4° Domingo de Pascual, 25 de Abril de 2021, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 24 abr 2021 19:51 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 24 abr 2021 20:20 ]
Chía, 25 de Abril de 2021

   Saludo y bendición, queridos discípulos-misioneros de esta comunidad de Santa Ana.

 Lecturas de la Celebración

"El Buen Pastor Da la Vida por sus Ovejas"
Saludo Padre Rector Luis Guillermo Robayo M. 

   En este cuarto Domingo de Pascua, celebramos a Cristo, el “Buen Pastor”. El Evangelio nos describe las relaciones de Jesús – Pastor, con nosotros, su “rebaño”, y también nuestras relaciones con nuestro Pastor. Cristo se nos presenta como el buen pastor, como aquel que nos ama con las entrañas del mismo Padre celestial; que sigue dando gratuitamente la vida por nosotros, nos toma sobre sus hombros, venda nuestras heridas y, con paciencia, las cura. Desde que Dios, en su divino Hijo, entró en el valle tenebroso y ha abierto para todos nosotros un camino hacia el cielo, el amor por sus ovejas es eterno. 

   A todos nos gusta que nos llamen por nuestro nombre. Jesús sabe quiénes y cómo somos, y nos quiere a todos por igual. Nos deja claro que su rebaño no se limita al pueblo de Israel. Su amor no es solo por quienes intentamos seguirle. Su amor es universal y las puertas del redil están siempre abiertas para todos: “También tengo ovejas de otro rebaño”. Otros, también, pueden conocer a Jesús, sentirse amados por él y ser también ovejas de su redil. Él predicó y trató con samaritanos y romanos. Su labor no supone una relación exclusiva y cerrada con los suyos. Dice el Papa Francisco: “Él está atento a cada uno de nosotros, nos busca y nos ama, dirigiéndonos su Palabra, conociendo en profundidad nuestro corazón, nuestros deseos y nuestras esperanzas, como también nuestros errores y nuestras decepciones”.

   La relación de Jesús con su Padre, marca el estilo de su relación con nosotros, sus ovejas. Es una relación de total intimidad y cercanía. No es una relación a control remoto, sino una relación muy personalizada, por eso formamos un solo rebaño, una comunidad de vida con Él. 

   Se requiere una conciencia plena de cercanía con las ovejas y de íntima amistad con Dios; tan íntima que se le puede llamar “Padre”. 

  No puede haber una profunda sintonía entre el pueblo de Dios y sus pastores sin comunión y confianza mutua. Esto es condición necesaria para ejercer con plenitud la labor de cuidar a los que Dios pone a nuestro lado. 

   Conocer también va más allá del saber intelectual. Es un conocimiento que parte del amor y de la libertad, como lo hizo Jesús, en profunda libertad y comunión con su Padre.

   Porque Jesús conoce a sus ovejas y ellas reconocen su voz, por eso somos una “comunidad de conocidos”, no de “desconocidos”. El pastor es educador de una comunidad, como el padre de sus hijos. El pastor es catequista y lo son todos aquellos que, en nombre de Dios, trabajan para que los demás descubran el valor de la fe. El sacerdote como pastor, conoce a sus fieles; entra en su corazón y descubre sus anhelos más profundos. Significa quererlo, estar dentro de él, discernir cuáles son sus necesidades en su crecimiento espiritual. Como un rebaño no pude prescindir de la guía de su pastor, el pastor no existe sin una grey a la que pastores. Cuando el Pastor tiene esa bella relación con el pueblo, huele a oveja, crece el amor entre ellos, resultando un solo rebaño y un solo pastor.

   A través de los pastores, Cristo da su Palabra, reparte su gracia en los sacramentos y conduce al rebaño hacia el Reino. Él mismo se entrega como alimento en el sacramento de la Eucaristía, imparte la palabra de Dios, su enseñanza, y guía con solicitud a su pueblo. Los pastores sienten y hacen suyo el rebaño porque el ejercicio de su ministerio es un don que viene de Dios. Cuando se dan estas condiciones, las ovejas siguen su voz porque ven en él un referente, un punto de apoyo. Confían plenamente en él porque su testimonio de vida es prueba de su compromiso de unión a Cristo supremo Pastor. 

   Somos ovejas de su rebaño, y él “no nos compra en una plaza de mercado”. Él nos adquiere porque da “su vida por nosotros”, y es maravilloso darla, para que otros vivan. Jesús no regala cosas. Regala su propia vida. 

   No mata a sus ovejas para un banquete. Muere él para que nosotros vivamos. 

   Desafortunadamente, cada día son más las personas que salen por la puerta del redil en busca de otras cosas. Ojalá, por nuestro testimonio y amor, vengan más ovejas al redil. Que los esposos sean pastores de sus hijos, los profesores de sus alumnos. 

   Que regresen los que se han alejado. Que los hijos vuelvan a los brazos de sus padres, los esposos vuelvan al calor de sus hogares y que nuestros corazones vuelvan a los brazos de Dios. 

   Pidámosle a Cristo Pastor, que nos ayude a distinguir su voz e imitarlo en su amor y entrega a los demás. Que su palabra nos ilumine, que la santa eucaristía nos alimente y que, por nuestra oración asidua, nos guarde en las entrañas de su corazón de supremo Pastor. 

   En silencio, sigamos esta oración del sacerdote: Señor dame fieles santos y que aprenda de ellos el camino de la fidelidad a tu Evangelio. Señor: que cuando llegue a ti, no me preguntes por los que faltan, sino que todos nos encontremos unidos en un mismo rebaño. Amén.

   A quienes nos siguen a través de internet, en la página: www.santaanacentrochia.org o, a través del Facebook de la capilla santa Ana, les envío mi bendición, y los invito a seguir extendiendo, como discípulos-misioneros, la Buena nueva del Señor, donde quiera que se encuentren.

   Feliz semana para todos. Que Dios los bendiga y la Santísima Virgen los proteja. Amén.

Padre Luis Guillermo Robayo M. 
Rector Capilla Santa Ana de Centro Chía