Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 25° Domingo del Tiempo Ordinario, 23 de Septiembre 2018, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 24 sept 2018 18:34 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 24 sept 2018 18:50 ]


¿Cuál es el más importante?: 

   -Soy lo más importante -dijo el fuego-; sin mí, todos morirían de frío. -Lo siento -intervino el agua-, pero lo más importante soy yo; sin mí todos morirían de sed. -No lo dirán en serio -replicó el aire-: ¿o es que pretenden compararse conmigo? Sin mí todos morirían asfixiados; más aún, ni siquiera podrían nacer. 

   Entonces vieron que Dios pasaba en silencio por aquel lugar. Y desde aquel momento, ni el agua, ni el fuego, ni el aire han vuelto a pronunciar una palabra. 

El famoso y el misionero: [Seguimos al más importante?]

 

   Todas las salas del aeropuerto estaban repletas de fans. En el vuelo llegaba uno de los cantantes de moda y todos se disputaban un espacio para poderlo ver de cerca y tocarlo. En el mismo avión viene un anciano misionero que regresa, de África, enfermo después de servir cincuenta años de trabajo y sacrificio por los demás. Al misionero sólo lo están esperando dos hermanos mayores tan enfermos como él. Ya sabemos que entregar la vida por los demás no despiertas el mismo entusiasmo, que estar en la farándula.

El olivo y la caña: [El poder de lo débil y lo humilde]

    Esopo, el conocido fabulista griego, cuenta que “una Caña y un Olivo disputaban sobre sus respectivas fuerzas. El olivo con socarronería le dijo a la caña: – «Hablas de resistir y de poder, cuando el más débil soplo de viento te bambolea y humilla.

 

   Aprende de mí, que ni aun muevo mis ramas cuando tú te doblegas.»– La mísera caña se calló y se armó de paciencia hasta que viniese el huracán más próximo. En efecto, llegado aquel, la caña se dobló como antes, mientras el olivo cayó tronchado en tierra. – Y la caña replicó: «¿Qué es lo mejor ahora, ceder o resistir?»

 

El rico y la flor: [Sólo ambición y poca humildad]

 

   Un señor muy acomodado conoció a una joven muy linda, pero con muy poca cultura. Él se enamoró de ella y para demostrarle su gran amor, le dijo a la humilde joven: - “Ala mi amor, pídeme lo que quieras, que sea lo que sea, yo te lo daré”.  Ella dijo: - Dame una flor. El rico enamorado, se conmovió y pensando le dijo: ¡Qué ternura!, ¡Cuánta humildad! ¡Nada de pretenciosa! - por eso me tienes tan enamorado! - Y le pregunta a la joven: - ¿Sólo eso? ¿Y qué flor quieres? ¿Una rosa, un clavel?  Y la muchacha le contesta: - No, yo quiero es una Flor Explorer 4 x 4 último modelo. 

Sacerdotes incógnitos: [Jesús pasó de incógnito. ¿Cómo vamos por la vida?] 

   Dos sacerdotes, que estaban de vacaciones en Hawái, deciden vestirse como turistas para pasar de incógnitos. Compran camisas floreadas y sandalias y se van a tomar el sol a la playa; en eso, una rubia despampanante en bikini pasa junto a ellos y los saluda: "Buenas tardes, padres". Los sacerdotes se quedan atónitos y, antes de volver al hotel, deciden comprarse un atuendo más deportivo: Pantalones de surfista, playera con estampados y gafas obscuras. 

   Al día siguiente, vuelven a la playa y ven a la misma rubia, con un bikini muy llamativo: "Buenos días, padres", los saluda. Y comenzó a alejarse. Uno de los padres no pudo evitarlo y dijo: - "Un momento, señorita" - "¿Si, Padre?"  - "Ciertamente somos sacerdotes, y estamos orgullosos de serlo, pero debo saber ¿cómo es posible que usted sepa que somos sacerdotes, vestidos como estamos?"  Ella replicó: yo soy la hermana Catalina, la del convento. También estoy de vacaciones.

 Buscando al “hombre virtuoso

 

   En los Estados Unidos se realizó para saber cuál era el hombre más virtuoso. Un día, los encargados del concurso recibieron esta carta: “Soy un hombre que hace quince años no entro en una cantina. Desde hace quince años no voy a un baile (aunque me dan muchas ganas), no he pisado un teatro en este largo tiempo, por más que deseo mucho ir al cine. 
   Y en estos quince años nunca me he emborrachado”. Los jueces del concurso iban a declararlo como, “El mejor hombre de la nación”, pero encontraron una nota en la carta que decía: “Dentro de cinco años saldré de la cárcel”.

 

Pregunta fundamental: [De qué discutíais por el camino?]

 

   Un argentino le dice a su amigo: “El truco esta en ser humilde, aunque tu sepas que eres lo mejor que hay en el universo”. 

Hijo pretensioso: 

   Un hijo adolescente le dijo a su padre: “Papá, cuando yo sea grande quisiera ser como tú”.  

   Y el padre orgulloso, y un tanto vanidoso porque su hijo lo quería imitar, le dijo: me parece me bien hijo…Pero dime: y ¿para qué quieres parecerte a mí? – Y el hijo le respondió: “Para tener un hijo como yo”. 

Papá pretensioso:


   Papa: ¿qué se siente tener un hijo tan inteligente, tan buen deportista, con tantas cualidades, tan bondadoso y tan capaz? - Y el papá le contesta: “¡No sé hijo, pregúntale a tu abuelo”!


Pretensiones de grandeza: [Misa con niños]

 

   A su paso por la selva, una estampida de elefantes destroza todo. Una hormiguita los sigue de cerca. Al detenerse los elefantes en un río a beber agua, la hormiguita los alcanza; voltea, ve los árboles tirados, chozas derribadas, animales muertos, puentes rotos, y les dice:  - ¡Híjole, qué destrozos hicimos ¡

 

Competencia de redes sociales: [Misa con niños]

   En una reunión de redes sociales: Facebook dice: Yo los conozco a todos. Google dice: Yo lo sé todo. Internet dice: Sin mí no son nada. - Y entonces dice la Luz: “Yo…mejor me voy…”

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