Saludo 2° Domingo del Tiempo Ordinario, 17 Ene 2021, Ciclo B

publicado a la‎(s)‎ 17 ene 2021 7:21 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 17 ene 2021 7:49 ]
Chía, 17 de Enero de 2021

   Saludo cordial a todos ustedes, discípulos y misioneros de esta comunidad de Santa Ana.

 Lecturas de la Celebración

"¿Dónde vives? “Venid y lo veréis"
Saludo Padre Rector Luis Guillermo Robayo M. 

   En el Evangelio de este Domingo, vemos a los discípulos viviendo en clima de alegría y regocijo como indicando que se han encontrado con la Buena Nueva, con Jesús. Es que cuando se encuentran con el Señor, la vida no puede seguir igual, hay una novedad total y esa es la novedad a la que estamos invitados hoy. Se trata de una experiencia real y existencial que marca el rumbo de sus vidas. Aquel que encuentra a Jesús en su vida, cambia de vía. Todo el que se encuentre con Jesús verá nacer en él un nuevo estilo de vida porque el único que puede transformar la vida de un ser humano es Jesús, de ahí que los discípulos de Juan se quedasen con Él. 

   Juan acaba de proclamar: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” cuando ve venir a Cristo hacia él. Este gran profeta nos muestra claramente al que ha venido. Ya no hay que preparar su venida, ya está aquí. Es él, el Mesías encarnado que, tras su manifestación pública en el bautismo, comienza su ministerio y predicación a todos, comenzando por el pueblo que caminaba en tinieblas, y será un plan dirigido a todo el que lo busca con sincero corazón y lo hace parte definitiva de su existencia. 

   El Evangelio nos narra cómo hombres corrientes se interesan por el sitio donde Cristo habita. “Venid y lo veréis”, les dice. “Y se quedaron con Él”. Experiencia que todos nosotros hemos tenido en diversas circunstancias y momentos. ¿Quién se puede quedar de brazos cruzados cuando ha visto al Señor y ha sido llamado por Él? No se puede escoger otra opción a la de quedarse con él. Andrés fue uno de los primeros que escuchó al Maestro y lo siguió, luego llamó a su hermano Simón Pedro y lo llevó hasta Él, y como ellos, hoy nosotros sabemos que sólo en él podemos asegurar la vida eterna. 

   Los discípulos eran personas con un corazón inquieto que no se conformaban con lo que es aparente o habitual. Eran hombres en busca de la promesa, en busca de Dios, y eran hombres vigilantes, capaces de percibir los signos de Dios, su lenguaje callado y perseverante. Y hoy como ayer, Cristo sigue pasando por nuestra vida, sale a nuestro encuentro, nos invita a vivir con él y nos exige respuestas. Independientemente de cómo sea nuestra vida, él se ofrece nuevamente como el mejor amigo, y su corazón será el mejor lugar donde podamos alojarnos y hacer morada con él. No cesa de preguntarnos: ¿Qué buscáis? Él necesita de nuestras manos para llevar adelante su misión. Pero ¿buscamos y queremos hacer su voluntad? ¿Anhelamos la propagación del evangelio? ¿Seremos capaces de responderle con generosidad? 

   La cuestión es esta: ¿Qué busca el hombre de hoy? ¿Hacia dónde camina? ¿Busca a Dios o se busca así mismo? ¿Sabemos entender el lenguaje de Dios?, ¿Somos personas cuyo corazón no descansa hasta alcanzar a Dios que nos invita a dejar nuestros letargos, nuestros apegos? O más bien ni siquiera nos percatamos en esa voz sencilla y misteriosa que se da en los acontecimientos ordinarios. Por nuestra vida pasa el Señor, nos habla, nos invita ¿Quieres saber dónde vivo? ¿Estamos dispuestos a sacudir nuestra pereza para experimentar la belleza de su amistad, o preferimos taparnos los oídos y cerrar el corazón para no ser incomodados? ¿Qué lugar dejamos a Dios? Podremos decir con el salmista: aquí estoy, Señor, ¿para hacer tu voluntad? 

   Cada día Jesús nos dice: Levántate, ¡ven a mí, comparte mi proyecto del Reino! Toda llamada del Señor se realiza a través de una mediación, alguien llama en nombre del Maestro; en este caso es Juan el Bautista, en otros, será un familiar, un maestro, un sacerdote amigo. Dios pasa siempre en nuestra vida y de muchas maneras se manifiesta, pero será necesario que, quienes ya conocemos algo del Señor podamos llevar a otros hermanos hacia Él. 

   Pidamos al Señor, que no dejemos de aventurarnos por Él, que no enfriemos nuestro corazón, que le busquemos con toda nuestra alma, con todo nuestro entendimiento y con todas nuestras fuerzas. Que no nos cansemos de buscar a ese Señor que, siempre y en toda circunstancia nos repite: “Ven y sígueme”. Imitemos a Andrés, a Juan Bautista, a Pedro, a María Santísima, y que nuestra preocupación constante sea que todos lo conozcan, que todos lo amen, que todos se alegren de encontrarse con el que nos llamó a compartir aquella felicidad que, fuera de él, nadie nos podrá ofrecer.

   A quienes nos siguen a través de internet, en la página: www.santaanacentrochia.org y por el Facebook de la capilla, les envío mi bendición, y los invito a seguir extendiendo, como discípulos-misioneros, - en este año dedicado a san José- , la Buena nueva del Señor, donde quiera que se encuentren.

   Feliz semana para todos. Que Dios los bendiga y la Santísima Virgen los proteja y acompañe. Amén.


Padre Luis Guillermo Robayo M. 
Rector Capilla Santa Ana de Centro Chía