Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 3° Domingo del Tiempo Ordinario, 27 Enero 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 28 ene 2019 5:28 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 28 ene 2019 5:30 ]


El pájaro cautivo [Jesús vino a anunciar la libertad] 

   Cierta vez un mercader tenía enjaulado un pájaro originario de la India. Como a pesar de mantenerlo cautivo, sentía aprecio por él, le dijo: - Partiré de viaje a tu tierra natal. ¿Quieres que te traiga algo de allí? – El pájaro respondió: Ya que no estás dispuesto a darme la libertad, visita la selva en que nací y anuncia a mis hermanos que me tienes cautivo. El mercader así lo hizo y, apenas les dio la noticia, un pájaro silvestre semejante al que retenía en la jaula cayó al suelo y quedó inmóvil. 

   El comerciante pensó que debía ser un pariente de su ave y se sintió triste por haberle causado la muerte. De regreso al hogar, el pájaro le preguntó si traía buenas noticias de la India. - Me temo que no- respondió el mercader-. Uno de tus parientes sufrió un colapso y cayó a mis pies cuando le dije que te tenía en cautiverio. Apenas dijo estas palabras, el ave tambaleó y se desplomó en el fondo de la jaula. 

   “La noticia de la muerte de su pariente también lo ha afectado”, -pensó el mercader. Y entristecido, recogió al pájaro y lo depositó con cuidado en el marco de la ventana. De inmediato, el ave revivió y voló al árbol más cercano. El pájaro dijo: Lo que creías una tragedia era un mensaje que me enviaba mi hermano. Él me indicó la manera de escapar de ti. Y se alejó volando, libre al fin. (¿De qué estamos presos? ¿Qué nos tiene cautivos?)

Donde hay caridad y amor

 

   Un discípulo de San Francisco de Asís le pedía: "Hermano Francisco, enséñame a predicar". 


   Y San Francisco le llevaba a visitar a los enfermos, a ayudar a los niños, y a dar comida a los pobres. Juntos recorrían las calles de Asís haciendo el bien a todos. 


   El discípulo le preguntaba: ¿pero ¿cuándo me vas a enseñar a predicar? Francisco le contestó: "hermano, hemos predicado todo el día con el ejemplo y con obras".

 

Tanta quejadera: […Los compromisos con Dios no son fáciles] 


   Un joven, una vez quiso ingresar a un monasterio muy estricto. El Abad le dijo que él debía permanecer silencioso en oración y en trabajo, y que a los monjes solo se les permitía decir dos palabras cada dos años. Después de los primeros dos años el hermano novicio tocó a la puerta del Abad y el Abad le preguntó: ¿cuáles son sus dos palabras? El hermano dijo: “Comida mala”.

   “Bueno, hermano”, le dijo el Abad, “debes recordar que solamente puedes decir otras dos palabras dentro de dos años”. 

   Pasaron dos años y el Abad llamó al hermano y le preguntó cuáles eran sus dos palabras. “Cama dura”, dijo él. “Bueno, hermano”, le dijo el Abad, “ten paciencia y espérate otros dos años más”. Dos años después el Abad le dijo al descontento hermano que él podía decir sus dos palabras. La respuesta del hermano fue: “Me voy”. El Abad le dijo: “No me sorprende, hermano, desde que llegaste no has dejado de quejarte”.

 Hoy se cumple esta escritura: [No es interpretación a ciegas, ni literal] 

   Un hermano, bastante fanático, le gustaba resolver problemas difíciles, abriendo al azar la Biblia, colocando su dedo con los ojos cerrados en cualquier página, y tomaba lo que leyera como una orden directa de Dios. Una vez este hermano decidió aplicar su método. Abrió la Biblia y colocó su dedo al final de Mateo 27:5, donde se lee: "Salió, y fue y se ahorcó."  

   Él cerró rápidamente la Biblia y después de orar, volvió a abrirla. Esta vez señaló justamente la última parte del Lucas 10:37, donde dice: "Ve, y haz tú lo mismo."  El hermano, sorprendido y con cierta molestia por lo que leía, repitió la operación. Esta vez señaló justamente la última parte de Juan, 13:27, que dice: "Lo que vas a hacer, hazlo pronto."  Desde ese momento, el hermano dejó de practicar dicha costumbre. 

Golpe a la libertad: [Anunciar la libertad, pero respetándola] 

   Un joven salió corriendo de un edificio a la calle gritando de felicidad por su libertad recién adquirida. Agitando locamente los brazos, sin querer, golpeó a un anciano en la nariz, quien al perder el equilibrio cayó bruscamente al suelo. El anciano tambaleándose se levantó, le puso la mano sobre el hombro al joven y le dijo: Escúcheme joven amigo: su libertad es algo magnífico, no cabe la menor duda, pero recuerde bien esto: ¡su libertad termina donde comienza mi nariz ¡ 

¡Ay de los perezosos!: [Y Jesús comenzó a predicar el Reino de Dios]  

  Al comenzar, bastante tarde, la jornada laboral, dos amigos dialogaban: 

   Oiga…- la situación económica está muy mal, y hay muchas cosas que le hacen daño a la sociedad, ¿cierto? Sí, estoy de acuerdo, replicó el otro. 

   Y dime…- De lo que más nos hace daño… ¿Qué quisieras dejar?: 

   Yo?... - la pereza…Ah, muy bien…Y ¿Cuándo?: más tardecito…!

Profecía, para niños [Hoy se cumple esta Escritura] 

   Unos niños conversaban y uno le pregunta al otro ¿cómo sabes que una profecía se ha cumplido? y el niño le contestó: cuando mi mamá me dice: “Te lo dije”.  

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