Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 15° Domingo del Tiempo Ordinario, 12 de Julio de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 11 jul 2020 13:04 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 11 jul 2020 13:06 ]

Competencia por crecer

    En un bosque todos se gastaban por crecer y ser más altos dejando a un lado echar raíces. El laurel se dedicó a echar raíces para dar buenas hojas. Los demás se burlaban. Vino una tormenta y voltio a los más altos. Al laurel nada le pasó. Entonces todos comprendieron que lo que nos mantiene firmes en los momentos difíciles, no son las apariencias, sino lo que está oculto en las raíces, dentro del corazón… allá en el alma…           

La madre y la planta: 

   Érase una madre que tenía tres hijos. Cuando se fueron a la universidad les regaló una planta para que alegrara sus habitaciones. Al final del curso fue a ayudarles a recoger sus cosas. En la habitación del hijo mayor, la maceta sin planta estaba en un rincón. ¿Qué le ha pasado a la planta?, le preguntó la madre. Me olvidé de sacarla de la caja y cuando lo hice ya estaba muerta. 

   Cuando fue a recoger al segundo hijo, la planta estaba en una estantería. Sólo había dos palitos secos clavados en la tierra. ¿Eso es todo lo que queda de la planta?, le preguntó la madre. Oh, no quería que la vieras. La planta estuvo muy hermosa hasta el día de Acción de Gracias. Después vinieron los trabajos, las fiestas y me olvidé de regarla. 

   Finalmente fue a ver a su tercer hijo. Y, oh sorpresa, la planta estaba verde y hermosa. Tú no mataste la planta, dijo la madre. Claro que no. La planta me recordaba tu amor y yo sabía que tú querías que la cuidara. La he regado todos los días como si te estuviera cuidando a ti. 

La Palabra cambia, si dejamos: [Dios siembra, pero no todos somos tierra buena]. 

   Una señora llama por teléfono al sacerdote de la parroquia y le dice: mi esposo va a su iglesia los domingos…le gusta su misa y la pasa bien, pero no le sirve de nada…no cambia, es más duro que el asfalto.

La Paciencia del tamarindo 

   Después de 10 años de crecimiento, el árbol de tamarindo comenzará a dar frutos por primera vez, luego su cosecha se hará cada 2 años aproximadamente. Se requiere la virtud de la paciencia. (Dato medicinal: baja el colesterol, da paciencia y mejora el genio, etc.)

Le compro el burro: [Hacer dar frutos del 30, 60 o 100 %] 

   Un joven de la ciudad fue al campo y le compró un burro a un campesino por 100 dólares. El anciano acordó entregarle el animal al día siguiente, pero cuando el joven fue a retirarlo, el campesino le dijo: 

 -Lo siento, hijo, pero tengo malas noticias: el burro se murió.

-Bueno, entonces, devuélvame mi dinero.

–El problema es que ya lo gasté.

-Bien, da igual, entrégueme el burro.

-Y ¿para qué? ¿Qué va a hacer con él?

-Lo voy a rifar.

-¡Estás loco! ¿Cómo vas a rifar un burro muerto?

-Es que no voy a decir que está muerto!!!. 

Un mes después de este suceso se volvieron a encontrar el anciano y el joven comprador.

-¿Qué pasó con el burro?

-Lo rifé. Vendí 500 boletas a 2 dólares y gané 998 dólares.

-¡¡ ¿Y nadie se quejó?!!

-Sólo el ganador, pero a él le devolví sus 2 dólares. 

Si no siembra… [No espere frutos!] 

   Un joven agrónomo a su vecino: Don Laureano…! ¿Ha visto mi campo? - Si, lo ha dejado lindo, patroncito! Qué opina ¿será que este terreno me da buen algodón? ¿Algodón, patroncito? no creo que pueda dar algodón. En los años  que llevo aquí, nunca he visto que dé algodón. ¿Y maíz? ¿Será que si me dará maíz? ¿Maíz, patroncito?  No creo…Por lo que yo sé, este campo puede dar algo de pasto, leña, sombra para las vacas, y con suerte, alguna frutica de monte. 

   Pero maíz, no creo que le dé. ¿Y soya? ¿Será que si? ¿Soya, patroncito? no le quiero desilusionar. No creo que de soya. Agradezco su opinión dice el joven. Pero ¿sabe una cosa? Voy hacer una prueba. Voy a sembrar algodón y vamos a ver que resulta. Usted me ha dicho que no ha visto que en este campo se diera nunca algodón. Ah bueno, patroncito…si usted siembra…es otra cosa. 

Paseo de piojos[Para niños] 

   Papá piojo pasea por la cabeza de un calvito con su hijo piojito, y le dice: “cuando yo tenía tu edad, todo esto era un bosque hermoso”… 

No se cultivan higos de peras[Para niños] 

   Un campesino que le dice a su compadre: fíjese que mi sembrado es un poco raro.
¿Por qué compadre? Pregunta el otro. Verás, cuando siembro melones me salen sandías, cuando siembro
papa, me salen rábanos y cuando siembro zanahorias… ¿que sale compadre?  Pues los conejos y se las comen.
 

Las dos semillas: [Para misa con niños] 

   Dos semillas estaban juntas en tierra fértil. La primera semilla dijo: ¡Quiero crecer! He de impulsar mis raíces dentro de la tierra y expulsar mis brotes a través de la corteza de la tierra que está sobre mí. Y desplegar mis tiernos brotes como banderas que anuncian la llegada de la primavera. Sentir el calor del sol sobre mí y la bendición del rocío matinal sobre mis pétalos Y creció. 

   La segunda semilla dijo: Tengo miedo. Si impulso mis raíces en la tierra, no sé lo qué encontraré en la oscuridad. Si me abro paso por la corteza dura, puedo hacer daño a mis brotes. Y ¿si mis brotes se abren, y un caracol intenta comérselos? Y si abro mis capullos, un niño pequeño podría arrancarme de la tierra. No, será mejor que espere hasta que no haya peligro. Y esperó…y esperó… Y pasó una gallina y se la comió.

Lección: Si nos negamos a hacer crecer y a dar frutos la semilla de la Palabra, podríamos ser engullidos por el enemigo.

Se requería esperar un poco más: [No apresurarse… Démosle tiempo] 

   En una fiesta muy importante hubo amenaza de un atentado. Podría ser una bomba o envenenar la comida. Se hicieron las respectivas medidas de seguridad. Inspeccionaron el lugar y no encontraron ninguna bomba. Entonces para saber si era la comida que habrían envenenado, trajeron a un perrito y le dieron un poco de comida y esperaron dos horas. El perro no se murió, entonces todos comenzaron a disfrutar del buffet. Al rato, cuando ya todos habían comido hasta saciarse, entra Jaimito corriendo y dice en voz alta: ¡Se murió el perro, se murió el perro! - Y todos desesperados, devolvieron la comida. Un policía antiterrorista le dice al niño: ¿Cómo así que se murió el perro? Y el niño contesta: Sí, lo atropelló un carro!

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