Saludo 1° Domingo Cuaresma , 21 Feb 2021, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 19 feb 2021 7:32 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 20 feb 2021 11:06 ]
Chía, 21 de Febrero de 2021

Saludo cordial, queridos discípulos y misioneros de esta comunidad de Santa Ana.

 Lecturas de la Celebración

"No Nos Dejes Caer en Tentación, y Líbranos del Mal"
Saludo Padre Rector Luis Guillermo Robayo M. 

   El camino de la cuaresma lo comenzamos con la escena de las tentaciones, que resumen toda la lucha de Jesús. Está en juego la esencia misma de su misión; está riesgo la obra más amada del Padre. Jesús comienza su camino haciendo la experiencia que todos nosotros tendremos que hacer a lo largo de nuestra vida: enfrentar las tentaciones, aquellas que merodean en nosotros, desde que fuimos dotados de libertad frente al bien y al mal; frente a la verdad y a la mentira.

   En esencia, las tentaciones buscan que Jesús prescinda de su Padre Dios. La tentación del TENER, indica que el pan o los bienes materiales se ponen por encima de todo y nos obsesiona el afán de posesión. Más que poseer los bienes, ellos acaban poseyéndonos. La tentación del PRESTIGIO o preocupación obsesiva por la fama y honores mundanos, buscan ganar la admiración de los demás; y la tentación del PODER, pretende sustituir la debilidad y humildad por el poder, lanzándonos a la soberbia y a la competencia para dominar y someter.

    Si la tentación nos humilla, también es un reto para engrandecer nuestra fidelidad. Si ella nos ensucia cuando la consentimos, por la gracia y el poder de Jesús, que venció la tentación, podremos vencerla. Nuestra peor actitud ante de la tentación es no darle importancia o no verla como un peligro que nos desvía del camino. Esta cuaresma nos ayuda a identificar las tentaciones que se van camuflando en lo cotidiano como la tentación de prescindir de Dios, creyendo que nos valemos por nosotros mismos. 

   También la tentación de contentarnos con ser buenos, haciéndonos olvidar que quien “se contenta con ser bueno”, “termina por ser un mediocre”. Otra tentación es la de querer prescindir de la oración. Quien deja de orar, deja de respirar espiritualmente y se muere de anemia espiritual porque deja de alimentar su fe, y deja de oxigenar su experiencia de Dios. 

   La cuaresma es “tiempo para encontrarnos con Dios y con nosotros mismos”La tentación es la fuerza que nos inclina hacia el mal o nos quita las fuerzas para luchar por el bien. Su objetivo es desviarnos de la óptica de Dios. Nos presenta el pecado como algo atractivo, como triunfos en la vida. No en vano Jesús define al diablo, “padre de la mentira”, porque nunca presenta al pecado como pecado, sino como placer, como éxito, como felicidad, como apetito gustoso y deleitable. El tentador no se presenta como un peligro sino bajo la máscara de la adulación y de la mentira. Cuando Dios nos cierra la puerta para que no entre el mal, el diablo abre una ventana para que entremos por ella.

   Las tentaciones son esas luchas que llevamos dentro, entre lo que estoy llamado a ser, o ser cualquier cosa. Entre ser persona o ser un simple objeto. Entre ser lo que Dios quiere que sea, o ser lo que a mí se me antoja. 

   Esta cuaresma es un tiempo de gracia y de bendición para estar alerta y bien armados con la gracia, la oración, las obras de caridad, la penitencia y el ayuno para resistir al mal. 

   El cual suele vestirse siempre de mentira; se camufla y se maquilla detrás de alicientes que nos ofrecen felicidad, bondad y poderío.

   ¿Conviene cuestionarnos, si no será que le hemos perdido el miedo al pecado, o a perder la gracia de Dios, o a alejarnos de Dios, o a los peligros que nos arrastran a la condenación? ¿No será que confiamos demasiado en nosotros mismos y prescindimos de Dios? ¿Será que vivimos esclavos de nuestros instintos y ansias de tener, de prestigio y de poder, y nos olvidamos de pensar en el más allá? 

   El diablo, al no poder vencer a Jesús, dirige su ataque contra nosotros, imagen y semejanza del creador. Como criaturas, nadie se escapa de ser objetivo directo del maligno. Haciéndonos caer, hiere al Hijo de Dios. Esa es su venganza. En el Padre nuestro pedimos a Dios que “no nos dejes caer en la tentación”, porque sólo unidos a Jesús, no seremos bocado del maligno. No pedimos que nos quite las tentaciones, sino que “no caigamos en ellas”.

   Desafortunadamente, cuando merodeamos las rutas funestas del mal, nos exponemos a la tentación y caemos en pecado, haciéndonos cómplices de los ataques contra el Señor, y exponiendo su reinado de amor. Es contra nosotros hacia donde las fuerzas del mal que dirigen y comienzan todo su accionar contra el Señor. En la tentación, el maligno da su primer zarpazo y él sabe que tarde o temprano todos tenemos algún grado de caída.

   Como los deportistas se preparan para una gran competición, en esta cuaresma ejercitémonos en la lucha contra el mal. Cuando la tentación nos esté asechando, hagamos lo que hacen los niños cuando ven un lobo o un oso en el bosque, que corren a los brazos de sus padres, pidiendo ayuda y protección. Si la tentación persiste aferrémonos con fuerza a Nuestro Señor y enfoquemos en él todo nuestro ser. Las tentaciones son como perros encadenados, que, si no nos acercamos a ellos, no nos harán daño, aun cuando traten de asustarnos con sus ladridos. Son como un enjambre de avispas que revolotea sobre nuestra cabeza. No se puede evitar que merodeen; lo importante es no dejarlas anidar.

   A quienes nos siguen a través de internet, en la página: www.santaanacentrochia.org lo a través del Facebook de la capilla Santa Ana, les envío mi bendición, y los invito a seguir extendiendo, como discípulos-misioneros, la Buena nueva del Señor, donde quiera que se encuentren. 

   Feliz cuaresma para todos. Que Dios los bendiga y la Santísima Virgen los proteja y acompañe en el camino hacia la Pascua. Amén.

Padre Luis Guillermo Robayo M. 
Rector Capilla Santa Ana de Centro Chía