Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 1° Domingo Adviento, 29 de Noviembre de 2020, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 29 nov 2020 13:32 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 29 nov 2020 13:33 ]

Pintando un borracho: [Adviento: tiempo para cambiar los rasgos del alma…]

 

   Frente a un pintor de aquellos que hacen retratos rápidos de las personas en la calle, un día posó un borracho desaseado, sin afeitar y con ropas malolientes. A pesar de su aspecto desastroso posó con gran elegancia. El pintor le dedicó más tiempo del normal y cuando terminó le presentó al hombre su retrato. “Ese no soy yo” dijo, sorprendido, el borracho cuando se vio bien vestido y sonriendo en el retrato. Y el pintor le contestó: “Pero ese es el hombre que usted puede llegar a ser”.


El secreto del Adviento: [esparce el aroma del niño Dios entre nosotros…] 

   En un viaje memorable a los estados balcánicos, James Creelman dice, “aprendí que el abastecimiento de la esencia del perfume de rosas con el que el mundo se surte, proviene de la montaña de los Balcanes. Y, lo que más me llamó la atención, “es que recogen las rosas en las horas de mayor oscuridad, terminando a las dos de la mañana”. Pensé que lo hacían a esa hora por superstición, pero investigué y hallé que en experimentos científicos se demostró que el cuarenta por ciento de la fragancia de las rosas desparece con la luz del día. “La oscuridad es el camino para el nuevo sol. Fue durante la noche cuando se oyó el canto de los ángeles. La luz sale de las tinieblas, y el nuevo día nace de la noche.


El zapatero [atentos a la llegada del Señor]

 

   En una aldea vivía un zapatero muy consagrado. Una vez, la víspera de Navidad, le aconteció algo muy extraño. ¿Fue un sueño o una realidad? Mientras el zapatero recitaba sus oraciones de la mañana, oyó que un extraño le hablaba: - «Pedro he venido a decirte que Dios está contento contigo. El Señor Jesús te visitará hoy en tu taller”. El zapatero estaba rebosante de alegría. Quitó el polvo, limpió y barrió su taller. Aunque disponía de poco dinero, preparó un estofado a fin de tener comida que ofrecer a su visitante. 


   Luego se puso su mejor vestido y comenzó a trabajar mientras su corazón latía aceleradamente. Una mujer de mala fama entró en el taller. La atendió perfectamente, quería que le arreglara unos zapatos. Pedro estaba ansioso por si el Señor Jesús llegaba mientras se encontraba con ella. ¿Qué dirá? Ocultó la ansiedad y la atendió muy bien. A solas de nuevo y a la espera del Señor, comenzó a imaginase, cómo sería verse cara a cara con el Señor ¿Qué cara tendría? Sumido en esos pensamientos, entró en su taller una madre con su hija.


   Era una familia pobre. Pedro tuvo compasión de aquella familia y le regaló unos zapatos para la pequeña. La niña se puso muy contenta. De nuevo a solas Pedro pensaba en su interior ¿Será posible que hoy venga a visitarme el Señor Jesús? Al finalizar el día entró en el taller un borracho gritando y riendo: «Pedro, dame vodka. He bebido tanto vino que he perdido el gusto de él». «Ven, siéntate, amigo. No tengo vodka; pero compartiré contigo lo que tengo. Tengo agua clara y una comida que he preparado hoy para un huésped especial. Siéntate conmigo y comeremos juntos”


   Pedro y el borracho comieron juntos el estofado. Disfrutaron de su mutua compañía, cada uno a su manera. Pasó el tiempo. Y llegó la medianoche. El ánimo de Pedro se hundió. Se sentía defraudado y contrariado. Jesús no había acudido. Se arrodilló para rezar las oraciones de la noche. «Señor, ¿por qué no has venido hoy? ¡Te he estado esperando todo el día con tanta impaciencia!» Entonces escuchó una voz que le susurraba: - «Pedro, he ido a tu casa, no una sola vez, sino muchas veces durante el día. En cada persona que se ha acercado a tu casa era yo quien iba a tu casa». Aquella noche Pedro se durmió con el corazón rebosante de alegría y de paz.

Estar despiertos: [Así como nos gana el sueño…el pecado también]

   Una pareja que se peleaba seguido, decidieron que, lo que se tuvieran que decir, se lo dirían, de ahí en adelante, por papeles escritos. El esposo le escribe a su esposa, en un papel: “dame la comida”. Ella le escribe, en otro papel: “ya está”. Cuando se acuestan el esposo le escribe: “despiérteme a las 7:00”, y ella le escribe “ok”. Pasa la noche y él se despierta y ve que son las 11:00 de la mañana, y encuentra al lado de él un papel que dice: son las 7:00 ¡despiértese!

¡Velar, sí, pero trabajar también!


   Un sacerdote recién ordenado, entra en la oficina del párroco y le dice: “Padre, han visto al Señor caminando por el pasillo central de la iglesia. ¿Qué hacemos?”. El párroco lo mira alarmado y dice: ¡Por el amor de Dios, padre! ¡Póngase a trabajar para que nos encuentre ocupados!

 

El Señor viene, hay que estar despiertos [Despabilarnos a como dé lugar].

 

   En la hacienda “las garzas” trabajaba Evaristo, hombre ingenuo e impuntual. Su patrón, -Don Pedro-, quien recibía a los jornaleros, se dio cuenta pues eran las 6:30 y no llegaba, lo encaró y le dijo ¿piensa que esto es un hotel? hay que estar trabajando a las 6:00. Pos si patrón, pero me duermo y me despierto cuando el sol me da en la cara y si no, no me despierto. Pues mañana lo quiero ver bien temprano con los demás. Si patrón.  


   Al otro día, las 7:30 y Evaristo no llegaba. Don Pedro lo vio venir y le dijo: ¿es que no hay quien lo despierte o me crees tonto?, pos no, patrón es que yo vivo solo. En la tarde pasa por la casa; le voy a prestar un reloj viejo que tengo para que se despierte temprano. Al otro día: 8:15…llegó. ¿Pero qué paso? - No sonó patrón - ¿Cómo que no sonó? si yo lo cuadré bien. Tráigalo a ver qué pasa. Lo trae, lo prueba y efectivamente no funciona. Don Pedro le dice a Evaristo: monte el caballo y vaya al pueblo: entre la iglesia y el banco está la relojería; entre y dígale a Fredy -el relojero- que va de parte mía; que arregle el reloj en tu presencia para que lo puedas traer hoy. 


   Sale Evaristo, llega al pueblo, busca a don Fredy: “que dice mi patrón de la hacienda las garzas que, si le arregla el reloj, pero en mi presencia porque tengo que llevarlo hoy mismo” – Fredy, el relojero, recibe el reloj, lo pone en la mesa sobre un paño, saca sus herramientas y comienza a quitar la tapa del reloj el cual lleva años de uso. Cuando quita la tapa, cae una cucaracha grande muerta y Evaristo dice: …Uuuy, ¡pero cómo va a andar si el maquinista está muerto¡.

 

Niño sabio. [Para niños]

 

   Un niño que había sufrido desde pequeño y sus papás no tenían medios para comprarle algo de navidad, rezaba así: “Papá Dios, te pido que el niño Jesús vuelva. Dile que por favor no castigue al mundo porque el mundo se está castigando sólo con tanta maldad, violencia, y cada día se aleja más de ti. Dile, mejor, que venga a jugar conmigo un ratico”. Amén. 

Paseo en camping: [que no nos gane el sueño] 

   Dos amigos, Luis y Pedro, se fueron en un viaje de camping. Luego de una buena comida y una botella de vino se fueron a dormir. Horas más tarde, Luis se despertó y codeó a su fiel amigo: Pedro, mira el cielo y dime qué ves. Pedro contestó: Veo millones y millones de estrellas. Y eso, ¿Qué te dice? - Juan pensó por un minuto y dijo: ¡Que somos unos brutos, porque nos quedamos dormidos y alguien nos robó la carpa! 

Despistados, por no vigilar […El enemigo acecha…Abramos los ojos] 

   A dos caza-recompensas en los días del Salvaje Oeste, el coronel de la zona les dice:
el ejército necesita su ayuda. Vayan al territorio de los indios siux, y por cada cabellera que consigan les daremos 100 dólares en oro. Los dos caza-recompensas se van al territorio de los temibles guerreros indios siux, y hacen un campamento. De madrugada, uno de ellos escucha el ruido de una rama, se despierta, y ve que alrededor del campamento hay como 200 indios siux con pinturas de guerra, flechas y lanzas; entonces le da un codazo al compañero y le dice: - Peter!!Peter, despierta que somos ricos!

 

ĉ
Diseño Web Santa Ana Centro Chía,
29 nov 2020 13:33