Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 14° Domingo del Tiempo Ordinario, 5 de Julio de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 4 jul 2020 12:57 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 4 jul 2020 12:57 ]

El sapo y el buey: El sabio y el sencillo, conoce sus límites 

   En un estanque vivía una colonia de ranas. Y el sapo más viejo se creía también el más grande y el más fuerte de toda la especie. Cada mañana se posaba a la orilla del estanque y comenzaba a hincharse para atraer la atención de sus vecinas y para presumir de su tamaño y su fuerza. Un buen día se acercó un buey a beber; y el sapo, viendo que éste era más grande que él, comenzó a inflarse, a inflarse, tratando de igualarse al buey…. Y se infló tanto que reventó.

Moraleja: Las ínfulas nos revientan, la sencillez nos eleva” 

El alma de los humildes: 

   Un muchacho entró con paso firme a la joyería y pidió que le mostraran el mejor anillo de compromiso que tuviera, el joyero le presentó uno. La hermosa piedra solitaria brillaba como un diminuto sol resplandeciente. El muchacho contempló el anillo y con una sonrisa lo aprobó. Preguntó luego el precio y se dispuso a pagarlo ¿se va usted a casar pronto? preguntó el joyero… No, respondió el muchacho…ni siquiera tengo novia. 

   La sorpresa del joyero hizo que el joven le dijera: es para mí mamá. Cuando yo iba a nacer estuvo sola. Alguien le aconsejó que me matara antes de que naciera así se evitaría problemas, pero ella se negó y me dio el don de la vida y tuvo muchos problemas. Fue padre y madre para mí…fue amiga y hermana y fue mi maestra. Me hizo ser lo que soy.  Ahora que puedo le compro este anillo de compromiso. 

   Ella nunca tuvo uno… yo se lo doy como promesa de que, si ella hizo todo por mí, ahora yo haré todo por ella. Quizás después entregue otro anillo de compromiso, pero será el segundo. El joyero, con los ojos aguados, no dijo nada, solamente ordenó a su cajera que hiciera al muchacho el descuento, aquel que se hacía nada más que a los clientes importantes.  

La obediencia del perro.

   Un monje sabio tenía un perro y de vez en cuando, le probaba su obediencia. Colocaba un tentador trozo de carne en el piso y daba esta orden: “¡Noo!”. El perro no hallaba qué hacer: obedecer o desobedecer la orden de su amo. “El perro nunca miraba la carne. Parecía que pensaba que si lo hacía, la tentación de desobedecer sería demasiado grande. Así que miraba fijamente a la cara del monje”. El monje, entonces, sacó esta bellísima enseñanza para todos: “Si quieres ser dócil, manso y humilde debes mirar siempre el rostro de tu Maestro”. 

Hacerse pequeño [Para misa de niños] 

   Una vez un grupo de hombres se perdieron en la montaña y había solamente una fruta para alimentar a los tres. En esos momentos se les apareció Dios y les preguntó qué se les ocurría para solucionar el problema. El primero pidió más comida; el segundo pedía que la fruta creciera para que alcanzara, y el tercero dijo “Señor Jesús: aunque tenemos hambre y somos orgullosos, haz que seamos pequeños para que la fruta alcance para los tres” 

El que se enaltece será humillado 

   Un joven abogado recién graduado rentó un local para establecer su primera oficina decorándola muy elegante. Sentado en su escritorio, y mientras admirada su oficina,  un hombre tocó a la puerta. El joven abogado, lleno de cánones y leyes para deslumbrar, buscando impresionar a su primer cliente, hizo como que estaba muy ocupado. 

   Entonces tomó el teléfono y en voz alta le dijo a su cliente, que siguiera y que lo esperara un momento por favor, que estaba muy ocupado. Luego comenzó a simular que estaba haciendo tremendo negocio y en voz alta mencionaba negocios y compromisos con divisas gigantescas. Finalmente, y después de un buen rato, colgó el teléfono y le preguntó a su primer cliente: “¿en qué puedo ayudarlo?” …el hombre le contesto: “¡Doctor… yo solo vengo a instalarle el teléfono!!! 

¡La rana pretensiosa!

   Una rana se preguntaba cómo podía alejarse del clima frío del invierno. Unos gansos le sugirieron que emigrara con ellos. Pero el problema era que la rana no sabía volar.  "Déjenmelo a mí" -dijo la rana-. "Tengo un cerebro espléndido". Luego pidió a dos gansos que la ayudaran a recoger una caña fuerte, cada uno sosteniéndola por un extremo. La rana pensaba agarrarse a la caña sosteniéndose con su bocota. A su debido tiempo, los gansos y la rana comenzaron su travesía.

   Al poco rato pasaron por una pequeña ciudad, y los habitantes de allí salieron para ver tal espectáculo. Alguien preguntó: "¿A quién se le ocurrió tan brillante idea?" Esto hizo que la rana se sintiera tan orgullosa, que abriendo su bocota exclamó: "¡A mí!"…Y obvio: al abrir la boca, se soltó de la caña, cayó y murió. MORALEJA: Es mejor ser sencillos para no morir de orgullo y vanidad.

 

La fábula del tonto y la moneda

 

   Se cuenta que, en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el tontico del pueblo, un pobre hombre de poca inteligencia, que se la pasaba haciendo pequeños favores y recibiendo limosnas. Diariamente, algunos hombres llamaban al tontico al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centavos y otra de menor tamaño, pero de 1 peso.

 

   Él siempre tomaba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risa para todos. Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente y humilde hombre, lo llamó aparte y le preguntó si no se daba cuenta que la moneda de mayor tamaño valía menos, y éste le respondió: – Lo sé señor, no soy tan tonto como me creen. Yo sé que vale la mitad, pero el día que escoja la que vale más, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda.

Moraleja: El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto, delante de un tonto que aparenta ser inteligente.

 

El elefante y la hormiga: [Para niños]

 

   Un elefante pasaba todos los días por encima de un hormiguero y lo destruía. Un día, las hormigas, cansadas de reconstruir su hormiguero, decidieron hacer algo…Cuando el elefante pasó por el hormiguero todas las hormigas se le lanzaron encima y comenzaron a picarlo. El elefante sintió una pequeña molestia y se sacudió y todas las hormigas cayeron de inmediato, menos una que se quedó prendida del cuello del elefante. Entonces, todas las hormigas empezaron a gritarle: “¡Eso…Eso…! ¡Ahórcalo! ¡Ahórcalo!” 

Pequeño y muy avispado…pero poco humilde [Para misa con niños] 

   Una joven madre preparaba desayuno para sus hijos, José y Carlitos. Mientras esperaban a que su mamá les sirviera, ellos comenzaron a discutir por el primer plato. La madre aprovecho para darles una enseñanza. Les dijo: “si Jesús estuviera aquí esperando su desayuno, Él diría: deja que mi hermano reciba el primer plato”. Carlitos el menor de los dos, pero el más avispado y listo, se voltea hacia José y le dice: “hoy te toca a ti ser Jesús”. 

Desde niños… chicaneros[Para niños]

 

   Van dos niños caminando por la calle y uno le dice al otro: Mi papá hizo una escalera que llega al sol. Y el otro niño dice: ¿Si?, pues mi papá encendió un cigarro con el sol. El otro le pregunta: ¿Y cómo lo hizo? Y responde el otro: Se subió en la escalera que hizo tu papá.

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