Enseñanzas para Crecer en la Fe   

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 23° Domingo del Tiempo Ordinario, 6 de Septiembre de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 11 sept. 2020 16:11 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 11 sept. 2020 16:11 ]


Ama de casa ejemplar: [La corrección sabia enfoca lo positivo, y vigila las almas de los que amamos.] 

   Una señora tenía una empleada muy trabajadora, pero comprobó que cada vez que su empleada visitaba a la mamá, echaba de menos algo. La espió y encontró un canasto con azúcar, café, telas y otras cosas escondido debajo de la cama, para llevárselo a la mamá. La señora no se sobresaltó ni reaccionó con violencia o insultos, sino que de manera cordial le dijo: 

   “Estoy segura que su mamá pasa necesidades y aquí lo tenemos todo. En este canasto hay azúcar, café, y unas telas, déselas a su mamá y dígale que le envío mis mejores saludos”. La empleada se puso colorada y tímidamente dio gracias. Y así, nunca más se perdió nada. La corrección surtió efecto y las dos convivieron en paz y sin sospechas durante largos años. 

La sospecha: [Apariencias que engañan] 

   Un hombre perdió su hacha y sospechó del hijo de su vecino. Observó la manera de caminar del muchacho: Camina exactamente como un ladrón. Observó la expresión del joven, y dijo: como la de un ladrón. Observó también su forma de hablar: igual a la de un ladrón. En fin, todos sus gestos y acciones lo denunciaban culpable del robo. Pero más tarde encontró su hacha en un valle. Y después, cuando volvió a ver al hijo de su vecino, los gestos y las acciones del muchacho, parecían muy diferentes a los de un ladrón. 

¿Corrección fraterna o acomodo? 

   A veces confundimos los términos en la corrección fraterna. Si una mujer le dice a su marido: “Si me quisieras de verdad, te comerías este diente de ajo”; “Si aceptaras mi corrección, te vestirías de esta forma”….”no saldrías con tales personas”….”serías hincha de Millonarios”. Corregir no es hacer que el otro haga lo que yo quiero, o sea como yo quiero”. Hacemos mal las correcciones porque no corregimos sobre pecados, sino sobre opiniones, gustos o caprichos. 

Monje sabio [El pecado de mi hermano, nunca me debe ser ajeno] 

   Cuenta una antigua historia, que unos monjes se reunieron para hablar mal de un hermano que había pecado. Uno solo guardó silencio. Finalmente se puso de pie, cargó una pesada bolsa de arena sobre sus hombros, y tomó también un pequeño canasto lleno de arena. Sus hermanos le preguntaron qué significaba esto. Él le respondió: “La bolsa de arena está llena con mis pecados y los cargo sobre mi espalda para no verlos. En cambio, en la canastica pongo los pecados de mi hermano. Pero tendría que hacer lo contrario. Colocar a la vista mis pecados para verlos y pedirle a Dios perdón por ellos, y llevar sobre mi espalda los de mi hermano, para no verlos”. 

Consejo de S. Francisco [El ejemplo, la mejor corrección] 

   Un hombre le dijo a San Francisco de Asís: Hermano Francisco, la Biblia dice que debo amonestar a los pecadores, pero yo veo a gente pecando todo el tiempo y no quiero pasar todo el día amonestándolos. San Francisco le dijo, “En la corrección fraterna lo que tú debes hacer, no es amonestarlos, sino vivir de tal manera que tu vida amoneste al pecador, y que tu forma de actuar los llame a arrepentirse.” 

La ventana: [Corregir mi error, para ver mejor.] 

   Una pareja de recién casados, se fue a vivir a un barrio muy tranquilo. En la primera mañana en la casa, mientras tomaba café, la mujer observó a través de la ventana que una vecina colgaba sábanas en el tendedero. Que sábanas tan sucias cuelga la vecina en el tendedero - dijo la mujer - Quizá necesita un jabón nuevo o no sabe lavar... ¡Ojalá yo pudiera enseñarle a lavar las sábanas! 

   El marido miró y se quedó callado. Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso, mientras la vecina tendía su ropa al sol y al viento. Al mes, la mujer se sorprendió al ver a la vecina tendiendo las sábanas limpiecitas, y dijo al marido ¡Mira, por fin aprendió a lavar su ropa¡ ¿Quién le enseñaría?- Y el marido le respondió: ¡No, es que hoy me levanté temprano y lavé los vidrios de nuestra ventana! 

Fraterna sordera: [Si te escucha, ya lo has salvado, sino te escucha…insiste…] 

   Dos ancianos hablaban sobre el envejecimiento: - “Mira, la peor parte se la llevan nuestras mujeres. ¡Ellas siempre tratan por cualquier medio de esconder sus achaques…Ya es muy difícil corregirlas!”.  Tienes toda la razón”. – “Te cuento que encontré un truco para hacerles ver su edad por medio de un jueguito. Si tu mujer está empezando a quedarse sorda, colócate a 10 metros de ella y hazle una pregunta. Cuando veas que no te responde, acércate a 5 metros. Después a 2 metros y luego a 1 metro.  

   Si no te escucha, ya no le quedará más remedio de aceptar que está sorda”. El viejito ve que la idea es buena y cuando llega a casa se coloca a 10 metros de su señora y pregunta en voz alta: - “Cariño ¿qué hay de cenar?”. No recibe respuesta. Entonces se acerca a 5 metros y le pregunta de nuevo: - “Cariño ¿qué hay de cenar?”. Tampoco hay respuesta; se acerca a 2 metros: - “Mi amor, que ¿Qué vamos a cenar?” No hay respuesta. Se acerca a 1 metro de ella – “Mi vida, que ¿Qué vamos a cenar?” Y la señora enfurecida se voltea y le responde: - “¡¡¡Viejo sordo, te he dicho 4 veces que pollo con papas fritas!! 

Damas sinceras 

   Cuatro damas, amigas de toda la vida, se reúnen a tomar el té. Una tarde, una de ellas dice: - Chicas, hemos sido amigas desde siempre. ¿No les parece que es hora de conocernos a fondo? - La primera dice: Yo soy cleptómana. Pero no se preocupen que nunca les he robado nada a ustedes. La segunda dama dice: - Yo les confieso que también tengo algo de eso, porque cuando mi esposo llega borracho todos los viernes, le saco el dinero de la billetera. - Pues miren, - dice la tercera – Yo les confieso que soy adicta a los juegos de azar y malgasto el sueldo de mi esposo. La cuarta dama, poniéndose de pie, dice: - ¡Ustedes disculpen, yo soy chismosa y con su permiso, que ahora mismo tengo que hacer unas llamaditas...! 

Corrección fraterna: [Para Misa con niños] 

   Estaban dos niños jugando con sus trompos y uno le dice al otro: –Tíralo y que gire en la pita.  – El otro le contesta: “Yo no sabo”…. – Y el primero le dice: No se dice, no sabo…Se dice “no sepo”. Casualmente pasaba por ahí una señora, que oyendo la conversación, creyó oportuno corregir fraternalmente a los niños, y les dice: –No se dice “no sabo”, ni “no sepo”. -¿Y entonces cómo se dice?, preguntaron los niños. – La señora respondió: “No sé”. –Entonces, los niños enfadados le dicen: Si no sabe, ¿para qué se mete? 

Los achaques de a edad: [Si dos o tres se ponen de acuerdo…] 

   Tres hermanas de 96, 94 y 92 años de edad vivían en su casa. Una noche, la de 96 empieza a llenar la tina para darse un baño, pone un pie dentro de la tina, hace una pausa y grita a sus dos hermanas: – ¿Ustedes saben si yo me estaba entrando a bañar, o estaba saliendo de bañarme? - La hermana de 94 le responde: – No sé, déjame subo a ver… 

   Empieza a subir las escaleras, hace una pausa y grita a su otra hermana: “Oye… ¿Yo estaba subiendo las escaleras o las estaba bajando?” - La hermana menor, la de 92 años, estaba sentada en la cocina tomándose una taza de té, y escuchando lo que pasaba con sus hermanas mayores, mueve su cabeza y piensa: – Es el colmo… ¡Yo espero nunca ser así de olvidadiza como mis hermanas! - ¡Toco madera!… Y tocó tres veces, bien duro, sobre la mesa. Se pone de pie y les grita, como regañándolas…: “Ya subo a ayudarlas. Primero voy a ver quién toca la puerta”.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 21° Domingo del Tiempo Ordinario, 23 de Agosto de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 23 ago. 2020 9:45 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 23 ago. 2020 9:46 ]


Pregunta fundamental y definitiva 

   Cuatro amigos de la universidad se fueron a parrandear el fin de Semana antes de los exámenes finales. La pasaron felices. Pero después de tanto parrandear se durmieron todo el domingo y no regresaron a la universidad sino hasta el lunes por la mañana. En lugar de entrar al examen final, decidieron que al terminar el examen hablarían con el profesor y le explicarían la razón por la que no habían presentado el examen.

   Le explicaron que se habían ido de pesca el fin de semana y que planeaban estar de regreso y estudiar, pero desafortunadamente, se les pinchó una llanta cuando regresaban. Que no tenían las herramientas y nadie les había querido ayudar. Como resultado, perdieron el examen final. El profesor lo pensó y acordó hacerles el examen al día siguiente. Los amigos estaban felices. 

   Estudiaron toda la noche y llegaron al día siguiente a hacer el examen. El profesor los puso en salones separados y les repartió a cada uno la prueba. La primera pregunta valía 5 puntos y era muy fácil, sobre la historia del mercadeo. "Excelente!" pensó cada uno en su salón separado. "Esto va a estar muy fácil". Cada uno terminó el problema y voltearon la página. En la segunda página estaba escrito solamente: "Vale 95 puntos: ¿Qué llanta se les pinchó?" 

Sucesor del presidente: [Pedro, sucesor de Jesús] 

   El empresario mando llamar a uno de sus empleados y le dijo: Pedro, después de un año de haber entrado a la compañía te quiero felicitar porque lo has hecho muy bien. Estuviste como mensajero un mes, al siguiente mes ascendiste como jefe de reparto, después de tres meses fuiste gerente regional y ahora, a un año escaso, te nombro director general para que ocupes mi lugar en la compañía. 

   ¿Tienes algo que decir? Pedro respondió SI, GRACIAS. y el gerente se pone histérico y dice: ¿cómo que gracias!!! ¿Es lo único que tienes que decir? – Y Pedro dijo: ¡Bueno! Está bien…Gracias papá… 

¿Quién es Juan? [Quién dicen ustedes, que soy Yo? [Para niños] 

   Una niña que se la pasaba todo el día con su muñeca, y su padre le ordena que vaya por el pan. Cuando la niña compra el pan, sale un vago y le dice: ¿Conoces a Juan? Y la niña responde: ¿Cuál Juan? Y el vago dice: El que te robó el pan y se lo quitó. Al otro día sucede lo mismo, y así toda una semana hasta que el papá de la niña le dice: Cuando veas al vago otra vez, antes que te pregunte si conoces a Juan, tú le vas a preguntar: ¿Conoces a Rebeca? - Y cuando te pregunte cual rebeca, tú le dices la que te pegó con la muñeca y le das un muñecazo. Y así fue, la niña fue compró el pan…Salió el vago y ella le dijo: Oye, ¿Conoces a rebeca? Y el vago se pone a repetir: Rebeca, Rebeca, Rebeca…Ah… La amiga de Juan. Y la niña responde: ¿Cuál Juan? ¡Pues el que te robó el pan! 

La confesión [Desata en la tierra y desata en el cielo…] 

  Un sacerdote anciano había inventado una nueva forma de confesar a las esposas que habían sido infieles a sus maridos. Para evitar que se sintieran mal debían decirle simplemente: “Padre me caí en la zanja”. De esa forma él se daba por enterado sin poner incómodas a las damas. Por supuesto que todo el pueblo estaba al tanto. 

   Un día en que el sacerdote se enfermó, el Señor Obispo envió un padre recién ordenado para la misa del domingo. Terminada la ceremonia va el padre joven y le pregunta al alcalde: -Oiga Sr. Alcalde, sería bueno que hiciera reparar la zanja en donde se caen tantas mujeres. El alcalde, que estaba al tanto de todo, soltó la carcajada y no paraba de reír. Entonces el padre le dice: -Sr. Alcalde, no se ría tanto, que su señora se cayó dos veces esta semana. 

El confesor y el acróbata: [Desatar pecados no es fácil] 

   Un señor que trabajaba en un circo se fue a confesar. El padre le preguntó: ¿En qué trabajas? Y el señor le dijo: -Soy acróbata. El padre le dijo: -No sé qué es eso, ¿podrías hacer una demostración?  El penitente hace unas maromas y unos saltos mortales…Unas señoras que estaban haciendo fila para confesarse, lo vieron y una le dice a la otra: -Ay m’hija, con estas penitencias que ponen ahora, debimos de haber traído pantalón. 

La ventaja de llamarse Isabel. [Jesús, hijo de Dios vivo, el único nombre que salva] 

   Un ladrón estaba robando una casa cuando llegan los dueños y lo descubren. Él les dice: Como ya me vieron tendré que matarlos, pero antes díganme sus nombres: La mujer responde: - Yo me llamo Isabel. - Está bien, a ti no te voy a matar porque así se llama mi mamá…Y ¿tú? - le dice al hombre, ¿cómo te llamas?. - El hombre, tembloroso, le responde: - Yo me llamo Juan, pero mis amigos, cariñosamente, ¡me dicen Isabel! 

Encuesta: ¿Quién es el más viejito? 

   Llega un encuestador a un pueblo, toca la puerta de una casa; sale un viejito como de 85 años, y le dice:- Señor buenos días, necesitamos hacer una encuesta a la persona de mayor edad de esta casa. - Y el viejito se voltea y grita: - Mamá, quieren hablar con el abuelito.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Solemnidad de la Asunción, 15-16 de Agosto de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 15 ago. 2020 12:56 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 15 ago. 2020 12:56 ]


Adiós mamá[María quiere que seamos sus hijitos de verdad]

   Un hombre joven estaba de compras en el supermercado, cuando notó que una viejecita lo siguió por todos lados. Si él se paraba, ella paraba, y se quedaba mirándolo. Al fin, camino a la casa, ella se atrevió a hablarle y le dijo: "Espero que no lo haya hecho sentirse incomodo; Es solo que usted se parece tanto a mi hijo que falleció recientemente. 

   El joven con un nudo en la garganta, replicó que tranquila, que no había problema. La viejita le dijo, le quiero pedir algo poco común. El joven le dijo: claro abuelita en que puedo ayudarla? La viejita le dijo: cuando me vaya del supermercado, quisiera que me dijera "Adiós mamá" esto me hará muy feliz!  El joven sabiendo que sería un gesto que llenaría el corazón y espíritu de la viejecita, accedió. 

   Entonces, mientras la viejita pasaba por la caja registradora se volteó y sonriendo, con la mano le dijo adiós HIJO! Él lleno de amor y ternura le respondió efusivamente "ADIOS MAMA", contento y satisfecho porque seguramente había traído un poco de alegría a la viejecita. El joven continuó pagando sus compras. "Son $50.000 pesos, le dijo la cajera. "Porqué tanto si solo llevo 3 cositas!  Y la cajera le dice: "Si, pero su MAMA dijo que usted pagaría lo de ella también". 

Mi suegra está en todo:[María: Presencia siempre discreta]. 

   Una mujer va donde el sacerdote que la casó hace dos meses, el sacerdote le pregunta cómo va  su matrimonio? -  ella dice: todo bien, pero mi suegra está en todo ¿cómo así que está en todo? si padre, en todo lo que hago: en los fríjoles, en la sopa, en el pollo, en todo. No entiendo dice el padre. Mire, mi marido dice: el pollo le quedaba más rico a mamá, la sopa siempre te queda sin sal, a mamá no y los fríjoles no te quedan como los hace mamá. 

   En todo está la mamá de mi esposo, estoy desesperada, qué me aconseja, Padre? Mire por qué no le haces una cena bien romántica: a ver…¿qué color le gusta a tu esposo?: el negro padre. Entonces ponte un vestido y prepárale algo bien rico; apagas la luz y prendes velas y veras que ahí  no estará presente la mamá de tu esposo. Gracias padre, eso haré. Llegada la tarde hace la cena, se pone el vestido negro, baja los tacos de la luz y enciende las velas. Llega su esposo quien al ver que hay velas y su esposa está de negro, se angustia y pregunta: ¿qué le pasó a mi mamá!!!? 

Enamorados de la mujer bella: La Madre de Dios [Trucos para una homilía]

Unos fieles le surgieron a su párroco ser más emotivo o dinámico en las homilías. Fue a donde su amigo, el padre Pedro a que le ayudara. El padre Pedro le dijo:, “Felipe, trata de comenzar la homilía con alguna afirmación dramática para llamar la atención.” “Por ejemplo, diga: “Estoy enamorado de una mujer bella”. Luego espera un momento y dice: “Ella es…mi mamá.” En la próxima homilía, así comenzó: “Estoy enamorado de una mujer bella. “Toda la comunidad quedó en silencio y atenta. Pero el padre no podía recordar lo que seguía. Volvió a decir “Estoy enamorado de una mujer bella…Ella es…Ella es…Ella es…la mamá del Padre Pedro.” Este domingo deberíamos decir, “Estoy enamorado de la mujer más bella. Ella es” LA MADRE DE DIOS… 

Cerca del Jefe

El arzobispo, hace un viaje en avión. Al despegar, le pide a la azafata que le sirva una copita de vino. A los pocos minutos, la llama de nuevo y le pregunta: ¿A qué altura vamos? ¡Mil quinientos pies! - contesta la azafata. ¡Entonces... tráigame otra copita de vino! A los pocos minutos la llama de nuevo y le pregunta: ¿A qué altura vamos? ¡Cinco mil pies! - contesta la azafata. ¡Entonces tráigame otra copita vino! Poco después pregunta de nuevo: ¿A qué altura vamos? ¡Veinte mil pies! ¡Otro vinito... por favor! Al momento recapacita y dice: ¡No , no tráigame agua . A esta altura  nos puede ver el jefe!

 Tres astronautas

Varios astronautas se reúnen en la Nasa. Un Ruso dice: Nosotros enviaremos un cohete a Mercurio, para estudiar la atmósfera de ese planeta. El de los Estados Unidos dice: Nosotros enviaremos un radar a la luna para estudiar el interior de este satélite. Y un Pastusito dice: Nosotros enviaremos un cohete al Sol… Entonces todos le dicen: ¡Pero cómo se le ocurre... El cohete al acercarse al Sol, se derretirá! Y el Pastusito les responde: Bueno... Nosotros no vamos a ser tan tontos como para ir de día...Nos vamos de noche!

Tres loquitos: [Para niños]

Estaban 3 locos en un avión con tremendo alboroto, y de repente el piloto le dice al copiloto: Vaya a ver qué les pasa a esos tipos. El copiloto se dirige a los loquitos y vuelve a la cabina. El piloto le pregunta: ¿Qué hiciste para que se quedaran quietos? Nos pusimos a jugar a la escuelita y les mandé tareas. Cinco minutos después, se vuelven a alborotar y el piloto le dice al copiloto: Vaya a ver qué les pasa a esos tipos esta vez. El copiloto se va y regresa. El piloto pregunta: ¿Ahora qué hiciste? Revisé sus tareas y como las hicieron bien, les abrí la puerta y se fueron al recreo.

 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 19° Domingo del Tiempo Ordinario, 9 de Agosto de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 8 ago. 2020 12:33 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 8 ago. 2020 12:33 ]


Jesucristo…o Feliz Jiménez?... 

   Érase una vez un enfermo mental que insistía en que era Jesucristo. Ningún médico pudo convencerle de que se trataba de una ilusión, de que él era simplemente Félix Jiménez. Un día el médico le dijo que extendiera los brazos y lo midió y también lo midió de la cabeza a los pies. El médico salió y regresó con una gran cruz, un martillo y unos clavos. 

   El enfermo empezó a sentir gran curiosidad y nerviosismo. ¿Qué es eso?, le preguntó el enfermo. ¿Usted es Jesucristo, no es cierto? Sí, lo soy.  El médico le dijo: entonces usted debería saber para qué es la cruz y los clavos, venga para acá. Espere, espere, por favor, gritó el paciente, ¿Qué le pasa, doctor, está usted loco?, yo no soy Jesucristo. Yo soy Félix Jiménez. 

La fe es viejecita 

   Cuentan que una noche un viajero se perdió en un bosque y se encontró con una viejecita ciega que le dijo: «Si quieres saber el camino, te acompañaré. Yo seré tu guía». El viajero contestó: «Me extraña que me pueda servir de guía quien no ve». La viejecita, sencillamente lo coge de la mano y le dice: «Camina con confianza». 

   El viajero tuvo confianza y encontró el camino. Esta viejecita ciega representa la fe. La fe es una viejecita porque no la inventamos nosotros. Tiene muchos años. Viene de nuestros antepasados. La fe es ciega porque no ve a Dios, pero nos da la confianza de verlo un día y nos sirve de guía en el camino de la vida. 

Concentrarse para no hundirse: [Dejar que el Señor hable… No distraerse] 

   En un santuario, estaba un grupo de jóvenes, haciendo un rato de oración en silencio en la Capilla del Santísimo, frente a un crucifijo de gran tamaño, con una expresión de serenidad y viveza, que parecía que le hablaba al que lo mirara. Mientras rezaban en silencio, se oía a lo lejos el ruido que producían unas señoras que visitaban el Santuario, con el típico sonido que hacen los tacones. 

   Las señoras en tacones llegaron hasta la Capilla del Santísimo, donde estaban los jóvenes en plena oración, quienes ya empezaban a ponerse nerviosos por el taconeo de las señoras. Iban acercándose a la Capilla del Santísimo, y mientras abrían la puerta, no paraban de cuchichear. Una de ellas, que parecía ser la guía del grupo de damas en tacones, refiriéndose al crucifijo, dijo en voz alta: –Miren, este es el Cristo que dicen que habla… Y en aquel momento, uno de los jóvenes que había oído lo del «Cristo que dicen que habla», replicó con gracia: – ¡Señora, él habla, si ustedes lo dejan!!!

El valiente miedoso [Para los niños] 

   Un niño salía a la calle con su papá, muy contento de poder estar con él. A veces corría un poco adelante, a veces se quedaba atrás pero siempre cerca del papá. Cuando llegaron a un pequeño muro, deseó caminar sobre él. “¿Papa, puedo subir?” “Si, hijo mío, yo te cuidaré.” El niño trepó el murito y comenzó a caminar. 

   El padre estaba a su lado. De repente al niño le parecía que el murito temblaba. Se quedó como helado, inmóvil. Ya no podía caminar ni un paso más. “Papá, ¡me voy a caer!” gritó, y verdad, tambaleaba, aunque no había razón para ello. Su padre lo tomó en sus brazos y le dijo: “Por qué has tenido miedo, hijo, yo estaba siempre contigo y no te podía pasar nada”. 

Caminando sobre las aguas: 

   Tres servidores de Dios salen a pescar. Un sacerdote católico, un rabino y un Pastor Protestante. Estaban en el bote y el sacerdote se baja y empieza a caminar por el agua. Se miran los otros dos y el rabino decide seguirlo. Y camina sobre el agua también. El Pastor, que quedaba solo, decide seguirlos, se baja del bote y se hunde en el agua. Se vuelve a subir al  bote, todo mojado e intenta de nuevo. Se baja del bote y se vuelve a hundir en el agua. Entonces el sacerdote le dice al rabino: ¡Y si le decimos dónde están las piedras¡¡¡ 

Desahogándose: 

   Carlos encuentra a un hombre, que le gritaba a su esposa, la cual se estaba ahogando en el río al caerse de un puente alto: ¡Llora, Sonia, llora! Y Carlos le dijo: - Pero, Señor, ¿usted está loco? - ¿No se da cuenta que su esposa se está ahogando, y lo único que usted hace es gritarle que llore? El hombre le contestó: - ¡Es que un amigo me dijo una vez, que, llorando, uno se desahoga! 

El pasajero: [Los discípulos creyeron ver un fantasma] 

   Un pasajero le toca el hombro al taxista para hacerle una pregunta. El taxista grita, pierde el control del carro, casi choca con un camión, se sube a la acera y se mete en un escaparate haciendo pedazos los vidrios. Por un momento no se oye nada en el taxi, hasta que el taxista dice:

 -¡Mire amigo, jamás vuelva a hacer eso! ¡Casi me mata del susto! El pasajero, impresionado le pide disculpas y le dice: -No pensé que se fuera asustar tanto si le tocaba el hombro! El taxista le dice: -Lo que pasa es que es mi primer día de trabajo como taxista. Y el pasajero le pregunta, -¿y antes que hacía? -¡durante 25 años fui chofer de carroza fúnebre! 

Mar de Galilea 

   En una ocasión un grupo de norteamericanos fue de peregrinación a Tierra Santa y estando a orillas del mar de Galilea, extasiados por la belleza del lugar, expresaban su alegría, al contemplar ese lago tantas veces visto por nuestro Señor con sus propios ojos, y en cuyas aguas había navegado junto con sus discípulos. Deciden embarcarse y hacer una breve travesía. 

   Los que alquilaban las barcas eran judíos muy hábiles que pensaban hacer su agosto con los turistas- “Queremos ir a Cafarnaúm en barca”- les dicen los americanos. Las distancias del lago no son muy grandes y con un bote de motor se hace hoy en día en una media hora. “Pues el viaje les cuesta 700 dólares”- les contestan. 

   Al ver el asombro de los peregrinos por el precio tan alto, los Judíos añaden: - “Amigos, es que este lago es muy especial, porque Jesús caminó obre estas aguas”- Y, sin pensarlo dos veces, comentan los peregrinos: - “¡Jaaa – Pues claro, con ese precio tan alto, no nos extraña!. 

La rana diferente: [Si no nos tomamos de la mano de Dios, nos hundimos]. 

   Cuatro ranas estaban sentadas en un tronco que flotaba en la orilla del río. Súbitamente, el tronco fue sorprendido por la corriente y se deslizó lentamente río abajo. Las ranas quedaron embelesadas pues nunca habían navegado. Entonces...

  •  La primera rana dijo: éste es un tronco maravilloso. Se mueve cual si estuviera vivo.    Jamás conocí un tronco así.
  • La segunda rana dijo: no es así, este tronco es como todos los troncos y no se mueve; es el agua del río que se mueve porque va hacia el mar y lleva al tronco y a nosotras. 
  • La tercera rana dijo: no es el tronco, ni el río que se mueven. El movimiento está en nuestro pensamiento. 

   Y así discutieron a ver quién tenía la razón, pero no llegaron a entenderse. Entonces le pidieron la opinión a la cuarta rana que había estado en silencio. Ella dijo: Cada una tiene razón. El movimiento está en el tronco, en el agua y en el pensamiento. Las tres ranas quedaron muy enfadadas por no darle razón a ninguna de ellas, y entonces ocurrió algo extraño: las tres ranas se unieron y arrojaron al río a la cuarta rana.

 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 18° Domingo del Tiempo Ordinario, 2 de Agosto de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 31 jul. 2020 21:00 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 31 jul. 2020 21:02 ]


¡Depende en manos de quién está el asunto!

 

   Una pelota de basquetbol en nuestras manos vale unos 100.000 pesos, pero en las manos de Michael Jordán vale una fortuna. Un balón de fútbol en nuestros pies no luce mucho, pero en los pies de James, vale el mejor gol del mundial. Cinco panes y dos peces en manos de una madre son el almuerzo para su familia, pero en manos de Jesús son el alimento para miles... ¡Todo depende en manos de quién está el asunto!”

 

No es mi problema

 

   Un ratón, mirando por un agujero en la pared ve a un granjero y a su esposa abriendo un paquete. Pensó qué tipo de comida podía haber allí. Quedó aterrorizado cuando descubrió que era una trampa para ratones. Fue corriendo al patio de la granja a advertir a todos: “¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!”.

 

   La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levantó la cabeza y dijo: “Discúlpeme señor Ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, a mí no me perjudica”. El ratón fue hasta el cordero y le dice: “¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera!”. “Discúlpeme señor ratón, no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones”. El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le dijo: “Pero acaso, ¿estoy en peligro?... Pienso que no”, dijo la vaca.

 

   Entonces el ratón volvió a la casa, preocupado y abatido, para enfrentar a la ratonera del granjero. Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando su víctima. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una serpiente venenosa. La serpiente veloz picó a la mujer. El granjero la llevó inmediatamente al hospital. Ella volvió con fiebre alta.

 

   Todo el mundo sabe que para reconfortar a alguien con fiebre, nada mejor que una nutritiva sopa. El granjero tomó su cuchillo y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina. Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para atenderlos a todos, el granjero mató al cordero. La mujer no mejoró y acabó muriendo. El granjero entonces vendió la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral. Moraleja: La próxima vez que escuches que alguien tiene un problema y creas que como no te afecta, no es tuyo, y no le prestas atención… piénsalo dos veces.

 

El Rey y el mendigo:

 

   Un mendigo estaba tendido al lado de la calle a lo lejos vio venir al rey en su carrosa de oro y Pensó: “voy a pedir, él es un buen hombre, de seguro me dará algo”. Cuando el rey pasó, le dijo: “Majestad, ¿me podría, por favor, regalar una moneda?” (… aunque en su interior pensaba que él le iba a dar mucho). El rey le miró y le respondió: “¿Por qué más bien no le das algo tú rey? El mendigo no sabía que responder y sólo atinó a balbucear: “¡Pero, Majestad…yo no tengo nada!” El rey contestó:” ¡Algo debes tener!... ¡Busca!”.

 

   Entre asombro y enojo, buscó entre sus cosas y vio que tenía una naranja, un pedazo de pan y unos granos de arroz. Pensó que el pan y la naranja eran mucho para darlos, así que en medio de su enojo tomó 5 granos de arroz y se los dio al rey. Complacido, él dijo: “¡Ves que sí tenías!”. Y le dio 5 monedas de oro, una por cada grano de arroz. El mendigo, con ansiedad y emoción dijo entonces: “Majestad… por aquí tengo otras cositas…”. Pero el rey lo miró a los ojos y con dulzura, le dijo: “Solamente de lo que me has dado de corazón, yo te puedo dar”.

 

Niño desobediente:

 

   Era un niño que se llamaba “Albino”. Un día estaba jugando en la calle. Llegó la hora de almorzar. Su mamá abrió el balcón y le dijo: - ¡Albinooo!, venga a almorzar. – Albino le respondió: Yo no subo, no tengo hambre. – Que no sube? – voy a llamar a tu papá. Yo No quiero, respondió Albino. Sale el padre y le grita: - ¡Albiiino!: Venga ahora mismo o te doy una paliza. – Yo no voy, otra vez respondió Albino. - ¡Mira que voy a llamar al abuelo! – Seguidamente sale el abuelo con una escopeta: - Albino, ven ahora mismo a almorzar. – “¡Que yo no voy, respondió, el desobediente Albino!” – Pues ahora verás: Coge el abuelo la escopeta y dispara dos tiros al aire: ¡PAN, PAN ¡… Y al “PAN PAN” …Albino vino.

 

La colecta:

 

   Después de la colecta en la iglesia, un individuo fue a decirle al sacerdote: ¡Disculpe, Padre, ¡pero por equivocación puse un billete de $50.000 pesos en la canastica en que recogen las ofrendas, y yo quería dar eran $1.000! ¿Podría devolverme la diferencia? No, hijo mío. ¡Lo que se da a Dios, ya no se le quita! ¡Bueno padre, espero que por lo menos en el cielo me reconozcan un saldo de $49.000 pesos a mi favor! ¡Tampoco hijo, porque lo que allí se toma en cuenta son las intenciones…y tú intención fue dar solamente $1.000!

 

Sabiduría de abuelas generosas: [Bendicen el alimento… y alcanza para todos]

 

   El tacaño reza así: “Bendícenos, Señor y que te bendigamos, y que nadie venga mientras almorzamos…”

 

El Constructor y el sacerdote: [La Eucaristía, Pan que alimenta en la unidad]

 

   Tal vez ustedes han escuchado del hombre que se confesó. "Padre, tengo un problema terrible de robar. Trabajo por una compañía de construcción y siempre estoy sacando cosas y llevándolas a la casa". "Eso es muy delicado", le dijo el sacerdote, "como penitencia hay que hacer una novena". "Padre," dijo el hombre, "yo no sé lo que es una novena. ¡Pero si usted tiene el plan, yo tengo la madera!

 

Dos Euros:

- ¿Papá me puedes dar dos euros? para un pobre hombre que está gritando en la calle? - ¡Oh! Claro hijo, que buen corazón que tienes. ¿Y que grita ese hombre? - ¡Helados! ¡helados a dos euros!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 17° Domingo del Tiempo Ordinario, 26 de Julio de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 24 jul. 2020 20:16 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 24 jul. 2020 20:16 ]


 Las jarras de Dios

    Un rey oriental llamó a sus tres hijos para someterlos a una prueba de su sabiduría. Colocó delante de ellos tres jarras selladas: una de oro, otra de ámbar y otra de barro. En una ellas se guardaban el tesoro más valioso de todos y cada uno de sus tres hijos tenía que decidir por sí mismo cuál era aquella que lo contenía. El primero, movido por la codicia, escogió la de oro. 

   Pero al abrir el sello y mirar hacia dentro vio con asco que estaba llena de sangre. Entre el rojo de la sangre vio refulgir las palabras imperio, poder y ambición. El segundo escogió la de ámbar y al abrir el sello vio que estaba llena de ceniza. Entre la ceniza refulgían las palabras gloria, fama y éxito. El tercer hijo, desposeído de todo egoísmo, se conformó con la de barro. Al abrirla sólo vio escrito en el fondo la palabra: “Dios”. Los sabios de la corte declararon unánimemente que su jarra valía más que todas, porque el solo nombre de Dios lo encerraba todo. 

Totalmente pagado

 

   Una tarde un pequeño se acercó a su madre, y le entregó una hoja de papel en la que había escrito algo…

·        Por cortar el pasto………….. $5.000

·        Por limpiar mi cuarto…….…$3.000

·        Por ir a comprar el pan….….$1.000

·        Por cuidar a mis hermanos. $5.000

·        Por sacar la basura…………...$1.000

·        Por sacar buenas notas……..$5.000

Total de adeudos…….$20.000

 

   La madre lo miró fijamente mientras él aguardaba lleno de expectativas, el pago.

 

·        Entonces ella tomó el lapicero y al respaldo de la misma hoja escribió: Por cargarte nueve meses en mi barriga ………………… Nada

·        Por tantas noches de desvelos, cuidarte y orar por ti ……………. Nada

·        Por los problemas y el llanto que me has causado………………… Nada

·        Por comida, ropa y juguetes…………………………………………………Nada

·        Por el miedo y las preocupaciones que me esperan………………. Nada

·        Por bañarte y cuidarte ………………………………………………………. Nada

Total a pagar:………   Nada

 

     Cuando el niño terminó de leer lo que había escrito la madre, tenía los ojitos llenos de lágrimas. La miró a los ojos y le dijo: “Te quiero mucho, mamá”. Luego tomó el lapicero y escribió con letras grandes: …Totalmente pagado

 

La estatua y el tesoro: [De la sabiduría oriental] 

   Había una vez una estatua, a la salida de un pueblo, que señalaba con el índice de la mano derecha. Colgado del dedo había un cartel con la inscripción “Para obtener un tesoro, golpea en este sitio”. Su origen era desconocido, pero generaciones de hombres habían golpeado el índice de la estatua con martillos, palos y toda clase de objetos. Como estaba hecha de la piedra más dura, los golpes no le hacían mella y el significado del mensaje se mantenía oculto. 

   Cierto día, un sabio, que permanecía absorto mirando la estatua, observó que exactamente al mediodía la sombra del dedo señalador, ignorada por siglos, marcaba un sitio en el zócalo al pie de la imagen. Colocó una pequeña piedra para recordar el lugar, consiguió un pico y una pala, y con mucho esfuerzo hizo saltar la losa. 

   Esta resultó ser una compuerta en el techo de una caverna subterránea que ocultaba incontables tesoros. Pero como el sabio amaba más los conocimientos que la riqueza, volvió a dejar la losa en su lugar para que otra persona tuviera la oportunidad de descifrar el misterio que él había descubierto. 

Al que buen árbol se arrima […Colocar el corazón a la sombra de la sabiduría] 

   Un mendigo pide limosna en la calle. Pasa un hombre bien vestido, y le da 100 dólares al mendigo. Y el mendigo piensa: “¡Guau! ¡Este si es un hombre verdadero! Debe ser negociante…” Al año siguiente, otra vez el hombre bien vestido encuentra al mismo mendigo en la calle – pero esta vez, solo le da 50 dólares. Y el mendigo piensa: “Bueno… no es negociante, pero es un hombre que merece respeto”. Pasa un año más, y el hombre bien vestido pasa frente al mendigo sin darle nada. 

   El mendigo siente indignación. Se levanta, corre tras el hombre bien vestido, lo toma del abrigo, y a gritos le pide una explicación. El hombre, muy pacientemente, le explica: “Mire Ud, hace dos años yo era un hombre soltero, y podía hacer con mi dinero lo que quería. Hace un año, me casé y tengo responsabilidades con mi esposa. Y ahora tengo un hijo que mantener – por lo tanto, discúlpeme, Señor, no le puedo dar nada”. Y el mendigo le grita: “Ah…qué bonito ¡ - Con que manteniendo su familia con mi dinero, no?!!! 

El premio mayor [Saber negociar por el Reino de Dios]

 

   Una señora, 15 días antes del sorteo de la lotería de navidad, está en la iglesia diciéndole a Dios: - Mira señor: Tú me tienes que ayudar. Tienes que hacer que gane el premio mayor de la Lotería, y completo. Ese año, llega el sorteo y no le toca nada. Al año siguiente, lo mismo. Y al siguiente… y al siguiente… y al siguiente. Así que a Dios se le aparece a la señora con un trueno y una luz muy grande, diciéndole: - Hija mía. Yo quiero ayudarte. ¡Pero por lo menos, compre el boleto…! 

Aquí no está el tesoro: 

   Un hombre encuentra un tesoro y como sabe que su vecino lo está viendo lo esconde en el mismo sitio donde lo encontró y para despistarlo, escribe un letrero que dice: “aquí no está el tesoro” y se va a su casa. El vecino se dirige al sitio, saca el tesoro y escribe otro letrero que dice: es verdad aquí no hay ningún tesoro…Y Se lo llevó… 

¿Y todo por descansar?:

 

   Estaba un grupo de turistas gringos recorriendo los campos; en eso uno de ellos ve a un campesino tirado a la sombra de un árbol descansando. El gringo se le acerca y le busca conversación: Hola amigo, ¿Cómo estar tú? Muy bien jefe, aquí descansando. Dígame, por qué usted no trabajar más por sus tierras. ¿Y para qué? Para tener grandes cosechas y vender más. ¿Y para qué? Así tú poder ganar más dinero y comprar ganado. ¿Y para qué?
Con el ganado hacer reproducir y vender y ganar más dinero. ¿Y para qué?
Para tener una casa bonita y vivir tranquilo y así  poder descansar. ¿Y qué cree que estoy haciendo?


Soñando despiertos

 

   Juega el baloto con el premio más alto de todos los tiempos. Jacinto entra a un bar donde todos están expectantes para ver el gran sorteo. Jacinto comenta en voz alta, mientras saca de su bolsillo un papel con unos números escritos, que salga el 02 que es el cumpleaños de mi hija – Dios mío que salga, y todos incrédulos comentan: atenido que si va caer.

 

   En ese instante dicen en la televisión 02, y todos guau. – Jacinto sigue: Diosito que caiga el 20 que es el cumpleaños de yo. Y otra vez acierta y así ya lleva 5 aciertos, y todos están asombrados. Jacinto vuelve a decir señor que caiga el 42 que ese número es mucho gustarme. – Y en la televisión anuncian que el último número es el 42. Y todos en el bar comienzan a saltar de alegría por Jacinto y le preguntan ¿bueno y ahora que va a hacer con tanta plata?, Y Jacinto responde: Nooo…Hasta ahora estoy practicando ¡pa’cuando la compre!.

El  tesoro. 

   Tres viajeros encontraron, una vez, un tesoro. Después sintieron hambre, y uno de los tres fue a comprar comida. Por el camino, pensó: “¿por qué no envenenar sus comidas? - comerán y morirán y me quedaré con todo el tesoro”. Entretanto, sus compañeros decidieron también matarlo y dividir entre ellos su parte. ¡Cuando volvió, lo asesinaron, los otros dos comieron la comida envenenada y también murieron, y el tesoro no fue de nadie…! 

Escena en tres actos: [En Misa para niños] 

   Se abre el telón y se ve un arbusto de té solo en una isla. Se abre otra vez y se ve el mismo arbusto de té en la misma isla, solo. Se vuelve a abrir de nuevo y se ve el mismo arbusto de té en la misma isla, solo. ¿Cómo se llama la película? La isla del “tesolo”.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 16° Domingo del Tiempo Ordinario, 19 de Julio de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 17 jul. 2020 13:24 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 17 jul. 2020 13:24 ]


Los anteojos de Dios: (P. Mamerto Menapace) [Antes de la siega final, hay tiempo para la conversión]

    “Un hombre de no muy buena reputación muere, y va a darle cuentas a Dios. Temeroso al llegar no encuentra a nadie. Entonces entra en una habitación hermosísima, y ve un escritorio con unos anteojos, una silla y un banquito. Curioso quiso echar una miradita hacia la tierra con los anteojos de Dios. Y fue ponérselos y ¡Qué maravilla! Se veía todo clarito y patente. Entonces se le ocurrió ubicar a su socio de la financiera para observarlo. 

   En ese preciso instante su colega está estafando a una pobre viuda mediante un crédito bochornoso que terminaría de hundirla en la miseria. Y al ver con claridad tal injusticia, sintió un profundo deseo de justicia. Buscó a tientas debajo de la mesa el banquito de Dios, y lo lanzó a la tierra con tremenda puntería, dándole un duro golpe a su socio, tumbándolo allí mismo. En ese momento llegó Dios de su paseo acostumbrado. Nuestro amigo, sobresaltado, trató de explicar, que había entrado, porque no había encontrado a nadie. 

   Y Dios le dijo: Todo está muy bien, solo algo me inquieta ¿qué hiciste con mi banquito donde apoyo los pies? El pobre le contó que había entrado en su despacho, había visto los anteojos, se los había puesto para echarle una miradita al mundo, y que el banquito le había sido muy útil para darle un leñazo a su socio quien estaba estafando a una pobre viuda. 

   Y Dios le dice: Viste como Dios ve, pero no tienes el corazón de Dios. Por eso tiraste el banquito. Imagínate si tengo que tirar un banquito a todo el que se porta mal en el mundo, no me alcanzarían los bosques del mundo para hacer banquitos, y todos estarían llenos de chichones.” 

El maestro y el alumno: [Que no eche raíz ninguna forma de mal] 

   Al terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo: - “Profesor, lo que más me alegra de haber terminado sus clases es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de verle esa cara aburrida” El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado. 

   El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó: - “¿Cuándo alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?”- El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta. – “¡Por supuesto que no!”, contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho. – “Bueno”, prosiguió el profesor. “Cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.” – “No entiendo a qué se refiere”, dijo el alumno confundido. – “Muy sencillo”, replicó el profesor. 

    “Tú me estás ofreciendo rabia y desprecio, y, si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo. Y yo, mi amigo, en verdad prefiero obsequiarme mi propia serenidad.” – “Muchacho”, concluyó el profesor en tono gentil, “tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa. Yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón, pero de mí sí depende lo que yo cargo en el mío.” 

El Campesino y el Diablo [Cómo ganarle a la cizaña] [De los hermanos Grimm] 

   Había una vez un muy afamado y astuto campesino, cuyos trucos eran muy comentados. El campesino estaba trabajando su terreno, y de regreso a su casa ya tarde, se encontró con un pequeño diablillo negro sentado sobre unos carbones encendidos.  -"¡De modo que estás sentado sobre un gran tesoro!"- dijo el campesino. -"¡Sí, es cierto!”- contestó el Diablo, -” ¡sobre un tesoro que contiene más oro y plata que lo que jamás verás en tu vida!" 

-  " Pues entonces el tesoro me pertenece, porque está en mis tierras - dijo el buen campesino. -"Y seguirá siendo tuyo"- contestó el Diablo, si por dos años consecutivos me das la mitad de lo que el campo produce, porque tengo un gran antojo de los productos de la tierra." 

- El campesino puso las condiciones: -"Todo lo que se produzca sobre la tierra será tuyo, y todo lo que se produzca bajo la tierra, será mío."- El Diablo aceptó. Cuando llegó el tiempo de la recolecta, el Diablo se presentó a tomar su parte de la producción, pero no encontró más que amarillentas y marchitas hojas, mientras que el campesino, guardaba las papas.  -"Por esta vez has ganado"- dijo el Diablo, -"pero la próxima vez, lo que se produzca sobre la tierra será tuyo, y lo que se produzca bajo tierra, será mío." 

- El campesino estuvo de acuerdo. - Cuando llegó el tiempo de la cosecha, el Diablo no encontró sino rastrojos, porque el campesino astuto, esta vez sembró trigo. Y el diablo, furibundo y derrotado se lanzó por entre las rocas. Y el campesino dijo: "Así es como se derrota al Diablo"…Y se fue a su casa, llevándose el trigo y el tesoro.

El perrito y la pantera. [Astucia para vencer los ataques del maligno] 

   Un hombre que va de Safari decide llevarse a su perro para que conozca África. Un dí­a ya en la expedición, el perrito empieza a corretear detrás de las mariposas y cuando se da cuenta ya se encuentra muy lejos del grupo del Safari, así­ que empieza a vagar perdido por la selva, cuando ve a lo lejos una pantera corriendo hacia él. - ¡me metí en problemas! – piensa el perrito y no sabía qué hacer. 

   En eso ve unos huesos de un animal muerto y se pone a mordisquearlos. En cuanto la pantera está a punto de atacarlo el perrito dice: - Ahhh ¡¡que rica pantera me acabo de comer!!! La pantera se frena bruscamente y sale despavorida huyendo del perrito, y pensando: - ¡Qué fiera de perro, por poco me come a mí también! Un mono que andaba trepando cerca y que habí­a visto la escena, sale corriendo tras la pantera, la alcanza y le cuenta cómo la engañó el perro, entonces la pantera enfurecida regresa corriendo. 

   El perrito ve a lo lejos que la pantera viene de nuevo y al ver al mono tras ella, sospecha que le ha contado toda la historia. - ¿Ahora qué voy a hacer?, dijo el perro! En vez de salir huyendo se queda sentado dándoles la espalda, haciéndose el que no los ha visto; y cuanto la pantera está a punto de atacarlo de nuevo el perrito dice en voz alta: - ¡¡¡Ese puñetero mono, hace media hora que lo mandé a que me trajera otra pantera y no aparece!!!…Y la pantera salió despavorida… 

Y a la hora de la siega, ¿quién será mejor? [Aprender de quien no se espera] 

   Un taxista pincha una rueda en frente a un manicomio. El taxista se dispone a cambiar la rueda, con tan mala suerte que no se da cuenta que las tuercas se le fueron por una alcantarilla. – Al darse cuenta no sabe qué hacer. Un loquito que estaba observando lo que le sucedía al taxista, entra en conversación con el taxista, y le pregunta: - Señor, ¿qué le paso? – ¡Perdí las tuercas en la alcantarilla, y ahora no sé cómo ajustar la llanta de repuesto!  

- Ah, ya entiendo. ¿Por qué no le quita una tuerca a cada una de las 3 ruedas y se la pone a la de repuesto? - ¡Pues tiene usted toda la razón! ¡Muchas Gracias! – Y ¿puedo hacer una pregunta? – Si claro. – ¿Y usted, siendo tan inteligente al darme semejante idea de las tuercas- porqué está encerrado en el manicomio? – ¡¡¡Bueno – ¡¡¡Es que yo estoy encerrado por loco, no por tonto!!! 

Un texano en Australia: [Sembrando cizaña?] 

   Un texano va a Australia de vacaciones y está “de tour” por las afueras de Sidney en un autobús. El guía le enseña un gran viñedo, y el texano se echa a reír: - Jaja,.. ¡Pero, qué uvas tan chiquiticas!, ¡en Texas las tenemos el triple de grandes! Al cabo de un rato, el guía le enseña una plantación de melones. De nuevo el texano se echa a reír: - Jaja… ¡Pero si en Texas tenemos limones más grandes que estos melones! 

   El grupo sigue, y al cabo de otro rato llegan hasta unos manzanos. - Jaja… ¿Qué es esto?, ¿cerezas? Pero luego, de repente, una manada de canguros cruza la carretera por delante del autobús. El texano se queda mirándolos alucinado y pregunta: - ¿Qué es eso? Entonces el guía le contesta con ironía…- ¡Ratones, ratones…¡ 

Mientras dormían, entró el enemigo.  [Resistidles firmes en la fe]. 

   El médico le pregunta a su paciente: -¿Ha seguido mi consejo de dormir con la ventana abierta? -Sí doctor. -Entonces, ¿ha desaparecido por completo el asma? -No -dice el paciente-. Pero sí han desaparecido mis relojes, el televisor, el reproductor de música y el computador. 

¿Rapidez o precisión?: [Los discípulos quería erradicar rápidamente la cizaña].

    En clase, la profesora, pregunta a Jaimito: A ver Jaimito, rápido, rápido, ¿cuánto es dos por dos? – Jaimito responde: 5, profesora. La profesora reprocha a Jaimito diciéndole que esa nos es la respuesta. – Entonces Jaimito le contesta: Profesora, usted me pidió rapidez, no precisión. 

Pregunta para niños:

   ¿Qué están haciendo Frankenstein y Drácula en el campo? – R/.- Sembrando el pánico y el terror…!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 15° Domingo del Tiempo Ordinario, 12 de Julio de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 11 jul. 2020 13:04 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 11 jul. 2020 13:06 ]


Competencia por crecer

    En un bosque todos se gastaban por crecer y ser más altos dejando a un lado echar raíces. El laurel se dedicó a echar raíces para dar buenas hojas. Los demás se burlaban. Vino una tormenta y voltio a los más altos. Al laurel nada le pasó. Entonces todos comprendieron que lo que nos mantiene firmes en los momentos difíciles, no son las apariencias, sino lo que está oculto en las raíces, dentro del corazón… allá en el alma…           

La madre y la planta: 

   Érase una madre que tenía tres hijos. Cuando se fueron a la universidad les regaló una planta para que alegrara sus habitaciones. Al final del curso fue a ayudarles a recoger sus cosas. En la habitación del hijo mayor, la maceta sin planta estaba en un rincón. ¿Qué le ha pasado a la planta?, le preguntó la madre. Me olvidé de sacarla de la caja y cuando lo hice ya estaba muerta. 

   Cuando fue a recoger al segundo hijo, la planta estaba en una estantería. Sólo había dos palitos secos clavados en la tierra. ¿Eso es todo lo que queda de la planta?, le preguntó la madre. Oh, no quería que la vieras. La planta estuvo muy hermosa hasta el día de Acción de Gracias. Después vinieron los trabajos, las fiestas y me olvidé de regarla. 

   Finalmente fue a ver a su tercer hijo. Y, oh sorpresa, la planta estaba verde y hermosa. Tú no mataste la planta, dijo la madre. Claro que no. La planta me recordaba tu amor y yo sabía que tú querías que la cuidara. La he regado todos los días como si te estuviera cuidando a ti. 

La Palabra cambia, si dejamos: [Dios siembra, pero no todos somos tierra buena]. 

   Una señora llama por teléfono al sacerdote de la parroquia y le dice: mi esposo va a su iglesia los domingos…le gusta su misa y la pasa bien, pero no le sirve de nada…no cambia, es más duro que el asfalto.

La Paciencia del tamarindo 

   Después de 10 años de crecimiento, el árbol de tamarindo comenzará a dar frutos por primera vez, luego su cosecha se hará cada 2 años aproximadamente. Se requiere la virtud de la paciencia. (Dato medicinal: baja el colesterol, da paciencia y mejora el genio, etc.)

Le compro el burro: [Hacer dar frutos del 30, 60 o 100 %] 

   Un joven de la ciudad fue al campo y le compró un burro a un campesino por 100 dólares. El anciano acordó entregarle el animal al día siguiente, pero cuando el joven fue a retirarlo, el campesino le dijo: 

 -Lo siento, hijo, pero tengo malas noticias: el burro se murió.

-Bueno, entonces, devuélvame mi dinero.

–El problema es que ya lo gasté.

-Bien, da igual, entrégueme el burro.

-Y ¿para qué? ¿Qué va a hacer con él?

-Lo voy a rifar.

-¡Estás loco! ¿Cómo vas a rifar un burro muerto?

-Es que no voy a decir que está muerto!!!. 

Un mes después de este suceso se volvieron a encontrar el anciano y el joven comprador.

-¿Qué pasó con el burro?

-Lo rifé. Vendí 500 boletas a 2 dólares y gané 998 dólares.

-¡¡ ¿Y nadie se quejó?!!

-Sólo el ganador, pero a él le devolví sus 2 dólares. 

Si no siembra… [No espere frutos!] 

   Un joven agrónomo a su vecino: Don Laureano…! ¿Ha visto mi campo? - Si, lo ha dejado lindo, patroncito! Qué opina ¿será que este terreno me da buen algodón? ¿Algodón, patroncito? no creo que pueda dar algodón. En los años  que llevo aquí, nunca he visto que dé algodón. ¿Y maíz? ¿Será que si me dará maíz? ¿Maíz, patroncito?  No creo…Por lo que yo sé, este campo puede dar algo de pasto, leña, sombra para las vacas, y con suerte, alguna frutica de monte. 

   Pero maíz, no creo que le dé. ¿Y soya? ¿Será que si? ¿Soya, patroncito? no le quiero desilusionar. No creo que de soya. Agradezco su opinión dice el joven. Pero ¿sabe una cosa? Voy hacer una prueba. Voy a sembrar algodón y vamos a ver que resulta. Usted me ha dicho que no ha visto que en este campo se diera nunca algodón. Ah bueno, patroncito…si usted siembra…es otra cosa. 

Paseo de piojos[Para niños] 

   Papá piojo pasea por la cabeza de un calvito con su hijo piojito, y le dice: “cuando yo tenía tu edad, todo esto era un bosque hermoso”… 

No se cultivan higos de peras[Para niños] 

   Un campesino que le dice a su compadre: fíjese que mi sembrado es un poco raro.
¿Por qué compadre? Pregunta el otro. Verás, cuando siembro melones me salen sandías, cuando siembro
papa, me salen rábanos y cuando siembro zanahorias… ¿que sale compadre?  Pues los conejos y se las comen.
 

Las dos semillas: [Para misa con niños] 

   Dos semillas estaban juntas en tierra fértil. La primera semilla dijo: ¡Quiero crecer! He de impulsar mis raíces dentro de la tierra y expulsar mis brotes a través de la corteza de la tierra que está sobre mí. Y desplegar mis tiernos brotes como banderas que anuncian la llegada de la primavera. Sentir el calor del sol sobre mí y la bendición del rocío matinal sobre mis pétalos Y creció. 

   La segunda semilla dijo: Tengo miedo. Si impulso mis raíces en la tierra, no sé lo qué encontraré en la oscuridad. Si me abro paso por la corteza dura, puedo hacer daño a mis brotes. Y ¿si mis brotes se abren, y un caracol intenta comérselos? Y si abro mis capullos, un niño pequeño podría arrancarme de la tierra. No, será mejor que espere hasta que no haya peligro. Y esperó…y esperó… Y pasó una gallina y se la comió.

Lección: Si nos negamos a hacer crecer y a dar frutos la semilla de la Palabra, podríamos ser engullidos por el enemigo.

Se requería esperar un poco más: [No apresurarse… Démosle tiempo] 

   En una fiesta muy importante hubo amenaza de un atentado. Podría ser una bomba o envenenar la comida. Se hicieron las respectivas medidas de seguridad. Inspeccionaron el lugar y no encontraron ninguna bomba. Entonces para saber si era la comida que habrían envenenado, trajeron a un perrito y le dieron un poco de comida y esperaron dos horas. El perro no se murió, entonces todos comenzaron a disfrutar del buffet. Al rato, cuando ya todos habían comido hasta saciarse, entra Jaimito corriendo y dice en voz alta: ¡Se murió el perro, se murió el perro! - Y todos desesperados, devolvieron la comida. Un policía antiterrorista le dice al niño: ¿Cómo así que se murió el perro? Y el niño contesta: Sí, lo atropelló un carro!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 14° Domingo del Tiempo Ordinario, 5 de Julio de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 4 jul. 2020 12:57 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 4 jul. 2020 12:57 ]


El sapo y el buey: El sabio y el sencillo, conoce sus límites 

   En un estanque vivía una colonia de ranas. Y el sapo más viejo se creía también el más grande y el más fuerte de toda la especie. Cada mañana se posaba a la orilla del estanque y comenzaba a hincharse para atraer la atención de sus vecinas y para presumir de su tamaño y su fuerza. Un buen día se acercó un buey a beber; y el sapo, viendo que éste era más grande que él, comenzó a inflarse, a inflarse, tratando de igualarse al buey…. Y se infló tanto que reventó.

Moraleja: Las ínfulas nos revientan, la sencillez nos eleva” 

El alma de los humildes: 

   Un muchacho entró con paso firme a la joyería y pidió que le mostraran el mejor anillo de compromiso que tuviera, el joyero le presentó uno. La hermosa piedra solitaria brillaba como un diminuto sol resplandeciente. El muchacho contempló el anillo y con una sonrisa lo aprobó. Preguntó luego el precio y se dispuso a pagarlo ¿se va usted a casar pronto? preguntó el joyero… No, respondió el muchacho…ni siquiera tengo novia. 

   La sorpresa del joyero hizo que el joven le dijera: es para mí mamá. Cuando yo iba a nacer estuvo sola. Alguien le aconsejó que me matara antes de que naciera así se evitaría problemas, pero ella se negó y me dio el don de la vida y tuvo muchos problemas. Fue padre y madre para mí…fue amiga y hermana y fue mi maestra. Me hizo ser lo que soy.  Ahora que puedo le compro este anillo de compromiso. 

   Ella nunca tuvo uno… yo se lo doy como promesa de que, si ella hizo todo por mí, ahora yo haré todo por ella. Quizás después entregue otro anillo de compromiso, pero será el segundo. El joyero, con los ojos aguados, no dijo nada, solamente ordenó a su cajera que hiciera al muchacho el descuento, aquel que se hacía nada más que a los clientes importantes.  

La obediencia del perro.

   Un monje sabio tenía un perro y de vez en cuando, le probaba su obediencia. Colocaba un tentador trozo de carne en el piso y daba esta orden: “¡Noo!”. El perro no hallaba qué hacer: obedecer o desobedecer la orden de su amo. “El perro nunca miraba la carne. Parecía que pensaba que si lo hacía, la tentación de desobedecer sería demasiado grande. Así que miraba fijamente a la cara del monje”. El monje, entonces, sacó esta bellísima enseñanza para todos: “Si quieres ser dócil, manso y humilde debes mirar siempre el rostro de tu Maestro”. 

Hacerse pequeño [Para misa de niños] 

   Una vez un grupo de hombres se perdieron en la montaña y había solamente una fruta para alimentar a los tres. En esos momentos se les apareció Dios y les preguntó qué se les ocurría para solucionar el problema. El primero pidió más comida; el segundo pedía que la fruta creciera para que alcanzara, y el tercero dijo “Señor Jesús: aunque tenemos hambre y somos orgullosos, haz que seamos pequeños para que la fruta alcance para los tres” 

El que se enaltece será humillado 

   Un joven abogado recién graduado rentó un local para establecer su primera oficina decorándola muy elegante. Sentado en su escritorio, y mientras admirada su oficina,  un hombre tocó a la puerta. El joven abogado, lleno de cánones y leyes para deslumbrar, buscando impresionar a su primer cliente, hizo como que estaba muy ocupado. 

   Entonces tomó el teléfono y en voz alta le dijo a su cliente, que siguiera y que lo esperara un momento por favor, que estaba muy ocupado. Luego comenzó a simular que estaba haciendo tremendo negocio y en voz alta mencionaba negocios y compromisos con divisas gigantescas. Finalmente, y después de un buen rato, colgó el teléfono y le preguntó a su primer cliente: “¿en qué puedo ayudarlo?” …el hombre le contesto: “¡Doctor… yo solo vengo a instalarle el teléfono!!! 

¡La rana pretensiosa!

   Una rana se preguntaba cómo podía alejarse del clima frío del invierno. Unos gansos le sugirieron que emigrara con ellos. Pero el problema era que la rana no sabía volar.  "Déjenmelo a mí" -dijo la rana-. "Tengo un cerebro espléndido". Luego pidió a dos gansos que la ayudaran a recoger una caña fuerte, cada uno sosteniéndola por un extremo. La rana pensaba agarrarse a la caña sosteniéndose con su bocota. A su debido tiempo, los gansos y la rana comenzaron su travesía.

   Al poco rato pasaron por una pequeña ciudad, y los habitantes de allí salieron para ver tal espectáculo. Alguien preguntó: "¿A quién se le ocurrió tan brillante idea?" Esto hizo que la rana se sintiera tan orgullosa, que abriendo su bocota exclamó: "¡A mí!"…Y obvio: al abrir la boca, se soltó de la caña, cayó y murió. MORALEJA: Es mejor ser sencillos para no morir de orgullo y vanidad.

 

La fábula del tonto y la moneda

 

   Se cuenta que, en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el tontico del pueblo, un pobre hombre de poca inteligencia, que se la pasaba haciendo pequeños favores y recibiendo limosnas. Diariamente, algunos hombres llamaban al tontico al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centavos y otra de menor tamaño, pero de 1 peso.

 

   Él siempre tomaba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risa para todos. Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente y humilde hombre, lo llamó aparte y le preguntó si no se daba cuenta que la moneda de mayor tamaño valía menos, y éste le respondió: – Lo sé señor, no soy tan tonto como me creen. Yo sé que vale la mitad, pero el día que escoja la que vale más, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda.

Moraleja: El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto, delante de un tonto que aparenta ser inteligente.

 

El elefante y la hormiga: [Para niños]

 

   Un elefante pasaba todos los días por encima de un hormiguero y lo destruía. Un día, las hormigas, cansadas de reconstruir su hormiguero, decidieron hacer algo…Cuando el elefante pasó por el hormiguero todas las hormigas se le lanzaron encima y comenzaron a picarlo. El elefante sintió una pequeña molestia y se sacudió y todas las hormigas cayeron de inmediato, menos una que se quedó prendida del cuello del elefante. Entonces, todas las hormigas empezaron a gritarle: “¡Eso…Eso…! ¡Ahórcalo! ¡Ahórcalo!” 

Pequeño y muy avispado…pero poco humilde [Para misa con niños] 

   Una joven madre preparaba desayuno para sus hijos, José y Carlitos. Mientras esperaban a que su mamá les sirviera, ellos comenzaron a discutir por el primer plato. La madre aprovecho para darles una enseñanza. Les dijo: “si Jesús estuviera aquí esperando su desayuno, Él diría: deja que mi hermano reciba el primer plato”. Carlitos el menor de los dos, pero el más avispado y listo, se voltea hacia José y le dice: “hoy te toca a ti ser Jesús”. 

Desde niños… chicaneros[Para niños]

 

   Van dos niños caminando por la calle y uno le dice al otro: Mi papá hizo una escalera que llega al sol. Y el otro niño dice: ¿Si?, pues mi papá encendió un cigarro con el sol. El otro le pregunta: ¿Y cómo lo hizo? Y responde el otro: Se subió en la escalera que hizo tu papá.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 13° Domingo del Tiempo Ordinario, 28 de Junio de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 27 jun. 2020 15:12 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 27 jun. 2020 15:12 ]


Pagado con un vaso de leche: Quien que dé de beber un vaso de agua…”

Un joven que pagaba sus estudios trabajando de vendedor ambulante, sentía hambre pero no tenía dinero para almorzar. Decidió vencer la vergüenza que le daba mendigar y pedir algo de comer en la próxima puerta que tocara. No obstante, perdió sus nervios cuando una hermosa joven le abrió la puerta. En lugar de pedirle comida pidió solo un vaso de agua.  Ella, sin embargo, se apiadó de él y le trajo un vaso de leche. 

   Él se lo tomó tímidamente y preguntó, "¿Cuánto le debo?". - "No me debes nada," respondió ella. "Mi madre nos enseñó a no aceptar pago, por hacer un favor." "Entonces le agradezco de corazón.", respondió el joven.  Aquel joven llamado Howard  Kelly se fue de aquella casa, no solo sintiéndose fortalecido en su cuerpo sino también en su fe en Dios y en la humanidad, pues antes había pensado en rendirse y renunciar. Muchos años más tarde aquella joven, ya mayor, enfermó gravemente. 

   Los doctores locales estaban muy preocupados. Finalmente la enviaron al hospital de una gran ciudad donde practicaba un famoso especialista en aquella enfermedad. Cuando el médico se dio cuenta del nombre de su nueva paciente y del pueblo de donde venía, inmediatamente se levantó y fue a verla.  La reconoció inmediatamente. Volvió a su oficina resuelto a hacer todo lo posible para salvar su vida. La lucha fue larga pero la señora se salvó. 

   Por su parte la señora andaba muy preocupada sabiendo que el precio de su estancia en el hospital sería astronómico. Sin que ella supiese, el doctor envió órdenes que le pasaran a él la cuenta final. Después de examinarla escribió un mensaje al pie de la cuenta antes de que fuese enviada a la señora. Ella abrió aquella cuenta con gran temor, pensando que pasaría el resto de sus días pagándola. Finalmente la miró, y cuál fue su asombro cuando leyó al pie de la enorme cifra: “Totalmente pagado, con un vaso de leche”. Firmado: Dr. Howard Kelly. 

Le pedí a Dios y me escuchó [Contra los que quieren tener la vida cómoda]

Pedí fuerza y Dios me dio dificultades para hacerme fuerte. Pedí sabiduría y Dios me dio problemas para resolver. Pedí prosperidad y Dios me dio cerebro y músculos para trabajar. Pedí valor y Dios me dio obstáculos para superar. Pedí amor y Dios me dio personas con problemas a las cuales ayudar. Pedí favores y Dios me dio oportunidades. Yo no recibí nada de lo que pedí. Pero he recibido todo lo que necesitaba. Le pedí a Dios que me diera todo en la vida... y me dio la vida para tenerlo todo!! 

Moraleja: “Moneda que está en la mano, quizá se debe guardar, la  monedita del alma se pierde si no se da”. 

La tarjeta: [Será Dios, nuestro único y verdadero amor?]

Se acerca un joven al mostrador de una tienda y le dice al vendedor: – ¿Tienes tarjetas que digan “para mi único y verdadero amor”? – Sí, señor, si tengo – Y el joven le responde: “deme ocho, por favor”. 

Defender nuestra fe

En un Partido de Fútbol Americano en Texas, hay dos monjitas, y se sientan silenciosamente, justo detrás de un par de hinchas que resultan ser un par de bandidos. Al ver que las monjas se han sentado detrás suyo, uno le dice al otro, en voz muy alta: ¡Sabes?... lo que más me gusta de Dallas, es que en toda la ciudad no hay más que diez católicos! - Y el otro bandido le contesta: 

- ¡Pues, a mí me gusta Houston mucho más, porque allí tan sólo hay dos católicos! – Entonces, una de las dos monjitas se inclina hacia adelante, y colocándole una mano en el hombro a cada uno de los bandidos, les dice:- ¡Me alegro por ustedes, hermanos, porque el infierno les va a encantar, pues allí no hay ningún católico!

Anillo de compromiso: [Amar a Dios sin medida…Sin tacañería]

   Después de algún tiempo de noviazgo, le dice la novia al novio: Sabes? Ya no me caso contigo porque eres un tacaño, toma, te devuelvo el anillo de compromiso… Y el novio, mirándola con mucha tristeza, le dice: ¡Y la cajita¡¡¡ 

Voces que impiden amar. [Amar a Dios sin reservas y por encima de todo]

   Jaimito le manda una nota a la novia y diciéndole: -Amor, quisiera decirte cuánto te amo y te extraño, pero hay una voz que me lo impide... - La novia, a los pocos días le contesta diciéndole: - Hay mi cielo, dime cuál es esa voz, y yo haré lo que pueda para ayudarte...! Entonces Jaimito le contesta: La voz me dice: - “Usted no tiene saldo disponible, por favor recargue su cuenta e intente nuevamente!!!

1-10 of 420