Saludo 16° Domingo del Tiempo Ordinario, 17 de Julio 2022, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 16 jul 2022, 14:50 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 17 jul 2022, 18:11 ]
Chía, 17 de Julio de 2022

Saludo y bendición, a todos los fieles de esta amada comunidad.

La Acción y la Contemplación: Dos Remos de la Misma Barca

   El Evangelio de hoy revela el sentido de lo esencial en la vida del creyente. La actitud de Marta va en la línea de los “afanes y las urgencias”. Se deja sumergir en el activismo descuidando la relación con Jesús y la escucha de su palabra. Olvidó que la llegada del Señor a su casa era la gran oportunidad para estar con él y escucharlo.

    Al preferir la dedicación a las cosas, cayó en la agitación y el nerviosismo. Es ella quien acoge a Jesús en su casa, y por obvias razones se inquieta y se afana. Por el contrario, la actitud de María va en línea de “lo esencial” y lo verdaderamente importante: acoger al Señor en su corazón, es decir, en su propia intimidad, constituye la parte mejor, y por eso nadie se la quitará.

   Marta quería quedar bien ante el Señor reservándole lo mejor de sus servicios, pero “se quedó en el afán por las cosas del Señor”; mientras que María “escogió al Señor de las cosas” y le entregó su ser entero. Las dos hermanas se complementan para el anuncio del evangelio, porque en la acción o en la contemplación, somos del Señor. 

   San Francisco de Sales explica la convivencia entre Marta y de María: “Haz como los niños pequeños que con una mano se agarran a su padre y con la otra cogen moras a lo largo del camino. Recojamos las moras y continuemos siempre tomados de la mano de Dios que nos sostiene”. 

   Marta y María nos recuerdan que trabajando en nombre de Dios es importante, pero cuando estamos orando en intimidad con él, es lo verdaderamente necesario, lo primero, lo más importante y lo definitivo. Marta y María – como familia que amaba al Señor-, son ejemplo de acogida a Dios, haciendo de su casa el hogar de Jesús. La aparente contraposición no está entre la acción de Marta y la contemplación de María, sino en el interior de Marta, agitada, inquieta y afanada en su sano deseo de servir, y el gozo y la paz interior de María a los pies del Señor escuchándolo. 

   Marta no entendió que el corazón humano de Jesús tenía hambre, no del pan material, sino del pan del amor, el que verdaderamente alimenta. De ahí que Jesús la interpela con cariño: “Marta, Marta, tú te inquietas en tantas cosas…y sólo una es necesaria…”. Jesús quiere ir más allá de los afanes diarios: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”. Jesús coloca en orden las prioridades. Lo primero es Dios; María lo escogió y se quedó a sus pies. 

   Marta y María son necesarias y se complementan: María no hubiera podido estar a los pies del Señor si Marta no hubiera atendido los quehaceres de la casa. Con Marta ausente, María hubiera tenido que realizar las tareas del hogar. 


   Ambas representan dos aspectos esenciales es del ser humano: lo espiritual, -que ha de ser primero-, y luego lo práctico que hace fruto visible lo espiritual. María necesita la labor de Marta para poder encausar su vida espiritual y su creatividad. Marta necesita la espiritualidad y contemplación de María para darle propósito y bendecir sus actividades. María escucha, observa, contempla, admira, se asombra, se compadece y crea. Marta ejecuta, organiza, embellece, administra y optimiza tiempo, espacio, recursos y energía.

 

   Todos tenemos algo de Marta cuando nos afanamos por los quehaceres diarios, pero también, como María, nos deleitamos a los pies del Señor disfrutando de su presencia, escuchando su palabra y alimentándonos de la Eucaristía. Jesús no nos exime de cumplir nuestras tareas, pero nos recuerda que tenemos que aprender a priorizarlo y saber que él ha de tener el primer lugar en nuestro corazón. Si fuéramos solo como María, tendríamos una espiritualidad sin frutos. Si fuéramos sólo como Marta, tendríamos orden y belleza, pero sin alma y sin espiritualidad. María, intuitiva e intangible, y Marta, ocupada en los detalles rutinarios, nos enseñan que en el mar de la vida será necesario, como lo afirma San Benito, navegar con dos remos: el de la acción y el de la contemplación. Ora et labora.

 

   Jesús nos quiere decir que es necesario el hacer, el comprometerse, el cocinar, el arar, el sembrar, el pasarse el día trabajando. Pero, a nivel de fe, todo lo que es esencial, comienza por escuchar a Dios, escucharnos a nosotros y escuchar a los demás. El gran problema de hoy es, que todos estamos tan ocupados, que no tenemos tiempo para escuchar a nadie. No tenemos tiempo para escuchar a Dios. Y muchos lo escuchamos ya cuando estamos tan cansados que nos quedamos dormidos. ¿Y quién tiene tiempo para escucharse a sí mismo? 

   Jesús no menosprecia el “servicio de Marta”, le dice con cariño: “Marta, Marta”; tampoco menosprecia el tiempo que le dedicamos a las cosas, pero con igual cariño protege a María que, callada se deleita escuchando al Señor. Hay prioridades: Quien no escucha primero a Dios, ¿qué podrá luego decir de Dios? Hoy Jesús está de paso. Hospedémoslo en nuestro corazón. Preparémosle un almuerzo delicioso, pero no lo dejemos solo en la sala viendo televisión”. “Escuchémoslo”. 

   Que el Señor nos dé el corazón de María y las manos de Martha, para que las actividades de cada día las dediquemos al Señor. Así, cada domingo, postrados a sus pies, escuchemos su Palabra, tomemos su alimento y regresemos a las labores con la convicción que estando a sus divinos pies, escogemos la mejor parte. ¿Cuánto tiempo dedicamos a los quehaceres, y ¿Cuánto tiempo dedicamos a dialogar a Dios? No descuidemos lo esencial. Acordémonos de aquél niño que le pedía a Dios que lo convirtiera en una computadora para que lo escucharan con la misma atención y le dedicasen el mismo tiempo. 

   A quienes nos siguen a través de internet, en la página: www.santaanacentrochia.org  o del Facebook de la capilla, les envío mi bendición, y los invito a seguir extendiendo como discípulos misioneros, el reino de Dios donde quiera que nos encontremos.

 

   Feliz semana para todos. Que Dios los bendiga y la Virgen María los proteja. Amén.

Padre Luis Guillermo Robayo M.   
Rector Capilla Santa Ana de Centro Chía