Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Domingo de Pentecostés, 23 de Mayo 2021, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 27 may 2021 16:38 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 31 may 2021 5:33 ]

Dejar que Dios llegue a nosotros: [Despiertos ante el Espíritu] 

   Un feligrés le preguntó al sacerdote: ¿Qué puedo hacer para llegar a Dios? Y el sacerdote, a su vez, le preguntó: ¿Puedes hacer algo para que cada mañana salga el sol? - Un tanto enojado el feligrés le contestó: ¿De qué sirven, entonces, tantas predicaciones y tanta insistencia en la oración? ...Y el sacerdote le respondió: “Para que estés despierto cuando salga el sol”. 

El sabio y la piedra: [El Espíritu es el maestro interior, el maestro del corazón].

 

   Un sabio estaba un día sentado a la orilla de un río con sus alumnos; sacó del agua una piedra hermosa, dura, redonda y la rompió. Su interior estaba completamente seco. Esta piedra llevaba años dentro del agua, pero el agua no había penetrado en ella. Luego les dijo a sus alumnos: “lo mismo ocurre con los cristianos. Decimos tener el Espíritu, pero tal vez por dentro estamos secos”. 

Llenar de agua un colador [Habitar en las fuentes del Espíritu] 

   Cierta vez, una mujer visitó a un maestro y le preguntó ¿cómo llenar su alma de espiritualidad? El maestro le dio un colador y una taza, y fueron juntos a una playa cercana. Se pararon sobre una pequeña roca. El maestro le dijo: Muéstrame ¿cómo llenarías el colador con agua? Ella se inclinó y comenzó a llenarlo con la taza, per el agua siempre se salía - ¿Cómo se hace? – preguntó. - El maestro tomó el colador y lo arrojó al mar. El colador flotó un instante y después se hundió. –Ahora está lleno de agua y así permanecerá-le dijo -. “Ese es el modo de llenar un colador con agua y también de llenar tu corazón con el Espíritu. Sólo se logra arrojándose en la inmensidad de su divino amor”.

Todos necesitamos del Espíritu.

 

   En Rode Island, está la comunidad de las Hermanas de Jesús Crucificado, en la que cada hermana tiene un problema físico: la superiora es ciega, otras son sordas, otras parapléjicas. Pero cada religiosa edifica a otra y recibe ayuda en su necesidad. La que ve, guía a la ciega; las que pueden caminar llevan de la mano a las cogitas; la que oye, le explica a la sorda. El defecto de una, se vuelve oportunidad de ayuda para la otra.. Moraleja: La vida del Espíritu fluye en la comunidad porque nadie puede gloriarse de ser perfecto, nadie puede gloriarse de no necesitar a nadie.

 

Lápiz perdido [Si nos falta el “Aliento” (Spíritus), no tendremos Vida]

    Lápiz perdido = No lápiz.- No lápiz = No apuntes.-  No apuntes = No estudio.- No estudio = No graduación.- No graduación = No trabajo.- No trabajo = No dinero.- No dinero = No comida.- No comida = Flaco.- Flaco = Feo.- Feo = No amor.- No amor = No matrimonio.- No matrimonio = No hijos.- No hijos = Solo.- Solo = Depresión.- Depresión = Enfermedad.- Enfermedad = Muerte .- LECCIÓN:.- No pierdas tu lápiz porque MORIRÁS!

La superiora del Espíritu Santo: 

  Cierto día el papa, San Juan XXIII visitó un hospital a cargo de religiosas, denominado “Archi hospital del Espíritu Santo”. Al llegar, la superiora, toda nerviosa y muy emocionada, besó atropelladamente su anillo doblando la rodilla y sólo acertó a presentarse con estas palabras: -Santidad, soy la superiora del Espíritu Santo. Con una sonrisa ante tan original presentación y para apaciguarle los nervios, le respondió chistosa y afectuosamente: -¡Qué suerte tiene, hermana! Yo sólo he podido llegar a ser vicario de Cristo. 

Hermanos en el Espíritu: 

   Había dos hermanos de una iglesia. Uno de ellos trabajaba en una carnicería. Llegó otro hermano a la carnicería y le dijo al de la carnicería: "Hermano, ¿me fía dos kilos de carne?" Este le contestó, "No puedo." Le dijo el otro: "¿Pero, acaso no somos hermanos?" El carnicero le contestó, "Si, somos hermanos en el Espíritu, pero no en la carne." 

El empujoncito: 

   Un millonario hace una fiesta en su mansión, y en un momento para la música y mirando hacia la piscina donde criaba cocodrilos australianos, dice: Quien logre cruzarla y salir vivo al otro lado, ganará todos mis autos... ¿Alguien se atreve? Espantados, los invitados permanecen en silencio y el millonario insiste: El que se lance a la piscina, logre cruzarla y salir vivo al otro lado, ganará todos mis autos y mis aviones... ¿Alguien se atreve? 

   El silencio impera y una vez más, ofrece: El que se lance a la piscina, logre cruzarla y salir vivo al otro lado, ganará todos mis autos, mis aviones y mis mansiones. En este momento, alguien salta a la piscina. La escena es impresionante. Una lucha intensa, el hombre se defiende como puede, agarra la boca de los cocodrilos con pies y manos, tuerce la cola de los reptiles... ¡DIOS MÍO...! Mucha violencia y emoción. Después de algunos minutos de terror y pánico, sale el valiente hombre, lleno de arañazos, hematomas y casi muerto. El millonario lo felicita y le pregunta: ¿Dónde quiere que le entregue los autos, los aviones y las mansiones?  Gracias, pero no quiero sus autos, sus aviones ni sus mansiones. Impresionado, el millonario pregunta: Pero ¿qué quiere entonces? Y el hombre le respondió: yo solo quiero saber quién fue el que me empujo. 

No se pude esconder lo que es evidente: 

   Un contrabandista solía cruzar la frontera todos los días con unos canastos llenos de paja sobre un burro. Él admitía ser un contrabandista. Cuando volvía a casa por las noches, los guardias de la frontera lo registraban una y otra vez, cernían la paja, la sumergía en el agua e incluso la quemaban de vez en cuando. Mientras tanto la prosperidad del contrabandista aumentaba visiblemente. Un día se retiró y fue a vivir en otro país, donde, unos años más tarde, lo encontró uno de los aduaneros y le preguntó: ahora sí lo puedes decir, ¿qué pasabas de contrabando que nunca pudimos descubrirlo? – él respondió: yo pasaba burros. 

La Santísima Trinidad. [Para misa con niños] 

   Un día la abuela regañó a su nieto y le dijo: “No sabes nada de catecismo”. El niño le contestó: “Lo sé todo”. “Sí, sí”, dijo la abuela, “¿qué sabes tú de la Santísima Trinidad?”. “Pues la Trinidad son tres insistió el niño el Padre, el Hijo y “el pájaro”

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