Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 25° Domingo del Tiempo Ordinario, 22 de Septiembre 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 28 sept 2019 12:42 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 28 sept 2019 13:25 ]


El que es honrado en lo poco…” 

   Cuando Juan recibió su sueldo, en dinero efectivo, el primer día de cada mes, contó cuidadosamente los billetes, uno a uno, agudizando sus ojos y untando el dedo con saliva para despegar bien los billetes. Se sorprendió al percatarse que le habían dado 100.000 pesos más de lo que correspondía. Miró al contador de reojo para asegurarse que no lo había notado, rápidamente firmó el recibo, se guardó el dinero dentro del bolsillo y salió del sitio con la mayor rapidez y discreción posibles, aguantándose las ganas de saltar de la dicha. Todo quedó así. 

   El primer día del mes siguiente hizo la fila y extendió la mano para recibir el pago. La rutina se repitió y al contar los billetes, notó que faltaban 100.000 pesos. Alzó la cabeza y clavó su mirada en el cajero, y muy serio le dijo: –Señor, disculpe, pero faltan 100.000 pesos. El cajero respondió: –¿Recuerda que el mes pasado le dimos 100.000 pesos más y usted no dijo nada? –Sí, claro –contestó enojado Juan. – “Es que uno perdona un error, pero dos, ya son demasiados”. 

¡“Hábiles” desde pequeños!: 

   A dos niños de cinco años les regalan, a cada uno, $20.000 pesos. A un lado de la mesa, colocan un billete de $20.000 y al otro lado, 10 billetes de 2.000. Les dicen que escojan una de las dos opciones. Los dos niños, al mismo tiempo, se lanzan rápidamente a donde ven más billetes pensando que hay más dinero. 


Persiguiendo conejos: [No se puede servir a dos señores]

 

   Un estudiante de artes marciales le hizo al maestro una pregunta. “Quisiera mejorar mi conocimiento de las artes marciales.  Además de aprender contigo, quisiera aprender con otro maestro para aprender otro estilo. ¿Qué piensas de esta idea?”. – El maestro respondió: -El cazador que persigue dos conejos, no atrapa ninguno. El sabio nos enseña: Como el polvo del camino se pega fácilmente a los que peregrinan, así se pega el dinero y el ansia de poder al corazón. A un perrito, cuando se le echan dos grandes trozos de carne, por querer comerse los dos al mismo tiempo, termina atragantándose. Lo mejor será coger uno y soltar el otro.


¡Cómo reaccionar ante lo desfavorable! ¿Infortunio o éxito?

 

   Un joven de la ciudad fue al campo y le compró un burro a un señor del campo por 500.000 mil pesos y este acordó entregarle el animal al día siguiente. Al día siguiente el campesino le dijo: - Lo siento, amigo, pero tengo malas noticias. El burro se murió. - Bueno, entonces, devuélvame mi dinero. - No puedo, lo he gastado ya. - entonces, entrégueme el burro. - Y ¿para qué? ¿qué va a hacer con él? - Lo voy a rifar. - ¡Estás loco! ¿Cómo va a rifar un burro muerto? - Es que no voy a decir a nadie que está muerto, por supuesto. 


   Un mes después de este suceso se volvieron a encontrar el campesino y el joven comprador. - ¿Qué pasó con el burro? - Lo rifé. Vendí 500 boletas a 5 mil pesos y gané $2’500.000 pesos. - ¡¡¿Y nadie se quejó?!! – Pues, sólo el ganador, pero a él le devolví sus 5 mil pesos.


Las papas: [Fiel a Dios en lo poco y en lo mucho]

 

   Un campesino llamado Tobías, tenía fama en toda la región por su gran fe y temor a Dios. Cierto año, su cosecha de papas fue casi nula. Mientras sacaba las pequeñas papitas de la tierra, satanás le dijo: “¡Ya ves Tobías, ¡cómo te paga tu Dios por todo lo que le has servido este año! ¡Mira que papas tan chiquitas! ¡Jajaja!” “¡Mira, Satanás!” -exclamó Tobías- “Deja de hablar mal de mi Padre celestial, ¿eh? ¡Bendito sea mi Padre Celestial! ¡Porque cuando a ti te servía a ti, ni una papita tenía!”

San Pedro ¿Administrador?

   En un pueblo, dos hombres se llamaban “José González”. Uno era sacerdote y el otro era taxista. Quiso el destino que los dos murieran el mismo día. Entonces llegan al cielo. San Pedro le pregunta al primero que se presenta: - ¿Tu nombre? – José González. - ¿Sacerdote? – No, no…taxista. San Pedro consulta su planilla y dice: - Bueno, te has ganado el Paraíso. Te corresponden estas túnicas de seda con hilo de oro y esta vara de oro con incrustaciones de rubíes. Puedes pasar. – Gracias, gracias…dice el taxista. 

Pasan dos personas más y luego le toca el turno al otro José González, quien había presenciado la entrada de su paisano tocayo. - ¿Tu nombre? – José González - ¿El sacerdote, ¿verdad? – Sí. – Muy bien hijo mío. Te has ganado el paraíso. 
    Te corresponde esta bata de poliéster y esta vara de plástico. El sacerdote, muy sorprendido, le dice: - Perdón, Pedrito, no es por presumir, pero no puede ser…Debe haber un error. ¡Yo soy José González, el sacerdote! -Yo conozco al otro señor, era un taxista, vivía en mi pueblo y, ¡era un desastre como taxista! ¡Se subía a las aceras, chocaba todos los días, una vez se estrelló contra la Iglesia, conducía muy mal, tiraba los postes del alumbrado, se llevaba todo por delante! ¡Y yo me pasé cincuenta años de mi vida predicando todos los domingos en la parroquia! ¿Cómo puede ser que a él le toque una túnica con hilo de oro y una vara de oro y con rubíes, y a mí esto? ¡Debe haber un error! – No, no es ningún error – dice San Pedro. 

   Lo que pasa es que aquí en el cielo ha llegado la globalización con sus nuevos enfoques administrativos. Nosotros ya no hacemos las evaluaciones como antes. - ¿Cómo? No entiendo. – Mira, ahora nos manejamos por objetivos y resultados. Te voy a explicar tu caso y lo entenderás: Durante los últimos cincuenta años, cada vez que tú predicabas, la gente no hacía sino dormir; pero cada vez que el taxista conducía, la gente no paraba de rezar y encomendarse a Dios. Entonces, ¿quién vendía más nuestros servicios?... Nos interesan los resultados hijo mío. ¡RE-SUL-TA-DOS!

Sagacidad extrema 

   Un capo de la mafia descubrió que su administrador había cogido 20 millones de dólares de la caja. Este hombre de confianza era sordomudo y por eso fue admitido en la organización, pues como no podía oír ni decir nada, no significaba peligro en caso de que los descubrieran ya que no podría actuar como testigo. Cuando el jefe se enteró del desfalco, fue a interrogar al administrador, llevando consigo a una hermosa abogada, quién conocía el lenguaje de señas de los sordomudos. 

   El capo preguntó al administrador: ¿Dónde están los 20 millones que te robaste? La abogada, por señas, transmitió la pregunta al administrador, que a su vez respondió con señas: Yo no sé de qué están hablando. Y la abogada lo tradujo para el jefe: Él dice que no sabe de qué le está hablando. El mafioso sacó una enorme pistola y la colocó en la frente del interrogado gritando: ¡Pregúntale de nuevo! La abogada, le habló señas que traducían: Él te va a disparar en 10 segundos si no le dices dónde está el dinero. 

   El administrador respondió con sus señas: De acuerdo, que retire la pistola de mi cabeza... Los dólares están en un baúl enterrado en el jardín de la casa de mi novia, cuya dirección es: Calle Robles No. 639. El Capo le preguntó a la abogada: ¿Qué dijo? Y la abogada, tras unos segundos, sonriente respondió: El mudo dice, que preferiría morir antes de hablar, y además que usted es un pobre cobarde, y que no es lo suficientemente hombre para apretar el gatillo... 

Mal administrador […Ser responsables de lo ajeno]

    Suena el teléfono a las 3 de la madrugada; —¿Patrón? Habla el capataz de su hacienda —Hola ¿pasó algo? —No, nada grave patrón, sólo quería avisarle que ¡su lorito se murió! —¿Mi lorito? - Si patrón, ¡ese mismo! – Pero, ¿De qué murió? - Comió carne dañada - ¿Y quién le dio carne dañada?  - Nadie patrón, él se la comió de uno de los caballos que estaban muertos. —¿Caballos? ¿Qué caballos? - Dos de sus caballos pura sangre que se murieron de cansancio, por tener que cargar agua. -

¿Por qué cargaban agua? - ¡Para apagar el fuego! —¿Fuego, qué fuego? ¿Dónde? – En su casa patrón, una vela se cayó debajo de una cortina y prendió fuego a la casa. —¿Vela? Pero ¿Quién encendió una vela en mi casa si tiene electricidad! - Fue una de las velas usadas en el velorio - ¿Velorio? ¿Cuál velorio? - El velorio de su mamá, patroncito. Ella llegó en la madrugada sin avisar y yo le di un balazo pensando que era un ladrón - ¡ Nooooo…! ¡No puede ser! - ¡Ya, ya patrón no exagere! ¿Tanto escándalo por un lorito? 

Duro corazón 

Una parroquia descubrió que no habían recibido ni una sola donación de parte del más acaudalado del pueblo. Un voluntario fue a visitarlo y le dijo: - Hemos realizado una investigación, y nos hemos dado cuenta de que a pesar de que usted es la persona con más dinero en todo el pueblo, no ha realizado ninguna donación a la parroquia. ¿No le gustaría ayudarnos? El acaudalado lo pensó un momento y respondió: 

- Primero dígame: al realizar esa investigación, ¿descubrieron que mi madre está agonizando tras una larga y dolorosa enfermedad y que el tratamiento médico a lo largo de estos años supera todo lo que ella puede pagar? - Pues no —respondió abochornado el solicitante. 

- Segundo: ¿Descubrieron que mi hermano, un veterano de guerra, está ciego y condenado a una silla de ruedas y que es incapaz de mantener a su esposa y seis hijos? -El apenado voluntario contesta: - No teníamos ni idea. 

- Tercero: ¿Descubrieron, acaso, que el esposo de mi hermana falleció en un terrible accidente, dejándola con tres hijos y una hipoteca? El voluntario empieza a pensar una disculpa, pero el acaudalado lo interrumpe: - Y si a ellos no les he dado nada, ¿cree que se lo daría a ustedes? 

Niña sagaz: [Misa con niños]

Una niña le dice a la mamá: -Mamá, por favor, dame dos dólares para un pobre señor que no hace sino gritar en la calle...

 -Por supuesto hijita, -responde la madre, y ¿Qué es lo que grita ese pobre señor? 

- está gritando: «¡Helados…a dos dólares!».

 

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28 sept 2019 12:42