ella, sentados a una mesa, apreciando un banquete maravilloso. Cuando San Pedro llega, ella le comenta: - ¡Qué lugar tan lindo! ¿Cómo hago para entrar? -Yo voy a decir una palabra. 

   Si usted la deletrea correctamente la primera vez, entra; si se equivoca, va para el infierno, respondió S. Pedro. -OK, ¿cuál es la palabra? -AMOR. Ella la deletreó correctamente y pasó al cielo. Un año después, San Pedro le pidió que vigilase las puertas aquel día. Para su sorpresa, aparece su marido. - ¡Hola! ¡Qué sorpresa! --dice ella--. ¿Cómo estás? - ¡Ah!, pues he estado muy bien desde que falleciste. 

   Me casé con aquella bella enfermera que te cuidó, gané la lotería y me hice millonario. Vendí la casa donde vivíamos y compré una mansión. Viajé con mi esposa por todo el mundo. Estábamos de vacaciones justamente cuando decidí ir a esquiar. Me caí, el esquí me cayó en la cabeza y aquí estoy. ¿Cómo hago para entrar? -Yo voy a decirte una palabra, si la deletreas correctamente la primera vez puedes entrar, si no, vas directo al infierno -respondió ella. -OK, ¿cuál es la palabra? –“Parangaricutirimícuaro”. 

¿Creer cuando estamos en apuros?: [El que no cree ya está juzgado] 

 

  Un ateo estaba paseando en un bosque, admirando todo lo que aquel “accidente de la evolución” había creado. “- Pero qué árboles majestuosos! ¡Qué poderosos ríos! ¡Qué bellos animales!” iba diciendo. A medida que caminaba, a lo largo del río, escuchó un ruido en los arbustos, tras de sí. Se volteó para mirar. Fue entonces cuando vio un corpulento oso pardo caminando en su dirección. Se puso a correr lo más rápido que podía. Miró por encima del hombro y reparó que el oso estaba demasiado cerca. ¡Aumentó la velocidad! Era tanto su miedo que algunas lágrimas le vinieron a los ojos. 

   Fue entonces cuando tropezó y cayó de bruces. Rodó por el suelo rápidamente e intentó levantarse. Pero el oso ya estaba sobre él, procurando agarrarlo con su fuerte pata izquierda y, con la otra pata, intentando agredirlo ferozmente. En ese preciso momento, el ateo clamó: –“Dios mío, ¡ayúdame!”. Entonces el tiempo se detuvo. El oso se paralizó. El bosque quedó en un silencio sepulcral, y hasta el río dejó de correr. 

   A medida que una luz clara brillaba, una voz venía del cielo diciendo: – “Tú negaste mi existencia durante todos estos años, enseñaste a otros que no creyeran en mí, que yo no existía, y redujiste la creación a un simple accidente cósmico. ¿Esperas que yo te ayude a salir de este apuro? ¿Debo yo esperar que tengas fe en mí?”

    El ateo miró directamente a la luz y le dijo: “Sería, de hecho, hipócrita de mi parte, pretender que de repente, ¡me trate como un cristiano! ¿No podrías mejor convertir al oso en cristiano?” – “Muy bien”, dijo la voz. La luz despareció. 

   El río volvió a correr. Y los sonidos del bosque retornaron. Y entonces, el oso juntó sus patas, hizo una pausa, bajó la cabeza y dijo: “Señor, bendice este alimento que ahora me voy a comer. Amén”. 

Vendo “amuletos” [La Cruz: fuente de vida y salvación]

   Se encontraron Carlos y Juan, amigos que hacía mucho tiempo no se veían. Carlos le pregunta a Juan: “¿Cómo te ha ido?”. “Muy mal –responde Juan con acento sombrío-. Mi esposa me dejó y se fue con mi mejor amigo. Perdí todos mis ahorros jugando en las maquinitas. 

   El banco me acaba de quitar la casa. Mi hija quedó embarazada, y no sabe quién es el papá de la criatura. Mi padre salió al campo y lo mató un rayo. Mis dos hijos se metieron en la drogas. Y a mi perro lo atropelló ayer un camión”. “¡Cómo lo siento! -le respondió Carlos -. Y dime Juan: ¿Y ahora, entonces, a qué te dedicas?”. Y Responde Juan: “Vendo amuletos para la buena suerte”. 

Amor que todo lo puede 

   Le dice el novio a la novia: Amor mío: Por ti soy capaz de cualquier cosa. Cruzar nadando océanos, escalar la cima más alta del mundo, gritar a los cuatro vientos mi amor por ti, enfrentar a cualquier obstáculo que nos separe por difícil que sea. ¡Oh te amo tanto!

Atentamente, Tu novio. Nota: Iré a verte el jueves…Si no llueve…. 

El poder de la cru-ceta 

   Transitaba normalmente un automóvil particular por una vía de la ciudad, cuando inesperadamente fue golpeado en la parte posterior por un bus de servicio público que marchaba a alta velocidad. El conductor del bus, lleno de ira, se bajó del bus, armado con una cruceta -de las que utilizan para cambiar llantas-, con el firme propósito de agredir físicamente al conductor del automóvil, al que acababa de chocar. 

   Pero ocurrió que, cuando, con la cruceta en mano iba a golpearlo, quedó sorprendido y lleno de pánico al ver que el conductor del automóvil estaba armado y apuntándole con una pistola, sólo acertó a decirle a gritos y con la cruceta en lo alto: “Por esta cruz, que fui yo quien tuvo la culpa” …

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 3° Domingo Cuaresma, 4 Marzo 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 6 mar. 2018 16:55 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 6 mar. 2018 17:11 ]


De la abundancia del corazón… [El látigo del Señor, purifica nuestro corazón] 

   Una señora fue al médico y le presentó la lista de todas sus enfermedades. Después de examinarla el médico concluyó que era su actitud negativa ante la vida: la ira, la soberbia, la intolerancia y el resentimiento lo que hacía que estuviera enferma. 

   El médico le mostró una estantería llena de frascos y le dijo: "¿Ve esos frascos? Todos tienen distinta forma pero todos están vacíos." Yo puedo tomar un frasco y llenarlo con medicina o con veneno. La decisión es mía. Usted decide: O sigue llenando su vida con todos esos venenos, o comienza la llenarla de amor, paz y perdón. 

¿Qué atrapa nuestro corazón?

 

   Maestro, ¿qué piensa del dinero? – preguntó el discípulo. – Mira a la ventana, – le dijo el maestro -, ¿qué ves? – Veo una mujer con un niño, una carroza tirada por dos caballos
–… y una persona que va al mercado – Bien.

 

   Ahora mira al espejo. ¿Qué ves? – ¿Qué quiere que vea? Me veo a mí mismo, naturalmente. – Ahora piensa: la ventana está hecha de vidrio, lo mismo que el espejo. Basta una pequeñísima capa de plata por detrás del vidrio para que el hombre sólo se vea a sí mismo.

 

¿Cómo los monos?

 

   Cuentan que cazadores en la India tienen un método ingenioso para atrapar monos. Ponen garbanzos en botellas y cuando un mono los agarra, no puede sacar su puño de la boca de la botella. Como no quiere soltar los garbanzos, pierde agilidad y velocidad. 


   Así es una presa fácil. En poco tiempo será el menú del cazador. 


   Supuestamente nosotros somos más inteligentes que los monos, pero tenemos una tendencia similar de agarrar y no soltar cosas – aun cuando significa nuestra propia destrucción.

 

Al sol, lo tapa una triste nube… A Dios, una simple moneda

 

   Cierto día, el Cardenal Newman mantenía una charla con un importante hombre de negocios que alardeaba de sus riquezas y se ufanaba de sus escasas, o nulas, creencias religiosas. Descendiente de banqueros y comerciantes, él sabía que para “llegar” a este individuo no le servirían profundos discursos basados en la fe, sino algo práctico y, sobre todo, sencillo.

 

   Entonces, el Cardenal Newman en un papel escribió la palabra “Dios”, y colocó sobre ella una moneda: “¿Qué ves?” - le preguntó-. “Una moneda” respondió. “¿Nada más?” – insistió el Cardenal. El Cardenal quitó la moneda, y preguntó: “Y ahora, ¿qué ves?” “Veo a Dios” –respondió el negociante. ¿Y qué es lo que te impide ver a Dios? ” –le preguntó de nuevo el Cardenal. Y el negociante guardo silencio. 

Expulsó a látigo a los vendedores [“Celo”, es distinto a “celos”] 

   Una mujer llega tarde e inesperadamente a su casa, después de un largo viaje y abre cuidadosamente la puerta de su dormitorio. Debajo de las cobijas ve cuatro pies en lugar de dos. Entonces va en busca del bate de béisbol de su hijo y empieza a golpear con todas sus fuerzas a las dos figuras que están debajo de la manta. 

   Después, ignorando los quejidos provenientes de la cama, va hacia la cocina por un vaso de agua para calmarse. Cuando entra en la cocina, ve a su marido allí leyendo una revista. “Hola cariño”, dice él, “Tus papás vinieron hoy a visitarnos y yo les dije que se acostaran en nuestro dormitorio. ¿Ya los saludaste?” 

Amoldamos a Dios a nuestra medida

 

   Jairo está rezando en la iglesia, pidiendo al Señor para que le fuera bien en todos sus negocios. De pronto llega un hombre muy pobre y comienza a rezar en voz alta: Señor, dame alguito para poder almorzar, y repetía: Señor dame alguito para poder almorzar. Entonces Jairo sacó de su bolsillo 10.000 pesos y se los dio al hombre, diciéndole: tome y no me distraiga a Dios con pequeñeces.  

Un “dios” mercantil 

   Un señor va a la iglesia y frente a la estatua de San Pedro le pide: Por favor, San Pedro, haz que mañana llueva o te rompo con un martillo. 


   El párroco escuchó esto y cambió de lugar la estatua de San Pedro, colocando una igual pero pequeñita para que el individuo no rompiera la imagen grande. 


   Al día siguiente, el mismo señor, y muy malgeniado, entra a la iglesia y le dice: ¿Pedrito, ¿dónde está tu papá?

 

Regalo con motivo del “día de la mujer” 

   En el centro Comercial, cuando la mujer se gira hacia su marido, se da cuenta que él no está. Enfadada, lo llama al móvil y le pregunta casi gritando: ¿dónde se ha metido?: El marido le responde: ¿Recuerdas aquella joyería en la que entramos hace unos años y a ti te encantó ese anillo de diamantes que no lo podíamos comprar y que yo te prometí que algún día te lo compraría? Y ella, casi llorando de la emoción, y con voz tierna le contesta: - ¡Pues claro que me acuerdo mi amor, mi tesoro! Y el marido le responde: -Es que estoy en el bar de enfrente. 

Dios no mira las pretensiones, sino la humildad… Como la de la flor: 

   Un Señor muy ostentoso conoció a una joven muy linda, pero con muy poca cultura. No obstante, se sentía muy atraído por ella; ¿entonces para impresionarla gratamente le dijo que él le quería regalar algo que le gustara, que qué quería? La humilde muchacha le dijo: - Quiero que me regale una flor. 

   El hombre se conmovió y pensó: ¡Ay, qué ternura!, ¡cuánta humildad!... Y le pregunta a la muchacha: - ¿Sólo eso? ¿Cuál quieres? ¿Una rosa, un clavel? -Y la muchacha le contesta: - No, yo quiero es una “Flor Explorer 4 x 4”.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 2° Domingo Cuaresma, 25 Febrero 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 26 feb. 2018 14:41 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 26 feb. 2018 15:22 ]


Uno cambia en la vida: [El semblante de Jesús cambió]


   "¡Qué rico hueles, mi vida!". "¡Qué perfumada, mi amor!". Éramos recién casados. Fueron frases de rigor. Después del baño él olía a Yardley o qué sé yo; mientras yo me perfumaba con frascos de Christian Dior. Pero hoy... ¡Qué diferencia! Él huele a ungüentos, y yo a las pomadas que me pongo al por mayor ¡Cómo han cambiado los tiempos de cuando él me conoció! Antiguamente, encima de mi escritorio lucían una rosa, su retrato, un perfume y un reloj.  ¿Ahora? Un frasco de aspirinas; el ungüento de rigor, el omeprazol, unas vendas, mis anteojos, la jeringa, la ampolleta, el algodón y el alcohol. 

   Y en su escritorio, amontonados para que quepan mejor, un vaso para sus "puentes", el frasco de la fricción, un libro abierto, sus lentes, jarabe para la tos, agua y la aspirina por si nos viene un dolor...Sin embargo no añoramos "lo que el viento se llevó". 

   Recordamos lo que fuimos, y vivimos nuestro hoy.  En las mañanas, sin prisas, siempre la misma canción: "¿Cómo dormiste, mi cielo?". "Un dolor me despertó"... "¿Cómo te sientes, mi vida?": "hoy tengo un fuerte dolor". 

   Y por las noches, oliendo a pomadas y a inyección, repetimos lo de siempre, lo mismo de ayer y hoy: "Que duermas muy bien, mi vida". "Que duermas muy bien, mi amor"... 

Rezamos un Padre nuestro, y damos gracias a Dios. 

La chica de la rosa: [El amor permite ver más allá de las apariencias] 

   John X se levantó del asiento, arregló su uniforme, y estudió la multitud que se abría paso hacia la estación central. Buscó la chica cuyo corazón él conocía, pero cuyo rostro nunca había visto: “La chica de la rosa”. 13 meses antes, en una biblioteca de la Florida, leyendo un libro quedó intrigado, por las notas escritas al margen. La escritura reflejaba un alma pura, de grandes valores, y capaz de grandes sacrificios. 

   En la contraportada del libro descubrió el nombre de la dueña anterior, la señorita Hollys Maynell. Con esfuerzo, localizó su dirección en Nueva York. Él le escribió una carta para presentarse, y para invitarla a corresponderle. Al día siguiente, John fue enviado en barco para servir en la segunda guerra mundial. Durante un año y un mes, los dos se conocieron a través del correo, y un romance fue creciendo. John le pidió una fotografía, pero ella se negó, porque sentía que una relación verdadera no se podía fundamentar en la apariencia de una fotografía.  

   Cuando por fin llegó el día en que él regresaría de Europa, arreglaron su primer encuentro a las 7:00 PM en la estación central de Nueva York. -"Tú me reconocerás"- dijo ella, - "por la rosa roja que llevaré en la solapa". Él escribió: “Llevaré el libro en mis manos”. Así que a las 7:00 pm, puntual, John X estaba en la estación buscándola.  

   El señor "X" relata lo que sucedió: - "Una joven vino hacia mí, era alta y esbelta. Cabello rubio y rizado, ojos azules, y traje verde como la primavera. 

   Caminé hacia ella, sin darme cuenta que no llevaba la rosa. Vi que una pequeña sonrisa curvó sus labios: -"¿Buscas a alguien, marinero?" - murmuró la dama. Di un paso hacia ella, y entonces vi a Hollys Maynell. Estaba parada detrás de la chica, con la rosa en la solapa. Era una mujer de más de 50 años, con cabello grisáceo y algo robusta. Mientras la chica de traje verde se alejaba, sentí como si me partiera en dos, yo deseaba seguirla. 

   Pero reflexioné y me dije: mi anhelo realmente era por la mujer de corazón puro que por correspondencia me había acompañado y apoyado en tiempos difíciles… y…ahí estaba ella: tenía un aspecto amigable y sereno. Me sentí decepcionado, pero ese sentimiento respondía sólo a la fantasía. Contradecía todo lo que, precisamente, con la ayuda de Miss Maynell, había descubierto sobre el amor que va más allá de las apariencias. 

   Fue por eso que di el paso, le extendí el libro y la saludé con auténtico entusiasmo. Esto no sería romance, pero sería algo quizá mejor que un romance; una amistad por la que debía estar eternamente agradecido.  - "Soy el teniente John X, y usted debe ser la Señorita Hollys Maynell, ¿la puedo llevar a cenar?" – El rostro de la mujer se iluminó con una sonrisa: “No sé de qué se trata esto hijo” – respondió ella, - “pero la señorita de traje verde que se acaba de ir me rogó que usara esta rosa en mi abrigo. 

   Y me dijo que si usted me invitaba a cenar yo le entregara esta rosa para que usted se la lleve. Lo está esperando en el restaurante de enfrente". Aquel encuentro ocurrió al final de la segunda guerra mundial. John y Maynell, al paso los años sólo aumentaron aquel amor verdadero, que iba más allá de las apariencias. Dime a quién amas y te diré quién eres 

Transfiguración vs envejecimiento:


   Una señora entró a una cita médica. Estando en la sala de espera se percató que el doctor que la iba a atender era un compañero de colegio. Pensó para sus adentros: ¡Pero si este muchacho era el más guapo del colegio y ahora cómo está de cambiado!!! ¡Está viejo y barrigón!  Y pensar que a mí me gustaba. En ese momento la llamaron y entró. Y llena de curiosidad le preguntó al doctor: ¿Usted estudió en tal colegio?... SI, contestó el doctor. Y, ¿porque la pregunta?; es que yo también estuve en ese colegio. ¿Ah sí?...  ¿Y qué materia dictaba usted?

Rostro borroso: [El vicio desfigura, la virtud configura] 

   Dos amigos del campo bajaron al pueblo, se pusieron a jugar tejo y a tomar cerveza a más no poder. El caso es que estaban empatados, no tanto en el juego sino en la bebida. Después de varias horas se sentaron pues no podían sostenerse en pie; entonces uno le dice al otro: oiga compadre, usted no debería tomar más… y el otro le contesta: pero si hemos tomado igual…y el otro le dice: “Es que te estas poniendo borroso” 

Sabio consejo: 

   Una paciente de sesenta años le pregunta al doctor: Oiga doctor, cuando subo la pendiente para llegar a mi casa me fatigo muchísimo, ¿Qué me aconseja tomar? Y el médico le responde: Yo le aconsejo que tome un taxi, señora. 

Saber a dónde vamos 

    Un asmático sube con mucha dificultad 5 pisos; llama a la puerta, le abren y dice: – Doctor, tengo mucha asma, ¿Qué me recomienda? – Fácil, no fume, no beba, descanse y cómprese unos lentes. – Y, ¿qué tienen que ver los lentes con el asma? – Son para que encuentre el consultorio del doctor, que está abajo; yo soy el albañil.


Estar en lo alto, pero seguros: [En la cima del monte, Cristo da seguridad.] [Niños]

 

   Unos monos estaban trepados en lo más alto de un árbol gritando y tirándole cocos y ramas a un tigre que pasaba. Y lo ofendían diciéndole: Esas rayas son falsas, se parece más bien a una cebra, solo eres un peluche; y así todo el tiempo se burlaban a más no poder. 


   De pronto se partió una de las ramas y uno de los monos que más se burlaba de él, cayó al suelo; el tigre se queda mirándolo fijamente... Y el mono asustado le dice: "Me tuve que bajar!! Esos micos son muy cansones y no respetan… ¡cierto señor tigre?

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 1° Domingo Cuaresma, 18 Febrero 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 19 feb. 2018 8:17 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 19 feb. 2018 8:52 ]


Hasta el diablo obedece 

   Una señora muy pobre telefoneó a un programa cristiano de radio pidiendo ayuda. Un brujo que oía el programa consiguió su dirección, llamó a sus secretarios y ordenó que compraran alimentos y los llevaran a la mujer, con la siguiente instrucción: “Cuando ella pregunte quién mandó ese mercado, respondan que fue el Diablo”. 

   Cuando llegaron a la casa, la mujer los recibió con alegría y fue inmediatamente guardando los alimentos que le llevaron los secretarios del brujo. Al ver que ella no preguntaba nada, ellos le preguntaron: -Señora no quiere saber quién le envió estos alimentos? La mujer, con un rostro dulce, y en la simplicidad de su fe, respondió: - “No, mi hijo. No es preciso. “Cuando Dios manda, ¡hasta el diablo le obedece!” 

Muchos caen sin querer…Y otros planean caer. 

   Le dice el papá a su hijito: no te bañes en el rio. –De acuerdo, contesta el hijo. Pero aquella misma tarde el hijo volvió a la casa con el traje de baño mojado. - Dónde has estado? Preguntó el papá. - Bañándome en el rio, contestó el hijo. ¿No te dije que no te bañaras en el rio? Le preguntó el papá. –Sí, es cierto… ¿Entonces, por qué lo hiciste? –Porque llevaba puesto el traje de baño y no resistí la tentación. –¿Y por qué llevabas puesto el traje de baño? –Por si caso me daba la tentación de bañarme…!!! 

Tu obra está en peligro. [El diablo ataca a los amados de Dios] 

   ¿A una venerable anciana se le preguntó qué haría si una tentación se apoderara de ella? 

   A lo ella respondió: “Yo levantaría las manos y le diría al Señor: Señor, tu obra amada está en peligro. ¡Cuídala! ¡Es urgente! ... Y olvidaría la tentación…hasta que llegara otra…” 

Hay que celebrarlo: 

   Un joven, desde muy temprano empezó a tomar licor hasta convertirse en alcohólico. Una y otra vez se había propuesto dejar de tomar, pero caía nuevamente. Lo que ocurría era que en amino a su trabajo había un bar, y eso era una verdadera tentación y aunque no quisiera, terminaba tomando. Un día se le ocurrió la genial idea de cambiar de ruta para el trabajo, para evadir el bar. Y lo logró. Pero cuando cumplió un año sin tomar, se dijo: “Ahora ya puedo pasar frente al bar sin problema". 

   Cuando iba cerca sintió el terrible deseo de tomar y decidió mejor dar un gran salto por encima del bar y seguir derecho. 

   Así lo hizo y cuando se dio cuenta de su gran salto, que ni él se lo creía cómo había superado el peligro de volver a tomar, se dijo: “esto sí hay que celebrarlo” … Y entró a echarse unos traguitos. 

Diablillos novatos: 

   Un grupo de diablillos novatos, trataban de hacer caer en pecado a un monje, pero no podían, entonces, el demonio mayor les dijo: “déjenmelo a mí, y observen cómo lo hago”. Se acercó al santo ermitaño y le dijo al oído: ¿sabes la última noticia? A tu hermano lo acaban nombrar Obispo. Cuando lo oyó, el monje sintió una gran envidia que se reflejó en el rostro. Ahí pecó por la envidia…y el demonio se fue feliz. 

Reunión de sacerdotes: 

   Tres sacerdotes se reunieron para contarse cuál era su mayor tentación. El primer sacerdote dijo, "Me da pena decirlo, pero mi mayor tentación es “juegos de azar”. Algunos sábados, en vez de preparar bien mi homilía, me voy al casino. El segundo dijo: "Mi tentación es aún peor porque es el trago” - hasta una vez usé el vino de consagrar. El tercer sacerdote que estaba callado dijo: “Yo no quisiera decirlo, pero mi tentación es la peor de todas: Es el chisme” - y si ustedes me disculpan, voy a llamar al Sr. Obispo". 

Venciendo la tentación: 

   Un joven con pocos meses de convertido y muy activo en la iglesia, cierta vez lo ve el sacerdote parado en la puerta de una discoteca, y le dijo: Jaimito, pero ¿qué haces ahí? - El joven le responde - aquí padre, venciendo la tentación. El fin de semana siguiente de nuevo el padre ve al joven parado en otra discoteca, y repite la pregunta: - Jaime ¿qué haces ahí? - Jaime respondió: aquí padre venciendo la tentación. El fin de semana siguiente, el padre vuelve a ver a Jaimito, pero esta vez borracho y con una botella en la mano, y le dice: - por Dios Jaimito ¿qué haces? - Y Jaimito respondió – aquí padre, vencido por la tentación.

Cuidado con la tentación de la carne 

 Estaba un Domingo predicando el pastor: - Hermanos, siempre debemos cuidarnos de la tentación de la carne. - Pero pastor, - dijo una viejita sentada en la primera fila. - es que las pastas engordan mucho. - No, no hermana, yo estoy hablando del pecado. - respondió el pastor. – Ah Bueno – dijo la viejita…Si es pescado sí, porque no engorda...

 El loquito y el bombillo. [Para misa con niños] 

   En un manicomio, un loquito decía que era Dios y, siempre que entraba al comedor, decía: “hágase la luz” … y encendía el interruptor. Y así, todos los días: “hágase la luz” … y encendía el interruptor. 

   Los que lo cuidaban, ya cansados de lo mismo, decidieron hacerle una broma aflojando el bombillo. Lo llamaron y le pidieron que, si era Dios, hiciera la luz…El loquito se acerca al interruptor y cuando lo va a encender, se detiene, piensa unos instantes y dice: “No tentarás al Señor tu Dios!!!

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