Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 16° Domingo del tiempo Ordinario, 18 de Julio 2021, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 19 jul 2021 20:14 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 19 jul 2021 20:14 ]

¿Qué haríamos en situaciones urgentes? [En el corazón de Jesús caben todos]

    En una noche de tormenta, manejando su magnífico Ferrari convertible que tiene sólo un lugar más para llevar a alguien, un joven dobla una esquina y se encuentra en la siguiente encrucijada: una anciana que va a perder la vida si no llega a tiempo al hospital. 

   Su gran amigo que no veía hace mucho tiempo, y que años atrás le salvó la vida, o el amor de su vida a quien jamás volverá a verla. ¿Cuál será la respuesta correcta? Será “¿Subir a los tres?: uno en el techo, otro en el baúl y el amor de su vida al lado? - NO. ¿La respuesta será llevar a la anciana para ser atendida o morirá? ¿O llevar al amigo que le salvó la vida y está en deuda con él? ¡Pero también posiblemente nunca vuelva a cruzarse con la mujer de sus sueños! 

    - Entre 220 concursantes, fue contratado por su magnífica respuesta, un joven que contestó: “Le daría las llaves del coche a mi amigo, y le pediría que llevara a la anciana al hospital; mientras tanto, yo me quedaría esperando el autobús con la mujer de mis sueños”. 

El alemán y el campesino: [Ir a descansar un poco]. 

   Un alemán pasea por el Norte Argentino. Ve a un paisano acostado, bajo la sombra de un algarrobo. Desperdigadas, aquí y allá, sus cabras, algunos carneros y sus crías…—Mira —le dice el alemán— con todas esas cabras, ¡la plata que podrías hacer! Sacando la leche, fabricando queso y vendiendo al por mayor. —¿Y para qué? —contesta el paisano. —¡Para acumular capital! —¿Y para qué quiero acumular capital? —pregunta el paisano. — ¡Con ello compras máquinas y levantas instalaciones industriales! — ¿Y para qué quiero todo eso? —¡Hombre, con eso ganarás un dineral y pronto podrás abrir sucursales por todos los pueblos, de alrededor! —¿Y para qué? —sigue el paisano. 

   Casi sin poder dar crédito a la insensatez de su interlocutor, el alemán se arma de paciencia y lo ilustra: “Pues con una empresa grande, con muchas sucursales, tendrás ingresos de dinero por muchas partes, ¡y así te convertirás en millonario! —¿Y para qué quiero ser millonario? – se obstina el paisano. —¡Para descansar! Cuando llegas a ser millonario, ya no tienes que hacer nada. Tendrás muchos que trabajarán para vos, y podrás dedicarte solamente a descansar… ¡A descansar, tranquilo! — dice entusiasmado el alemán. Y le contesta el paisano: “¿Y qué crees que estoy haciendo ahora?” 

Tener tiempo como el caracol 

   Los animales se reunieron en asamblea y comenzaron a quejarse que los humanos no hacían más que quitarles cosas. “Se llevan mi leche”, dijo la vaca. “Se llevan mis huevos”, dijo la gallina. “Se llevan mi carne”, dijo el cerdo. “Me persiguen para llevarse mi grasa”, dijo la ballena. Y así sucesivamente. Por fin habló el caracol: “Yo tengo algo que les gustaría tener más que cualquier otra cosa”: Tiempo. 

Shakespeare y el tiempo 

   El tiempo es muy lento para los que esperan. Muy rápido para los que tienen miedo. Muy largo para los que se lamentan. Muy corto para los que festejan. Pero para los que aman, el tiempo es eternidad”. 

Bodas de oro [Darle tiempo a lo esencial] 

   José llama desde Tel Aviv a su hijo Samuel que emigró a Nueva York y le dice: Lamento arruinarte el día hijo, pero tengo que informarte que tu madre y yo nos estamos divorciando. Cincuenta años de sufrimiento es suficiente. - Papi, ¿de qué estás hablando? ¡Y justo antes de la fiesta bodas de oro! -grita el hijo. - No podemos soportar seguir viéndonos, le contesta el padre. Estamos hartos el uno del otro, y estoy cansado del tema, así que es mejor que tú llames a tu hermana Ana en Chicago y a tu hermano David en Bruselas y les cuentes. Y cuelga el teléfono. 

   Desesperado, Samuel llama primero a su hermana Ana quien explota en lágrimas por el teléfono: - ¿Cómo? ¿Que se están divorciando? ¿Se han vuelto locos esos viejos tontos? - ¡Yo me voy a hacer cargo del asunto! No puede ser que ahora me toque esa carga. Inmediatamente Ana llama a su hermano David en Bruselas y le explica la situación, luego llama al papá y le dice: - Ustedes ¡No se divorcian! ¿Me entendiste? - No hagan nada hasta que yo llegue. Ahora mismo acabo de llamar a mis hermanos y vamos los tres a donde ustedes, a ver qué es lo que está pasando. 

   Hasta entonces, por favor, ¡¡¡no hagan nada!!! ¿Escuchaste? El papá cuelga el teléfono, mira a su esposa y le dice: - M’ijita, todo salió perfecto… Los tres vienen para nuestras bodas de oro y ellos mismos pagan los pasajes. 

Detalles de amor. “…El mejor tiempo se viste de paciencia y todo lo comparte

   Una pareja de ancianos entró en un McDonald’s una noche de invierno. Buscaron una mesa libre entre todos los jóvenes que estaban allí cenando esa noche. El anciano se acercó a la caja y pidió su comida, y seguidamente la pagó. El anciano desenvolvió la hamburguesa y cuidadosamente la partió por la mitad, y puso una mitad junto a su esposa, luego con mucho cuidado contó todas las papitas fritas y las dividió en dos partes iguales y colocó una parte junto a su esposa. 

   Igualmente, colocó los dos pitillos dentro de la gaseosa y la puso entre él y su esposa… Cuando el anciano empezó a comer su media hamburguesa, la gente de alrededor, se quedó mirándolos con compasión: Un joven se les acercó, y educadamente les dijo, que les compraría otra hamburguesa. El anciano, respondió, que no se molestara, que estaba bien así, que estaban acostumbrados a compartirlo todo entre los dos. La gente de alrededor, se dio cuenta que la anciana no había probado bocado, solo miraba cómo comía su marido, y de vez en cuando, cuando era su turno, bebía un poquito de gaseosa. 

   El joven se acercó otra vez y les suplicó que por favor dejara que le invitara algo para comer. Esta vez fue la anciana la que le explicó que no, que ellos estaban acostumbrados a compartirlo todo. Cuando el anciano terminó de comer su parte y se limpiaba con la servilleta delicadamente, el joven que ya no podía continuar viendo esa situación, volvió por tercera vez a intentar invitarles algo de comer. Después de que la pareja de ancianos, rechazara por tercera vez la invitación, el joven le preguntó a la anciana: ¿Y usted, que es lo que está esperando para comer? – Ella respondió: la caja de dientes. 

Papá puntual 

   Tengo un amigo que, en plan de broma, lo llamo: “El papá de los miércoles a las 7,30 pm”. Porque ese es el tiempo que él reserva para sus hijos. 

Relojes para saber aprovechar el tiempo: [Para para grandes y chicos] 

   Un reloj gigante en el hall de la comunidad de hermanas en una ciudad de Alemania, al que todos observan detenidamente, tiene una inscripción, en torno a él, en alemán que dice: “Cualquiera de estas horas será tu última hora”.

4.1.- ¿Qué hace un loquito golpeando un reloj? - Está matando el tiempo.

4.2.- Van dos amigos por la calle y uno le dice al otro: ¡Mira! ¡Un reloj! El otro responde: Sí, es mío, es que a veces se me adelanta.

4.3.- Un amigo alardea con su reloj y le dice a su amigo: “Oye, este reloj es tan bueno, pero tan bueno, que da hasta la hora menos pensada

 

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