Enseñanzas de Vida para Crecer en la Fe   


Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 32° Domingo del Tiempo Ordinario, 12 Noviembre 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 13 nov. 2017 7:38 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 13 nov. 2017 8:18 ]


No dejes por fuera al piloto [Jesús, único que nos lleva a Dios]

  En el aeropuerto de una ciudad del Extremo Oriente caía un tremendo temporal. Los pasajeros atravesaron corriendo la pista para subir sobre un DC3 a punto de partir para un vuelo interno. Un misionero, empapado hasta los huesos logró encontrar un sitio libre junto a la ventanilla. Una simpática azafata ayudaba a los otros pasajeros a irse acomodando. El avión estaba a punto de despegar y un miembro de la tripulación cerró la pesada puerta de embarque. De repente se vio a un hombre que corría hacia el avión, protegiéndose de la lluvia con un impermeable. 

 
   El pasajero retrasado golpeó con fuerza la puerta del avión gritando que le abrieran. La azafata le explicaba con gestos que era demasiado tarde. El hombre redobló los golpes contra la portezuela del avión. La azafata trataba de convencerlo de que desistiera. No es posible. Ya es demasiado tarde…Tenemos que partir, le decía la azafata. No había nada que hacer: el hombre insistía pidiendo a voces que le abrieran. Por fin, la azafata le abrió la portezuela. Estiró la mano y ayudó al pasajero retrasado a subir a bordo. Y se quedó boquiabierta. Aquel hombre era el piloto del avión.

La Hormiga y la cigarra (J. La Fontaine) [Cristianos ¿hormigas o cigarras?] 

   Cantó la cigarra durante todo el verano, retozó y descansó, y se ufanó de su arte, y al llegar el invierno se encontró sin nada para comer. Fue entonces a llorar su hambre a la hormiga vecina, pidiéndole que le prestara de su grano hasta que llegara la próxima estación. Y añadió: – Te pagaré con intereses antes de la cosecha, te doy mi palabra. Pero la hormiga preguntó a la cigarra: -- ¿Y luego tú qué hacías cuando en el tiempo de verano? - Cantaba noche y día libremente – respondió tranquilamente la cigarra. – ¡Ah, conque cantabas! - Me gusta tu frescura! Pues entonces ponte ahora a bailar. 

   No pases tu tiempo dedicada sólo al placer. Trabaja, y guarda de tu cosecha para la escasez del frio invierno.

Reflexión: Los “cristianos hormigas, no hacen mucho ruido, pero cada día van sembrando pequeñas esperanzas y mantienen buena reserva de aceite nuevo en sus corazones. Los cristianos cigarras, hacen demasiado ruido; dicen, pero no hacen. No tienen voluntad para esforzarse cada día porque no tienen fijo un objetivo definitivo.

 El Reino llega sin avisar: [De nada sirve llorar sobre la leche derramada]

 

   Según una creencia del campesino, cuando la leche hervida se riega sobre la estufa de carbón, las ubres de las vacas se cuartean y esto impide su ordeño adecuado. De ahí que las señoras del campo están muy atentas al momento en que la lecha comienza a subir por los bordes de la olleta. No hay cosa más inesperada, ni más frecuente, que la leche que se derrama sobre las estufas. Si uno se queda mirando la leche, parece que nunca va a hervir; solo basta un pequeñísimo descuido y las ubres de las vacas sufren las consecuencias.

 ¡Peligro, loro bravo te vigila! [El diablo nos quiere atacar] 

   Entra el cartero en una casa, y encuentra un letrero que dice: ¡Cuidado con el loro! Continúa husmeando, y otro cartel: ¡no moleste al loro!... El cartero, un poco asustado abre la puerta, y ve en una jaula, a un lorito pequeño, desgarbado y desplumado, con un letrero: ¡loro peligroso te vigila! El cartero, riéndose toca la jaula; el lorito, con su patica da un golpe en el suelo; y a dos perros que se encuentran detrás del cartero, un doberman y un rottweiler, con cara de hambrientos, les dice: ¡masacre y ¡sultán! al ataque! 

Policía vigilante [No dejemos que el diablo nos distraiga] 

   Un hombre detiene a una señora por la calle y le pregunta:

 -Disculpe, Señora ¿Ud. ¿No vio por aquí a un policía vigilando? -No, no vi a ninguno –respondió la mujer. -Perfecto! - ¡Entonces deme su cartera, su reloj y su collar!...

¡Que el Señor nos encuentre trabajando […Y no hago más na…!] 

   Dice un canto del combo de Puerto Rico: “Me levanto por la mañana, me doy un baño y me perfumo, me como un buen desayuno, y no hago más na. - Después me voy a la hamaca, a dormir una siestita; y a veces duermo dos horas y a veces más, y no hago más na. -Cuando se me pega el sueño, enseguidita me voy a acostar, y duermo hasta por la mañana y no hago más na…y no hago más na… -Qué bueno es vivir así, comiendo y sin trabajar, qué bueno es vivir la vida, ¡comiendo, durmiendo y no haciendo na…Por eso el Señor nos dirá: “¡No los conozco, porque no hicieron na…”! 

¿Costeños o cachacos? [La pereza y la envidia agotan el aceite del alma] 

   Un cachaco fue a una convención a la costa, y en eso ve a un costeño acostado en una hamaca, con una botella de ron vacía y haciendo tremenda siesta. El cachaco lo despierta y le dice: ¡Ala ¡- Ud. ¿No sabe que la pereza es la madre de todos los vicios? - Y el costeño sin moverse le contesta: “Si, yo sé que la pereza es la madre de todos los vicios y como a toda madre, hay que respetarla”. ¡Además, no olvide cachaco, que la envidia también es un pecado capital y hace más daño!!!

Loquitos [Dios siempre está viniendo] - Para misa con niños] 

   En un asilo de enfermos mentales, un loquito se levanta y dice: “Yo soy el enviado de Dios”, vengo a ver qué están haciendo. Todos se asustaron. Entonces, otro se levanta y dice: ¡No sea mentiroso! ¡Yo soy el enviado de Dios! - Se levanta otro y dice: “El enviado de Dios, soy yo”. Y así todos se peleaban diciendo lo mismo. De pronto alguien gritó más fuerte diciendo: tranquilos, tranquilos, no sé qué les pasa, ¡Porque yo no he enviado a nadie!

Precisión de vigilante [Ante el enemigo, estemos vigilantes] [Para niños].

    El vigilante grita: ¡Vienen los indios, vienen los indios! 

- El capitán alarmado le pregunta, como ¿cuántos vienen? – 2001 Capitán. 

El capitán sorprendido de la exactitud le pregunta: y ¿cómo sabe que son 2.001? 

- El Vigilante contesta: porque viene 1 adelante y como 2000 detrás.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 31° Domingo del Tiempo Ordinario, 5 Noviembre 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 12 nov. 2017 10:09 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 12 nov. 2017 10:44 ]


De tal palo, tal astilla. [El Ejemplo es la única manera de educar] 

   Suena el timbre de la puerta y sale el niño a ver quién es. Un señor, vendiendo repuestos de ollas a presión, pregunta por la mamá. Va el niño hasta la cocina, donde la mamá está atareada preparando el almuerzo y le dice: “Mamá, te busca un señor en la puerta”. La mamá, un poco desesperada porque llega la hora del almuerzo y todavía no está todo listo, le dice: “Vaya dígale que no estoy; que venga después”.  
  El niño, en su inocencia, regresa a la puerta y le dice al señor: “Manda decir mi mamá que no está; que por favor vuelva más tarde”. El vendedor, como los personajes de Condorito, se cae para atrás. Al día siguiente, el mismo niño llega sudando y con los zapatos raspados de tanto jugar fútbol en el parque, y le dice a la mamá que estaba haciendo tareas en la casa de un vecino. ¡La mamá coge el cinturón, y dándole unos fuetazos, lo reprende gritándole “que no sea mentiroso” …!!!

 Ser coherentes [porque alguien nos está viendo] 

   El semáforo se puso amarillo justo cuando él iba a cruzar en su automóvil y, como era de esperar, hizo lo correcto: se detuvo en el paso peatonal, a pesar de que podría haber pasado la luz roja. La mujer que estaba en el automóvil detrás de él estaba furiosa. Le pitó con insistencia durante un largo rato e hizo comentarios negativos en voz alta, ya que por culpa suya no pudo avanzar a través de la intersección, y para colmo, se le cayó el celular y se le estropeó el maquillaje. En medio de su pataleta, oyó que alguien le tocaba el vidrio de la puerta. Allí, parado junto a ella, estaba un policía mirándola seriamente. 

   El oficial le ordenó salir de su auto con las manos arriba, y la detuvo. La llevó a la comisaría donde la revisaron de arriba abajo, le tomaron fotos, las huellas dactilares y la pusieron en una celda. Después de un par de horas, un policía se acercó a la celda y abrió la puerta. La señora fue escoltada hasta el mostrador, donde el agente que la detuvo estaba esperando con sus objetos personales y le dijo: – “Señora, lamento mucho este error”, le explicó el policía. “La mandé bajar mientras usted se encontraba pitando sin parar, como queriendo pasar por encima al automóvil de delante, maldiciendo y gritándole palabras soeces. 

   Mientras la observaba, me percaté, que de su retrovisor colgaba un rosario y que en la parte de atrás tiene un adhesivo que dice ‘¿Qué haría Jesús en mi lugar?’. Además, vi otro adhesivo que decía “Yo escojo la vida” y otro que decía “Sígueme el Domingo a la Misa en Centro Chía” y, finalmente, el emblema cristiano del pez. Como es de esperar, señora, supuse que el automóvil era robado.” 

Relaciones interesadas [Dios a mi acomodo] 

   Dos judíos de dos pueblos cercanos se ponen a discutir sobre cuál de sus rabinos tiene mejores relaciones con Dios y, por lo tanto, es más capaz de hacer milagros. “Por supuesto que es el nuestro”, dice el primero. 

   “El pasado Sábado nuestro rabí se encaminó hacia la sinagoga, pero de repente se puso a llover a cántaros. ¡Nuestro rabí tenía un paraguas, pero el sábado no se puede hacer nada...No lo podía abrir! Entonces miró al cielo, Jehová lo entendió enseguida y se hizo el milagro: por un lado, lluvia, por el otro, lluvia, y en el medio, ¡un pasillo totalmente seco hasta el templo! - A ver, ¿qué me dices sobre esto?”. 

   “Pues escucha lo que te voy a contar: el sábado pasado nuestro rabí regresaba a casa después de rezar. En el camino se encontró un billete de cien dólares. ¿Cómo recogerlo, si es un pecado tocar dinero en sábado? Miró al cielo, Jehová se dio cuenta y se hizo el milagro: por un lado, sábado, por el otro lado, sábado, y en el medio, no me lo vas a creer, ¡era jueves!”. 

Criticar es fácil: «Cargan fardos pesados…pero no ayudan... 

   Una familia estaba saliendo de la Eucaristía, y el esposo, con cara de inconformidad, le dijo a su esposa, “No fue muy buena la homilía que el padre nos dio.” Su esposa añadió, “Sí, y el que canta no lo hizo bien y los cantos no me gustaron.” ¡Mientras tanto, su hijito pequeño, que estaba escuchando las críticas de sus papás, finalmente les dijo, “A mí me pareció bien – considerando que solo nos costó los dos mil pesos que echaron en la ofrenda!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 30° Domingo del Tiempo Ordinario, 29 Octubre 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 30 oct. 2017 9:00 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 30 oct. 2017 9:21 ]


Definiendo el amor 

   Un grupo de profesionales propuso a varios niños, de 4 a 8 años de edad, responder a la pregunta ¿qué es el amor? Ellos respondieron con ejemplos:

  • El amor es cuando sales con alguien a comer y le das la mayoría de tus papitas a la francesa, sin esperar que la otra persona te dé.
  • Amor es cuando mi mamá hace café para mi papá y ella lo prueba antes de dárselo, para saber si quedó rico.
  • Amor es cuando le dices a un muchacho que te gusta su camisa y él se la pone todos los días.
  • Amor es cuando mami le da a papi el pedazo de pollo más grande.
  • Amor es cuando mami ve a papi sudoroso y oloroso y aun así le dice que es más guapo que Brad Pit.
  • Amor es cuando tu perrito te lame la cara aun cuando lo has dejado todo el día solo.
  •  Amor es cuando mi hermana mayor me da su ropa que no usa y ella tiene que comprar otra. 

Avanzamos hacia el cielo, cuando amamos a Dios y al prójimo.

    Un día, un sabio estaba caminando con un tibetano por las serranías durante una tempestad de nieve. Observaban cómo otro hombre resbaló y cayó, deslizándose cuesta abajo. Dijo el sabio: "Tenemos que ir y ayudarle". El tibetano le contestó:" Nadie nos puede exigir ayudar a este hombre porque nosotros mismos estamos en peligro.

    Si nos quedamos en el camino, vamos a morir". Y el sabio replicó:’ “Si tengo que morir, quiero morir ayudando". El tibetano no prestó atención y continuaba su camino. El sabio bajó la cuesta empinada hasta llegar al lugar donde se encontraba el accidentado y con mucho esfuerzo lo cargó sobre sus hombros para llevarlo cuesta arriba. Este esfuerzo tremendo le dio calor y el calor de su cuerpo calentó también al accidentado que estaba en peligro de morir congelado.

    Mucho más tarde subiendo por el sendero encontraron al tibetano en la nieve. Cansado, cayó al suelo y murió congelado. El sabio, no solo salvó a un hombre, sino que en realidad se salvó a sí mismo.

 Milagros diarios: [Amando a los demás, dejamos que Dios haga milagros] 

    La niña Gabriela, uno de los personajes de la novela de Gerard Bessière, cuenta cómo un día su amigo Jacinto le pregunta qué ha hecho ese día en la escuela. Gabriela le responde: He hecho un milagro. ¿Un milagro? ¿Y cómo lo hiciste? Mire: Tenemos una profesora en silla de ruedas, que nos habla de los milagros de Jesús y nosotros le decíamos que no existían los milagros. 

   La profesora reafirmó: “Sí, Dios me ha hecho un milagro”. Sorprendidos los niños le preguntaron: profesora, ¿Y podemos saber qué milagro le ha hecho Dios? La profesora les respondió: El milagro que Dios me hizo son ustedes, porque me llevan todos los miércoles a pasear al parque empujando mi silla de ruedas. Gabriela le dice a Jacinto: ¿No te gustaría hacer también tú milagros los miércoles? Jacinto respondió: “Si, me gustaría hacer milagros, no solo los miércoles, sino todos los días”. 

Pintando casas: [Amar, es pensar en la felicidad del otro] 

   El padre del pintor sevillano Javier de Winthuyssen, cuando tenía que pintar la fachada de su casa, - que en Andalucía se acostumbra a hacerlo en primavera-, mandaba al pintor a casa del vecino de enfrente a preguntarle de qué color quería que la pintara. El argumento, de aquel viejito encantador, era que, como el vecino quedaba justo en frente, sería él quien la vería y la disfrutaría. Y decía el anciano padre: “Es natural que yo la pinte a su gusto". 

El picapedrero: [Amar a Dios, hasta en lo más pequeño, porque él todo lo ve]

    En Alemania, la hermosísima catedral de Colonia, con torres muy altas, tardó varios siglos para terminarla. Un día un turista recibió el permiso de subir a una de las torres y arriba encontró a un picapedrero que con el mayor esmero estaba cincelando una flor en una piedra.

    El turista le dijo: "Oiga, Señor, ¿por qué tanto trabajo por una cosa tan pequeña, si nadie va a ver lo que usted está haciendo?". El artista continuaba concentrado en su labor, y tan solo le contestó:" Dios, Si lo ve".

 Experiencia religiosa: [Si amas a Dios, toca la bocina] 

   El otro día tuve una experiencia religiosa muy buena, que quiero compartir contigo. Fui a una librería cristiana y allí encontré una calcomanía para el auto que decía "TOCA LA BOCINA SI AMAS A DIOS". Dado que había tenido un día muy malo, decidí comprarla y pegarla en el parachoques de mi auto. Al salir manejando, llegué a un cruce de dos avenidas que estaba muy complicado, con muchos autos. La temperatura exterior era de 37 grados y era la hora de salida de las oficinas. Allí me quedé parada, porque la luz estaba roja, pensando en el Señor y en su infinito amor. 

   No me di cuenta que la luz se había puesto verde, pero descubrí que muchos otros aman al Señor porque inmediatamente comenzaron a tocar las bocinas. La persona que estaba detrás de mí auto era sin duda muy religiosa, ya que tocaba la bocina sin parar y me gritaba: DALE, POR EL AMOR DE DIOS. Dirigidos por él, todos hacían sonar la bocina. Yo les sonreí y los saludaba con la mano a través de la ventanilla. Vi que otro muchacho me saludaba de una manera muy particular levantando solo el dedo medio de la mano. 

   Le pregunté a otro de mis nietos que estaba conmigo, que quería decir ese saludo. Me contestó que era un saludo Hawaiano de buena suerte. Entonces yo saqué mi mano por la ventana y saludé a todos de la misma manera. Mi nieto se doblaba de la risa, supongo que por la bella experiencia religiosa que estaba viviendo. Dos hombres de un auto cercano, se bajaron y comenzaron a caminar hacia mi auto, creo que para rezar conmigo o para preguntarme a que templo voy. 

   Pero en ese momento fue que vi que la luz estaba verde. Entonces saludé a todos mis hermanos y hermanas y pasé la luz. Luego de cruzar, noté que el único auto que había podido pasar era el mío, ya que la luz se puso en rojo, y me sentí triste de dejarlos allí después de todo el amor que habíamos compartido. 

   Por lo tanto, paré el auto, me bajé, los saludé a todos con el saludo hawaiano por última vez y me fui. Ruego a Dios por todos esos buenos hombres y mujeres. Besos. Tu abuela. 

Esposos Gallegos 

   Una pareja de Gallegos [España] recién casados fueron a Madrid de luna de miel. El esposo amaba tanto a su esposa que de bodas le regaló un Volkswagen. De regreso, cuando ya iban llegando a Galicia, el carro se les apagó y el esposo se bajó a revisar el motor. Cuando abrió la parte de adelante, dijo asustado: Oye, mi amor, nos robaron el motor. Entonces la esposa se bajó y abrió el capó de atrás y dijo toda asustada: “No mi amor, los brutos somos nosotros que nos hemos venido en reversa”. 

Amor, es comprarle algo a la esposa 

   Una joven esposa le dice a su esposo: “Mi amor, hace mucho tiempo que no me compras nada”. Y el esposo le responde: “pero mi amor, yo no sabía que vendieras algo”. 

¿Cuánto amamos a Dios? 

   Le pregunta la esposa al esposo: ¡Cariño…! ¿Del 1 al 10, tú cuánto me amas…? ¿Yo…?  del uno al diez te amo mucho!!! ¡Pero del 11 al 30 me voy de viaje con mis amigos…!!!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 29° Domingo del Tiempo Ordinario, 22 Octubre 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 23 oct. 2017 12:52 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 26 oct. 2017 18:26 ]


Al César lo que es del César: [El dinero nos puede atrapar…] 

   Un hombre fue citado para una revisión fiscal. Asustado, le pregunta a su asesor fiscal sobre cómo vestirse. -Usa harapos para que piensen que eres un mendigo, inclina la mirada al suelo y despierta compasión. Luego, fue a donde su abogado y este le dijo exactamente lo contrario.  -No dejes que te intimiden. Usa tu mejor traje y tu mejor corbata. Saca pecho y no te amilanes. 

   Confundido, el hombre va en busca del sacerdote, le cuenta los dos consejos y le pide su opinión. -Déjame contarte una historia, -dice el padre: En un árido campo hay dos conejos: uno está casi sin pelo y de muy mal aspecto, en cambio el otro tiene un pelo brillante y sedoso, el problema es que se encuentran en medio de una reserva de águilas cazadoras. El hombre replicó: -Pero padre, ¿qué tiene que ver eso con el pago de mis impuestos? -¡Que te vistas como te vistas, o te veas como te veas, igual, te van a atrapar! 

A Dios le entienden los que pueden… 

 

   Cuentan que el Cardenal Newman, después de una homilía en la que se explicaba “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”, un feligrés bastante pudiente, se le acercó y se quejó de no entenderle la homilía. Se veía que el hombre tenía fe, pero no entendía bien. El Cardenal, después de escucharlo le enseñó un crucifijo¿Qué ve usted? El hombre respondió: una imagen de Cristo crucificado.

 

   Luego el cardenal sacó un billete de 100 dólares y lo interpuso entre el hombre y el crucifijo: ¿Y ahora, qué ve usted? Sólo el billete, respondió el hombre. Y el cardenal concluyó: “Exactamente: el dinero no nos deja ni ver ni entender a Cristo”. 

Adán y Eva: [Imagen y semejanza de Dios]

   Dice una historia judía, -con mucho humor-, que “Dios no vistió a Adán y a Eva porque una vez vestidos habrían pedido bolsillos y, una vez que tuvieran bolsillos, pedirían dinero para llenarlos, y hubieran cambiado ser imagen de Dios, por el dinero”.Allí donde está tu tesoro, allá estará tú corazón”.

Alejandro Magno y sus 3 deseos 

   Antes de morir, Alejandro Magno convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos: 

1). –Quiero que mi ataúd sea transportado por los médicos de la época, para mostrar que ellos no tienen el poder de curar o evitar la muerte. 

2). – Quiero que mis tesoros sean esparcidos por el camino hasta mi tumba, para que todos puedan ver que los bienes materiales conquistados, se quedan aquí. 

3).- Quiero que mis manos queden balanceándose por fuera del ataúd, a la vista de todos, para que puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías regresamos.

El amo y el caballo (Facundo Cabral): [Los halagos no van con Jesús]. 

   Facundo Cabral os ofrece esta reflexión: Doy la cara al enemigo, y la espalda al buen comentario; porque el que acepta un alago, empieza a ser dominado. ¡El hombre acaricia al caballo para montarlo!!! 

Dios y el tiempo: [Colocándole trampas a Dios]

   Un hombre le pregunta a Dios: ¿Cuánto son 1.000 años para ti? - Hijo mío, -le responde Dios-: para mí, 1.000 años, son 1 segundo. El hombre se queda pensando y luego le pregunta: Y parta ti… ¿Cuánto es 1 millón de dólares? – Y Dios le responde: para mí, 1 millón de dólares, son como un centavo. Entonces el hombre, echando cabeza, le pide a Dios: ¿Me podría regalar un centavo? y Dios le contesta: Claro que sí…Pero espérate un segundo. 

¿Cuál es tu tesoro? 

   Camina una pareja por la calle y les sale un ladrón que les grita: ¡el dinero o la vida!,- Y el caballero le dice a ella: mi vida vete con el señor. 

El rey y la pluma: [Amamos a Dios con un corazón sincero?] 

   Érase una vez un rey muy querido por todos sus súbditos, pero estaba muy enfermo y necesitaba un trasplante de corazón. Se congregaban todos ante el palacio y gritaban: Oh rey, toma nuestros corazones. El rey se emocionaba y callaba. Un buen día pidió silencio y les dijo a todos los allí congregados: Voy a tirar una pluma de ave y la persona sobre la que se pose me ofrecerá su corazón. Soltó una pluma y ésta revoloteaba de un lado para otro y todos gritaban: Oh rey, toma nuestros corazones, al mismo tiempo que soplaban para que no les cayera encima. 

No adular: [Los discípulos adulan a Jesús]

   Diógenes, (Filósofo Griego que vivió en la extrema pobreza, y que de día caminaba por las calles con una lámpara encendida diciendo: “busco hombres” honestos), estaba comiendo lentejas. Y Aristipo (filósofo griego fundador de la escuela que el bien estaba en el placer y el culto a los sentidos), pasó por frente y le dijo: –– “Si aprendieras a ser sumiso al rey, no tendrías que comer lentejas”. A lo que Diógenes le replicó: –– “Más bien, si tú hubieras aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al rey”. 

¿Ser sabio o burro?: [Preferimos ser imagen del dinero…]

   Un hombre rico fue con su hijo a donde el filósofo Sócrates, y le pidió que se encargara de educar y hacer sabio al muchacho. El filósofo le dijo que le cobraría quinientas dracmas. Al rico le pareció mucho dinero, y le dijo a Sócrates: –– “¡Eso es mucho dinero! Por esa cantidad podría comprarme un burro”. 

–– Y Sócrates le respondió: 

“Efectivamente, le aconsejo que lo compre. Así tendrá dos burros en la casa”. 

El niño y los 2 euros: [Para misa con niños] 

   A un niño su padre le daba dos monedas de un euro cada domingo, uno para echar en la ofrenda de la iglesia y el otro para un helado. Un domingo camino de la iglesia se le cayó un euro a la alcantarilla y mirando al cielo exclamó: Dios mío, hoy te has quedado sin tu euro!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 28° Domingo del Tiempo Ordinario, 15 Octubre 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 11 oct. 2017 15:11 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 21 oct. 2017 9:47 ]


La invitación definitiva: [Querernos en vida] 


   Un señor vivía muy solo. Sus hijos casados no lo visitaban, sus nietos tampoco. Cuando celebró sus 80 años, invitó a toda su familia. Pero era época de vacaciones y nadie fue. Al celebrar sus 85 años preparó una gran fiesta y pensó que esta vez sí vendrían, pero nadie fue. Escribieron en sus cartas que lo sentían mucho de no ir porque tenían cosas urgentes que hacer. Finalmente murió el señor. Nadie vino a su entierro. 

    Unas semanas más tarde recibieron el aviso de parte del abogado de su padre, que se iba abrir el testamento. Esta vez sí fueron todos. Solemnemente en presencia de todos, el abogado abrió el sobre cerrado que contenía el testamento y leyó en voz alta lo que había escrito el difunto: "Queridos hijitos: cuando celebré mis 80 años había decidido repartir mis bienes. 

   Aunque ustedes no sabían, yo heredé la fortuna de mi hermano mayor; quería repartirles todo, aunque para mí, lo que más quería, era que, por cariño, vinieran a visitarme en mi cumpleaños. Como no vinieron, quiero darles una última oportunidad. Quiero que repartan todos mis bienes entre los que vengan a mi entierro. Si no viene nadie, entrego todos mis bienes a las hermanitas de los pobres. Ellas cuidarán como buenas hijas, a los ancianitos.

Eterna dicha…o eterna perdición: [Ojo con las invitaciones del diablo] 

   Un señor muere y llega a las puertas del cielo donde se encuentra con San Pedro. Bienvenido al paraíso - le dice San Pedro - antes que se acomode, le comento cómo es esto. Lo usual aquí, es que pase un día en el infierno y otro en el paraíso, y luego podrá elegir donde pasar toda la eternidad. Lo acompaña al ascensor y baja hasta el infierno. Las puertas se abren y se encuentra justo en medio de un verde campo de golf. 

    A lo lejos hay un club y de pie delante del mismo, están todos sus amigos y otros más. Todos bien vestidos y muy contentos. Corren a saludarlo, y recuerdan los buenos tiempos. Juegan un partido de golf y luego por la noche cenan en el restaurante “Infernal club”, con langosta como plato principal. Comparten la noche también con el diablo, que es un tipo muy simpático y se divierte mucho contando chistes rojos y bailando endiabladamente. Se divierten tanto que antes que se dé cuenta, es hora de irse. 

   Todos le dan un apretón de manos y la saludan mientras sube al ascensor. El ascensor sube, se abre la puerta y llega al cielo donde San Pedro lo está esperando. Ahora es el momento de pasar un día en el cielo. Así que él pasa las 24 horas saltando de nube en nube, tocando el arpa y cantando con los ángeles. Después de las 24 horas, San Pedro lo va a buscar: Ya has pasado un día en el infierno y otro en el paraíso. Ahora debes elegir para toda la eternidad. 

   El señor reflexiona un momento y luego responde: Bueno, el paraíso ha sido descansado, pero creo que he estado mejor en el infierno, elijo el infierno. Así que San Pedro la acompaña hasta el ascensor y otra vez baja hasta el infierno. Cuando se abren las puertas del ascensor, se encuentra en medio de una tierra desierta cubierta de desperdicios. Ve a todos sus amigos tristes, vestidos con harapos recogiendo desperdicios y metiéndolos en bolsas negras. 

   El Diablo lo alcanza y le pone un brazo en el hombro, y el señor le dice: No entiendo, ayer estuve aquí y había un campo de golf y un club. Comimos langosta y caviar, bailamos y nos divertimos mucho. Ahora todo lo que hay es un lugar desértico lleno de porquería, y mis amigos se ven muy miserables. El Diablo lo mira, sonríe y dice: Querido amigo: Ayer estábamos en campaña en nuestro departamento de marketing; ¡y hoy ya votaste por nosotros!

Conserva tu tenedor, para el banquete celestial 

   A una señora le descubrieron una enfermedad terminal y le habían dado tres meses de vida. Poniendo sus cosas "en orden" le pidió al sacerdote que fuera a su casa para que la preparara para el momento final. Le dijo qué canciones y lecturas quería para el funeral, y con qué ropas querría ser enterrada y que la enterraran con la Biblia. Cuando el sacerdote estaba preparándose para irse, la mujer recordó algo muy importante para ella y dijo: "hay una cosa más, padre".

    "Esto es muy importante": "quiero que me entierren con un tenedor en la mano derecha". El sacerdote se quedó extrañado mirando a la mujer. "Esto le sorprende, ¿no es cierto?".  "Bueno, para ser honesto, estoy extrañado por su petición", dijo el    sacerdote.  

 La mujer explicó: "recuerdo que en todos los años que asistí a comidas, cuando retiraban los platos, alguien me decía: ‘conserve el tenedor’. Era mi momento favorito porque sabía que venía lo más delicioso: torta de chocolate o pastel de manzana. De modo que quiero que la gente me vea en mi ataúd con un tenedor en la mano y si preguntan: ‘¿Para qué es el tenedor?’. Entonces quiero que por favor les diga: ‘Que lo llevo porque lo mejor está por venir’. El sacerdote la felicitó y le dio una hermosa bendición. 

Dios invita, pero no obliga […Y de nosotros depende] 

   Un anciano padre de familia llama a su hijo a Nueva York y le dice: "Odio arruinar tus días festivos, pero tengo que decirte que tu madre y yo nos vamos a divorciar: ¡48 años de matrimonio, y tanta miseria ya es suficiente!" - "Papá, ¿qué estás diciendo?" grita el hijo. "No podemos seguir juntos, la convivencia se ha vuelto insoportable", explicó el anciano padre. "Estamos hartos el uno del otro; ya no nos soportamos" – “¿Por qué papá, ¡si estaban de maravilla cuando fuimos con mi hermana a visitarlos hace 10 años!" "¡Hijo, no quiero hablar más de esto, y es caro hacerlo por teléfono!, por favor cuéntale a tu hermana que está en Hong Kong". 

   Angustiado, el hijo llama a su hermana, y esta al enterarse explota, gritando por el teléfono: "Como así que se están divorciando" -"Yo me encargo de esto". Ella llama a su anciano padre de inmediato, y le recrimina: "No se divorcien todavía. No hagan nada hasta que yo vaya. 

   Voy a recoger a mi hermano en Nueva York, y los dos estaremos allá en dos o tres días. Y mientras colgaba el teléfono, gritando a su papá, le repetía: hasta entonces, no hagan nada, ¿me oyes?" –. El anciano esposo cuelga el teléfono y le dice a su esposa. "Mi amor, lo logramos. Nuestros hijos estarán aquí en navidad y se pagarán ellos el pasaje: Te amo m´ija". 

Feligrés de buen humor: 

   Un sacerdote fue a visitar a un feligrés muy querido que estaba enfermo. Tocó a la puerta, pero no le abrieron. Antes de retirarse, tomo su tarjeta y escribió en ella: Apocalipsis 3,20” y la dejo pegada a la puerta. 

El lunes siguiente, al contar la ofrenda del domingo, el sacerdote encontró en la ofrenda, la tarjeta que había dejado donde el feligrés. En la cita: Ap.3,20, se leía: “Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré a su casa y cenaré con él”.

    Junto a la tarjeta del padre, el feligrés, -que era de buen humor-, colocó otra, con el texto del Génesis 3,10, que decía: 

“Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estaba desnudo y me escondí.”

   El Padre pronto descubrió el buen sentido del humor de su feligrés y lo llamó para saludarlo. 

Quedé con hambre: [Tener, más bien, hambre por la comida divina] 

   Luego de comerse tres platos exquisitos en un lujoso restaurante, el cliente llama al mesero:-Mesero. Quedé con hambre, ¿Qué me aconseja pedir? - ¿Quiere un consejo sincero?: Pida la cuenta y estoy seguro que se le quitará el apetito. 

Banquete en la selva: [Para misa con niños] 

   El rey de la selva va a celebrar una fiesta, entonces dice: Voy a hacer una fiesta. Todos los animales dicen “¡MUY BIEN!”, y el sapo grita: ¡Qué bien me lo voy a pasar! ¡Qué bien me lo voy a pasar! Y dice otra vez el rey: Vamos a tener atracciones y caramelos. Y todos “¡BIEN!”, y el sapo: ¡Qué bien me lo voy a pasar! ¡Qué bien me lo voy a pasar! Y el rey, aburrido de las impertinencias del sapo, dice: -Todos están invitados, menos ese tonto animal verde, de boca grande y ojos saltones. Y el sapo casi sin mover la boca y cerrando los ojos dice: - ¡Pobrecito el cocodrilo!

Papeles invitados a una fiesta: [Para misa con niños] 

   Esta era una fiesta de papeles; en eso llegan las tijeras y todos empiezan a gritar de pánico: ¡¡¡Auxilioooo!!! En eso se oye un disparo y las tijeras caen muertas. ¿Todos los papeles se ponen felices y se preguntan quién los salvó? Y desde el fondo del salón escuchan una voz diciendo: "BOND... PAPEL BOND!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 27° Domingo del Tiempo Ordinario, 8 deOctubre 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 9 oct. 2017 18:17 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 9 oct. 2017 19:01 ]



El camino de la vida. [La familia es la viña…Los hijos, los viñadores que la cuidan]. 

   Cuántos esfuerzos y desvelos de los padres para que a sus hijos no les falte nunca nada, para que cuando crezcan lleguen lejos, y puedan alcanzar esa felicidad tan anhelada. Mas luego cuando ellos se van, algunos sin decir adiós, El frio de la soledad golpea nuestro corazón. 

La medusa y los caracoles. [Llevamos dentro, algo que nos carcome]


   En la bahía de Nápoles viven la medusa y unos caracoles. Cuando los caracoles son pequeñitos la medusa se los come con avidez pero no los puede digerir porque están protegidos por la concha. Los caracoles se adhieren con fuerza al interior de la medusa y poco a poco comienzan a comérsela. 
   

   Cuando ya son grandes se han comido por completo a la medusa. Nosotros somos también como la medusa, llevamos dentro tantas agitaciones internas como vicios, ira, lujuria, avaricia, depresión, angustia, ansiedad, que poco a poco nos van devorando, impidiéndonos trabajar en la viña del Señor.

Génesis en versión negativa:[La arrogancia de los viñadores] 

   Un escritor transcribe de manera negativa la primera página del Génesis: “En el principio la tierra era fértil y hermosa. Y dijo el hombre: que yo posea todo el poder en el cielo y en el suelo. Que haya división entre los pueblos. Que las riquezas de la tierra estén en manos de unos pocos. Que haya censura para preferir mi verdad a la de los demás. 

   Que existan armas capaces de destruir a distancia al enemigo. Y añadió: Hagamos a Dios a nuestra imagen y semejanza. Así acabó el hombre con el cielo y la tierra y toda la creación. Y la viña del Señor regresó al caos”. 

El emperador de la China

 

 

  Cuando el emperador Wu Ti murió en su lujoso lecho en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados en obedecer sus órdenes. El único que lo supo fue Wang Mang, el primer ministro, hombre ambicioso que aspiraba a manejar a su antojo el imperio. No dijo nada y ocultó el cadáver. Transcurrió un año de increíble prosperidad para el imperio.

 

   Hasta que por fin, Wang Mang mostró al pueblo el esqueleto del difunto emperador.  —¿Veis? —dijo—. Durante un año un muerto se sentó en el trono, y quien realmente gobernó fui yo. Merezco ser el emperador. El pueblo, complacido, lo sentó en el trono y luego lo mató, para que fuese tan perfecto como su predecesor y la prosperidad del imperio continuara.

 

Todo por el lorito: [Malos administradores]

 

   Suena el teléfono a las 3 de la madrugada. Aló, ¿doctor?… Habla Arístides, el capataz de su hacienda. Hola Arístides ¿pasó algo? No, nada serio doctor, solo quería avisarle que su lorito se murió. ¿Mi lorito? ¿Aquel que compré el mes pasado? Si patrón, ¡ese mismo!  ¡Qué lástima!, yo que había pagado una fortuna por él.

 

   Y ¿de que murió? - Comió carne podrida. ¿Carne podrida? - Y ¿Quién le dio carne podrida? Nadie doctor, él se la comió de uno de los caballos que murieron - ¿Caballos? ¿Cuáles caballos? - Dos de sus caballos pura sangre. Los pobres se murieron de cansancio de tanto cargar agua. ¿Y por qué cargaban agua? ¡Para apagar el fuego! - ¿Fuego? ¿Dónde? - En su casa patrón, una vela se cayó debajo de una cortina y prendió fuego a la casa.

 

   ¿Vela?, ¿Quién encendió una vela si la casa tiene electricidad? - Fue una de las velas usadas en el velorio. ¿Velorio?, Cuál velorio? - El velorio de su señora madre, patroncito- Mi mamá? -  Si patroncito: Ella llegó a la madrugada sin avisar y yo le di un balazo pensando que era un ladrón.- ¡No…¡No puede ser…! - ¡ Ay…Ya patrón, no exagere! No arme tanto escándalo por un simple lorito. 

Llevándole la contraria a Dios 

   Llaman a un hombre a su casa diciéndole que su mujer se ha caído al río. El hombre, angustiado, sale a toda prisa hacia el embarcadero. Se monta en un bote y comienza a remar río arriba.-¡Pero oiga! ¿Qué hace? Si su esposa ha caído al río, ella debe estar es más abajo…-¡Es que Ud. No conoce a mi mujer! ¡Ella siempre le llevaba la contraria a todo! 

Fueron matando a los profetas uno a uno [No llevarle la contraria a Dios] 

   Una pareja con 50 años de casados fue entrevistada en un programa de televisión porque jamás se habían peleado. El periodista, lleno de curiosidad, pregunta a la mujer: ¿Pero ustedes nunca han discutido? - No, responde la mujer. ¿Y cómo es eso? – Resulta que cuando nos casamos mi marido tenía una yegua que apreciaba muchísimo. 

   Era la criatura que él más quería en la vida. El día de nuestra boda fuimos de luna de miel en nuestro carro tirado por la yegua. Anduvimos algunos metros y la yegua tropezó. Mi marido le dijo con voz firme a la yegua: “Uno”. Y unos metros más adelante la yegua tropezó de nuevo. Mi marido miró a la yegua y le dijo: “Dos”. La tercera vez que se tropezó, sacó su pistola y le pegó cinco tiros a la yegua. Yo totalmente sorprendida lo recriminé: ¿Por qué has hecho semejante cosa? – Y mi marido me miró… y me dijo: “Uno”.

 

Como zapatos olvidados: [Irresponsables con nuestros deberes en la Viña]

 

   Juan y su mujer estaban revisando un sofá abandonado, cuando encuentran un recibo de una zapatería. La fecha señalada en el recibo, tenía once años. Los dos se rieron e intentaron recordar cuál de ellos había olvidado recoger el par de zapatos. ¿Será posible que todavía tengan los zapatos? - le pregunta Juan a su mujer- ¡No lo creo! responde ella. ¡Vale la pena ir a ver!  Dice Juan, metiendo el recibo en el bolsillo.

 

   Se van a la Zapatería, le muestran el recibo al zapatero, éste lo examina y dice: ¡Esperen un momento voy a buscarlos! - Después de un rato de buscarlos, Juan y su mujer escuchan al zapatero diciendo: - ¡Si aquí están! - ¿De veras? - dice los dos al tiempo! - ¡Qué suerte... no creíamos que después de 11 años estuvieran! - El zapatero vuelve al mostrador sin los zapatos, y le dice: ¡Estarán listos para el jueves! 

 

Hay que trabajar… y sin copiarse [Misa con niños] 

   Llega un día Pedrito a la escuela y le pregunta a Jaimito: Jaimito, ¿qué escribiste tú en la tarea? Y Jaimito le responde: Yo no escribí nada, ¿y tú? Yo tampoco escribí nada, le dijo Pedrito. Entonces Jaimito afirma: ¡Ahora la profesora va a creer que nos copiamos!

Si no hacemos nada, no esperemos calificación [Misa con niños] 

   Después del examen, el profesor da las notas:

 -Luisito, diez.; - Pedrito, ocho; - Juanito, seis. – Jaimito, cero; - Y Jaimito enojado dice: 

Oiga profesor, ¿Y por qué a mí cero? - Porque te copiaste del examen de Pedrito. ¿Y usted cómo lo sabe? - Porque las cuatro primeras preguntas están iguales, y en la última pregunta, Pedrito respondió:

 "Esa, no me la sé" y tú escribiste: "Yo tampoco".


Frescos y conchudos [Misa con niños]

 

   Jaimito le pregunta a la maestra: Maestra, ¿usted me castigaría por algo que yo no hice?
Claro que no Jaimito, cómo se te ocurre!. Ah, pues qué bueno profesora, porque yo no hice la tarea…!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 26° Domingo del Tiempo Ordinario, 1° Octubre 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 2 oct. 2017 7:01 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 9 oct. 2017 17:52 ]



Decir y hacer: [No bastan las buenas intenciones]

 

   Después de la colecta en la iglesia, un individuo fue a decirle al sacerdote... 


 - Dispense, Padre, pero por equivocación puse un billete de 50.000 pesos en la canasta, en lugar de uno de 1.000. ¿Podría usted devolverme la diferencia? - No, hijo mío, lo que se da a Dios ya no se le quita. - Bueno, padre, espero que por lo menos me reconozcan en el cielo un saldo de 49.000 pesos a mi favor. - Tampoco, porque lo que allí se toma en cuenta son las intenciones, y tu intención fue dar solamente 1.000 pesos. 

Del dicho al hecho 

   Después de varios años de noviazgo, en los que el novio se había caracterizado por ser un borracho, él le propone matrimonio a su novia, pero ella, aunque lo quiere mucho, rotundamente le responde que no se casará con él, porque es un borracho y porque muchas veces le ha prometido dejar de tomar y no ha cambiado. El novio, de rodillas ante la novia, y ante el sacerdote como testigo, le prometió: “Mi amor, le prometo que luego del matrimonio ya no tomaré más, le juro que yo seré otro hombre”. 

   Y así varios días repite la escena, ante varios testigos y con el mismo juramento solemne: “Mi amor, le prometo que luego del matrimonio ya no tomaré más, le juro que yo seré otro hombre”. La novia, ante tan solemnes y evidentes promesas de cambio, decide casarse con él, pero resulta que el mismo día de la boda, el ahora esposo se pega tremenda borrachera hasta perder el sentido. 

   Ella totalmente decepcionada, deja que le pase la rasca y luego lo enfrenta exigiéndole una respuesta de por qué volvió a tomar si él le había jurado que después del matrimonio sería otro hombre; a lo que él le responde: “¡Si mi amor, lo que pasa es que al otro hombre también le gusta tomar!” 

Un SI tibio: [Decimos “si” a Dios, y nuestra vida termina siendo un “no”]. 

   “Un amigo que se decía muy católico, dizque, porque en su vida había ido tres veces a la Iglesia. 

   La primera cuando le echaron agua en el bautismo. 

   La segunda, cuando le echaron arroz en el matrimonio y la tercera cuando le echaran tierra en la sepultura. 

El colmo de no querer

   En un pueblo, en el que abundaba el trabajo y la comida, un perezoso estaba a punto de morir de hambre. Se reunieron el alcalde, el párroco, el consejo municipal y el defensor del pueblo, y por unanimidad acordaron enterrar vivo al perezoso, porque para el pueblo sería un desprestigio que alguien muriera de hambre. 

   Cogieron cuatro tablas, armaron un cajón, metieron al moribundo, y salieron con él rumbo al cementerio. Una señora preguntó: “¿Quién murió?”. “Nadie” –le respondieron; “¿y entonces a quien llevan ahí?”, insistió. “Al perezoso que lo vamos a enterrar vivo antes de que muera de hambre” –le explicaron. “No, no, no hagan eso –exclamó la señora–, yo con mucho gusto le regalo un bulto de panela”; otra señora regaló 100 gallinas; un señor, puso una carga de arroz y un bulto de papa; un hacendado donó 10 cantinas de leche, 50 arrobas de queso, una carga de plátanos y otra de yuca. 

   Todos los paisanos donaban y donaban comida en abundancia. Cuando iban llegando al cementerio desistieron del entierro porque el moribundo ya tenía comida suficiente como para 100 años. El perezoso sacó la cabeza, y preguntó: “¿Y Quién va a cocinar todo eso?”. “Pues, usted” –le contestaron. Y el hombre exclamó: “Entonces… ¡que siga el entierro!”.  

SI o NO: [Hay que pensarlo bien] 

   Después de una consulta al congreso, Argentina le envía el siguiente mensaje a la República Popular China: Comunicamos a Uds. que les declaramos la Guerra. Tenemos 85 tanques, 47 aviones funcionando, 4 Barcos de guerra y 5.221 soldados listos para atacar. Los Chinos les contestaron: Aceptamos la declaración de guerra, tenemos 580.000 tanques, 98.000 aviones, 9.900 Barcos con misiles, 90 portaviones y 525 millones de soldados listos para el combate. Los argentinos contestaron: retiramos la declaratoria de guerra, porque no tenemos cómo alimentar tanto prisionero! 

Pues si…Pues no: 

   Pedro estaba esperando bus a la orilla de la carretera…Lo recoge un señor con cara de malgeniado, y en el viaje no pronunciaba palabra…Pedro pensó: si le digo que soy hincha de Millos, qué tal que diga que es de Santafé y me baje …Si le digo que está haciendo frio, qué tal que diga que el siente calor y me baje…Si le digo que me gusta la música mexicana, qué tal que diga que le gusta el vallenato y me baje…Y así pasó un buen rato, hasta que a Pedro lo único que se le ocurrió fue decir: ¡PUES SI!!!, y el conductor le contestó: ¡PUES NO…Y SE BAJA…! 

SI, pero NO.  [Misa con niños]

 

   Un profesor le preguntó a un niño en la escuela: “¿Si tienes cinco dólares y le pides otros cinco dólares a tu papá, cuantos dólares tienes en total? - El niño respondió:" cinco dólares. "El profesor movió la cabeza y le dijo: ¿no sabes sumar? "Y El niño le contesta, más bien, creo que usted no conoce a mi papá”.

 

SI o NO

 

   En un viaje hacia Madrid, a la hora de la cena, la azafata le preguntó a un pasajero: ¿desea cenar? – El pasajero, a su vez, le pregunta: ¿Y cuáles son las opciones? – Y la azafata le contesta: las opciones son: “Sí o no”

 

No basta soñar [Hay que trabajar para lograrlo…]

 

   Un amigo le dice a otro: anoche soñé que iba a Europa… “como mi padre”. 

   ¿Cómo! - Tu padre ya fue a Europa? – ¡No, él también soñaba ir…!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 25° Domingo del Tiempo Ordinario, 24 Septiembre 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 25 sept. 2017 15:18 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 25 sept. 2017 16:39 ]



Dios tiende su mano[Pero preferimos otras seguridades]

 

   Un cristiano vivía en un lugar que estaba pasando por una gran inundación, y estaba subido en el techo de su casa. De repente apareció una lancha que estaba rescatando a las personas, pero el hombre no se quiso montar y les dijo: “No, no, váyanse, el Señor me va a salvar.”

Poco después apareció un hombre en una canoa, y al ver al hombre en el techo de la casa le dijo: “móntate, y te llevare a un lugar seco”, pero el cristiano le respondió: “No, no, puedes irte, el Señor me va a salvar, así que de aquí no me muevo”.

 

   Al rato apareció un helicóptero en el cielo, que volaba buscando a los últimos que quedaban perdidos en medio del diluvio. Pero el cristiano no se quiso montar, y le dijo: “No, no, Dios me va a salvar, yo le sirvo a Él y Él me va a salvar”. El helicóptero se fue, y al final el hombre se ahogó. Cuando llegó al cielo, lo primero que hizo fue reclamarle a Dios: “Señor ¿por qué no me salvaste? yo que siempre te he servido, te fui fiel, y estaba esperando que me salvaras en esa inundación y no hiciste nada” A lo que Dios le respondió: “¡Acaso no te mandé una lancha, una canoa, y un helicóptero?

 

Jugársela por el Reino. [Aunque sea de a poquito]

 

   Los vecinos de Jaimito se reían siempre de él con un juego. Se trataba de que le ofrecían a elegir entre una moneda de 50 centavos y otra de un euro. Jaimito siempre se llevaba la de menor valor, porque era dorada, y así los otros niños no paraban de reírse de él. La madre de Jaimito, enojada, le dijo un día:- Jaimito, cariño, ¿por qué no te quedas con la moneda de un euro? - Aunque no sea dorada vale más que la otra. - Fácil, mamá. Si me llevo la otra, dejarían de jugar ese juego conmigo. ¡Y no ves que de esta forma he ganado ya más de 50 euros?

 

La segunda Oportunidad [Desaprovechamos los tesoros del Reino de Dios]

 

 

  Había un hombre muy rico que poseía muchos bienes, una gran estancia, mucho ganado, varios empleados, y un único hijo, su heredero. Lo que más le gustaba al hijo era hacer fiestas, estar con sus amigos y ser adulado por ellos. Su padre siempre le advertía que sus amigos sólo estarían a su lado mientras él tuviese dinero o algo material que ofrecerles, pero que cuando no tuviera nada, lo abandonarían.

 

   Un día, el viejo padre, ya avanzado en edad, dijo a sus empleados que le construyeran un pequeño establo. Dentro de él, el propio padre preparó una horca y, junto a ella, una placa donde estaba escrito: "Para que nunca desprecies las palabras de tu padre" - Mas tarde, llamó a su hijo, lo llevó al establo y le dijo: Hijo mío, yo ya estoy viejo y, cuando yo me vaya, tú te encargarás de todo lo que es mío... Y yo sé que vas a dejar la estancia en manos de los empleados y vas a gastar todo el dinero con tus amigos. Venderás todos los bienes para sustentarte y, cuando no tengas nada, tus amigos se apartarán de ti.

 

   Sólo entonces te arrepentirás amargamente por no haberme escuchado. Fue por esto que construí esta horca. ¡Ella es para ti! Quiero que me prometas que, si sucede lo que yo te dije, te ahorcarás en ella. El joven se rió, pensó que era un absurdo, pero para no contradecir a su padre le prometió que así lo haría, pensando que eso jamás sucedería. El tiempo pasó, el padre murió, y su hijo se encargó de todo, y así como su padre había previsto, el joven gastó todo, vendió los bienes, perdió sus amigos y hasta la propia dignidad.

 

   Desesperado y afligido, comenzó a reflexionar sobre su vida y vio que había sido un tonto. Se acordó de las palabras de su padre y comenzó lamentarse: ¡Padre mío... Si yo hubiera escuchado tus consejos... Pero ahora es demasiado tarde. Triste, el joven levantó la vista y vio el establo. Con pasos lentos, se dirigió hasta allá y entrando, vio la horca y la placa llenas de polvo, y entonces pensó: Yo nunca seguí las palabras de mi padre, no pude alegrarle cuando estaba vivo, pero al menos esta vez haré su voluntad. Voy a cumplir mi promesa.

 

   No me queda nada más...Entonces, subió los escalones y se colocó la cuerda en el cuello, y pensó: ¡Si yo tuviese una nueva oportunidad... ¡Entonces, se tiró desde lo alto de los escalones y, por un instante, sintió que la cuerda apretaba su garganta... Era el fin. 


   Sin embargo, el madero de la horca era hueco y se quebró fácilmente, cayendo el joven al piso. Sobre él cayeron joyas, esmeraldas, perlas, rubíes, zafiros y muchos brillantes... La horca estaba llena de piedras preciosas. 


   Entre lo que cayó encontró una nota que decía: "Esta es tu nueva oportunidad. ¡Te amo mucho! Con amor, tu viejo padre"

 

Saber trabajar en las cosas de Dios.

 

   Juan trabaja hace cuatro años y es siempre dedicado y cumplidor. Cierto día buscó al Gerente para hacerle un reclamo: - "Señor, trabajo en la empresa con bastante esmero y estoy a gusto, pero siento que he sido relegado. ¡Mire, Fernando ingresó a un puesto igual al mío hace sólo 6 meses y ya está siendo promovido a Supervisor!" Mostrando preocupación, el gerente le dice. - "Mientras resolvemos esto, quisiera pedirte me ayudes a resolver un problema.

 

   Quiero dar fruta al personal para la sobremesa del almuerzo de hoy. En la bodega de la esquina venden fruta. Por favor, averigua si tienen naranjas". Juan se esmeró en cumplir con el encargo y en 5 minutos estaba de vuelta. - Bueno Juan, ¿qué averiguaste? - Señor, si tienen naranjas para la venta. - ¿Y cuánto cuestan? - ¡Ah...! ¡No pregunte- “Ok!, pero... ¿viste si tenían suficientes naranjas para todo el personal? - Tampoco pregunté señor - ¿Hay alguna fruta que pueda sustituir la naranja? - No sé señor, supongo que sí. Siéntate un momento.

 

   El Gerente mandó llamar a Fernando. Cuando se presentó, le dio las mismas instrucciones que le dio a Juan y en 10 minutos estaba de vuelta.  El Gerente pregunta: - ¿qué noticias me tienes? - Si tienen naranjas suficientes para todo el personal, y si prefiere también tienen papaya o melón. La naranja está a $3.000 el kilo, la papaya y el melón a $3.800.

 

   Me dicen que si las compra por cantidad, nos darán un descuento de 8%. He dejado separada la naranja. Pero si usted escoge otra fruta debo regresar para confirmar el pedido. - Muchas gracias Fernando, pero espera un momento. Se dirige a Juan, que aún seguía esperando estupefacto y le dice: - Juan, ¿qué me decías? - Nada señor...con su permiso!!!

 

¿De buenas?

 

   El obrero de una constructora vuelve a casa y le cuenta a su mujer que el andamio en el que trabajaba con otros tres obreros se ha venido abajo y a causa de la caída los tres han muerto, y que, gracias a Dios, sólo él se ha salvado, y que, a causa del accidente, el empresario deberá desembolsar 50 millón de pesos para cada una de las familias de las víctimas. Ante tal noticia, su mujer le dijo: ¡Te das cuenta…Cuando hay algún dinero que ganar, ¡tú siempre te quedas por fuera…!


No es cuestión de méritos:

 

   Un sacerdote llegó al cielo y San Pedro lo coloca en un rincón y a un taxista lo coloca en la sección V.I.P. El sacerdote reclama: ¿Perdón San Pedro, pero yo que prediqué toda la vida la palabra de Dios, no cree usted que merezco un sitio mejor que el del taxista? Y San Pedro le dice: ¡es que cuando tú predicabas la gente dormía a pierna suelta, en cambio el taxista cuando conducía a toda velocidad, la gente rezaba sin parar!

 

100 dólares de más:

 

   Cuando Juan recibió su sueldo, en dinero efectivo, como siempre lo hacía el primer día de cada mes, contó cuidadosamente los billetes, uno a uno, agudizando sus ojos y untando el dedo con saliva para despegar los billetes. Se sorprendió al percatarse que le habían dado 100 dólares más de lo que correspondía. Miró al contador de reojo para asegurarse que no lo había notado, rápidamente firmó el recibo, se guardó el dinero dentro del bolsillo y salió del sitio con la mayor rapidez y discreción posibles, aguantándose, con esfuerzo, las ganas de saltar de la dicha.

 

   Todo quedó así. El primer día del mes siguiente hizo la fila y extendió la mano para recibir el pago. La rutina se repitió y al contar los billetes, notó que faltaban 100 dólares. Alzó la cabeza y clavó su mirada y muy serio le dijo al cajero: - Señor, disculpe, faltan 100 dólares. El cajero respondió: - ¿Recuerda que el mes pasado le dimos 100 dólares de más y usted no dijo nada? – y Juan contestó: ¡Sí, claro - uno perdona un error, pero dos ya son demasiados!

 

¿Estoy o no estoy? [No hacernos los locos!] [Para misa con niños]

 

   Un loquito toca la puerta de una casa, entonces abre la puerta un segundo loquito y pregunta: ¿A quién busca? El primera contesta: -Te busco a ti. El segundo responde: -Déjame ver si estoy (se retira y cuando vuelve dice): Oye no estoy. El primero exclama: -Qué lástima porque yo venía a pagarte un dinero que te debía. El segundo loquito dice: -Permíteme voy a ver si ya llegué (Se retira y luego al volver le dice): Oye mi amigo ya vine. El primer loquito exclama: -¡Lástima, porque yo ya me fui!

¿Y la gorra? [Dios nos da todo, no damos gracias y le pedimos más] 

   En el mercado, en un puerto de Italia, una señora estaba de compras con su hijo menor, quien se distrajo con su gorra nueva y no se percató que iba directo al agua. El hecho es que cayó y nadie se dio cuenta, solo un mendigo que estaba tirado en el piso y rápidamente sin pensarlo se lanzó a auxiliar al niño que se estaba ahogando. 

   La mamá con la confusión del momento se llevó al niño, sin darse cuenta quien lo había salvado. Al día siguiente regresó en busca del buen hombre y al encontrarlo le preguntó: ¿fue usted el que salvó a mi hijo cuando se estaba ahogando, y se lanzó tras él, arriesgando su propia vida? - Si señora… La señora toma un respiro y casi llorando pregunta ¿Y la gorra

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 24° Domingo del Tiempo Ordinario, 17 Sep 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 18 sept. 2017 16:36 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 18 sept. 2017 17:21 ]


Matrimonio feliz. [Dios no tiene lista de nuestros pecados] 

   A una señora que celebraba sus bodas de oro de matrimonio le preguntaron sus hijos por el secreto de su largo y feliz matrimonio. La señora le contestó: el día de mí boda decidí hacer una lista de las 10 faltas de mi marido que pasaría por alto para salvar mi matrimonio. 

   Preguntan sus hijos: ¿Y cuáles fueron esas 10 faltas de la lista? A decir verdad, nunca escribí la lista. Pero cada vez que mi marido hacía algo que me molestaba y que me sacaba de quicio le decía: “Tienes suerte, bandido, porque eso no está en mi lista”. 

Cintas de perdón 

   Corría el tren por la vía en busca de las estaciones que se acercaban sin cesar. Entre el bullicio que había en el pasillo, nadie reparó en un joven que estaba sentado con el rostro entre las manos. Cuando levantaba el rostro, se veían en él las huellas de la tristeza, el desencanto y la preocupación. Después de varias estaciones, un señor mayor, que estaba sentado frente a él, se animó a preguntarle cuál era el motivo de su tristeza.

 

   “Siendo adolescente, era muy rebelde y no hice caso a mi madre que me aconsejaba a dejar las malas compañías. En una pelea, maté a una persona… Fui juzgado, condenado a diez años de cárcel y mi sentencia la tuve que purgar en un presidio lejos de mi casa –respondió el joven, y continuó-. Nadie me escribió durante ese tiempo y todas las cartas que envié no tuvieron respuesta. Unos meses atrás, cuando supe la fecha de mi liberación, le escribí a mi madre una carta, en ella le decía más o menos así”: “Querida mamá sé que has sufrido mucho por mi causa en estos diez años.

 

   Sé que he sido un mal hijo y que entiendo tu silencio al no querer comunicarte conmigo. Dentro de unos meses voy a quedar libre y quisiera regresar a casa. No sé si me estarás esperando, por lo cual te ruego me des una señal que me aceptarás. ¿Te acuerdas del cultivo de peras que hay en la estación de trenes? Voy a comprar un pasaje que me sirva para más allá de nuestro pueblo. Si tú me perdonaste y aceptas mi regreso, te ruego le pongas una cinta amarilla a ese peral, entonces, al verlo, me bajaré. Si es que no aceptas mi regreso, al no ver la cinta amarilla en el árbol, seguiré de largo y nunca más te molestaré”. “Esta es mi historia señor, y quisiera pedirle un favor. ¿Podría usted mirar en la próxima estación si ve el árbol con la cinta amarilla? Tengo tanto miedo que no me animo a mirar”.

 

   En silencio, sólo interrumpido por los sollozos del joven, el tren fue avanzando, acercándose más a la estación asignada. De repente, el señor que estaba en frente gritó lleno de júbilo: “¡joven, joven, mire!” … Alzando los ojos, inundados de lágrimas, el joven contempló el espectáculo más hermoso que podría ver sus ojos. La luz de la esperanza llenó su corazón. El cultivo de peras no tenía una cinta amarilla, estaba lleno de cintas amarillas, pero no sólo él… sino todos los árboles del pueblo estaban llenos de cintas amarillas.

 

Dos buenas hermanas: La herida y la cicatriz

 

   “Dos hermanas parecidas/ de diferente matiz/ la una se llama herida/ y la otra cicatriz. Las dos están en el alma/ las dos se llevan con dolor/ arde en la carne la herida/ en el recuerdo la cicatriz. Un Amigo las ha curado/ con tiempo y dedicación/ logró el perdón del corazón/ con la sangre de su costado/.  Es Jesús quien ambas sana/ pues las padeció en sí/ Él puede limpiar la herida/ y borrar la amarga cicatriz”. 

La porcelana o la gallina 

    Supongamos que rompemos una porcelana o una imagen y luego tratamos de pegarlas. Aunque las peguemos, debido a las fisuras, no quedarán igual. Si desplumamos una gallina y luego quisiéramos volver a colocarle las plumas, sería imposible. Así sucede en el ámbito del mal. Cuando desplumamos a alguien, es difícil volver a restablecer su imagen deteriorada por nuestros rencores o venganzas. Sólo el perdón sanará todo. 

El ideal: no tener enemigos  

  Un sacerdote predicaba sobre el perdón a los enemigos, y ya casi al final de la homilía dijo: “Los que estén dispuestos a perdonar a sus enemigos que levanten la mano”. Todos levantaron la mano, excepto una pequeña viejita. -Señora Nelly... ¿No está usted dispuesta a perdonar a sus enemigos? -Yo no tengo enemigos, respondió dulcemente. - Señora Nelly, eso es muy raro, ¿cuántos años tiene usted? -99 años, respondió. Todos los fieles se levantaron y la aplaudieron. –El padre le pregunta: Señora Nelly: ¿Puede pasar al frente y decirnos cómo se llega a los 99 años sin tener enemigos? - La dulce señora Nelly pasó al frente, se dirigió a los fieles y dijo: - Es que…ya todos se murieron. 

Los tres deseos: 

   Un hombre está haciendo un agujero en su jardín para plantar un árbol cuando desentierra una lámpara mágica. La frota y le aparece un genio que le dice: - Te voy a conceder tres deseos, pero a tu enemigo le daré el doble de lo que tú me pidas. - Humm... mira, quiero ser millonario. Listo, pero tu enemigo ahora es billonario. Quiero ser guapo e inteligente. Listo, pero tu enemigo es el doble que tú. Bueno, mi último deseo…es que me des un susto que me deje medio muerto 

Lorito arrepentido: 

   Ricardo recibió un loro por su cumpleaños; ya era un loro adulto, muy grosero y de muy mal genio. Cada palabra que decía estaba adornada por alguna palabrota. Ricardo trató de corregir la actitud del loro, diciéndole palabras bondadosas y con mucha educación; le ponía música clásica y siempre lo trataba con mucho cariño. Un día Ricardo perdió la paciencia y gritó al loro, el cual se puso más grosero aún, hasta que, en un momento de desesperación, Ricardo lo metió al congelador. 

   Por unos minutos escuchó los gritos del loro y el revuelo que causaba en la nevera, hasta que de pronto, todo fue silencio. Luego de un rato, Ricardo arrepentido y temeroso de haber matado al loro, rápidamente abrió la puerta del congelador. 

   El loro salió y con mucha calma dio un paso al hombro de Ricardo y dijo: - "Siento mucho haberte ofendido con mi lenguaje y actitud, te pido perdón y te prometo que no seré grosero ni de mal genio.”

   Ricardo estaba muy sorprendido del tremendo cambio en la actitud del loro. 

   Ya le iba a preguntar qué lo había hecho cambiar, cuando el loro le dijo: - ¿te puedo preguntar una cosa? ...- Sí. claro!!, -contestó Ricardo- ¿Qué fue lo que te hizo el pollo que está congelado? 

Buenas vecinas: [Para niños]

 

   Estaban dos vecinas y una le dice a otra: – Ay vecina!...me da mucha pena que mi gallina haya destrozado su jardín – No se preocupe, dice la otra, porque mi perro acaba de comerse su gallina. – Menos mal, dice la primera vecina, porque mi coche acaba de matar a su perro

 

Perdón y humildad van juntos:

 

   Es la historia de dos amigos argentinos que están disgustados hace un buen tiempo: Uno le dice a otro: “…Che…Ya no quiero estar más enojado con vos…. Pedime perdón… 

Histérica e histórica: [Dios no tiene memoria…tiene corazón] 

   Conversaban dos hombres, y un día, uno le confiesa al otro: cada vez que discuto con mi mujer se pone histérica. El otro le dice: eso no es nada, la mía se pone histórica. ¿Qué quiere decir histórica? Le pregunta. Que me suelta la letanía de todos mis defectos, desprecios y errores que he cometido desde el primer día en que nos conocimos.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 23° Domingo del Tiempo Ordinario, 10 Sep 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 11 sept. 2017 12:33 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 11 sept. 2017 13:03 ]


Ama de casa ejemplar: [La corrección sabia enfoca lo positivo, y vigila las almas de los que amamos.] 

   Una señora tenía una empleada muy trabajadora, pero comprobó que cada vez que su empleada visitaba a la mamá, echaba de menos algo. La espió y encontró un canasto con azúcar, café, telas y otras cosas escondido debajo de la cama, para llevárselo a la mamá. La señora no se sobresaltó ni reaccionó con violencia o insultos, sino que de manera cordial le dijo: “Estoy segura que su mamá pasa necesidades y aquí lo tenemos todo. 
   En este canasto hay azúcar, café, y unas telas, déselas a su mamá y dígale que le envío mis mejores saludos”. La empleada se puso colorada y tímidamente dio gracias. 

   Y así, nunca más se perdió nada. 

   La corrección surtió efecto y las dos convivieron en paz y sin sospechas durante largos años. 

La sospecha: [Apariencias que engañan] 

   Un hombre perdió su hacha y sospechó del hijo de su vecino. Observó la manera de caminar del muchacho: Camina exactamente como un ladrón. Observó la expresión del joven, y dijo: como la de un ladrón. Observó también su forma de hablar: igual a la de un ladrón. En fin, todos sus gestos y acciones lo denunciaban culpable del robo. Pero más tarde encontró su hacha en un valle. Y después, cuando volvió a ver al hijo de su vecino, los gestos y las acciones del muchacho, parecían muy diferentes a los de un ladrón. 

¿Corrección fraterna o acomodo? 

   A veces confundimos los términos en la corrección fraterna. Si una mujer le dice a su marido: “Si me quisieras de verdad, te comerías este diente de ajo”; “Si aceptaras mi corrección, te vestirías de esta forma”….”no saldrías con tales personas”….”serías hincha de Millonarios”. Corregir no es hacer que el otro haga lo que yo quiero, o sea como yo quiero”. Hacemos mal las correcciones porque no corregimos sobre pecados, sino sobre opiniones, gustos o caprichos. 

Monje sabio [El pecado de mi hermano, nunca me debe ser ajeno] 

   Cuenta una antigua historia, que unos monjes se reunieron para hablar mal de un hermano que había pecado. Uno solo guardó silencio. Finalmente se puso de pie, cargó una pesada bolsa de arena sobre sus hombros, y tomó también un pequeño canasto lleno de arena. Sus hermanos le preguntaron qué significaba esto. Él le respondió: “La bolsa de arena está llena con mis pecados y los cargo sobre mi espalda para no verlos. En cambio, en la canastica pongo los pecados de mi hermano. Pero tendría que hacer lo contrario. Colocar a la vista mis pecados para verlos y pedirle a Dios perdón por ellos, y llevar sobre mi espalda los de mi hermano, para no verlos”. 

Consejo de S. Francisco [El ejemplo, la mejor corrección] 

 

   Un hombre le dijo a San Francisco de Asís: Hermano Francisco, la Biblia dice que debo amonestar a los pecadores, pero yo veo a gente pecando todo el tiempo y no quiero pasar todo el día amonestándolos. 

San Francisco le dijo, 

   “En la corrección fraterna lo que tú debes hacer, no es amonestarlos, sino vivir de tal manera que tu vida amoneste al pecador, y que tu forma de actuar los llame a arrepentirse.” 

La ventana: [Corregir mi error, para ver mejor.] 

   Una pareja de recién casados se fue a vivir a un barrio muy tranquilo. En la primera mañana en la casa, mientras tomaba café, la mujer observó a través de la ventana que una vecina colgaba sábanas en el tendedero. ¡Que sábanas tan sucias cuelga la vecina en el tendedero - dijo la mujer - Quizá necesita un jabón nuevo o no sabe lavar...! ¡Ojalá yo pudiera enseñarle a lavar las sábanas! El marido miró y se quedó callado. Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso, mientras la vecina tendía su ropa al sol y al viento. ¡Al mes, la mujer se sorprendió al ver a la vecina tendiendo las sábanas limpiecitas, y dijo al marido! Mira, por fin aprendió a lavar su ropa ¡¿Quién le enseñaría? - Y el marido le respondió: ¡No, es que hoy me levanté temprano y lavé los vidrios de nuestra ventana! 

Fraterna sordera: [Si te escucha, ya lo has salvado, sino te escucha…insiste…] 

   Dos ancianos hablaban sobre el envejecimiento: - “Mira, la peor parte se la llevan nuestras mujeres. ¡Ellas siempre tratan por cualquier medio de esconder sus achaques…Ya es muy difícil corregirlas!”.  Tienes toda la razón”. – “Te cuento que encontré un truco para hacerles ver su edad por medio de un jueguito. Si tu mujer está empezando a quedarse sorda, colócate a 10 metros de ella y hazle una pregunta. Cuando veas que no te responde, acércate a 5 metros. Después a 2 metros y luego a 1 metro.  

   Si no te escucha, ya no le quedará más remedio de aceptar que está sorda”. El viejito ve que la idea es buena y cuando llega a casa se coloca a 10 metros de su señora y pregunta en voz alta: - “Cariño ¿qué hay de cenar?”. No recibe respuesta. Entonces se acerca a 5 metros y le pregunta de nuevo: - “Cariño ¿qué hay de cenar?”. Tampoco hay respuesta; se acerca a 2 metros: - “Mi amor, que ¿Qué vamos a cenar?” No hay respuesta. Se acerca a 1 metro de ella - “Mi vida, que ¿Qué vamos a cenar?” Y la señora enfurecida se voltea y le responde: - “¡¡¡Viejo sordo, te he dicho 4 veces que pollo con papas fritas!! 

Damas sinceras  

   Cuatro damas, amigas de toda la vida, se reúnen a tomar el té. Una tarde, una de ellas dice: - Chicas, hemos sido amigas desde siempre. ¿No les parece que es hora de conocernos a fondo? - La primera dice: Yo soy cleptómana. Pero no se preocupen que nunca les he robado nada a ustedes.

   La segunda dama dice: - Yo les confieso que también tengo algo de eso, porque cuando mi esposo llega borracho todos los viernes, le saco el dinero de la billetera. - Pues miren, - dice la tercera – Yo les confieso que soy adicta a los juegos de azar y malgasto el sueldo de mi esposo. La cuarta dama, poniéndose de pie, dice: - ¡Ustedes disculpen, yo soy chismosa y con su permiso, que ahora mismo tengo que hacer unas llamaditas...! 

Corrección fraterna: [Para Misa con niños] 

   Estaban dos niños jugando con sus trompos y uno le dice al otro: –Tíralo y que gire en la pita.  – El otro le contesta: “Yo no sabo”…. – Y el primero le dice: No se dice, no sabo…Se dice “no sepo”. Casualmente pasaba por ahí una señora, que oyendo la conversación, creyó oportuno corregir fraternalmente a los niños, y les dice: –No se dice “no sabo”, ni “no sepo”. -¿Y entonces cómo se dice?, preguntaron los niños. – La señora respondió: “No sé”. –Entonces, los niños enfadados le dicen: Si no sabe, ¿para qué se mete? 

Los achaques de a edad: [Si dos o tres se ponen de acuerdo...]

   Tres hermanas de 96, 94 y 92 años de edad vivían en su casa. Una noche, la de 96 empieza a llenar la tina para darse un baño, pone un pie dentro de la tina, hace una pausa y grita a sus dos hermanas: – ¿Ustedes saben si yo me estaba entrando a bañar, o estaba saliendo de bañarme? - La hermana de 94 le responde: – No sé, déjame subo a ver… 

     Empieza a subir las escaleras, hace una pausa y grita a su otra hermana: “¿Oye… ¿Yo estaba subiendo las escaleras o las estaba bajando?” - La hermana menor, la de 92 años, estaba sentada en la cocina tomándose una taza de té, y escuchando lo que pasaba con sus hermanas mayores, mueve su cabeza y piensa: – Es el colmo… ¡Yo espero nunca ser así de olvidadiza como mis hermanas! - ¡Toco madera¡Y tocó tres veces, bien duro, sobre la mesa. Se pone de pie y les grita, como regañándolas…: “Ya subo a ayudarlas. Primero voy a ver quién toca la puerta”.

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