Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 29° Domingo del tiempo Ordinario, 17 de Octubre 2021, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 18 oct 2021 5:41 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía

El emperador de la China [La ambición mata] 

   Cuando el emperador Wu Ti murió en su lecho, en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados en obedecer sus órdenes. El único que lo supo fue el primer ministro Wang Mang, hombre ambicioso que aspiraba al trono. No dijo nada y ocultó el cadáver. 

   Transcurrió un año de increíble prosperidad para el imperio. Hasta que, por fin, Wang Mang mostró al pueblo el esqueleto del difunto emperador. - ¿Ven? – dijo, - Durante un año un muerto se sentó en el trono. Y quien realmente gobernó fui yo. Merezco ser el emperador. El pueblo, complacido, lo sentó en el trono, y para que fuese tan perfecto como su predecesor y continuara la bonanza y la prosperidad, el pueblo lo mató. 

 [George Washington]: “…El que quiera ser el primero, que sea vuestro servidor”


   Durante la guerra de independencia americana una compañía de soldados, con su capitán al frente, estaba construyendo un fuerte con pesados maderos. Mientras los soldados sudaban por levantar el madero que haría de dintel, el capitán manos en las caderas, les gritaba que levantaran ese madero. De repente en la distancia apareció un extraño que cabalgaba hacia el fuerte.

 

   Cuando llegó y vio la escena se dirigió al capitán y le dijo: ¿por qué no les das una mano? “Soy un oficial” fue su respuesta. El extraño se sumó al grupo de soldados y entre todos colocaron el madero. Al despedirse le dijo al capitán: la próxima vez que necesite ayuda, llámeme. Mi nombre es George Washington y soy el comandante en jefe del ejército de los Estados Unidos.

 

Reflexión: Jesús, antes que ascender escalas de triunfo, bajó los escalones para hacerse servidor de todos, hasta muerte de cruz


Como Di - Dad:


   Un día un hombre sabio, piadoso y muy servicial, clamó al cielo diciendo: -"Señor, ¿Cuál es la clave Señor para que el mundo viva en armonía?" Entonces, desde el cielo, escuchó una voz que le decía: - "Comodidad". Los misioneros que iban con él se miraban entre sí, sorprendidos, y a la vez extrañados de escuchar eso en la propia voz de Dios. El hombre sabio y piadoso preguntó de nuevo: "¿Comodidad Señor? ". Y él le respondió: Si, la clave para un mundo más humano es: “COMO DI - DAD". Es decir: ¡Así como yo os di, dad vosotros a vuestro prójimo! 

El genio y los tres deseos: [No saben lo que están pidiendo] 

   Era la hora del almuerzo cuando un vendedor, un empleado administrativo y el gerente van a almorzar. Se encuentran una lámpara mágica, la frotan y aparece un genio. – Como generalmente otorgo tres deseos, les voy a dar uno a cada uno, dice el genio. – ¡Yo primero! - dice el empleado administrativo - Quiero estar de vacaciones en el Caribe y… ¡Puff!… ¡Desaparece! y se encuentra en el Caribe. 

   Sin salir de su asombro, el vendedor grita: - ¡Ahora yo!… Quiero estar en Hawai, descansando en la playa con una top model, y con mucha cerveza y whisky. Y… ¡Puf!… ¡Desaparece! y aparecer en Hawai. – Bueno, ahora te toca a ti, le dice el genio al gerente. – Y el gerente dice: ¡quiero que esos dos vagos, vuelvan a trabajar aquí, antes de cinco minutos!!!  Moraleja: Siempre hay que dejar que el jefe hable primero. 

Misioneros pretensiosos: 

   Un sacerdote, un pastor y un rabino querían saber quién de ellos era el mejor haciendo su trabajo. Se internan en el bosque, encuentran un oso e intentan convertirlo. Más tarde se reúnen los tres. El sacerdote dice: - Cuando encontré al oso le leí el catecismo, le rocié agua bendita, se convirtió y la próxima semana hará su primera comunión.

 - El pastor dijo: yo le prediqué la palabra de Dios y el oso quedó tan sorprendido que me dejó bautizarlo. 

   Ambos voltean a ver al rabino, quien estaba en una camilla todo herido y con el cuerpo enyesado, y dice el rabino:

- pensándolo bien, yo no debí haber comenzado por la circuncisión. 

Hijo pretensioso: [La clave es el servicio, no el facilismo] 

   Un joven obtuvo su permiso de conducir. Ese mismo día le preguntó a su padre - que era rabino-, si le permitía que usara el auto de la familia. El padre lo llevó a su estudio y le dijo: - Haré un trato contigo: trae aprobadas todas tus asignaturas, estudia un poco la ley judía, córtate el cabello y luego hablaremos del auto. 

   Luego de un mes, el muchacho regresó y de nuevo le pidió a su padre que le dejara utilizar el auto. De nuevo el padre lo llevó a su estudio y esta vez le dijo: - Hijo: estoy muy contento contigo: trajiste excelentes notas y cada día te observo que estudias más la ley judía, pero... ¿recuerdas la condición de cortarte el cabello? ¿Por qué no te lo has cortado? 

   El muchacho respondió: - Papá, he estado pensando sobre ello y vi que Sansón, Moisés, Noé e incluso Jesús, llevaban el cabello largo, ¿por qué tendría yo que cortármelo? - ¿acaso no va contra el mensaje divino?
- Es cierto - dijo el rabino - pero te recuerdo que esos melenudos iban a todas partes a pie… Entonces, ¡no te presto el auto…!
 

¿A la izquierda, o la derecha?

 

   Una universitaria cursaba el último año de sus estudios en la facultad. La joven pensaba que era de izquierda y, como tal, estaba a favor de la distribución de la riqueza. Se avergonzaba de su padre que, según ella, era de derecha y estaba en contra de los programas socialistas. La mayoría de sus profesores le habían asegurado que la de su papá era una filosofía equivocada.

 

   Por lo anterior, un día ella decidió enfrentar a su padre. Le habló del materialismo histórico y la dialéctica de Marx, tratando de hacerle ver cuán equivocado estaba al defender un sistema tan injusto. Su padre, como queriendo hablar de otra cosa, le preguntó: - ¿Cómo van tus estudios universitarios? -Van bien -respondió la hija-, muy orgullosa. - Tengo promedio de 9, hasta ahora.

 

   Me cuesta bastante trabajo, no voy a fiestas, no salgo, no tengo novio y solo duermo cinco horas, pero gracias a eso voy bastante bien. Entonces el papá le pregunta: -Y a tu amiga Soledad, ¿cómo le va? - La hija respondió muy segura: -Bastante mal, Soledad no alcanza el 6, (tiene 4 de promedio). Ella se va a bailar, pasea, va a toda fiesta que haya, estudia lo mínimo, y falta bastante a clase. No creo que pase las materias. Seguro que pierde el año. El papá, mirándola a los ojos, le respondió: -Entonces habla con tus profesores y pídeles que le transfieran 2,5 de los 9 puntos tuyos a ella. 

   Esta sería una buena y equitativa distribución de notas porque así las dos tendrían 6,50 y aprobarían las materias. Indignada, ella le respondió: - ¿Estás loco papá? - ¡Me rompo la cabeza para tener 9 de promedio! ¡Te parece justo que de todo mi esfuerzo le pasen mis puntos a una perezosa que no se preocupa por su carrera? – Aunque sea mi mejor amiga no pienso regalarle mi trabajo!! Su padre la abrazó cariñosamente y le dijo: - ¡Bienvenida a la derecha! 

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