Enseñanzas para Crecer en la Fe   

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 15° Domingo del Tiempo Ordinario, 15 de Julio 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 16 jul. 2018 10:27 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 16 jul. 2018 11:00 ]


La obra de Puccini: [Los discípulos continúan la obra del maestro] 

   Puccini compuso varias óperas famosas. En 1922 cuando está escribiendo Turandot, se le declaró un cáncer mortal. Puccini dijo a sus discípulos: Si yo no termino esta ópera, quiero que ustedes, mis discípulos, la terminen por mí. Poco después moría. Sus discípulos pusieron manos a la obra y en 1926 se estrenaba en Milán. 

   Todo funcionó a la perfección y cuando se llegó al punto donde el maestro había terminado, el director se paró, se dirigió al público y llorando dijo: Hasta aquí el trabajo del maestro. Un gran silencio embargó el teatro. El director cogió la batuta y entre lágrimas y sonrisas exclamó: Y aquí comienza el trabajo de sus discípulos. 

Llevar solo la sabiduría 

   Cuando Ciro el Grande asediaba, a mitad del siglo VI a. C., la ciudad de Priene, todos los habitantes huían llevando a cuestas sus posesiones. Sólo Bías, uno de los sabios de Grecia, abandonaba la ciudad serenamente sin ningún equipaje. A sus paisanos que lo interrogaban extrañados, respondió el sabio: "Todo lo llevo conmigo". Cargaba a cuestas su sabiduría. 

Afanes de un misionero: 

   Unos misioneros se reunieron a contar los sustos y afanes en su misión. Cada uno quería narrar su aventura. De último habló el más anciano diciendo: nada más emocionante que lo que me pasó a mí en una misión en el África. Iba yo caminando por el desierto cuando se me apareció un león y se me viene esa fiera y yo de un brinco me subí a un palo, me subí a un árbol. 

   Oye, tú eres un mentiroso, le dijo uno; si ibas por el desierto en el África, ¿de dónde apareció un árbol? Y el anciano dijo: Cuando uno está en peligro y un león persiguiéndolo, uno no se pone a pensar si hay árboles o no. 

Calor infernal: [Ir ligeros de equipaje y con lo esencial] 

   Un matrimonio decide ir a pasar vacaciones en una playa del Caribe, en el mismo hotel donde pasaron la luna de miel, 20 años atrás, pero debido a problemas de trabajo, la mujer no pudo viajar con su marido, quedando en llegar ella el viernes siguiente. Cuando el hombre llegó y se alojó en el hotel, vio con asombro que en la habitación había una computadora con conexión a Internet. 

   Entonces decidió enviar un e-mail a su mujer, pero se equivocó en una letra y sin darse cuenta lo envió a otra dirección…El e-mail lo recibe por error una viuda que acababa de llegar del funeral de su marido, y que al leer su correo electrónico se desmayó instantáneamente. El hijo de la viuda al entrar en la habitación encontró a su mamá en el suelo sin conocimiento, a los pies de la computadora, en cuya pantalla se podía leer… 

   Querida esposa: He llegado bien. Probablemente te sorprenda recibir noticias mías por esta vía, pero ahora tienen computadora aquí y se puede enviar mensajes a los seres queridos. Acabo de llegar y he comprobado que todo está preparado para cuando llegues este próximo viernes. Tengo muchas ganas de verte y espero que tu viaje sea tan tranquilo y relajado como ha sido el mío. P.D.: No traigas mucha ropa! Ven ligera de equipaje que ¡Aquí hace un calor infernal! 

Anunciar la Buena nueva al mundo entero […Y sin distinción alguna] 

   Un sacerdote que tenía entre ojos a los argentinos se las ingeniaba y en cada sermón aprovechaba para ofenderlos. Así, por ejemplo, decía: “Y entonces ese fariseo argentino se burló de Jesús…”, o “los guardias argentinos del templo golpearon sin piedad a Cristo…” Y así todos los domingos. Los feligreses argentinos ya no aguataban más, así que un día acudieron al obispo y se quejaron ante él de la actitud ofensiva de su párroco. El obispo prometió reprender al sacerdote. 

   Lo mandó llamar, lo amonestó y le prohibió que volviera a pronunciar la palabra “argentino”, so pena de retirarlo de la parroquia. El sacerdote le prometió que acataría la orden. El domingo siguiente la iglesia se llenó de argentinos que se alegraban al pensar que iban a ver humillado y derrotado al párroco, al no poder pronunciar la palabra “argentino” por ningún motivo. 

   Comienza la misa y al llegar el momento del sermón, dice el sacerdote: 

   “Entonces Nuestro Señor Jesucristo, en la última cena se dirige a sus apóstoles y, mirando a Judas, dice: “Uno de vosotros me va a traicionar!... 

Y en eso salta Judas y exclama: «Ché, ¿seré yo maestro?” 

El sacerdote y el secador de cabello. [La verdad que hace ligera la carga] 

   Una Señora muy distinguida, iba en un avión, regresando de Suiza. Viendo que estaba sentada al lado de un simpático sacerdote, le preguntó: – Discúlpeme, Padre, ¿le puedo pedir un favor? – Claro, hija, ¿qué puedo hacer por ti? – Es que yo compré un nuevo secador de cabello sofisticado, y muy caro. 

   Pero sobrepasé lo permitido para declarar, y estoy preocupada con la Aduana. ¿Será que Usted podría llevarlo debajo de su sotana? – Claro que puedo, hija, ¡pero tú debes saber que yo no puedo mentir! – Ah, Usted tiene un rostro tan honesto, Padre, que estoy segura de que los de la aduana no le harán ninguna pregunta. Y le dio el secador de cabello. 

   El avión llegó a su destino, y cuando el Padre se presentó en la Aduana, le preguntaron: – Padre, ¿Usted tiene algo que declarar? El Padre prontamente respondió: – Desde lo alto de mi cabeza hasta mi cintura, no tengo nada que declarar, hijo. 

   Encontrando la respuesta algo extraña, el guardia de aduana preguntó: -Y de la cintura para abajo, ¿qué es lo que Usted tiene? – Yo tengo un equipo maravilloso, destinado al uso doméstico, en especial para las mujeres, pero que nunca ha sido usado. Muerto de risa, el guardia de Aduana exclamó: – Puede pasar, ¡Padre… El siguiente!…

Moraleja: La inteligencia hace la diferencia. No es necesario mentir, basta escoger las palabras correctas.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 14° Domingo del Tiempo Ordinario, 8 de Julio 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 9 jul. 2018 8:53 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 9 jul. 2018 9:44 ]


 ¿Profeta en su tierra? – [Historia de las hermanitas de los pobres]: 

   Cuando Bogotá era apenas una pequeña ciudad, una joven de una familia muy adinerada decidió ingresar a la comunidad religiosa de las hermanitas de los pobres, dedicada a la atención de ancianitos. 

   Después de muchos años, la joven regresó a la ciudad donde su familia era muy conocida en los círculos de la alta sociedad. Fue enviada a trabajar en un albergue muy pobre al sur de la ciudad. 

   Semanalmente la nueva religiosa, debía salir por las calles a pedir limosna para los ancianitos. Un sábado por la tarde salió con otra religiosa a pedir limosna y fue reconocida por un grupo de antiguos compañeros de colegio y de parranda. Los muchachos comenzaron a burlarse de las hermanitas. 

   Uno de ellos, liderando el grupo, se adelantó para ofrecer una limosna, pero puso una condición: La joven religiosa debía darle un beso si quería recibir la ayuda para sus viejitos. La monjita, sin dudar un momento, se inclinó ante su antiguo amigo y le besó los pies ante la mirada atónita de los peatones que circulaban por el lugar. Después, erguida, en su dignidad, estiró la mano para recibir la limosna prometida. El ofensivo joven, lleno de vergüenza, tuvo que cumplir lo que había prometido mientras sus compañeros se iban escabullendo avergonzados.

El reloj perdido [Concentrarnos para escuchar el susurro del Señor]

 

   Unos trabajadores estaban almacenando aserrín en el depósito de una fábrica de hielo, cuando uno de ellos advirtió que se le había caído el reloj de su muñeca. Todos se pusieron a buscarlo. Después de una intensa búsqueda entre charlas y risas, decidieron dejarlo y se fueron a tomar un café.

 

   Un joven que los había observado entró en el almacén y, al poco rato, se presentó ante los trabajadores con el reloj en su mano. “¿Dónde estaba?”, —le preguntaron. “¿Dónde?, pues en el almacén”, —les dijo el joven.  “No puede ser, —dijeron ellos— lo hemos buscado por todas partes. ¿Cómo lo has encontrado? “Hice un silencio absoluto hasta que pude percibir el suave tictac del reloj y lo saqué de en medio del aserrín.”

 

No dejemos fuera al Señor. [Jesús nos pide a gritos que lo escuchemos] 

 

   En el aeropuerto de una ciudad del Extremo Oriente se presentó una fuerte tempestad. Los pasajeros atravesaron corriendo la pista para subir a un avión a punto de despegar. Un misionero, empapado hasta los huesos logró encontrar un sitio libre junto a la ventanilla. La azafata ayudaba a otros pasajeros a irse acomodando. El avión estaba a punto de despegar y cerraron la puerta de embarque. De repente se vio a un hombre que corría hacia el avión, protegiéndose de la lluvia lo mejor que podía con un impermeable.

 

   El pasajero retrasado golpeó con fuerza la puerta del avión gritando que le abrieran. La azafata le explicaba con gestos que era demasiado tarde. El hombre golpeaba con más fuerza. La azafata trataba de convencerlo que no ya era posible entrar, que no había nada que hacer. El hombre insistía pidiendo a gritos que le abrieran. Por fin, la azafata acabó por ceder y abrió la portezuela. Estiró la mano y ayudó al pasajero retrasado a subir a bordo. Y se quedó boquiabierta, al ver que aquel hombre era el piloto del avión. 

Como la “quinilla” “Duros de corazón” 

   Un misionero recién llegado a la selva peruana relata que, en 1968, el Padre Santos, a quién le gustaban las bromas inocentes y pícaras, lo llamó un día pidiéndole un favor. “¿Me podías cortar ese pequeño tronco?” Con mí mayor inocencia tomé el hacha y golpeé el tronco con toda mi alma. El hacha rebotó sin hacer la menor mella al tronco. Mientras tanto él se reía. Era un tronquito de una madera que se llama. “quinilla”, que una vez se seca es duro como el hierro. Ahí ya no puedes hacer nada porque no se deja trabajar por su dureza.

Falta de fe 

   Llega un predicador a un pueblo y grita en voz alta: Vengo a orar por los enfermos. Llévenme donde esté el enfermo que el Señor lo va a sanar. Una señora le dice: En mi casa mi suegro está en cama muy grave por una enfermedad, pero le advierto es juez y si usted no lo sana, lo manda a la cárcel por embustero. El predicador se queda pensando un momento y dice: ¡Bueno…mejor empecemos con otro más sanito…!

Viejito Sordo. [Se hicieron los sordos al mensaje de Jesús]

  

   Un viejito que era muy rico perdió la audición poco a poco hasta quedarse completamente sordo. Como era millonario fue a ver un médico que le vendió un aparato de última tecnología para que pudiera escuchar. Con el audífono diminuto en el oído el viejito se fue muy contento. Al mes regresa y le dice al médico: -Doctor, estoy muy feliz porque oigo perfectamente, incluso puedo escuchar lo que dicen en la habitación de al lado. - su familia debe estar muy contenta por eso mi querido amigo!...- No lo creo doctor; ellos no saben nada, y ya cambié mi testamento 4 veces en este tiempo.


Resistencias humanas

    

   Dos buenos amigos, uno sacerdote y el otro un joven profesor, quien tenía unos valores humanos extraordinarios. Pero el profesor no iba a misa más que rara vez a pesar de decir que era creyente. Un día el sacerdote le preguntó: ¿Por qué no vas a misa los domingos? A lo que el profesor respondió: padre es que tú tienes una forma de explicar en la homilía muy convincente. Por ahora no quiero cambiar mi vida, si voy y te escucho, a lo mejor cambio.

 

El niño y el tendero: [Sordos ante el llamado a la conversión] Misa con niños

  

   Llega un niño corriendo a la tienda y le grita al vendedor: ¡Un helado por favor, un helado por favor! No me grites que no estoy sordo. ¿De cuáles galletas es que quieres?

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 13° Domingo del Tiempo Ordinario, 1 de Julio 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 3 jul. 2018 11:35 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 3 jul. 2018 13:05 ]


 Amuleto de la buena serte: 

   Se encontraron dos amigos que hacía mucho tiempo no se veían. Uno le pregunta al otro: “¿Cómo te ha ido?”. “Muy mal -responde el otro con acento sombrío -. Mi esposa me dejó para irse con mi mejor amigo. Perdí todos mis ahorros jugando en las maquinitas. El banco me acaba de quitar la casa.

 

   Mi hija quedó embarazada, y no sabe quién es el papá de la criatura. Mi padre salió al campo y lo mató un rayo. De mis dos hijos, uno está en la cárcel por drogas. Y a mi perro lo atropelló ayer un camión”. “¡Cómo lo siento! -se compadece el amigo-. Y dime: ¿A qué te dedicas?”. Responde el otro: “Vendo amuletos para la buena suerte”. 

Esperando ayuda: [La fe no es un fanatismo] 

   Hubo una inundación muy grande en un pueblo pequeño. Todas las personas buscaron la manera de salvarse, pero un hombre se quedó solo en ese lugar, subió al techo de su casa y rezaba incansablemente con mucha fe, pidiendo que Dios lo salvara, porque confiaba plenamente en el Señor y estaba seguro que lo salvaría. De repente fue interrumpido por un hombre que pasaba en una balsa diciéndole que se subiera, sin embargo, el hombre respondió "Dios me salvará" y lo dejó ir. 

   Luego pasó un hombre en un bote, luego una lancha y finalmente un helicóptero. A todos los rechazó diciendo: "Dios me salvará." Finalmente se ahogó y llegó al cielo. Dios lo recibió a la entrada. El hombre, molesto, le reclamó a Dios: "¿Por qué no me salvaste si yo confiaba en ti?" - Dios le respondió: "¿Y la balsa, el bote, la lancha y el helicóptero que te mandé? 

 ¿Cuestión de mucha fe?: 

   Una monjita iba por carretera y el carro comienza a jalonar. Se estaciona, se baja y levanta el capó, pero se da cuenta que no entiende de mecánica y lo cierra. Pasa un señor en su furgón. Lleva prisa, pero decide parar y ayudarla. ¿Qué pasó hermanita? - Vera usted; venía de lo mas bien y comenzó a toser, a toser y se paró. El señor va directo al tanque de la gasolina introduce un palo; sale seco. Mire hermanita, ni olor a gasolina tiene el tanque; la hermana se lleva la mano a la cara y dice ¡¡hay me olvidé. Viera, me dijeron en el colegio que llenara el tanque y me olvidé. El señor le dice: - mire, tengo una manguera, pero necesito un recipiente. ¿Tiene alguna cosa… lo que sea… un termo…lo que sea? 

    La hermana va al baúl del carro, pero se regresa avergonzada y le dice: mire…tengo, ¡pero no tengo…! ¡¡¡Cómo así hermanita!!! Cualquier recipiente sirve. Se dirige al baúl, lo abre… La vergüenza de la hermana es porque se trata de una bacinilla. El señor muy caballero, le dice: hermana esto sirve. 

   El señor llena la bacinilla de gasolina y la hermanita le dice: usted ya ha hecho mucho por mí; yo me encargo de echarle al tanque. ¿Segura hermana? Si, vaya con Dios. Mil gracias. Se queda sola y cuando la está echando al tanque pasa un señor en un camión, se queda mirando y no lo puede creer. Para al lado, baja el vidrio y le dice: hermana está bien que tenga fe, ¡pero no es para tanto…!

La mujer enferma, ejemplo de fe: 

   Le pregunta un alumno al maestro: 

¿Cómo se aprende a confiar en que Dios lo puede todo?

 Confiar en la providencia - dijo el maestro-, es como entrar en un restaurante de lujo sin llevar un centavo en el bolsillo y pedir una docena de ostras con la esperanza de hallar una perla dentro de ella, para pagar la cuenta. 

No le dejemos todo a Dios: [La mujer enferma, buscó la solución]. 

   El sacerdote en la misa, justo antes la ofrenda dijo a sus fieles: Hermanos, tenemos un problema. El tejado de la iglesia está en mal estado y tenemos que arreglarlo. Tengo dos noticias al respecto, una buena y otra mala. ¡La buena es que tenemos el dinero! - Y la mala es que está en sus bolsillos. 

¿Fe ciega? 

   El pastor de una iglesia estaba concientizando para que los fieles, con el poder de Dios y con mucha fe, le ayudaran a hacer colectas. En ese momento una invidente entra al culto y escucha al pastor, que en su predicación justamente estaba diciendo: “Hermanos, ¡es el momento de lanzarnos todos a la siega!”, a lo cual la mujer interrumpe la predicación diciendo: “El primero que me toque le daré con mi bastón”!

Fe profunda. [Para misa con niños] 

   Un tipo estaba de paseo por el campo con su lujoso auto deportivo, cuando llega a un cruce donde se encuentra con un gran charco de agua. Al ver esto baja del auto para cerciorarse que el charco no fuera tan profundo para poder pasar. 

   En eso se encuentra a un campesino durmiendo la siesta en el pasto y el tipo le pregunta: ¡Hey! amigo, ¿Es muy hondo este charco? No patrón, está bastante pandito. El tipo, confiado, coloca el carro en primera y arranca para pasar el charco rápido, pero su auto se hundió completamente en el charco. El tipo logra salir a duras penas y casi ahogado va a reclamarle al campesino. Oye, ¿No dijo que no estaba muy hondo?  Y el campesino le responde: ¡¡¡Ve!!!, qué raro patrón, porque a mis paticos el agua apenas les llegaba al pecho!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 12° Domingo del Tiempo Ordinario, 24 de Junio 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 25 jun. 2018 17:51 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 25 jun. 2018 18:11 ]


El león y el elefante: [En el Bautista, no cabía la arrogancia sino la humildad] 

   Estaba el Rey León todo borracho caminando por la selva. Toma entre sus patas al conejo, lo levanta por las orejas, lo acerca amenazadoramente a sus ojos y le pregunta. Conejo, ¿Quién es el Rey de la Selva? ¡Tú León, sólo tú!, responde el conejo asustado.

   El León lo suelta y hace lo mismo con la tortuga, el jabalí, el búho, y se encuentra al elefante, lo toma por la trompa y le pregunta: Elefante, ¿Quién es el Rey de la Selva? A lo que el elefante lo enrolla en su trompa y lo golpea repetidas veces contra el piso, y contra los árboles; lo lanza contra las piedras. Se levanta el León todo herido y dice: ¡Pero bueno, si no sabes no te pongas bravo! 

Carta de un padre a sus hijos [Enseñanza con motivo del día del Padre]

 

   Mientras vivan en esta casa obedecerán las reglas. Cuando tengan su casa obedecerán sus propias reglas. Aquí no gobierna la democracia, no hice campaña electoral para ser su padre: ustedes no votaron por mí. Somos padre e hijos por la gracia de Dios, y yo acepto respetuosamente el privilegio y la responsabilidad. Al aceptarla adquiero la obligación de desempeñar el papel del padre lo mejor posible.

 

   No soy su compinche, nuestras edades son muy diferentes. Podemos compartir muchas cosas pero no somos compañeros, pero si amigos. Soy su padre, y eso es cien veces más que un amigo. También soy su amigo, pero estamos en niveles completamente distintos. En esta casa harán lo que yo diga y no deben cuestionarme porque todo lo que yo ordene estará motivado por el amor. Les será difícil comprenderlo hasta que tengan un hijo, mientras tanto confíen en mí Atte: Su Padre.

Apúntalo [Para no olvidar las maravillas, ni las promesas del Señor] 

   Una pareja de ancianos va al médico para hacerse un chequeo, y el doctor les dice que están perfectamente, a lo que la anciana le dice: Sí, físicamente estamos bien, pero el mayor problema que tenemos es que...cada año que pasa nos volvemos más olvidadizos.


   El doctor responde: Bueno, a su edad eso es normal. El mejor remedio para eso es apuntarlo todo. Deben tener siempre una libreta a mano para apuntar cualquier cosa para que no se les olvide. Esa noche, en casa, están viendo la TV y el abuelo se levanta.

– ¿Adónde vas? –dice ella.

–Voy a la cocina. –Pues ya que vas, ¿me traes una bola de helado? ¡Pero apúntalo, que no se te olvide!

–Mujer, no digas tonterías, para eso no hace falta apuntar nada…

– ¡El médico dijo que había que apuntarlo todo…! – ¡Te digo que no voy a apuntar esa tontería!

–Bueno…por cierto, a la bola de helado échale unas cuantas fresas por encima… ¡Y apúntalo, viejo, apúntalo!

– ¡Que no lo apunto, mujer, si voy a estar aquí en un momento!
–Ah ¡ …Y nueces! Échale nueces por encima también… ¡Pero haz el favor de apuntarlo…Yo te conozco!! – ¡Qué pesada, déjame ya en paz que no voy a apuntar nada! El viejo se va a la cocina refunfuñando, y vuelve al rato con dos huevos fritos y jamón en un plato: La abuela se queda mirando el plato, y grita: – ¿Ves, viejo? ¡Se te olvidaron las tostadas!!!

 

El tenedor y la cuchara: [Unos escuchan al Bautista, otros no].

 

   Va una cuchara por la calle, y un tenedor le grita: ¡Hey, cuchara! cuchara! cuchara¡¡¡ Pero la cuchara sigue su camino sin detenerse!!!! El tenedor, extrañado, dice: Ve…qué raro: Parece que “no es-cuchara…”

 

La importancia de estar presentes [Día del padre, para niños]

 

   A los niños les encanta actuar, y más si sus padres están entre el público viéndolos. Un grupo de niños, antes de una actuación, estaban hablando acerca de sus papás: - Mi papá es doctor, gana mucho dinero y tenemos una piscina. - Mi papá es abogado, viaja a otros lugares y tiene amigos muy importantes. - Mi papá tiene su propia empresa y tenemos nuestro propio avión. Y el último dijo... "En cambio…Mi papá…está aquí"

 

Papá tierno: [Misa con niños] 

   Una niña de 10 años va a pescar con su padre y vuelve a su casa con un chichón en la cabeza. La madre, asustada, pregunta:- Hijita, ¿qué sucedió?- Fue un mosquito mamá...- ¿Y te picó? – No, no tuvo tiempo, porque papá lo mató con el remo.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 11° Domingo del Tiempo Ordinario, 17 de Junio 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 23 jun. 2018 19:46 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 23 jun. 2018 19:59 ]


Crecer, pero dejando crecer [Dando todo, no ayuda crecer…]

   El sabio le encargó al discípulo que cuidara del campo de arroz. El primer año, el discípulo vigiló que nunca faltara el agua necesaria. El arroz creció fuerte y la cosecha fue buena. El segundo año, el discípulo tuvo la idea de añadir un poco de fertilizante. El arroz creció rápido y la cosecha fue mayor. El tercer año, colocó más fertilizante. La cosecha fue aún mayor, pero el arroz nació pequeño y sin brillo. El sabio le dijo: - Si sigues aumentando la cantidad de abono, la cosecha del año que viene no tendrá ningún valor. No olvides que: “Fortaleces a alguien cuando le ayudas un poco. Pero si le ayudas demasiado, lo debilitas”. 

La sabiduría del tiempo. [La semilla no puede acelerar el fruto…] 

En cierta ocasión, un padre de familia le preguntó al rector de una universidad, si el plan de estudios no podría simplificarse, a fin de permitirle a su hijo concluirlo "por medios más rápidos y sin tanto esfuerzo". El Rector, le respondió: Ciertamente, pero todo depende de lo que usted pretenda hacer de su hijo. A un roble le toma cien años para crecer. A una simple calabaza, le bastan dos meses. No olvide que “El sol se toma el tiempo que necesite para salir y para ocultarse, y no se le puede apresurar”. 

El árbol de bambú Japonés: [Ir despacio…se llega lejos]

   Cuando un cultivador planta una semilla del árbol de bambú; el bambú no crece inmediatamente por más que se riegue y se abone regularmente. De hecho, el bambú japonés no sale a la superficie durante los primeros siete años. Un cultivador inexperto pensaría que la semilla es infértil, pero sorprendentemente, luego de transcurridos estos siete años, el bambú crece más de treinta metros en solamente seis semanas. Durante los primeros siete años el bambú se dedica a desarrollar y fortalecer las raíces, las cuales van a ser las que luego lo hagan crecer tanto en solamente seis semanas.

Niño pretensioso: [Para misa con niños] 

Papá, papá, cuando yo sea grande quiero ser boxeador. - Hijo, no quiero desanimarte con tus metas en la vida, pero puede llegar a existir un contrincante mejor que tú. - Es verdad papá, cuando sea grande entonces “quiero ser contrincante”!. 

El pájaro y la semilla 

– Papá, papá, ¿de dónde vienen los niños? Y el padre empieza a contarle:

 – Un día, hija mía, llega un pájaro con una semilla y la planta en el jardín. 

Al pasar nueve meses, la mamá la recogió y de ahí viniste tú. Por la tarde la niña escribe en su diario: – “Hoy he hablado de sexo con mi padre… Y no tiene ni idea”. 

Darle tiempo al tiempo[Esperar, pero no tanto] [Para niños]

   Dos semillas están juntas en la tierra sembradas. La primera dice: "Quiero crecer! Quiero que mis raíces lleguen muy abajo en el suelo y que mis retoños rompan la corteza de la tierra que tengo arriba... Quiero desplegar mis brotes como banderas para anunciar la llegada de la primavera... 

   ¡Quiero sentir el calor del sol en mis ramas y la bendición del roció matinal en mis pétalos!" Y entonces creció. La segunda semilla dijo: "Tengo miedo. Si dejo que mis raíces vayan hacia abajo, no sé qué encontraré en la oscuridad. ¿Si me abro camino a través del suelo duro, puedo dañar mis retoños...Y qué tal que algún animal trate de comer mis retoños? O tal vez algún niño me arranque del suelo. No…Mejor conviene esperar hasta que esté segura". Y entonces espero, esperó y esperó…Pasó una gallina y se la comió. 

Saber esperar: [Los frutos del Reino, requieren tiempo y paciencia]  

 Frank Sheed estaba exponiendo los valores del Cristianismo a un grupo de personas congregadas en el Hyde Park de Londres. Un hombre de la calle y desaseado lo interrumpía constantemente tratando de ridiculizarle con sus bromas. Frank no permitió que se le descarrilara la paciencia ni la humildad. 

   El molestoso volvió a la carga gritándole: "El Cristianismo ha estado en el mundo por más de 2.000 años y mire el estado en que todavía se encuentra el mundo". A lo que Frank le contestó: "Caballero, el agua también ha estado en el mundo por más de 2.000 años, y fíjese lo desaseado que usted está".

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 10° Domingo del Tiempo Ordinario, 10 de Junio 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 11 jun. 2018 8:33 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 11 jun. 2018 9:34 ]


El Tornillo [El que sabe…sabe] 

   Un experto fue llamado a arreglar una computadora muy grande y extremadamente compleja, que valía 12 millones de dólares. Sentado frente a la pantalla, oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato. Sacó un pequeño destornillador de su bolsillo y, entre cientos de tornillos, dio vuelta y media a uno diminuto. 

   Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba funcionando perfectamente. El presidente de la compañía se mostró encantado y se ofreció a pagar la cuenta en el acto. – ¿Cuánto le debo? -preguntó. – Son mil dólares, si me hace el favor. – ¿Mil dólares? ¿Mil dólares por unos minutos de trabajo? ¿Mil dólares por apretar un simple tornillito? ¡Ya sé que mi computadora cuesta 12 millones de dólares, pero mil dólares? ¡Eso es un abuso! 

 

   Yo le pagaré sólo si me manda una factura perfectamente detallada que justifique esa cantidad. El experto asintió con la cabeza y se fue. 

   A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura, la leyó con cuidado, movió la cabeza y procedió a pagarla de inmediato, sin chistar nada. La factura decía: 

Servicios Prestados:

·        Apretar un tornillo…………………….. 1 dólar.

·        Saber qué tornillo apretar………. 999 dólares.

Multa al pastor: [Jesús no se deja embaucar por el maligno]

 

   Un Pastor, cierto día estacionó su vehículo en una zona donde era prohibido estacionarse, y pegó en el vidrio de su carro el siguiente mensaje: “He dado 10 vueltas alrededor de esta cuadra buscando estacionarme. Tengo un compromiso importante que debo cumplir. Perdónanos nuestros pecados”. Cuando regresó encontró la siguiente respuesta acompañada de la respectiva multa: “He estado 10 años dando vueltas alrededor de esta cuadra. Si no le coloco una multa, pierdo mi empleo. “No nos dejes caer en tentación.”

Perrito astuto: [Habilidad de Jesús para sortear las acusaciones]. 

   Un cazador va al África y lleva su perrito para no sentirse solo. Un día, ya en África, el perrito, persiguiendo mariposas, se aleja y se pierde, comenzando a vagar solo por la selva. En eso ve a lo lejos que viene una pantera enorme a toda carrera y, al ver que la pantera lo quiere devorar piensa con rapidez qué puede hacer. Ve un montón de huesos de un animal muerto y se pone a mordisquearlos.

 

   Cuando la pantera está a punto de atacarlo, el perrito dice: ¡Ah! ¡Qué rica estaba esta pantera que me acabo de comer!". La pantera lo escucha y frenando en seco, gira y huye despavorida pensando: "Ese perro casi me come a mí también!". Un mono que estaba trepado en un árbol cercano y que había visto y oído toda la escena, sale corriendo detrás de la pantera para contarle como la había engañado ese tris de perrito... Pero el perrito alcanza a oír lo que le decía el mono a la pantera.

 

   La pantera muy enojada le dice al mono: "Súbete a mi espalda y busquemos a ese perro a ver quién se come a quién!”. El perrito ve a lo lejos que vuelve la pantera, ahora, con el mono encima... Y ahora ¿Qué hago...", se pregunta y, en vez de salir corriendo, se queda sentado dándoles la espalda como si no los hubiera visto, y cuando la pantera está a punto de atacarlo, el perrito dice: - "Pero ¡qué le pasaría a ese mono perezoso!... ¡Hace media hora que lo mandé a traerme otra pantera y nada que aparece!...

 

Cuando Dios manda…Manda

 

   Una señora muy pobre llamó por teléfono a un programa cristiano de radio pidiendo ayuda.

 

Amargado, un personaje malévolo muy conocido que oía el programa empezó a maquinar para burlarse de la pobre señora. Consiguió su dirección, llamó a sus secuaces y les ordenó que compraran alimentos y se los llevaran a la mujer con la siguiente instrucción: “Cuando ella pregunte quien mandó estos alimentos ustedes le van a responder que fue mandado por el diablo.”

 

    Cuando llegaron a la casa, la mujer los recibió con gran alegría y entonando un cántico de alabanza al Señor, comenzó a guardar los alimentos que le llevaron los secuaces del diablo.

 

   Al ver ellos que la mujer no preguntaba quien se los había enviado, le dijeron: -Señora, pero ¿no quiere saber quién le envió todos estos alimentos? La mujer, con rostro de bondad, con mucho gozo y dulzura, riéndose les respondió: -No, mis hijitos, no es necesario. Cuando Dios manda, ¡hasta el diablo le obedece!

 

Jaimito el travieso: [Echar la culpa a otro…Maniobra del maligno] Para niños.

 

   El pequeño Jaimito era muy travieso. Cuando cometía alguna travesura acostumbraba a echarle la culpa a otro. En una ocasión era tan probada su culpa que su padre lo sentenció a 25 fuetazos. 

   El niño espantado viendo que no había escapatoria, lloraba a más no poder: -Papa, Papá, no es justo que me pegues a mí solamente, no es justo… 


   ¿Y si te digo que alguien me obligó, lo castigarías a él? -Por supuesto, dime quién fue y dónde se encuentra el que se atrevió a inducirte a hacer tal barbaridad. -Pues… fue el diablo y… lo encuentras por ahí suelto.  -Mira, al diablo lo castigará Dios algún día, ¡pero tú… los 25…los tienes porque los tienes!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Solemnidad de Corpus Christi, 3 Junio 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 4 jun. 2018 18:36 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 4 jun. 2018 19:39 ]


Diferencia entre el cielo y el infierno. [Jesús se dio en eterna comida para alimentar a los demás…] 

   Una leyenda China dice que la diferencia entre el cielo y el infierno es muy pequeña. “El maestro quiso que su discípulo lo experimentara por su cuenta. Para ello, lo llevó primero a la sala del infierno. Allí se encontró en el centro una mesa llena de arroz. En torno los condenados, cada uno tenía una cuchara muy larga en la mano. Tan larga que cuando quería meter el arroz en su boca hambrienta les era imposible. Allí estaba el arroz, pero todos se morían de hambre. 

   Lo pasó luego a la sala del cielo. La escena era la misma, entonces el alumno preguntó: ¿Y dónde está la diferencia si el panorama es el mismo? ¿Tú crees que es el mismo? ¿No te das cuenta de que aquí comen todos y ninguno pasa hambre? La gran diferencia está en que el infierno impera el egoísmo: ni come ni da de comer, porque cada uno se aferra a su cuchara y piensa en su propia hambre, mientras que en el cielo cada uno piensa en el hambre del otro, y nadie come con su propia cuchara, sino con la cuchara del otro. 

La Eucaristía: El menú de salvación.

 

   Una familia del este de Europa decidió emigrar a América. Sus familiares y amigos se reunieron para despedirles y como regalo de despedida les dieron pan y queso. Eran pobres como ellos y no podían ofrecerles nada más. La familia reunió pan y queso suficientes para que les durara durante toda la travesía. Viajaron en un viejo barco de vapor recluidos en su camarote durante todo el viaje para no malgastar sus pocos ahorros.

 

   Todas sus comidas consistían en pan y queso. La víspera del desembarco, el más pequeño de los hijos, un muchacho de nueve años suplicó insistentemente a su padre que le dejara salir para comprarse una manzana, estaba ya enfermo de tanto pan y queso. El padre, de mala gana, le dio unos céntimos para que subiera a cubierta y se comprara la manzana. Y le ordenó que volviera inmediatamente al camarote. El muchacho salió, el tiempo pasaba y no regresaba, su padre preocupado por la tardanza fue en su búsqueda. Lo buscó en el comedor del barco y cuál sería su sorpresa al verlo comiendo una cena suculenta. Pensando en el gasto, se indignó y empezó a regañarlo. El muchacho se levantó y le dijo: "Papá, todo es gratis. Lo podíamos haber comido todos los días. La comida estaba incluida en el pasaje".

 

Extendiendo al Pan de Dios [¿Qué hacemos con el Pan divino?]

 

   Un hombre descubrió la manera de hacer fuego. El pueblo entero dio un paso gigante en su evolución. Viendo la importancia del invento, cogió los instrumentos que le sirvieron para hacer el fuego y se fue a la tribu más cercana y les enseñó el proceso. Todos quedaron maravillados al ver aparecer el fuego ante sus ojos.

 

   Se marchó muy contento por haber ayudado a aquellos hombres. Mucho tiempo después volvió a ver en qué habían avanzado con el invento del fuego. Cuando les preguntó, lo llevaron a un lugar donde habían construido un altar y habían guardado en una urna de oro los instrumentos para hacer el fuego. Todos los días iban a adorar los poderosos instrumentos, pero no vio fuego por ninguna parte. 

Alimento de eternidad. 

   Un hombre escribió una carta al director del periódico de su localidad, y comentaba el poco sentido que había tenido para él acudir a la Eucaristía cada domingo. “He ido durante treinta años -escribía-, y desde entonces he escuchado algo así como 3.000 homilías. Pero no puedo recordar una sola de ellas. Pienso entonces que he gastado mi tiempo y los sacerdotes el suyo dando sermones de balde. A raíz de aquella carta comenzó una pequeña polémica en las cartas al director de aquel periódico. 

   Continuó durante semanas, hasta que alguien escribió unas breves líneas que sorprendentemente callaron a todo el mundo. "Llevo casado 30 años. Desde entonces he tomado aproximadamente 32.000 comidas y cenas. Pero no puedo recordar el menú entero de ninguno de esos días. Sin embargo, no por eso debe deducirse que haya sido en balde. Me alimentaron y me dieron fuerza para vivir, y si no hubiera tomado aquellas comidas, habría muerto." 

Pan compartido… [Dios extendido]: 

   Era un día lluvioso y gris. Allí estaba frente a mí, una niña apenas cubierta con un vestidito todo roto. Eran más agujeros que tela. Sus cabellitos mojados, tiritando de frío, sola y hambrienta. Y contemplando esa escena le reclamé a Dios. "¿Cómo es posible, Dios, ¿que habiendo tanta gente que vive en la opulencia, permitas que esta niña sufra hambre y frío? ¿Cómo es posible que te quedes ahí tan tranquilo, ante tanta injusticia, sin hacer nada? ¿Acaso no eres todopoderoso?" Luego de un silencio que me pareció interminable, sentí la voz de Dios que me contestaba: ¡Claro que he hecho algo! ¡Te hice a ti!… ¡Ayúdala! 

Moraleja: La clave de la verdadera felicidad es la “comodidad”: es decir: COMO DÍ…DAD. 

Panadero pobre 

   Un padre de familia muy rico, con muchos autos: Mercedes, BMW, Toyota, Cadillac, entre otros, muy preocupado porque no podía salir a ninguna parte con su familia por la inseguridad de las carreteras, decide comprar un Renault 4 para los fines de semana: - ¡En este carro - le dice a su familia-, no vamos a despertar sospechas! Si nos secuestran, decimos que yo soy panadero, y que vivimos de una panadería de barrio, ¿ok? - Se van a dar la vuelta a Cuernavaca y efectivamente los secuestran y los interrogan por separado. 
   

   A la pregunta por "sus bienes materiales"- El padre responde: - Yo soy panadero, y todo el sustento de mi familia proviene de lo poco que nos queda de la panadería. La madre a su vez les responde: - Mi esposo es panadero, y yo le ayudo en la panadería. De eso vivimos todos. El hijo mayor por su lado dice: - Yo hasta me tuve que salir de estudiar, para ayudarle a mis padres en la panadería. Todo iba muy bien, hasta que le preguntan al menor: - ¿Y cómo se llama la panadería de tu papá? – Y él responde: ¡BIMBO! 

El plato más grande. [En la Eucaristía, a todos se nos da por igual…] 

   En una familia numerosa y de pocos recursos, conformada por los padres y 6 hijos, el menor de ellos siempre se quejaba porque según él, a sus hermanos les daban más comida en plato que a él. La verdad es que la mama a todos les servía por igual. Un día el papá de los niños llamó a su esposa y le dijo: Como estamos en el mundial, el patrón nos invita a ver un partido y a comer. 

   La señora vio la ocasión perfecta para dar a su hijo, la porción del papá. En eso, el niño llamó a la mamá y le dijo que llegaría tarde porque tenía que hacer una tarea en grupo, que por favor le guardara la comida. La señora le guardó en el horno el plato con la doble porción y al llegar el niño y ver el plato, lo único que atinó a decir fue: ¡Jaaa…si este es mi plato como sería el de mis hermanos…!   

Los discípulos: 

   Llega Jesús con sus discípulos y les dice: - Tomen una piedra y síganme. Todos toma una piedra más o menos grande, solamente Judas toma una piedrita pequeña. Al llegar a cierto paraje, Jesús les dice: traigan sus piedras que las voy a convertir en pan. Todos comen hasta estar satisfechos, menos Judas que se queda enojado y con mucha hambre. 

   Al día siguiente lo mismo, Jesús y les dice: Tomen una piedra y síganme. Todos toman una piedra normal, menos Judas, que cogió una piedra enorme, y a duras penas, podía llevarla. Llegan a la orilla de un lago y Jesús les dice: - ¡Descansen, hoy comeremos pescado!

El pan que habla: [Para misa de niños] 

   Llegó un circo a una ciudad, y en cartelera coloca “el pan que habla”. Toda la gente decidió ir a ver al pan que habla, así que en la noche el circo estaba repleto. Cuando salió el presentador, dice: “Esta noche no pudo llegar el pan que habla por problemas de panadería, pero mañana se lo tendremos”. 

   Al otro día lo mismo, y así varios días. A casi un mes, el público seguía gritando: ¡Queremos al pan que habla! ¡Queremos al pan que habla! Entonces el presentador dice: Hoy lo tenemos, pero necesitamos a un miembro del público. Y sale un caballero, traen una piscina y la colocan en medio de la carpa. Entonces, le pasan un pan al caballero y le dicen: Sumérjalo unos segundos, ahora sáquelo, ¿cómo está el pan? ¡Está blando…! 

Moraleja: Luego de comulgar, hemos de hablar de las maravillas de Dios. 

No solo de pan vive el hombre: 

   Pregunta el juez al acusado: ¿así que robo ese pan porque tenía hambre? Si señor. ¿Y entonces por qué se llevó el dinero que había en la caja? Y el acusado responde: porque no solo de pan vive el hombre. 

Pan gratis. 

   En una cárcel, un preso comenta indignado a su compañero de celda: - Oiga, es absurdo y ridículo lo que están haciendo conmigo. - ¿Por qué? - Porque me metieron aquí por robar pan, y ahora me lo traen gratis todos los días. 

Me robaron el pan: [Para misa con niños]

Policía, policía… Dime pequeño…Me robaron mi pan. ¿Y estaba solo? ¡Noo¡ con bocadillo y quesito”.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Solemnidad de La Santísima Trinidad, 27 Mayo 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 28 may. 2018 9:38 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 28 may. 2018 10:04 ]


El mar en un pozo. [La Trinidad: Misterio inabarcable] 

   Hablando de la Santísima Trinidad San Agustín explica: “Como cuando un niño abre un pequeño pozo en la arena junto al mar y comienza a pasar con su manito el agua del inmenso mar al pequeño pozo, así es el misterio de la Trinidad, que no se puede abarcar. 

   Aunque es inmenso y sublime, de alguna manera cabe en nuestro corazón si lo pasamos con amor. 

   Mientras haya algo de agua en el pozo, de alguna manera tienes el mar…Si tienes a Dios en tu corazón, tendrás algo de él, aunque nunca podrás abarcar todo su misterio. 

El dulce misterio de Dios: [Da todo el sabor] 

   La Profesora pregunta: ¿Cómo sabemos que Dios existe? Cada uno fue dando su propia respuesta. La profesora, queriendo ayudarles, volvió a preguntar: ¿y cómo saber que Dios existe si ninguno lo hemos visto? Todos se quedaron callados. Para los niños es evidente que lo que no se ve o se toca, como que no existe. 

   Hasta que un pequeño levantó la mano y tímidamente respondió: Señorita. Dios es como el azúcar. Mi mamá me dijo que Dios es como el azúcar que le coloca en mi leche todas las mañanas: que yo no veo el azúcar dentro de la taza en la leche, pero sí ella la sacara, ¡quedaría sin sabor! Pregunta para niños: ¿Qué le dijo el café al azúcar? – Sin ti, mi vida sería muy amarga… Y nosotros sin Dios… muy amargados… 

El pez anaranjado. [Ver el misterio con los ojos de Dios]. [Para misa con niños] 

   Un niño sale entusiasmado de la piscina, diciendo: Mami…allí en el fondo hay un pez anaranjado en forma de triángulo. 

La mamá se sumerge a su vez y sale sonriendo: Cariño, no he visto nada. 

 -Mami, le dice el niño, es que para verlo hay que cerrar los ojos... 

Moraleja:

si ves con los ojos del amor, siempre verás a Dios. 

El misterio de Dios, uno y trino: [Imágenes pedagógicas para niños] 

   Tres pliegues: una sola tela. Tres falanges: un solo dedo. Tres hojas en un trébol: un solo trébol. Tres flores en un tallo: un solo Buganville o trinitario. Papá-mamá-hijos: una sola familia. Rayos- calor –luz: el único Sol. Fuente- rio- riachuelos: una sola corriente de agua. Cáscara- clara- yema: un sólo huevo. Compositor- intérprete- director: una sola obra musical. Protectora-amiga-consejera: Una sola mamá (Mes de la madre) 

APUNTES 

El párroco y el chofer: 

   Un párroco al que llamaban a predicar a muchas iglesias y siempre le conducía el carro el mismo chofer, durante el viaje el chofer le dijo al padre: “Le he oído decir tantas veces el mismo sermón que me lo sé de memoria. Le apuesto lo que quiera que yo podría decirlo tan bien como usted”. El párroco le dijo: “estupendo, te voy a dar una oportunidad”. 

   Antes de llegar a la iglesia intercambiaron de ropa; el chofer se vistió de sacerdote y el sacerdote de chofer. Ya en la iglesia el chofer dio la charla y lo hizo muy bien. Luego le hicieron algunas preguntas. Pero hubo una sobre el misterio de la Santísima Trinidad a la que no sabía qué responder y como era rápido de reflejos dijo: 

“la respuesta es muy sencilla y para demostrarle lo fácil que es, le voy a decir a mi chofer que la responda” 

Exceso de velocidad: 

   Van dos monjitas en una moto pasando la curva de la muerte. Un policía ve cómo han pasado sin que se hayan estrellado pues iban como a mil por hora. Las detiene y les dice: ¿cómo es que no se han estrellado con esa velocidad? Y ellas responden: es que vamos con la Santísima Trinidad…Y el policía les responde: multa por ir cinco en la moto. 

Dios está en mi baño: [Para misa con niños] 

   La profesora pregunta a Juanito: ¿Dónde está Dios?, él responde: en el cielo. Muy bien Juanito. Ahora tú Jaimito, ¿dónde está Dios?: Jaimito responde en nuestro interior. Muy bien Jaimito. Ahora tú Carlitos, ¿dónde está Dios? Carlitos responde: en mi baño, profesora. ¿En el baño? ¿Cómo así? Es que todos los días mi mamá se coloca frente a mi baño y dice: Dios mío, Señor, llevas 4 horas en el baño y ¿no sales? .... 

Tres Personas [Tres en uno. -  Para misa con niños] 

   La profesora en el colegio dice; - a ver, tú Pedrito, dime 3 partes del cuerpo humano que empiecen por la letra C, y dice el niño: -Cabeza, corazón y cuello. Muy bien Pedrito. – A ver Carlitos, dime 3 partes del cuerpo humano que empiecen por la letra P, y el niño dice: - pierna, páncreas y pulmón. Muy bien. -Veamos tú, Jaimito…dime 3 partes del cuerpo que empiecen por la letra Z y dice el niño: - ¿Por la letra Z?...luego de unos instantes de silencio dice…las zejas, los zojos, y las zuñas. 

Id y haced discípulos[Yuca Tigre Catorce] [Misa con niños] 

   Llega un campesino a una iglesia para bautizar a su hijo, y el sacerdote le dice: – ¿Cómo vas a llamar a tu hijo? – Póngale “Yuca-Tigre-Catorce” – ¡Cómo!, exclama sorprendido el sacerdote ¿“Yuca-Tigre-Catorce”? 

 

– Sí señor Cura, exclama el campesino. 

 

– No, hijo mío, eso no puede ser, ese nombre no es cristiano. – ¿Que no es cristiano?, entonces ¿Por qué hay uno que se llama: “Papa-León-Trece”?

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Domingo de Pentecostés, 20 Mayo 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 21 may. 2018 9:02 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 21 may. 2018 9:32 ]


Dejar que Dios llegue a nosotros: [Despiertos ante el Espíritu] 

   Un feligrés le preguntó al sacerdote: ¿Qué puedo hacer para llegar a Dios? Y el sacerdote, a su vez, le preguntó: ¿Puedes hacer algo para que cada mañana salga el sol? - Un tanto enojado el feligrés le contestó: ¿De qué sirven, entonces, tantas predicaciones y tanta insistencia en la oración? ...Y el sacerdote le respondió: “Para que estés despierto cuando salga el sol”. 

El sabio y la piedra: [El Espíritu es el maestro interior, el maestro del corazón].

 

   Un sabio estaba un día sentado a la orilla de un río con sus alumnos; sacó del agua una piedra hermosa, dura, redonda y la rompió. Su interior estaba completamente seco. Esta piedra llevaba años dentro del agua, pero el agua no había penetrado en ella. Luego les dijo a sus alumnos: “lo mismo ocurre con los cristianos. Decimos tener el Espíritu, pero tal vez por dentro estamos secos”. 

Llenar de agua un colador [Habitar en las fuentes del Espíritu] 

   Cierta vez, una mujer visitó a un maestro y le preguntó ¿cómo llenar su alma de espiritualidad? El maestro le dio un colador y una taza, y fueron juntos a una playa cercana. Se pararon sobre una pequeña roca. El maestro le dijo: Muéstrame ¿cómo llenarías el colador con agua? Ella se inclinó y comenzó a llenarlo con la taza, per el agua siempre se salía - ¿Cómo se hace? – preguntó. - El maestro tomó el colador y lo arrojó al mar. El colador flotó un instante y después se hundió. –Ahora está lleno de agua y así permanecerá-le dijo -. “Ese es el modo de llenar un colador con agua y también de llenar tu corazón con el Espíritu. Sólo se logra arrojándose en la inmensidad de su divino amor”.
 

Todos necesitamos del Espíritu.

 

   En Rode Island, está la comunidad de las Hermanas de Jesús Crucificado, en la que cada hermana tiene un problema físico: la superiora es ciega, otras son sordas, otras parapléjicas. Pero cada religiosa edifica a otra y recibe ayuda en su necesidad. La que ve, guía a la ciega; las que pueden caminar llevan de la mano a las cogitas; la que oye, le explica a la sorda. El defecto de una, se vuelve oportunidad de ayuda para la otra.. Moraleja: La vida del Espíritu fluye en la comunidad porque nadie puede gloriarse de ser perfecto, nadie puede gloriarse de no necesitar a nadie.

 

Lápiz perdido [Si nos falta el “Aliento” (Spíritus), no tendremos Vida]

   Lápiz perdido = No lápiz.- No lápiz = No apuntes.-  No apuntes = No estudio.- No estudio = No graduación.- No graduación = No trabajo.- No trabajo = No dinero.- No dinero = No comida.- No comida = Flaco.- Flaco = Feo.- Feo = No amor.- No amor = No matrimonio.- No matrimonio = No hijos.- No hijos = Solo.- Solo = Depresión.- Depresión = Enfermedad.- Enfermedad = Muerte .- LECCIÓN:.- No pierdas tu lápiz porque MORIRÁS!

La superiora del Espíritu Santo: 

  Cierto día el papa, San Juan XXIII visitó un hospital a cargo de religiosas, denominado “Archi hospital del Espíritu Santo”. Al llegar, la superiora, toda nerviosa y muy emocionada, besó atropelladamente su anillo doblando la rodilla y sólo acertó a presentarse con estas palabras: -Santidad, soy la superiora del Espíritu Santo. Con una sonrisa ante tan original presentación y para apaciguarle los nervios, le respondió chistosa y afectuosamente: -¡Qué suerte tiene, hermana! Yo sólo he podido llegar a ser vicario de Cristo. 

Hermanos en el Espíritu: 

   Había dos hermanos de una iglesia. Uno de ellos trabajaba en una carnicería. Llegó otro hermano a la carnicería y le dijo al de la carnicería: "Hermano, ¿me fía dos kilos de carne?" Este le contestó, "No puedo." Le dijo el otro: "¿Pero, acaso no somos hermanos?" El carnicero le contestó, "Si, somos hermanos en el Espíritu, pero no en la carne." 

El empujoncito: 

   Un millonario hace una fiesta en su mansión, y en un momento para la música y mirando hacia la piscina donde criaba cocodrilos australianos, dice: Quien logre cruzarla y salir vivo al otro lado, ganará todos mis autos... ¿Alguien se atreve? Espantados, los invitados permanecen en silencio y el millonario insiste: El que se lance a la piscina, logre cruzarla y salir vivo al otro lado, ganará todos mis autos y mis aviones... ¿Alguien se atreve? 

   El silencio impera y una vez más, ofrece: El que se lance a la piscina, logre cruzarla y salir vivo al otro lado, ganará todos mis autos, mis aviones y mis mansiones. En este momento, alguien salta a la piscina. La escena es impresionante. Una lucha intensa, el hombre se defiende como puede, agarra la boca de los cocodrilos con pies y manos, tuerce la cola de los reptiles... ¡DIOS MÍO...! Mucha violencia y emoción. Después de algunos minutos de terror y pánico, sale el valiente hombre, lleno de arañazos, hematomas y casi muerto. El millonario lo felicita y le pregunta: ¿Dónde quiere que le entregue los autos, los aviones y las mansiones?  Gracias, pero no quiero sus autos, sus aviones ni sus mansiones. Impresionado, el millonario pregunta: Pero ¿qué quiere entonces? Y el hombre le respondió: yo solo quiero saber quién fue el que me empujo. 

No se pude esconder lo que es evidente: 

   Un contrabandista solía cruzar la frontera todos los días con unos canastos llenos de paja sobre un burro. Él admitía ser un contrabandista. Cuando volvía a casa por las noches, los guardias de la frontera lo registraban una y otra vez, cernían la paja, la sumergía en el agua e incluso la quemaban de vez en cuando. 

   Mientras tanto la prosperidad del contrabandista aumentaba visiblemente. Un día se retiró y fue a vivir en otro país, donde, unos años más tarde, lo encontró uno de los aduaneros y le preguntó: ahora sí lo puedes decir, ¿qué pasabas de contrabando que nunca pudimos descubrirlo? – él respondió: yo pasaba burros. 

La Santísima Trinidad. [Para misa con niños] 

   Un día la abuela regañó a su nieto y le dijo: “No sabes nada de catecismo”. El niño le contestó: “Lo sé todo”. “Sí, sí”, dijo la abuela, “¿qué sabes tú de la Santísima Trinidad?”. “Pues la Trinidad son tres insistió el niño el Padre, el Hijo y “el pájaro”

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 7° Domingo de Pascua, 13 Mayo 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 14 may. 2018 9:25 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 15 may. 2018 13:21 ]


El Avión: [El Señor, de cerca se ve mejor… Y estaré con vosotros] 

   Cuentan que una vez un niño le preguntó a su padre, de qué tamaño es Dios. Entonces al mirar al cielo, su padre vio un avión y le preguntó a su hijo ¿de qué tamaño él lo veía?. El niño le contestó: -Muy pequeño, apenas lo alcanzo a ver. 

   Entonces el papá lo llevó al aeropuerto y al estar cerca de un avión le preguntó: -Y ahora de qué tamaño ves el avión? Y el niño, asombrado, le respondió: -Papá, es enorme. El papá entonces le dijo: – Del mismo modo es Dios para ti. Su tamaño va a depender de lo lejos o cerca que estés de él. Cuanto más cerca estés de Dios…Más cerca estará de ti, y será más grande en tu vida” 

Bajar... ¡pero sobre todo subir! 

Al Papa San Juan XXIII, en cierta ocasión, siendo nuncio en París, lo llevaron a un campamento militar a bendecir unas instalaciones. Luego le presentaron a un grupo de paracaidistas a quienes les habló un rato, y terminó con estas sabias palabras: - Queridos paracaidistas: ¡No quisiera que olvidaran que, a fuerza de bajar del cielo en paracaídas, se vayan a olvidar de subir a él...! 

Seréis mis testigos, aunque no sea fácil. […Y ni las fieras les harán daño…] 

   Un avión cayó en la selva, y entre los sobrevivientes hay 3 pastusos y un caleño. Optan por quedarse dentro del avión, pero pasaron 3 días y se acabó la comida. Los pastusos, se reunieron dejando al caleño en un rincón y le dicen: -Por unanimidad te nombramos representante para que vayas a conseguir alimento para todos. - ¿Yo? ¡Pero si sólo tengo este cuchillito! -Así es caleño, la cosa es que ni siquiera te podrás llevar el cuchillo pues tendrás que dejárnoslo para cortar y preparar lo que vayas cazando. 

   Sacan al caleño del avión empujándolo y éste agarra un pedazo de madera y les deja el cuchillo. Se va por la selva. Pasan varias horas y no regresa. De repente, los pastusos se asoman por las ventanillas y ven al caleño corriendo, perseguido por un enorme y feroz león. Todos están de acuerdo que no lo pueden dejar morir, así que se ponen cerca de la puerta para abrirla en el último segundo... Viene el caleño, se acerca al avión, los pastusos abren la puerta, el caleño se agacha y en ese mismo instante el león da un salto cayendo dentro del avión. El caleño se levanta, cierra la puerta y les grita: - ¡Vayan pelándolo, que voy a buscar otro! 

Antes de subir al cielo: [Recomendación sabia] 

   Una madre superiora irlandesa de 98 años, estaba en su lecho de muerte. Las monjitas la rodeaban intentando hacerle cómodo su ascensión al cielo. Trataron de darle leche calientica pero no la quiso. Una monjita se llevó a la cocina el vaso de leche, recordó que tenía una botella de buen Cognac que les habían regalado en navidad y le puso dos buenos tragos a la leche. 

   Volvió a donde la superiora y le acercó el vaso a la boca. La superiora bebió un sorbito, luego otro y otro hasta que se tomó hasta la última gota. Las monjitas le dijeron: “Madre, danos una última palabra de sabiduría antes de subir al cielo… ¿Cuál sería tu mejor consejo?” Y Sin fuerzas, medio se incorporó y les dijo: ¡Por favor, no vendan esa vaca!!! 

La tienda y el cementerio: [Hacer de la tierra, el cielo] 

   En un pueblo, dos tipos no se podían ver. Uno administraba una tienda llamada “la última lágrima”, y el otro, justo enfrente de la tienda, administraba el cementerio en cuya entrada decía: “Aquí terminan las vanidades del mundo”. El administrador de la tienda, para ofender al del cementerio, colocó en la puerta de la tienda un letrero grande que decía: “Aquí se pasa mejor que enfrente” … Y el administrador del cementerio para desquitarse, colocó en la puerta del cementerio otro letrero más grande que decía: ¡¡¡Aquí están los que se la pasaban enfrente!!! 

Despedida solemne 

La esposa, ya en las últimas, y como queriendo despedirse, le dice a su anciano esposo: viejito, ¿te acuerdas cuando me rompí la pierna?... tú estabas a mi lado. ¿Te acuerdas cuando me robaron el carro?... también estabas a mi lado. ¿Te acuerdas cuando se inundó la casa? …tú estabas a mi lado… Amor…tú me traes mala suerte…! 

Subir por el poste[Para niños] 

Iba entrando un doctor a un manicomio y en el patio observó una fila de loquitos cerca de un poste, el doctor observó al que iba subiendo, que una vez arriba del poste, dijo: "Muy cierto"…y se bajó. Luego subió otro y dijo: "Así es, es verdad" y se bajó. 

   Al salir, el doctor volvió a ver una larga fila cerca del poste, y se preguntó que habría al final del poste. A la medianoche cuando los loquitos dormían, subió el poste con una linterna, para ver por qué todos los loquitos subían una y otra vez. Al llegar arriba se percató de una nota que decía: "Aquí se terminó el poste". 

Facilitar el ascenso. [Para niños] 

   -Una paciente de 60 años le pregunta al doctor: Oiga doctor, cuando subo la pendiente para llegar a mi casa me fatigo muchísimo, ¿Qué me aconseja tomar? Y el médico le responde: - Yo le aconsejo, que tome un taxi, señora. 

Madre, sólo hay una: [Por el día de la madre]

 

   La maestra les manda de tarea a todos los niños que escriban una poesía que termine con la frase: “Madre solo hay una”. Al día siguiente: - A ver Pedrito, ¿qué escribiste? Con la mano hacia el cielo dice: “Yo le escribo al ser más adorado, porque me cuida cuando estoy resfriado, y si debo decir cosa alguna, la digo con entusiasmo: “Madre solo hay una”. - Bien Pedrito!… A ver tú Carlitos.

 

   Con la mano en el pecho dice: “Con sincero sentimiento, me siento muy halagado, porque tú, madre, tú me has alimentado… tu eres mi sol, tu eres mi luna, por eso te digo: “Madre solo hay una”. - Muy Bien! - Ahora tú, Jaimito. Con la mano detrás de la cabeza dice: Madre, ayer, cansada y con sed te vi llegar del trabajo, y aun así, me arropaste entre tus brazos; llamaste luego a papá y me pediste un encargo: hijo de mi corazón, tráeme las dos cervezas que metí al congelador, y al abrir la puerta yo, le contesté con amargura: de las dos que me pediste… “! Madre…sólo hay una¡”.

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