Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 6° Domingo de Pascua, 26 de Mayo 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 27 may 2019 5:44 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 27 may 2019 6:29 ]

“Eslabones en el Único y Divino Legado del Amor”

Me voy y vuelvo a vuestro lado” 

   En Polonia vivía un rabino muy famoso y un turista católico que había oído hablar de su santidad y de su sabiduría decidió hacerle una visita. Le sorprendió mucho que la casa del rabino fuera sólo una habitación, limpia y ordenada, que sólo tenía un catre, una mesa, dos sillas y unos libros. 

   ¿Rabino, le preguntó el turista, dónde están los muebles? El rabino le contestó con la siguiente pregunta, ¿y dónde están los suyos? ¿Mis muebles? Yo sólo soy un turista, estoy aquí de paso.  El rebino, le contestó: Yo también estoy de paso.

"Taita Dios me escuchó". [Confianza en Dios: Un relato del Perú] 

   Un sacerdote misionero estaba visitando su enorme parroquia en los Andes. La mejor forma de llegar a ciertas partes de la parroquia era a caballo. Una vez, cerca del ocaso del sol, el sacerdote perdió el camino y no podía encontrar el rumbo. En vez de arriesgarse por el frio, decidió dar libertad al caballo con la esperanza que encontraría protección de la noche helada.     Después de unas horas, vio algo agradable. En la distancia, había una choza con la lámpara encendida. Esto no era común porque la gente nativa se acostaba pronto para levantarse muy temprano. Cuando el sacerdote se acercó a la choza, un hombre salió. “Padre, padrecito,” le exclamó, “sabía que iba a venir.” Sorprendido, el sacerdote le preguntó cómo lo sabía. 

      El hombre le dijo, “Mi mamá ha estado rezando todo el día para viniera un sacerdote. Ella está agonizando.” El padre entró, confesó a la mujer y le dio la unción y Comunión. La señora habló suavemente estás últimas palabras: 

“Taita Dios me escuchó, ahora puedo morir en paz”. 

Cena de despedida: [Quien permanece en mí, da mucho fruto] 

   Al párroco le estaban haciendo su cena de despedida por 25 años de trabajo en una Parroquia. Un político miembro de la comunidad fue invitado para dar un breve discurso. Como el político tardaba en llegar, el sacerdote decidió decir unas palabras para llenar el tiempo: - Mi primera impresión de la Parroquia, la tuve con la primera confesión que me tocó escuchar. 

   Pensé que me había enviado el Obispo a un lugar terrible, ya que la primera persona que se confesó me dijo que había robado un televisor, que había robado dinero a sus padres, había robado también en la empresa donde trabajaba, además de tener aventuras con la esposa de su jefe. También en ocasiones se dedicaba al tráfico y a la venta de drogas.  

   El Padre continuaba: - Me quedé asombrado, asustadísimo. Pero cuando transcurrió un tiempo, fui conociendo más gente y vi que no eran todos así, vi una parroquia llena de gente responsable, con valores, comprometida con su fe. Y así he vivido los 25 años más maravillosos de mi sacerdocio. 

   Justamente en este momento llego el político, por lo que se le dio la palabra. Por supuesto, pidió disculpas por llegar tarde y empezó a hablar diciendo: - Nunca voy a olvidar el primer día que llego el padre a nuestra parroquia. De hecho, tuve el honor de ser el primero que se confesó con él.

Las tres cartas: [Consejos a la despedida] 

   Un servidor público recién nombrado que estaba instalándose en su nueva oficina, al sentarse ante su escritorio por primera vez, descubrió que su predecesor le había dejado tres sobres con instrucciones que debería abrir únicamente en tiempos de angustia. No habían pasado muchos días antes que el hombre entrara en conflicto con la prensa, así es que decidió abrir el primer sobre. La nota decía: «Échele la culpa a su predecesor». 

    Y eso fue lo que hizo. Durante un tiempo todo anduvo bien. Pero unos pocos meses más tarde, de nuevo estaba en problemas, así es que procedió a abrir el segundo sobre. La nota decía: «Reorganícese». Y eso fue lo que hizo. 

   Eso le permitió disponer de más tiempo. Pero debido a que en realidad nunca había resuelto ninguno de los asuntos que estaban complicándole la vida, volvió a tener problemas, y esta vez, peores que nunca. De modo que, desesperado, abrió el último sobre. La nota decía: «Vaya preparando tres sobres». 

   El Señor nos abrió su corazón y grabó en el nuestro, la clave para no fracasar: “Permaneced en mi amor” 

Ultimo deseo [Como eslabones de permanencia en el legado del amor de Cristo] 

   En el velatorio del padre, el hijo menor dice: -Ahora tendremos que hacer realidad la última voluntad de papá: ser enterrado con un millón de dólares. El hijo mediano dice: -Si, pero sólo pondremos 750.000 porque hay que descontar el 25% de gastos. El hijo mayor apunta: -Tendremos que deducir también el 16% de IVA. La viuda entra a la conversación diciendo: -¡Basta ya! Su padre no merece tanto regateo. Haremos lo siguiente: ¡Lo enterraremos con la tarjeta de crédito y que él gaste cuanto quiera! 

La última voluntad: […No tengan miedo…Para misa con niños] 

   Estaba un condenado a muerte en la silla eléctrica y le pregunta el verdugo: -¿Cuál es tu último deseo? – Y el condenado responde: Que todos nos tomemos de la mano… 

Morir cantando: [Para misa con niños] [La despedida del Señor…] 

   Le dicen a un condenado a muerte:

 – ¿Cuál es su última voluntad? – Y el condenado responde: Cantar una canción hasta que se acabe. 

– Concedido… empiece…

– Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña…Dos elefantes…Tres elefantes…

Maestro chino y la obediencia […Si guardáis mis palabras]

 

   -Maestro, ¿a qué debo hacer caso primero, a mi cuerpo, a mi mente o a mi corazón? - ¡A mí!, mi pequeño saltamontes.

 

Que no tiemble vuestro corazón:


   Está una niña en la casa del terror y un fantasma le pregunta: 

 

- ¿Te doy miedo? 

 

- ¡No, gracias! - Ya tengo mucho…

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