Lecciones de Vida para Crecer en la Fe, Solemnidad Santa María Madre de Dios, 1 de Enero 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 3 ene 2019 17:34 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 3 ene 2019 18:07 ]



La mamá más mala del mundo: 


   Me ha tocado la mamá más mala del mundo. Desde que era pequeña, me obligaba a desayunar. Antes de ir a la escuela, por lo menos debía tomar leche, mientras que otras madres ni se ocupaban de eso. Me hacían un sándwich o me daba una fruta, cuando los demás niños podían comprar papitas y comer otras cosas ricas. Y también sus palabras: “Come, ¡anda!, ¡tienes que terminar!, ¡acaba!, ¡hazlo bien!, ¡vuelve a hacerlo!, y así siempre… 

   Violó las reglas al poner a trabajar a menores de edad, y me obligaba a asear mi cuarto a tender mi cama, a ayudar en la preparación de la comida y hacer algunos mandados. Él más horrible era ir por los huevos con ese calor y las largas filas. ¡Cuánto trabajo! Fui creciendo y mi mamá preguntaba todo: “¡quiénes son tus amigas? ¿Quiénes son sus mamás?, ¿dónde viven?”. 

   Lo peor fue cuando empecé a tener amigos. Mientras las otras amigas los podían ver a escondidas, yo los tenía que pasar a la sala y presentarlos. ¡Era el colmo! Y el interrogatorio de costumbre: “¿Cómo te llamas? ¿Dónde vives? ¿Qué estudias? ¿Trabajas?”. Los quehaceres fueron en aumento…que barra, que arregle el closet, todo eso me enfadaba. Los años también pasaron. 

   Me casé e inicié una nueva familia. Ahora soy madre también. Y hoy 1° de enero quiero comulgar para darle gracias al Señor por mi mamá. Gracias al cuidado que tuvo con mis alimentos crecí sana y fuerte, y cuando llegué a enfermarme me cuidó con mucho cariño. Gracias a la atención que puso en mis tareas logré terminar mi carrera. Gracias a que me enseñó a hacer labores en la casa ahora tengo mi hogar limpio y ordenado y sé administrar mi hogar. Gracias al cuidado que puso para que yo escogiera a mis amigas aún conservo algunas, que son un verdadero tesoro. 

   Gracias a que conoció mis amigos, pude darme cuenta quién era el mejor y ahora es mi esposo. “Gracias, Señor”, le dije desde el fondo de mi corazón, “por darme a mi mamá, a mi mamá querida, a quien solo le vi defectos y no cualidades, a esa mamá, que me ha amado tanto y me formó tan bien. Solo te pido, Señor, que ahora que tengo mis hijos, me consideren la mamá más mala del mundo.” 

María, llave de la “Puerta del cielo”.

 

   En latín, Enero, es “Januarius”, que significa literalmente: "portero", por ser el mes que abre la puerta a los demás meses del calendario. A María, se le dan las llaves del primer día del año, y nos cuidará todo el año, si recurrimos a ella. 

La mirada de María nos lleva a Jesús. 

   "Querido niño Jesús: me he portado muy bien este año y quiero que por favor me traigas una bicicleta. Atentamente,Jaimito". Se dispone a poner la carta en el pesebre, pero en ese momento observa que la figura de la Virgen María lo mira fijamente. 

   Arrepentido, rompe la carta y escribe de nuevo: "Querido Niño Jesús: creo que me he portado bien este año, por favor tráeme una bicicleta. Atentamente, Jaimito". Nuevamente se dispone a poner la carta cuando siente la mirada de la Virgen María que volvía a mirarlo fijamente. Rompe la carta y vuelve a escribir. "Querido Niño Jesús: No me he portado bien este año; pero si me traes una bicicleta, prometo portarme bien el que viene. Atentamente, Jaimito". 

   Va con la carta de nuevo y otra vez la mirada de la Virgen María sobre él. Rompe otra vez la carta y desesperado agarra a la Virgen María y la encierra en el ropero. Vuelve a escribir: "Mira Niño Jesús, tengo a tu mamá; si quieres volver a verla, deja una bicicleta debajo del árbol". 

Esas son cosas de mi Madre

 

   Dicen que un día san Pedro se presentó ante el Señor Jesús y le dijo: Maestro, sabes que se van a cumplir dos mil años que me hiciste "portero" del cielo al darme las llaves del Reino. Desde entonces no ha entrado aquí nada que no esté más limpio que el sol. En esto soy estricto, lo sabes...-Sí, Pedrito, lo sé y te estoy muy agradecido por tu celo en el cuidado del Reino de los Cielos... -Pues me temo, dijo Pedro, que algo está pasando.

 

   Desde mi observatorio de la portería vigilo y he observado que en las avenidas celestes hay caras desconocidas... ¡y lo que es peor, poco limpias!. Hasta los vestidos de algunos bienaventurados dejan que desear...-Bien Pedrito... ¿y qué sugieres? –Hacer una investigación de las murallas, porque por la portería no han pasado. Debe haber "otra puerta" distinta de la mía, Señor. Y así fue, aquella tarde a la hora de la siesta, Jesús y Pedro se dieron una vuelta por las murallas, mientras los ángeles cantaban el Gloria.

 

   Por fin, Pedro triunfante, gritó: Ahí está, Señor, ya lo sabía... ¡mira! Señalaba, tras un rosal florecido, un hueco del que pendía un rosario que llegaba hasta la Tierra. Y dijo el Señor: "Déjalo Pedro, esas son cosas de mi Madre".

 

Devoción a María Santísima: [Misa para niños]

 

   Mamá, ¿es cierto que siempre has sido devota a la virgen María? Por supuesto Fátima, ahora dile a Guadalupe que te ayude a limpiar y llama a Lourdes y Carmen que la comida ya está lista.

 

¡Intuición de madre! 

   Juan invitó a su madre a cenar a su apartamento de soltero. Durante la cena la madre se dio cuanta lo hermosa que era Lourdes, la compañera de apartamento de su hijo. Ella sospechaba que su hijo mantenía relaciones con ella. En el transcurso de la velada, mientras veía el modo en que los dos se comportaban, se preguntó si estarían juntos.   Leyendo Juan el pensamiento de su madre le dijo: - "Mamá sé lo que estás pensando, pero te aseguro que Lourdes y yo solo somos compañeros de apartamento". Una semana después, Lourdes le comentó a Juan que desde el día que su madre vino a cenar venía echando de menos el cucharón grande de plata para servir la sopa. 

Quedaron en que Juan le escribiría un e-mail. - "Querida mamá: no estoy diciendo que cogieras el cucharón de plata de servir la sopa, pero tampoco estoy diciendo que no lo cogieras.  El hecho es que ha desaparecido desde el día en que viniste a cenar a casa". Horas más tarde Juan recibió e-mail de su mamá que decía: - "Querido hijo: no estoy diciendo que te acuestes con Lourdes o que no te acuestes; pero el hecho es que, si Lourdes se acostara en su propia cama, ya habría encontrado el cucharón de plata para servir la sopa". Con todo cariño: tu madre. 

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3 ene 2019 17:34