19 de Agosto de 2012, Solemnidad de la Asunción

publicado a la‎(s)‎ 16 ago. 2012 19:25 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 18 ago. 2012 11:25 ]

Chía, 19 de Agosto de 2012

 

Saludo cordial a toda la comunidad de Santa Ana en Centro Chía

Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen 
Fiesta Patronal de la Diócesis de Zipaquirá, 60 años de vida en Cristo

   En este domingo, nuestra Diócesis de Zipaquirá está celebrando 60 años de su fundación; 60 años de vida en Cristo y bajo el amparo maternal de nuestra Señora, la Virgen de la Asunción.   

   

   El dogma de la Asunción de la bienaventurada Virgen María, Madre de nuestro Dios y Señor Jesucristo, consiste en que, acabado el curso de su vida en la tierra, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria de los cielos. El dogma de la Asunción fue definido solemnemente por el papa Pío XII en 1950, en la Bula Munificentissimus Deus, del 1-XI-1950 con estas palabras: “Pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste”.

   Esta Solemnidad es una oportunidad para mirar a nuestra Madre, como dice el Papa Benedicto XVI “como la estrella que nos guía hacia su Hijo Jesús, sol que brilla en las tinieblas de la historia y nos da la esperanza que necesitamos.”

 

   El elemento esencial del dogma de la Asunción, enseña que la Virgen, al término de su vida en este mundo, fue llevada al cielo en cuerpo y alma, con todas las cualidades y dotes propias del alma de los bienaventurados e igualmente con todas las cualidades propias de los cuerpos gloriosos.

 

   Ya, desde el siglo II, los Santos Padres presentan a la Virgen María como la mujer asociada a Cristo en la lucha contra el mal que ha de desembocar en la victoria del bien. "Convenía que aquella que había sido conservada intacta en su virginidad conservara intacto su cuerpo de la muerte. Convenía que aquella que había llevado en su seno al creador del universo como un niño tuviera después su mansión en el cielo. Convenía que aquella que vio morir a su Hijo en la cruz lo viera ahora sentado en su gloria. Convenía que la madre de Dios poseyera lo mismo que su Hijo y que fuera venerada por todas las criaturas como Madre de Dios".

  Escribía Pablo VI: “Nuestra aspiración a la vida eterna parece cobrar alas y remontarse a cimas maravillosas, al reflexionar que nuestra Madre celeste está allá arriba, nos ve y nos contempla con su mirada llena de ternura” (Discurso en 1963).

   El Concilio Vaticano II se expresa de modo semejante cuando dice: “la Madre de Jesús, de la misma manera que, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es imagen y principio de la Iglesia que habrá de tener su cumplimiento en la vida futura, así en la tierra precede con su luz al peregrinante Pueblo de Dios como signo de esperanza cierta y de consuelo, hasta que llegue el día del Señor”

   Hoy, entonces, celebramos nuestra fiesta patronal, y la liturgia nos invita a contemplar nuestra historia humana como una participación y marcha permanente hacia una historia de salvación. Si miramos a María en el evangelio, vemos qué hace ella al escuchar el anuncio del ángel: “María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá”. Dice San Ambrosio: en María: “La gracia del Espíritu Santo no admite lentitud”. Y es en razón de su divina misión, que María, la mujer llena de gracia, la virgen y madre es la primera mujer resucitada después de Cristo. Su vida de gracia es para nosotros puerta de la gracia; su maternidad nos devuelve en Cristo la dignidad de hijos queridos; su resurrección es la prueba de que también nosotros estamos llamados a participar plenamente de la vida de Dios en la fraternidad de la Iglesia.

   Con María, Dios convierte las promesas en realidad. Dios sale de las sombras para realizar junto a los hombres una nueva historia basada en la gracia y la providencia, animándonos a mirar por encima de las cosas del mundo y apostar por las obras de Dios.

   En últimas, la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, nos recuerda que la última palabra en nuestra historia la tiene Dios y vale la pena de ponernos en camino y apostar por todo lo que conduce a la vida de Dios.

   Les reitero la invitación a todos para el concierto en honor a los hijos, el viernes 31 de Agosto a las 7:15 PM, en la Capilla.

   Feliz semana para todos y que Dios los bendiga y nuestra Señora, la Virgen de la Asunción los proteja.


Luis Guillermo Robayo M. Pbro.

Rector Capilla Santa Ana de Centro Chía.




Para ganar Indulgencia Plenaria en esta Fiesta Patronal se necesita:
  • Estar en Gracia de Dios ( haber confesado todos los pecados mortales)
  • Tener intención de ganar la indulgencia
  • Realizar una obra de Misericordia
  • Comulgar
  • Orar por las Intenciones del Papa y
  • No tener afecto a pecado alguno ( arrepentidos y decididos a no pecar más) 
Víspera Sábado 18 y Domingo 19 de Agosto de 2012




Los 4 dogmas Marianos

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18 ago. 2012 11:25