Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 2° Domingo de Adviento, 9 de Diciembre 2018, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 10 dic 2018 12:40 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 10 dic 2018 13:22 ]


La copa llena: [Tiempo para llenarnos de Dios]

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   Un sabio japonés, conocido por la sabiduría de sus doctrinas, recibió la visita de un profesor universitario que había ido a verlo para preguntarle sobre su pensamiento. El sabio le sirvió el té: habiendo llenado la taza de su huésped, continuó echando con expresión serena y sonriente. El profesor veía desbordarse el té con asombro, y no lograba explicarse la distracción del sabio. No pudiendo contenerse más, le dijo: – Está llena. 

No cabe más.

– El sabio imperturbable, dijo: como esta taza, tú estás lleno de tus conocimientos, opiniones y conjeturas eruditas y complejas. ¿Cómo puedo hablarte de mi doctrina, que sólo es comprensible a los más sencillos y humildes, si antes no vacías la taza? 

   La doctrina sólo es comprensible a los que se vacían, a los abiertos de corazón. Solamente los sencillos, los vacíos de todo y abiertos al Todo pueden comprender a Dios y aceptarlo como su tesoro. Para que Dios pueda penetrar en la mente y en el corazón del ser humano, necesitas vaciar tu corazón de lo que te estorba. 

Los nidos de las aves: [El Dios omnipotente, se acerca en Jesús] 

   Al llegar el verano, un hombre sabio, veía cómo las cigüeñas comenzaban a hacer sus nidos en las torres de las Iglesias. Un día, paseándose por el jardín, se encontró con el nido de un pajarito incubando sus huevos, en una pequeña ramita, al borde del camino por donde se pasaba todos los días. 

   Pudo ver cómo nacían sus polluelos. Pudo ver, cómo a cada rato, la mamá les daba de comer. Y pensaba para sus adentros: ¡Unos tan arriba, inalcanzables, ni se les puede ver; mientras que otros tan abajo, que se les podía coger con la mano y darles de ¡comer! ... 

Del luto a la alegría 
   

   En algunos lugares de Perú, y en otros lugares, los dolientes llevan ropa negra después del fallecimiento de un ser querido por uno, dos, y hasta tres años. Luego, se quitan las ropas negras y se ponen camisas de color y otra vez participan en las fiestas y bailes comunitarios. 

  Humanamente, todos llevamos una ropa de aflicción a causa de nuestros pecados. En el Adviento, Dios nos invita a despojarnos del ropaje del pecado, de la aflicción, para que nos vestirnos "con el esplendor de la gloria" que trae su nacimiento. 

Viejos compañeros: [El Adviento nos permite mostrarle los cambios al Señor?] 

   “Estaba en la sala de espera para mi primera cita con un nuevo odontólogo. Mientras me atendían, me entretuve en mirar los diplomas que se exhibían allí. Al ver el nombre completo del dentista, recordé a un chico alto y apuesto, compañero de clase en el bachillerato, que me hacía suspirar, hará eso de 40 años. ¿Será el mismo que me gustaba tanto en ese entonces? pensé. 

   Al entrar a la consulta y verlo descarté rápidamente la idea: Ya era demasiado mayor para haber sido mi compañero. ¿Estaba lleno de arrugas, calvo y barrigón…o sería? Intrigada, al terminar la consulta le pregunté si había asistido al colegio Americano. 

   Sí, claro, me respondió él, sorprendido. “En que año te graduaste?”, le pregunté entusiasmada. “En 1969”, me contestó. “Ah!, entonces, estabas en mi clase”, exclamé muy contenta. Allí fue cuando él me miró de cerca, y luego me preguntó con una sonrisa: “Ah, ¿sí? ¿Y qué materia dictabas tú?” 

El león más feroz. [Juan Bautista llama y llama a la conversión, y nadie hace caso…] 

   Un circo llega a la ciudad. El dueño empieza a anunciar por todas partes: -Damas y caballeros, vengan a ver al león más feroz del mundo, ¡solo por 50 dólares!  Pero nadie hacía caso, así que bajó el precio: -Damas y caballeros, vengan a ver al león más feroz del mundo, ¡solo por 30 dólares!  Sin embargo, ninguna persona se acercaba, y así fue bajando el precio a 20, 10, 5 dólares... pero nada. 

   Entonces el dueño anunció: -Damas y caballeros, vengan a ver al león más feroz del mundo, ¡totalmente gratis! Como era de esperarse, el circo se llenó hasta reventar. De pronto el tipo clavó estacas alrededor de la entrada, y comenzó a gritar: -La salida a 100 dólares… porque dejaremos libre al león! 

Loro convertido [Nunca es tarde para la conversión] 

   Ricardo recibió un loro por su cumpleaños; era un loro adulto, de muy mala actitud y vocabulario. Cada palabra que decía estaba adornada por alguna palabrota, y siempre de muy mal genio. Ricardo trató, desde el primer día, de corregir la actitud del loro, diciéndole palabras bondadosas y con mucha educación. Le ponía música clásica y siempre lo trataba con mucho cariño. 

   Llegó un día en que Ricardo perdió la paciencia y gritó al loro, el cual se puso más grosero aún, hasta que, en un momento de desesperación, Ricardo metió al loro en el congelador. Por un par de minutos aún pudo escuchar los gritos del loro y el revuelo que causaba en el compartimento, hasta que de pronto, todo fue silencio. Luego de un rato, Ricardo arrepentido y temeroso de haber matado al loro, rápidamente abrió la puerta del congelador. 

   El loro salió y con mucha calma dio un paso al hombro de Ricardo y dijo: - "Siento mucho haberte ofendido con mi lenguaje y actitud, te pido me disculpes y te prometo que de ahora en adelante cambiaré mi comportamiento". 

   Ricardo estaba muy sorprendido del tremendo cambio en la actitud y el lenguaje del loro. Estaba a punto de preguntarle qué lo había hecho cambiar de esa manera, cuando el loro continuó: - ¿te puedo preguntar una cosa? ...- Sí. ¡¡Claro!! – le contestó Ricardo - ¿Puedo saber qué fue lo que te hizo el pollo que está congelado?

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