Enseñanzas para Crecer en la Fe   

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 5° Domingo de Pascua, 2 Mayo de 2021, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 2 may 2021 18:37 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 2 may 2021 18:38 ]


La unión hace la fuerza 

   Un labrador anciano tenía varios hijos jóvenes que se llevaban mal entre sí y peleaban constantemente. Un día los congregó a todos y mandó traer unas cuántas varas, las colocó todas juntas e hizo un atado con ellas, les preguntó cuál de ellos se atrevía a romperlo. Uno tras otro se esforzó para lograrlo, pero ninguno pudo conseguirlo. 

   Entonces el padre desató el atado y tomando las varas una a una les mostró cuán fácilmente se partían, y enseguida les dijo: - De esta manera, hijos míos, si todos están unidos, nadie podrá vencerlos, pero si están divididos y enemistados, el primero que quiera hacerles daño, los vencerá. 

Todos somos MAX. [Siembra el bien, y verás sus frutos] 

   Un hombre llamado MAX, iba de regreso a casa manejando su viejo automóvil, bajo un torrencial aguacero. De repente a un lado del camino vio una anciana parada al lado de su auto, un Mercedes último modelo, que estaba pinchado. 

   Max, inmediatamente orilló su viejo carro para auxiliar a la señora que, por su edad, no podía cambiar la llanta. Cuando MAX terminó de cambiar la llanta la señora le preguntó: ¿Cuánto le debo? – Con una sonrisa en el rostro, MAX contestó: la próxima vez que usted vea a alguien que necesita ayuda bríndesela y piense en mí. 

   La señora le sonrió y se lo agradeció. Luego, arrancó en su lujoso carro y siguió su camino. A los pocos kilómetros la anciana vio una pequeña cafetería y paró a tomar algo caliente. La mesera viendo que la anciana entró a la cafetería empapada por la lluvia, le brindó una toalla para secarse, después la invitó a sentarse y la atendió como una reina, siempre amable y sonriente, dando un excelente servicio. La anciana observó que la mesera estaba en su último mes de embarazo y se veía cansada; entonces se acordó de MAX. 

   Al terminar su comida le dio a la mesera para pagar un billete de 100 dólares. Ella fue a la caja para conseguir el cambio, pero cuando regresó, la anciana ya se había ido, y para su sorpresa vio sobre la mesa otros 4 billetes de 100 dólares y una nota que decía: Alguien me brindó una ayuda, como yo te la doy ahora. Cuando veas que alguien necesita ayuda, bríndasela y piensa en mí. Esa noche, cuando la mesera regresó a su casa cansada del trabajo, ya en su cama pensó: ¿Cómo es que esa buena anciana sabía que mi marido y yo necesitábamos tanto esa ayuda? – Después, ella le dio un beso suave a su esposo y le susurró en voz baja: ¡Todo va estar bien, te amo MAX!

Sarmientos unidos Jesús, nuestra causa común 

   Un hombre se perdió conduciendo por carreteras que no conocía a través del campo. Mientras intentaba orientarse en su mapa, accidentalmente cayó en una profunda cuneta. No resultó herido pero su auto quedó atrapado en el lodo. Por suerte, había una granja cercana, por lo que el hombre caminó hacia ella para pedir ayuda. – Demetria puede sacar el auto de esa cuneta —dijo el granjero, señalando hacia una vieja mula que estaba en el campo. 

   El hombre miró la flacuchenta mula y miró también al granjero que seguía repitiendo: - Sí, la vieja Demetria puede sacarlo de ahí. El hombre pensó que no tenía nada que perder. Los dos hombres, con Demetria, se dirigieron a la cuneta donde estaba el auto. El granjero enganchó el arnés de la mula al coche. Con un chasquido de las riendas, el hombre empezó a gritar: - ¡Fuerza Pedro! ¡Fuerza Juan! ¡Fuerza Luis! ¡Vamos Demetria! Y la mula tiró y sacó el vehículo de la cuneta con sólo un pequeño esfuerzo. 

   El hombre estaba sorprendido. Le dio las gracias al granjero y varias palmadas a la mula, pero no pudo evitar preguntar: - ¿Por qué gritó todos esos nombres antes de gritarle a Demetria? El granjero sonrió y respondió: - Demetria es bastante ciega, pero escucha muy bien, y mientras ella se siente parte de un grupo, tira con toda su fuerza! 

Servicio secreto 

   A la salida de misa el sacerdote saludaba a los feligreses. En eso ve a uno que rara vez iba a misa. Lo tomó de la mano y llevándoselo aparte le dijo: - Tú necesitas unirte al ejército de Dios. Y le respondió: - Yo ya estoy en el ejército de Dios, padre. El sacerdote preguntó: - ¿Y entonces, porqué te veo en misa solo en la Navidad y Pascua de Resurrección? Y él le respondió: - “Es que estoy en el servicio secreto”. 

Mensaje divino: [Sin mí, no podéis hacer nada”] 

   A un señor, que iba a misa, pero se la pasaba chateando en plena eucaristía, le llegó un mensaje de whatsaap, que decía: “Estamos en contacto…Pero eso no significa que estemos unidos. Atentamente: Jesús de Nazaret”. 

Las hormigas y el elefante. [Trabajo en común] Misa con niños 

   Un elefante pasó por encima de un hormiguero y lo destruyó. Las hormigas, enojadas, lo atacaron hasta cubrirle todo su cuerpo. El elefante de una sola sacudida lanzo lejos a todas las hormigas, menos a una que logró quedarse fuertemente agarrada al cuello del elefante. Las hormigas, admiradas de la hazaña de su compañera, le gritaban desde abajo: “¡Ahórcalo! ¡Ahórcalo!”

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 4° Domingo de Pascua, 25 Abril de 2021, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 26 abr 2021 17:24 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 26 abr 2021 17:26 ]


Una oveja ante el tribunal: [Escuchar la voz de quienes nos aman] 

   Cuentan que un humilde pastor fue arrestado por haberse robado una oveja. Él juraba que era inocente, que la oveja era suya y que hacía días que la echaba de menos. Cuando el caso fue llevado ante el juez, éste perplejo, no sabía cómo resolverlo. Finalmente decidió que trajeran la oveja a la sala y mandó al acusador que saliera de la sala y desde la puerta llamara a su oveja.

   La llamaba insistentemente, pero la oveja no respondió a su voz, sólo levantaba la cabeza asustada. El juez, luego mandó salir al acusado, para que desde la puerta llamara a la oveja. Cuando éste comenzó a llamarla, la oveja saltó y corrió hacia la puerta. Estaba claro que la oveja conocía la voz de su amo. El juez declaró el caso cerrado. 

Salmo del buen pastor 

   “En una sala un reconocido lector deleitaba a los demás recitando trozos de libros famosos. Un sacerdote estaba allí y en un momento de descanso le preguntó si podía recitar el salmo del Buen Pastor. El declamador le respondió: Claro que puedo y lo voy a declamar, pero, como condición, después de que yo lo recite también usted lo hará. El sacerdote aceptó con gusto. La declamación del artista fue preciosa, entusiasta. Una lluvia de aplausos cerró su presentación. 

   Luego fue el turno del sacerdote. Declamó el mismo salmo 23 de memoria. Al terminar no hubo aplausos, sólo un profundo silencio. A algunos se le aguaron los ojos. Pasados unos instantes el declamador se levantó y dijo: “Ustedes acaban de presenciar algo muy grande. Hubo una gran diferencia: Yo declamé el salmo del pastor de manera perfecta, porque sé utilizar muy bien las palabras y las formas, pero sólo el sacerdote nos ha sabido transmitir la esencia del salmo, porque él conoce al Pastor”. 

Pastor presumido: 

   Un pastor encuentra 5 huevos en una caja de zapatos con $10,000 dólares. Le pregunta a su esposa: ¿porqué 5 huevos ahí? – y ella le dice: yo me propuse colocar un huevo por cada mal sermón que dieras y un dólar por cada buen sermón. De inmediato el pastor dedujo que los 10.000 dólares eran por todos los buenos sermones. Entonces airoso y presumido le pregunta: - ¿y qué me dices de los 10.000 dólares? – Ella le explica: es que cada vez que yo juntaba una docena de huevos, los vendía. 

Sacerdote evangelizador [No faltan los enemigos en la misión] 

   Un día un sacerdote salió a evangelizar a unas montañas lejanas. De regreso a la parroquia, cansado y con mucha hambre, miró a lo lejos una cabaña donde había muchas manzanas en el jardín; él las miró y dijo: ¡Qué delicia! – Y acercándose, tomó una. Estaba a punto de comérsela, cuando se acordó que había que darle gracias a Dios por el alimento de cada día. Entonces, oró diciendo: “El Señor es mi Pastor, nada me faltará…El dueño de la casa salió con una escopeta en la mano y apuntándole le dijo: “Y en verdes pastos te hará descansar”. 

El Pastor y el Padre [ ¿Un solo rebaño?] 

   Un pastor evangélico se reunía en el camino, todos los días con un sacerdote católico para ir a evangelizar a un pueblo. Cada uno iba sobre un burro. En el trayecto los dos se hacían bromas permanentes, tratando de incomodar el uno al otro por su religión. Un día el Padre llegó a pie y el pastor, con burla, le preguntó: “y su burro Padre”, el Padre contesta: “se murió mijo”. Entonces aprovechando la ocasión, el Pastor le dice: “¿Padre, y no le va a hacer el novenario?”. -Y el Padre le dice: “No mijo, fíjate que era Evangélico”. 

El matemático y el pastor: [El Buen Pastor conoce a sus ovejas] 

   Un matemático pasea por el campo, aburrido y sin nada que hacer. Encuentra a un pastor que cuida un numeroso rebaño de ovejas, y decide divertirse un poco a costa de él. - Buenos días, buen pastor. - Buenos días, Señor. - Solitario oficio, el de pastor, ¿no? - Usted es la primera persona que veo en seis días. - Estará usted muy aburrido. Mire, le propongo un juego. Si yo le adivino el número exacto de ovejas que hay en su rebaño, ¿me regala la que yo escoja? ¿Qué le parece? - Trato hecho dijo el pastor. El matemático observa por encima de las ovejas, murmurando cosas, y en unos segundos dice: 586 ovejas. 

   El pastor, admirado, confirma que ése es el número preciso de ovejas del rebaño. Se cumple en efecto el trato acordado, y el matemático escoge una oveja entre las entre las 586 y comienza a alejarse con la oveja escogida. - Espere un momento, le dice el pastor. ¿Me permitiría una oportunidad de revancha? - ¡Claro, dijo el hombre! -  ¿Qué le parece…Si yo le adivino su profesión, me devuelva la oveja? – Listo, dijo el otro. 

   El pastor sonríe, porque sabe que ha ganado, y sentencia: - Usted es matemático. - ¡Caramba! Ha acertado. Lo que no acierto a comprender, es cómo adivinó el número exacto de ovejas, dijo el pastor. El matemático argumentó: cualquiera con buen ojo para los números podría haber contado sus ovejas. – Sí, sí, respondió el pastor… Ahora, lo que yo que no entiendo –dijo el pastor-, es cómo un matemático, entre 586 ovejas, fue capaz de escoger, para llevarse, justamente el perro. 

Escuchar la voz del Buen Pastor: [Mis ovejas escuchan mi voz] [Para niños]

 

   Iba un tenedor por la calle y, de pronto, vio una hermosa cuchara que iba caminando toda garbosa. El tenedor, emocionado, le gritó: ¡Ey…Cuchara…Cuchara…Cuchara!!! – Y como la cuchara siguió su camino, el tenedor se quedó extrañado, y dijo… ¡Ve, ¡qué raro, parece que NO ES-CUCHARA…!

 

El lorito predicador: [Predicar exige valentía, porque el lobo anda suelto…]

 

   Un lorito fue entrenado para dar un sermón en una iglesia, y le tocaba justo el día del buen pastor. Ya en el púlpito se asustó al ver repleta la iglesia y muy nervioso movía la cabeza de un lado para otro. El entrenador del lorito, al ver que no arrancaba se acercó y en tono fuerte le dijo: “O hablas o te quito las plumas y te hecho al corral de las gallinas”. El loro, inmediatamente comenzó a hablar diciendo: “Hermanos, oremos porque el enemigo anda suelto”. 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 3 °Domingo de Pascua, 18 Abril de 2021, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 20 abr 2021 16:15 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 20 abr 2021 16:15 ]


Las apariencias engañan.

 

   Una mujer, con un vestido de algodón barato y su esposo, vestido con un humilde traje, se bajaron del tren en Boston, y sin tener una cita, caminaron tímidamente a la oficina de la secretaria del Presidente de la Universidad de Harvard. La secretaria adivinó en un momento que esos campesinos venidos de los bosques, no tenían nada que hacer en Harvard. – ‘Desearíamos ver al presidente’ -dijo suavemente el hombre. -‘Él está ocupado‘, contestó la secretaria. “Esperaremos” - replicó la mujer.

 

   Por horas la secretaria los ignoró, esperando que la pareja finalmente se desanimara y se fuera. Ellos no lo hicieron, y la secretaria, al ver que no se iban, finalmente decidió interrumpir al presidente, aunque era una tarea que ella siempre evitaba. - ‘Tal vez si usted conversa con ellos por unos minutos, se irán”, - dijo la secretaria al presidente de la universidad. El hizo una mueca de desagrado, y asintió. Alguien de su importancia obviamente no tenía el tiempo para ocuparse de gente con vestidos y trajes baratos.

 

   Y el presidente, con cierto mal genio, pero con dignidad, se dirigió con paso arrogante hacia la pareja. La mujer le dijo: “Tuvimos un hijo que asistió a Harvard por sólo un año. Él amaba a Harvard. Era feliz aquí.  Pero hace un año, murió en un accidente. Mi esposo y yo deseamos levantar algo, en alguna parte del “campus”, que sea en memoria de nuestro hijo”. El presidente no se interesó. – “Señora’, dijo ásperamente, ‘no podemos poner una estatua para cada persona que asista a Harvard y fallezca. Si lo hiciéramos, este lugar parecería un cementerio” – ¡Oh no¡, explicó la mujer rápidamente. – “No deseamos erigir una estatua.

 

   Pensamos que nos gustaría donar un edificio a Harvard” - El presidente abrió sus ojos; echó una mirada al vestido que traían y entonces exclamó: - ¿Un edificio? ¿Tienen alguna remota idea de cuánto cuesta un edificio? ¡Hemos gastado más de siete millones y medio de dólares en los edificios aquí en Harvard! - Por un momento la mujer quedó en silencio. El presidente estaba feliz. Tal vez se podría deshacer de ellos ahora. La mujer se volvió a su esposo y le dijo suavemente: - ‘¿Tan poco cuesta iniciar una universidad? ¿Por qué no iniciamos la nuestra?’.

 

   Su esposo asintió. El rostro del presidente se oscureció en confusión y desconcierto. El Sr. Leland Stanford y su esposa se pusieron de pie y se fueron, viajando a Palo Alto, California, donde establecieron la Universidad Stanford que lleva su nombre, en memoria de un hijo del que Harvard no se interesó. 

El semáforo: [Dar testimonio del resucitado, con coherencia de vida] 

   El semáforo se puso amarillo justo cuando él iba a cruzar en su automóvil y, como era de esperar, hizo lo correcto: se detuvo en el paso cebra de peatones, a pesar de que había podido rebasado la luz roja, acelerando a mil. La mujer que estaba en el automóvil detrás de él estaba furiosa. Le pitaba con insistencia durante un largo rato y en voz alta lo insultaba ya que por culpa suya no pudo avanzar… y para colmo, se le cayó el celular y se le dañó el maquillaje. 

   En medio de su pataleta, oyó que alguien le tocaba el vidrio de la puerta. Era un policía mirándola muy seriamente que le ordenó salir del carro con las manos arriba, y la detuvo. La llevó a la comisaría donde le revisaron de arriba abajo, le tomaron fotos, las huellas digitales y la pusieron en una celda. Después de un par de horas, un policía se acercó a la celda y abrió la puerta. La señora fue escoltada hasta el mostrador, donde el agente que la detuvo estaba esperando con sus objetos personales: – “Señora, lamento mucho este error”, le explicó el policía. 

   “Le mandé bajar mientras usted pitaba desaforadamente, como queriendo pasar por encima al automóvil de delante, maldiciendo, gritando y diciendo palabras soeces. Mientras la observaba, me percaté de que de su retrovisor colgaba un Rosario y que su coche tiene en el parachoques un adhesivo que dice ‘¿Qué haría Jesús en mi lugar?’. Además, vi un adhesivo que decía ‘Yo escojo la Vida, Jesús te ama’ y otro que decía ‘Sígueme el Domingo a la Iglesia’ y, finalmente, el emblema cristiano del pez. Como es de esperar, supuse que el automóvil era robado.”

El espejoEra Jesús, pero no lo reconocían, porque estaba resucitado!]

   Un bobito iba por la calle y se encontró un espejito de cartera, lo levantó, se miró y dijo: pues ... ¡Yo a este tipo lo conozco!, y guardó el espejo en el bolsillo del pantalón. De regreso a su casa, volvió a mirarse en el espejo y repitió: ¿Pero, ¿dónde he visto yo a este tipo? - Al entrar a su casa, guardó el espejito otra vez en el bolsillo del pantalón. Se sentó a la mesa del comedor. Mientras Josefa, su esposa, que también era bobita, le servía la comida, el bobito volvió a mirarse en el espejo y dijo: “estoy seguro que yo a este tipo lo conozco”.

   Curiosa, Josefa le pregunta: Oye, José, ¿qué tienes en la mano? -Nada importante, m’hija, y guardó nuevamente el espejo en el bolsillo del pantalón. Terminada la cena, el bobito se fue a dormir dejando el pantalón sobre la silla. Josefa se quedó intrigada, y una vez dormido el bobito, retiró el espejo del bolsillo…Se miró en el espejo y dijo: ¡Lo sabía! - ¡Una foto de mujer…! 

Es ÉL mismoPero no el mismo 

   Resulta que un hombre decide disfrazarse de pobre y pedir limosna. Un día estaba sentado pidiendo limosna, y justo pasa su novia, lo ve y le dice: – Mi amor, ¿eres tú? Y él le dice: – Señorita, creo que usted se equivocó; “yo no soy”. Ella dice: – Iré a la casa de mi novio y comprobaré si es verdad. Él se apresura, se va corriendo a su casa y se quita el disfraz. Cuando su novia llega le dice: – ¿Sabes una cosa? Vi un hombre, muy, pero muy parecido a ti pidiendo limosna. Y él le contesta: – ¡Mi amor ya te dije que no era yo!. 

El Pastor y el sacerdote [Jesús envía a sus discípulos a evangelizar] 

   Un pastor evangélico se reunía en el camino, todos los días con un sacerdote para ir a evangelizar a un pueblo; cada uno iba sobre un burro. En el trayecto los dos se hacían bromas permanentes, tratando de incomodar el uno al otro por su religión. Un día el Padre llegó a pie, y el Pastor, con burla, le preguntó: ¿Y su burro Padre? - el Padre le contesta: "se murió mijo", entonces aprovechando la ocasión, el Pastor le dice: "¿Y no le va a hacer el novenario, Padre?". -Y el Padre le dice: "No mijo, fíjate que era Evangélico".

 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Domingo de la Misericordia, 11 Abril de 2021, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 17 abr 2021 6:00 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 17 abr 2021 6:00 ]



Cicatrices de Amor [Jesús lleva en su cuerpo, las huellas de la Pasión] 

   En un día caluroso de verano en el sur de la Florida un niño decidió ir a nadar en la laguna detrás de su casa. Salió corriendo por la puerta trasera, se tiró en el agua y nadaba feliz. No se daba cuenta de que un cocodrilo se le acercaba. Su mamá desde la casa miraba por la ventana, vio con horror lo que sucedía. Enseguida corrió hacia su hijo gritándole lo más fuerte que podía. Oyéndole, el niño se alarmó y viró nadando hacia su mamá. Pero fue demasiado tarde. 

   Desde el muelle la mamá agarró al niño por sus brazos justo cuando el caimán le agarraba sus piernitas. La mujer jalaba determinada, con toda la fuerza de su corazón. El cocodrilo más fuerte pero la mamá era mucho más apasionada y su amor no lo abandonaba. Un señor que escuchó los gritos se apresuró hacia el lugar con una pistola y mató al cocodrilo. El niño sobrevivió y, aunque sus piernas sufrieron bastante, aun pudo llegar a caminar. 

  Cuando salió del trauma un periodista le preguntó si le quería enseñar las cicatrices de sus pies. El niño levantó la colcha y se las mostró. Pero entonces, con gran orgullo se remangó las mangas y señalando hacia las cicatrices en sus brazos le dijo: “Pero las que usted debe ver son estas”.  Eran las marcas de las uñas de su mamá que habían presionado con fuerza. “las tengo porque mi mamá no me soltó y me salvó la vida”. 

El triunfo de la misericordia. 

   Dos monjes: uno cristiano y otro budista, van por el camino, en pleno invierno, y se encuentran a un herido en un precipicio. El cristiano quiere bajar a ayudarlo. El budista responde que ya es de noche, que hay mucha nieve y además Dios ya decidió su destino. Y se marchó. Aun así el cristiano baja, lo carga en su espalda. De lejos divisó el monasterio y al avanzar tropezó con un cuerpo, era el monje budista que murió congelado. 

   El cristiano salvo dos vidas. La suya y la del herido. Al cargarlo en sus espaldas, el peso lo hizo sudar, activar el cuerpo y coger calor. Pasados los años alguien le preguntó: ¿Cuál es la tarea más difícil en la vida? El respondió: No tener ninguna carga que llevar, ningún dolor que soportar, ningún problema que afrontar. A veces se gana llagándose y dando algo de uno mismo. 

Parece que no está: [Ejemplo de fe para niños y adultos] [Primera comunión] 

   En un colegio estaban preparando las primeras comuniones. Había un niño que sufría un pequeño retraso mental, y aunque él y su familia estaban empeñados para que hiciera su primera comunión, el capellán del colegio no estaba tan seguro que el niño estuviese bien preparado. Para cerciorarse lo llevó a la capilla, sacó un crucifijo y le pregunto al niño. ¿Quién es él?”. “Jesús”, contestó el niño. 

   Entonces señaló el sagrario y volvió a preguntar. “Y entonces, el que está ahí, ¿Quién es?”.  “También Jesús”, contesto el niño sin dudar. “¿Jesús, ahí y aquí? - Explícame cómo puede ser que Jesús esté a la vez aquí y ahí”. “Es muy fácil - explicó el niño-: “Aquí (en el crucifijo), parece que está, pero en realidad no está. Ahí (en el sagrario), parece que no está, pero sí que esta”.  Y ese día le hicieron al niño su primera comunión a todo dar. 

Jesús, estás ahí ¿Si estás a mi lado, a quién temeré? - [No tengáis miedo]

    Un niño tenía miedo a la oscuridad. Una noche su mamá le dijo que saliera al patio y le trajera la escoba. El niño se volvió hacia ella y le dijo: "Mamá, no quiero ir, porque es de noche y me da miedo la oscuridad." La mamá sonrió tranquilizando a su hijo: "No tienes que tener miedo de la oscuridad; desde que Jesús resucitó, él está en todo lado; está ahí fuera. 

   Él cuidará de ti y te protegerá.” – El niño mira a si mamá y le pregunta: “¿Estás segura que Jesús está ahí afuera?” “Sí, estoy segura. Él está en todas partes, y siempre está listo para ayudar cuando uno lo necesita”. El niño pensó por un minuto y luego se dirigió a la puerta de atrás, la abrió un poco y mirando la oscuridad, dijo: ¡Jesús! – Si estás ahí afuera, ¿podría por favor pasarme la escoba? 

El campesino, el perro y el burro…

 

   Una vez un campesino, un burro y un perro iban por el monte. Llevaban tres horas caminando, de pronto se detuvo el burro y le dice al campesino: Por favor patrón, descansemos un poco. El campesino, al escuchar hablar al burro, salió despavorido corriendo, y el perro también. Como a la hora de estar corriendo, el campesino y el perro se detuvieron a descansar y el perro le dice: ¡Uy que susto que nos dio ese burro! ¿No, patrón? 

Lorito asustado. [Misas con niños] 

   Timbra el teléfono en el comando de Policía. – Contestan: - Seguridad pública a la orden! -  Al otro lado de la línea dicen: - Sr. Policía, venga rápido a la calle Río Amazonas # 234. – El Policía pregunta: - ¿por qué? ¿qué pasa? – Es que se ha metido un gato. - ¿Y por eso me llama? – Sí Sr. Policía, es que soy el lorito y estoy solo.

Lo están buscando[Misas con niños] 

   Un niño le grita a su padre: - “¡Papá, los mosquitos no me dejan dormir, me están picando…!”.  A lo que el padre responde: - “Bueno, hijo, apaga la luz y duerme”. El niño apaga la luz y, pasado un rato, entra en su habitación una luciérnaga. El niño grita de nuevo: - “¡Papá, ahora me están buscando con una linterna!” 

Tenían miedo. 

   Un hombre está en su cabaña, cuando de repente la puerta se rompe y un enorme hombre lobo entra gruñendo. El hombre grita aterrorizado. En eso el hombre lobo le dice: -¿Te doy Miedo? - El hombre contesta: - ¡No, miedo ya tengo demasiado!

 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Domingo Resurrección, 4 Abril de 2021, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 6 abr 2021 18:11 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía



Los huevos de pascua:

 

   Un niño que nació con problemas físicos estaba en clase. La maestra dice a todos los niños, se aproxima la pascua, lleven a su casa un huevo plástico y tráiganlo lleno de algo que represente la vida. Al día siguiente cada niño presentó el contenido del huevo. Uno lo trajo con una flor; otro traía una mariposa, otro lo trajo lleno de agua y así todos. La maestra pasó por alto al niño enfermo; y este le dijo: maestra y a mí no me va a preguntar.

 

   La maestra le dijo a ver que traes en el huevo. El niño dijo: está vacío. Pero yo dije que trajeran algo dentro, dijo la profesora. Todos los demás niños se reían. Entonces miró a todos y dijo: si, está vacío como la tumba de Jesús: la maestra no sabía que decir y después de un rato le preguntó: ¿y sabes por qué está vacía la tumba de Jesús? El niño respondió: a Jesús lo mataron y lo pusieron dentro, entonces Papito Dios lo llevó al cielo. El premio fue para ese huevo vacío. Al poco tiempo el niño enfermo murió. Cuando la maestra fue a dar el pésame encontró a un lado del féretro los 19 huevos de sus compañeros de clase completamente vacíos.

 

La vendedora de flores: [Conviene esperar tres días]

 

   Un domingo de pascua por la mañana, la vendedora de flores sonreía, su rostro arrugado resplandecía de gozo. Por impulso tomé una de sus flores. Se ve muy bien esta mañana - le dije - Claro, exclamó, sobran los motivos. Aquella mujer, vestía tan pobremente y se veía tan frágil que su actitud me intrigó. Sobrelleva sus problemas admirablemente, la elogié.

 

   Entonces ella me explicó: cuando crucificaron a Cristo el viernes Santo, fue el día más triste de la historia. Y tres días después, él resucitó. Por eso he aprendido a esperar tres días siempre que algo me aflige. Las cosas siempre se arreglan de una u otra manera en tres días. Seguía sonriendo al despedirse de mí. Y siempre que estoy en dificultades, sus palabras me vienen a mi mente: “Hay que esperar tres días”.

 

El barquero y el erudito: [Cristo resucitado: único punto de apoyo seguro].

 

   Un erudito alquiló una barca para cruzar un río caudaloso. Al recibirlo, el barquero se expresó con frases gramaticalmente incorrectas. Después de corregirlo, el erudito preguntó: -¿Tú no has estudiado gramática? -No señor, soy un iletrado. -¿Tampoco sabes geografía ni aritmética? – volvió a preguntar el erudito. -No, señor, respondió avergonzado el aludido. -Supongo que tampoco sabrás de historia, literatura o filosofía -interrogó de nuevo el hombre culto. -No tengo ni idea de nada de eso, soy sólo un barquero ignorante -habló humillado el pobre hombre. -¡Pues, amigo -sentenció el erudito-, un hombre sin cultura es como si hubiera perdido la mitad de su vida!.

 

   Instantes después, la barca, arrastrada por la corriente, fue a dar con unas rocas que rompieron la barca. El barquero preguntó a su pasajero: -Señor, ¿sabe usted nadar? -No –respondió el erudito. -Entonces me temo que va a perder toda su vida, afirmó el barquero. 

El taxista: [Cristo resucitado nos regala calma y paz] 

   Un pasajero le toca el hombro al taxista para hacerle una pregunta. El taxista grita, pierde el control del coche, casi choca con un camión, se sube a la acera y se mete en un escaparate haciendo pedazos los vidrios. Por un momento no se oye nada en el taxi, hasta que el taxista dice: - ¡Mire amigo, jamás haga eso otra vez! ¡Casi me mata del susto!’ El pasajero le pide disculpas y le dice: - ‘No pensé que se fuera a asustar tanto si le tocaba el hombro’ El taxista le dice: - -‘Lo que pasa es que es mi primer día de trabajo como taxista’ - ¿Y qué hacía antes? – Fui chofer de carroza fúnebre durante 25 años’ 

El lorito de la vecina: [No lloréis…ha resucitado] 

   Cierta vez, un señor llegó borracho a su casa a las 4 de la mañana, y como no tenía llave se dirigió al patio de su casa. De repente ve que el perro de su casa tiene un lorito muerto en la boca, y el tipo dice: ¡Dios mío!, si es el lorito de la señora del lado. Al señor le dio pena y puso al lorito en la jaula de la vecina y se acuesta a dormir. Al otro día se despierta y ve que su esposa está llorando y le pregunta: ¿Amor, por qué estas llorando? Y le dice su esposa: Es que se murió la vecina del lado. Y dice el esposo: Cómo va a ser, si ayer la vi bien y en perfectas condiciones. Y le dice la esposa: Es que le dio un infarto esta mañana. Porque ayer había enterrado al lorito que se le murió y se le apareció en la jaula esta mañana. 

El incrédulo: [Ante la resurrección, ¿cómo no creer?] 

   Leonardo Castellani, en uno de sus memorables artículos, recoge este apunte tomado del diálogo de un creyente y un incrédulo: el agnóstico que se las daba de incrédulo exclama orgulloso: «¡Yo no creo sino en lo que entiendo!». A lo que el creyente le responde: «¡Ah! con razón dice la gente que usted no cree en nada». 

Dos loquitos: [Ha resucitado…no está aquí] [Para misa con niños] 

   Un loco toca a la puerta de una casa; entonces abre la puerta un segundo loco y pregunta: ¿A quién busca? - El primero contesta: Te busco a ti. El segundo responde: déjame ver si estoy [se retira y cuando vuelve, dice]: Oye, no estoy. El primero exclama: Qué lástima porque venía a pagarte un dinero que te debía. El segundo dice: permítame voy a ver si ya vine [se retira y al volver le dice]: Oye amigo, ya vine. El primero exclama: ¡Lástima porque ya me fui!


Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Domingo de Ramos, 28 Marzo de 2021, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 29 mar 2021 8:15 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía



Sal y algodón [Cargando nuestros pecados, Cristo hizo nuestra carga ligera] 

   Un monje llevaba una carga de sal al mercado. Como el río estaba crecido, su burro tuvo que pasar por el rio, la sal que llevaba en las alforjas se mojó y se disolvió. Al pasar a la otra orilla, el burro estaba contentísimo por ver muy liviana su carga, y se puso a retozar en el prado. El monje estaba enojado por la pérdida de la sal. 

   Al día siguiente en que había mercado, el monje llenó las alforjas con algodón. El burro, recordando lo que había sucedido el día anterior, se metió en la parte más profunda del rio, pero casi se ahoga por el peso del algodón mojado. — Tranquilízate- le dijo sabio monje —: esto te enseña que no siempre que cruces el río vas a ganar tú. 

Semana Mayor…  o del amor inolvidable:

 

   Un hombre que sufría la enfermedad de Alzheimer. Perdía aspectos de su memoria. Primero, empezaba a olvidar cosas ordinarias como abrir la ducha o usar el horno. No podía recordar personas que eran sus amigos o colaboradores de trabajo. Luego, olvidó quienes eran sus hijos y, finalmente, su esposa.

 

   Cuando estaba agonizando, la familia se reunió alrededor; él no reconoció a ninguno de ellos. Su señora puso un pequeño crucifijo en su mano. Al principio estaba desconcertado, pero lo miró atentamente y dijo, “Jesús.” El hombre había olvidado todo, pero recordó lo más importante. Desde su niñez había seguido la Semana Santa, como la semana mayor, la semana del amor inolvidable y la más importante de su vida. 

La sombra: [Semana Santa, al amparo del Altísimo] 

   Una leyenda oriental habla de un hombre que no estaba conforme con su sombra que le perseguía a todas partes. De distintas maneras intentó librarse de ella. Primero echó a correr furiosamente. Pero la sombra le seguía. Después saltaba de un lado a otro del camino y la sombra permanecía unida a él. Cansado y agotado fue a cobijarse a la sombra de un árbol grande y frondoso. De repente la sombra del buen hombre fue absorbida en la del árbol. 

 Moraleja: solo colocándonos bajo la sombra y el amparo del Altísimo podrán desaparecer las sombras que oscurecen nuestra vida. 

El caballo y el cerdo [Jesús da su vida por nosotros…y nosotros contra él]

   Había una vez un criador de caballos al que le faltaba uno de una determinada raza. Un día se dio cuenta que su vecino tenía éste caballo y lo convenció para que se lo vendiera. Un mes después el caballo enfermó y llamó al veterinario que le dijo: “Su caballo está con un virus y es necesario que tome este medicamento por tres días consecutivos, después de los tres días veremos si ha mejorado, si no lo ha hecho no nos quedará más remedio que sacrificarlo”. 

   En ese mismo momento un cerdo escuchaba la conversación. Al siguiente día le dieron el medicamento al caballo y se fueron. El cerdo se le acercó y le dijo “fuerza amigo caballo, ¡levántate de ahí y sino vas a ser sacrificado!”. Al segundo día le dieron nuevamente el medicamento y se fueron. 

   El cerdo se acercó y le dijo “vamos mi gran amigo ¡levántate sino vas a morir, vamos yo te ayudo!”. Al tercer día le dieron el medicamento y el veterinario dijo: “Probablemente vamos a tener que sacrificarlo mañana porque puede contagiar con el virus a los demás caballos”. 

   Cuando se fueron, el cerdo se acercó y le dijo: “Vamos amigo es ahora ó nunca” - ¡Ánimo¡ ¡fuerza¡… yo te ayudo… vamos… un, dos, tres… despacio… ya casi… eso… eso… ahora corre despacio… más rápido… fantástico… corre… corre… venciste campeón! - En eso llega el dueño del caballo y ve al caballo corriendo y dice: ¡Milagro! el caballo se ha curado… hay que hacer una fiesta!!… ¡¡matemos al cerdo para celebrar!! 

Moraleja: el mérito lo tiene aquel que da su vida por los demás. Gracias, Señor, por entregarte por nosotros. 

Jesús y el burro. 

   Un burro llegó a su casa muy contento, feliz y orgulloso…La mamá burra le preguntó: ¿Por qué tan contento hijo? Madre, porque cargué a un tal Jesucristo y cuando entramos a Jerusalén todos me decían ¡VIVA, VIVA, SALVE…VIVA, VIVA!… y me lanzaban flores y ponían palmas de alfombra. 

   La mamá le dijo: -Vuelve a la ciudad, pero esta vez no cargues a nadie. Al otro día, el burro fue a la ciudad, y cuando regresó a su casa, iba llorando, rebuznando de nostalgia y muy triste. -Madre, no puede ser, pasé desapercibido entre las personas, nadie se fijó en mí, y me echaron de la ciudad. La mamá burra lo miró fijamente y le dijo: -“Hijo, tú, sin Jesús, no eres más que burro”. 

Jesús, manso y humilde, sobre un asno: [Los que presumimos somos nosotros] 

   Cuatro mujeres en una tertulia: Dice la primera: Mi hijo es presbítero y cuando entra en una reunión todos le llaman: “Reverendo”. La Segunda dice: Mi hijo es obispo y cuando le llaman le dicen: “Monseñor”. La tercera dice: Mi hijo es cardenal y todos le dicen: “Eminencia”. La cuarta, en voz baja, comenta: En cambio, mi marido es diacono permanente, mide 1,90 y pesa 130 kilos y cuando entra en una reunión todos dicen ¡¡¡ “Dios mío”.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 5° Domingo de Cuaresma 21 Marzo de 2021, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 27 mar 2021 7:34 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 27 mar 2021 7:34 ]



El mal genio.

 

   El beato Juan Castelli era jefe de soldados mercenarios cuando decidió entregarse a Dios en un convento de Franciscanos. A causa de su mal genio, le costaba mucho reprimirse, y la disciplina del convento le imponía verdaderos esfuerzos. Se indignó tanto un día porque el superior lo corrigió severamente, que determinó vengarse de él.

 

   Pero al pensar que estaba en un convento para hacer penitencia fue a postrarse ante un crucifijo. Era tanta su soberbia que se mordía la lengua. – Mirando a Cristo crucificado le dijo: mire todo lo que me cuesta servirte. Y Cristo, desprendiendo de la cruz la mano derecha, lo abrazó y le respondió: ¡Y a mí, mira todo lo que me ha costado amarte!

La dulce soga del amor: [Atraerá el Señor, a todos hacia él] 

   Vi a un joven que se acercaba hacia mí con una oveja corriendo detrás de él. - ¡No puedo imaginarme que una oveja te siga tan cerca! – le dije -. Parece que la llevas atada con una cuerda. El joven se rio y dejó libre al animal, que correteó retozando alegre. Luego el joven hizo el ademán de moverse, e inmediatamente la oveja corrió hasta sus pies, siguiéndole detrás. El joven sonrió y le dio un poco de cebada. – y el hombre sabio le dijo: ¡Veo que tú la llevas a la oveja atada con la soga del amor!  

El verdadero tesoro, cuesta encontrarlo [Buscarlo en la oración]

 

   Si buscas el tesoro y lo encuentras fácilmente, es un pobre tesoro. Si te cansas de buscarlo, porque está muy profundo, no mereces el tesoro. Si lo buscas con amor y sacrificio, tu esfuerzo es oro y vale más que el tesoro, aunque no lo hayas encontrado. “No todo lo que buscas te conviene; no todo lo que brilla es oro….Pero si oro, todo brilla…”

 

Dios, se da todo en Cristo: con él, todo lo tenemos.

 

   Le pedí fuerzas, y Dios me dio dificultades para hacerme fuerte. Le pedí sabiduría, y Dios me dio problemas para resolver. Le pedí prosperidad, y Dios me dio un cerebro y fuerzas para trabajar. Le pedí valor, y Dios me permitió peligros para vencer. Le pedí amor, y Dios me dio personas atribuladas para consolar. Le pedí favores, y Dios me dio oportunidades. ¡No recibí nada de lo que deseaba, pero recibí todo lo que necesitaba! 

Mujer sacrificada: 

    Once personas se aferraban a una misma cuerda que colgaba de un helicóptero, diez hombres y una mujer. La cuerda no era lo suficientemente gruesa como para soportar el peso de todos, por lo que decidieron que una persona debía soltarse. De otro modo, todos caerían y morirían. No lograban elegir quién sería esa persona. Entonces la mujer con voz firme, anunció que se ofrecía voluntariamente para soltarse de la cuerda. 

   Después de todo, dijo, estaba acostumbrada a relegar sus intereses propios, ya que como madre siempre daba prioridad a los hijos; como esposa, siempre favorecía los intereses de su marido, antes que a os suyos. Como hija siempre hacía la voluntad de su padre. Como profesional permitía que sus jefes obtuvieran el crédito por sus logros. Y como mujer de fe, dijo alzando la mirada hacia el cielo y poniéndose una mano sobre el corazón, que su misión en la vida era sacrificarse por los demás, sin esperar nada a cambio. Entonces los 1º hombres eufóricos de emoción y orgullo, rompieron en aplausos...!y se cayeron todos de la cuerda! 

Las dos semillas de trigo: [Si el grano de trigo no muere…] 

   Dos semillas de trigo están juntas en la tierra sembradas. La primera dice: "Quiero crecer! Quiero que mis raíces lleguen muy abajo en el suelo y que mis retoños rompan la corteza de la tierra que tengo arriba... ¡Quiero desplegar mis tiernos brotes como banderas para anunciar la llegada de la primavera...Quiero sentir el calor del sol en mis ramas y la bendición del roció matinal en mis pétalos!" Y entonces creció. 

   La segunda semilla de trigo dijo: “Tengo miedo. Si dejo que mis raíces vayan hacia abajo, no sé qué encontraré en la oscuridad. Si me abro camino a través del suelo duro que está sobre mí, puedo dañar mis delicados retoños…Y si dejo que mis brotes se abran, ¡qué tal que algún animal trata de comerlos! – Además, si abro mis retoños, tal vez algún niño pequeño me arranque del suelo. No, me conviene esperar hasta que sea seguro”. Y entonces espero, e esperó…pero pasó una gallina y se la comió.

El testamento: [El amor de Dios, el legado más valioso por conquistar] 

   Un anciano juez estaba leyendo el testamento de un hombre muy rico que había fallecido. En medio de la formalidad del acto, estaban presentes los hijos e hijas, los nietos, nietas, sobrinos y sobrinas del difunto y otros familiares cercanos. Todos expectantes y esperanzados en que pudieran tener algún grado de participación en la inmensa herencia que iba a ser distribuida. El juez comenzó la lectura del testamento: “En uso de mis facultades mentales y cumpliendo con los requisitos que pide la ley, procedo a determinar mi voluntad sobre el destino de mis posesiones. 

   En primer lugar, quiero que las tierras de la Hacienda la Ponderosa, incluyendo la casa, el ganado y todos los bienes que hay en ella, se destinen a la comunidad de hermanas del ancianato”. Inmediatamente hubo un cuchicheo nervioso entre los presentes... El juez continuó su lectura: “En segundo lugar, quiero que las casas y los apartamentos que tengo, sean destinados al hogar para niños huérfanos que dirige la parroquia de mi pueblo”. 

   El alboroto esta vez fue más sonoro y la cara de sorpresa de los familiares fue mayor... Y continuó la lectura: “En tercer lugar, quiero que todo el dinero que tengo en mis cuentas corrientes y de ahorros, junto con las acciones y C.D.Ts, sean entregados a la clínica del niño quemado, que dirigen las hermanitas de los desamparados”. Esta vez la reacción de los familiares del difunto fue impresionante hasta renegar del papá. 

   Sin embargo, el silencio se apoderó de todos cuando el juez continuó su lectura pausada y firme: “Por último, a mis amados hijos e hijas, a mis nietos y nietas, a mis sobrinos y sobrinas, y a todos mis herederos directos o indirectos, les dejo lo más valioso que tengo, y que los ayudará a salir de su pobreza. ¡Trabajen! – Y así terminó el solemne acto. 

La herencia: [Amor, más allá de la muerte] 

   Un señor estaba a punto de morir. No era muy rico. Sólo tenía un perro y un caballo. No tenía hijos, pero tenía una mujer. Poco antes de morir, llamó a su mujer y le dijo: –Ya sabes que voy a morir. No te he olvidado en mi testamento; pero no soy rico y no tengo más bienes que un perro y un caballo. – Me basta tu recuerdo, esposo mío, – dijo la mujer llorando. –Después de mi muerte, – continuó el marido, – debes vender el caballo y entregar el dinero a mis parientes. – ¿Cómo? ¿debo entregar el dinero a tus parientes? – Sí; pero espera. Te regalo generosamente el perro. 

   Puedes venderlo si quieres, o puedes conservarlo para cuidar la casa. Es muy fiel y te servirá de consuelo. El señor se murió. La mujer quería obedecer a su marido. Una mañana cogió el caballo y el perro y los llevó a la feria. – ¿Cuánto quiere Ud. por ese caballo? preguntó un hombre. – Quiero vender el caballo y el perro juntos, – respondió la mujer. – Por el perro cien euros y por el caballo diez. – Acepto – dijo el hombre, – porque no me parecen caros. La buena mujer dio a los parientes de su marido los diez euros que recibió por el caballo y conservó los cien euros que recibió por el perro. Así “obedeció” a su marido.

 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 4° Domingo de Cuaresma 14 Marzo de 2021, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 15 mar 2021 18:16 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 15 mar 2021 18:16 ]

Dios entregó a su propio Hijo por nosotros. [Ejemplo de generosidad].

   Cuentan que había dos hermanos que se querían con toda el alma. Ambos eran agricultores. Uno se casó y el otro permaneció soltero. Decidieron seguir repartiendo toda su cosecha la mitad para cada uno. 

   Una noche el soltero soñó: – ¡No es justo! – Mi hermano tiene mujer e hijos y recibe lo mismo que yo, que estoy solo. – Iré por las noches a su granero y le añadiré varios sacos sin que él se dé cuenta. A su vez el hermano casado una noche soñó: – ¡No es justo! – Yo tengo mujer e hijos y mi futuro está con ellos asegurado. – A mi hermano, que está solo, ¿quién lo ayudará en su vejez? – Iré por las noches a su granero y le añadiré varios sacos sin que se dé cuenta.  

   Así lo hicieron ambos hermanos. Y ¡Oh, sorpresa!, ambos se encontraron en el camino, una misma noche, portando sacos uno para el otro. Se miraron, comprendieron lo que pasaba y se abrazaron orgullosos el uno del otro, y su lazo fraterno era aún más fuerte, y para siempre. 

¿Creer cuando estamos en apuros?: [El que no cree ya está juzgado]

    Un ateo estaba paseando en un bosque, admirando todo lo que aquel “accidente de la evolución” había creado. “- Pero ¡qué árboles majestuosos! ¡Qué poderosos ríos! ¡Qué animales tan bellos!” - iba diciendo. A medida que caminaba, a lo largo del río, escuchó un ruido en los arbustos, tras de sí. Se volteó para mirar, y fue entonces cuando vio un corpulento oso pardo caminando en su dirección. Se puso a correr lo más rápido que podía. 

   Miró por encima del hombro y reparó que el oso estaba demasiado cerca. ¡Aumentó la velocidad! Era tanto su miedo que algunas lágrimas le vinieron a los ojos. Fue entonces cuando tropezó y cayó de bruces. Rodó por el suelo rápidamente e intentó levantarse. Pero el oso ya estaba sobre él, procurando agarrarlo con su fuerte pata izquierda y, con la otra pata, intentando agredirlo ferozmente. 

   En ese preciso momento, el ateo clamó: –“Dios mío ayúdame!”. Entonces el tiempo se detuvo. El oso se paralizó. El bosque quedó en un silencio sepulcral, y hasta el río dejó de correr. A medida que una luz clara brillaba, una voz venía del cielo diciendo: – “Tú negaste mi existencia durante todos estos años, enseñaste a otros que no creyeran en mí, que yo no existía, y redujiste la creación a un simple accidente cósmico. ¿Esperas que yo te ayude a salir de este apuro? ¿Debo yo esperar que tengas fe en mí? - El ateo miró directamente a la luz y le dijo: ¡Sería, de hecho, hipócrita de mi parte, pretender que de repente, me trate como un cristiano! ¿No podrías mejor convertir al oso en cristiano?” – “Muy bien”, dijo la voz. 

   La luz despareció. El río volvió a correr. Y los sonidos del bosque retornaron. Y entonces, el oso juntó sus patas, hizo una pausa, bajó la cabeza y dijo: “Señor, bendice este alimento que ahora me voy a comer. Amén”. 

El poder de la cruz-eta 

   Transitaba normalmente un automóvil particular por una vía de la ciudad, cuando inesperadamente fue golpeado en la parte posterior por un bus de servicio público que marchaba a alta velocidad. El conductor del bus, lleno de ira, se bajó del bus, armado con una cruceta -de las que utilizan para cambiar llantas-, con el firme propósito de agredir físicamente al conductor del automóvil, al que acababa de chocar. 

   Pero ocurrió que, en el momento en el que el chofer del bus – con la cruceta en la mano - iba a golpearlo, quedó perplejo y lleno de pánico al ver que el conductor del pequeño automóvil estaba armado y apuntándole con una pistola. Entonces, el chofer del bus sólo acertó a decirle a gritos y con la cruceta en lo alto: “Por esta cruz, que fui yo quien tuvo la culpa” 

Vendo “amuletos” [La Cruz: fuente de vida y salvación] 

   Se encontraron Carlos y Juan, amigos que hacía mucho tiempo no se veían. Carlos le pregunta a Juan: “¿Cómo te ha ido?”. “Muy mal – responde Juan con acento sombrío -. Mi esposa me dejó y se fue con mi mejor amigo. Perdí todos mis ahorros jugando en las maquinitas. El banco me acaba de quitar la casa. Mi padre salió al campo y lo mató un rayo. Mis dos hijos se metieron en las drogas. Y a mi perro lo atropelló ayer un camión”. “¡Cómo lo siento! – le respondió Carlos -. Y dime Juan: ¿Y ahora, entonces, a qué te dedicas?”. Y Responde Juan: “Yo…Vendo amuletos para la buena suerte”. 

Amor que todo lo puede

    Le manda el novio a la novia el siguiente mensaje por WhatsApp: Amor mío: Por ti soy capaz de cualquier cosa. Cruzar nadando el océano, escalar la cima más alta del mundo, gritar a los cuatro vientos que te amo, enfrentar a cualquier obstáculo que nos separe por difícil que sea. ¡Oh, es que te amo tanto! - Atentamente, Tu novio. Nota: Iré a verte el Jueves… Si no llueve.... 

Mirad el árbol de la Cruz…[…Que nos defiende del peligro…][Misa con niños] 

   Jaimito estaba arriba de un árbol, y su mamá, desesperada, le grita: - Jaimito bájese de ese árbol. Jaimito contesta: - No, no quiero. Vienen dos policías y le dicen: - Jaimito, que se baje de ese árbol. - Jaimito contesta: - No, no quiero. Luego, vienen los bomberos y le dicen: Jaimito, tiene que bajarse de ese árbol, y Jaimito les contesta: - No, no quiero. 

   Entonces, sabiendo que el párroco del pueblo tiene gran poder de convicción, lo mandan llamar. Llega el padre, que era grandote y, de manera solemne, le hace la señal de la cruz a Jaimito, y Jaimito inmediatamente, como un rayo veloz, se baja del árbol. La mamá, extrañada, le pregunta: ¿Y Por qué, al padre, sí le hiciste caso de bajarte? - y Jaimito responde todo asustado: - Es que el Señor Cura me hizo así: O se baja…+… O corto el árbol…

 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 3° Domingo de Cuaresma 7 Marzo de 2021, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 8 mar 2021 8:08 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 8 mar 2021 8:08 ]

[El látigo del Señor, purifica nuestro corazón] 

   Una señora fue al médico y le presentó la lista de todas sus enfermedades. Después de examinarla, el médico concluyó que era su actitud negativa ante la vida: la ira, la soberbia, la intolerancia y el resentimiento lo que hacía que estuviera enferma. El médico le mostró una estantería llena de frascos y le dijo: "¿Ve esos frascos? Todos tienen distinta forma, pero todos están vacíos." Yo puedo tomar un frasco y llenarlo con medicina o con veneno. La decisión es mía. Usted decide: ¡O sigue llenando su vida con todos esos venenos, o comienza la llenarla de amor, paz y perdón!

¿Qué atrapa nuestro corazón?

 

   Maestro, ¿qué piensa del dinero? – preguntó el discípulo. – Mira a la ventana, – le dijo el maestro -, ¿qué ves? – Veo una mujer con un niño, una carroza tirada por dos caballos, y una persona que va al mercado – Bien. Ahora mira al espejo. ¿Qué ves? – Y ¿qué quiere que vea? – pues me veo a mí mismo – Ahora piensa: la ventana está hecha de vidrio, lo mismo que el espejo. Pero basta una pequeñísima capa de plata por detrás del vidrio para que el hombre sólo se vea a sí mismo.

 

¿Cómo los monos?

 

   Cuentan que cazadores en la India tienen un método ingenioso para atrapar monos. Ponen garbanzos en botellas y cuando un mono los agarra, no puede sacar su mano por la boca de la botella. Como no quiere soltar los garbanzos, pierde agilidad y velocidad, siendo una presa fácil. En poco tiempo será el menú del cazador. Supuestamente nosotros somos más inteligentes que los monos, pero tenemos una tendencia similar de aferrarnos a las cosas y no soltarlas, aun cuando eso signifique nuestra propia destrucción.

 

Al sol, lo tapa una triste nube… A Dios, una simple moneda 

 

   Cierto día, el Cardenal Newman mantenía una charla con un importante hombre de negocios, descendiente de banqueros y comerciantes, que alardeaba de sus riquezas y se ufanaba de su poca fe. El cardenal sabía que para “llegar” al corazón de este señor, no le serviría ninguna reflexión de fe, sino algo práctico y, sobre todo, sencillo.

 

   Entonces, el Cardenal Newman en un papel escribió la palabra “Dios”, y colocó sobre ella una moneda: “¿Qué ves?” – le preguntó-. “Una moneda” respondió. “¿Nada más?” – insistió el Cardenal. El Cardenal quitó la moneda, y preguntó: “Y ahora, ¿qué ves?” “Veo a Dios” – respondió el negociante. ¿Y qué es lo que te impide ver a Dios? – le preguntó de nuevo el Cardenal. Entonces, ¿Qué es lo que te impide ver a Dios? – Y el negociante guardo silencio. 

Expulsó a látigo a los vendedores [“Celo”, es distinto a “celos”] 

   Después de un largo viaje, una mujer llega tarde e inesperadamente a su casa; abre cuidadosamente la puerta de su dormitorio. Debajo de las cobijas ve cuatro pies en lugar de dos. Entonces va en busca del bate de béisbol de su hijo y empieza a golpear con todas sus fuerzas a las dos personas que están debajo de las cobijas. Después, ignorando los quejidos provenientes de dolor, va hacia la cocina por un vaso de agua para calmarse. Y cuando entra en la cocina, ve a su marido allí leyendo una revista. “Hola cariño”, dice él, “Tus papás vinieron hoy a visitarnos y yo les dije que se acostaran en nuestro dormitorio. ¿Ya los saludaste?” 

Amoldamos a Dios a nuestra medida

 

   Jairo está rezando en la iglesia, pidiendo al Señor para que le fuera bien en todos sus negocios. De pronto llega un hombre muy pobre y comienza a rezar en voz alta: Señor, dame alguito para poder almorzar, y repetía: Señor dame alguito para poder almorzar. Entonces Jairo sacó de su bolsillo 10.000 pesos y se los dio al hombre, diciéndole: tome y no me distraiga a Dios con pequeñeces.  

Un “dios” mercantil 

   Un señor va a la iglesia y frente a la estatua de San Pedro le pide: Por favor, San Pedro, haz que mañana llueva o te rompo con un martillo. El párroco escuchó esto y cambió de lugar la estatua de San Pedro, colocando una igual pero pequeñita para que el individuo no rompiera la imagen grande. Al día siguiente, el mismo señor, y muy malgeniado, entra a la iglesia y le dice: Pedrito, ¿dónde está tu papá?

 

Regalo con motivo del “día de la mujer”

   En el centro Comercial, cuando la mujer se gira hacia su marido, se da cuenta que él no está. Enfadada, lo llama al móvil y le pregunta casi gritando: ¿dónde se ha metido?: El marido le responde: ¿Recuerdas aquella joyería en la que entramos hace unos años y a ti te encantó ese anillo de diamantes que no lo podíamos comprar y que yo te prometí que algún día te lo compraría? – Y ella, casi llorando de la emoción, y con voz tierna le contesta: ¡Pues claro que me acuerdo mi amor, mi tesorito! – Y el marido le responde: - ¡Es que estoy en el bar de enfrente! 

Dios no mira las pretensiones, sino la humildad… Como la de la flor: 

   Un Señor muy ostentoso conoció a una joven muy linda, pero con muy poca cultura. No obstante, se sentía muy atraído por ella; entonces para impresionarla gratamente le dijo que él le quería regalarle algo que le gustara, que escogiera lo que quisiera. La humilde muchacha le dijo: - Quiero que me regale una flor. El hombre se conmovió y pensó: ¡Ay, qué ternura!, ¡cuánta humildad! - entonces le pregunta a la muchacha: - ¿Sólo eso? ¿Qué flor quieres? ¿Una rosa o un clavel? -Y la muchacha le contesta: - No, yo quiero es una “Flor Explorer 4 x 4”.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 2° Domingo de Cuaresma 28 Febrero de 2021, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 4 mar 2021 16:51 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 4 mar 2021 16:51 ]

Uno cambia en la vida: [El semblante de Jesús cambió]

   "¡Qué rico hueles, mi vida!". "¡Qué perfumada, mi amor!". Éramos recién casados. Fueron frases de rigor. Después del baño él olía a Yardley o qué sé yo; mientras yo me perfumaba con frascos de Christian Dior. Pero hoy... ¡Qué diferencia! Él huele a ungüentos, y yo a las pomadas que me pongo al por mayor ¡Cómo han cambiado los tiempos de cuando él me conoció! Antiguamente, encima de mi escritorio lucían una rosa, su retrato, un perfume y un reloj.  ¿Ahora? Un frasco de aspirinas; el ungüento de rigor, el omeprazol, unas vendas, mis anteojos, la jeringa, la ampolleta, el algodón y el alcohol. 

   Y en su escritorio, amontonados para que quepan mejor, un vaso para sus "puentes", el frasco de la fricción, un libro abierto, sus lentes, jarabe para la tos, agua y la aspirina por si nos viene un dolor...Sin embargo no añoramos "lo que el viento se llevó". Recordamos lo que fuimos, y vivimos nuestro hoy.  En las mañanas, sin prisas, siempre la misma canción: "¿Cómo dormiste, mi cielo?". "Un dolor me despertó"... "¿Cómo te sientes, mi vida?": "hoy tengo un fuerte dolor". Y por las noches, oliendo a pomadas y a inyección, repetimos lo de siempre, lo mismo de ayer y hoy: "Que duermas muy bien, mi vida". "Que duermas muy bien, mi amor"... Rezamos un Padre nuestro, y damos gracias a Dios. 

La chica de la rosa: [El amor permite ver más allá de las apariencias] 

   John X se levantó del asiento, arregló su uniforme, y estudió la multitud que se abría paso hacia la estación central. Buscó la chica cuyo corazón él conocía, pero cuyo rostro nunca había visto: “La chica de la rosa”. 13 meses antes, en una biblioteca de la Florida, leyendo un libro quedó intrigado, por las notas escritas al margen. La escritura reflejaba un alma pura, de grandes valores, y capaz de grandes sacrificios. 

   En la contraportada del libro descubrió el nombre de la dueña anterior, la señorita Hollys Maynell. Con esfuerzo, localizó su dirección en Nueva York. Él le escribió una carta para presentarse, y para invitarla a corresponderle. Al día siguiente, John fue enviado en barco para servir en la segunda guerra mundial. Durante un año y un mes, los dos se conocieron a través del correo, y un romance fue creciendo. John le pidió una fotografía, pero ella se negó, porque sentía que una relación verdadera no se podía fundamentar en la apariencia de una fotografía.  

   Cuando por fin llegó el día en que él regresaría de Europa, arreglaron su primer encuentro a las 7:00 PM en la estación central de Nueva York. -"Tú me reconocerás"- dijo ella, - "por la rosa roja que llevaré en la solapa". Él escribió: “Llevaré el libro en mis manos”. Así que a las 7:00 pm, puntual, John X estaba en la estación buscándola.  El señor "X" relata lo que sucedió: - "Una joven vino hacia mí, era alta y esbelta. Cabello rubio y rizado, ojos azules, y traje verde como la primavera. Caminé hacia ella, sin darme cuenta que no llevaba la rosa. 

   Vi que una pequeña sonrisa curvó sus labios: - ¿Buscas a alguien, marinero?" - murmuró la dama. Di un paso hacia ella, y entonces vi a Hollys Maynell. Estaba parada detrás de la chica, con la rosa en la solapa. Era una mujer de más de 50 años, con cabello grisáceo y algo robusta. Mientras la chica de traje verde se alejaba, sentí como si me partiera en dos, yo deseaba seguirla. Pero reflexioné y me dije: mi anhelo realmente era por la mujer de corazón puro que por correspondencia me había acompañado y apoyado en tiempos difíciles… y…ahí estaba ella: tenía un aspecto amigable y sereno. 

   Me sentí decepcionado, pero ese sentimiento respondía sólo a la fantasía. Contradecía todo lo que, precisamente, con la ayuda de Miss Maynell, había descubierto sobre el amor que va más allá de las apariencias. Fue por eso que di el paso, le extendí el libro y la saludé con auténtico entusiasmo. Esto no sería romance, pero sería algo quizá mejor que un romance; una amistad por la que debía estar eternamente agradecido. 

  - “Soy el Teniente John X, y usted debe ser la Señorita Hollys Maynell, ¿la puedo llevar a cenar?” – El rostro de la mujer se iluminó con una sonrisa: “No sé de qué se trata esto hijo” – respondió ella, - “pero la señorita de traje verde que se acaba de ir, me rogó que usara esta rosa en mi abrigo. Y me dijo que si usted me invitaba a cenar yo le entregara esta rosa para que usted se la lleve. Lo está esperando en el restaurante de enfrente”. Aquel encuentro ocurrió al final de la segunda guerra mundial. John y Maynell, al paso los años sólo aumentaron aquel amor verdadero, que iba más allá de las apariencias. “Dime a quién amas y te diré quién eres 

Transfiguración vs envejecimiento:

 

   Una señora entró a una cita médica. Estando en la sala de espera se percató que el doctor que la iba a atender era un compañero de colegio. Pensó para sus adentros: ¡Pero si este muchacho era el más guapo del colegio y ahora cómo está de cambiado! - ¡Está viejo, calvo y barrigón!  Y pensar que a mí me gustaba. En ese momento la llamaron y entró. Y llena de curiosidad le preguntó al doctor: ¿Usted estudió en tal colegio?... SI, contestó el doctor. Y, ¿porque la pregunta? - Es que yo también estuve en ese colegio. ¿Ah sí? -  Y usted, ¿qué materia dictaba? 

Rostro borroso: [El vicio desfigura, la virtud configura] 

   Dos amigos del campo, bajaron al pueblo, se pusieron a jugar tejo y a tomar cerveza a más no poder. El caso es que estaban empatados, no tanto en el juego sino en la bebida. Después de varias horas se sentaron pues no podían sostenerse en pie; entonces uno le dice al otro: oiga compadre, usted no debería tomar más… y el otro le contesta: pero si hemos tomado igual…y el otro le dice: “Es que te estas poniendo borroso” 

Sabio consejo: [También los discípulos se fatigaron subiendo al monte] 

   Una paciente de sesenta años le pregunta al doctor: Oiga doctor, cuando subo la pendiente para llegar a mi casa me fatigo muchísimo, ¿Qué me aconseja tomar? Y el médico le responde: ¡señora, yo le aconsejo que tome un taxi! 

Con Jesús, sabemos a dónde vamos 

   Un asmático sube con mucha dificultad 6 pisos; llama a la puerta, le abren y dice: – Doctor, tengo mucha asma, ¿Qué me recomienda? – Fácil, no fume, no beba, descanse y cómprese unos lentes. – Y, ¿qué tienen que ver los lentes con el asma? – Son para que encuentre el consultorio del doctor, que está en el segundo piso. Yo soy el albañil. 

Estar en lo alto, pero seguros: [En la cima del monte, Cristo da seguridad.] [Niños] 

   Unos monos estaban trepados en lo más alto de un árbol gritando y tirándole cocos y ramas a un tigre que pasaba. Y lo ofendían diciéndole: Esas rayas son falsas, se parece más bien a una cebra, solo eres un peluche; y así todo el tiempo se burlaban a más no poder. De pronto se partió una de las ramas y uno de los monos, - el que más se burlaba de él-, cayó al suelo; el tigre se queda mirándolo fijamente... Y el mono asustado le dice: ¡Me tuve que bajar! Esos micos son muy cansones y no respetan, ¡cierto señor tigre?

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