Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 29° Domingo del Tiempo Ordinario, 18 de Octubre de 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 17 oct 2020 13:57 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 17 oct 2020 13:57 ]

Al César lo que es del César: [El dinero nos puede atrapar…] 

   Un hombre fue citado para una revisión fiscal. Asustado, le pregunta a su asesor fiscal sobre cómo vestirse. -Usa harapos para que piensen que eres un mendigo, inclina la mirada al suelo y despierta compasión. Luego, fue a donde su abogado y este le dijo exactamente lo contrario.  -No dejes que te intimiden. 

   Usa tu mejor traje y tu mejor corbata. Saca pecho y no te amilanes. Confundido, el hombre va en busca del sacerdote, le cuenta los dos consejos y le pide su opinión. -Déjame contarte una historia, -dice el padre: En un árido campo hay dos conejos: uno está casi sin pelo y de muy mal aspecto, en cambio el otro tiene un pelo brillante y sedoso, el problema es que se encuentran en medio de una reserva de águilas cazadoras. 

   El hombre replicó: -Pero padre, ¿qué tiene que ver eso con el pago de mis impuestos? - ¡Que te vistas como te vistas, o te veas como te veas, igual, te van a atrapar! 

A Dios le entienden los que pueden… 

 

   Cuentan que el Cardenal Newman, después de una homilía en la que se explicaba “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”, un feligrés bastante pudiente, se le acercó y se quejó de no entenderle la homilía. Se veía que el hombre tenía fe, pero no entendía bien. El Cardenal, después de escucharlo le enseñó un crucifijo¿Qué ve usted? 

 

   El hombre respondió: una imagen de Cristo crucificado. Luego el cardenal sacó un billete de 100 dólares y lo interpuso entre el hombre y el crucifijo: ¿Y ahora, qué ve usted? Sólo el billete, respondió el hombre. Y el cardenal concluyó: “Exactamente: Cuando colocas el dinero antes que el Señor…no nos dejará ni verlo, ni entenderlo”. 

Adán y Eva: [Imagen y semejanza de Dios] 

   Dice una historia judía, -con mucho humor-, que “Dios no vistió a Adán y a Eva porque una vez vestidos habrían pedido bolsillos y, una vez que tuvieran bolsillos, pedirían dinero para llenarlos, y hubieran cambiado ser imagen de Dios, por el dinero”.Allí donde está tu tesoro, allá estará tú corazón”. 

Alejandro Magno y sus 3 deseos 

   Antes de morir, Alejandro Magno convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos: 1). –Quiero que mi ataúd sea transportado por los médicos de la época, para mostrar que ellos no tienen el poder de curar o evitar la muerte. 2). – Quiero que mis tesoros sean esparcidos por el camino hasta su tumba, para que todos puedan ver que los bienes materiales conquistados, se quedan aquí. 3).- Quiero que mis manos queden balanceándose por fuera del ataúd, a la vista de todos, para que puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías regresamos. 

Dios y el tiempo: [Colocándole trampas a Dios] 

   Un hombre le pregunta a Dios: ¿Cuánto son 1.000 años para ti? – Hijo mío, -le responde Dios-: para mí, 1.000 años, son 1 segundo. El hombre se queda pensando y luego le pregunta: Y parta ti… ¿Cuánto es 1 millón de dólares? – Y Dios le responde: para mí, 1 millón de dólares, son como un centavo. Entonces el hombre, echando cabeza, le pide a Dios: ¿Me podría regalar un centavo? Y Dios le contesta: Claro que sí, hijo…pero espérate un segundo. 

¿Cuál es tu tesoro? 

   Camina una pareja por la calle y les sale un ladrón que les grita: ¡el dinero o la vida!,- Y el caballero le dice a ella: mi vida vete con el señor. 

El rey y la pluma: [Amamos a Dios con un corazón sincero?] 

   Érase una vez un rey muy querido por todos sus súbditos, pero estaba muy enfermo y necesitaba un trasplante de corazón. Se congregaban todos ante el palacio y gritaban: Oh rey, toma nuestros corazones. El rey se emocionaba y callaba. Un buen día pidió silencio y les dijo a todos los allí congregados: Voy a tirar una pluma de ave y la persona sobre la que se pose me ofrecerá su corazón. Soltó una pluma y ésta revoloteaba de un lado para otro y todos gritaban: Oh rey, toma nuestros corazones, al mismo tiempo que soplaban para que no les cayera encima.

No adular: [Los discípulos adulan a Jesús]

   (Diógenes, Filósofo Griego que vivió en la extrema pobreza, y que de día caminaba por las calles con una lámpara encendida diciendo: “busco hombres” honestos). Diógenes estaba comiendo lentejas. Y Aristipo - filósofo griego fundador de la escuela que afirmaba que el bien estaba en el placer y el culto a los sentidos-, pasó por frente y le dijo: –– “Si aprendieras a ser sumiso al rey, no tendrías que comer lentejas”. A lo que Diógenes le replicó: –– “Más bien, si tú hubieras aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al rey”. 

Ser sabio o burro: [Preferimos ser imagen del dinero…]

   Un hombre con mucho dinero fue con su hijo a donde el filósofo Sócrates, y le pidió que se encargara de educar y hacer sabio al muchacho. El filósofo le dijo que le cobraría quinientas dracmas. Al rico le pareció mucho dinero, y le dijo a Sócrates: –– “¡Eso es mucho dinero! Por esa cantidad podría comprarme un burro”. –– Y Sócrates le respondió: “Efectivamente, le aconsejo que lo compre. Así tendrá dos burros en la casa”. 

El niño y los 2 euros: [Para misa con niños] 

   A un niño, su padre le daba dos monedas de un euro cada domingo, uno para dar en la ofrenda de la parroquia, y el otro para un helado después de la Misa. Un domingo camino de la iglesia se le cayó un euro a la alcantarilla y mirando al cielo exclamó con tristeza: ¡Dios mío, hoy te has quedado sin tu euro! 

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17 oct 2020 13:57