Saludo 5° Domingo Pascua, 10 Mayo 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 8 may 2020 18:08 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 8 may 2020 19:11 ]
Chía, 10 de Mayo de 2020

   Saludo y bendición a todos ustedes, discípulos misioneros de esta comunidad de Santa Ana.
 Lecturas de la Celebración

"Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida"
Saludo Padre Rector Luis Guillermo Robayo M.
Homilía Padre Rector Luis Guillermo Robayo M.
SIN GRABAR AÚN
   Aunque la despedida de Jesús con sus discípulos está marcada por un tono de tristeza y un ambiente de nostalgia al afirmar: “Me voy a la casa de mi Padre, pero no estén tristes. Confíen en Dios y confíen también en mí…”, no obstante, más que una despedida, es un adelantarse abriendo y preparando el camino de la eternidad. Es una despedida que no es un final sino un comienzo. Es lógico que los discípulos sientan que se van a quedar solos. Él trata de consolarlos: será necesario que él se vaya, pues sólo así, los discípulos y quienes sigamos en este mundo, podremos dar testimonio haciendo “las obras del Padre, y aún mayores que las que él hacía”. 
   

Se requerirá, entonces, de la ayuda del mismo Dios para sentir su presencia cercana, y marchar tras las huellas del Señor. El evangelio nos da la solución con la sentencia del Señor: Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie va al Padre sino por mí”

   Tres palabras sencillas y de contenido definitivo porque a través de ellas conocemos no solamente la identidad del Señor, sino la ruta segura que nos conduce a la eternidad. Tres palabras que también definen la identidad de todo cristiano, en la medida en que las cumplamos. 

   Gracias a la revelación de Dios en Jesucristo, tenemos acceso al Padre, lo sentimos más cercano, amoroso y presente entre los hombres, en su Hijo Jesús. Él se ha hecho camino, verdad y vida, para que todos podamos llegar hasta el Padre, conocer su verdad divina, y compartir con él nuestra vida, llenándola de eternidad. El encuentro entre Dios y nosotros, se realiza en Jesucristo, porque Dios se encarnó para estar cercano y visible, y para llevarnos al Padre. Si la meta es llegar al Padre, y Jesús es la revelación del Padre, entonces sólo en él podemos conocer a Dios. Es ahí donde entendemos a Jesús “camino, verdad y vida”. Camino porque Él es quien nos señala por dónde ir. Verdad porque la única verdad de Dios es Él, y Vida porque la misión de Jesús es darnos la vida de Dios. 

   “Camino” significa el sendero y la posibilidad de alcanzar la plena felicidad. “Verdad” quiere decir la valoración adecuada de las personas, las cosas y los acontecimientos. “Vida” es el nivel de la existencia donde nunca nos sentimos fracasados, sino protagonistas de la historia a pesar de las dificultades. Jesús no habla de cualquier camino, ni de cualquier destino. Es un camino de Verdad y Vida que nos lleva al corazón del Padre. Un camino que le da sentido a nuestra vida de Fe. Dado que el camino suele tener tramos estrechos y puertas angostas puede ocurrir que nos cansemos o que sintamos que muchas veces nos vamos arrastrando. Puede ser que nos den ganas de desandar el camino o mirar para atrás y es aquí donde se nos plantea el desafío de transitar ese camino desde la verdad, no escondiéndonos en la falsedad que nos propone el mundo, la mentira, el individualismo, la primacía de lo material, o el riesgo de vivir como si Dios no existiera. 

   Muchos, quizá, buscamos continuamente la verdad, ¿y nos preguntamos qué es y dónde está? La verdad no está en la mentira, ni en el dinero, ni en la fama, ni en el poder. La verdad nos la revela Jesús y la encontramos en su total transparencia, en su humildad, en su docilidad al Padre y en su servicio a los demás. La verdad es Jesús que nos acerca al Padre. Y ante la pregunta por la vida, muchos piensan que consiste es en disfrutarla con intensidad, y sin preocupaciones. Sin embargo, vivir es estar abiertos a la esperanza, siempre de cara a Dios; entregándonos y desgastándonos en el servicio a la humanidad, y compartiendo con los más necesitados. Es vivir sembrando el amor por doquier y ser humildes. Vivir es respetar la vida, la nuestra y la de los demás, es trabajar por la dignidad de todos. 

   Dejemos que el Señor nos llame la atención:
  • “Yo soy el camino y no me buscas. 
  • Yo soy la verdad y no me crees. 
  • Yo soy la vida y no me disfrutas. 
  • Soy tu guía y no me sigues. 
  • Me dices maestro, pero no quieres aprender de mí. 
  • Me dices pastor y no me oyes. 
  • Me llamas eterno y no me esperas. 
  • Me llamas santo y no me imitas. 
  • Me llamas amigo y me traicionas. 
  • Me llamas dueño y no me sirves. 
  • Te espero y nunca llegas. 
  • Te doy mucho y me pides más. 
  • Te hago sabio y eres necio despreciándome”. 

   El mayor peligro y contradicción que muchos católicos podemos tener es elegir del mensaje de Jesús lo que nos agrada y rechazar lo que nos incomoda. Como cristianos, debemos estar convencidos de que el único camino certero, limpio, justo, y comprometido que nos lleva a Dios es precisamente Jesucristo Salvador. Decir lo contrario es caer en una religión a la carta: recojo esto que me conviene y dejo aquello que me desagrada. 

   ¿Qué caminos atrapan nuestros pasos? ¿Qué verdades imperan en nuestro corazón? ¿Por qué tipo de vida nos la estamos jugando? 

   A quienes nos siguen a través de internet, en la página: www.santaanacentrochia.org les envío mi bendición, y los invito a caminar juntos y a seguir extendiendo, como discípulos-misioneros, la Buena Nueva del Señor, donde quiera que se encuentren. 

Feliz semana para todos. Que Dios los bendiga y la Santísima Virgen los proteja.

Padre Luis Guillermo Robayo M. 
Rector Capilla Santa Ana de Centro Chía