Enseñanzas para Crecer en la Fe   

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 23° Domingo del Tiempo Ordinario, 8 de Septiembre 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 9 sept. 2019 15:06 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 9 sept. 2019 15:22 ]


Moldeando a Dios a nuestro gusto 

   Una señora bien intencionada encuentra un día un águila que, vencida por el cansancio, reposa en el alero de su ventana. «¡Qué pájaro tan raro y tan feo! -piensa-. No se parece a ningún ave que yo haya visto antes.» Tiene piedad del extraño animal. Lo atrapa, le corta las plumas de la cabeza, después le lima el pico curvo hasta hacerlo recto, y por fin le recorta las alas porque le parecen demasiado largas. Le devuelve la libertad diciéndole: «Ahora sí que eres normal!!! Pareces una paloma». 

Sal y algodón

 

   Un sabio llevaba una carga de sal al mercado. Como el río estaba crecido, su burro se mojó y la sal que llevaba en las alforjas se disolvió. Al alcanzar la otra orilla, el burro estaba contentísimo por ver liviana su carga, y se puso a corretear por el prado. Pero el sabio estaba enojado.

 

   Al día siguiente en que había mercado, el sabio cubrió las alforjas con algodón. El burro, recordando lo que había sucedido el día anterior, se metió en la parte más profunda, pero casi se ahoga por el peso del algodón mojado. — Tranquilízate- le dijo el sabio —. Esto te enseña, que no siempre que cruces el río vas a ganar tú.

 

El caballo y el asno: [¡Por querer escurrir el bulto, se me hace más pesada la carga!]

 

   Un hombre subía una empinada cuesta llevando de las riendas un asno y un caballo. El asno llevaba una pesada carga, pero el caballo trotaba libremente viendo el panorama. El asno, de cuando en cuando y agobiado por el peso de la carga, suplicaba: -¡Caballo, amigo mío, ayúdame! No puedo más. El caballo riéndose le respondió: -¡Allá tú! El amo lo ha querido así... ¡Arréglatelas como puedas! -Y continuaron su camino.

 

   Al poco rato, el asno exhausto cayó a tierra muerto. Entonces el dueño, cogió al caballo, cargó todo sobre él, y se dijo:
-También este asno muerto puede valerme; tal vez pueda vender su piel para hacer tambores. Y entonces, cargó también sobre el caballo el burro muerto y así continuó su camino.

 Amuleto de la buena suerte 

   Se encontraron dos amigos que hacía mucho tiempo no se veían. Uno le pregunta al otro: “¿Cómo te ha ido?”. “Muy mal -responde el otro con sombrío acento-. Mi esposa me dejó para irse con mi mejor amigo. Perdí todos mis ahorros jugando en las maquinitas. El banco me acaba de quitar la casa. 

   Mi hija quedó embarazada, y no sabe quién es el papá de la criatura. Mi padre salió al campo y lo mató un rayo. Uno de mis hijos está en la cárcel, por drogas. Y a mi perro lo atropelló ayer un camión”. “¡Cómo lo siento! -se compadece el amigo-. Y dime: ¿A qué te dedicas?”. Responde el otro: “Vendo amuletos para la buena suerte”. 

El poder de la Cruz […Desarma los corazones…] 

   Ocurrió un choque entre un bus del S.I.T.P, y uno particular. El conductor del S.I.T.P se bajó, energúmeno y furioso, con una cruceta en lo alto, con el firme propósito de agredir al conductor del vehículo particular; pero al observar que éste, a su vez, le apuntaba con un arma de fuego, el conductor del S.I.T.P, todo atemorizado, lo único que atinó a decir fue: “Oiga, señor, por esta cruz, le juro que fui yo el que tuvo la culpa del accidente”. 

Una rusa en el aeropuerto…[Usar a Dios a mi capricho] 

   Una señora, al regresar de su peregrinación a Lourdes, pasa el registro de la aduana, en el aeropuerto de Moscú. El guardia encuentra en su maleta una botella transparente en forma de Virgen, dentro de la cual hay un líquido igualmente transparente. Le pregunta a la dama: - ¿Qué contiene esta botella? -Agua bendita de la santa gruta de Lourdes, señor. El guardia, desconfiado, destapa la botella, toma un sorbo y dice en tono severo: -¡Señorra, esto es vodka! – La mujer cae de rodillas, exclamando: -¡Milagro, milagro! 

¿Caridad o ambición? 

   En el verano de 1998 un hombre que vivía en Amsterdam fue a confesarse con su párroco. “Padre, este es mi pecado. Durante la segunda guerra mundial di refugio a un judío muy rico para salvarle la vida de los Nazis. El sacerdote le dijo que había hecho una acción caritativa, que ¿por qué creía que había cometido pecado? – “Padre, le exigí que tenía que pagarme 20 gulden por cada semana que estuviera en mi casa”. 

   La verdad, -dijo el padre-  eso no es caridad, y no debería sentirse muy orgulloso de ello, pero lo hizo por una buena causa. “Gracias, Padre, por su comprensión, pero tengo una pregunta más que hacerle. ¿Tengo que decirle al judío que ya terminó la guerra? 

Mirad el árbol de la Cruz…[…Que nos defiende del peligro…][Misa con niños] 

   Jaimito estaba arriba de un árbol, y su mamá, desesperada, le grita: - Jaimito bájese de ese árbol. Jaimito contesta: - No, no quiero. Vienen dos policías y le dicen: - Jaimito, que se baje de ese árbol. - Jaimito contesta: - No, no quiero. Luego, vienen los bomberos y le dicen: Jaimito, tiene que bajarse de ese árbol, y Jaimito les contesta: - No, no quiero. 

   Entonces, sabiendo que el párroco del pueblo tiene gran poder de convicción, lo mandan llamar. Llega el padre, que era grandote y, de manera solemne, le hace la señal de la cruz a Jaimito, y Jaimito inmediatamente, como un rayo veloz, se baja del árbol. La mamá, extrañada, le pregunta: ¿Y Por qué, al padre, sí le hiciste caso de bajarte? - y Jaimito responde todo asustado: - Es que el Señor Cura me hizo así: O se baja…+… O corto el árbol…

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 22° Domingo del Tiempo Ordinario, 1 de Septiembre 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 4 sept. 2019 17:51 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 6 sept. 2019 17:02 ]


Esposo y la rana 

   El fabulista Esopo escribió de una rana que quiso hacerse grande, como un robusto buey que pastaba cerca. Con este propósito empezó a hinchar su delgado pellejo. Y preguntó a sus hijos: ¿Ahora sí ves que he crecido? – Inútilmente lo intentas, dijeron ellos. Pero la orgullosa rana hizo nuevos y violentos esfuerzos, hasta que se reventó. Y el fabulista concluye: 
“Quien nació para rana, no pretenda ser buey” 

La humildad de Unamuno

 

   La franqueza, a la par que la arrogancia de Don Miguel de Unamuno, eran legendarias. Cuando el rey Alfonso XIII lo condecoró con la Gran Cruz de Alfonso XII, el escritor mostró su satisfacción diciendo: Es para mí un honor recibir esta condecoración que tan merecidamente se me otorga. Al oír esto, el rey no pudo ocultar su sorpresa, pues estaba acostumbrado a oír palabras de humildad por parte de los condecorados. ¡Caramba! –le dijo el rey-, ¡es usted el primero que me dice eso! Hasta ahora todos los homenajeados me habían dicho que ellos no se merecían tal honor. Unamuno apostilló: Y probablemente no les faltaba razón.

 Humillación 

   Una señora devota se quejó un día ante el Padre Liebermann, de una humillación que había sufrido injustamente. El sacerdote le contestó suavemente: 

“Señora, esta mañana, en la Santa Misa, Nuestro Señor tuvo que humillarse mucho más, en la Sagrada Comunión, al entrar en el corazón de usted”


El triunfo de la humildad

 

   Cuentan que la hija de un rey de Francia trataba de manera despótica y humillante a su joven sirvienta. Un día, enfadada, la princesa le dijo: “¿No sabes que soy la hija de tu rey?”. A lo que la joven le respondió con la humildad y sencillez de la que sabe realizar su servicio: “Y, ¿tú no sabes que yo soy la hija de tu Dios?”.

Consignas útiles: 

1. Orgullos absurdos: “Ante el orgullo ridículo del burro y de la vaca, se extraña el altivo orgullo del tigre y del león”.
2. Corazón soberbio: “Todos los días nos arreglamos el cabello. ¿Por qué no nos arreglarnos el corazón”?  
3. Falsa humildad: Muchos dicen que en la Iglesia se sientan en la última banca por humildad. Sabiendo que lo hacen es para salir de primeros”
4. Vanagloria: ¡Esaú, Al menos cambió su primogenitura por un plato de lentejas, y la aprovecharon! Pero con la vanagloria, lo perdemos todo.

Humildad Argentina [Declaración de guerra de Argentina a China] 

   Después de una consulta al Congreso, la Argentina le envía el siguiente mensaje a la República Popular China: Comunicamos a Uds. que les declaramos la Guerra.
Tenemos 105 tanques, 47 aviones funcionando, 4 Barcos de guerra y 5221 soldados listos para atacar. Los chinos les contestaron: Aceptamos la declaración de guerra, tenemos 180.000 tanques, 18.000 mil aviones, 7.900 Barcos mi sileros y 125 millones de soldados listos para el combate. Los argentinos contestaron: Retiramos la declaratoria de Guerra, no tenemos como alimentar tanto prisionero. 

Asiento en primera clase: 

   En un vuelo de British Airways, una señora rubia y adinerada se encontró sentada junto a un hombre de color. Ésta llamó a la azafata para exponerle sus quejas y su disgusto. “Me han sentado junto a este hombre, me siento muy incómoda y no puedo viajar así. Búsqueme otro asiento”. “Cálmese señora”, le dijo la azafata, “el avión está lleno, pero miraré a ver si queda algún asiento libre”. 

   Minutos más tarde, la azafata sonriente volvió con la buena noticia. “Señora, sólo queda un asiento en primera clase”. “Hacer un cambio de asiento es algo extraordinario, pero dadas las circunstancias y para evitarle su incomodidad, el capitán ha concluido que sería una grave desconsideración hacia el pasajero tener que volar junto a una persona desagradable”. 

   Y dirigiéndose hacia el hombre de color le dijo: “Señor, recoja sus cosas y sígame, tengo un asiento en primera clase preparado para usted”. El resto de los pasajeros respondió con una carcajada y una fuerte ovación. 

¿Usted no sabe quién soy yo? 

   Cuentan que Christian Herter gobernador de Massachussets, estaba haciendo campaña para su reelección. Un día, en que ni había desayunado ni comido, acudió a un asado para levantar fondos para la campaña. Se puso en la fila y cuando llegó su turno le sirvieron un trozo de pollo. -Perdone, señora, pero estoy hambriento. -Lo siento, señor, pero sólo se da un trozo por persona. 

   Este señor, habitualmente sencillo y amable, quiso valerse de su oficio y de su prestigio y le dijo: "Señora, ¿Usted no sabe quién soy yo? - Soy el gobernador de este estado". Y ella le contestó: "Señor, ¿Y usted no sabe quién soy yo? - Soy la encargada del pollo. Siga la fila señor".

Abogado chicanero: 

   Sentado en su nueva oficina, un abogado recién graduado esperaba su primer cliente. Al escuchar que la puerta se abría, rápidamente levantó el teléfono para hacer creer que estaba muy ocupado. El visitante pudo escuchar al joven abogado decir: -“Manuel, volaré a Nueva York para ver si resuelvo el caso del cliente aquel. Parece que esto va a ser algo grande y más difícil de lo que pensábamos. 

   También necesitamos traer al experto americano, Mr. Braun, para que nos dé su opinión sobre este asunto tan importante”. Y de pronto, Fingiendo cierta molestia interrumpió su presunta conversación con estas palabras: -“Manuel, espera un momento porque alguien acaba de llegar”, se voltea para atender al visitante y le pregunta: -“Bien, ¿en qué puedo ayudarle?”. Con una sonrisa, entre pícara y maliciosa, el hombre contestó: -“Doctor, yo sólo he venido a instalar su teléfono”. 

Beethoven y Goethe 

   En el año 1807, Beethoven y Goethe se encontraron en Karlsbad, e hicieron un paseo en carroza juntos. 

Toda la gente, al verlos pasar por la calle, se inclinaban haciendo profundas reverencias.

 –“Goethe dijo: es aburrido ser tan famoso. ¡Todos me saludan!”. 

A lo cual, Beethoven respondió, con cierta picardía: 

- “No les haga caso, excelencia. ¡A lo mejor me están saludando a mí!”.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 21° Domingo del Tiempo Ordinario, 25 de Agosto 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 28 ago. 2019 15:29 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 28 ago. 2019 17:18 ]


La cebolla: [Yo te salvaré…Si salvas a otros]

 

   Una vez una mujer muy, muy malvada, el día en que murió, nadie recordaba ningún gesto de caridad que hubiera hecho a lo largo de su vida. Así pues, el demonio la llevó al infierno. Su ángel de la guarda empezó a repasar su vida para ver si encontraba una buena acción para presentársela a Dios. Finalmente encontró una. Una vez arrancó una cebolla de su huerto y se la dio a un mendigo.

 

   Dios le dijo al ángel de la guarda: "Toma una cebolla, enséñesela y que se agarre de ella, si la puedes subir hasta el paraíso, que entre, pero si la cebolla se rompe se quedará en el infierno". El ángel de la guarda corrió hacia ella y le dijo: “Ven, agárrate y yo te salvaré”. Con mucho cuidado empezó a subir y ya estaba casi afuera del infierno cuando otros pecadores que la vieron ya casi salvada se agarraron a ella para salir también ellos.

 

   Pero como había sido tan mala, empezó a darles golpes y les dijo: "Me están salvando a mí, no a ustedes; es mi cebolla, suéltenme". Al decir esto la cebolla se rompió. La mujer cayó de nuevo al infierno y ahí se quedó. Su ángel de la guarda todavía la está esperando con la cebolla en la mano, a ver si quiere salir de infierno.

 

Bienvenido […Por pura gracia de Dios]

   Un hombre muere y es trasladado al cielo. Encuentra a San Pedro esperándole a la entrada y dice al hombre, "Así es como funciona. Tú necesitas 100 puntos para poder entrar en el cielo. Me vas a decir todas las buenas obras que hiciste, y yo te asignaré una cierta cantidad de puntos por cada cosa, dependiendo de qué tan buena fue. Cuando acumules 100 puntos, entonces podrás entrar."

 

   OK, dice el hombre. "Pues estuve casado con la misma mujer por unos 50 años y nunca la engañé…ni en mi corazón." "Magnífico", dice San Pedro. "Eso si que vale tres puntos". "¿Tres puntos?", pregunta el hombre. "Pues, también asistí a la iglesia toda mi vida y la sostuve con mis diezmos, ofrendas y servicio." "Maravilloso", dice San Pedro. "Eso por cierto que tiene un valor de un punto." "¡Un punto!", exclama el hombre.

 

   "Pues, ¿Qué te parece esto? Estuve trabajando entre los pobres de mi ciudad, dándoles de comer y ropa también." "Fantástico", dice San Pedro. "Otros dos puntos a favor de tu cuenta." "¡Dos puntos!", grita el hombre. Si sigo así, será por pura gracia y misericordia de Dios que yo entre al cielo." Y San Pedro le dijo: "¡BIENVENIDO!", esta es tu casa, siga para adentro!

 

Avión que cae al mar

 

   Un avión cae al mar y el capitán dice: - Los que sepan nadar, al lado izquierdo. Los que no sepan nadar, al lado derecho. Y añade: - Pasajeros del lado izquierdo, por favor nadar hasta esa isla cercana. Pasajeros del lado derecho… Nuestra línea aérea agradece su preferencia. Gracias por volar con nosotros… 

¿Salvarse en último momento? [La salvación se trabaja toda una vida] 

   Durante un vuelo de Europa a América, el avión entra en una tormenta muy fuerte en medio del océano y lamentablemente un rayo cae en un ala y la rompe; lógicamente el avión pierde control y empieza a caer. Los pasajeros al darse cuenta de lo que sucedía entran en pánico. 

   Al ver esto, uno de los pasajeros, que era sacerdote se pone al frente de todos y exclama: Hermanos, tranquilos por favor, todos vamos a orar por nuestra salvación. Juntemos nuestras manos y digamos una oración para que Dios nos lleve al cielo. Y un pasajero de atrás le responde angustiado: ¡Sí padre, pero por favor, oremos rápido porque el avión va es para el suelo! 

Hay que estar listos: Se nos va acabando todo.

 

   En un avión de pasajeros ocurre un desperfecto, el capitán anuncia a los pasajeros:

- Señoras y señores les informo que uno de nuestros motores se detuvo, tendremos que permanecer 15 minutos más volando para aterrizar.

 

A los 15 minutos el piloto anuncia:

- Señoras y señores hemos perdido otro de nuestros motores, tendremos que permanecer 15 minutos más en el aire para pedir ayuda. La tercera vez el piloto informa: - Hemos perdido el tercer motor. Y un pasajero dice: - ¡Si la cosa sigue como va…Permaneceremos aquí todo el día!

 

Españoles y Mejicanos: [No dejar la salvación para el último instante]

 

   Este era el vuelo del avión comercial Boeing 775, procedente de España. Ahí viajaban el piloto Venancio y el copiloto Manolete. Cuando casi estaban por aterrizar en el aeropuerto de México, fallan los motores al avión; Manolo y Venancio preocupados se comunican a torre de control comentando su problema: Dice Venancio: ¡aquí Boeing 775 a torre de control, mirad que tenemos un problema: se nos han parao los motores y no sabemos qué hacer, nos vamos a estrellar¡ La torre de control les contesta: ¡Aquí torre de control, pues la verdad lo sentimos pero lo mejor sería que comenzaran a rezar a sus mamás¡ Y les contesta Venancio: ¡Pues váyanle rezando a las suyas, porque vamos directo a la torre de control¡

 

¡Aténgase y no corra!

 

   Dos hombres están de excursión por el monte, cuando ven un enorme oso hambriento corriendo hacia ellos. A pesar de que están aterrados, rápidamente reaccionan; uno de ellos echa mano del cuchillo, mientras el otro se quita la mochila, se quita las botas, y a toda prisa, se pone unos tenis. El del cuchillo se le queda mirando y le dice: - ‘¿No pretenderás correr más que el oso?’. –Y el otro le responde: “No, me basta con correr más que tú”

 

Sordos al llamado de Dios [Misa con niños]

 

   A un famoso guitarrista le propusieron ofrecer un concierto en algún país de África, y éste aceptó. Tomó el avión y cuando sobrevolaba la selva éste se estrelló en medio de la selva, sólo se salvaron el guitarrista y su guitarra. Al rato, se le acercó un león hambriento y luego otro y otro. En ese momento se acordó que había leído que la música calmaba a los animales, y muy nervioso se puso a tocar una canción.

 

   Los leones se calmaron y se acostaron a su alrededor, y el músico se tranquilizó pensando que se había salvado de morir, cuando de repente, de entre los árboles salió un león furioso y se devoró al guitarrista, y uno de los primeros leones le dijo a otro: ¿Ves? ¡Te dije que el sordo, nos iba arruinar el concierto!

 

Juanito preguntón: [Hay preguntas sin importancia] [Misa con niños]

 

   Juanito no deja de hacer preguntas. Su mamá, ya cansada, le dice: Mire Juanito, ¡no pregunte tantas tonterías…recuerde que la curiosidad mató al gato. Juanito se queda pensativo por unos instantes y pregunta: Mamá, ¿y a propósito, ¿qué es lo que quería saber el gato?

 

El cochinito y la gallina. [¡Como si no fuera con nosotros…!] [Misa con niños]

 

   Estaba un cochinito comiendo muy a gusto, cuando llega una gallina y le dice: -te van a matar- El cochinito sigue comiendo despreocupado, y la gallina le vuelve a decir: - Te van a matar- Después de algún rato que ella le seguía repitiendo, el cochinito enfadado le pregunta: - ¡bueno! Y, por qué dices que ¿me van a matar? Y la gallina le contestó: -es que oí al patrón que decía: -mañana le vamos a dar chicharrón a la gallina…!

 

¿Todos a la mesa? [No hay que estar muy seguros] [Misa con niños]

 

   El rey de la selva, va a celebrar una fiesta. Entonces dice: Voy a hacer una fiesta. Y todos dicen: BIEN, y la rana: (Cantando) ¡Qué bien me la voy a pasar! ¡Qué bien me la voy a pasar! Y dice otra vez el rey: Vamos a tener atracciones, buena comida y caramelos. Y todos: BIEN, y la rana: ¡Qué bien me la voy a pasar! ¡Qué bien me la voy a pasar!

 

   Y el rey, ya harto de oír a la rana, dice: Van a estar todos los animales al banquete, menos uno que es verde, con ojos saltones y pegajoso. Y todos dicen: BIEN…Y la rana dice: ¡Qué bien! ¡Pobrecito el cocodrilo!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 20° Domingo del Tiempo Ordinario, 18 de Agosto 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 13 ago. 2019 14:14 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 13 ago. 2019 14:39 ]


Los dos lobos 

   Un viejo cacique de una tribu estaba teniendo una charla, con sus nietos, acerca de la vida. Los niños querían saber sobre muchas cosas; cómo ser buenas personas, por qué había personas malas, por qué tenían intenciones no muy buenas, etc. Él les dijo: "Una gran pelea está ocurriendo dentro de mí; es entre dos lobos. 

   Uno de los lobos es maldad, temor, ira, envidia, dolor, rencor, avaricia, arrogancia, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, orgullo, competencia, superioridad, egolatría. El otro es bondad, alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, dulzura, generosidad, benevolencia, amistad, empatía, verdad, compasión, y fe. 

   Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes también, y dentro de casi todos los seres de la tierra." Lo pensaron por un minuto, y uno de los niños le preguntó a su abuelo: "¿Y cuál de los lobos ganará?" Y el viejo cacique respondió: “simplemente, el que tú alimentes". 

Fuego purificador:

 

   Paseaba un santo por una avenida y se encontró con un ángel que llevaba una antorcha en una mano y un cubo de agua en la otra. Sorprendido, le preguntó: “¿Para qué son esa antorcha y ese cubo?”. Le respondió el ángel: “el cubo es para apagar las llamas del infierno, y la antorcha, para quemar los castillos del cielo. Entonces veremos quién ama de verdad a Dios”.

 

Llevar la contraria

 

   Llaman a un hombre a su casa diciendo que su mujer ha caído al río. El hombre, con cara de angustia, sale corriendo a toda velocidad hacia el embarcadero, coge un bote empieza a remar río arriba


   Y otro hombre que estaba mirando, le dice: ¡pero oiga! ¿qué hace? Si su mujer ha caído al río estará más abajo; ¿por qué busca río arriba? ¡usted no conoce a mi mujer! ¡ella siempre le lleva la contraria a todo!

 

En Alemania:

 

   Son las 3 de la tarde y 2 hombres van por la avenida caracas manejando a 150 km por hora. Un agente de servicio vial los detiene, y les dice: Voy a tener que ponerles un parte por exceso de velocidad. No señor agente le replicaron los dos hombres, venimos de Alemania y allá 150km es normal. Sí pero también no traían los cinturones puestos, ellos insisten que en Alemania no es necesario ponerse el cinturón.

 

   Pero es que también todas las llantas de su vehículo están muy gastadas. Sí, pero en Alemania permiten transitar así sin poner problemas; uno las cambia cuando uno quiera. El agente insiste: de todas maneras, tengo que ponerles un parte. Pero porque señor agente sin en Alemania todo lo anterior está permitido. Miren, y además no llevan las luces prendidas. Pero es que son las tres de la tarde… Y el agente insiste: Si, pero en Alemania son las 10 de la noche. Parte para los dos.

 

Método infalible


   Dos amigos se encuentran después de un tiempo sin verse: 


"Oye Juan, pero cómo has subido de peso, tú que apenas pesabas unos kilos, ¿cuál es el método?  


"Muy sencillo, lo único que hay que hacer es no discutir por nada, y nunca llevar la contraria." 


"No, tiene que ser por otra cosa compadre." ¡Ah, pues como usted diga! - ¡Seguro que no será por eso!


Atravesando el rio: [Para isa con niños]

 

   Un hombre al lado de un río que quiere atravesar, le pregunta a otro hombre que estaba al otro lado del río: - ¿Es muy profundo este río? ¿Se puede pasar sin que me cubra? – Sí, claro que sí, sin problema. Es un río muy seguro y tranquilo. En eso, el hombre se mete todo dispuesto en el río, y de repente se lo empieza a llevar la corriente río abajo.

 

   Cruza como puede nadando, desesperado a la otra orilla y sale del río, se dirige enfadadísimo hacia el hombre: - Pero tú, ¡sí que eres malvado!! ¿Cómo me dijiste que el agua no me cubriría y que se podía cruzar sin ningún problema el río!!? - ¡Ah… pues… hace unos minutos lo cruzó un patico, y el agua no lo cubría nada! 


Fuego he venido a traer a la tierra. [Misa con niños] 
  • Primer acto: 
      •         Sale una monja.

  • Segundo acto:
  •         Sale la misma monja encendiendo un fósforo.

  • Tercer acto: 
  •         Sale la misma monja quemándose. ¿Cómo se llama la obra? -SORprendida 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 19° Domingo del Tiempo Ordinario, 11 de Agosto 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 11 ago. 2019 19:34 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 12 ago. 2019 18:20 ]


Clave Morse: [Atentos al llamado de Dios] 

   Un joven, se enteró por la prensa que se ofrecía un trabajo en el telégrafo, como operador de clave Morse. Al llegar la recepcionista le entregó un formulario para llenar y le dijo que esperara, que lo llamarían en un momento para ser entrevistado. El joven llenó el formulario y se sentó junto a otros siete solicitantes que esperaban. Después de unos minutos el joven se levantó y entró en la oficina. 

   Los otros siete se quedaron sorprendidos y se preguntaban por qué había entrado sin ser llamado. Poco después el joven salió acompañado por el entrevistador, que dijo a los otros siete: “Gracias por venir, pero el trabajo ya ha sido concedido a este joven”. No es justo, éste llegó de último y nosotros ni siquiera hemos sido entrevistados dijeron. 

   El entrevistador les dijo: el telégrafo ha estado tecleando en Morse el siguiente mensaje: “Si usted entiende este mensaje, entre inmediatamente, y el trabajo será suyo”. Ninguno de ustedes lo oyó ni lo entendió. Sólo este joven lo escuchó y lo entendió y el trabajo es suyo”.

Cita con la Muerte. [A la hora menos pensada] 

   Zaguir era un hombre culto que tenía un joven sirviente, Ahmed, a quien apreciaba mucho.


   Un día, Ahmed estaba en el mercado, y vio la Muerte que lo miraba con una mueca extraña. Asustado, echó a correr hasta llegar a la casa. Una vez allí, le contó a su patrón lo ocurrido y le pidió un caballo diciendo que se iría a Zamarra, donde tenía unos parientes, y de ese modo escapar de la Muerte.
 

   Zaguir no tuvo inconveniente en prestarle el caballo más veloz y se despidió diciéndole que si forzaba un poco al caballo, podría llegar a Zamarra esa misma noche. Cuando Ahmed se marchó, Zaguir se dirigió al mercado y al poco rato encontró a la Muerte paseando por las tiendas. — ¿Por qué has asustado a mi sirviente? — le preguntó —. 

   Tarde o temprano te lo vas a llevar, déjalo tranquilo mientras tanto. — No era mi intención asustarlo — se disculpó la Muerte —, pero no pude ocultar la sorpresa que me causó verlo aquí, pues esta noche tengo una cita con él en Zamarra. 

El reloj de Aquisgrán (Alemania) 

   En la torre de un monasterio en Aquisgrán (Alemania), hay un gigantesco reloj, como dándole la bienvenida a todos los visitantes. Debajo del reloj hay una inscripción, en alemán, donde se lee:

“Una de estas horas…será tu última hora”. 

Donde está tu tesoro… ¿está tu ambición? 

   Va un ambicioso por la calle y ve un letrero en un local que dice: “Doctor que cura todo tipo de enfermedad: consulta a $50.000 pesos… Si no lo curamos le devolvemos diez veces el valor de la consulta. “El ambicioso piensa y dice: -Justo lo que necesito… dinero extra. Pasa y lo atiende el doctor: -A ver… ¿Qué enfermedad tiene?  -Doctor, mi lengua perdió la sensibilidad: no siento el gusto de lo que como y tomo, todo me sabe igual… -Ok. 

   Son 50 mil pesos. -Enfermera, por favor, dele una cucharada del frasco número 23 al paciente. Le dan la cucharada y el ambicioso dice: -¿Qué es esto? Esto sabe a “diablos, es pura hiel”, -¿Lo ve? ¡Listo, ya está curado! Ya reconoce los sabores…El ambicioso sale enojado y sin el dinero. 

   Vuelve a la semana siguiente, pensando en tomar el desquite… y le dice al doctor: -Dr. He venido porque tengo problemas de memoria, todo se me está olvidando.  -Ok. Son 50 mil pesos… enfermera por favor, dele al paciente una cucharada del frasco número 23. ¿Qué? ¿Otra vez el 23? ¡Usted me va a dar de ese jarabe que sabe a diablos? – Y el doctor le dice: ¿Ve? Lo volví a curar… 

¿Quién está en el negocio? [¡Trabajar más bien por un tesoro en el cielo!]

    Un hombre muy ambicioso en su lecho de muerte susurra: - María, María... ¿Dónde estás, esposa mía? - Aquí estoy, esposo mío, a tu lado. - Y Jacobo, mi hijo mayor... ¿dónde está? - Aquí estoy, papá, a tu lado. - Y mi amada hija Leila, ¿Dónde está? - Aquí estoy, papá, a sus pies. - Y mi hijo Isaías, el más pequeño de la familia... ¿Dónde está? - Aquí estoy, papá, a su lado; bien cerquita. – Pero…y entonces... ¿Quién está en el negocio?

 ¡Por soñar en la orillaCaemos al rio…! 

   Un vagabundo de Londres se estaba acomodando para pasar la noche. A duras penas había conseguido un pedazo de pan para comer. Entonces llegó a un malecón, justo a orillas del río Támesis. Estaba lloviznando, y se envolvió en su viejo abrigo. Ya iba a dormirse cuando de repente se acercó un Rolls-Royce manejado por un conductor. 

   Una hermosa joven descendió del automóvil y le dijo: – Mi pobre hombre, ¿va a pasar la noche en este malecón, justo a la orilla del rio? Es peligroso – Sí – le contestó el vagabundo. – No lo permitiré – le dijo ella –. Usted se viene conmigo. Lo invitó a que subiera al automóvil y lo llevó a una gran mansión con amplios jardines. Al llegar, la joven le dijo a su mayordomo: “Jaime, lleve a este hombre a la habitación de huéspedes, dale de cenar y ropa para cambiarse”. 

   Y así lo hizo Jaime. Después de un rato, la joven recordó a su huésped. Entonces fue hasta la habitación, tocó la puerta, encontró al hombre despierto, y le dijo: – ¿Qué sucede, buen hombre? ¿No le dieron una buena cena? – Nunca había comido tan bien en mi vida, señora – le contestó el vagabundo. – ¿Está usted bien abrigado? – Sí, la cama es hermosa y está calientica. – Tal vez usted necesita compañía – le dice ella –. Córrase un poquito. Se le acercó, y él se movió hacia un lado, y cayó directo al rio Támesis…

Veinticinco centavos de más

 

   Hace años un sacerdote se mudó a Houston, Texas. Al llegar, subió en un autobús para ir al centro de la ciudad. Al sentarse, descubrió que el chofer le había dado una moneda de 25 centavos de más en el cambio. Mientras consideraba qué hacer, pensó para sí mismo:

 

   «¡Bah!, olvídalo, son sólo 25 centavos. ¿Quién se va a preocupar por tan poca cantidad? De todas formas, la compañía de autobuses recibe mucho de las tarifas y no la echarán de menos. Acéptalo como un regalo de Dios». Pero cuando llegó a su parada, se detuvo y, pensando de nuevo, decidió darle la moneda al conductor diciéndole: «Tome, me dio usted 25 centavos de más».

 

   El conductor, con una sonrisa, le respondió: «Sé que es el nuevo sacerdote del pueblo. Estaba pensando regresar a la Iglesia y quería ver qué haría usted si yo le daba cambio de más». Se bajó el sacerdote sacudido por dentro y pensó:  "¡Oh Dios!, por poco vendo a Tu Hijo por 25 centavos."

 

Un día moriremos: [Estad preparados] 

   Charly le dice a Snoopy – Un día nos vamos a morir, Snoopy – Cierto Charly, un día moriremos…pero los otros días no. 

La pera y la manzana: [Para misa con niños]

 

   Una pera está esperando el autobús. 


Llega una manzana y le pregunta: 


¿Hace mucho que espera? - Y ella responde: ¡Toda la vida!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 18° Domingo del Tiempo Ordinario, 4 de Agosto 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 5 ago. 2019 19:53 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 10 ago. 2019 14:42 ]


Sabiduría Socrática: 

   Cuenta una leyenda que, en una ocasión, el famoso general griego, Alcibíades, le dijo a Sócrates, con gran orgullo, cuántas haciendas y tierras tenía. Sócrates sacó un mapa: “Muéstrame -le dijo- ¿dónde está Asia y Europa?”. Alcibíades le señaló la enorme extensión de territorio. “Bien, y ahora, ¿dónde está Grecia?”. 

   Y también se la mostró. “Y, ¿dónde está el Ática?”. Era casi un puntico. “Bien, y ahora ‑dijo Sócrates‑ enséñame, ¿dónde está tu gran hacienda y tus terrenos?”. Alcibíades ya no pudo encontrarlos. Y Sócrates afirmó: ¡Qué insignificantes son las cosas humanas! 

Dinero y fe 

   Dicen que el Cardenal Newman, después de una homilía en la que se explicaba la escena evangélica del rico que almacenaba en el granero, lo visitó un feligrés, quejándose que no entendía nada de lo que decía. Como el Cardenal veía que el hombre tenía buena fe pero que no entendía, después de escucharlo pacientemente, el Cardenal le enseñó un crucifijo y le preguntó:

 

    ¿Qué ve usted? El hombre respondió: una imagen de Cristo crucificado. Luego el sacerdote sacó un billete de 20 Euros y lo interpuso entre el hombre y el crucifijo y le preguntó: Y ahora, ¿qué ve usted? Sólo el billete de 20 Euros, respondió el hombre. Moraleja: El dinero no nos deja ver ni entender a Cristo.

 

Alejandro…Magno [Cuando uno muere, deja hasta el último centavo…]

 

   Se cuenta de Alejandro Magno, aquel grandísimo general que conquistó casi todo el mundo que, al morir y verlo en el féretro, alguien comentó: “Ahí, entre esas tablas, está Alejandro, el que ayer no cabía en el mundo entero”.

El valor del dinero

Con el dinero se puede comprar: lujos, pero no felicidad. diversión, pero no gozo. comida, pero no apetito. medicina, pero no salud. libros, pero no sabiduría. aduladores, pero no amigos. una casa, pero no un hogar. una cama, pero no descanso. una tumba, pero no el cielo.

Feliz pero triste

   Iba un hombre caminando por el desierto cuando oyó una voz que le dijo: “Levanta unas piedritas, mételas a tu bolsillo y mañana te sentirás a la vez triste y contento”. El hombre así lo hizo. A la mañana siguiente, vio que las piedritas se habían convertido en diamantes, rubíes y esmeraldas. Y se sintió feliz y triste. Feliz, por haber recogido las piedritas; triste, por no haber recogido más.

La bolsa de oro 

   Un mendigo encontró una bolsa de cuero que alguien había perdido en el mercado. Al abrirla, descubrió que contenía cien monedas de oro. Inmediatamente se escuchó el grito de un comerciante: — ¡Hay una recompensa para quien encuentre mi bolsa! - Como el mendigo era un hombre honrado, se acercó y le entregó la bolsa diciendo: — Aquí está. ¿Me puede dar la recompensa? — ¿Recompensa? — se burló el comerciante, contando con avidez las monedas de oro. 

   Luego afirmó: — Cuando la perdí, había doscientas monedas de oro en ella. Ya me robaste más de lo que te hubiera dado. Desaparece o se lo diré a la policía. — Soy un hombre honesto —protestó el mendigo—. Llevemos este asunto ante el juez.  Ya en la corte, el juez escuchó pacientemente ambas versiones de la historia y dijo: — Creo que es posible brindar justicia a los dos. 

   Señor comerciante, usted dijo que su bolsa contenía doscientas monedas de oro. Sin embargo, la que este mendigo encontró sólo contenía cien. Por lo tanto, no puede ser la suya. Dicho esto, el juez le dio la bolsa con el oro al hombre pobre. 

¿Herencias o legado? 

   Jacinto llega a la notaría para recibir la herencia de su anciano padre, recientemente fallecido. El notario le hace esperar más de media hora, y al fin lo recibe: -¿Viene usted por la herencia de su papá? – Sí, señor. - ¿Llevaba mucho tiempo esperando? –¡Uy…Si…Más de veinte años!

Tener mucha lana [Para misa con niños]: 

   Cierto día, un Mejicano encontró una botella, y al destaparla se dio cuenta que tenía un genio. 

   Este le dijo: Te concederé solamente un deseo, piénselo bien. Muy bien dijo el hombre, y después de pensarlo un buen rato, dijo: mi deseo es tener mucha lana (o sea mucho dinero). – Concedido -dijo el genio- y lo convirtió en oveja.

El cauchito rojo

    Jaimito sube a tras milenio en plena hora pico, y de repente comienza a preguntar en voz alta: ¿alguien ha perdido un fajo de billetes de 50.000, envueltos en un cauchito rojo? – Y todos, incluyendo al conductor, levantan la mano diciendo que sí, que es de ellos. Jaimito agrega: ¡Qué bueno, es que aquí tengo el cauchito…!

Las muñecas: [Avaricias pequeñas, grandes sufrimientos] – Para misa con niños] 

   Cierta vez, estaba una mamá preocupadísima por su hijita de ocho años, que llegó del colegio llorando. La mamá le preguntó: ¿y por qué estás llorando? A lo que la niña le respondió: es que me enteré que mi amiguita Rosita tiene quince muñecas y yo solo tengo diez. 

Lo difícil para Mafalda:

   Mafalda piensa lo difícil que es olvidar un gran amor,

 y luego dice: 

No, ¡Que va! difícil es andar sin plata. Dios mío... Dame fuerza y paciencia, o sino, dame un millón de dólares y yo me las arreglo como sea....

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 17° Domingo del Tiempo Ordinario, 28 de Julio 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 28 jul. 2019 19:41 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 28 jul. 2019 19:47 ]


Ayúdate, que yo te ayudaré [Pidiéndole a Dios, todo se hace más llevadero] 

   En una ocasión, un niño muy pequeño hacía grandes esfuerzos por levantar un objeto muy pesado. 

   Su papá, al ver la lucha tan desigual que sostenía su hijito, le preguntó: - "¿Estás usando todas tus fuerzas?"  - "¡Claro que sí!" –contestó, malhumorado, el pequeño. - "No es cierto –le respondió su papá— no me has pedido que te ayude".  

El sabio y su hijo: [Para misa con niños] 

   Una vez un papá sabio le dijo a su hijo: - Pídeme lo que quieras y te lo daré. El niño muy emocionado, pues conocía la generosidad de su padre, le contestó: - Te lo agradezco de todo corazón. ¿Puedes darme tiempo hasta mañana, para pensarlo? – Muy bien – dijo su padre – Hasta mañana. Al día siguiente, el hijo fue a ver a su padre y le pidió un burrito. – Ah no – le contestó el papá – no tendrás el burrito. - ¡Pero me habías prometido darme lo que quisiera! - ¿Acaso, no he mantenido mi palabra? ¡Ayer, tú me pediste tiempo, y yo te lo di! 

La oración por excelencia: [El N.T supera al A.T]

 

   Estando Juan XXIII, de Nuncio en Paris, se encontró con el Rabino principal de Francia, -que también grande y fornido-, ante la puerta de un ascensor estrecho, en el que no podían caber ambos. 

“Después de usted”-le dijo cortésmente el Rabino. – “De ninguna manera -le contestó el Cardenal Roncalli- ¡Por favor, usted primero!”. 

   Siguió el forcejeo de cortesías, hasta que el Cardenal Roncalli, con cierto humor y con la mejor de sus sonrisas bonachonas, le dijo: Señor Rabino, “Es necesario que suba usted antes que yo, ya que siempre va delante el Antiguo Testamento, y luego, el nuevo testamento. 

Pedid y se os dará 

   En un pequeño pueblo, el pastor de una iglesia estaba orando por algunas peticiones. En eso se levanta un hermano y le dice: “Hermano pastor, por favor oren por mi negocio, para que el Señor envíe bastantes clientes, pues estoy a punto de quebrar.” El pastor habló a toda la congregación y les dijo: “Dios escucha a los que le claman”, pónganse de pie y hagamos una oración que llegue al cielo para que Dios envíe muchos clientes al negocio de este hermano. Y antes de comenzar a orar, el pastor pregunta: “Hermano, y usted, ¿qué negocio tiene?”, y el hermano le contesta: “Hermano Pastor…yo tengo una funeraria”. 

El favor completo 

   Un hombre de condición humilde había perdido su herramienta de trabajo y pedía a los cielos el poder recuperarla, encomendándose a su santo particular. — “Si haces que la encuentre, prometo que entregaré tres monedas de oro en ofrenda”, —decía entre sollozos.
Al cabo de un rato, encontró lo perdido y exclamó: — Oh, poderoso Señor, tú que has logrado que encuentre mi herramienta, por favor, haz que encuentre ahora tres monedas de oro. 


Petición y promesa:

 

   Un ejecutivo llega tarde a una importante junta y no encuentra parqueo… Levanta los ojos al cielo y dice: - “Señor, por favor, consígueme un sitio para parquear y te prometo que iré a la iglesia todos los domingos que me queden del resto de mi vida, dejo las malas compañías y el vicio. Y jamás en mi vida me volveré a emborrachar…- Milagrosamente, en ese momento, aparece un sitio libre, el hombre parquea y dice: - “No te preocupes Señor, ya encontré sitio. De todos modos, Gracias”. 


El “Padre Nuestro” del estudiante: [Para jóvenes al inicio de las clases] 

   Padre nuestro que estás en la escuela / santificado sea tu nombre/ venga a nosotros tus dieces/ hágase tu voluntad aquí en el salón como en los profes/ perdónanos por copiar/ así como nosotros perdonamos a los que nos copian/ no nos dejes caer donde el rector/ y líbranos de todo cero/

 Amén. 

 

No pedir lo imposible: [Para misa con niños] 

   Un piadoso niño, a quien la mamita le enseñó que todas las noches debía orar a Dios, fue a su habitación y antes de acostarse, se puso de rodillas ante un crucifijo, y oraba insistentemente diciendo: Dios mío…por favor te pido, que la capital de Italia sea Paris…. Que la capital de Italia sea Paris…La mamita, que estaba junto a la puerta, escuchó la insistente súplica, entró y le preguntó que porqué le pedía eso a Dios, si Paris no es la capital de Italia. – Y el niño le respondió: ¡es que eso fue lo que contesté en el examen! 

Orar con insistencia [Misa con niños] 

  • Primer Acto: Sale un pollito rezando.
  • Segundo Acto: Sale, otra vez, el pollito rezando.
  • Tercer Acto: Vuelve a salir el pollito rezando. 

– ¿Título de la obra? – A Dios “Le Pío”.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 16° Domingo del Tiempo Ordinario, 21 de Julio 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 23 jul. 2019 13:28 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 23 jul. 2019 15:02 ]


El monje aprendiz [Ora et labora: oración y acción] 

   Cuentan que un monje quería aprender de San Benito, cómo hacer bien las cosas. 

   San Benito lo llevó a un lago, le hizo subir a un bote y le dio un remo en el cual estaba escrito: "Labora"

   El monje comenzó a remar, pero el bote daba vueltas, pero no avanzaba. San Benito le dio otro remo que llevaba escrito: "Ora" y le quitó el anterior. 

   El monje remaba por el otro lado, pero el bote solo dio vueltas y vueltas, ahora en el sentido contrario. 

   San Benito le dio los dos remos; el monje comenzó a remar y el bote avanzó tranquilamente. 

La taza o el café [Qué es lo esencial?]. 

   Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntó para visitar a su antiguo profesor. Comenzaron a quejarse del ‘stress’ que les producía el trabajo y la vida en general.  El profesor les ofreció café, fue a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas diferentes: de porcelana, plástico, vidrio, cristal, unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras y realmente finas. Les dijo que cogieran una taza y se sirvieran el café. 

   Cuando lo terminaron, el sabio maestro, con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo: ¡Se habrán dado cuenta que las tazas finas y bonitas las usaron primero y quedaron las sencillas y baratas!, lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo. 

   Ésa es realmente la causa de sus afanes y su ‘stress.’ ‘Les aseguro que el tipo de taza no le añadió sabor al café. En verdad la taza solo disfraza o reviste lo que tomaron. Lo esencial es el café.  

   Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero buscaron la mejor taza. Ahora piensen esto: La vida es el café. Los trabajos, los afanes, el dinero, la posición social, etc. Son tazas o envolturas que le dan forma y soporte a la vida. El tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos.

 “Ora et labora

   Un hombre ya mayor en busca del camino espiritual, llegó a un monasterio del Himalaya. Al llegar allí, tocó a la puerta y pidió a los monjes budistas que le permitieran quedarse a vivir en ese lugar para recibir enseñanzas espirituales. El hombre era muy poco ilustrado, y los monjes se dieron cuenta de que ni siquiera podía leer los textos sagrados. Pero lo vieron tan motivado que decidieron aceptarlo. Sin embargo, le dieron tareas que, en un principio, no parecían muy espirituales.

   Te encargarás de barrer el claustro todos los días – le dijeron. El hombre se puso muy feliz. Pensó, podré reconfortarme con el silencio y disfrutar de la paz del monasterio. Pasó el tiempo y el rostro del anciano se veía más sereno y feliz. Los monjes se dieron cuenta y le preguntaron: ¿Cómo haces para tener tanta paz interior? Y él contestó: Todos los días, con mucho amor, barro el patio lo mejor que puedo. Y al hacerlo, también siento que barro todas las impurezas de mi corazón, barro los malos sentimientos y elimino totalmente la suciedad de mi alma. ¡Por eso vivo feliz y en paz! 

Pescador satisfecho: [La satisfacción del deber cumplido]:

    Un rico industrial del norte se horrorizó cuando vio a un pescador del sur tranquilamente recostado contra su barca y fumando pipa. - ¿Por qué no sales a pescar? – le preguntó el industrial. – Porque ya pesqué bastante por hoy- respondió el pescador. - ¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas? – insistió el industrial. - ¿Y qué hago con ello? – preguntó a su vez el pescador. – Ganarías más dinero – fue la respuesta. 

   De ese modo podrías poner un motor a tu barca; así podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, obtendrías más peces y dinero. Pronto tendrías dos barcas y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico como yo. - ¿Y con todo eso qué haría luego? – preguntó de nuevo el pescador. – Podrías disfrutar de la vida, sentarte y descansar – replicó el industrial. – Y el pescador, satisfecho, le respondió: ¡Pues eso es lo que estoy haciendo en este momento! 

El caballo y el burro[Ayuda mutuaNada de brazos cruzados] 

 

  Un hombre subía una empinada cuesta llevando de las riendas a su caballo, y a su burro lo llevaba cargado. Mientras el burro iba con una pesada carga, el caballo trotaba libremente viendo el panorama. El burro, de cuando en cuando y agobiado por el peso de la carga, suplicaba: - ¡Caballo, amigo mío, ayúdame! No puedo más. El caballo, relinchando le respondió: - ¡Allá tú! El amo lo ha querido así... ¡Arréglatelas como puedas! 

   Y continuaron su camino. Al poco tiempo, el burro, exhausto, cayó a tierra muerto. Entonces el dueño, cogió al caballo, cargó todo sobre él, y se dijo: De pronto pueda vender la piel del burro para hacer tambores. Entonces cargó también sobre el caballo el burro muerto y continuó el camino. 

¿Cómo los afanes de Marta? 

   Un médico, contesta el teléfono de su casa, y escucha a un colega suyo, decirle: Nos falta el cuarto para el juego de póker. ¡Él, afanado, responde: voy para allá inmediatamente!,- y cuelga-. Mientras se pone la camisa aprisa, su esposa le pregunta: Amor, ¿es muy grave? Mucho, -le contesta el doctor…Es muy serio-. De hecho, ya tres médicos ya están ahí. 

El científico y el nativo: [hay cosas buenas y necesarias, pero sólo Dios es lo esencial] 

   Se cuenta que, en una ocasión, un famoso científico alemán quiso hacer una expedición por el Amazonas. Era una eminencia en los diversos ramos del saber. Llegó a Brasil, le pidió a un nativo del lugar que lo llevara en su barca, río adentro. El joven aceptó con gusto. Durante la travesía, el sabio preguntó al joven: 

‑Sabes astronomía? ‑No. –Y matemáticas? ‑Tampoco. ‑Y biología o botánica? –No, yo no sé nada de esas cosas, –le respondió muy confundido el nativo—. Yo sólo sé remar y nadar. ‑¡Qué pena! –le dijo el científico— has perdido la mitad de tu vida. Y guardaron silencio. A l cabo de una media hora se precipitó una tormenta tropical y la barca amenazaba naufragar. 

   Entonces el barquero preguntó al científico: ‑ ¿Señor, usted sabe nadar? –No –contestó el sabio-. Y el muchacho, con tono apenado, le dijo: -¡Pues usted ha perdido toda su vida!

 Descuidamos la parte mejor 

   En la parroquia de San Gervasio en Quebec, el párroco, para que la gente fuera a la iglesia, con cierto humor, plasmó un cartel original, que merece una reflexión. Dice: "Cuando naciste, tus padres te trajeron aquí. Cuando te casaste, tus amigos y padrinos te trajeron aquí. Cuando sean tus funerales, tu familia te traerá aquí. ¿No te parece que, de vez en cuando, podrías venir aquí por tu propia cuenta? 

Permanecer en casa como Martha. [Pero sin excusas] [Para niños]  

  Jaimito se levantó de mañana como de costumbre, pero en lugar de prepararse para ir a la escuela, fue a la cocina donde estaba su mamá, muy gozoso y tarareando el cumpleaños feliz. ¿Quién cumple años hoy, Jaimito?, debe ser un amigo tuyo muy querido para estar tan contento! - Oh sí, es una persona que amo mucho y le tengo el mejor regalo. Hoy cumple años mi profesora y para hacerla bien feliz en su día, he decidido…quedarme en la casa.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 15° Domingo del Tiempo Ordinario, 14 de Julio 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 15 jul. 2019 6:22 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 15 jul. 2019 6:44 ]


"En el fondo del Pozo" [Y tú qué harías?] 

   Un hombre cayó en un pozo, felizmente el pozo estaba en un camino vecinal por el que, sin duda, transitaría alguna persona. Estaba desamparado y sin ayuda, aunque intenté salir por mis propias fuerzas, era en vano pues las paredes del pozo eran muy lisas. Afortunadamente pasó un optimista y dijo: “Las cosas podrían ser peores”. Un pesimista, a su paso exclamó: “De seguro las cosas se complicarán”. 

   Un moralista se acercó y me dijo: “Te daré un consejo, amigo: si sales de este problema, no vuelvas a meterte en él”. Un budista pasó y dijo: “Si puedes subir hasta donde te alcance, te ayudaré”. Un filósofo, a su turno, me dijo: “Tranquilo: sólo piensa que estás en un pozo”. Una señora muy piadosa pasó y dijo: “Sólo los malos caen en los pozos”. Un hombre rico, que pasó por allí con su hijo, dijo: “Sólo los cerdos se revuelcan en sus pocilgas”. 

   Un fundamentalista exclamó: “Debes merecerte tu pozo. Dios te castigó por algo malo que hiciste”. Un abogado pasó y me propuso: “Demandemos al municipio por daños y perjuicios”. Un psicoanalista, a su vez me dijo: “Échale la culpa a tus padres”. Un vendedor de seguros pasó y me dijo: ¿Ya tiene seguro contra accidentes? -Un sindicalista, al verme allí me dijo: “esta es una oportunidad para organizar una huelga”. Un pastor, a su turno, me dijo: “Con Jesús podrás salir adelante”. Un político, al verme, lleno de ira, dijo: “¡Es culpa de la ineptitud del gobierno actual!”. 

   Un oportunista me dijo: “Te saco si me das tu cadena de oro y tu reloj” – Un funcionario de la Dian, pasó y me preguntó: “¿Ya pagó usted el impuesto sobre este pozo? Hasta que al fin pasó un pobre mendigo que, al ver mi situación, no dudó en saltar al pozo; me hizo subir a sus hombros y me ayudó a salir. ¿Qué haríamos si pasáramos por el pozo? – Sintonicemos nuestro corazón con el dolor del otro. 

El sabio Einstein:

 

   Albert Einstein afirmó:Comienza a manifestarse la madurez, cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos”.

Compasión y lástima 

   Un alemán iba en su vehículo mercedes, a toda velocidad. Se encuentra de repente con un carro tirado por un caballo al que no pudo esquivar y se lo lleva por delante. Se baja de su auto y ve un panorama desolador. El caballo sin poder moverse, y dice: - Yo no puedo ver sufrir este caballo. – Saca una pistola de su bolsillo y lo mata. Unos metros más allá ve al perrito que solo podía mover la cola, con la mirada perdida. 

   Y vuelve a exclamar: - Yo no puedo ver sufrir este perrito. – Y le pega otro tiro. Se da la vuelta y, con la pistola en una mano y la linterna en la otra, mira hacia lo alto de un árbol y ve colgado de las ramas a conductor de la carreta, perdiendo sangre, con un brazo y una pierna rotos, con la cara amoratada, un ojo sin poder abrirlo, y heridas por todo el cuerpo. Y antes que el alemán hablara, el malherido dice: - Parece mentira, pero ¡no me pasó nada! 

El mendigo exigente.

 

   Un mendigo pide limosnas en la calle. Pasa un hombre bien vestido, y le da cien dólares al mendigo. Y el mendigo piensa: “¡Guau! ¡Este es un hombre verdadero! Debe ser negociante. Pasa un año, y otra vez, el mismo hombre bien vestido encuentra el mismo mendigo en la calle – pero esta vez, solo le da cincuenta dólares. Y el mendigo piensa: “Bueno… no es negociante, pero es un hombre quien merece respeto”.

 

   Pasa un año más, y el hombre bien vestido pasa, sin darle nada al mendigo. El mendigo siente indignación. Se levanta, corre tras el hombre bien vestido, lo toma del abrigo, y a gritos le pide una explicación. El hombre, muy pacientemente, le explica: “Mire Ud, hace dos años yo era un hombre soltero, y podía hacer con mi dinero lo que quería.

 

    Hace un año me casé, y ya adquirí una responsabilidad con mi esposa. No puedo gastar el dinero tan libremente. Y ahora tengo un hijo que mantener – por lo tanto, discúlpeme, Señor, que no le puedo dar nada”. Y el mendigo le reprocha diciéndole: “Ahh, con que Si…Usted manteniendo su familia con mi dinero, no¡?”

 

Daño colateral [Problema de uno, problema de todos]

 

   Un ratón mira por un agujero de la pared, y ve al esposo entregando a su mujer un paquete, el ratón pensó: “¿Qué tipo de comida podrá haber allí? – Corrió a ver, imaginándose un sabroso queso. ¡Qué susto! Cuando vio que era una trampa para ratones. Entonces fue al patio de la casa a advertir a todos: “¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera!”. La gallina escarbando en la tierra cacareó y le dijo: “¡señor ratón: entiendo que es un problema para usted, a mí no me perjudica en nada!”. Y el ratón se entristeció y siguió buscando ayuda.

 

   Llegó donde el cordero y le dijo. “¡Hay una ratonera en la casa!” “¡Discúlpeme, señor ratón, pero no veo nada que pueda hacer, yo como pasto, quédese tranquilo, yo oro por usted!” El ratón se fue hasta donde estaba la vaca, y le dijo: “¡Hay una ratonera en la casa!” ¿Acaso yo estoy en peligro? ¡Creo que no! Entonces el ratón se volvió a la casa, cabizbajo y abatido, para encarar solo la ratonera.

 

   Aquella misma noche se escuchó un ruido, como el de una ratonera agarrando su víctima. La esposa del labrador corrió a ver que había en la ratonera, pero en la obscuridad, no vio que la trampa había agarrado la cola de una víbora venenosa. La víbora la mordió. El marido la llevó corriendo al hospital. La mujer volvió con fiebre. Para la fiebre, nada mejor que un buen caldo de gallina.

 

   El hombre entonces tomo el cuchillo y fue a buscar al principal ingrediente: la gallina. Como la enfermedad de la mujer continuaba, amigos y vecinos vinieron a verla. Para alimentarlos, hubo que matar al cordero. Pero la mujer no resistió y falleció. Muchas personas vinieron al funeral. El pobre hombre, muy triste y agradecido por la solidaridad, resolvió matar la vaca para darle de comer a todos.

Moraleja: El problema de un hermano, es también mi problema. “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”.

 

Ayudar al prójimo. [Misa con niños] 

   Está Juanito en el salón cuando la maestra dice a sus alumnos: Niños, hoy vamos a salir a ayudar al prójimo, como lo hizo el buen samaritano. Los niños emocionados salen a la calle y comienzan a buscar a quién ayudar. La maestra se da cuenta que Juanito le pide dinero a la gente, así que va y le dice: ¿Qué haces Juanito? ¡Se trata de ayudar a la gente, no de quitarle el dinero! Sí maestra, ya lo sé…Yo les estoy quitando un peso de encima.  

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 14° Domingo del Tiempo Ordinario, 7 de Julio 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 8 jul. 2019 8:17 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 8 jul. 2019 8:44 ]


Los obreros son pocos” y tantos perdiendo el tiempo: [Darle lo mejor a Dios]:

   Lo más extraño de los seres humanos es que:
  •  Tienen prisa por crecer, y después suspiran por la infancia perdida.
  • Pierden la salud para tener dinero y después gastan el dinero para tener salud.
  • Piensan tan ansiosamente en el futuro que descuidan el presente, y así, no viven ni el presente ni el futuro, y sí perdiendo el tiempo.
  • Viven como si no fueran a morir nunca, y mueren como si no hubiesen vivido.
    • Jóvenes: tienen todo el tiempo y la energía, pero no tienen dinero.
    • Adultos: tienen el dinero y la energía, pero no tienen tiempo.
    • Ancianos: Tienen el dinero y el tiempo, pero no tienen la energía.

Moraleja: Como en esta vida no se puede tenerlo todo al mismo tiempo, démosle a Dios nuestro tiempo y nuestra energía, y Él será nuestra verdadera felicidad. 

Misioneros en el Congo: [Id y haced discípulos…]

 

   Dos misioneros en el Congo, bautizaron a un nativo, que se llamaba Zombo. Lo sumergieron en el agua y lo bautizaron diciéndole: – De ahora en adelante tú no te llamarás Zombo, sino José. Y el buen Dios te manda que no comas más carne el día viernes, a lo sumo puedes comer solamente carne de pescado –.

 

   El viernes siguiente, al pasar ante la choza de José, los misioneros lo sorprendieron comiéndose una pierna de cordero, y antes que los misioneros le reprocharan, el nativo les dijo: –Padrecitos: yo no estoy cometiendo ningún pecado, pues antes de matar al cordero, lo metí en el agua y le dije: “De ahora en adelante, tú te llamarás pescado”. 

Las maletas [El exceso de equipaje no cuenta para el Reino de Dios]

   Un hábil vendedor se dirige hacia un señor que va a viajar. El vendedor tiene en sus manos dos maletas bien grandes y pesadas… las coloca en una silla cercana y le dice: - Mire señor, estoy vendiendo este reloj. El señor le responde: - No gracias, tengo reloj. – Lo que pasa es que este es un magnifico reloj, mire lo que hace, y el vendedor presiona un pequeño botón y sale una pequeña pieza musical. El señor le responde: - Gracias, pero tengo radio. 

   Pero eso no es todo, dice el vendedor y le pide su número telefónico, y presiona un pequeño botón y se encuentra llamando a su casa. El señor convencido le pregunta al vendedor: - ¿Y…Cuánto cuesta? - Eso es lo mejor, solo cuesta 50.000 pesos, dice el vendedor. - Está bien, yo se lo compro, responde el señor. – El vendedor lo felicita y le dice: es suyo, que le vaya bien, y el vendedor se va. En eso el comprador lo llama: Señor, Señor…- ¡Dejó sus maletas! Y el vendedor le responde: - ¡No Señor…Esas son las pilas!

Correo equivocado. [Ir ligeros de equipaje]

   Un matrimonio decide ir a pasar vacaciones en una playa del Caribe, en el mismo hotel donde pasaron la luna de miel 20 años atrás, pero debido a problemas de trabajo, la mujer no pudo viajar con su marido, quedando en que llegaría unos días después.

   Cuando el hombre llegó y se alojó en el hotel, vio con asombro que en la habitación había una computadora con conexión a Internet. Entonces decidió enviar un e-mail a su mujer, pero se equivocó en una letra y sin darse cuenta lo envió a otra dirección…El e-mail lo recibe por error una viuda que acababa de llegar del funeral de su marido, y que al leer su correo electrónico se desmayó instantáneamente.

   El hijo de la viuda al entrar en la habitación encontró a su mamá en el suelo sin conocimiento, a los pies de la computadora, en cuya pantalla se podía leer: Querida esposa: He llegado bien. Probablemente te sorprenda recibir noticias mías por esta vía, pero ahora tienen computadora aquí y puedes enviar mensajes a tus seres queridos. Acabo de llegar y he comprobado que todo está preparado para cuando llegues este próximo viernes. Tengo muchas ganas de verte y espero que tu viaje sea tan tranquilo y relajado como ha sido el mío.

 P.D.: No traigas mucha ropa, venga ligera de equipaje que ¡Aquí hace un calor infernal!

 Avión accidentado. [Misionero valiente] 

   Un avión cae en la selva y entre los pasajeros sobrevivientes hay incrédulos, y un misionero. Optan por quedarse dentro del avión, pero pasaron 3 días y se acabó la comida. Se reunieron todos los incrédulos dejando al misionero en un rincón, y le dijeron: -Por unanimidad te nombramos como representante para que vayas a conseguir alimento para todos. - ¿Yo? ¡Pero si sólo tengo este cuchillito! -Así es misionero, la cosa es que ni siquiera te podrás llevar el cuchillo pues tendrás que dejárnoslo ya que nosotros tenemos que cortar y preparar lo que vayas cazando.

   Sacan al pobre misionero del avión empujándolo y éste agarra un pedazo de madera y les deja la navaja. Se va por la selva. Pasan varias horas y no regresa. De repente se asoman todos por las ventanillas y ven al misionero corriendo como - Usaín Bolt -, perseguido por un enorme y feroz león. Todos están de acuerdo que, por más que no crean no lo pueden dejar morir, así que se ponen cerca de la puerta para abrirla en el último segundo. Viene, veloz, el misionero, se acerca al avión, los de adentro abren la puerta, el misionero se agacha y en ese mismo instante el León da un salto, cayendo dentro del avión. El misionero se levanta, cierra la puerta y les grita: – ¡Vayan pelándolo, que voy a buscar otro!

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