Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 4° Domingo de Adviento, 23 de Diciembre 2018, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 23 dic 2018 17:02 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 23 dic 2018 17:41 ]



El sueño de María: [Una historia que toca el alma]

   Le dice María a José: Tuve un sueño, José.... no lo pude comprender, realmente no, pero creo que se trataba del nacimiento de nuestro Hijo; creo que sí…era acerca de eso. La gente estaba haciendo los preparativos con seis semanas de anticipación. Decoraban las casas y compraban ropa nueva. Salían de compras y adquirían costosos regalos. Era muy peculiar, ya que los regalos no eran para nuestro Hijo. 

   Los envolvían con hermosos papeles y los ataban con preciosos moños, todo lo colocaban debajo de un árbol. Si, un árbol, José, dentro de una casa. Esta gente estaba decorando el árbol también. Las ramas llenas de esferas y adornos que brillaban. ¡Había una figura en lo alto del árbol, me parecía ver una estrella o un ángel, oh! Era verdaderamente hermoso. Toda la gente estaba feliz y sonriente. Todos estaban emocionados por los regalos; se los intercambiaban unos con otros, José, pero, no quedó ninguno para nuestro Hijito. 

   Sabes José, creo que ni siquiera lo conocen, pues nunca mencionaron su nombre; ¿no te parece extraño que la gente se meta en tantos problemas para celebrar el cumpleaños de alguien que ni siquiera conocen? Tuve la extraña sensación de que, si nuestro Hijo hubiera estado en la celebración, hubiese sido un intruso solamente. 

   Todo estaba tan hermoso, José y todos tan felices, pero yo sentí enormes ganas de llorar. Viendo ese árbol, era como si mi corazón me dijera que, en un árbol, pero sin decorar, iba a morir nuestro hijito. ¡Qué tristeza para nuestro niño Jesús, que, en su propia fiesta de cumpleaños, no es querido ni deseado, y no recibe ni un regalito! ¿Pero sabes José? Estoy contenta porque sólo fue un sueño. ¡Qué terrible José, si esto fuera realidad!!! 

El niño más feliz [Los bienes invisibles: Amor, ternura, paz, cariño y perdón]

   Tomás es un niño de siete años que vive con su mamá, una pobre costurera, en su solo cuarto, en una pequeña ciudad de Irlanda. La víspera de Navidad, en su cama, el niño espera ansioso, la venida del niño Dios. Según la costumbre de su país, el niño Dios habrá colocado en la chimenea una media grande llena de regalos para abrirla en la mañana del día siguiente. Pero su mamá sabe que no habrá regalos de Navidad para Tomás por falta de dinero. 

   Para evitar su desilusión, le explica que hay bienes visibles, que se compran con dinero, y bienes invisibles, que no se compran, ni se venden, ni se ven, pero que lo hacen a uno muy feliz como el amor, el cariño, el cuidado y la ternura de la mamá. Al día siguiente, Tomás despierta, corre a la chimenea y ve que su media está vacía. La recoge con emoción y alegría, y se la muestra su mamá: "Mamá, mamá ¡está llena de bienes invisibles!", le dice, y se le ve feliz. 

   Por la tarde Tomás va al salón parroquial donde se reúnen los niños, cada cual mostrando orgulloso su regalo. "¿Y a ti, Tomás, ¿qué te ha traído el niño Dios?". Tomás muestra feliz su media vacía: "¡A mí me ha traído bienes invisibles!", contesta. Los chicos se ríen de él. Entre ellos Federico un niño consentido quien tiene el mejor regalo, pero no es feliz. Por envidia sus compañeros le hacen burla porque su lindo auto a pedal no tiene reversa, y enfurecido destruye el valioso juguete. 

   El papá de Federico se aflige, y se pregunta cómo podría darle gusto a su hijo. En eso ve a Tomás sentado en un rincón, feliz con su media vacía. Le pregunta: "¿Que te ha traído el niño Dios?": "A mí, bienes invisibles", contesta Tomás ante la sorpresa del papá de Federico, y le explica que no se ven, ni se compran, ni se venden, como el amor de la mamá. El papá de Federico, entre lágrimas, comprendió que tantos regalos visibles y vistosos no habían logrado la felicidad de su hijo. Tomás había descubierto, gracias a su abnegada madre, los regalos que verdaderamente valen.

Religiosa ejemplo de fe: [Imitemos la fe de María]

    Una monjita iba por carretera y el carro comienza a jalonar. Se estaciona, se baja y levanta el capó, pero se da cuenta que no entiende de mecánica y lo cierra. Pasa un señor en su furgón. Lleva prisa, pero decide parar y ayudarla. ¿Qué pasó hermanita? - Vera usted; ¡venía de lo mas bien y comenzó a toser y a toser, y se paró...! El señor va directo al tanque de la gasolina introduce un palo; sale seco. Mire hermanita, ni olor a gasolina tiene el tanque. 

   La hermana se lleva la mano a la cara y dice: ¡hay me olvidé! Viera, me dijeron en el colegio que llenara el tanque y se me olvidó. El señor le dice: - mire, tengo manguera, pero necesito un recipiente. Tiene alguna cosa… lo que sea… un termo…lo que sea. La hermana va al baúl del carro, pero se regresa avergonzada y le dice: mire: tengo, ¡pero no tengo! - como así hermanita! Cualquier recipiente sirve. Se dirige al baúl, lo abre. 

   La vergüenza de la monjita era porque se trataba de una vacenilla. El señor muy caballero, le dice: hermana esto sirve. El señor llena la vacenilla de gasolina y la hermanita le dice: usted ya ha hecho mucho por mí; yo me encargo de echarle al tanque. ¿Segura hermanita? Si, vaya con Dios. Mil gracias. Se queda sola y cuando la está echando al tanque pasa un señor en un camión, se queda mirando y no lo puede creer. Para al lado, baja el vidrio y le dice: hermanita, ¡está bien que tenga fe, pero no es para tanto…! 

Niño estratega […Y todo por un regalo de navidad]

   El pequeño Ramoncito quien tenía 9 años y era hijo único le preguntó a su mamá: ¿mamá cuando llega papá de viaje? La mamá le dijo: lleva apenas unos días creo que le tomará otra semana de trabajo y regresará. Ramoncito vuelve a preguntar ¿Mamá y si jugamos que yo soy papá mientras el regresa? Bueno mi amor, no veo por qué no.  Y comienza ella preguntando ¿querido que quieres de almuerzo? Hamburguesa con papitas fritas, responde Ramoncito, ella pensó: le seguiré la corriente. 

   Llegó la hora del almuerzo, le sirvió la hamburguesa y las papas. El niño se paró y dijo: voy a hacer la siesta. Que siesta ni que siesta, tienes que ir al colegio. ¿Pero si soy tu esposo y estamos jugando no? Si, y seguiremos jugando, pero cuando vuelvas del colegio. Al regresar del colegio el niño no ha olvidado el juego y le dice a su mamá: querida ya llegué; mis onces por favor. Claro querido…y así hasta la noche. 

   Querido, dice la mamá: ve a cepillarte los dientes y te acuestas. El niño va, se cepilla; luego va y se acuesta en la cama de los papás. ¿Pero no te dije que fuera y te acostaras? 

    Querida, yo soy el hombre de la casa y esta es mi cama, además de noche es cuando se ventilan las cosas importantes, así que vamos a hablar como hacen los matrimonios ven y acuéstate. 

   La mamá, entre desconcertada y molesta, pensando, ¡¡¡qué le habrán enseñado en el colegio…!!! Pensó: me va a tocar mandarlo a dormir con la cola caliente…no obstante decide averiguar y acostarse. Se acuesta y el niño en su papel de hombre de la casa se acomoda y mirando a su mamá le dice: querida se acerca navidad, ¡¡¡qué tal si le compramos la bicicleta al niño!!! 

María, ejemplo de fe:

 

   Va pasando la primavera y aún no ha caído una sola gota. El párroco del pueblo tiene la feliz ocurrencia de convocar a todos a una rogativa para pedir la lluvia. 


   Están todos reunidos en el templo y el sacerdote, en tono de pesadumbre y lamento dice: -¡Ah, hombres de poca fe! Estamos reunidos para rogar que llueva y ninguno de ustedes ha traído paraguas.

 

Madres orgullosas: […Y sus niños, creciendo en santidad y en verdad] [Para niños]

 

   Van dos niños mentirosos caminando por la calle y uno le dice al otro: - Mi papá hizo una escalera que llega al Sol. El otro niño dice: - Mí papá encendió un cigarro con el Sol. - ¡Mentira! ¿Y cómo lo hizo? - ¡Pues se subió en la escalera que hizo tu papá!

Pez en el agua: [Juan Bautista y el niño Jesús. Encuentro de dos humildes] [Para niños]

   Se encuentran dos madres que presumían de sus hijos. Una le dice a la otra: - Mi hijo es gerente de una empresa transnacional. Se encarga de negocios importantes. Su nuevo puesto le ha caído como anillo al dedo. ¿Y el tuyo qué hace? - El mío se mueve como pez en el agua. - ¿Sí? ¿Qué hace? – Nada.

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