Enseñanzas de Vida para Crecer en la Fe   


Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 24° Domingo del Tiempo Ordinario, 17 Sep 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 18 sept. 2017 16:36 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 18 sept. 2017 17:21 ]


Matrimonio feliz. [Dios no tiene lista de nuestros pecados] 

   A una señora que celebraba sus bodas de oro de matrimonio le preguntaron sus hijos por el secreto de su largo y feliz matrimonio. La señora le contestó: el día de mí boda decidí hacer una lista de las 10 faltas de mi marido que pasaría por alto para salvar mi matrimonio. 

   Preguntan sus hijos: ¿Y cuáles fueron esas 10 faltas de la lista? A decir verdad, nunca escribí la lista. Pero cada vez que mi marido hacía algo que me molestaba y que me sacaba de quicio le decía: “Tienes suerte, bandido, porque eso no está en mi lista”. 

Cintas de perdón 

   Corría el tren por la vía en busca de las estaciones que se acercaban sin cesar. Entre el bullicio que había en el pasillo, nadie reparó en un joven que estaba sentado con el rostro entre las manos. Cuando levantaba el rostro, se veían en él las huellas de la tristeza, el desencanto y la preocupación. Después de varias estaciones, un señor mayor, que estaba sentado frente a él, se animó a preguntarle cuál era el motivo de su tristeza.

 

   “Siendo adolescente, era muy rebelde y no hice caso a mi madre que me aconsejaba a dejar las malas compañías. En una pelea, maté a una persona… Fui juzgado, condenado a diez años de cárcel y mi sentencia la tuve que purgar en un presidio lejos de mi casa –respondió el joven, y continuó-. Nadie me escribió durante ese tiempo y todas las cartas que envié no tuvieron respuesta. Unos meses atrás, cuando supe la fecha de mi liberación, le escribí a mi madre una carta, en ella le decía más o menos así”: “Querida mamá sé que has sufrido mucho por mi causa en estos diez años.

 

   Sé que he sido un mal hijo y que entiendo tu silencio al no querer comunicarte conmigo. Dentro de unos meses voy a quedar libre y quisiera regresar a casa. No sé si me estarás esperando, por lo cual te ruego me des una señal que me aceptarás. ¿Te acuerdas del cultivo de peras que hay en la estación de trenes? Voy a comprar un pasaje que me sirva para más allá de nuestro pueblo. Si tú me perdonaste y aceptas mi regreso, te ruego le pongas una cinta amarilla a ese peral, entonces, al verlo, me bajaré. Si es que no aceptas mi regreso, al no ver la cinta amarilla en el árbol, seguiré de largo y nunca más te molestaré”. “Esta es mi historia señor, y quisiera pedirle un favor. ¿Podría usted mirar en la próxima estación si ve el árbol con la cinta amarilla? Tengo tanto miedo que no me animo a mirar”.

 

   En silencio, sólo interrumpido por los sollozos del joven, el tren fue avanzando, acercándose más a la estación asignada. De repente, el señor que estaba en frente gritó lleno de júbilo: “¡joven, joven, mire!” … Alzando los ojos, inundados de lágrimas, el joven contempló el espectáculo más hermoso que podría ver sus ojos. La luz de la esperanza llenó su corazón. El cultivo de peras no tenía una cinta amarilla, estaba lleno de cintas amarillas, pero no sólo él… sino todos los árboles del pueblo estaban llenos de cintas amarillas.

 

Dos buenas hermanas: La herida y la cicatriz

 

   “Dos hermanas parecidas/ de diferente matiz/ la una se llama herida/ y la otra cicatriz. Las dos están en el alma/ las dos se llevan con dolor/ arde en la carne la herida/ en el recuerdo la cicatriz. Un Amigo las ha curado/ con tiempo y dedicación/ logró el perdón del corazón/ con la sangre de su costado/.  Es Jesús quien ambas sana/ pues las padeció en sí/ Él puede limpiar la herida/ y borrar la amarga cicatriz”. 

La porcelana o la gallina 

    Supongamos que rompemos una porcelana o una imagen y luego tratamos de pegarlas. Aunque las peguemos, debido a las fisuras, no quedarán igual. Si desplumamos una gallina y luego quisiéramos volver a colocarle las plumas, sería imposible. Así sucede en el ámbito del mal. Cuando desplumamos a alguien, es difícil volver a restablecer su imagen deteriorada por nuestros rencores o venganzas. Sólo el perdón sanará todo. 

El ideal: no tener enemigos  

  Un sacerdote predicaba sobre el perdón a los enemigos, y ya casi al final de la homilía dijo: “Los que estén dispuestos a perdonar a sus enemigos que levanten la mano”. Todos levantaron la mano, excepto una pequeña viejita. -Señora Nelly... ¿No está usted dispuesta a perdonar a sus enemigos? -Yo no tengo enemigos, respondió dulcemente. - Señora Nelly, eso es muy raro, ¿cuántos años tiene usted? -99 años, respondió. Todos los fieles se levantaron y la aplaudieron. –El padre le pregunta: Señora Nelly: ¿Puede pasar al frente y decirnos cómo se llega a los 99 años sin tener enemigos? - La dulce señora Nelly pasó al frente, se dirigió a los fieles y dijo: - Es que…ya todos se murieron. 

Los tres deseos: 

   Un hombre está haciendo un agujero en su jardín para plantar un árbol cuando desentierra una lámpara mágica. La frota y le aparece un genio que le dice: - Te voy a conceder tres deseos, pero a tu enemigo le daré el doble de lo que tú me pidas. - Humm... mira, quiero ser millonario. Listo, pero tu enemigo ahora es billonario. Quiero ser guapo e inteligente. Listo, pero tu enemigo es el doble que tú. Bueno, mi último deseo…es que me des un susto que me deje medio muerto 

Lorito arrepentido: 

   Ricardo recibió un loro por su cumpleaños; ya era un loro adulto, muy grosero y de muy mal genio. Cada palabra que decía estaba adornada por alguna palabrota. Ricardo trató de corregir la actitud del loro, diciéndole palabras bondadosas y con mucha educación; le ponía música clásica y siempre lo trataba con mucho cariño. Un día Ricardo perdió la paciencia y gritó al loro, el cual se puso más grosero aún, hasta que, en un momento de desesperación, Ricardo lo metió al congelador. 

   Por unos minutos escuchó los gritos del loro y el revuelo que causaba en la nevera, hasta que de pronto, todo fue silencio. Luego de un rato, Ricardo arrepentido y temeroso de haber matado al loro, rápidamente abrió la puerta del congelador. 

   El loro salió y con mucha calma dio un paso al hombro de Ricardo y dijo: - "Siento mucho haberte ofendido con mi lenguaje y actitud, te pido perdón y te prometo que no seré grosero ni de mal genio.”

   Ricardo estaba muy sorprendido del tremendo cambio en la actitud del loro. 

   Ya le iba a preguntar qué lo había hecho cambiar, cuando el loro le dijo: - ¿te puedo preguntar una cosa? ...- Sí. claro!!, -contestó Ricardo- ¿Qué fue lo que te hizo el pollo que está congelado? 

Buenas vecinas: [Para niños]

 

   Estaban dos vecinas y una le dice a otra: – Ay vecina!...me da mucha pena que mi gallina haya destrozado su jardín – No se preocupe, dice la otra, porque mi perro acaba de comerse su gallina. – Menos mal, dice la primera vecina, porque mi coche acaba de matar a su perro

 

Perdón y humildad van juntos:

 

   Es la historia de dos amigos argentinos que están disgustados hace un buen tiempo: Uno le dice a otro: “…Che…Ya no quiero estar más enojado con vos…. Pedime perdón… 

Histérica e histórica: [Dios no tiene memoria…tiene corazón] 

   Conversaban dos hombres, y un día, uno le confiesa al otro: cada vez que discuto con mi mujer se pone histérica. El otro le dice: eso no es nada, la mía se pone histórica. ¿Qué quiere decir histórica? Le pregunta. Que me suelta la letanía de todos mis defectos, desprecios y errores que he cometido desde el primer día en que nos conocimos.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 23° Domingo del Tiempo Ordinario, 10 Sep 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 11 sept. 2017 12:33 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 11 sept. 2017 13:03 ]


Ama de casa ejemplar: [La corrección sabia enfoca lo positivo, y vigila las almas de los que amamos.] 

   Una señora tenía una empleada muy trabajadora, pero comprobó que cada vez que su empleada visitaba a la mamá, echaba de menos algo. La espió y encontró un canasto con azúcar, café, telas y otras cosas escondido debajo de la cama, para llevárselo a la mamá. La señora no se sobresaltó ni reaccionó con violencia o insultos, sino que de manera cordial le dijo: “Estoy segura que su mamá pasa necesidades y aquí lo tenemos todo. 
   En este canasto hay azúcar, café, y unas telas, déselas a su mamá y dígale que le envío mis mejores saludos”. La empleada se puso colorada y tímidamente dio gracias. 

   Y así, nunca más se perdió nada. 

   La corrección surtió efecto y las dos convivieron en paz y sin sospechas durante largos años. 

La sospecha: [Apariencias que engañan] 

   Un hombre perdió su hacha y sospechó del hijo de su vecino. Observó la manera de caminar del muchacho: Camina exactamente como un ladrón. Observó la expresión del joven, y dijo: como la de un ladrón. Observó también su forma de hablar: igual a la de un ladrón. En fin, todos sus gestos y acciones lo denunciaban culpable del robo. Pero más tarde encontró su hacha en un valle. Y después, cuando volvió a ver al hijo de su vecino, los gestos y las acciones del muchacho, parecían muy diferentes a los de un ladrón. 

¿Corrección fraterna o acomodo? 

   A veces confundimos los términos en la corrección fraterna. Si una mujer le dice a su marido: “Si me quisieras de verdad, te comerías este diente de ajo”; “Si aceptaras mi corrección, te vestirías de esta forma”….”no saldrías con tales personas”….”serías hincha de Millonarios”. Corregir no es hacer que el otro haga lo que yo quiero, o sea como yo quiero”. Hacemos mal las correcciones porque no corregimos sobre pecados, sino sobre opiniones, gustos o caprichos. 

Monje sabio [El pecado de mi hermano, nunca me debe ser ajeno] 

   Cuenta una antigua historia, que unos monjes se reunieron para hablar mal de un hermano que había pecado. Uno solo guardó silencio. Finalmente se puso de pie, cargó una pesada bolsa de arena sobre sus hombros, y tomó también un pequeño canasto lleno de arena. Sus hermanos le preguntaron qué significaba esto. Él le respondió: “La bolsa de arena está llena con mis pecados y los cargo sobre mi espalda para no verlos. En cambio, en la canastica pongo los pecados de mi hermano. Pero tendría que hacer lo contrario. Colocar a la vista mis pecados para verlos y pedirle a Dios perdón por ellos, y llevar sobre mi espalda los de mi hermano, para no verlos”. 

Consejo de S. Francisco [El ejemplo, la mejor corrección] 

 

   Un hombre le dijo a San Francisco de Asís: Hermano Francisco, la Biblia dice que debo amonestar a los pecadores, pero yo veo a gente pecando todo el tiempo y no quiero pasar todo el día amonestándolos. 

San Francisco le dijo, 

   “En la corrección fraterna lo que tú debes hacer, no es amonestarlos, sino vivir de tal manera que tu vida amoneste al pecador, y que tu forma de actuar los llame a arrepentirse.” 

La ventana: [Corregir mi error, para ver mejor.] 

   Una pareja de recién casados se fue a vivir a un barrio muy tranquilo. En la primera mañana en la casa, mientras tomaba café, la mujer observó a través de la ventana que una vecina colgaba sábanas en el tendedero. ¡Que sábanas tan sucias cuelga la vecina en el tendedero - dijo la mujer - Quizá necesita un jabón nuevo o no sabe lavar...! ¡Ojalá yo pudiera enseñarle a lavar las sábanas! El marido miró y se quedó callado. Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso, mientras la vecina tendía su ropa al sol y al viento. ¡Al mes, la mujer se sorprendió al ver a la vecina tendiendo las sábanas limpiecitas, y dijo al marido! Mira, por fin aprendió a lavar su ropa ¡¿Quién le enseñaría? - Y el marido le respondió: ¡No, es que hoy me levanté temprano y lavé los vidrios de nuestra ventana! 

Fraterna sordera: [Si te escucha, ya lo has salvado, sino te escucha…insiste…] 

   Dos ancianos hablaban sobre el envejecimiento: - “Mira, la peor parte se la llevan nuestras mujeres. ¡Ellas siempre tratan por cualquier medio de esconder sus achaques…Ya es muy difícil corregirlas!”.  Tienes toda la razón”. – “Te cuento que encontré un truco para hacerles ver su edad por medio de un jueguito. Si tu mujer está empezando a quedarse sorda, colócate a 10 metros de ella y hazle una pregunta. Cuando veas que no te responde, acércate a 5 metros. Después a 2 metros y luego a 1 metro.  

   Si no te escucha, ya no le quedará más remedio de aceptar que está sorda”. El viejito ve que la idea es buena y cuando llega a casa se coloca a 10 metros de su señora y pregunta en voz alta: - “Cariño ¿qué hay de cenar?”. No recibe respuesta. Entonces se acerca a 5 metros y le pregunta de nuevo: - “Cariño ¿qué hay de cenar?”. Tampoco hay respuesta; se acerca a 2 metros: - “Mi amor, que ¿Qué vamos a cenar?” No hay respuesta. Se acerca a 1 metro de ella - “Mi vida, que ¿Qué vamos a cenar?” Y la señora enfurecida se voltea y le responde: - “¡¡¡Viejo sordo, te he dicho 4 veces que pollo con papas fritas!! 

Damas sinceras  

   Cuatro damas, amigas de toda la vida, se reúnen a tomar el té. Una tarde, una de ellas dice: - Chicas, hemos sido amigas desde siempre. ¿No les parece que es hora de conocernos a fondo? - La primera dice: Yo soy cleptómana. Pero no se preocupen que nunca les he robado nada a ustedes.

   La segunda dama dice: - Yo les confieso que también tengo algo de eso, porque cuando mi esposo llega borracho todos los viernes, le saco el dinero de la billetera. - Pues miren, - dice la tercera – Yo les confieso que soy adicta a los juegos de azar y malgasto el sueldo de mi esposo. La cuarta dama, poniéndose de pie, dice: - ¡Ustedes disculpen, yo soy chismosa y con su permiso, que ahora mismo tengo que hacer unas llamaditas...! 

Corrección fraterna: [Para Misa con niños] 

   Estaban dos niños jugando con sus trompos y uno le dice al otro: –Tíralo y que gire en la pita.  – El otro le contesta: “Yo no sabo”…. – Y el primero le dice: No se dice, no sabo…Se dice “no sepo”. Casualmente pasaba por ahí una señora, que oyendo la conversación, creyó oportuno corregir fraternalmente a los niños, y les dice: –No se dice “no sabo”, ni “no sepo”. -¿Y entonces cómo se dice?, preguntaron los niños. – La señora respondió: “No sé”. –Entonces, los niños enfadados le dicen: Si no sabe, ¿para qué se mete? 

Los achaques de a edad: [Si dos o tres se ponen de acuerdo...]

   Tres hermanas de 96, 94 y 92 años de edad vivían en su casa. Una noche, la de 96 empieza a llenar la tina para darse un baño, pone un pie dentro de la tina, hace una pausa y grita a sus dos hermanas: – ¿Ustedes saben si yo me estaba entrando a bañar, o estaba saliendo de bañarme? - La hermana de 94 le responde: – No sé, déjame subo a ver… 

     Empieza a subir las escaleras, hace una pausa y grita a su otra hermana: “¿Oye… ¿Yo estaba subiendo las escaleras o las estaba bajando?” - La hermana menor, la de 92 años, estaba sentada en la cocina tomándose una taza de té, y escuchando lo que pasaba con sus hermanas mayores, mueve su cabeza y piensa: – Es el colmo… ¡Yo espero nunca ser así de olvidadiza como mis hermanas! - ¡Toco madera¡Y tocó tres veces, bien duro, sobre la mesa. Se pone de pie y les grita, como regañándolas…: “Ya subo a ayudarlas. Primero voy a ver quién toca la puerta”.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 22° Domingo del Tiempo Ordinario, 3 Sep 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 4 sept. 2017 10:51 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 4 sept. 2017 11:33 ]


Tomar la cruz: [Arriesgando la vida por los demás] 

   Un conductor se desplazaba por la carretera a alta velocidad, cuando de repente, justo después de una curva, aparece un hombre parado en medio de la vía haciendo señales con los brazos de una forma desesperada. El conductor, sorprendido y asustado, toca la bocina para ver si el individuo se aparta del camino, pero fue inútil. El hombre seguía haciendo señal de pare con sus brazos. 

   Está loco -dijo el conductor mientras pisaba el freno provocando un fuerte chirrido y dejando marcas negras en el pavimento, logrando detener el camión antes de arrollar a aquel hombre. Muy enojado, se baja del Camión y con una varilla en la mano, se dirige hacia el hombre y le dice: ¿Bruto, acaso no tienes ojos? ¿Es que quería que te arrollara? por poco me hace volcar!!! ¿Está loco? No señor, no estoy loco -le contestó el individuo-. 

   Lo que pasa es que el puente que está en la próxima curva acaba de desplomarse; y sabía que, si no hacía algo, en este momento usted ya estaría muerto. Tuve que arriesgar mi vida para ver si podía salvar la suya. 

Elegir entre cielo o infierno: 

   Un señor muere y llega a las puertas del cielo donde se encuentra con San Pedro.

- Bienvenido al paraíso - le dice San Pedro - antes que se acomode, le comento cómo es esto. Lo usual aquí, es que pase un día en el infierno y otro en el paraíso, y luego podrá elegir donde pasar toda la eternidad. Lo acompaña al ascensor y baja hasta el infierno. Las puertas se abren y se encuentra justo en medio de un verde campo de golf. A lo lejos hay un club y de pie delante del mismo están todos sus amigos y otros más. 

   Todos bien vestidos y muy contentos. Corren a saludarlo, y recuerdan los buenos tiempos. Juegan un partido de golf y luego por la noche cenan en el restaurante “Infernal club” con langosta como plato principal. Comparten la noche también con el diablo, que es un tipo muy simpático y se divierte mucho contando chistes rojos y bailando. Se divierten tanto que antes que se dé cuenta, es hora de irse. 
   Todos le dan un apretón de manos y la saludan mientras sube al ascensor. El ascensor sube, se abre la puerta y llega al cielo donde San Pedro lo está esperando. - Ahora es el momento de pasar un día en el cielo. Así que él pasa las 24 horas saltando de nube en nube, tocando el arpa y cantando. 

   Después de las 24 horas, San Pedro lo va a buscar: - Ya has pasado un día en el infierno y otro en el cielo. Ahora debes elegir para toda la eternidad. El señor reflexiona un momento y luego responde: - Bueno, el paraíso ha sido descansado, pero creo que he estado mejor en el infierno, elijo el infierno.

   Así que San Pedro la acompaña hasta el ascensor y otra vez baja hasta el infierno. Cuando se abren las puertas del ascensor, se encuentra en medio de una tierra desierta cubierta de desperdicios. Ve a todos sus amigos tristes, vestidos con harapos recogiendo desperdicios y metiéndolos en bolsas negras. El Diablo lo alcanza y le pone un brazo en el cuello.

 - No entiendo - balbucea el - Ayer estuve aquí y había, un campo de golf y un club. Comimos langosta y caviar, bailamos y nos divertimos mucho. Ahora todo lo que hay es un lugar desértico lleno de porquerías.... y mis amigos parecen unos miserables. El Diablo lo mira; sonríe y dice: "¡Ah! Ese es nuestro departamento de marketing. Ayer estábamos en campaña. ¡Hoy ya votaste por nosotros! 

Sal y algodón [El peso de la cruz] 

   Un sabio llevaba una carga de sal al mercado. Como el río estaba crecido, su burro se mojó y la sal que llevaba en las alforjas se disolvió. Al alcanzar la otra orilla, el burro estaba contentísimo por ver aligerada su carga, y se puso a brincar por el prado. 

   El sabio estaba muy enojado. En el siguiente mercado, el sabio llenó las alforjas con algodón. El burro, recordando lo que había sucedido el día anterior, se metió en la parte más profunda, pero casi se ahoga por el peso del algodón mojado. — Tranquilízate- le dijo el sabio —. Esto te enseña que no siempre que cruces el río vas a ganar tú. 

La sal de la vida: [Para los que se quejan de su cruz] 

   Un anciano maestro estaba ya cansado de escuchar las constantes quejas de su discípulo, así que pensó que debía enseñarle algo que le hiciera recapacitar. 

   Una mañana le pidió que le trajera sal y cuando regresó, el maestro le dijo que echara un puñado en un vaso de agua y que, a continuación, se la bebiera. —¿Cómo sabe ahora el agua? —preguntó el sabio anciano. —Muy salada, —respondió el discípulo poniendo cara de asco. Aguantándose la risa el maestro le indicó que repitiera la acción, pero en lugar de tirar la sal en un vaso lo hiciera en un lago. 

   Caminaron sin prisas hacia un gran lago situado en medio de un vergel a las afueras de su aldea y cuando el discípulo cumplió la orden el venerable maestro le pidió que bebiese. —¿A qué te sabe ahora? —le preguntó. A lo que el aprendiz le respondió:
—Esta agua está fresquísima. No sabe nada a sal, es una delicia para el paladar.

   Entonces el maestro cogiéndole las manos, le dijo: —El dolor de la vida es pura sal. Siempre hay la misma cantidad, sin embargo, su sabor depende del recipiente que contiene el dolor. Por eso, cuando te aflijan las adversidades de la vida, agranda el sentido de las cosas. Deja de ser un vaso y conviértete en un lago. 

Clavos García: [Oh cruz te adoramos, oh cruz, te bendecimos] 

   Un pastuso de apellido García, abre su negocio a dos pasos del Vaticano. Es muy piadoso y persistente en querer colocar siempre en la entrada del negocio un enorme crucifijo, con la figura de Jesús clavado en la cruz y un cartel luminoso que dice: "Clavos García. 2000 años de garantía". 

   El escándalo es mayúsculo. ¡Monseñor Fanfanni, editor de L´Observatore Romano, va y habla con el pastuso y amablemente le explica que en el Vaticano no se podía hacer publicidad con Jesús crucificado! El pastuso, entonces, modifica su anuncio: reemplaza la figura de Cristo crucificado por otra. Esta vez, Jesús tiene solo una mano clavada y la otra suelta saludando al público y debajo de la cruz hay un nuevo cartel luminoso que dice: "Adivinen en qué mano se usó un clavo García". 

   El escándalo llega a oídos del Papa, quien, perturbado, va hasta el negocio del pastuso. Y le dice: "Hijo mío, no puedes usar la figura de Nuestro Señor para tus anuncios... Por favor, ¡inventa otra cosa!". Siempre creativo y muy piadoso, como todo pastuso, coloca ahora una cruz vacía y debajo un nuevo letrero luminoso que decía: "Si los clavos fueran García, ¡Ni Cristo se escaparía!” 

Las cruces dejan huellas: [Las marcas del sufrimiento] 

   En un sanatorio de enfermos mentales todos los días aparecían los loquitos heridos y golpeados sin que ninguno de ellos se quejara ni reportara la situación. El sanatorio resolvió entonces contratar a un investigador que se hiciera pasar por loco y así enterarse de cómo los recluidos aparecían diariamente con nuevos golpes. A la hora del desayuno, todo tranquilo...y así pasaron la merienda, el almuerzo. 

   El investigador no encontraba que ninguno de los trabajadores maltratara a los enfermos y aún se preguntaba qué sucedía. Hasta que llegó la hora de descanso en el patio. Todos los locos se subieron a un gran árbol de mango, incluyendo al investigador y comenzaron a cantar: "somos mango" "somos mango"…De repente una voz grita: "¡que se caigan los mangos maduros!!!" y todos los locos se tiraron del árbol, menos el investigador privado. 

   Este, asombrado, pensaba: "Si que están locos!!!  ¿No ven que así se pueden matar? – ¡Menos mal que no estoy loco, yo no me voy a tirar!!! "Y a continuación, se escuchó otra vez la voz, diciendo: "¡Y pedradas a los mangos verdes!!!"… 

El niño desobediente y el poder de la cruz. [Para niños desobedientes] 

   Jaimito se sube a un árbol y la mamá le dice: -¡Jaimito, bájate de ahí! -Y Jaimito: -¡No!. Viene el policía y le dice: -¡Jaimito, bájate de ahí! – Y Jaimito: -¡No!. Viene un bombero: -¡Jaimito, bájate de ahí!- Y Jaimito: -¡No! Viene un sacerdote, le hace la señal de la cruz y Jaimito se baja del árbol enseguida. La mamá le pregunta: -¿Jaimito, por qué ahora si te bajaste? Y Jaimito le responde: Pues yo me bajé porque entendí que el padre dijo: "Te bajas…o te corto el árbol..."

Con tal de aparentar…[Nada de cruz ni sacrificio] 

   El jovencito de 17 años le solicita a su padre: "Papi, por favor préstame el carro para salir un rato. “Quiero que mis amigos me vean manejando un automóvil de 90 millones de pesos". El papá le responde: "Mejor te doy 2.000 pesos para el bus; así tus amigos te podrán ver en un bus de 300 millones de pesos". 

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 21° Domingo del Tiempo Ordinario, 27 agosto 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 28 ago. 2017 12:25 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 28 ago. 2017 12:53 ]


Pregunta fundamental y definitiva 

   Cuatro amigos de la universidad se fueron a parrandear el fin de Semana antes de los exámenes finales. La pasaron felices. Pero después de tanto parrandear se durmieron todo el domingo y no regresaron a la universidad sino hasta el lunes por la mañana. En lugar de entrar al examen final, decidieron que al terminar el examen hablarían con el profesor y le explicarían la razón por la que no habían presentado el examen. 

   Le explicaron que se habían ido de pesca el fin de semana y que planeaban estar de regreso y estudiar, pero desafortunadamente, se les pinchó una llanta cuando regresaban. Que no tenían las herramientas y nadie les había querido ayudar. Como resultado, perdieron el examen final. El profesor lo pensó y acordó hacerles el examen al día siguiente. Los amigos estaban felices. Estudiaron toda la noche y llegaron al día siguiente a hacer el examen. 

   El profesor los puso en salones separados y les repartió a cada uno la prueba. La primera pregunta valía 5 puntos y era muy fácil, sobre la historia del mercadeo. "Excelente!" pensó cada uno en su salón separado. "Esto va a estar muy fácil". Cada uno terminó el problema y voltearon la página. En la segunda página estaba escrito solamente: "Vale 95 puntos: ¿Qué llanta se les pinchó?" 

Sucesor del presidente: [Pedro, sucesor de Jesús] 

   El empresario mando llamar a uno de sus empleados y le dijo: Pedro, después de un año de haber entrado a la compañía te quiero felicitar porque lo has hecho muy bien. Estuviste como mensajero un mes, al siguiente mes ascendiste como jefe de reparto, después de tres meses fuiste gerente regional y ahora, a un año escaso, te nombro director general para que ocupes mi lugar en la compañía. Tienes algo que decir? Pedro respondió SI, GRACIAS. y el gerente se pone histérico y dice: ¿cómo que gracias!!! Es lo único que tienes que decir? – Y Pedro dijo: ¡Bueno! Está bien…Gracias papá… 

Quién es Juan? [Quién dicen ustedes, que soy Yo? [Para niños] 

   Una niña que se la pasaba todo el día con su muñeca, y su padre le ordena que vaya por el pan. Cuando la niña compra el pan, sale un vago y le dice: ¿Conoces a Juan? Y la niña responde: ¿Cuál Juan? Y el vago dice: El que te robó el pan y se lo quitó. Al otro día sucede lo mismo, y así toda una semana hasta que el papá de la niña le dice: Cuando veas al vago otra vez, antes que te pregunte si conoces a Juan, tú le vas a preguntar: ¿Conoces a Rebeca? - Y cuando te pregunte cual rebeca, tú le dices la que te pegó con la muñeca y le das un muñecazo. Y así fue, la niña fue compró el pan…Salió el vago y ella le dijo: Oye, ¿Conoces a rebeca? Y el vago se pone a repetir: Rebeca, Rebeca, Rebeca…Ah… La amiga de Juan. Y la niña responde: ¿Cuál Juan? ¡Pues el que te robó el pan! 

La confesión [Desata en la tierra y desata en el cielo…] 

   Un sacerdote anciano había inventado una nueva forma de confesar a las esposas que habían sido infieles a sus maridos. Para evitar que se sintieran mal debían decirle simplemente: “Padre me caí en la zanja”. De esa forma él se daba por enterado sin poner incómodas a las damas. Por supuesto que todo el pueblo estaba al tanto. 

   Un día en que el sacerdote se enfermó, el Señor Obispo envió un padre recién ordenado para la misa del domingo. Terminada la ceremonia va el padre joven y le pregunta al alcalde: -Oiga Sr. Alcalde, sería bueno que hiciera reparar la zanja en donde se caen tantas mujeres. El alcalde, que estaba al tanto de todo, soltó la carcajada y no paraba de reír. Entonces el padre le dice: -Sr. Alcalde, no se ría tanto, que su señora se cayó dos veces esta semana. 

El confesor y el acróbata: [Desatar pecados no es fácil] 

   Un señor que trabajaba en un circo se fue a confesar. El padre le preguntó: ¿En qué trabajas? Y el señor le dijo: -Soy acróbata. El padre le dijo: -No sé qué es eso, ¿podrías hacer una demostración?  El penitente hace unas maromas y unos saltos mortales…Unas señoras que estaban haciendo fila para confesarse, lo vieron y una le dice a la otra: -Ay m’hija, con estas penitencias que ponen ahora, debimos de haber traído pantalón. 

La ventaja de llamarse Isabel. [Jesús, hijo de Dios vivo, el único nombre que salva] 

   Un ladrón estaba robando una casa cuando llegan los dueños y lo descubren. Él les dice: Como ya me vieron tendré que matarlos, pero antes díganme sus nombres: La mujer responde: - Yo me llamo Isabel. - Está bien, a ti no te voy a matar porque así se llama mi mamá…Y ¿tú? - le dice al hombre, cómo te llamas?. - El hombre, tembloroso, le responde:- Yo me llamo Juan, pero mis amigos, cariñosamente, me dicen Isabel! 

Encuesta: Quién es el más viejito? 

   Llega un encuestador a un pueblo, toca la puerta de una casa; sale un viejito como de 85 años, y le dice:- Señor buenos días, necesitamos hacer una encuesta a la persona de mayor edad de esta casa. - Y el viejito se voltea y grita: - Mamá, quieren hablar con el abuelito.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 20° Domingo del Tiempo Ordinario, 20 agosto 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 22 ago. 2017 17:23 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 22 ago. 2017 17:36 ]


Miguel Ángel y la viejita:

 

   Miguel Ángel lleva meses pintando el techo de la Capilla Sixtina y está un poco cansado, cuando un día ve que llega una viejecita y se pone a rezar; como Miguel Ángel está bastante aburrido, decide aprovechar la ocasión para hacerle una broma y desde lo alto de los andamios va y dice: - Pssst! Pssst! Soy Jesús. (Pero la viejecita no se inmutaba). - Oye, que soy Jesús, que he bajado a la Tierra a escuchar tus oraciones. (Y la viejita como si nada). - Pero mujer, me estoy apareciendo a ti...Y la viejecita le responde: - Ay Jesús, ¿quieres callarte? ¡Déjame que estoy hablando con tu mamá! 

Lo importante es subir al cielo 

   En cierta ocasión, a Juan XXIII, siendo nuncio en París, lo llevaron a un campamento militar a bendecir unas instalaciones.  Luego le presentaron a un grupo de paracaidistas a quienes les habló un rato, terminando con estas ingeniosas palabras: - No quisiera, muchachos, que olvidaran esto: que, a fuerza de bajar del cielo en paracaídas, se olvidaran de subir a él... 

Adiós mamá[María quiere que seamos sus hijitos de verdad] 

   Un hombre joven estaba de compras en el supermercado, cuando notó que una viejecita lo siguió por todos lados. Si él se paraba, ella paraba, y se quedaba mirándolo. Al fin, camino a la casa, ella se atrevió a hablarle y le dijo: "Espero que no lo haya hecho sentirse incomodo; Es solo que usted se parece tanto a mi hijo que falleció recientemente. El joven con un nudo en la garganta replicó que tranquila, que no había problema. La viejita le dijo, le quiero pedir algo poco común. El joven le dijo: ¿claro abuelita en que puedo ayudarla? 

   La viejita le dijo: cuando me vaya del supermercado, quisiera que me dijera "Adiós mamá" esto me hará muy feliz!  El joven sabiendo que sería un gesto que llenaría el corazón y espíritu de la viejecita, accedió. ¡Entonces, mientras la viejita pasaba por la caja registradora se volteó y sonriendo, con la mano le dijo adiós HIJO! Él lleno de amor y ternura le respondió efusivamente "ADIOS MAMA", contento y satisfecho porque seguramente había traído un poco de alegría a la viejecita. El joven continuó pagando sus compras. "Son $50.000 pesos, le dijo la cajera. "Porqué tanto si solo llevo 3 cositas no más?  Y la cajera le dice: "Si, pero su MAMA dijo que usted pagaría lo de ella también". 

Mi suegra está en todo: [María: Presencia siempre discreta] 

   ¿Una mujer va donde el sacerdote que la casó hace dos meses, el sacerdote le pregunta cómo va su matrimonio? -  ella dice todo bien pero mi suegra esta en todo ¿cómo así que está en todo? si padre, en todo lo que hago: en los fríjoles, en la sopa, en el pollo, en todo. No entiendo dice el padre. Mire, mi marido dice: el pollo le quedaba más rico a mamá, la sopa siempre te queda sin sal, a mamá no y los fríjoles no te quedan como los hace mamá. 

   En todo está la mamá de mi esposo, estoy desesperada, ¿qué me aconseja, Padre? Mire por qué no le haces una cena bien romántica: a ver… ¿qué color le gusta a tu esposo?: el negro padre. Entonces ponte un vestido y prepárale algo bien rico; apagas la luz y prendes velas y veras que ahí no estará presente la mamá de tu esposo. Gracias padre, eso haré. Llegada la tarde hace la cena, se pone el vestido negro, baja los tacos de la luz y enciende las velas. Llega su esposo quien al ver que hay velas y su esposa está de negro, se angustia y pregunta: ¿qué le pasó a mi mamá!!!? 

Enamorados de la mujer bella: La Madre de Dios [Trucos para una homilía] 

   Unos fieles le surgieron a su párroco ser más emotivo o dinámico en las homilías. Fue a donde su amigo, el padre Pedro a que le ayudara. El padre Pedro le dijo: “Felipe, trata de comenzar la homilía con alguna afirmación dramática para llamar la atención.” “Por ejemplo, diga: “Estoy enamorado de una mujer bella”. 

    Luego espera un momento y dice: “Ella es…mi mamá.” En la próxima homilía, así comenzó: “Estoy enamorado de una mujer bella. “Toda la comunidad quedó en silencio y atenta. Pero el padre no podía recordar lo que seguía. Volvió a decir “Estoy enamorado de una mujer bella…Ella es…Ella es…Ella es…la mamá del Padre Pedro.” Este domingo deberíamos decir, “Estoy enamorado de la mujer más bella. Ella es” LA MADRE DE DIOS… 

Cerca del Jefe 

   El arzobispo, hace un viaje en avión. Al despegar, le pide a la azafata que le sirva una copita de vino. A los pocos minutos, la llama de nuevo y le pregunta: ¿A qué altura vamos? ¡Mil quinientos pies! - contesta la azafata. ¡Entonces... tráigame otra copita de vino! A los pocos minutos la llama de nuevo y le pregunta: ¿A qué altura vamos? ¡Cinco mil pies! - contesta la azafata. ¡Entonces tráigame otra copita vino! Poco después pregunta de nuevo: ¿A qué altura vamos? ¡Veinte mil pies! ¡Otro vinito... por favor! Al momento recapacita y dice: ¡No, no tráigame agua! ¡A esta altura nos puede ver el jefe!

Tres astronautas 

   Varios astronautas se reúnen en la Nasa. Un Ruso dice: Nosotros enviaremos un cohete a Mercurio, para estudiar la atmósfera de ese planeta. El de los Estados Unidos dice: Nosotros enviaremos un radar a la luna para estudiar el interior de este satélite. Y un Pastusito dice: Nosotros enviaremos un cohete al Sol… Entonces todos le dicen: ¡Pero cómo se le ocurre... ¡El cohete al acercarse al Sol, se derretirá! Y el Pastusito les responde: Bueno... ¡Nosotros no vamos a ser tan tontos como para ir de día...Nos vamos de noche! 

Tres loquitos: [Para niños] 

   Estaban 3 locos en un avión con tremendo alboroto, y de repente el piloto le dice al copiloto: Vaya a ver qué les pasa a esos tipos. El copiloto se dirige a los loquitos y vuelve a la cabina. El piloto le pregunta: ¿Qué hiciste para que se quedaran quietos? Nos pusimos a jugar a la escuelita y les mande tareas. Cinco minutos después, se vuelven a alborotar y el piloto le dice al copiloto: Vaya a ver qué les pasa a esos tipos esta vez. El copiloto se va y regresa. El piloto pregunta: ¿Ahora qué hiciste? Revisé sus tareas y como las hicieron bien, les abrí la puerta y se fueron al recreo.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 19° Domingo del Tiempo Ordinario, 13 agosto 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 14 ago. 2017 13:54 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 14 ago. 2017 18:00 ]


Jesucristo…o Feliz Jiménez?... 

   Érase una vez un enfermo mental que insistía en que era Jesucristo. Ningún médico pudo convencerle de que se trataba de una ilusión, de que él era simplemente Félix Jiménez. Un día el médico le dijo que extendiera los brazos y lo midió y también lo midió de la cabeza a los pies. El médico salió y regresó con una gran cruz, un martillo y unos clavos

   El enfermo empezó a sentir gran curiosidad y nerviosismo. ¿Qué es eso?, le preguntó el enfermo. ¿Usted es Jesucristo, no es cierto? Sí, lo soy.  

   El médico le dijo: entonces usted debería saber para qué es la cruz y los clavos, venga para acá. Espere, espere, por favor, gritó el paciente, ¿Qué le pasa, doctor, está usted loco?, yo no soy Jesucristo. Yo soy Félix Jiménez. 

La fe es viejecita 

   Cuentan que una noche un viajero se perdió en un bosque y se encontró con una viejecita ciega que le dijo: «Si quieres saber el camino, te acompañaré. Yo seré tu guía». El viajero contestó: «Me extraña que me pueda servir de guía quien no ve». La viejecita, sencillamente lo coge de la mano y le dice: «Camina con confianza». 

   El viajero tuvo confianza y encontró el camino. Esta viejecita ciega representa la fe. La fe es una viejecita porque no la inventamos nosotros. Tiene muchos años. Viene de nuestros antepasados. La fe es ciega porque no ve a Dios, pero nos da la confianza de verlo un día y nos sirve de guía en el camino de la vida. 

Concentrarse para no hundirse: [Dejar que el Señor hable… No distraerse] 

   En un santuario, estaba un grupo de jóvenes, haciendo un rato de oración en silencio en la Capilla del Santísimo, frente a un crucifijo de gran tamaño, con una expresión de serenidad y viveza, que parecía que le hablaba al que lo mirara. Mientras rezaban en silencio, se oía a lo lejos el ruido que producían unas señoras que visitaban el Santuario, con el típico sonido que hacen los tacones.

    Las señoras en tacones llegaron hasta la Capilla del Santísimo, donde estaban los jóvenes en plena oración, quienes ya empezaban a ponerse nerviosos por el taconeo de las señoras. Iban acercándose a la Capilla del Santísimo, y mientras abrían la puerta, no paraban de cuchichear. Una de ellas, que parecía ser la guía del grupo de damas en tacones, refiriéndose al crucifijo, dijo en voz alta: –Miren, este es el Cristo que dicen que habla... Y en aquel momento, uno de los jóvenes que había oído lo del «Cristo que dicen que habla», replicó con gracia: –¡Señora, Él habla, si ustedes lo dejan!!! 

El valiente miedoso [Para los niños] 

   Un niño salía a la calle con su papá, muy contento de poder estar con él. A veces corría un poco adelante, a veces se quedaba atrás pero siempre cerca del papá. Cuando llegaron a un pequeño muro, deseó caminar sobre él. “¿Papa, puedo subir?” “Si, hijo mío, yo te cuidaré.” 

   El niño trepó el murito y comenzó a caminar. El padre estaba a su lado. De repente al niño le parecía que el murito temblaba. Se quedó como helado, inmóvil. Ya no podía caminar ni un paso más. “Papá, ¡me voy a caer!" gritó, y verdad, tambaleaba, aunque no había razón para ello. Su padre lo tomó en sus brazos y le dijo: “Por qué has tenido miedo, hijo, yo estaba siempre contigo y no te podía pasar nada”. 

Caminando sobre las aguas: 

   Tres servidores de Dios salen a pescar. Un sacerdote católico, un rabino y un Pastor Protestante. Estaban en el bote y el sacerdote se baja y empieza a caminar por el agua. Se miran los otros dos y el rabino decide seguirlo. Y camina sobre el agua también. El Pastor, que quedaba solo, decide seguirlos, se baja del bote y se hunde en el agua. Se vuelve a subir al bote, todo mojado e intenta de nuevo. Se baja del bote y se vuelve a hundir en el agua. Entonces el sacerdote le dice al rabino: ¡Y si le decimos dónde están las piedras¡¡¡

Desahogándose: 

   Carlos encuentra a un hombre, que le gritaba a su esposa, la cual se estaba ahogando en el río al caerse de un puente alto: ¡Llora, Sonia, llora! Y Carlos le dijo: - ¿Pero ¿Señor, usted está loco? - ¿No se da cuenta que su esposa se está ahogando, y lo único que usted hace es gritarle que llore? El hombre le contestó: - ¡Es que un amigo me dijo una vez, que, llorando, uno se desahoga! 

El pasajero: [Los discípulos creyeron ver un fantasma] 

   Un pasajero le toca el hombro al taxista para hacerle una pregunta. El taxista grita, pierde el control del carro, casi choca con un camión, se sube a la acera y se mete en un escaparate haciendo pedazos los vidrios. Por un momento no se oye nada en el taxi, hasta que el taxista dice: - ¡Mire amigo, jamás vuelva a hacer eso! ¡Casi me mata del susto! El pasajero, impresionado le pide disculpas y le dice: -No pensé que se fuera asustar tanto si le tocaba el hombro! El taxista le dice: -Lo que pasa es que es mi primer día de trabajo como taxista. Y el pasajero le pregunta, - ¿y antes que hacía? - ¡durante 25 años fui chofer de carroza fúnebre! 

Mar de Galilea 

   En una ocasión un grupo de norteamericanos fue de peregrinación a Tierra Santa y estando a orillas del mar de Galilea, extasiados por la belleza del lugar, expresaban su alegría, al contemplar ese lago tantas veces visto por nuestro Señor con sus propios ojos, y en cuyas aguas había navegado junto con sus discípulos. Deciden embarcarse y hacer una breve travesía. Los que alquilaban las barcas eran judíos muy hábiles que pensaban hacer su agosto con los turistas- “Queremos ir a Cafarnaúm en barca”- les dicen los americanos. 

   Las distancias del lago no son muy grandes y con un bote de motor se hace hoy en día en una media hora. - “Pues el viaje les cuesta 700 dólares”- les contestan. Al ver el asombro de los peregrinos por el precio tan alto, los Judíos añaden: - “Amigos, es que este lago es muy especial, porque Jesús caminó obre estas aguas”-.Y, sin pensarlo dos veces, comentan los peregrinos:- “¡Jaaa - Pues claro, con ese precio tan alto, no nos extraña!. 

La rana diferente: [Si no nos tomamos de la mano de Dios, nos hundimos]. 

   Cuatro ranas estaban sentadas en un tronco que flotaba en la orilla del río. Súbitamente, el tronco fue sorprendido por la corriente y se deslizó lentamente río abajo. Las ranas quedaron embelesadas pues nunca habían navegado. Entonces 
  • La primera rana dijo: éste es un tronco maravilloso. Se mueve cual si estuviera vivo. Jamás conocí un tronco así. 
  • La segunda rana dijo: no es así, este tronco es como todos los troncos y no se mueve; es el agua del río que se mueve porque va hacia el mar y lleva al tronco y a nosotras. 
  • La tercera rana dijo: no es el tronco, ni el río que se mueven. El movimiento está en nuestro pensamiento. Y así discutieron a ver quién tenía la razón, pero no llegaron a entenderse. 
   Entonces le pidieron la opinión a
la cuarta rana que había estado en silencio. Ella dijo: Cada una tiene razón. El movimiento está en el tronco, en el agua y en el pensamientoLas tres ranas quedaron muy enfadadas por no darle razón a ninguna de ellas, y entonces ocurrió algo extraño: las tres ranas se unieron y arrojaron al río a la cuarta rana.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 18° Domingo del Tiempo Ordinario, 6 Agosto 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 6 ago. 2017 17:37 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 6 ago. 2017 18:00 ]


Qué hermoso es estar aquí:

   Vivir en Bogotá es muy estresante. Don José, un empresario próspero y con muchos clientes, se desahoga con uno de ellos, un hombre de familia tradicional que vive en una hacienda a las afueras de Bogotá. ¡Ala! Yo soy un hombre muy ocupado y estoy tan aburrido del ruido, los trancones y la inseguridad. Usted por lo menos los fines de semana se va su hacienda. Tanto se quejó que al hacendado le dio lástima y le dijo: ¿Quiere ir a mi hacienda en el campo? ¡Claro, yo no sé ni cómo es el campo! - El caso es que don José estaba listo ese fin de semana con maleta y todo. Llegó a la hacienda y extasiado, miraba todo. Al día siguiente le llevaron café y le preguntaron qué tal noche había pasado. 

   Pues verán: nada de ruido, yo vivo cerca a las estaciones de Transmilenio y el ruido es terrible. Aquí es como si estuviera en otro planeta, todo silencio: “Qué hermoso es estar acá”. Desayunó y luego fue a dar una vuelta mirando las vacas, escuchando los pájaros, viendo las flores y el paisaje. Todo era maravillado. Pasó el sábado, el domingo y él no tenía ni asomo de irse. 

   Los anfitriones no le decían nada por pura cortesía, pero siguió lunes, martes y no decía nada. Llegado el viernes ya entraron a echarle indirectas, pero sin ofenderlo. El dueño de la hacienda le dijo: “hemos hablado con mi esposa y vemos que usted esta tan feliz aquí disfrutando, pero pensamos en su familia, sola allá en Bogotá echándolo de menos…”! - Don José comentó: Hay sí, es cierto. Estoy tan encantado que hasta me olvide del trabajo y de mi familia. Pero usted me dio una buena idea: “Los voy a llamar para que vengan”.

Como los flamingos rosados: [Los alimentos de Dios, nos configuran con él] 

 

  Los flamingos rosados, -esas aves grandes y hermosas, - los tres primeros años de su vida son de un color gris verdoso.

    A los tres años se transforman en esas aves maravillosas rosadas. La razón de esa transfiguración es su alimentación. 

   Los flamingos comen algas y gambas, que hacen que sus plumas adquieran ese color rosado. 

Cambio extremo: [La transfiguración ha de ser desde el interior]

   Un día, a un joven de nombre Pablo, se le aparece una figura envuelta en una bata negra, a las puertas de su casa y le dice: ¡Soy la muerte, y mañana a la medianoche vendré por ti!

   Pablo, pensando que todo fue un mal sueño, prosigue con sus actividades cotidianas, pero al otro día como a las 10 de la mañana comienza a preocuparse. Y después de pensarlo bien, dice: ¡Mejor, me disfrazaré, cambiaré de físico para despistarla y me iré lejos para que la muerte no me reconozca por mi cambio extremo! Se rapa la cabeza, se coloca aretes y piercing en nariz, labios y cejas, y tatuajes en brazos, pecho y cara. Se coloca ropa de disc-Jockey, y se va para un bar. 

   A las 12 de la noche, para su sorpresa, la muerte entra en el bar, pasa al lado de Pablo, pero no lo reconoce por su apariencia física. Pablo muy contento piensa: lo logré, lo logré. La muerte da vueltas por todos lados en busca de Pablo, quien en silencio se burlaba de ella. Entonces la muerte pide al cantinero: ¡Deme un tequila doble! Luego en voz alta dice: si en un minuto no veo a Pablo, me llevo a este calvo tatuado y con aretes. 

¿Andar de incógnitos? [Lo oculto, sale a la luz…] 

   Unos sacerdotes famosos por su seriedad en cuestiones teológicas deciden tomar unas vacaciones en Hawaii. Quieren pasar de incógnitos; se visten de turistas con sus pantalones cortos, camisa de flores y sandalias. Se sientan a tomar el sol y pasa frente a ellos una rubia muy bonita en traje de baño, y al pasar les dice: "buenos días padres". Ellos…mudos porque alguien los reconoció fueron y se compraron ropas mucho más atrevidas para parecer turistas menos conocidos. 

   Se vistieron con sus pantalones de surf, playeras con estampados, lentes oscuros y zapatillas a lo Michael Jackson. Vuelven a tomar el sol y pasa la misma rubia y les dice: " buenos días padres". Uno de los sacerdotes la llama y le pregunta: "señorita, de hecho, nosotros somos sacerdotes y estamos muy orgullosos de serlo, pero díganos ¿Cómo lo ha descubierto si estamos de incognitos…?"… a lo que ella les contesta: - ¡A ver! ¿No se acuerdan de mí?  Soy la hermana Mercedes, la del convento, y.…¡¡También ando de incógnita!!

¿Infiltrarse? [Jesús se dejó ver en pleno resplandor]

   Le pregunta un amigo a otro: ¿Qué tal?  ¿Cómo te va? – Puff… regular… Mi médico me dijo que me tenía que infiltrar…– Anda… ¿Y eso? – No sé, pero llevo dos semanas trabajando de incógnito en el hospital y me sigue doliendo la rodilla.

Más allá de la apariencia: [Para niños] 

   Había un loquito en un manicomio, que llevaba un ladrillo atado con una cuerda. Al llegar el médico Psiquiatra encargado de su curación le pregunta: ¿Qué?, ¿Dándole un paseo a tu perro? El Loquito le responde: Yo no tengo ningún perro; esto es un ladrillo atado a una cuerda, para jugar. El Psiquiatra, ante esta respuesta, decide darle el "alta médica al loquito", y lo deja salir del sanatorio. El loquito se puso muy contento, y en cuanto salió a la calle le dijo al ladrillo: "Vámonos Sultán", antes de que se dé cuenta que lo engañamos”.  

Rostro borroso: [Lo dañino distorsiona y desfigura] 

   Dos campesinos en el pueblo jugaban tejo y tomaban cerveza a más no poder. El caso es que estaban empatados, pero no en el juego sino en la bebida. Después de unas horas se sentaron pues no podían estar en pie y uno le dijo al otro: usted no debería tomar más… y el otro le contesta: ¡pero si hemos tomado igual…y el otro le dice…”es que te estas poniendo borroso…”!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 17° Domingo del Tiempo Ordinario, 30 Julio 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 30 jul. 2017 18:28 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 1 ago. 2017 6:39 ]


“Las Jarras de Dios”: 

   Un rey oriental llamó a sus tres hijos para someterlos a una prueba de su sabiduría. Colocó delante de ellos tres jarras selladas: una de oro, otra de ámbar y otra de barro. En una ellas se guardaban el tesoro más valioso de todos y cada uno de sus tres hijos tenía que decidir por sí mismo cuál era aquella que lo contenía. 

   El primero, movido por la codicia, escogió la de oro. Pero al abrir el sello y mirar hacia dentro vio con asco que estaba llena de sangre. Entre el rojo de la sangre vio refulgir las palabras imperio, poder y ambición.
El segundo escogió la de ámbar y al abrir el sello vio que estaba llena de ceniza. Entre la ceniza refulgían las palabras gloria, fama y éxito.
El tercer hijo, desposeído de todo egoísmo, se conformó con la de barro. 

   Al abrirla sólo vio escrito en el fondo la palabra: “Dios”. Los sabios de la corte declararon unánimemente que su jarra valía más que todas, porque el solo nombre de Dios lo encerraba todo. 

Totalmente pagado:

 

   Una tarde un pequeño se acercó a su madre, y le entregó una hoja de papel en la que había escrito algo… 

  • Por cortar el pasto _______ $5.000 
  • Por limpiar mi cuarto _____ $3.000 
  • Por ir a comprar el pan ____ $1.000 
  • Por cuidar a mis hermanos _  $5.000 
  • Por sacar la basura _______ $1.000
  • Por sacar buenas notas ____  $5.000 
  • Total de adeudos: _______ $20.000
   La madre lo miró fijamente mientras él aguardaba lleno de expectativas, el pago.

 
   Entonces ella tomó el lapicero y al respaldo de la misma hoja escribió: •Por cargarte nueve meses en mi barriga _ Nada 

  • Por tantas noches de desvelos, cuidarte y orar por ti _  Nada 
  • Por los problemas y el llanto que me has causado ___  Nada 
  • Por comida, ropa y juguetes __________________ Nada 
  • Por el miedo y las preocupaciones que me esperan ___ Nada 
  • Por bañarte y cuidarte ______________________ Nada
  • Total a pagar: ___________________________   Nada. 
   Cuando el niño terminó de leer lo que había escrito la madre, tenía los ojitos llenos de lágrimas. La miró a los ojos y le dijo: “Te quiero mucho, mamá”. Luego tomó el lapicero y escribió con letras grandes: …Totalmente pagado 

 

La estatua y el tesoro: [De la sabiduría oriental] 


   Había una vez una estatua, a la salida de un pueblo, que señalaba con el índice de la mano derecha. Colgado del dedo había un cartel con la inscripción “Para obtener un tesoro, golpea en este sitio”. 

  Su origen desconocido pero generaciones de hombres habían golpeado el índice de la estatua con martillos, palos y toda clase de objetos. Como estaba hecha de la piedra más dura, los golpes no le hacían mella y el significado del mensaje se mantenía oculto. 

    Cierto día, un sabio, que permanecía absorto mirando la estatua, observó que exactamente al mediodía la sombra del dedo señalador, ignorada por siglos, marcaba un sitio en el zócalo al pie de la imagen. Colocó una pequeña piedra para recordar el lugar, consiguió un pico y una pala, y con mucho esfuerzo hizo saltar la losa. 

   Esta resultó ser una compuerta en el techo de una caverna subterránea que ocultaba incontables tesoros. Pero como el sabio amaba más los conocimientos que la riqueza, volvió a dejar la losa en su lugar para que otra persona tuviera la oportunidad de descifrar el misterio que él había descubierto. 

Al que buen árbol se arrima […Colocar el corazón a la sombra de la sabiduría] 

   Un mendigo pide limosna en la calle. Pasa un hombre bien vestido, y le da 100 dólares al mendigo. Y el mendigo piensa: “¡Guau! ¡Este si es un hombre verdadero! Debe ser negociante…” Al año siguiente, otra vez el hombre bien vestido encuentra al mismo mendigo en la calle – pero esta vez, solo le da 50 dólares. Y el mendigo piensa: “Bueno… no es negociante, pero es un hombre que merece respeto”. 

   Pasa un año más, y el hombre bien vestido pasa frente al mendigo sin darle nada. El mendigo siente indignación. Se levanta, corre tras el hombre bien vestido, lo toma del abrigo, y a gritos le pide una explicación. El hombre, muy pacientemente, le explica: 

   -Mire usted, hace dos años yo era un hombre soltero, y podía hacer con mi dinero lo que quería. Hace un año, me casé y tengo responsabilidades con mi esposa y ahora tengo que mantener a un hijo; por lo tanto, discúlpeme, no le puedo dar nada. – El mendigo le grita ¡Pero qué bonito, ¿No?... con que manteniendo su familia con mi dinero ¡No?

El premio mayor [Saber negociar por el Reino de Dios] 


   Una señora, 15 días antes del sorteo de la lotería de navidad, está en la iglesia diciéndole a Dios: - Mira señor: Tú me tienes que ayudar.  Tienes que hacer que gane el premio mayor de la Lotería, y completo. Ese año, llega el sorteo y no le toca nada. Al año siguiente, lo mismo. Y al siguiente... y al siguiente... y al siguiente. Así que a Dios se le aparece a la señora con un trueno y una luz muy grande, diciéndole: - Hija mía. Yo quiero ayudarte “¡Pero por lo menos, compre el boleto…!” 

Aquí no está el tesoro: 

   Un hombre encuentra un tesoro y como sabe que su vecino lo está viendo lo esconde en el mismo sitio donde lo encontró y para despistarlo, escribe un letrero que dice: “aquí no está el tesoro” y se va a su casa. El vecino se dirige al sitio, saca el tesoro y escribe otro letrero que dice: es verdad aquí no hay ningún tesoro…Y Se lo llevó…

¿Y todo por descansar?:

   Estaba un grupo de turistas gringos recorriendo los campos; en eso uno de ellos ve a un campesino tirado a la sombra de un árbol descansando. El gringo se le acerca y le busca conversación: Hola amigo, ¿Cómo estar tú? Muy bien jefe, aquí descansando. Dígame, por qué usted no trabajar más por sus tierras. ¿Y para qué? Para tener grandes cosechas y vender más. ¿Y para qué? Así tú poder ganar más dinero y comprar ganado. ¿Y para qué?


    Con el ganado hacer reproducir y vender y ganar más dinero. ¿Y para qué?
Para tener una casa bonita y vivir tranquilo y así…poder descansar. ¿Y qué cree que estoy haciendo?


Soñando despiertos


   Juega el baloto con el premio más alto de todos los tiempos. Jacinto entra a un bar donde todos están expectantes para ver el gran sorteo. Jacinto comenta en voz alta, mientras saca de su bolsillo un papel con unos números escritos, que salga el 02 que es el cumpleaños de mi hija – Dios mío que salga, y todos incrédulos comentan: atenido que si va caer. 


   En ese instante dicen en la televisión 02, y todos guau. - Jacinto sigue: Diosito que caiga el 20 que es el cumpleaños de yo. Y otra vez acierta y así ya lleva 5 aciertos, y todos están asombrados. Jacinto vuelve a decir señor que caiga el 42 que ese número es mucho gustarme. – Y en la televisión anuncian que el último número es el 42. Y todos en el bar comienzan a saltar de alegría por Jacinto y le preguntan ¿bueno y ahora que va a hacer con tanta plata?, Y Jacinto responde: Nooo…Hasta ahora estoy practicando pa’cuando la compre! 

El Tesoro: 

   Tres viajeros encontraron, una vez, un tesoro. Después sintieron hambre, y uno de los tres fue a comprar comida. Por el camino, pensó: “por qué no envenenar sus comidas? -comerán y morirán y me quedaré con todo el tesoro”. Entretanto, sus compañeros decidieron también matarlo y dividir entre ellos su parte. Cuando volvió lo mataron y comieron la comida envenenada y también murieron y el tesoro no fue de nadie...!

Escena en tres actos: [En Misa para niños] 

   Se abre el telón y se ve un arbusto de té solo en una isla. Se abre otra vez y se ve el mismo arbusto de té en la misma isla, solo. 

   Se vuelve a abrir de nuevo y se ve el mismo arbusto de té en la misma isla, solo. ¿Cómo se llama la película?

    La isla del “te-solo”.

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 16° Domingo del Tiempo Ordinario, 23 Julio 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 23 jul. 2017 18:22 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 23 jul. 2017 18:56 ]


Los anteojos de Dios: (P. Mamerto Menapace) [Antes de la siega final, hay tiempo para la conversión] 

   “Un hombre de no muy buena reputación  muere, y va a darle cuentas a Dios. Temeroso al  llegar no encuentra a nadie. Entonces entra en una habitación hermosísima, y ve un escritorio con unos anteojos, una silla y un banquito. Curioso quiso echar una miradita hacia la tierra con los anteojos de Dios. Y fue ponérselos y ¡Qué maravilla! Se veía todo clarito y patente. 

   Entonces se le ocurrió ubicar a su socio de la financiera para observarlo. En ese preciso instante su colega está estafando a una pobre viuda mediante un crédito bochornoso que terminaría de hundirla en la miseria. Y al ver con claridad tal injusticia, sintió un profundo deseo de justicia. Buscó a tientas debajo de la mesa el banquito de Dios, y lo lanzó a la tierra con tremenda puntería, dándole un duro golpe a su socio, tumbándolo allí mismo. 

   En ese momento llegó Dios de su paseo acostumbrado. Nuestro amigo, sobresaltado, trató de explicar, que había entrado, porque no había encontrado a nadie. Y Dios le dijo: Todo está muy bien, solo algo me inquieta ¿qué hiciste con mi banquito donde apoyo los pies? El pobre le contó que había entrado en su despacho, había visto  los anteojos, se los había puesto para echarle una miradita al mundo, y que el banquito le había sido muy útil para darle un leñazo a su socio quien estaba estafando a una pobre viuda. 

    Y Dios le dice: Viste como Dios ve, pero no tienes el corazón de Dios. Por eso tiraste  el banquito. Imagínate si tengo que tirar un banquito a todo el que se porta mal en el mundo, no me alcanzarían los bosques del mundo para hacer banquitos, y todos estarían llenos de chichones.” 

El maestro y el alumno: [Que no eche raíz ninguna forma de mal] 

   Al terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo: - "Profesor, lo que más me alegra de haber terminado sus clases es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de verle esa cara aburrida" El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado. 

    El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó:

 - "¿Cuando alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?"- El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta. - "¡Por supuesto que no!", contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho. - "Bueno", prosiguió el profesor. "Cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar." - "No entiendo a qué se refiere", dijo el alumno confundido.

 - "Muy sencillo", replicó el profesor. "Tú me estás ofreciendo rabia y desprecio, y, si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo. 

   Y yo, mi amigo, en verdad prefiero obsequiarme mi propia serenidad." - "Muchacho", concluyó el profesor en tono gentil, "tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa. Yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón, pero de mí sí depende lo que yo cargo en el mío." 

El Campesino y el Diablo... [Cómo ganarle a la cizaña] [De los hermanos Grimm] 

    Había una vez un muy afamado y astuto campesino, cuyos trucos eran muy comentados. El campesino estaba trabajando su terreno, y de regreso a su casa ya tarde, se encontró con un pequeño diablillo negro sentado sobre unos carbones encendidos.  -"¡De modo que estás sentado sobre un gran tesoro!"- dijo el campesino. -"Sí, es cierto"- contestó el Diablo, -"!sobre un tesoro que contiene más oro y plata que lo que jamás verás en tu vida!"- " Pues entonces el tesoro me pertenece, porque está en mis tierras - dijo el campesinito. -"Y seguirá siendo tuyo"- contestó el Diablo, si por dos años consecutivos me das la mitad de lo que el campo produce, porque tengo un gran antojo de los productos de la tierra." - El campesino puso las condiciones: 

-"Todo lo que se produzca sobre la tierra será tuyo, y todo lo que se produzca bajo la tierra, será mío."- El Diablo aceptó. Cuando llegó el tiempo de la recolecta, el Diablo se presentó a tomar su parte de la producción, pero no encontró más que amarillentas y marchitas hojas, mientras que el campesino, guardaba las papas.  -"Por esta vez has ganado"- dijo el Diablo,
 -"pero la próxima vez, lo que se produzca sobre la tierra será tuyo, y lo que se produzca bajo tierra, será mío."- El campesino estuvo de acuerdo. - Cuando llegó el tiempo de la cosecha, el Diablo no encontró sino rastrojos, porque el campesino astuto, esta vez sembró trigo. Y el diablo, furibundo y derrotado se lanzó por entre las rocas. Y el campesino dijo: "Así es como se derrota al Diablo"…Y se fue a su casa, llevándose el trigo y el tesoro.

El perrito y la pantera. [Astucia para engañar] 

   Un hombre que va de Safari decide llevarse a su perro para que conozca África. Un dí­a ya en la expedición, el perrito empieza a corretear detrás de las mariposas y cuando se da cuenta ya se encuentra muy lejos del grupo del Safari, así­ que empieza a vagar perdido por la selva, cuando ve a lo lejos una pantera corriendo hacia él.- ¡me metí en problemas! – piensa el perrito y no sabía qué hacer. 

    En eso ve unos huesos de un animal muerto y se pone a mordisquearlos. En cuanto la pantera está a punto de atacarlo el perrito dice:- Ahhh ¡¡que rica pantera me acabo de comer!!! La pantera se frena bruscamente y sale despavorida huyendo del perrito, y pensando:- ¡Qué fiera de perro, por poco me come a mí también! Un mono que andaba trepando cerca y que habí­a visto la escena, sale corriendo tras la pantera, la alcanza y le cuenta cómo la engañó el perro, entonces la pantera enfurecida regresa corriendo. 

   El perrito ve a lo lejos que la pantera viene de nuevo y al ver al mono tras ella, sospecha que le ha contado toda la historia. -¿Ahora qué voy a hacer?, dijo el perro!. En vez de salir huyendo se queda sentado dándoles la espalda, haciéndose el que no los ha visto; y cuanto la pantera está a punto de atacarlo de nuevo el perrito dice en voz alta: - ¡¡¡Ese puñetero mono, hace media hora que lo mandé a que me trajera otra pantera y no aparece!!!…Y la pantera salió despavorida… 

Y a la hora de la siega, quién será mejor? [Aprender de quien no se espera] 

   Un taxista pincha una rueda en frente a un manicomio. El taxista se dispone a cambiar la rueda, con tan mala suerte que no se da cuenta que las tuercas se le fueron por una alcantarilla. - Al darse cuenta no sabe qué hacer. Un loquito que estaba observando lo que le sucedía al taxista, entra en conversación con el taxista, y le pregunta: - Señor, qué le paso? - Perdí las tuercas en la alcantarilla, y ahora no sé cómo ajustar la llanta de repuesto!- 
   - Aaaaaah, ya entiendo, por qué no saca una tuerca de cada una de las 3 ruedas y se la pone a la de repuesto!.- Pues tiene usted toda la razón. Muchas Gracias! – Y le puedo hacer una pregunta? - Si claro. – Y usted, siendo tan inteligente al darme semejante idea de las tuercas- porqué está encerrado en el manicomio? – Bueno - Es que yo estoy encerrado por loco, no por tonto!!!. 

Un texano en Australia: [Sembrando cizaña?] 

   Un texano va a Australia de vacaciones y está "de tour" por las afueras de Sidney en un autobús. El guía le enseña un gran viñedo, y el texano se echa a reír:- Ja, ja, pero que uvas tan chiquiticas, en Texas las tenemos el triple de grandes! Al cabo de un rato, el guía le enseña una plantación de melones. 

   De nuevo el texano se echa a reír:- Ja, ja, pero si en Texas tenemos limones más grandes, que esos melones! El grupo sigue, y al cabo de otro rato llegan hasta unos manzanos.- Ja, ja, ¿Qué es esto, cerezas? Pero luego, de repente, una manada de canguros cruza la carretera por delante del autobús. El texano se queda mirándolos alucinado y pregunta: - ¿Qué es eso? Entonces el guía le contesta con ironía….- Ratones, ratones. 

Mientras dormían, entró el enemigo.  [Resistidles firmes en la fe]. 

   El médico le pregunta a su paciente: 

-¿Ha seguido mi consejo de dormir con la ventana abierta? -Sí doctor.

 -Entonces, ¿ha desaparecido por completo el asma? 

-No -dice el paciente-. Pero sí han desaparecido mis relojes, el televisor, el reproductor de música y el computador. 

Pregunta para niños: Qué están haciendo Frankenstein y Drácula en el campo?

– R/.- Sembrando el pánico y el terror…!

Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 15° Domingo del Tiempo Ordinario, 16 Julio 2017, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 17 jul. 2017 9:06 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 17 jul. 2017 9:28 ]


Competencia por crecer

   En un bosque todos se gastaban por crecer y ser más altos dejando a un lado echar raíces. El laurel se dedicó a echar raíces para dar buenas hojas. Los demás se burlaban. Vino una tormenta y voltio a los más altos. Al laurel nada le pasó. Entonces todos comprendieron que lo que nos mantiene firmes en los momentos difíciles, no son las apariencias, sino lo que está oculto en las raíces, dentro del corazón... allá en el alma...           

La madre y la planta: 

   Érase una madre que tenía tres hijos. Cuando se fueron a la universidad les regaló una planta para que alegrara sus habitaciones. Al final del curso fue a ayudarles a recoger sus cosas. En la habitación del hijo mayor, la maceta sin planta estaba en un rincón. ¿Qué le ha pasado a la planta?, le preguntó la madre. Me olvidé de sacarla de la caja y cuando lo hice ya estaba muerta. 

   Cuando fue a recoger al segundo hijo, la planta estaba en una estantería. Sólo había dos palitos secos clavados en la tierra. ¿Eso es todo lo que queda de la planta?, le preguntó la madre. Oh, no quería que la vieras. La planta estuvo muy hermosa hasta el día de Acción de Gracias. Después vinieron los trabajos, las fiestas y me olvidé de regarla. 

   Finalmente fue a ver a su tercer hijo. Y, oh sorpresa, la planta estaba verde y hermosa. Tú no mataste la planta, dijo la madre. Claro que no. La planta me recordaba tu amor y yo sabía que tú querías que la cuidara. La he regado todos los días como si te estuviera cuidando a ti. 

La Palabra cambia, si dejamos: [Dios siembra… Pero no todos somos tierra buena]. 

   Una señora llama por teléfono al sacerdote de la parroquia y le dice: mi esposo va a su iglesia los domingos…le gusta su misa y la pasa bien, pero no le sirve de nada…no cambia, es más duro que el asfalto.

La Paciencia del tamarindo 

   Después de 10 años de crecimiento, el árbol de tamarindo comenzará a dar frutos por primera vez, luego su cosecha se hará cada 2 años aproximadamente. Se requiere la virtud de la paciencia. (Dato medicinal: baja el colesterol, da paciencia y mejora el genio, etc.) 

Le compro el burro: [Hacer dar frutos del 30, 60 o 100 %] 

   Un joven de la ciudad fue al campo y le compró un burro a un campesino por 100 dólares. El anciano acordó entregarle el animal al día siguiente, pero cuando el joven fue a retirarlo, el campesino le dijo: 

  • Lo siento, hijo, pero tengo malas noticias: el burro se murió. -Bueno, entonces, devuélvame mi dinero.
  • El problema es que ya lo gasté. -Bien, da igual, entrégueme el burro. -Y ¿para qué? ¿Qué va a hacer con él?
  • Lo voy a rifar. -¡Estás loco! ¿Cómo vas a rifar un burro muerto?
  • Es que no voy a decir que está muerto!!!. Un mes después de este suceso se volvieron a encontrar el anciano y el joven comprador.
  • ¿Qué pasó con el burro?
  • Lo rifé. Vendí 500 boletas a 2 dólares y gané 998 dólares.
  •  ¡¡ ¿Y nadie se quejó?!!
  • Sólo el ganador, pero a él le devolví sus 2 dólares. 

Si no siembra… [No espere frutos] 

   Un joven agrónomo a su vecino: Don Laureano…! ¿Ha visto mi campo? - Si, lo ha dejado lindo, patroncito! Qué opina ¿será que este terreno me da buen algodón? ¿Algodón, patroncito? no creo que pueda dar algodón. En los años  que llevo aquí, nunca he visto que dé algodón. ¿Y maíz? ¿Será que si me dará maíz? ¿Maíz, patroncito?  No creo…Por lo que yo sé, este campo puede dar algo de pasto, leña, sombra para las vacas, y con suerte, alguna frutica de monte. 

   Pero maíz, no creo que le dé. ¿Y soya? ¿Será que si? ¿Soya, patroncito? no le quiero desilusionar. No creo que de soya. Agradezco su opinión dice el joven. Pero ¿sabe una cosa? Voy hacer una prueba. Voy a sembrar algodón y vamos a ver que resulta. Usted me ha dicho que no ha visto que en este campo se diera nunca algodón. Ah bueno, patroncito…si usted siembra…es otra cosa. 

Paseo de piojos[Para niños] 

   Papá piojo pasea por la cabeza de un calvo con su hijo piojito, y le dice: “cuando yo tenía tu edad, todo esto era un bosque hermoso”… 

No se cultivan higos de peras[Para niños] 

   Un campesino que le dice a su compadre: fíjese que mi sembrado es un poco raro.
¿Por qué compadre? Pregunta el otro. Verás, cuando siembro melones me salen sandías, cuando siembro
papa, me salen rábanos y cuando siembro zanahorias… ¿que sale compadre?  

Pues los conejos y se las comen. 

Las dos semillas: [Para misa con niños] 

   Dos semillas estaban juntas en tierra fértil. La primera semilla dijo: ¡Quiero crecer! he de impulsar mis raíces dentro de la tierra y expulsar mis brotes a través de la corteza de la tierra que está sobre mí. Y desplegar mis tiernos brotes como banderas que anuncian la llegada de la primavera. 

   Sentir el calor del sol sobre mí y la bendición del rocío matinal sobre mis pétalos Y creció. La segunda semilla dijo: Tengo miedo. Si impulso mis raíces en la tierra, no sé lo qué encontraré en la oscuridad. Si me abro paso por la corteza dura, puedo hacer daño a mis brotes. Y ¿si mis brotes se abren, y un caracol intenta comérselos? Y si abro mis capullos, un niño pequeño podría arrancarme de la tierra. No, será mejor que espere hasta que no haya peligro. Y esperó…y esperó… Y pasó una gallina y se la comió.

Lección: Si nos negamos a hacer crecer y a dar frutos la semilla de la Palabra, podríamos ser engullidos por el enemigo.

Se requería esperar un poco más: [No apresurarse… Démosle tiempo] 

   En una fiesta muy importante hubo amenaza de un atentado. Podría ser una bomba o envenenar la comida. Se hicieron las respectivas medidas de seguridad. Inspeccionaron el lugar y no encontraron ninguna bomba. Entonces para saber si era la comida que habrían envenenado, trajeron a un perrito y le dieron un poco de comida y esperaron dos horas. 

   El perro no se murió, entonces todos comenzaron a disfrutar del buffet. Al rato, cuando ya todos habían comido hasta saciarse, entra Jaimito corriendo y dice en voz alta: ¡Se murió el perro, se murió el perro! - Y todos desesperados, devolvieron la comida. Un policía antiterrorista le dice al niño: ¿Cómo así que se murió el perro? Y el niño contesta: Sí, lo atropelló un carro!

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