Enseñanzas para Crecer en la Fe   

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 34° Domingo del Tiempo Ordinario, 22 de Noviembre de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 24 nov 2020 16:44 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 24 nov 2020 16:44 ]

Aprender otro lenguaje: [El amor, lenguaje en que seremos examinados] 

   Una vez una rata que estaba atravesando pausadamente una cocina seguida por sus seis pequeños ratoncillos, de repente se encontró con un gato grande de aspecto furioso. Mamá rata se quedó petrificada. En seguida se sobrepuso al susto y lanzó un grito con toda la fuerza de sus pulmones. El gato, en un abrir y cerrar de ojos, desapareció. Mamá rata se acercó a sus ratoncitos y les dijo en voz baja: ¿entienden, ahora, mis ratoncitos ahora porqué es muy importante aprender un segundo idioma? 

¡El guía! [Jesús, guía y camino cierto y sacrificado] 

   Unos comerciantes tenían que atravesar un peligroso desierto, y por ello contrataron a un famoso guía para que los ayudara. Después de varios días de camino, se encontraron con un gran ejército que rodeaba una horrible estatua a la que ellos llamaban dios. Los soldados detuvieron al grupo de comerciantes y les pidieron que sacrificaran a una persona ante su divinidad. Si no lo hacían, todos morirían inmediatamente. Los comerciantes discutieron el asunto y se dijeron: -No podemos sacrificar a ninguno de los nuestros, porque somos amigos hace mucho tiempo; así que ofreceremos en sacrificio al guía. Después de haber inmolado al pobre hombre a los pies de la estatua, siguieron la marcha, y como ninguno conocía el camino para salir de aquel lugar, todos murieron de sed y de hambre. 

El americano y el Rey. [Jesús Reina en su amor cercano] 

   Cuentan que hace años, un soldado americano que viajaba en un autobús en Suecia, le dijo al hombre que iba sentado junto a él: “América es el país más democrático del mundo. Cualquier ciudadano puede ir a la casa blanca a ver al presidente y discutir los problemas con él”. Y el hombre le contestó: “Eso no es nada. En Suecia, el rey y la gente viajan en el mismo autobús”. Cuando el hombre se bajó del autobús, le dijeron al americano que su compañero de asiento era el mismísimo rey Gustav Adolf. 

Estuve enfermo y fuisteis a verme

   Cuenta la historia que un anciano perdió el conocimiento en la calle y fue llevado de emergencia a un hospital. Después de hacer algunas indagaciones, la enfermera pareció localizar al hijo del anciano, un marino que estaba en otra ciudad. Cuando el marino llegó al hospital, la enfermera le dijo al anciano: “su hijo está aquí”. El anciano, sedado por tanta medicación, levantó su brazo tembloroso. El marino tomó su mano y la tuvo entre las suyas por varias horas. De vez en cuando la enfermera le sugería al marino que se tomara un descanso, pero él rehusaba. Cerca de la madrugada, el anciano falleció. Luego que murió, el marino le preguntó a la enfermera: - ¿quién era ese hombre? La enfermera le preguntó: - ¿Luego no era tu padre? - No, dijo el marino, pero vi que se estaba muriendo y en ese momento él necesitaba un hijo y por eso me quedé. 

Despistados: [Para el examen de la vida, que no nos encuentren fuera de lugar] 

   En una fiesta que estaba muy divertida, con mucho vacilón, parranda y trago, se llega la hora de servir la comida. La anfitriona se levanta y dice: - ¡Les ruego su atención! - ¡Los invitados de la novia a la derecha, por favor! La mitad de los invitados pasaron a la derecha. - ¡Ahora los invitados del novio a la izquierda, por favor! - La otra mitad pasó a la izquierda. – Muy bien - ¡parranda de colados…! - Todos se me van de aquí porque esto es un bautizo! 

Saber volar y nadar. [Cristo Rey: punto de encuentro definitivo]

   Un avión cayó al mar y el capitán dijo: - Los que sepan nadar, colóquense al lado derecho. Los que no sepan nadar, al lado izquierdo. Pasajeros del lado derecho, hagan el favor de nadar hasta esa la isla más cercana. Pasajeros del lado izquierdo: “nuestra línea aérea les agradece su confianza. Gracias por volar con nosotros”. 

Avisos parroquiales mal dados: [Con cristo Rey, siempre ganaremos] 

   Al final de la Misa, el párroco de la parroquia de Santa Lucía (que queda justo en frente de la parroquia de Cristo Rey), - y como estaban en la semana deportiva en todo el sector. – con el deseo de animar a los fieles-, hizo el siguiente aviso: “El torneo de baloncesto del barrio, continuará este próximo miércoles por la tarde con el partido que nuestra parroquia de Santa Lucía jugará contra la parroquia de Cristo Rey. - ¡Invito a todos los fieles para hacer fuerza y derrotar a Cristo Rey! 

Cristo: Rey y juez bondadoso

Como el juez prometió ser indulgente con ocasión de la navidad, le pregunta a un acusado: - Hombre! bienvenido a mi juzgado, ¿De qué se le acusa? ¿Quiere un café? ¡Guardias, tráiganle un café! - Señor, me acusan haber hecho mis compras navideñas con anticipación. - Hombre, pero eso no es un delito, ¿Con cuánta anticipación las compró usted? - Antes de que abrieran la tienda. 

Abuelito pretensioso: [Cristo Rey: Juez en la verdad].

   Pepe y Manolo son dos amigos de la tercera edad que se veían en el parque todos los días para alimentar a las palomas, observar a las ardillas, discutir los problemas del mundo, etc. Pero un día Pepe no llegó. Manolo no se preocupó mucho pensando que quizá estaba resfriado o algo parecido. Pero después de una semana, Manolo realmente se preocupó; no sabía dónde vivía Pepe, por lo que no podía averiguar qué le había pasado. 

   Pasado un mes, Manolo fue al parque y sorpresa; allí estaba Pepe. Manolo se alegró tanto de verlo que le dijo: Por lo que más quieras Pepe, dime qué te pasó. Pepe le contestó: He estado en la cárcel. ¿En la cárcel?, replicó Manolo. ¿Qué te pasó? Bueno, dijo Pepe, ¿conoces a Filomena, la linda camarera rubia de la cafetería donde voy a menudo? Claro, dijo Manolo... La recuerdo. ¿Qué pasa con ella? Bueno, un día me demandó por acoso. A mis 87 años, yo estaba tan orgulloso que cuando fui al juzgado, me declaré culpable. ... Y ese Juez me condenó a 30 días de cárcel, pero por mentiroso. 

Reino de la verdad y la justicia

   El patrón de una quinta estaba harto de saber que su criado le robaba el maíz. Hasta que un día, divisa de lejos a su criado, con un costal repleto y le pregunta: - ¿Qué llevas en ese saco? El criado responde: -Pescado, patroncito. - ¿Y para hacer qué? El criado responde: - ¡Para hacer tamales! 

Examen final [El Juicio final, será un examen frente a Jesús] [Para misa con niños]

   Luego de presentar los exámenes finales, Jaimito llega a su casa. Su papá le pregunta: – ¿Qué tal te fue mijito? – No se papá, pero el maestro que me hizo el examen era muy religioso. - ¿Y eso por qué lo dices? – Porque mientras corregía mi examen decía: ¡Ay Dios mío! ¡Santa Madre de Dios! 

Exámenes finales de frutas. [Para misa con niños]


   Primer acto: una piña saca 3 en el examen final. Segundo acto: una fresa saca 4 en el examen final. Tercer acto: la ciruela saca 6 en el examen final. ¿Cómo se llama la obra? - la ciruela pasa. 

Hijo pretensioso: [Imitar a Jesús, pero en la humildad] [Misa con niños]

   Un niño, hijo de un famoso presidente argentino le dice a su padre: Papá, cuando yo sea grande, me gustaría ser como vos. El papá, todo vanidoso le dice: Eso me parece muy bien hijo…y como para qué - ¿Como para ser tan grande e importante como yo? - El hijo le responde: - claro que no papá, quisiera ser como vos, para tener un hijo como yo…

 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 33° Domingo del Tiempo Ordinario, 15 de Noviembre de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 10 nov 2020 17:01 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 24 nov 2020 16:28 ]


Talentos cotidianos: [El hijo verdadero]. 

   Un anciano estaba sentado cerca del pozo donde tres mujeres sacaban agua. Conversaban alabando las cualidades de sus hijos. La primera dijo: "Mi hijo es tan ágil que nadie lo supera". La segunda contaba: "El mío canta tan bonito que todos se quedan impresionados". Le preguntaron a la tercera: "¿Qué cualidades tiene tu hijo?". Ella contestó que no había nada especial en él y que era un chico normal. Las mujeres iban a la casa cargadas con los baldes pesados. 

   El anciano las seguía. Cuando las mujeres estaban descansando, vinieron al encuentro los tres hijos. El primero caminaba sobre sus manos y todos lo admiraron. El segundo cantaba con tanta hermosura que todos se quedaron embelesados. El tercero se acercó a su madre, cogió los baldes para llevarlos a la casa. Las mujeres preguntaron al anciano: "¿Qué piensas de nuestros hijos?". El anciano preguntó a su vez: "¿Dónde están los tres hijos? ¡Yo sólo veo a uno! "Más importante era en ese momento ayudar a su madre que cantar o hacer acrobacias. Mira todo lo que Dios te ha dado como talento: ser hijo, y no solamente ser hijo de tus padres sino ser hijo de Dios, ser hermano y ser amigo… 

¿Cuántos talentos perdidos? [Por poco que tengamos, valorarlo todo] 

   Cierta vez, un monje muy sabio se encontró en el camino a la ciudad con un hombre que andaba con el ceño fruncido — ¿Le sucede algo malo? —preguntó el sabio. El hombre levantó un talego inservible y se quejó: — Todo lo que tengo en el mundo cabe en este saco miserable. — Es una lástima — dijo el sabio y, acto seguido, el sabio le arrebató el talego de las manos y desapareció corriendo por el camino. 

   Después de haber perdido todo, el hombre estalló en llanto y más miserable que antes, siguió andando. Mientras tanto, el sabio se detuvo a la vuelta de una curva y dejó el talego del hombre en medio del camino, donde pudiera verlo. Luego, se escondió detrás de unos arbustos. Cuando el hombre llegó y vio su talego, gritó de alegría: — ¡Pensé que te había perdido, y abrazaba el talego! – Desde su escondite, el sabio se sonreía pensando: “Bueno, esta es una manera de hacer feliz a alguien, aunque sea solo con un talego”. 

En lo indebido, nada es talento [Edificar con el talante de hijos de Dios]. 

   Un joven maestro de obras había terminado su aprendizaje y estaba listo para comenzar a trabajar. Su tío, un rico cervecero, le encargó construir una casa grande con los mejores materiales. El joven se dedicó con entusiasmo a la obra. Pero después de un tiempo quiso ganar más de lo debido. En lugar de utilizar materiales nobles construyó la casa con desechos que otros no querían. Ahorraba en los cimientos, en las ventanas y en el techo. Al terminar la obra entregó las llaves a su tío. 

   Este firmó el cheque por todo el trabajo y le devolvió las llaves. “Quiero regalarte esta casa para que vivan en ella tú, tu mujer y tus hijos”. El joven se mudó con su familia. Al poco tiempo, la casa tenía las paredes vencidas, el aire soplaba por las ranuras de las ventanas mal puestas y el techo goteaba. Reflexión: No sabemos cuándo se termina el contrato con Dios y debemos estar listos para rendir cuentas de cómo fuimos construyendo la eternidad”.  

Clavos García: [Perseverar en los talentos]

 

   Un gallego muy creyente abre su negocio a dos pasos del Vaticano y como letrero cuelga un enorme crucifijo, y bajo la figura de Jesús clavado en la cruz, pone un cartel luminoso que dice: "Clavos García. 2000 años de garantía". El escándalo es mayúsculo. Monseñor Fanfanni, editor de l’Obsservatore Romano, va personalmente y habla con el gallego y, de forma delicada, le explica que no se debe hacer este tipo de publicidad... ¡Y mucho menos en Roma!.

 

   El gallego, hombre razonable y recursivo, modifica la figura del Cristo crucificado por otra que tiene solo una mano clavada y la otra suelta saludando al público y debajo de la cruz un nuevo letrero luminoso que dice: “Adivinen en qué mano se usó un clavo García”. El escándalo llega a oídos del Papa quien, perturbado, va hasta el negocio del gallego. Y le dice: “Hijo mío, no puedes usar a la figura de Nuestro Señor para tus anuncios comerciales… Por favor, ¡inventa otra cosa!”.  El recursivo gallego coloca ahora una cruz vacía y debajo un nuevo cartel luminoso donde dice: “Si los clavos fueran García, ¡Ni Cristo se escaparía!

 

La rifa: [habilidad y talento]

 

   Un joven de la ciudad decidió irse a trabajar en el campo, y le compró un burro a un campesino por 100 Euros. El campesino acordó entregarle el burro al día siguiente, pero cuando lo fue a recoger, el campesino le dijo: - Lo siento mucho, el burro se ha muerto. – Está bien, entonces devuélvame el dinero que le di por el animal. – Me es imposible; ya lo gasté todo. – Muy bien, en ese caso deme el burro. - ¿Para qué? ¿Qué va a hacer con un burro muerto? – Lo voy a rifar. - ¡Se ha vuelto loco? ¿Pretende rifar un burro muerto? – Es que no voy a decir a nadie que el burro está muerto. Un mes más tarde los dos hombres se encontraron y el campesino le preguntó al joven comprador: - ¿Qué pasó con el burro? – Lo rifé. Vendí 500 boletas a 2 Euros cada una, y gané 998 Euros. - ¿Y nadie se quejó? – Solo el ganador… pero a él le devolví sus 2 Euros. 

Perseverante y recursivo con los talentos 

   Iba Jaimito con su carreta llena aguacates, y gritando con voz fuerte: ¡aguacates! ¡aguacates! De pronto cogió una bajada muy peligrosa y el pobre Jaimito rodó, con carreta y aguacates, y todo, y fueron a parar al final de la calle. Jaimito, todo golpeado y viendo que los aguacates habían quedado totalmente magullados, levanta su carreta, acomoda todo y empieza a gritar: ¡guacamole! ¡guacamole!

 Sansón y el burro. [Fuerza al servicio de Dios] 

   Si Sansón mató a 10.000 filisteos con la quijada de un burro, con los talentos que Dios nos ha dado, ¡qué no haremos nosotros, que somos más que un burro! (Santo cura de Ars).  

Perseverar por un bien mayor 

   Un sacerdote estaba distribuyendo Biblias para que las personas las vendieran y ayudaran a financiar la remodelación de su iglesia. Un día llegó un tartamudo a ofrecer sus servicios. El padre, conmovido por su intención de ayudar, le dio unas biblias al tartamudo. Por la tarde, al cerrar cuentas, el padre iba preguntando a sus colaboradores: ¿Cuántas vendieron?"  - Uno decía: vendí dos. Otro decía: vendí una”. Entonces le preguntó al tartamudo: "Y tú, ¿cuántas vendiste?" El tartamudo le respondió: TODAS. - Pero, ¿cómo pudiste vender todo?" – Simple, dijo el tartamudo. - Yo llegaba con la persona y le pre... preguntaba: ¿usted va a co...co...comprar una bi...bi...Biblia, o pre...pre...prefiere que yo se... se...se... la lea?" 

Chepito cobrador [Dios nos pide cuentas de todo lo que nos da: Para misas con niños] 

   Un cobrador de dinero prestado toca a la puerta de la casa del deudor; sale un niño y le a la dice: ¡A la orden! - El hombre le pregunta: ¿Estará tu tío? - El niño responde: ¡No! ¿Volverá pronto? Pregunta el hombre. ¡No sé! - dice el niño. ¿En qué momento lo puedo encontrar? - dice el cobrador. Eso será muy difícil, dice el niño. ¿Por qué? pregunta el cobrador. ¡Porque solo se encuentra cuando usted no viene!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 32° Domingo del Tiempo Ordinario, 8 de Noviembre de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 9 nov 2020 10:32 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 9 nov 2020 10:32 ]


No dejes por fuera al piloto [Jesús, único que nos lleva a Dios]

   En el aeropuerto de una ciudad del Extremo Oriente caía un tremendo temporal. Los pasajeros atravesaron corriendo la pista para subir sobre un DC3 a punto de partir para un vuelo interno. Un misionero, empapado hasta los huesos logró encontrar un sitio libre junto a la ventanilla. Una simpática azafata ayudaba a los otros pasajeros a irse acomodando. El avión estaba a punto de despegar y un miembro de la tripulación cerró la pesada puerta de embarque. De repente se vio a un hombre que corría hacia el avión, protegiéndose de la lluvia con un impermeable. 

   El pasajero retrasado golpeó con fuerza la puerta del avión gritando que le abrieran. La azafata le explicaba con gestos que era demasiado tarde. El hombre redobló los golpes contra la portezuela del avión. La azafata trataba de convencerlo de que desistiera. No es posible. Ya es demasiado tarde…Tenemos que partir, le decía la azafata. No había nada que hacer: el hombre insistía pidiendo a voces que le abrieran. Por fin, la azafata le abrió la portezuela. Estiró la mano y ayudó al pasajero retrasado a subir a bordo. Y se quedó boquiabierta. Aquel hombre era el piloto del avión.

La Hormiga y la cigarra (J. La Fontaine) [¿cristianos hormigas o cigarras?] 

   Cantó la cigarra durante todo el verano, retozó y descansó, y se ufanó de su arte, y al llegar el invierno se encontró sin nada para comer. Fue entonces a llorar su hambre a la hormiga vecina, pidiéndole que le prestara de su grano hasta que llegara la próxima estación. 

   Y añadió: – Te pagaré con intereses antes de la cosecha, te doy mi palabra. Pero la hormiga preguntó a la cigarra: -- ¿Y luego tú qué hacías cuando en el tiempo de verano? – Cantaba noche y día libremente – respondió tranquilamente la cigarra. – ¡Ah, con que cantabas! – Me gusta tu frescura! Pues entonces ponte ahora a bailar. No pases tu tiempo dedicada sólo al placer. Trabaja, y guarda de tu cosecha para la escasez del frio invierno. Lección: Los “cristianos hormigas, no hacen mucho ruido, pero cada día van sembrando pequeñas esperanzas y mantienen buena reserva de aceite nuevo en sus corazones. Los cristianos cigarras, hacen demasiado ruido, dicen, pero no hacen. No tienen voluntad para esforzarse cada día porque no tienen fijo un objetivo definitivo. 

¡Peligro, loro bravo te vigila! [El diablo nos quiere atacar] 

   Entra el cartero en una casa, y encuentra un letrero que dice: ¡Cuidado con el loro!. Continúa husmeando, y otro cartel: ¡no moleste al loro!... El cartero, un poco asustado abre la puerta, y ve en una jaula, a un lorito pequeño, desgarbado y desplumado, con un letrero: ¡loro peligroso te vigila! El cartero, riéndose toca la jaula; el lorito, con su patica da un golpe en el suelo; y a dos perros que se encuentran detrás del cartero, uno, un óberman, y el otro un rottweiler, con cara de hambrientos, les dice: ¡masacre y ¡sultán! Al ataque! 

Policía vigilante [No dejemos que el diablo nos distraiga] 

   Un hombre detiene a una señora por la calle y le pregunta: -Disculpe, Señora Ud. ¿No vio por aquí a un policía vigilando? -No, no vi a ninguno –respondió la mujer. -Perfecto! - ¡Entonces deme su cartera, su reloj y su collar! 

¡Que el Señor nos encuentre trabajando! […Y no hago más na…!] 

   Dice un canto del combo de Puerto Rico: “Me levanto por la mañana, me doy un baño y me perfumo, me como un buen desayuno, y no hago más na. – Después me voy a la hamaca, a dormir una siestita; y a veces duermo dos horas y a veces más, y no hago más na. -Cuando se me pega el sueño, enseguidita me voy a acostar, y duermo hasta por la mañana y no hago más na…y no hago más na… -Qué bueno es vivir así, comiendo y sin trabajar, qué bueno es vivir la vida, ¡comiendo, durmiendo y no haciendo na…Por eso el Señor nos dirá: ¡No los conozco, porque no hicieron na…!

¿Costeños o cachacos? [La pereza y la envidia agotan el aceite del alma] 

   Un cachaco fue a una convención a la costa, y en eso ve a un costeño acostado en una hamaca con una botella de ron vacía y haciendo tremenda siesta. El cachaco lo despierta y le dice: ¡Ala! – Ud. ¿Usted no sabe que la pereza es la madre de todos los vicios? – Y el costeño sin moverse le contesta: “Si, yo sé que la pereza es la madre de todos los vicios y como a toda madre, hay que respetarla”. ¡Además, no olvide cachaco, que la envidia también es un pecado capital y hace más daño!

Loquitos [Dios siempre está viniendo]Para misa con niños] 

En un asilo de enfermos mentales, un loquito se levanta y dice: “Yo soy el enviado de Dios”, vengo a ver qué están haciendo. Todos se asustaron. Entonces, otro se levanta y dice: ¡No sea mentiroso! ¡Yo soy el enviado de Dios! - Se levanta otro y dice: “El enviado de Dios, soy yo”. Y así todos se peleaban diciendo lo mismo. De pronto alguien gritó más fuerte diciendo: tranquilos, tranquilos, no sé qué les pasa, ¡Porque yo no he enviado a nadie!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 31° Domingo del Tiempo Ordinario, 1 de Noviembre de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 1 nov 2020 17:30 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 1 nov 2020 17:32 ]


Vitral roto.


   Durante la lucha civil y religiosa del cisma de Inglaterra, los protestantes entraban en las iglesias y destruían todos los símbolos religiosos. En la catedral de Winchester hicieron añicos un magnífico vitral. Los cristales multicolores yacían esparcidos por el suelo. Imposible recomponerla. ¿Qué hacer con todos esos diminutos cristales? Los feligreses los recogieron con mucho cuidado.

 

   Mucho antes de que naciera el arte abstracto, los juntaron todos y los colocaron en una gran ventana. Hoy, muchos años más tarde, el mismo sol brilla a través de los mismos hermosos colores, un caleidoscopio de cristalitos, colocados de distinta manera, pero formando un cuadro más significativo. ¡La luz de Dios tiene que seguir brillando a través de esos cristales y a través de nosotros, aunque a veces estemos hechos añicos!

 

El niño y los vitrales: 

   Un día un padre y su hijo entraron en una iglesia. El niño se quedó mirando los grandes vitrales de las ventanas. Los rayos del sol los atravesaban y llenaban la iglesia de un color especial. El niño preguntó a su padre: -Papá, ¿qué es eso que brilla y que tiene tantos colores? Y el padre respondió: -Son vitrales: ventanas que están hechas con cristales de muchos colores y que forman algún dibujo con ellos.

    El niño se quedó mirando hacia arriba y continuó preguntando: - ¿Y quiénes son esos señores que están dibujados en esos vitrales? El papá le contestó: -Son santos. - ¿Santos? ¿Y quiénes son los santos? - preguntó extrañado el niño. – Fueron personas tan buenas, que a través de ellas se podía ver lo bueno que era Dios. Pasaron por la vida haciendo el bien.

    Después de quedarse pensativo, el niño dijo a su padre: - Entonces ¿los santos son como los vitrales? - El padre no entendió esta respuesta, pero el niño continuó hablando: - Si a través de los vitrales podemos ver la luz del sol, a través de los santos podemos ver la luz de Dios. El papá quedó sorprendido por la respuesta de su hijo y le dijo: -Veo que has comprendido. Ahora ya sabes cómo puedes llegar a ser un santo como lo fueron ellos.

Hermanos no tan santos:

 

   Javier y Pablo eran dos hermanos malvados, pero asistían a la misma Iglesia, aunque estaban siempre envueltos en toda clase de vicios y artimañas. Cuando Pablo murió, Javier le entregó al pastor un cuantioso cheque para que mandara construir un nuevo templo a todo lujo. “Sólo le pongo una condición: que en el oficio fúnebre diga que mi hermano era un santo”, le aclaró en tono despótico. El pastor accedió y depositó el cheque en el banco. En la ceremonia fúnebre, subió al púlpito y declaró: “Pablo era un hombre malvado que engañaba a su mujer y traicionaba a sus amigos. Sí, amigos, Pablo era un desastre, pero, comparado con Javier, Pablo era un santo. 

¡La bienaventuranza eterna…comienza aquí! 

   En una familia, había dos hijos: Juan que era dedicado a su estudio. Y Felipe, que se la pasaba de fiesta en fiesta derrochando el dinero en juegos de azar. Juan iba con sus padres a Eucaristía todos los Domingos y a la salida iban a visitar unos ancianitos cerca de su casa, los cuales vivían molestos con Felipe porque el ruido de su moto no los dejaba descansar. Un día, desafortunadamente, Felipe se accidentó en su moto y murió. Haciendo la fila para entrar al cielo llegó frente a San Pedro y lo saludó. San Pedro le preguntó si creía que se merecía el Cielo. Felipe no contestó y San Pedro le dijo que pasara a la fila que iba al infierno. 

   Felipe se asustó y preguntó qué debería hacer para entrar al cielo. “Ser buen hijo, buen hermano, vivir las bienaventuranzas y hacer buenas obras”, te asegura el cielo. Entonces se devolvió y vio que en la fila para entrar al cielo iba uno de los ancianitos a quien no dejaba descansar con el ruido de su moto. Recordando lo de “hacer buenas obras de caridad”, decidió jugársela toda. Entonces se ofreció a llevarlo en su espalda tomando la postura de un burrito. Cuando llegaron a la puerta del cielo, San Pedro levantando la mano dijo: hay una nueva orden: “hoy ingresan al cielo los amos, los animalitos van al infierno”. 

Santidad cotidiana: [Llave de la felicidad eterna] 

   Un joven, poco espiritual y que se creía muy listo, iba por la calle y vio un letrero donde decía: “se hace la llave de la felicidad” Ese entra y ve que el cerrajero es un ancianito, -que ciertamente era muy piadoso y muy sabio-: “es cierto que usted hace la llave de la felicidad”? El ancianito le dijo que sí. Y el joven, con cierta incredulidad y picardía, le dice: entonces hágame una docena. Pero el cerrajero, muy sabiamente, le contesta: ¡Con mucho gusto jovencito, pero muéstreme la copia! 

Letanías para exámenes finales: [Para estudiantes]

   San José... ¡Ayúdame que no sé!/ San Simón... ¡Que no vaya a recuperación!/ Santo Tomás... ¡Pal' próximo estudio más!/ Santa Pilar... ¡Que me pueda copiar!/ Santa Raquel... ¿Me copio de este o de aquél?/ San Marcial... ¡Que pase el examen final!/ San Celestino... ¡Esto está en chino!/ San Silvestre... ¡Que salve el semestre! 

¿Qué tan santos somos? 

  Muere el marido y en el cementerio un amigo reza por él diciendo: “Estamos aquí para despedir al gran amigo, al hombre honesto y cabal, lleno de cualidades y aptitudes, el marido modelo, el padre ejemplar” Al oírlo, la viuda coge de la mano a su hija y le dice: Hijita. ¡Vámonos de aquí, que nos equivocamos de entierro!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 30° Domingo del Tiempo Ordinario, 25 de Octubre de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 25 oct 2020 17:41 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 25 oct 2020 17:42 ]


Definiendo el amor 

   Un grupo de profesionales propuso a varios niños, de 4 a 8 años de edad, responder a la pregunta ¿qué es el amor? Ellos respondieron con ejemplos:

1.      - El amor es cuando sales con alguien a comer y le das la mayoría de tus papitas a la francesa, sin esperar que la otra persona te dé.

2.     - Amor es cuando mi mamá hace café para mi papá y ella lo prueba antes de dárselo, para saber si quedó rico.

3.     - Amor es cuando le dices a un muchacho que te gusta su camisa y él se la pone todos los días.

4.     - Amor es cuando mami le da a papi el pedazo de pollo más grande.

5.     - Amor es cuando mami ve a papi sudoroso y oloroso y aun así le dice que es más guapo que Brad Pit.

6.     - Amor es cuando tu perrito te lame la cara aun cuando lo has dejado todo el día solo.

7.     - Amor es cuando mi hermana mayor me da su ropa que no usa y ella tiene que comprar otra.

Milagros diarios: [Amando a los demás, dejamos que Dios obre milagros]

    La niña Gabriela, uno de los personajes de la novela de Gerard Bessière, cuenta cómo un día su amigo Jacinto le pregunta qué ha hecho ese día en la escuela. Gabriela le responde: He hecho un milagro. ¿Un milagro? ¿Y cómo lo hiciste? Mire: Tenemos una profesora en silla de ruedas, que nos habla de los milagros de Jesús y nosotros le decíamos que no existían los milagros. La profesora reafirmó: “Sí, Dios me ha hecho un milagro”. Sorprendidos los niños le preguntaron: profesora, ¿Y podemos saber qué milagro le ha hecho Dios? La profesora les respondió: El milagro que Dios me hizo son ustedes, porque me llevan todos los miércoles a pasear al parque empujando mi silla de ruedas. Gabriela le dice a Jacinto: ¿No te gustaría hacer también tú milagros los miércoles? Jacinto respondió: “Si, me gustaría hacer milagros, no solo los miércoles, sino todos los días”. 

Pintando casas: [Amar, es pensar en la felicidad del otro] 

   El padre del pintor sevillano Javier de Winthuyssen, cuando tenía que pintar la fachada de su casa, - que en Andalucía se acostumbra hacerlo en primavera-, mandaba al pintor a casa del vecino de enfrente a preguntarle de qué color quería que la pintara. El argumento de aquel viejito encantador era que, como el vecino quedaba justo en frente, sería él quien la vería y la disfrutaría. Y decía el anciano padre: “Es natural que yo la pinte a su gusto”. 

El picapedrero: [Amar a Dios, hasta en lo más pequeños detalles] 

   En Alemania, la hermosísima catedral de Colonia, con torres muy altas, tardó varios siglos para terminarla. Un día un turista recibió el permiso de subir a una de las torres y arriba encontró a un picapedrero que con el mayor esmero estaba cincelando una flor en una piedra. El turista le dijo: "Oiga, Señor, ¿por qué tanto trabajo por una cosa tan pequeña, si nadie va a ver lo que usted está haciendo?". El artista continuaba concentrado en su labor, y tan solo le contestó:" Dios, Si lo ve".

 Experiencia religiosa: [Si amas a Dios, toca la bocina] 

   El otro día tuve una experiencia religiosa muy buena, que quiero compartir contigo. Fui a una librería cristiana y allí encontré una calcomanía para el auto que decía "TOCA LA BOCINA SI AMAS A DIOS". Dado que había tenido un día muy malo, decidí comprarla y pegarla en el parachoques de mi auto. Al salir manejando, llegué a un cruce de dos avenidas que estaba muy complicado, con muchos autos. La temperatura exterior era de 37 grados y era la hora de salida de las oficinas. 

   Allí me quedé parada, porque la luz estaba roja, pensando en el Señor y en su infinito amor. No me di cuenta que la luz se había puesto verde, pero descubrí que muchos otros aman al Señor porque inmediatamente comenzaron a tocar las bocinas. La persona que estaba detrás de mí auto era sin duda muy religiosa, ya que tocaba la bocina sin parar y me gritaba: DALE, POR EL AMOR DE DIOS. Dirigidos por él, todos hacían sonar la bocina. 

   Yo les sonreí y los saludaba con la mano a través de la ventanilla. Vi que otro muchacho me saludaba de una manera muy particular levantando solo el dedo medio de la mano. Le pregunté a otro de mis nietos que estaba conmigo, que quería decir ese saludo. Me contestó que era un saludo Hawaiano de buena suerte. 

   Entonces yo saqué mi mano por la ventana y saludé a todos de la misma manera. Mi nieto se doblaba de la risa, supongo que por la bella experiencia religiosa que estaba viviendo. Dos hombres de un auto cercano, se bajaron y comenzaron a caminar hacia mi auto, creo que para rezar conmigo o para preguntarme a que templo voy. Pero en ese momento fue que vi que la luz estaba verde. 

   Entonces saludé a todos mis hermanos y hermanas y pasé la luz. Luego de cruzar, noté que el único auto que había podido pasar era el mío, ya que la luz se puso en rojo, y me sentí triste de dejarlos allí después de todo el amor que habíamos compartido. Por lo tanto, paré el auto, me bajé, los saludé a todos con el saludo hawaiano por última vez y me fui. Ruego a Dios por todos esos buenos hombres y mujeres. Besos. Tu abuela. 

Esposos Gallegos [Lo importante es amar a Dios y amarse los dos] 

   Una pareja de gallegos [España] recién casados fueron a Madrid de luna de miel. El esposo amaba tanto a su esposa que de bodas le regaló un Volkswagen. De regreso, cuando ya iban llegando a Galicia, el carro se les apagó y el esposo se bajó a revisar el motor. Cuando abrió la parte de adelante, dijo asustado: Oye, mi amor, nos robaron el motor. Entonces la esposa se bajó y abrió el capó de atrás y dijo toda asustada: “No mi amor, los brutos somos nosotros que nos hemos venido en reversa”. 

Amor, es comprarle algo a la esposa 

   Una joven esposa le dice a su esposo: “Mi amor, hace mucho tiempo que no me compras nada”. Y el esposo le responde: “pero mi amor, yo no sabía que vendieras algo”. 

¿Cuánto amamos a Dios? 

   Le pregunta la esposa al esposo: Cariño: - ¡Del 1 al 10, tú cuánto me amas…? ¿Yo? ¡Del uno al diez te amo mucho! - Pero del 11 al 30 me voy de viaje con mis amigos… ¡

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 29° Domingo del Tiempo Ordinario, 18 de Octubre de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 17 oct 2020 13:57 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 17 oct 2020 13:57 ]


Al César lo que es del César: [El dinero nos puede atrapar…] 

   Un hombre fue citado para una revisión fiscal. Asustado, le pregunta a su asesor fiscal sobre cómo vestirse. -Usa harapos para que piensen que eres un mendigo, inclina la mirada al suelo y despierta compasión. Luego, fue a donde su abogado y este le dijo exactamente lo contrario.  -No dejes que te intimiden. 

   Usa tu mejor traje y tu mejor corbata. Saca pecho y no te amilanes. Confundido, el hombre va en busca del sacerdote, le cuenta los dos consejos y le pide su opinión. -Déjame contarte una historia, -dice el padre: En un árido campo hay dos conejos: uno está casi sin pelo y de muy mal aspecto, en cambio el otro tiene un pelo brillante y sedoso, el problema es que se encuentran en medio de una reserva de águilas cazadoras. 

   El hombre replicó: -Pero padre, ¿qué tiene que ver eso con el pago de mis impuestos? - ¡Que te vistas como te vistas, o te veas como te veas, igual, te van a atrapar! 

A Dios le entienden los que pueden… 

 

   Cuentan que el Cardenal Newman, después de una homilía en la que se explicaba “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”, un feligrés bastante pudiente, se le acercó y se quejó de no entenderle la homilía. Se veía que el hombre tenía fe, pero no entendía bien. El Cardenal, después de escucharlo le enseñó un crucifijo¿Qué ve usted? 

 

   El hombre respondió: una imagen de Cristo crucificado. Luego el cardenal sacó un billete de 100 dólares y lo interpuso entre el hombre y el crucifijo: ¿Y ahora, qué ve usted? Sólo el billete, respondió el hombre. Y el cardenal concluyó: “Exactamente: Cuando colocas el dinero antes que el Señor…no nos dejará ni verlo, ni entenderlo”. 

Adán y Eva: [Imagen y semejanza de Dios] 

   Dice una historia judía, -con mucho humor-, que “Dios no vistió a Adán y a Eva porque una vez vestidos habrían pedido bolsillos y, una vez que tuvieran bolsillos, pedirían dinero para llenarlos, y hubieran cambiado ser imagen de Dios, por el dinero”.Allí donde está tu tesoro, allá estará tú corazón”. 

Alejandro Magno y sus 3 deseos 

   Antes de morir, Alejandro Magno convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos: 1). –Quiero que mi ataúd sea transportado por los médicos de la época, para mostrar que ellos no tienen el poder de curar o evitar la muerte. 2). – Quiero que mis tesoros sean esparcidos por el camino hasta su tumba, para que todos puedan ver que los bienes materiales conquistados, se quedan aquí. 3).- Quiero que mis manos queden balanceándose por fuera del ataúd, a la vista de todos, para que puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías regresamos. 

Dios y el tiempo: [Colocándole trampas a Dios] 

   Un hombre le pregunta a Dios: ¿Cuánto son 1.000 años para ti? – Hijo mío, -le responde Dios-: para mí, 1.000 años, son 1 segundo. El hombre se queda pensando y luego le pregunta: Y parta ti… ¿Cuánto es 1 millón de dólares? – Y Dios le responde: para mí, 1 millón de dólares, son como un centavo. Entonces el hombre, echando cabeza, le pide a Dios: ¿Me podría regalar un centavo? Y Dios le contesta: Claro que sí, hijo…pero espérate un segundo. 

¿Cuál es tu tesoro? 

   Camina una pareja por la calle y les sale un ladrón que les grita: ¡el dinero o la vida!,- Y el caballero le dice a ella: mi vida vete con el señor. 

El rey y la pluma: [Amamos a Dios con un corazón sincero?] 

   Érase una vez un rey muy querido por todos sus súbditos, pero estaba muy enfermo y necesitaba un trasplante de corazón. Se congregaban todos ante el palacio y gritaban: Oh rey, toma nuestros corazones. El rey se emocionaba y callaba. Un buen día pidió silencio y les dijo a todos los allí congregados: Voy a tirar una pluma de ave y la persona sobre la que se pose me ofrecerá su corazón. Soltó una pluma y ésta revoloteaba de un lado para otro y todos gritaban: Oh rey, toma nuestros corazones, al mismo tiempo que soplaban para que no les cayera encima.

No adular: [Los discípulos adulan a Jesús]

   (Diógenes, Filósofo Griego que vivió en la extrema pobreza, y que de día caminaba por las calles con una lámpara encendida diciendo: “busco hombres” honestos). Diógenes estaba comiendo lentejas. Y Aristipo - filósofo griego fundador de la escuela que afirmaba que el bien estaba en el placer y el culto a los sentidos-, pasó por frente y le dijo: –– “Si aprendieras a ser sumiso al rey, no tendrías que comer lentejas”. A lo que Diógenes le replicó: –– “Más bien, si tú hubieras aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al rey”. 

Ser sabio o burro: [Preferimos ser imagen del dinero…]

   Un hombre con mucho dinero fue con su hijo a donde el filósofo Sócrates, y le pidió que se encargara de educar y hacer sabio al muchacho. El filósofo le dijo que le cobraría quinientas dracmas. Al rico le pareció mucho dinero, y le dijo a Sócrates: –– “¡Eso es mucho dinero! Por esa cantidad podría comprarme un burro”. –– Y Sócrates le respondió: “Efectivamente, le aconsejo que lo compre. Así tendrá dos burros en la casa”. 

El niño y los 2 euros: [Para misa con niños] 

   A un niño, su padre le daba dos monedas de un euro cada domingo, uno para dar en la ofrenda de la parroquia, y el otro para un helado después de la Misa. Un domingo camino de la iglesia se le cayó un euro a la alcantarilla y mirando al cielo exclamó con tristeza: ¡Dios mío, hoy te has quedado sin tu euro! 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 28° Domingo del Tiempo Ordinario, 11 de Octubre de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 10 oct 2020 16:20 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 10 oct 2020 16:21 ]


La invitación definitiva: [Querernos en vida]

   Un señor vivía muy solo. Sus hijos casados no lo visitaban, sus nietos tampoco. Cuando celebró sus 80 años, invitó a toda su familia. Pero era época de vacaciones y nadie fue. Al celebrar sus 85 años preparó una gran fiesta y pensó que esta vez sí vendrían, pero nadie fue. Escribieron en sus cartas que lo sentían mucho de no ir porque tenían cosas urgentes que hacer. 

   Finalmente murió el señor. Nadie vino a su entierro. Unas semanas más tarde recibieron el aviso de parte del abogado de su padre, que se iba abrir el testamento. Esta vez sí fueron todos. Solemnemente en presencia de todos, el abogado abrió el sobre cerrado que contenía el testamento y leyó en voz alta lo que había escrito el difunto: "Queridos hijitos: cuando celebré mis 80 años había decidido repartir mis bienes. 

   Aunque ustedes no sabían, yo heredé la fortuna de mi hermano mayor; quería repartirles todo, aunque para mí, lo que más quería, era que, por cariño, vinieran a visitarme en mi cumpleaños. Como no vinieron, quiero darles una última oportunidad. Quiero que repartan todos mis bienes entre los que vengan a mi entierro. Si no viene nadie, entrego todos mis bienes a las hermanitas de los pobres. Ellas cuidarán como buenas hijas, a los ancianitos. 

Eterna dicha…o eterna perdición: [Ojo con las invitaciones del diablo] 

   Un señor muere y llega a las puertas del cielo donde se encuentra con San Pedro. Bienvenido al paraíso - le dice San Pedro - antes que se acomode, le comento cómo es esto. Lo usual aquí, es que pase un día en el infierno y otro en el paraíso, y luego podrá elegir donde pasar toda la eternidad. Lo acompaña al ascensor y baja hasta el infierno. Las puertas se abren y se encuentra justo en medio de un verde campo de golf. 

   A lo lejos hay un club y de pie delante del mismo, están todos sus amigos y otros más. Todos bien vestidos y muy contentos. Corren a saludarlo, y recuerdan los buenos tiempos. Juegan un partido de golf y luego por la noche cenan en el restaurante “Infernal club”, con langosta como plato principal. Comparten la noche también con el diablo, que es un tipo muy simpático y se divierte mucho contando chistes rojos y bailando endiabladamente. 

   Se divierten tanto que antes que se dé cuenta, es hora de irse. Todos le dan un apretón de manos y la saludan mientras sube al ascensor. El ascensor sube, se abre la puerta y llega al cielo donde San Pedro lo está esperando. Ahora es el momento de pasar un día en el cielo. Así que él pasa las 24 horas saltando de nube en nube, tocando el arpa y cantando con los ángeles. 

   Después de las 24 horas, San Pedro lo va a buscar: Ya has pasado un día en el infierno y otro en el paraíso. Ahora debes elegir para toda la eternidad. El señor reflexiona un momento y luego responde: Bueno, el paraíso ha sido descansado, pero creo que he estado mejor en el infierno, elijo el infierno. Así que San Pedro la acompaña hasta el ascensor y otra vez baja hasta el infierno. 

   Cuando se abren las puertas del ascensor, se encuentra en medio de una tierra desierta cubierta de desperdicios. Ve a todos sus amigos tristes, vestidos con harapos recogiendo desperdicios y metiéndolos en bolsas negras. El Diablo lo alcanza y le pone un brazo en el hombro, y el señor le dice: No entiendo, ayer estuve aquí y había un campo de golf y un club. 

   Comimos langosta y caviar, bailamos y nos divertimos mucho. Ahora todo lo que hay es un lugar desértico lleno de porquería, y mis amigos se ven muy miserables. El Diablo lo mira, sonríe y dice: ¡Querido amigo: Ayer estábamos en campaña en nuestro departamento de marketing; y hoy ya votaste por nosotros! 

Conserva tu tenedor. [Lo mejor del banquete] 

   A una señora le descubrieron una enfermedad terminal y le habían dado tres meses de vida. Poniendo sus cosas "en orden" le pidió al sacerdote que fuera a su casa para que la preparara para el momento final. Le dijo qué canciones y lecturas quería para el funeral, y con qué ropas querría ser enterrada y que la enterraran con la Biblia. 

   Cuando el sacerdote estaba preparándose para irse, la mujer recordó algo muy importante para ella y dijo: "hay una cosa más, padre". "Esto es muy importante": "quiero que me entierren con un tenedor en la mano derecha". El sacerdote se quedó extrañado mirando a la mujer. "Esto le sorprende, ¿no es cierto?".  "Bueno, para ser honesto, estoy extrañado por su petición", dijo el     sacerdote. La mujer explicó: "recuerdo que en todos los años que asistí a comidas, cuando retiraban los platos, alguien me decía: ‘Conserve el tenedor’. 

   Era mi momento favorito porque sabía que venía lo más delicioso: torta de chocolate o pastel de manzana. De modo que quiero que la gente me vea en mi ataúd con un tenedor en la mano y si preguntan: ‘¿Para qué es el tenedor?’. Entonces quiero que por favor les diga: ‘Que lo llevo porque lo mejor está por venir’. El sacerdote la felicitó y le dio una hermosa bendición. 

Dios invita, pero no obliga [Somos nosotros los que tenemos el deber de ir a él] 

   Un anciano padre de familia llama a su hijo a Nueva York y le dice: "Odio arruinar tus días festivos, pero tengo que decirte que tu madre y yo nos vamos a divorciar: ¡48 años de matrimonio, y tanta miseria ya es suficiente!" - "Papá, ¿qué estás diciendo?" grita el hijo. "No podemos seguir juntos, la convivencia se ha vuelto insoportable", explicó el anciano padre. "Estamos hartos el uno del otro; ya no nos soportamos" – “¿Por qué papá?, ¡si estaban de maravilla cuando fuimos con mi hermana a visitarlos hace 20 años!" "¡Hijo, no quiero hablar más de esto, y es caro hacerlo por teléfono!, por favor cuéntale a tu hermana que está en Hong Kong". 

   Angustiado, el hijo llama a su hermana, y esta al enterarse explota, gritando por el teléfono: “Como así que se están divorciando” –“Yo me encargo de eso”. Ella llama a su anciano padre de inmediato, y le recrimina: “No se divorcien todavía. No hagan nada hasta que yo vaya. Voy a recoger a mi hermano en Nueva York, y los dos estaremos allá en dos o tres días. Y mientras colgaba el teléfono, recriminando a su papá, le repetía: hasta entonces, no hagan nada, ¿me oyes?” –. El anciano esposo cuelga el teléfono y le dice a su esposa. “Mi amor, lo logramos. Nuestros hijos estarán aquí en navidad y se pagarán ellos el pasaje: Te amo m´ija”. 

Feligrés de buen humor: [Tarjetas de invitación] 

   Un sacerdote fue a visitar a un feligrés muy querido que estaba enfermo. Tocó a la puerta, pero no le abrieron. Antes de retirarse, tomo su tarjeta y escribió en ella: Apocalipsis 3,20” y la dejo pegada a la puerta. El lunes siguiente, al contar la ofrenda del domingo, el sacerdote encontró en la ofrenda, la tarjeta que había dejado donde el feligrés. En la cita: Ap.3,20, se leía: “Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré a su casa y cenaré con él”. 

    Junto a la tarjeta del padre, el feligrés, -que era de buen humor-, colocó otra, con el texto del Génesis 3,10, que decía: “Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estaba desnudo y me escondí.”. El Padre pronto descubrió el buen sentido del humor de su feligrés y lo llamó para saludarlo. 

Quedé con hambre: [Tener, más bien, hambre por la comida divina] 

Luego de comerse tres platos exquisitos en un lujoso restaurante, el cliente llama al mesero: -Mesero. Quedé con hambre, ¿Qué me aconseja pedir? - ¿Quiere un consejo sincero?: Pida la cuenta y estoy seguro que se le quitará el apetito. 

Banquete en la selva: [Para misa con niños] 

   El rey de la selva va a celebrar una fiesta, entonces dice: Voy a hacer una fiesta. Todos los animales dicen “¡MUY BIEN!”, y el sapo grita: ¡Qué bien me lo voy a pasar! ¡Qué bien me lo voy a pasar! Y dice otra vez el rey: Vamos a tener atracciones y caramelos. Y todos “¡MUY BIEN!”, y el sapo: ¡Qué bien me lo voy a pasar! ¡Qué bien me lo voy a pasar! Y el rey león, aburrido de las impertinencias del sapo, dice: -Todos están invitados, menos ese tonto animal verde, de boca grande y ojos saltones. Y el sapo casi sin mover la boca y cerrando los ojos dice: - ¡Pobrecito el cocodrilo!. 

Papeles invitados a una fiesta: [Para misa con niños] 

   Esta era una fiesta de papeles; en eso llegan las tijeras y todos empiezan a gritar de pánico: ¡¡¡Auxilioooo!!! En eso se oye un disparo y las tijeras caen muertas. Todos los papeles se ponen felices y se preguntan: ¿quién los salvó? Y desde el fondo del salón escucha una voz diciendo: "BOND... PAPEL BOND!

 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 27° Domingo del Tiempo Ordinario, 4 de Octubre de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 10 oct 2020 16:14 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 10 oct 2020 16:15 ]


El camino de la vida. [El corazón de Dios, también es golpeado por muchos hijos]. 

   Cuántos esfuerzos y desvelos de los padres para que a sus hijos no les falte nunca nada, para que cuando crezcan lleguen lejos, y puedan alcanzar esa felicidad tan anhelada. Mas luego cuando ellos se van, algunos sin decir adiós, el frio de la soledad golpea nuestro corazón… 

La medusa y los caracoles. [Llevamos dentro, algo que nos va carcomiendo] 

   En la bahía de Nápoles viven la medusa y unos caracoles. Cuando los caracoles son pequeñitos la medusa se los come con avidez, pero no los puede digerir porque están protegidos por la concha. Los caracoles se adhieren con fuerza al interior de la medusa y poco a poco comienzan a comérsela. Cuando ya son grandes se han comido por completo a la medusa. 

El que no trabaje en la viña, que tampoco coma 

   Mahatma Gandhi, habiendo acabado el más riguroso de sus ayunos, no pudo tomar sino un poco de alimento líquido. Sin embargo, se vio en la obligación de pedir inmediatamente la rueca y ponerse a trabajar. Se la negaban, naturalmente diciéndole: ¿no ve que no puede, que está casi muriendo por el ayuno? Y su respuesta fue colosal: - Si he podido comer, puedo y debo también trabajar.

Génesis en versión negativa: [La arrogancia de los viñadores] 

   Un escritor transcribe de manera negativa la primera página del Génesis: “En el principio la tierra era fértil y hermosa. Y dijo el hombre: que yo posea todo el poder en el cielo y en el suelo. Que haya división entre los pueblos. Que las riquezas de la tierra estén en manos de unos pocos. Que haya censura para preferir mi verdad a la de los demás. Que existan armas capaces de destruir a distancia al enemigo. Y añadió: Hagamos a Dios a nuestra imagen y semejanza”. Así acabó el hombre con el cielo, con la tierra y con toda la creación. Y la viña del Señor regresó al caos”. 

El emperador de la China

 

   Cuando el emperador Wu Ti murió en su lujoso lecho en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados en obedecer sus órdenes. El único que lo supo fue Wang Mang, el primer ministro, hombre ambicioso que aspiraba a manejar a su antojo el imperio. No dijo nada y ocultó el cadáver. Transcurrió un año de increíble prosperidad para el imperio. Hasta que, por fin, Wang Mang mostró al pueblo el esqueleto del difunto emperador.  —¿Veis? – dijo – Durante un año un muerto se sentó en el trono, y quien realmente gobernó fui yo. Merezco ser el emperador. El pueblo, complacido, lo sentó en el trono y luego lo mató, para que fuese tan perfecto como su predecesor y la prosperidad del imperio continuara.

 

Todo por el lorito: [Malos administradores]

 

   Suena el teléfono a las 3 de la madrugada. Aló, ¿doctor?… Habla Arístides, el capataz de su hacienda. Hola Arístides ¿pasó algo? No, nada serio doctor, solo quería avisarle que su lorito se murió. ¿Mi lorito? ¿Aquel que compré el mes pasado? Si patrón, ¡ese mismo!  ¡Qué lástima!, yo que había pagado una fortuna por él. Y ¿de que murió? - Comió carne podrida.

 

    ¿Carne podrida? – Y ¿Quién le dio carne podrida? Nadie doctor, él se la comió de uno de los caballos que murieron - ¿Caballos? ¿Cuáles caballos? – Dos de sus caballos pura sangre. Los pobres se murieron de cansancio de tanto cargar agua. ¿Y por qué cargaban agua? ¡Para apagar el fuego! - ¿Fuego? ¿Dónde? – En su casa patrón, una vela se cayó debajo de una cortina y prendió fuego a la casa. ¿Vela?, ¿Quién encendió una vela si la casa tiene electricidad? – Fue una de las velas usadas en el velorio. ¿Velorio?, Cuál velorio? - ¡El velorio de su señora madre, patroncito ¡ - ¿Mi mamá? -  Si patroncito: Ella llegó a la madrugada sin avisar y yo le di un balazo pensando que era un ladrón. - ¡No…¡No puede ser…! - ¡ Ay…Ya patrón, no exagere! No arme tanto escándalo por un simple lorito. 

Llevándole la contraria a Dios 

   Llaman a un hombre a su casa diciéndole que su mujer se ha caído al río. El hombre, angustiado, sale a toda prisa hacia el embarcadero. Se monta en un bote y comienza a remar río arriba.- entonces, comienzan a gritarle: ¡Pero oiga! ¿Qué hace? Si su esposa ha caído al río, ella debe estar es más abajo…Y el angustiado esposo les contestó: -¡Es que Ustedes no conocen a mi mujer! ¡Ella siempre le llevaba la contraria a todo! 

Fueron matando a los profetas uno a uno [No llevarle la contraria a Dios] 

   Una pareja con 50 años de casados fue entrevistada en un programa de televisión porque jamás se habían peleado. El periodista, lleno de curiosidad, pregunta a la mujer: ¿Pero ustedes nunca han discutido? - No, responde la mujer. ¿Y cómo es eso? – Resulta que cuando nos casamos mi marido tenía una yegua que apreciaba muchísimo. Era la criatura que él más quería en la vida. El día de nuestra boda fuimos de luna de miel en nuestro carro tirado por la yegua. 

   Anduvimos algunos metros y la yegua tropezó. Mi marido le dijo con voz firme a la yegua: “Uno”. Y unos metros más adelante la yegua tropezó de nuevo. Mi marido miró a la yegua y le dijo: “Dos”. La tercera vez que se tropezó, sacó su pistola y le pegó cinco tiros a la yegua. Yo totalmente sorprendida lo recriminé: ¿Por qué has hecho semejante cosa? – Y mi marido me miró… y me dijo: “Uno”. 

Descuidados con lo que Dios nos confía: [Olvidamos cuidar la viña de Dios]

 

   Juan y su mujer estaban revisando un sofá abandonado, cuando encuentran un recibo de una zapatería. La fecha señalada en el recibo, tenía once años. Los dos se rieron e intentaron recordar cuál de ellos había olvidado recoger el par de zapatos. ¿Será posible que todavía tengan los zapatos? - le pregunta Juan a su mujer- ¡No lo creo! responde ella. ¡Vale la pena ir a ver!  Dice Juan, metiendo el recibo en el bolsillo.

 

   Se van a la Zapatería, le muestran el recibo al zapatero, éste lo examina y dice: ¡Esperen un momento voy a buscarlos! - Después de un rato de buscarlos, Juan y su mujer escuchan al zapatero diciendo: - ¡Si..aquí están! - ¿De veras? - dicen los dos al tiempo! - ¡Qué suerte... no creíamos que después de 11 años estuvieran! - El zapatero vuelve al mostrador sin los zapatos, y les dice: ¡Estarán listos para el jueves!

Hay que trabajar… y sin copiarse [Misa con niños] 

   Llega un día Pedrito a la escuela y le pregunta a Jaimito: Jaimito, ¿qué escribiste tú en la tarea? Y Jaimito le responde: Yo no escribí nada, ¿y tú? Yo tampoco escribí nada, le dijo Pedrito. Entonces Jaimito afirma: ¡Ahora la profesora va a creer que nos copiamos! 

Si no hacemos nada, no esperemos calificación [Misa con niños] 

   Después del examen, el profesor da las notas: -Luisito, diez.; - Pedrito, ocho; - Juanito, seis. – Jaimito, cero; - Y Jaimito enojado dice: Oiga profesor, ¿Y por qué a mí cero? - Porque te copiaste del examen de Pedrito. ¿Y usted cómo lo sabe? - Porque las cuatro primeras preguntas están iguales, y en la última pregunta, Pedrito respondió: "Esa, no me la sé" y tú escribiste: "Yo tampoco". 

Frescos y conchudos [Misa con niños] 

   Jaimito le pregunta a la maestra: Maestra, ¿usted me castigaría por algo que yo no hice?
Claro que no Jaimito, cómo se te ocurre!. ¡Ah, pues qué bueno profesora, porque yo no hice la tarea…!

 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 26° Domingo del Tiempo Ordinario, 27 de Septiembre de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 28 sept 2020 9:05 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía


Decir y hacer: [No bastan las buenas intenciones]

 

   Después de la colecta en la iglesia, un individuo fue a decirle al sacerdote...  – Dispense Padre, pero por equivocación puse un billete de 50.000 pesos en la canasta, en lugar de uno de 1.000. ¿Podría usted devolverme la diferencia? - No, hijo mío, lo que se da a Dios ya no se le quita. - Bueno, padre, espero que por lo menos me reconozcan en el cielo un saldo de 49.000 pesos a mi favor. - Tampoco, porque lo que allí se toma en cuenta son las intenciones, y tu intención fue dar solamente 1.000 pesos. 

Del dicho al hecho hay mucho trecho 

   Después de varios años de noviazgo, en los que el novio se había caracterizado por ser un borracho, él le propone matrimonio a su novia, pero ella, aunque lo quiere mucho, rotundamente le responde que no se casará con él, porque es un borracho y porque muchas veces le ha prometido dejar de tomar y no ha cambiado. El novio, de rodillas ante la novia, y ante el sacerdote como testigo, le prometió: “Mi amor, le prometo que luego del matrimonio ya no tomaré más, le juro que yo seré otro hombre”. 

   Y así varios días repite la escena, ante varios testigos y con el mismo juramento solemne: “Mi amor, le prometo que luego del matrimonio ya no tomaré más, le juro que yo seré otro hombre”. La novia, ante tan solemnes y evidentes promesas de cambio, decide casarse con él, pero resulta que el mismo día de la boda, el ahora esposo se pega tremenda borrachera hasta perder el sentido. 

   Ella totalmente decepcionada, deja que le pase la rasca y luego lo enfrenta exigiéndole una respuesta de por qué volvió a tomar si él le había jurado que después del matrimonio sería otro hombre; a lo que él le responde: “Si mi amor, ¡lo que pasa es que al otro hombre también le gusta tomar!” 

Un SI tibio: [Decimos “si” a Dios, y nuestra vida termina siendo un “no”]. 

   “Un amigo decía ser muy católico, dizque, porque en su vida había ido tres veces a la Iglesia. La primera cuando le echaron agua en el bautismo. La segunda, cuando le echaron arroz en el matrimonio y la tercera cuando le echaran tierra en la sepultura. 

El colmo de no querer

   En un pueblo, en el que abundaba el trabajo y la comida, un perezoso estaba a punto de morir de hambre. Se reunieron el alcalde, el párroco, el consejo municipal y el defensor del pueblo, y por unanimidad acordaron enterrar vivo al perezoso, porque para el pueblo sería un desprestigio que alguien muriera de hambre. 

   Cogieron cuatro tablas, armaron un cajón, metieron al moribundo, y salieron con él rumbo al cementerio. Una señora preguntó: “¿Quién murió?”. “Nadie” –le respondieron; “¿y entonces a quien llevan ahí?”, insistió. “Al perezoso que lo vamos a enterrar vivo antes de que muera de hambre” –le explicaron. “No, no, no hagan eso –exclamó la señora–, yo con mucho gusto le regalo un bulto de panela”; otra señora regaló 100 gallinas; un señor, puso una carga de arroz y un bulto de papa; un hacendado donó 10 cantinas de leche, 50 arrobas de queso, una carga de plátanos y otra de yuca. 

   Todos los paisanos donaban y donaban comida en abundancia. Cuando iban llegando al cementerio desistieron del entierro porque el moribundo ya tenía comida suficiente como para muchos años. Entonces, el perezoso sacó la cabeza, y preguntó: “¿Y Quién va a cocinar todo eso?”. “Pues, usted” – le contestaron. Y el hombre exclamó: “Entonces… ¡que siga el entierro!”.  

SI o NO: [Hay que pensarlo bien] 

   Después de una consulta al congreso, Argentina le envía el siguiente mensaje a la República Popular China: Comunicamos a Uds. Que les declaramos la Guerra. Tenemos 85 tanques, 47 aviones funcionando, 4 Barcos de guerra y 5.221 soldados listos para atacar. Los chinos les contestaron: Aceptamos la declaración de guerra, tenemos 580.000 tanques, 98.000 aviones, 9.900 Barcos con misiles, 90 portaviones y 525 millones de soldados listos para el combate. Los argentinos contestaron: ¡retiramos la declaratoria de guerra, porque no tenemos cómo alimentar tanto prisionero! 

Pues si…Pues no: 

   Pedro estaba esperando bus a la orilla de la carretera…Lo recoge un señor con cara de malgeniado, y en el viaje no pronunciaba palabra…Pedro pensó: si le digo que soy hincha de Millos, qué tal que diga que es de Santafé y me baje …Si le digo que está haciendo frio, qué tal que diga que el siente calor y me baje…Si le digo que por qué no lleva tapabocas , y como yo si llevo tapabocas, qué tal que me baje…Y así pasó un buen rato, hasta que a Pedro lo único que se le ocurrió decir fue: ¡PUES SI!!!, y el conductor le contestó: ¡PUES NO…Y SE BAJA…! 

SI pero NO.  [Misa con niños]

 

  Un profesor le preguntó a un niño en la escuela: “Si tienes cinco dólares y le pides otros cinco dólares a tu papá, ¿Cuántos dólares tienes en total? – El niño respondió:” cinco dólares. “El profesor movió la cabeza y le dijo: ¿no sabes sumar? “Y El niño le contesta, más bien, creo que usted no conoce a mi papá”.

 

SI o NO

 

   En un viaje hacia Madrid, a la hora de la cena, la azafata le preguntó a un pasajero: ¿desea cenar? – El pasajero, a su vez, le pregunta: ¿Y cuáles son las opciones? – Y la azafata le contesta: las opciones son dos: “Sí o no”

 

No basta soñar [Hay que trabajar para lograrlo…]

 

   Un amigo le dice a otro: anoche soñé que iba a Europa… “Como mi padre”. ¿Cómo? - ¿Tu padre ya fue a Europa? – ¡No, él también soñaba ir…!

 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 25° Domingo del Tiempo Ordinario, 20 de Septiembre de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 28 sept 2020 8:56 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía


Jugársela por el Reino. [Aunque sea de a poquito]

 

   Los vecinos de Jaimito se reían siempre de él con un juego. Se trataba de que le ofrecían a elegir entre una moneda de 50 centavos y otra de un euro. Jaimito siempre se llevaba la de menor valor, porque era dorada, y así los otros niños no paraban de reírse de él. La madre de Jaimito, enojada, le dijo un día: - Jaimito, cariño, ¿por qué no te quedas con la moneda de un euro? - Aunque no sea dorada vale más que la otra. - Fácil, mamá. Si me llevo la otra, dejarían de jugar ese juego conmigo. ¡Y no ves que de esta forma he ganado ya más de 50 euros?

 

La segunda Oportunidad [Desaprovechamos los tesoros del Reino de Dios]

 

   Había un hombre muy rico que poseía muchos bienes, una gran estancia, mucho ganado, varios empleados, y un único hijo, su heredero. Lo que más le gustaba al hijo era hacer fiestas, estar con sus amigos y ser adulado por ellos. Su padre siempre le advertía que sus amigos sólo estarían a su lado mientras él tuviese dinero o algo material que ofrecerles, pero que cuando no tuviera nada, lo abandonarían.

 

   Un día, el viejo padre, ya avanzado en edad, dijo a sus empleados que le construyeran un pequeño establo. Dentro de él, el propio padre preparó una horca y, junto a ella, una placa donde estaba escrito: "Para que nunca desprecies las palabras de tu padre" - Mas tarde, llamó a su hijo, lo llevó al establo y le dijo: Hijo mío, yo ya estoy viejo y, cuando yo me vaya, tú te encargarás de todo lo que es mío... Y yo sé que vas a dejar la estancia en manos de los empleados y vas a gastar todo el dinero con tus amigos. Venderás todos los bienes para sustentarte y, cuando no tengas nada, tus amigos se apartarán de ti.

 

   Sólo entonces te arrepentirás amargamente por no haberme escuchado. Fue por esto que construí esta horca. ¡Ella es para ti! Quiero que me prometas que, si sucede lo que yo te dije, te ahorcarás en ella. El joven se rió, pensó que era un absurdo, pero para no contradecir a su padre le prometió que así lo haría, pensando que eso jamás sucedería. El tiempo pasó, el padre murió, y su hijo se encargó de todo, y así como su padre había previsto, el joven gastó todo, vendió los bienes, perdió sus amigos y hasta la propia dignidad.

 

   Desesperado y afligido, comenzó a reflexionar sobre su vida y vio que había sido un tonto. Se acordó de las palabras de su padre y comenzó lamentarse: ¡Padre mío... Si yo hubiera escuchado tus consejos... Pero ahora es demasiado tarde. Triste, el joven levantó la vista y vio el establo. Con pasos lentos, se dirigió hasta allá y entrando, vio la horca y la placa llenas de polvo, y entonces pensó: Yo nunca seguí las palabras de mi padre, no pude alegrarle cuando estaba vivo, pero al menos esta vez haré su voluntad. Voy a cumplir mi promesa.

 

   No me queda nada más…Entonces, subió los escalones y se colocó la cuerda en el cuello, y pensó: ¡Si yo tuviese una nueva oportunidad…¡Entonces, se tiró desde lo alto de los escalones y, por un instante, sintió que la cuerda apretaba su garganta… Era el fin. Sin embargo, el madero de la horca era hueco y se quebró fácilmente, cayendo el joven al piso. Sobre él cayeron joyas, esmeraldas, perlas, rubíes, zafiros y muchos brillantes… La horca estaba llena de piedras preciosas. Entre lo que cayó encontró una nota que decía: “Esta es tu nueva oportunidad. ¡Te amo mucho! Con amor, tu viejo padre”

 

Saber trabajar en las cosas de Dios.

 

   Juan trabaja hace cuatro años y es siempre dedicado y cumplidor. Cierto día buscó al gerente para hacerle un reclamo: - "Señor, trabajo en la empresa con bastante esmero y estoy a gusto, pero siento que he sido relegado. ¡Mire, Fernando ingresó a un puesto igual al mío hace sólo 6 meses y ya está siendo promovido a supervisor!" Mostrando preocupación, el gerente le dice. - "Mientras resolvemos esto, quisiera pedirte que me ayudes a resolver un problema. Quiero dar fruta al personal para la sobremesa del almuerzo de hoy.

 

   En la bodega de la esquina venden fruta. Por favor, averigua si tienen naranjas". Juan se esmeró en cumplir con el encargo y en 5 minutos estaba de vuelta. - Bueno Juan, ¿qué averiguaste? - Señor, si tienen naranjas para la venta. - ¿Y cuánto cuestan? - ¡Ah...! no pregunte- "Ok!, pero... ¿viste si tenían suficientes naranjas para todo el personal? - Tampoco pregunté señor - ¿Hay alguna fruta que pueda sustituir la naranja? - No sé señor, supongo que sí. Siéntate un momento. El Gerente mandó llamar a Fernando. Cuando se presentó, le dio las mismas instrucciones que le dio a Juan y en 10 minutos estaba de vuelta.  El

   Gerente pregunta: - ¿qué noticias me tienes? – Si tienen naranjas suficientes para todo el personal, y si prefiere también tienen papaya o melón. La naranja está a $3.000 el kilo, la papaya y el melón a $3.800. Me dicen que si las compra por cantidad, nos darán un descuento de 8%. He dejado separada la naranja. Pero si usted escoge otra fruta debo regresar para confirmar el pedido. – Muchas gracias Fernando, pero espera un momento. Se dirige a Juan, que aún seguía esperando estupefacto y le dice: - Juan, ¿qué me decías? – Nada señor…con su permiso!!!

 

¿De buenas?

 

   El obrero de una constructora vuelve a casa y le cuenta a su mujer que el andamio en el que trabajaba con otros tres obreros se ha venido abajo y a causa de la caída los tres han muerto, y que, gracias a Dios, sólo él se ha salvado, y a causa del accidente, el empresario deberá desembolsar 50 millones de pesos para cada una de las familias de las víctimas. Ante tal noticia, su mujer le dijo: ¿Te das cuenta? - ¡Cuando hay algún dinero que ganar, tú siempre te quedas por fuera!


No es cuestión de méritos:

 

   Un sacerdote llegó al cielo y San Pedro lo coloca en un rincón, y a un taxista lo coloca en la sección V.I.P. El sacerdote reclama: Perdón San Pedro, pero yo que prediqué toda la vida la palabra de Dios…- ¿No cree usted que merezco un sitio mejor que el del taxista? Y San Pedro le dice: ¡es que cuando tú predicabas la gente dormía a pierna suelta, en cambio el taxista cuando conducía a toda velocidad, la gente no paraba de rezar…!

 

100 dólares de más:

 

   Cuando Juan recibió su sueldo, en dinero efectivo, como siempre lo hacía el primer día de cada mes, contó cuidadosamente los billetes, uno a uno, agudizando sus ojos y untando el dedo con saliva para despegar los billetes. Se sorprendió al percatarse que le habían dado 100 dólares más de lo que correspondía. Miró al contador de reojo para asegurarse que no lo había notado, rápidamente firmó el recibo, se guardó el dinero dentro del bolsillo y salió del sitio con la mayor rapidez y discreción posibles, aguantándose, con esfuerzo, las ganas de saltar de la dicha. Todo quedó así. El primer día del mes siguiente hizo la fila y extendió la mano para recibir el pago.

 

   La rutina se repitió y al contar los billetes, notó que faltaban 100 dólares. Alzó la cabeza y clavó su mirada y muy serio le dijo al cajero: - Señor, disculpe, faltan 100 dólares. El cajero respondió: - ¿Recuerda que el mes pasado le dimos 100 dólares de más y usted no dijo nada? – y Juan contestó: Sí, claro – uno perdona un error, ¿pero dos? ¡Ya son demasiados!.

 

Estoy o no estoy? [Le hacemos el quite a Dios] [Para misa con niños]

 

   Un loquito toca a la puerta de una casa, entonces abre la puerta un segundo loquito y pregunta: ¿A quién busca? El primer loquito, contesta: -Te busco a ti. El segundo responde: -Déjame ver si estoy (se retira y cuando vuelve dice): Oye no estoy. El primero exclama: -Qué lástima porque yo venía a pagarte un dinero que te debía. El segundo loquito dice: -Déjame voy a ver si ya llegué (Se retira y luego al volver le dice): Oye mi amigo ya vine. El primer loquito exclama: -¡Lástima, porque yo ya me fui! 

Y la gorra? [Dios nos da todo, pero ni damos gracias, y sí le pedimos más] 

   En el mercado, en un puerto de Italia, una señora estaba de compras con su hijo menor, quien se distrajo con su gorra nueva y no se percató que iba directo al agua. El hecho es que cayó y nadie se dio cuenta, solo un mendigo que estaba tirado en el piso y rápidamente sin pensarlo se lanzó a auxiliar al niño que se estaba ahogando. 

   La mamá con la confusión del momento se llevó al niño, sin darse cuenta quien lo había salvado. Al día siguiente regresó en busca del buen hombre y al encontrarlo le preguntó: ¿fue usted el que salvó a mi hijo cuando se estaba ahogando, y se lanzó tras él arriesgando su propia vida? - Si señora, fui yo… La señora toma un respiro de alivio, y casi llorando pregunta: ¿Y la gorra?

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