Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Solemnidad de La Sagrada Familia, 29 de Diciembre, 2019, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 31 dic 2019 10:52 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 4 ene 2020 10:08 ]

El cielo brilla en la familia. [No hay nada como la familia. ¡Valorémosla!]

 

   Una niña de ocho años, en una pequeña composición para la escuela, describió cómo era su familia. El escrito decía: “En mi casa hay dos habitaciones, dos hamacas, una ventana pequeña y un gato blanco. En mi casa sólo comemos juntos en la noche, cuando mi papá regresa a casa con una bolsa llena de panes y de pescado seco. En mi casa todos somos pobres, pero mi papá tiene los ojos azules, mi mamá tiene los ojos azules, mi hermano tiene los ojos azules y también el gato tiene los ojos azules. Cuando estamos todos reunidos en la mesa para iniciar la comida, mi casa se parece al cielo”.

Las edades de una hija: 

   A los 4 años: Mi mamá puede hacer cualquier cosa.  A los 8 años: Mi mamá sabe muchísimo. A los 12 años: Mi mamá realmente no lo sabe todo. A los 14 años: Naturalmente mi mamá no tiene ni idea sobre esto. A los 16 años: Mi madre, pero ¿qué podrá saber ella? – A los 18 años: ¿Esa cucha? Pero si se crio con dinosaurios. A los 25 años: bueno, puede que mamá sepa algo del tema. A los 35 años: ¡Antes de decidir, me gustaría saber qué opina mi mamá! A los 45 años: Seguro que mi madre me puede orientar. A los 55: Qué hubiera hecho mi madre en mi lugar. A los 65 años y con los ojos llenos de lágrimas: ¡Ojalá tuviera a mi madre para hablar de esto con ella – Ya no la tengo! 

¡Oh, ¡cómo la quería!

 

   El sacerdote estaba terminando la sepultura de una señora, y de repente el marido de 78, llorando, empezó a gritar: Oh, ¡cómo la quería! - Los familiares y amigos se sentían incómodos. Sus hijos, sonrojados intentaban hacer callar al papá. ¡Está bien, papá, comprendemos tu dolor, pero, ya cállate! El esposo miraba fijamente el ataúd que era colocado en la tumba. El sacerdote siguió rezando y el hombre gritaba más fuerte: Oh, ¡cómo la quería! La gente empezó a dispersarse y él seguía gritando. "El sacerdote le dijo: yo sé cómo se siente, pero ella ya partió, y todos tenemos que morir algún día. Vámonos ya. ¡Oh, cómo la quería! Padre, Usted no me entiende. Lo que pasa Padre, es que una vez, yo estuve a punto de decirle a ella: “cómo la quería” y ¡nunca lo hice! 

La familia es la clave [No cambiar la familia por nada] [Para Niños] 

   Un niño le hacía este comentario a su amiguito: “Me quedé sin internet unas horas y mientras se arreglaba, conocí unas personas geniales. Dicen que son mi familia”.

La familia y el burro: 

   Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro. Decidieron viajar, trabajar y conocer el mundo. Así, se fueron los tres con su burro. Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba: “Mira ese chico mal educado; él arriba del burro y los pobres padres, ya grandes, llevándolo de las riendas” 

   Entonces, la mujer le dijo a su esposo: “No permitamos que la gente hable mal del niño.” El esposo lo bajó y se subió él. Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: “Mira qué sinvergüenza ese tipo; deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy orondo encima”. 

   Entonces tomaron la decisión de subirla a ella al burro, mientras padre e hijo tiraban de las riendas. Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba: “Pobre Hombre; ¡después de trabajar todo el día debe llevar a la mujer sobre el burro! Y pobre hijo ¡qué le espera con esa madre!” Se pusieron de acuerdo y decidieron subir los tres al burro para comenzar nuevamente su peregrinaje. 

   Al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores decían: ¡Pero, sí que son bestias, más bestias que el burro que los lleva, van a partirle la columna! Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro. Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes: “Mira a esos tres idiotas: caminan, cuando tienen un burro que podría llevarlos”. Entonces se miraron, se abrazaron y siguieron felices sin poner cuidado a los comentarios. 

Por una gota de agua 

   Estanislao yace en su lecho de muerte. A su alrededor se encuentran sus seres queridos. Al acercarse el momento final, alcanza a murmurar: —Debo contarles mi mayor secreto. Su familia lo anima a continuar. —Antes de casarme lo tenía todo —dice Estanislao—, autos deportivos, mujeres hermosas, muchos amigos y una gran fortuna. Pero un amigo mío me aconsejó: “Cásate y forma una familia. De otro modo, no habrá nadie que te dé a beber un vaso de agua en tu lecho de muerte”. Así que seguí su consejo y dejé de salir a divertirme. Cambié a las mujeres por mi esposa y a las cervezas por alimento para los niños. Vendí mi Ferrari e invertí en fondos para la universidad. Y aquí estoy. Pero, ¿saben una cosa? —¿Qué? —preguntan sus familiares. —¡Ni siquiera tengo sed! 

Bendita la familia[!Aunque haya problemas!]

   Un matrimonio es entrevistado en un programa de televisión por no haber tenido ni una sola discusión después de cincuenta años de convivencia. Todo curioso, el periodista les pregunta: - ¿Pero es cierto que nunca han tenido ninguna discusión? – Nunca – respondió la mujer. - ¿Y cómo es eso posible? Deben quererse y comprenderse mucho. – Bueno, cuando nos casamos, mi marido tenía una yegua preciosa; era la criatura que más amaba sobre la Tierra y no dejaba que nadie se le acercase. El día de nuestra boda salimos de la iglesia en una carroza tirada por la yegua; anduvimos algunos metros y la yegua tropezó. Mi marido miró de reojo a la yegua y dijo: - Uno. – Después de algunos metros más, la yegua volvió a tropezar. Mi marido se enfrentó con la yegua y dijo: - Dos. – La tercera vez que la yegua tropezó, mi marido no dijo nada, sacó la escopeta y le metió seis balazos al pobre animal. - ¿Se puede saber por qué has hecho eso? Pregunté aterrada. Mi marido me miró y dijo: - Uno. – Después de ese momento, jamás hemos discutido. 

La vida pasa. [Como los años pasan] [Para niños] 

   Primera escena: Sale la familia Díaz planeando sus vacaciones. 2. Acto: sale la familia Díaz empacando maletas. 3. Acto: Sale la familia Díaz abordando el avión para irse. Título de la obra: “Los Días se van volando”.

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