Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, 6° Domingo de Pascua, 9 Mayo de 2021, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 11 may 2021 18:25 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 11 may 2021 18:26 ]

Totalmente pagado 

   Una tarde, un pequeño se acercó a su madre que preparaba la cena en la cocina y le entregó una hoja de papel en el que había escrito algo. Después de secarse las manos y quitarse el delantal, ella leyó lo que decía: Cortar el pasto del jardín: 10.000. Por asear mi habitación esta semana: 20.000. Por ir al supermercado en tu lugar: 20.000. Por cuidar a mi hermanito mientras ibas de compras: 20.000. Por sacar la basura toda la semana: 10.000. Por traerte buenas notas: 50.000. Total adeudado: $130.000. El caso es que la madre lo miró fijamente, mientras él esperaba que le pagara. 

   La madre tomo el lapicero y al reverso de la misma hoja escribió: Por llevarte nueve meses en mi vientre y darte la vida: Nada. Por tantas noches de desvelos, curarte, llevarte al hospital, trasnocharme y orar por ti: nada. Por los problemas, angustias, preocupaciones y el llanto que me has causado: Nada. Por la comida, ropa y juguetes: Nada. Total a pagarme: Nada. Cuando el niño terminó de leer lo que le había escrito su mamá, tenía los ojos llenos de lágrimas. La miró a los ojos y le dijo: Te amo mucho mamá! Luego tomó un lapicero y escribió con letra muy grande: Totalmente pagado. 

Moraleja: El amor viene de Dios, a Dios debe volver y nunca se podrá pagar. 

Corazón de oro. 

   Un monje andariego se encontró, en uno de sus viajes, una piedra preciosa y la guardó entre sus cosas. Un día se encontró con un viajero y al abrir el bolso para compartir sus provisiones, el viajero vio la joya y se la pidió. El monje se la dio sin más. El viajero se alejó contento con el regalo que le podía solucionar todos sus problemas. Sin embargo, días más tarde fue en busca del monje y cuando lo encontró le devolvió la piedra preciosa y le dijo: quiero que me des algo más valioso que esta piedra y que todas las joyas. Dame, por favor, lo que te permitió dármela a mí… “Dame tu corazón de oro” 

El otro también toma. [En nombre del amor, hasta se miente]. 

   Una muchacha le decía a su novio que no quería casarse con él, porque le gustaba tomar y era muy borracho, pero él le prometía y le prometía que cambiaría, dado el gran amor que le tenía. Le decía: “Te juro que seré otro hombre…TLe juro que seré otro hombre”, y en fin la convenció de casarse.  Se casaron y a los dos días de matrimonio llegó borracho, y ella, totalmente desilusionada, le dijo: “tú me prometiste que cambiarias, que de casado no tomarías más, y me juraste que definitivamente, serias otro hombre”, a lo que él le responde: “Sí, pero lo que pasa es que al otro hombre también le gusta tomar”. 

Amor fingido 

   Un ladrón me dijo: “Dame todo lo que traigas”. Le dije: “Traigo el corazón roto”. Me miró a los ojos, nos abrazamos y lloramos…Fue algo hermoso”- Y mientras me abrazaba me robó la billetera y el celular. 

Amor a la fuerza no es amor

 

   Una muchachita de apenas doce años admitió calmadamente a sus papás que un niño de su clase la había besado. – ¿Cómo sucedió eso? Preguntó, muy enojada y asombrada su mamá. –Y la pequeña señorita confesó: ‘No fue fácil… - pero tres niñas me ayudaron a agarrarlo”. 

Propuesta de matrimonio: [Para misa con niños] 

   Un niño de siete años le dice a una niña de 6 anitos: ¿Te quieres casar conmigo? – La niña le responde: No puedo…En mi familia nos casamos entre nosotros…Mi abuelo se casó con mi abuela, mi tío con mi tía, y mi papá con mi mamá….! 

Madre, sólo hay una: [Por el día de la madre]

 

   La maestra les manda de tarea a todos los niños que escriban una poesía que termine con la frase: “Madre solo hay una”. Al día siguiente: - A ver Pedrito, ¿que escribiste? Con la mano hacia el cielo dice: “Yo le escribo al ser más adorado, porque me cuida cuando estoy resfriado, y si debo decir cosa alguna, la digo con entusiasmo: “Madre solo hay una”. - Bien Pedrito!… A ver tú Carlitos. Con la mano en el pecho dice: “Con sincero sentimiento, me siento muy halagado, porque tú, madre, tú me has alimentado… tu eres mi sol, tu eres mi luna, por eso te digo: “Madre solo hay una”. - Muy Bien! - Ahora tú, Jaimito.

 

   Con la mano detrás de la cabeza dice: Madre, ayer, cansada y con sed te vi llegar del trabajo, y aun así, me arropaste entre tus brazos; llamaste luego a papá y me pediste un encargo: hijo de mi corazón, tráeme las dos cervezas que metí al congelador, y al abrir la puerta yo, le contesté con amargura: de las dos que me pediste… “!Madre…sólo hay una¡”.

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11 may 2021 18:25