Enseñanzas para Crecer en la Fe   

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 5° Domingo de Pascua, 19 de Mayo 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 20 may. 2019 16:10 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 20 may. 2019 17:39 ]

“Amaos los Unos a los Otros, como Yo os he Amado” 

Todo lo hago nuevo: [Miremos todo, como si hasta ahora viéramos] 

   El tren comenzó a moverse. Iba gente de todas las edades, la mayoría obreros y jóvenes estudiantes de universidad. Junto a la ventana iba sentado un anciano con su hijo de 30 años. Mientras el tren se mueve, el hijo estaba sobrecogido de gozo, encantado por el paisaje. “Mire papá el paisaje de los árboles verdes alejándose es muy hermoso”. 

   Esta conducta del hijo de 30 años hizo que los demás se sintieran incómodos con él. Todos comenzaron a murmurar cosas de ese hijo. “Ese tipo parece loco”, le susurró el recién casado a su esposa. De repente comenzó a llover. Las gotas de lluvia cayeron sobre los pasajeros a través de la ventana abierta. El hijo de 30 años, lleno de gozo decía: “Ves, papá, cuán hermosa es la lluvia…” 

   La esposa recién casada se molestó con las gotas de lluvia, porque mojaban su nuevo vestido. Oiga usted, anciano, ¿no ve que está lloviendo?, le dijo el recién casado. Si su hijo no se siente bien, llévelo a un asilo mental y no moleste a los demás”. 

   El anciano titubeó primero y entonces le contestó en tono amable: “Es que regresamos del hospital a casa. Mi hijo fue dado de alta esta mañana. Nació ciego y solo hasta la semana pasada recobró la vista. Todo es nuevo para sus ojos y estamos dichosos…. Por favor, perdónennos la incomodidad causada”. 

Madre Teresa de Calcuta: [Amor…fruto del trato intimo con Dios] 

   Una escena de la vida de la Madre Teresa de Calcuta muestra la nueva manera de amor: Un periodista la acompañaba, mientras ella cuidaba a los moribundos. Uno de ellos tenía una cicatriz abierta con un olor feo. Tranquilamente la Madre Teresa bañó la herida, hablando suavemente al hombre. Al terminar, el periodista le dijo, “Yo no haría eso ni por todo el oro del mundo.” La Madre Teresa respondió, “Yo tampoco.” Lo hago por algo más valioso que todo el oro del mundo: lo hago por amor. 

Los dos hermanos [“Hay más alegría en dar que en recibir”] 

   En un pequeño poblado Vivian dos hermanos, ambos eran agricultores. Uno vivía con su esposa y con sus hijos a un lado de la colina, y el otro, que era soltero, vivía en una pequeña choza al otro lado. Una vez tuvieron una cosecha especialmente buena. El herma­no casado se paró en el lado de la colina donde tenía sus tierras, mirando las altas gavillas y exclamó: "¡Qué bueno es Dios! ¿Por qué me bendice más a mí, que a mi hermano? 

   Yo tengo esposa e hijos, pero mi hermano está sólo. A mí me va mucho mejor que a él. No necesito tanta cosecha. Cuando mi hermano esté durmiendo hoy por la noche, le llevaré algunas de mis gavillas al otro lado de la colina. Mañana, cuando él se despierte, ni se dará cuenta de lo que he hecho." Mientras el hermano casado estaba mirando su campo, pen­sando de esta manera, el hermano soltero estaba sentado en su lado y se decía: "Bendito sea Dios por su benevolencia. 

   Porque yo habría preferido que me concediera menos que a mi hermano, pues las necesidades de él son mayores que las mías. 
   Tengo tanta cosecha de trigo y frutas como mi hermano, pero él tiene esposa, hijos y muchas responsabilidades y gastos. Quisiera que ellos compartan también lo mío. 

   Hoy por la noche, cuando todos estén dormidos, voy a colocar algunas de mis gavillas en el campo de mi hermano. 

  Mañana, cuando se despierte no se dará cuenta” 

Así fue que los dos hermanos esperaron con mucha alegría que anocheciera y. hacia la medianoche, cada uno se fue a su campo, cargó trigo en su espalda y se fue a la cima de la colina. Era justamente la medianoche, cuando en la cima de la colina, se encontraron los dos hermanos. Al darse cuenta que los dos pensa­ban sólo en el otro, su corazón se llenó de felicidad, se abrazaron y lágrimas de felicidad salieron de sus ojos. 

Solidaridad: El amor no busca el mal 

   Un hombre llama por teléfono a una emisora muy popular y le dice al locutor de radio: —Acabo de encontrarme una billetera con 1.000 dólares dentro. Tiene el nombre y dirección de alguien llamado Peter ken, que vive en la Calle tal…número tal, en chicago.
—Y el locutor le pregunta:— ¿Qué quiere que hagamos? Buen hombre — ¿Sería tan amable de dedicarle una canción a este hombre?
 

Amor es Común-unión [Uno para todos y todos para uno] 

   Un hombre se perdió conduciendo a través del campo. Mientras intentaba orientarse en su mapa, accidentalmente cayó en una profunda cuneta. Su coche quedó atrapado en el lodo. Por suerte, había una granja cercana, por lo que el hombre caminó hacia ella para pedir ayuda. Mi vieja mula Demetria, puede sacar el auto de esa cuneta —dijo el granjero, señalando hacia una vieja mula que estaba en el campo. 

   El hombre miró hacia la flacuchenta mula y miró también al granjero que seguía repitiendo: - Sí, la vieja Demetria puede sacarlo de ahí. El hombre pensó que no tenía nada que perder. Los dos hombres, con Demetria, se dirigieron a la cuneta donde estaba el auto. El granjero enganchó el arnés de la mula al coche. Con un chasquido de las riendas, el hombre empezó a gritar: - ¡Tira Pedro! ¡Venga Juan! ¡Fuerte Luis! ¡Vamos Demetria! Y la mula tiró y sacó el vehículo de la cuneta con sólo un pequeño esfuerzo. 

   El hombre estaba sorprendido. Le dio las gracias al granjero y varias palmaditas a la mula. No pudo evitar preguntar: - ¿Por qué gritó todos esos nombres antes de gritarle a Demetria? El granjero sonrió y respondió: - Demetria es casi ciega. Mientras ella se siente parte de un grupo, tira con toda su fuerza. 

Hermanitos solidarios: [Para niños]


   José, Miguel, María y Tomás hablan sobre los empleos de sus sueños. —Me gustaría ser abogado —dice José—, para así poder defender a mis compatriotas. —Me gustaría estar en el congreso —dice Miguel—, para proponer leyes que beneficien a mis compatriotas. —Yo quiero ser doctora —dice María—, para poder atender a mis compatriotas. —Y a ti, Tomás, ¿qué te gustaría ser? —pregunta José. —¡Yo quiero ser compatriota!

 

Ayuno por amor [Por Juan Ramón Jiménez]

   En la mañana no desayuno porque pienso en ti, al mediodía no almuerzo porque pienso en ti, en la tarde no meriendo porque pienso en ti, y en la noche no duermo, ¡porque tengo hambre!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 4° Domingo de Pascua, 12 de Mayo 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 13 may. 2019 14:58 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 13 may. 2019 15:11 ]

“El Señor es mi Pastor, nada me faltará”

Salmo 22: El Buen Pastor 

   Cuenta una historia que, en una sala, un reconocido lector deleitaba a los demás recitando trozos de libros famosos. Un sacerdote estaba allí y en un momento de descanso le preguntó si podía recitar el salmo del Buen Pastor. El declamador le respondió: Claro que puedo y lo voy a declamar, pero como condición, después lo recitará también usted. 

   El sacerdote, extrañado por la propuesta, aceptó. La declamación del artista fue preciosa, entusiasta. Una lluvia de aplausos cerró su presentación. Luego fue el turno del sacerdote. Declamó el mismo salmo 23, de memoria. Al terminar, no hubo aplausos, sólo un silencio muy grande, un silencio espiritual. A algún ojo incluso se le escapó una lágrima. 

   Pasados unos instantes el declamador se levantó y dijo: "Ustedes acaban de presenciar algo muy grande. Hubo una gran diferencia: “Yo declamé extraordinariamente el salmo sobre el pastor porque sé utilizar muy bien las palabras y las formas, por eso arranqué aplausos; pero sólo él supo transmitir la esencia del salmo, porque su alma conoce al Pastor, y por eso él arrancó lágrimas.”. 

Una oveja ante el tribunal: [Escuchar la voz de quienes nos aman] 

   Cuentan que un humilde pastor fue arrestado por haberse robado una oveja. Él juraba que era inocente, que la oveja era suya y que hacía días que la echaba de menos. Cuando el caso fue llevado ante el juez, éste perplejo, no sabía cómo resolverlo. Finalmente decidió que trajeran la oveja a la sala y mandó al acusador que saliera de la sala y desde la puerta llamara a su oveja. 

   La llamaba insistentemente, pero la oveja no respondió a su voz, sólo levantaba la cabeza asustada. El juez, luego mandó salir al acusado, y que desde la puerta llamara a la oveja. Cuando éste comenzó a llamarla, la oveja saltó y corrió hacia la puerta. Estaba claro que la oveja conocía la voz de su amo. El juez declaró el caso cerrado. 

El matemático y el pastor: [el Pastor conoce sus ovejas y ellas lo conocen] 

   Un matemático pasea por el campo, sin nada que hacer, aburrido. Encuentra a un humilde pastor que cuida un numeroso rebaño de ovejas, y decide divertirse un poco a costa de él. – Buenos días, buen pastor. – Buenos días, Señor. – Solitario oficio, el de pastor, ¿no? – Usted es la primera persona que veo en seis días. – Estará usted muy aburrido. Mire, le propongo un juego. 

   Si yo le adivino el número exacto de ovejas que hay en su rebaño, me regala usted una. ¿Qué le parece? – Trato hecho. El matemático pasa su vista por encima de las cabezas de las ovejas, murmurando cosas, y en unos segundos dice: - 586 ovejas. El pastor, admirado, confirma que ése es el número preciso de ovejas del rebaño. 

   Se cumple en efecto el trato acordado, y el matemático escoge una oveja entre las 586 y comienza a alejarse con la oveja escogida. – Espere un momento, le dice el humilde pastor. ¿Me permitiría una oportunidad de revancha? – Hombre, naturalmente. Pues ¿qué le parece? Si yo le acierto su profesión, ¿me devuelva usted la oveja? – De acuerdo, dijo. 

   El pastor sonríe, y sentencia: - Usted es matemático. - ¡Caramba! Ha acertado. Lo que no logro entender es cómo adivinó cuántas ovejas había, le replicó el pastor. El matemático argumentó: Cualquiera que tenga buen ojo para los números podría haber contado sus ovejas. – Sí, respondió el pastor. Lo que yo no entiendo es cómo un matemático, entre 586 ovejas, fue capaz de escoger para llevarse justamente el perro… 

El lorito predicador: [Predicar, es riesgoso y causa asusta]

 

   Un lorito fue entrenado para dar un sermón en una iglesia, y le tocaba justo el día del buen pastor. Ya en el púlpito se asustó al ver repleta la iglesia y muy nervioso movía la cabeza de un lado para otro. El entrenador del lorito, al ver que no arrancaba se acercó y en tono fuerte le dijo: “O hablas o te quito las plumas y te hecho al corral de las gallinas”. El loro, inmediatamente comenzó a hablar diciendo: “Hermanos, oremos porque el enemigo anda suelto”. 

El cucharón y la novia [Por el día de la madre, porque ella se la sabe todas]

    Juan invita a su madre a cenar una noche en su apartamento de soltero. Durante la cena la madre no pudo dejar de reparar en lo hermosa que era Lourdes, la compañera de apartamento de su hijo. Durante mucho tiempo ella había tenido sospechas de que su hijo tenía relaciones con Lourdes y, al verla, la sospecha se acrecentó. En el transcurso de la velada, mientras veía el modo en que los dos se comportaban, se preguntó si tendría algo.

 

   Leyendo a su madre el pensamiento Juan le dijo: "Mamá, se lo que estás pensando, pero te aseguro que Lourdes y yo solo somos compañeros de apartamento". Aproximadamente una semana después, Lourdes le comento a Juan que desde el día en que su madre vino a cenar, no encontraba el cucharon grande de plata para servir la sopa. Juan contesta que, dada la posición de su madre, dudaba que se lo hubiese llevado pero que le escribiría una carta.

 

   Así que se sentó y escribió: " Querida Mama: No estoy diciendo que tu cogieras el cucharon de plata de servir sopa, pero tampoco estoy diciendo que no lo cogieras, pero el hecho es que desapareció desde que tu viniste a cenar a casa." Unos días más tarde, Juan recibe una carta de su madre que decía: "Querido hijo: No estoy diciéndote que te acuestas con Lourdes o que no, pero el hecho es que, si Lourdes se acostará en su propia cama, ya habría encontrado el cucharon de plata para servir sopa." Con todo cariño, Mama".


Presencia de Dios: [El ladrón entra por la ventana] [Parta misa con niños]

   Un ladrón a la media noche se mete en una casa a robar. Entra por una ventana, y cuando está adentro en la oscuridad oye una voz que dice: ¡Jesús te está mirando! Entonces, el ladrón se asusta y se detiene. Luego como ve que no ocurre nada continúa. Y de nuevo la voz le dice: ¡Jesús te está mirando!

 

   El ladrón asustado prende la luz y ve que la voz venía de un loro que estaba en una jaula, y el ladrón le dice: ¡Ah, que susto me diste! ¿Cómo te llamas lorito? Y el loro le responde: Me llamo Pedro. Pedro es un nombre extraño para un loro. Y el loro le contesta: Más extraño es el nombre “Jesús” para el Doberman que te está mirando.

 Escuchar la voz del Buen Pastor: [Mis ovejas escuchan mi voz] [Para niños] 

   Iba un tenedor por la calle y, de pronto, vio una cuchara que iba caminando toda garbosa. El tenedor, emocionado, le gritó: ¡Ey…Cuchara…Cuchara…Cuchara!!! – Y como la cuchara siguió su camino, el tenedor se quedó extrañado, y dijo… ¡Ve, ¡qué raro, parece que NO ES-CUCHARA…! 

Llamar a la puerta: [El Buen Pastor le abre la puerta a sus ovejas] [Para niños] 

   Eran las 3:30 de la mañana; caía un terrible aguacero y un borrachito gritaba: -Alguien que me empuje. Una señora escucha y despierta al marido: - Amor, ve y ayuda a ese pobre señor que se le debió quedar atascado el carro y no hay quien le ayude. El marido, bastante enojado, abre la puerta de la casa, sale en pleno aguacero que no se veía nada y grita: - Señor, ¿En dónde está para empujarlo? Y el borrachito, contesta: ¡Acá, en el columpio!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 3° Domingo de Pascua, 5 de Mayo 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 6 may. 2019 13:32 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 6 may. 2019 13:48 ]



Amor verdadero 

   Una chica le preguntó a su novio: ¿Crees que soy bonita? él dijo: No. Entonces la chica sonrió pensando que sólo se burlaba de ella. Luego le volvió a preguntar: ¿Quieres estar conmigo siempre? El chico volvió a decir que no… pero esta vez con voz fuerte y mirándola fijamente. La chica dio un pequeño suspiro tratando de pensar que todo era una broma cruel. 

   Así que finalmente le preguntó: Y si yo me marchara lejos de ti, ¿llorarías por mí? él dijo: No. Ella había escuchado suficiente. No quería escuchar esas cosas, aunque sólo fueran broma. Dio media vuelta y comenzó a caminar mientras las lágrimas comenzaron a caer. El muchacho entonces corrió tras ella, la tomó de un brazo y le contestó: Tú no eres linda, ¡¡¡eres hermosa!!! No quiero estar contigo por siempre. Yo ¡necesito estar contigo por siempre! Y si te vas no lloraría, simplemente… moriría.

Niños de 4 a 8 años responden a la pregunta: ¿Qué es amor?

  • "Cuando mi abuelita empezó a padecer artritis no podía pintarse las uñas de los pies; así que mi abuelito se las pintaba todo el tiempo aun cuando empezó a padecer artritis en sus manos, eso es amor."
  • "Amor es cuando una muchacha se pone perfume y un muchacho se pone colonia, salen juntos y se huelen mutuamente."
  • "Amor es cuando sales con alguien a comer y le das la mayoría de tus papitas a la francesa sin hacer que esa otra persona te dé de las suyas."
  • "Una vez mi hermana mayor enfermó, se le llenó todo su cuerpo de ronchitas, y su novio venía todos los días a verla y no le daba miedo enfermarse. Él la acariciaba hasta que se dormía y luego se iba, eso es amor."
  • "Amor es cuando mi mamá hace café para mi papá y ella prueba un poquito primero antes de dárselo, para estar segura de que sabe bien."
  • "Amor es cuando le dices a un muchacho que te gusta su camisa y él la usa todos los días."
  • "Amor es cuando mami le da a papi el pedazo de pollo más grande."
  • "Amor es cuando mami ve a papi sudoroso y oloroso, y aun así le dice que es más guapo que Brad Pitt."
  • "Amor es cuando tu perrito te lame la cara, aun cuando lo has dejado solo todo el día." 

El semáforo: [Me amas…con coherencia?] 

   El semáforo se puso amarillo justo cuando él iba a cruzar en su automóvil y, como era de esperar, hizo lo correcto: se detuvo en el paso de peatones, a pesar de que había podido rebasar la luz roja, acelerando a mil. La mujer que estaba en el automóvil detrás de él estaba furiosa. Le pitaba con insistencia durante un largo rato y en voz alta lo insultaba ya que por culpa de él, no pudo avanzar… y para colmo, se le cayó el celular y se le dañó el maquillaje.

   En medio de su pataleta, oyó que alguien le tocaba el vidrio de la puerta. Era un policía que le ordenó salir del carro con las manos arriba, y la detuvo. La llevó a la comisaría donde le revisaron de arriba abajo, le tomaron fotos, las huellas digitales y la pusieron en una celda. Después de un par de horas, un policía se acercó a la celda y abrió la puerta. 

    La señora fue escoltada hasta el mostrador, donde el agente que la detuvo estaba esperando con sus objetos personales: – “Señora, lamento mucho este error”, le explicó el policía. “Le mandé bajar mientras usted pitaba desaforadamente, como queriendo pasar por encima del automóvil de delante, maldiciendo, gritando y diciendo vulgaridades. Mientras la observaba, me percaté que de su retrovisor colgaba un santo rosario y que su coche tiene en el parachoques un adhesivo que dice ‘¿Qué haría Jesús en mi lugar?’. Además, vi un adhesivo que decía ‘Yo escojo la Vida, Jesús te ama’ y otro que decía ‘Sígueme el Domingo a la Iglesia’ y, finalmente, el emblema cristiano del pez. Como es de esperar, supuse que el automóvil era robado.” 

¿Me amas más que estos?: [El verdadero amor…Ni se compra ni se vende] 

   Un padre le hablaba a su hijo: - Este reloj perteneció a mi tatarabuelo. De mi tatarabuelo pasó a mi bisabuelo, de mi bisabuelo a mi abuelo, de mi abuelo a mi padre, de mi padre a mí, y ahora, yo quiero que pase a ti. Te lo vendo. 

El monje y el emperador [El amor es desinteresado… No se aprovecha de nadie] 

   Durante una cacería, el emperador llegó de improviso a un monasterio que atendía un sabio monje. El soberano pidió pescado para él y su corte y, cuando comieron, preguntó: — ¿Cuánto le debo?  — Mil monedas de oro —dijo el monje. El emperador sorprendido, dijo: — Los pescados deben ser muy costosos por aquí… ¿Es que son escasos? — No, Señor. Los pescados no son escasos aquí, lo que es escaso es la visita de un emperador.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Domingo de La Misericordia, 28 Abril 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 29 abr. 2019 17:06 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 29 abr. 2019 17:44 ]



Las marcas en sus manos: “Si no veo en sus manos las heridas (...) no creo”


   «¿Qué es lo único que hay en el cielo hecho por manos humanas?» 


«Lo único que hay en el cielo hecho por manos humanas son las heridas que llevó Nuestro Señor Jesucristo».

 

La cera y el barro:

 

   Cuando la cera se acerca al fuego, se ablanda de inmediato. El barro, por el contrario, se endurece. Ante las maravillas de Dios en nuestra vida, a veces nuestro corazón es de cera, otras, de barro.  ¿Qué postura adoptar? Quizá, como Tomás, muchos de nosotros dudamos, pero también como Tomás, creemos en Jesús, a pesar de no haberlo visto todavía. Y lo llamamos con todo el corazón: “ ¡ Señor mío y Dios mío ! ”. 

Cicatrices de Amor: [El Señor, nunca nos suelta de sus divinas manos] 

   En un día caluroso de verano en el sur de la Florida un niño decidió ir a nadar en la laguna detrás de su casa. Salió corriendo por la puerta trasera, se tiró en el agua y nadaba feliz. No se daba cuenta de que un cocodrilo se le acercaba. Su mamá desde la casa miraba por la ventana, vio con horror lo que sucedía. Enseguida corrió hacia su hijo gritándole lo más fuerte que podía. Oyéndole, el niño se alarmó y viró nadando hacia su mamá. Pero fue demasiado tarde. 

   Desde el muelle la mamá agarró al niño por sus brazos justo cuando el caimán le agarraba sus piernitas. La mujer jalaba determinada, con toda la fuerza de su corazón. El cocodrilo más fuerte pero la mamá era mucho más apasionada y su amor no lo abandonaba. Un señor que escuchó los gritos se apresuró hacia el lugar con una pistola y mató al cocodrilo. El niño sobrevivió y, aunque sus piernas sufrieron bastante, aun pudo llegar a caminar. 

   Cuando salió del trauma un periodista le preguntó si le quería enseñar las cicatrices de sus pies. El niño levantó la colcha y se las mostró. Pero entonces, con gran orgullo se remangó las mangas y señalando hacia las cicatrices en sus brazos le dijo: “Pero las que usted debe ver son estas”. Eran las marcas de las uñas de su mamá que habían presionado con fuerza. “Las tengo porque mi mamá no me soltó y me salvó la vida”.

El triunfo de la misericordia

 

   Un hombre muere y va al cielo. San Pedro lo recibe en las puertas del cielo. San Pedro dice: “Así es como funciona. Usted necesita 100 puntos para entrar al cielo. Usted me dice todas las cosas buenas que ha hecho, y le daré un determinado número de puntos, dependiendo de lo bueno que usted haya sido.

 

   Al llegar a 100 puntos, entonces podrás entrar “ -Muy bien – dice el hombre: “¿Yo asistía a la iglesia todos los domingos” – “Eso es bueno, dice San Pedro, tiene de dos puntos” – “¿Dos puntos?”. “Bueno, además, le daba el 10% de todos mis ingresos a la iglesia”- Bueno, vamos a ver, responde Pedro: eso le da otros 2 puntos. ¿Dos puntos? Eso es muy poco.

 

– Ahora ¿Qué tal esto?: “Yo empecé un comedor en mi ciudad y también trabajé en un refugio para mendigos sin hogar

 – “Fantástico, eso es digno de un punto”, respondió Pedro.

– “Todo eso por un solo punto? – le reprocha el hombre”

– Bueno: “Yo estuve casado durante 50 años con la misma mujer y nunca la engañé”.

 

   “ ! Eso es maravilloso”, dijo San Pedro-, “¡eso tiene un valor de tres puntos!  ¡TRES PUNTOS!” grito el hombre: “¡Así como va las cosas, la única manera de llegar al cielo es por la misericordia de Dios!” “¡Adelante! ¡Bienvenido al cielo! – Le respondió San Pedro – “Ahí están tus cien puntos” …

 

El barquero y el erudito: [Jesús: único punto de encuentro seguro].

 

   Un erudito alquiló una barca para cruzar un río caudaloso. Al recibirlo, el barquero se expresó con frases gramaticalmente incorrectas. Después de corregirlo, el erudito preguntó: - ¿Tú no has estudiado gramática? -No señor, soy un iletrado. - ¿Tampoco sabes geografía ni aritmética? – volvió a preguntar el erudito. -No, señor, respondió avergonzado el aludido. -Supongo que tampoco sabrás de historia, literatura o filosofía -interrogó de nuevo el hombre culto.

 

 -No tengo ni idea de nada de eso, soy sólo un barquero ignorante -habló humillado el pobre hombre. - ¡Pues, amigo -sentenció el erudito-, un hombre sin cultura es como si hubiera perdido la mitad de su vida!. Instantes después, la barca, arrastrada por la corriente, fue a dar con unas rocas que rompieron la barca. El barquero preguntó a su pasajero: -Señor, ¿sabe usted nadar? -No –respondió el erudito. -Entonces me temo que va a perder toda su vida, afirmó el barquero. 

El campesino, el perro y el burro [No os espantéis] 

   Una vez un campesino, un burro y un perro iban por el monte. Llevaban tres horas caminando, de pronto se detuvo el burro y le dice al campesino: Por favor patrón, descansemos un poco. El campesino, al escuchar hablar al burro, salió despavorido corriendo, y el perro también. Como a la hora de estar corriendo, el campesino y el perro se detuvieron a descansar y el perro le dice: ¡Uy que susto que nos dio ese burro! ¿No, patrón?

Jesús, estás ahí? [No tengáis miedo] [Misa con niños]

   Un niño tenía miedo a la oscuridad. Una noche su mamá le dijo que saliera al patio y le trajera la escoba. El niño se volvió hacia ella y le dijo: “Mamá, no quiero ir por ahí.” Es de noche. “La madre sonrió tranquilizando a su hijo. “no tienes que tener miedo de la oscuridad”. “Jesús está ahí fuera. Él cuidará de ti y te protegerá”. El niño mira a si mamá y le pregunta: “¿Estás segura de que está ahí afuera?”  “Sí, estoy segura. Él está en todas partes, y siempre está listo para ayudar cuando uno lo necesita”, dijo.  El niño pensó por un minuto y luego se dirigió a la puerta de atrás, la abrió un poco y mirando hacia la oscuridad, dijo: “ ¡Jesús! – Si estás ahí afuera, ¿podría pasarme la escoba? “ 

Lorito asustado. [Misas con niños] 

   Timbra el teléfono en el comando de Policía. – Contestan: - Seguridad publica! – En el otro lado de la línea dicen: - Sr. Policía, venga rápido a la calle Río Amazonas # 234. – El Policía pregunta: - ¿Por qué? ¿Qué pasa? - es que se ha metido un gato. – Y por eso me llama? – Sí Sr. Policía, es que soy el lorito y estoy solo.

Tenían miedo.

   Un hombre está en su cabaña, cuando de repente la puerta se rompe y un enorme hombre lobo entra gruñendo. El hombre grita aterrorizado. En eso el hombre lobo le dice: - ¿Te doy Miedo? - El hombre contesta: - No, ¡miedo ya tengo mucho! 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Domingo de Resurrección, 21 Abril 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 21 abr. 2019 14:18 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 21 abr. 2019 14:21 ]


Los huevos de pascua:

 

   Un niño que nació con problemas físicos estaba en clase. La maestra dice a todos los niños, se aproxima la pascua, lleven a su casa un huevo plástico y tráiganlo lleno de algo que represente la vida. Al día siguiente cada niño presentó el contenido del huevo. Uno lo trajo con una flor; otro traía una mariposa, otro lo trajo lleno de agua y así todos. La maestra pasó por alto al niño enfermo; y este le dijo: maestra y a mí no me va a preguntar. La maestra le dijo a ver que traes en el huevo.

 

   El niño dijo: está vacío. Pero yo dije que trajeran algo dentro, dijo la profesora. Todos los demás niños se reían. Entonces, el niño miró a todos y dijo: si, está vacío como la tumba de Jesús. La maestra no sabía que decir y después de un rato le preguntó: ¿Y sabes por qué está vacía la tumba de Jesús? El niño respondió: a Jesús lo mataron y lo pusieron dentro de un ataúd, entonces Papito Dios lo llevó al cielo.

 

   El premio fue para ese huevo vacío. Al poco tiempo el niño enfermo murió. Cuando la maestra fue a dar el pésame encontró a un lado del féretro los 19 huevos de sus compañeros de clase completamente vacíos. “El niño también había resucitado”

 

Ya no está aquí…Ha resucitado.

 

   Mamá, ¿Por qué vas siempre al cementerio? - preguntó una niña-. Para visitar a la abuelita y llevarle flores, mi cielo -explicó cariñosamente la madre-. ¿Abuelita está en el cementerio? -siguió preguntando la pequeña-. Sí, mi hijita -respondió tristemente la mamá-. ¿Y por qué no te la traes a casa entonces? -dijo la niña-.

 

  Bueno, porque está muerta y enterrada -dijo la madre-. iAh! ¡Cómo me engañaste! -respondió la chiquilla-. ¿Por qué te engañé? -preguntó la madre-. Porque cuando la abuelita se fue, me dijiste que estaba con Dios en el cielo -contestó la niña-. Bueno, en el cielo está la abuelita viva y en el cementerio está la abuelita muerta -intentó explicar un tanto acorralada la madre-. ¡Era una abuelita y ahora son dos abuelitas! -pensó extrañada la niña-.

 

   Las personas grandes no son claras. -Y siguió pidiendo explicaciones-. Y tú, ¿a quién quieres más, mamá? ¿A la abuelita muerta del cementerio o a la abuelita viva del cielo? -Pero la mamá ya no sabía qué decir-. Y terminó diciendo: -Mejor, después hablaremos, mi amor...

El taxista: [Cristo resucitado nos regala calma y paz] 

   Un pasajero le toca el hombro al taxista para hacerle una pregunta. El taxista grita, pierde el control del coche, casi choca con un camión, se sube a la acera y se mete en un escaparate haciendo pedazos los vidrios. Por un momento no se oye nada en el taxi, hasta que el taxista dice: - 'Mire, amigo, jamás haga eso otra vez ! ¡Casi me mata del susto!' El pasajero le pide disculpas y le dice: - 'No pensé que se fuera a asustar tanto si le tocaba el hombro' El taxista le dice: - -'Lo que pasa es que es mi primer día de trabajo como taxista' - ¿Y qué hacía antes? - Fui chofer de carroza fúnebre durante 25 años'

 El lorito de la vecina: [No lloréis…ha resucitado] 

   Cierta vez, un señor llegó borracho a su casa a las 4 de la mañana, y como no tenía llave se dirigió al patio de su casa. De repente ve que el perro de su casa tiene un lorito muerto en la boca, y el tipo dice: ¡Dios mío!, si es el lorito de la señora del lado. Al señor le dio pena y puso al lorito en la jaula de la vecina y se acuesta a dormir.

   Al otro día se despierta y ve que su esposa está llorando y le pregunta: ¿Amor, por qué estas llorando? Y le dice su esposa: Es que se murió la vecina del lado. Y dice el esposo: Cómo va a ser, si ayer la vi bien y en perfectas condiciones. Y le dice la esposa: Es que le dio un infarto esta mañana. Porque ayer había enterrado al lorito que se le murió y se le apareció en la jaula esta mañana. 

Concurso en un velorio: 

   En una dinámica de grupo para trabajar en una empresa multinacional, se le hizo la siguiente pregunta a tres candidatos ¿Qué le gustaría que dijeran de usted en su velorio ? El primer candidato dijo: Que fui un gran médico y muy buen padre de familia El segundo candidato dijo: Que fui un hombre maravilloso, excelente padre de familia, y un profesor de gran influencia para la juventud. Pero el tercero, ganó el concurso con su respuesta: Me gustaría que en mi velorio dijeran... ¡¡Mire, se está moviendo!! 

Dos loquitos: [Ha resucitado…no está aquí] [Para misa con niños] 

   Un loco toca a la puerta de una casa; entonces abre la puerta un segundo loco y pregunta: ¿A quién busca? ... el primero contesta: Te busco a ti. El segundo responde: déjame ver si estoy [se retira y cuando vuelve, dice]: Oye, no estoy. El primero exclama: Qué lástima porque venía a pagarte un dinero que te debía. El segundo dice: permítame voy a ver si ya vine [se retira y al volver le dice]: Oye amigo, ya vine. El primero exclama: ¡Lástima porque ya me fui!!!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Domingo de Ramos, 14 Abril 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 13 abr. 2019 11:19 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 13 abr. 2019 11:39 ]


La semana Mayor [O del amor inolvidable]

 

   Un hombre sufría de Alzheimer. Perdía aspectos de su memoria. Primero, empezaba a olvidar cosas ordinarias como abrir la ducha o usar el horno. No podía recordar personas que eran sus amigos o colaboradores de trabajo. Luego, olvidó quienes eran sus hijos y, finalmente, no reconocía a su esposa.

 

   Cuando estaba agonizando, la familia se reunió alrededor; él no reconoció a ninguno de ellos. Su esposa, que estuvo siempre a su lado, puso un pequeño crucifijo en su mano. Al principio estaba desconcertado, pero lo miró atentamente y solo atinó a decir: “Jesús”. 


   Él había olvidado todo, pero recordó lo más importante. Desde su niñez había seguido la Semana Santa, como la semana mayor, la semana del amor inolvidable y la más importante de su vida.

 

La sombra: [Semana Santa, al amparo del Altísimo]

 Una leyenda oriental habla de un hombre que no estaba conforme con su sombra que le perseguía a todas partes. De distintas maneras intentó librarse de ella. Primero echó a correr furiosamente. Pero la sombra le seguía. Después saltaba de un lado a otro del camino y la sombra permanecía unida a él. Cansado y agotado fue a cobijarse a la sombra de un árbol grande y frondoso. De repente la sombra del buen hombre fue absorbida en la del árbol. 

Moraleja: Solo colocándonos bajo la sombra y el amparo del Altísimo podrán desaparecer las sombras que oscurecen nuestra vida.

Sal y algodón [Al cargar nuestros pecados, Cristo hizo nuestra carga ligera] 

Un monje llevaba una carga de sal al mercado. Como el río estaba crecido, su burro tuvo que pasar por el rio, la sal que llevaba en las alforjas se mojó y se disolvió. Al pasar a la otra orilla, el burro estaba contentísimo por ver muy liviana su carga, y se puso a retozar en el prado. El monje estaba enojado por la pérdida de la sal. Al día siguiente en que había mercado, el monje llenó las alforjas con algodón. El burro, recordando lo que había sucedido el día anterior, se metió en la parte más profunda del rio, pero casi se ahoga por el peso del algodón mojado. — Tranquilízate- le dijo sabio monje —: esto te enseña que no siempre que cruces el río vas a ganar tú.

 El caballo y el cerdo [Jesús da su vida por nosotros…y nosotros contra él]

   Había una vez un criador de caballos al que le faltaba uno de una determinada raza.
 U
n día se dio cuenta que su vecino tenía éste caballo y lo convenció para que se lo vendiera. Un mes después el caballo enfermó y llamó al veterinario que le dijo: “Su caballo está con un virus y es necesario que tome este medicamento por tres días consecutivos, después de los tres días veremos si ha mejorado, si no, no quedará más remedio que sacrificarlo”.

   En ese mismo momento un cerdo escuchaba la conversación. Al día siguiente le dieron el medicamento al caballo y se fueron. El cerdo se le acercó y le dijo “fuerza amigo caballo, ¡levántate de ahí y sino vas a ser sacrificado!”. Al segundo día le dieron nuevamente el medicamento y se fueron. El cerdo se acercó y le dijo “vamos mi gran amigo ¡levántate, sino vas a morir, vamos yo te ayudo!”. Al tercer día le dieron el medicamento y el veterinario dijo: “Probablemente vamos a tener que sacrificarlo mañana porque puede contagiar a los demás caballos”.

    Cuando se fueron el cerdo se acercó y le dijo: “Vamos amigo es ahora o nunca”- ¡Ánimo… fuerza… yo te ayudo… vamos… un, dos, tres… despacio… ya casi… eso… eso… ahora corre despacito… más rápido… fantástico… corre… corre… venciste campeón!!! ¡!…En eso llega el dueño del caballo y ve al caballo corriendo y dice: “Milagro ¡! el caballo se ha curado… hay que hacer una fiesta!!… ¡¡matemos al cerdo para celebrar!! 

Moraleja: ¿Quién tiene realmente el mérito? – Jesús, que dio su vida por nosotros.

Domingo de Ramos [Para misa con niños]

 

   Era Domingo de Ramos, pero debido a un dolor de garganta, Miguelito, de 5 años de edad, se quedó en casa con la niñera y no pudo ir a la Iglesia. 

   Cuando la familia regresó a su casa, llevaban varias palmas. Johnny les preguntó qué eran. “Son ramas de palma que la gente las llevaba para celebrar la llegada triunfal de Jesús”, le dijo su papá. “¡No lo puedo creer,” dijo muy enojado Miguelito, el niño de 5 años, “el único Domingo que no voy…y él aparece!”

 

El burro vanidoso.

 

   Un burro llegó a su casa muy contento, feliz y orgulloso... Su mamá le preguntó: -¿por qué tan contento, hijo?  -Madre, cargué a un tal Jesucristo y cuando entramos a Jerusalén todos me decían: VIVA, VIVA, SALVE, HOSANNA, HOSANNA, VIVA, VIVA... y me lanzaban flores y ponían palmas de alfombra por donde yo pasaba.

 

   Su madre le dijo:  - Hijo, vuelve a la ciudad, pero esta vez no cargues a nadie.  Al otro día, el burro fue a la ciudad, y cuando regresó a su casa, iba llorando y muy triste. -Madre, no puede ser, pasé desapercibido entre las personas, nadie se fijó en mí, y me echaron de la ciudad.    Su madre lo miró fijamente y le dijo: -"Hijo, tú sin Jesús eres solo un burro". Moraleja: Sin Jesús no somos nada. 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 5° Domingo de Cuaresma, 7 Abril 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 8 abr. 2019 16:21 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 8 abr. 2019 16:47 ]


La sospecha. [No juzguéis…]

 

   Un hombre perdió su hacha y sospechó del hijo de su vecino. Observó la manera de caminar del muchacho: camina como un ladrón. Observó la expresión del joven: como la de un ladrón. Observó también su forma de hablar: igual a la de un ladrón. 


   En fin, todos sus gestos y acciones lo denunciaban culpable del robo. Más tarde encontró su hacha en el solar y después cuando volvió a ver al hijo de su vecino, todos los gestos y acciones del muchacho ya no le parecían las de un ladrón.

 

Cambiando el mundo…. [Solo el amor de Dios nos cambia desde dentro.]

 

   Un día comencé queriendo cambiar al mundo y comencé por intentarlo. Al cabo de un tiempo me di cuenta de que me era imposible, por lo que pensé mejor en cambiar a mi nación.

 

   Después de intentarlo me di cuenta de que no pude, por lo que decidí cambiar a mi comunidad. Después de un tiempo de intentarlo no pude, por lo que decidí cambiar a mi familia.

 

   Pero al cabo de un tiempo me di cuenta de que no pude y ahora en mi lecho de muerte he llegado a la conclusión de que debí de haber cambiado yo primero, ya que de esa manera y con mi ejemplo mi familia cambiaría, a su vez mi familia con su ejemplo cambiaría a mi comunidad, la cual cambiaría a mi nación, la cual lograría cambiar por fin al mundo. 

La Señora Fortunati: [El veredicto final, solo lo tiene Dios] 

   Durante un juicio en un pequeño pueblo, el abogado acusador llamó al estrado a su primera testigo, una mujer de avanzada edad. El abogado se acercó y le preguntó: - Sra. Fortunati: ¿Usted sabe quién soy yo? Ella respondió: - Sí, señor. Lo conozco desde que era un niño y francamente le digo que usted resultó ser una gran decepción para sus padres.

 

   Siempre miente, cree saberlo todo, es muy prepotente, abusivo y manipula a las personas. Sí, lo conozco. -El Abogado se quedó perplejo, sin saber exactamente qué hacer. Señalando hacia la sala, le preguntó a la señora Fortunati: -¿Conoce al abogado de la defensa? Nuevamente ella respondió: -Claro que sí, Yo también conozco al señor Pérez desde que era un niño. Él es un flojo, y le gusta la bebida, es parrandero y jugador.

 

   La mamá tampoco está orgullosa de él. Sí, lo conozco muy bien. El abogado de la defensa no hallaba dónde meterse. Entonces, el Juez llama rápidamente a los dos abogados para que se acerquen al estrado, y les dice en voz baja: -Si alguno de los dos, le pregunta a esa señora si me conoce, los mando a la silla eléctrica. 


Moraleja: Cristo no quiere que seamos jueces para condenar, porque seríamos muy malos jueces”.


La pregunta clave: [Jesús, el único que se las sabe todas]

 

   Cuatro amigos universitarios se fueron de juerga un fin de semana antes de los exámenes finales. Después de dos noches de juerga, durmieron todo el domingo y no volvieron a casa hasta el lunes por la mañana. Como no habían podido estudiar para el examen final, en lugar de entrar al examen, decidieron que al terminar el examen hablarían con el profesor y le explicarían la razón por la cual no habían acudido.

 

   Le explicaron que habían ido de viaje el fin de semana y planeaban regresar para estudiar, pero des afortunadamente se les reventó una llanta del carro...No tenían herramientas y nadie les había querido ayudar. Y por ello no llegaron a tiempo al examen final. El profesor pensó durante un rato y acordó hacerles el examen final al día siguiente. Los cuatro amigos estaban dichosos. Estudiaron toda la noche y se presentaron al examen a la mañana siguiente. El profesor los ubicó en aulas separadas y les entregó a cada uno su examen.

 

   La primera pregunta valía 4 puntos y era muy fácil. "­¡Mogollo!", pensó cada uno en su salón "­­¡Esto está requetefácil!!". Cada uno terminó la primera pregunta y giraron el papel. En la segunda página sólo había una pregunta que valía 6 puntos: 


"¿Qué rueda exactamente fue la que se reventó?

 

Dios, Rey compasivo

 

   Cada año, con motivo del aniversario de su coronación, el rey de un pequeño condado liberaba a un prisionero. Cuando cumplió 25 años como monarca, él mismo quiso ir a la prisión acompañado de su Primer Ministro y toda la corte para decidir cuál prisionero iba a liberar. 

 

   -"Majestad", dijo el primero, "yo soy inocente pues un enemigo me acusó falsamente y por eso estoy en la cárcel". -"A mí", añadió otro, "me confundieron con un asesino, pero yo jamás he matado a nadie". -"El juez me condenó injustamente", dijo un tercero. 

 

   Y así, todos y cada uno manifestaba al rey porque razones merecían precisamente la gracia de ser liberados. Había un hombre en un rincón que no se acercaba y que permanecía callado y algo distraído.

 

   Entonces, el rey le preguntó: "Tu, ¿Por qué estás aquí? -El hombre contestó: "Porque maté a un hombre majestad, yo soy un asesino". -"¿Y por qué lo mataste?", inquirió el monarca. -"Porque estaba muy violento en esos momentos", contestó el recluso. -"¿Y por qué te violentaste?", continuó el rey. -"Porque no tengo dominio sobre mi enojo". 

 

   Pasó un momento de silencio mientras el rey decidía a quien liberaría. Entonces tomó el cetro y dijo al asesino que acaba de interrogar: "Tú sales de la cárcel". -"Pero majestad", replicó el Primer Ministro, "¿Acaso no parecen más justos cualquiera de los otros?" -"Precisamente por eso", respondió el rey, "saco a este malvado de la cárcel para que no eche a perder a todos los demás que parecen tan buenos". 

Loquitos tirapiedras.

   Tres locos en una prueba para sacarlos del manicomio y le preguntan al primero, que haría si estuviera fuera del manicomio y él contesta: -Traería piedras para romper los vidrios de este edificio! – Le responden: no puede salir todavía. - Llegan al segundo loco y a la pregunta lo mismo, por lo que tampoco lo dejan salir. - Llegan al tercero y le dicen - ¿Y usted haría lo mismo que sus compañeros? -No, yo trabajaría, tendría un hogar y ahorraría mucho dinero. – Sorprendidos, le preguntan: - ¿Y para que ahorrarías dinero? -Para comprar piedras y romper los vidrios de este edificio! 

El gruñón y las rosas

   Había un viejo de muy mal genio, gruñón y cascarrabias, que siempre se andaba peleando con todo el mundo. Un día alguien vio que en su jardín tenía un rosal y, sorprendido, le dijo: -No me lo imaginaba a usted capaz de cultivar tan bonitas rosas. Y el viejo respondió en tono agrio: -Es que no las cultivo por las flores, sino por las espinas.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 4° Domingo de Cuaresma, 31 Marzo 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 31 mar. 2019 17:15 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 31 mar. 2019 17:50 ]


Sacerdote para siempre.  [El regreso del hijo pródigo] 

   Un Obispo de Estados Unidos que se encontraba en Roma se disponía a rezar en una parroquia de la capital italiana, cuando al entrar en ella se encontró con un mendigo. Lo miró de reojo y, le quedó dando vueltas la cara de esa persona, hasta que se dio cuenta que lo conocía; que hace años habían sido compañeros en el seminario y que se ordenaron el mismo día. Volvió hacía él, le saludó y le preguntó qué le había ocurrido. Éste le dijo que había perdido su vocación y la fe. 

   Al día siguiente este sacerdote participaba en un encuentro privado con el Papa Juan Pablo II y cuando le tocó el turno para saludarle no pudo dejar de contarle lo que le había ocurrido en la víspera. El Papa se preocupó por la situación e invitó a este sacerdote y al mendigo a cenar con él. Tras proporcionarle ropa limpia y aseo, ambos acudieron al encuentro con el Santo Padre, hasta que, en un momento tras la cena, el entonces beato Juan Pablo II pidió al sacerdote que los dejara solos. 

   Entonces pidió al mendigo que lo confesara. Éste se quedó estupefacto y le dijo que ya no era sacerdote. “Una vez sacerdote…sacerdote para siempre”, - le contestó el Papa. Sin embargo, éste insistió y le dijo que “estoy privado de mi ministerio sacerdotal”, pero igualmente Juan Pablo II le contestó: “Soy el Obispo de Roma y me puedo encargar de eso”. 

   Finalmente, el mendigo confesó al Papa y viceversa. El sacerdote mendigo, lloró largo y amargamente, y el beato le dijo: “¿ves la grandeza del sacerdocio? No la desfigures”. Al salir de ese encuentro con su vocación sacerdotal renovada, el Santo Padre le envió a la parroquia en la misma que pedía limosna, nombrándolo como vicario parroquial y encargado de atender los mendigos. 

La aventura del gato Michín: [Regreso tardío – Misa con niños

 

   Rafael Pombo convirtió en fábula “La aventura de Michín”. Un gato adolescente, que resuelve volverse el mismísimo Patas. Para lograrlo, le roba daga y pistolas a su padre. Y alardea: “El que conmigo se meta en el acto morirá”. Mientras le promete a su afligida madre: “Nunca más verás a Michín desde hoy”. La fábula termina con el regreso del maltrecho gatico, que implora arrepentido: “Oh, mamita, dame palo, pero dame qué comer”. El problema fue que cuando Michín regresó, su arrepentimiento no le valió de nada. Nadie le respondió. Ninguno de su familia lo acogió.

Versión moderna del hijo pródigo: 

   Un chico le pide a su padre que le preste cierta cantidad de dinero y, al recibirlo, se marcha de casa. Cuando lo gasta todo, va a una iglesia, se confiesa de lo que ha hecho y pide ayuda. El sacerdote le aconseja que vuelva al hogar. Y añade: Seguro que tu padre matará un becerrito cebado para festejar tu regreso. 

   El chico le hace caso y regresa a su casa. Un par de semanas después, durante una visita casual a la parroquia de donde era feligrés aquel "hijo pródigo», el sacerdote vio que éste salía de la iglesia y se acercó a él: ¡Bueno! - le preguntó con gran interés-, ¿Tu padre mató el becerro cebado? No, - respondió evasivo el joven, - ¿Y entonces? - por poco me mata a mí. 

¿No tengo enemigos?: [Bienaventurados los misericordiosos…] 

   Casi al final de la Misa dominical, el párroco preguntó: ¿Cuántos de ustedes han sido misericordiosos perdonado a sus enemigos? El 80% levantó la mano. El sacerdote volvió a repetir su pregunta. Todos respondieron esta vez, excepto una pequeña viejita. Sra. Pérez, parece que usted no está dispuesta a perdonar a sus enemigos! - Es que yo no tengo enemigos, respondió dulcemente. - Sra. Pérez eso es muy raro, ¿cuántos años tiene usted? 98 años, respondió. 

    Todos se pusieron de pie y la aplaudieron. Esto es emocionante, grandioso. Sra. Pérez, puede Usted pasar aquí arriba y decirnos cómo se vive para tener 98 años y no tener enemigos? La dulce viejita se acercó al altar, tomó el micrófono, se dirige a todos y dice: - ¡Yo no tengo enemigos porque ya murieron todos! 

Permanecer en casa: [El hijo pródigo se fue del hogar. – Misa con niños]

 

   Un niño le dice a su mama: -Mami yo quiero salir… -No niño usted no va a salir! El niño más desesperado dice: -dale mami yo quiero salir yo quiero salir!!! Dice la mama:

-No, no vas a salir y soldado advertido muere en guerra…Dice el hijo: -Mami ese dicho no sale… Y le responde la mama: - y tú tampoco!

 

Libres, pero no alocados [La verdadera libertad engrandece, no esclaviza]

 

   Un joven salió corriendo de un edificio a la calle, proclamando a grito entero, las dichas de su libertad recién adquirida. Agitando locamente los brazos, sin querer, golpeó a un anciano en la nariz, quien, al perder el equilibrio, se cayó estrepitosamente al suelo. El anciano tambaleándose, se levantó, le colocó la mano sobre el hombro al joven y le dijo: -Escúcheme, mi joven amigo, su libertad es cosa magnífica, no cabe la menor duda; pero recuerde bien esto: su libertad termina donde comienza mi nariz.

 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 3° Domingo de Cuaresma, 24 Marzo 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 25 mar. 2019 16:29 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 31 mar. 2019 17:09 ]


Las cosas no son como parecen. [Cuaresma, tiempo para probarnos en lo esencial]

 

   Una vez dos ángeles viajaban por una gran ciudad. Llamaron a la puerta de una familia rica y ésta los alojó en el sótano. Mientras hacían la cama en el duro suelo, el ángel más viejo vio un pequeño agujero en la pared y lo tapó. El más joven le preguntó por qué lo hacía, y le contestó: las cosas no son siempre como parecen. 


   Al día siguiente viajaron a un pueblecito muy pobre y una familia pobre les ofreció de cenar y les dieron la mejor cama para pasar la noche. A la mañana siguiente los dos ángeles encontraron al matrimonio llorando.

 

   Su única vaca había muerto. El ángel más joven indignado y furioso le dijo a su compañero: ¿Cómo has permitido semejante desgracia? Ayudaste a los ricos que nos trataron tan mal y no has hecho nada por esta familia pobre que nos ha dado todo. ¡Las cosas no son siempre como parecen ¡- le contestó el ángel más viejo: cuando nos hospedamos en la gran ciudad, vi que había oro en el agujero y lo tapé para que esa familia tacaña y ambiciosa nunca lo encontrara.

 

   Y esta noche cuando dormíamos, el ángel de la muerte vino a buscar a la esposa de esta casa. Yo le dije que se llevara a la vaca en lugar de la esposa. Como ves las cosas no son siempre como parecen.


Moraleja: Todo lo que sucede podemos convertirlo en gracia de Dios, en acontecimiento positivo si lo vemos desde el lado de Dios. 

Te hice a ti. [Aprovechar el momento preciso]. 

   Vi, en la calle vi a una niña, temblando de frío, y con un vestidito mojado y sin esperanza de encontrar una comida caliente. Me enojé y le dije a Dios: - “Si tú existe, ¿Por qué permites esto? ¿Por qué no haces algo para remediar esto? “Por un rato Dios no dijo nada y de pronto Él me respondió diciendo: - “Ya hice algo para remediarlo…Te hice a Tí 

La lógica de la vida [Cada cuaresma: tiempo para valorar lo que vale la pena] 

   Un discípulo le preguntó al sabio: — ¿Qué es lo más extraño de los seres humanos? – El sabio respondió: — Piensan siempre lo contrario. Tienen apuro por crecer y después lamentan la infancia perdida. Pierden la salud para tener dinero y después pierden el dinero para tener salud. Piensan tan ansiosamente en el futuro que descuidan el presente y, así, no viven ni el presente ni el futuro. Viven como si no fueran a morir nunca y mueren como si no hubiesen vivido jamás. 

Zapatos viejos: La cuaresma: tiempo para recuperar lo perdido. 

   Juan y su mujer estaban arreglando el cuarto y encuentran un recibo de una zapatería. La fecha señala que el recibo tenía once años. Los dos se rieron e intentaron recordar cuál de ellos se había olvidado de recoger el par de zapatos. "¿Será posible que todavía tengan los zapatos?" le pregunta Juan a su mujer. - "No lo creo," responde su mujer. "Vale la pena ir a ver," dice Juan. 

   Se van con el recibo a la zapatería. Al llegar a la zapatería le dan el recibo al zapatero. Él examina el recibo y le dice “Espere un momento, voy a buscarlos.” Después de un rato, el zapatero dic: “¡Aquí están!””¿De veras?” dicen al tiempo. “¡Qué suerte! Después de tanto tiempo ¡. – “El zapatero vuelve al mostrador sin los zapatos y les dice, “Estarán listos para el jueves.” 

Cuestión de azar. [La cuaresma: una llamada para volvernos a Dios…]

    Un hombre se fue a jugar cartas un viernes santo y perdió todo lo que tenía; volvió triste a su casa y le contó a su mujer lo que le había pasado. La mujer le dijo: «Eso te pasa por jugar en viernes santo; ¿no sabes que es pecado jugar en viernes santo? ¡Dios te castigó y bien merecido que lo tienes!» El hombre se volvió hacia su señora y con aire desafiante le dijo: «¿Y acaso, crees tú, que el que me ganó, jugó en lunes de pascua o qué?»

 

Daniel el travieso [Para misa con niños]

 

   El pequeño Daniel era muy travieso. Cuando cometía alguna de sus travesuras, acostumbraba a echarle la culpa a otro. En una ocasión era tan probada su culpa que su padre lo sentenció a 25 azotes. 


   El niño espantado viendo que no había escapatoria, lloraba a más no poder: -Papa, Papá, no es justo que me pegues a mí solamente, no es justo… ¿Si te digo que alguien me obligó, lo castigarías a él? -Por supuesto, dime quién fue y dónde se encuentra el que se atrevió a inducirte a hacer tal barbaridad. -Pues… fue el diablo y… lo encuentras por ahí suelto. -Mira, Daniel, al diablo lo castigará Dios algún día, pero a ti… los 25 azotes te los doy porque te los doy.

 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 2° Domingo de Cuaresma, 17 Marzo 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 15 mar. 2019 15:40 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 15 mar. 2019 15:48 ]


Uno cambia en la vida: [El amor, transforma el semblante con visos del Señor] 

   "¡Qué rico hueles, mi vida!". "¡Qué perfumada, mi amor!". Éramos recién casados. Fueron frases de rigor. Después del baño él olía a Yardley o qué sé yo; mientras yo me perfumaba con frascos de Christian Dior. Pero hoy... ¡Qué diferencia! Él huele a ungüentos, y yo a la Pomadas que me pongo al por mayor ¡Cómo han cambiado los tiempos de cuando él me conoció! 

   Antiguamente lucían encima de mi escritorio una rosa, su retrato, un perfume y un reloj.  ¿Ahora? Un frasco de aspirinas; el ungüento de rigor; y el omeprazol, unas vendas; mis anteojos; la jeringa, la ampolleta, el algodón y el alcohol. Y en su escritorio, amontonados para que quepan mejor, un vaso para sus "puentes"; el frasco de la fricción; un libro abierto; sus lentes; jarabe para la tos; agua y la aspirina por si nos viene un dolor...Sin embargo no añoramos "lo que el viento se llevó". 

   Recordamos lo que fuimos, y vivimos nuestro hoy.  En las mañanas, sin prisas, siempre la misma canción: "¿Cómo dormiste, mi cielo?". "Un dolor me despertó"... "¿Cómo te sientes, mi vida?": "hoy tengo un fuerte dolor". Y por las noches, acaso recordando algo mejor, oliendo a pomadas y a inyección, repetimos lo de siempre, lo mismo de ayer y hoy: "Que duermas muy bien, mi vida". "Que duermas muy bien, mi amor"... Rezamos un Padre Nuestro, y damos gracias a Dios. 

La vasija de barro. 

   Un hombre que vivía en las montañas había heredado de sus abuelos una vasija de barro muy antigua. Pero el polvo casi no dejaba ver los dibujos que la adornaban. Su dueño la tenía abandonada en el suelo y más bien la consideraba un estorbo. Un día pasó por la casa de aquel hombre un artista de la ciudad que sabía mucho sobre el arte de los antiguos. 

   Y al ver la vasija le preguntó a su dueño si quería venderla. El hombre se rio y le dijo: -Pero señor, ¿quién va a querer comprar esa vasija de barro? El artista le dijo: -Yo le doy cien pesos por ella. El hombre se puso muy contento. No sólo se iba a deshacer de aquel estorbo, sino que encima le iban a dar dinero. 

   Días después, el hombre que vivía en las montañas tuvo que ir a la ciudad. Caminó por las calles y vio gente hacer fila frente a una tienda, donde un hombre estaba gritando: - ¡Vengan a ver la obra de arte que acaba de ser descubierta! - Por sólo 200 pesos podrán conocerla. El hombre pagó los 200 pesos para ver la obra de arte que anunciaban. Y su sorpresa fue enorme al darse cuenta que era la misma vasija de barro que él había desechado y vendido por cien pesos. 

Moraleja: Al paso de los años, de tanto vernos y conocernos no sabemos apreciar lo valiosos que somos, opacando el resplandor que llevamos dentro. 

Los flamingos: [La oración es el alimento que transforma el alma]. 


   En Brasil se pueden ver esas aves rosadas, de patas finísimas y de cuellos larguísimos: los flamingos. Muchos ignoramos que los tres primeros años de su vida son de un color gris verdoso, nada hermoso. 

   A los tres años estas aves se transforman y se convierten en esos pájaros maravillosos y elegantes que nosotros sólo vemos en fotos y películas. ¿Cuál es la razón de esa transformación? Su alimentación. Los flamingos comen algas y gambas. La comida que alimenta sus cuerpos es la que hace que sus plumas adquieran ese color rosado hermoso.

Orar, pero no por capricho: [Orar por lo alto, al estilo de Jesús] 

   En un pequeño pueblo, el pastor de una iglesia estaba orando por algunas peticiones, en eso se levanta un hermano y le dice: “Hermano pastor, por favor oren por mi negocio, para que el Señor envíe bastantes clientes, pues casi estoy quebrado."   

   El pastor habló a toda la congregación y les dijo: “Pónganse de pie y hagamos una oración que llegue al cielo para que Dios le envíe muchos clientes a este hermano nuestro, pues Dios escucha a los que le claman”. 

   Antes de comenzar a orar, el pastor le pregunta al hermano propietario del establecimiento: “Hermano ¿Cuál es su negocio?”, a lo que el comerciante cristiano le contesta: “Hermano, yo tengo una funeraria”   

Rostro borroso: [Lo dañino distorsiona y desfigura]

    Dos campesinos en el pueblo jugaban tejo y tomaban cerveza a más no poder. El caso es que estaban empatados, pero no en el juego sino en la bebida. Después de unas horas se sentaron pues no podían tenerse en pie y uno le dijo al otro: usted no debería tomar más… y el otro le contesta: pero si hemos tomado igual; y el otro le dice: ¡es que te estas poniendo borroso…! 

¿Andar de incógnitos? [Lo oculto, sale a la luz…] 

   Unos sacerdotes famosos por su seriedad en cuestiones religiosas deciden tomar unas vacaciones en Hawaii. Quieren pasar de incógnitos, se visten de turistas con sus pantalones cortos, camisa de flores y sandalias. Se sientan a tomar el sol y pasa frente a ellos una rubia muy bonita, con un traje de baño insinuante y al pasar les dice: "buenos días padres". 

   Ellos, mudos, porque alguien los reconoció fueron y se compraron ropas mucho más atrevidas para parecer turistas menos conocidos. Se vistieron con sus pantalones de surf, playeras con estampados, lentes oscuros y zapatillas a lo Michael Jackson. Vuelven a tomar el sol y pasa la misma rubia y les dice: " buenos días padres". 

   Uno de los sacerdotes la llama y le pregunta: "señorita, de hecho, nosotros somos sacerdotes y estamos muy orgullosos de ello. 

   Pero…. ¿Cómo lo ha descubierto si estamos de incognitos…?"… a lo que ella les contesta: -Que, ¿no se acuerdan de mí? Soy la hermana Mercedes, la del convento, y.…

¡¡TAMBIEN ANDO DE INCOGNITA!! 

Los miedos: [Jesús calma a a sus discípulos - Misa con niños]

   El tema en el salón de clases era el miedo, y con el fin de quitarle los miedos a sus alumnos la profesora pregunta: - Pedrito, ¿De quién tienes más miedo? - De la llorona, profesora. - Pero Pedrito, la llorona no existe; no debes tenerle miedo. - teresita, ¿De quién tienes más miedo? - De los fantasmas, profesora. - Pero Teresita, los fantasmas son solo una leyenda. 

   No debes tenerles miedo. - Y tú Jaimito, ¿De quién tienes más miedo? - Del "Malamén" profesora. ¿Malamén...? Nunca oí hablar de él .... ¿Quién es? - Yo tampoco sé quién es profesora, pero todas las noches mi mamá en la oración dice: "…Y líbranos del "Mal-amén"...!!! 

Transfiguración vs envejecimiento:


   Una señora entró a una cita médica. Estando en la sala de espera se percató que el doctor que la iba a atender era un compañero de colegio. Pensó para sus adentros: ¡Pero si este muchacho era el más guapo de colegio y cómo está de cambiado!!!... ¡Viejo, gordo y calvo… ¡Y pensar que a mí me gustaba!

 

   En ese momento la llamaron y entró. Y llena de curiosidad le preguntó al doctor: ¿usted estudió en tal colegio?... SI, contestó el doctor. Y, ¿porque la pregunta?; es que yo también estuve en ese colegio. ¿Ah sí?... Y… ¿Qué materia dictaba usted? 

Exploradores asustados: [Misa con niños] 

   Dos exploradores, que se encontraban en una supuesta isla desierta, van caminando y se encuentran con un letrero que dice: "Peligro: caníbales vegetarianos", confundidos los exploradores deciden continuar, en eso se encuentran con un hombre todo ensangrentado que les dice: ¡Corran, corran! 

   Y los exploradores preguntan: ¿Por qué…si son caníbales vegetarianos? Y el hombre responde: ¡Sí, son vegetarianos, se comen la palma de las manos y la planta de los pies!

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