Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 16° Domingo del Tiempo Ordinario, 21 de Julio 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 23 jul 2019 13:28 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 23 jul 2019 15:02 ]


El monje aprendiz [Ora et labora: oración y acción] 

   Cuentan que un monje quería aprender de San Benito, cómo hacer bien las cosas. 

   San Benito lo llevó a un lago, le hizo subir a un bote y le dio un remo en el cual estaba escrito: "Labora"

   El monje comenzó a remar, pero el bote daba vueltas, pero no avanzaba. San Benito le dio otro remo que llevaba escrito: "Ora" y le quitó el anterior. 

   El monje remaba por el otro lado, pero el bote solo dio vueltas y vueltas, ahora en el sentido contrario. 

   San Benito le dio los dos remos; el monje comenzó a remar y el bote avanzó tranquilamente. 

La taza o el café [Qué es lo esencial?]. 

   Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntó para visitar a su antiguo profesor. Comenzaron a quejarse del ‘stress’ que les producía el trabajo y la vida en general.  El profesor les ofreció café, fue a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas diferentes: de porcelana, plástico, vidrio, cristal, unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras y realmente finas. Les dijo que cogieran una taza y se sirvieran el café. 

   Cuando lo terminaron, el sabio maestro, con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo: ¡Se habrán dado cuenta que las tazas finas y bonitas las usaron primero y quedaron las sencillas y baratas!, lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo. 

   Ésa es realmente la causa de sus afanes y su ‘stress.’ ‘Les aseguro que el tipo de taza no le añadió sabor al café. En verdad la taza solo disfraza o reviste lo que tomaron. Lo esencial es el café.  

   Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero buscaron la mejor taza. Ahora piensen esto: La vida es el café. Los trabajos, los afanes, el dinero, la posición social, etc. Son tazas o envolturas que le dan forma y soporte a la vida. El tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos.

 “Ora et labora

   Un hombre ya mayor en busca del camino espiritual, llegó a un monasterio del Himalaya. Al llegar allí, tocó a la puerta y pidió a los monjes budistas que le permitieran quedarse a vivir en ese lugar para recibir enseñanzas espirituales. El hombre era muy poco ilustrado, y los monjes se dieron cuenta de que ni siquiera podía leer los textos sagrados. Pero lo vieron tan motivado que decidieron aceptarlo. Sin embargo, le dieron tareas que, en un principio, no parecían muy espirituales.

   Te encargarás de barrer el claustro todos los días – le dijeron. El hombre se puso muy feliz. Pensó, podré reconfortarme con el silencio y disfrutar de la paz del monasterio. Pasó el tiempo y el rostro del anciano se veía más sereno y feliz. Los monjes se dieron cuenta y le preguntaron: ¿Cómo haces para tener tanta paz interior? Y él contestó: Todos los días, con mucho amor, barro el patio lo mejor que puedo. Y al hacerlo, también siento que barro todas las impurezas de mi corazón, barro los malos sentimientos y elimino totalmente la suciedad de mi alma. ¡Por eso vivo feliz y en paz! 

Pescador satisfecho: [La satisfacción del deber cumplido]:

    Un rico industrial del norte se horrorizó cuando vio a un pescador del sur tranquilamente recostado contra su barca y fumando pipa. - ¿Por qué no sales a pescar? – le preguntó el industrial. – Porque ya pesqué bastante por hoy- respondió el pescador. - ¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas? – insistió el industrial. - ¿Y qué hago con ello? – preguntó a su vez el pescador. – Ganarías más dinero – fue la respuesta. 

   De ese modo podrías poner un motor a tu barca; así podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, obtendrías más peces y dinero. Pronto tendrías dos barcas y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico como yo. - ¿Y con todo eso qué haría luego? – preguntó de nuevo el pescador. – Podrías disfrutar de la vida, sentarte y descansar – replicó el industrial. – Y el pescador, satisfecho, le respondió: ¡Pues eso es lo que estoy haciendo en este momento! 

El caballo y el burro[Ayuda mutuaNada de brazos cruzados] 

 

  Un hombre subía una empinada cuesta llevando de las riendas a su caballo, y a su burro lo llevaba cargado. Mientras el burro iba con una pesada carga, el caballo trotaba libremente viendo el panorama. El burro, de cuando en cuando y agobiado por el peso de la carga, suplicaba: - ¡Caballo, amigo mío, ayúdame! No puedo más. El caballo, relinchando le respondió: - ¡Allá tú! El amo lo ha querido así... ¡Arréglatelas como puedas! 

   Y continuaron su camino. Al poco tiempo, el burro, exhausto, cayó a tierra muerto. Entonces el dueño, cogió al caballo, cargó todo sobre él, y se dijo: De pronto pueda vender la piel del burro para hacer tambores. Entonces cargó también sobre el caballo el burro muerto y continuó el camino. 

¿Cómo los afanes de Marta? 

   Un médico, contesta el teléfono de su casa, y escucha a un colega suyo, decirle: Nos falta el cuarto para el juego de póker. ¡Él, afanado, responde: voy para allá inmediatamente!,- y cuelga-. Mientras se pone la camisa aprisa, su esposa le pregunta: Amor, ¿es muy grave? Mucho, -le contesta el doctor…Es muy serio-. De hecho, ya tres médicos ya están ahí. 

El científico y el nativo: [hay cosas buenas y necesarias, pero sólo Dios es lo esencial] 

   Se cuenta que, en una ocasión, un famoso científico alemán quiso hacer una expedición por el Amazonas. Era una eminencia en los diversos ramos del saber. Llegó a Brasil, le pidió a un nativo del lugar que lo llevara en su barca, río adentro. El joven aceptó con gusto. Durante la travesía, el sabio preguntó al joven: 

‑Sabes astronomía? ‑No. –Y matemáticas? ‑Tampoco. ‑Y biología o botánica? –No, yo no sé nada de esas cosas, –le respondió muy confundido el nativo—. Yo sólo sé remar y nadar. ‑¡Qué pena! –le dijo el científico— has perdido la mitad de tu vida. Y guardaron silencio. A l cabo de una media hora se precipitó una tormenta tropical y la barca amenazaba naufragar. 

   Entonces el barquero preguntó al científico: ‑ ¿Señor, usted sabe nadar? –No –contestó el sabio-. Y el muchacho, con tono apenado, le dijo: -¡Pues usted ha perdido toda su vida!

 Descuidamos la parte mejor 

   En la parroquia de San Gervasio en Quebec, el párroco, para que la gente fuera a la iglesia, con cierto humor, plasmó un cartel original, que merece una reflexión. Dice: "Cuando naciste, tus padres te trajeron aquí. Cuando te casaste, tus amigos y padrinos te trajeron aquí. Cuando sean tus funerales, tu familia te traerá aquí. ¿No te parece que, de vez en cuando, podrías venir aquí por tu propia cuenta? 

Permanecer en casa como Martha. [Pero sin excusas] [Para niños]  

  Jaimito se levantó de mañana como de costumbre, pero en lugar de prepararse para ir a la escuela, fue a la cocina donde estaba su mamá, muy gozoso y tarareando el cumpleaños feliz. ¿Quién cumple años hoy, Jaimito?, debe ser un amigo tuyo muy querido para estar tan contento! - Oh sí, es una persona que amo mucho y le tengo el mejor regalo. Hoy cumple años mi profesora y para hacerla bien feliz en su día, he decidido…quedarme en la casa.

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