Saludo Solemnidad de la Epifanía del Señor, 6 Enero 2019, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 4 ene. 2019 6:12 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 4 ene. 2019 6:38 ]
Chía, 6 de Enero de 2019
 

  Saludo y bendición queridos discípulos y misioneros de esta comunidad de Santa Ana.

“Niño de Todos y para Todos” 

   Hoy celebramos la
 Solemnidad de la Epifanía, es decir, la "manifestación" del Señor a todas las naciones. Manifestación y revelación de Dios que anticipa nuestra participación en la gloria de la inmortalidad de Cristo, manifestada en una naturaleza mortal como la nuestra. 

   Es la fiesta de esperanza que prolonga la luz de navidad que ha brillado en medio de las tinieblas del mundo, para que todos los hombres de toda condición y raza puedan encontrar al Salvador, nacido de María. Es la universalidad del “Niño de todos y para todos”. Un Niño que necesita señales, necesita su estrella para poder ser reconocido por la humanidad.

   Los Magos, siendo de lejos, son los primeros en ver sus señales. Son de lejos y en el camino quedan a oscuras y sin camino. Son de lejos y van a buscarlo y en su oscuridad se sienten perdidos, pero sus dudas y oscuridades no los echan atrás. Preguntan y preguntan a quienes creen que lo tienen que saber y resulta que quienes debían saberlo no lo saben. Sin embargo son ellos quienes los ponen de nuevo en camino y quienes les devuelven una “inmensa alegría” por el camino.

   La Epifanía nos habla de cómo los de lejos son los primeros que buscan, los primeros que ven, los primeros que descubren las señales de Dios, y los primeros que han visto “salir la estrella” que guía al encuentro con Dios. Y son los de lejos quienes viven una extraña y divina experiencia: un niño en un pesebre. ¿Ese es el rey de los judíos? Buscaban a “un rey” y se encuentran “con el mismo Dios”. En la vida hay muchos caminos: los nuestros y los de Dios. Los de búsqueda y los de regreso luego del encuentro. Este fue el camino de estos tres personajes.

   Los de Jerusalén no vieron el pesebre de Belén aunque estaba cerca, pero desde el oriente se pudieron ver las señales que llevaban a la cuna. Para el que busca todas las cosas son señales que llevan a Dios. Para el que no busca no existen huellas de Dios. Por eso, estos tres magos que vienen de lejos nos hablan de aprender a ver señales; de aprender a seguir las señales; de aprender a seguir adelante aunque las señales se oscurezcan; de aprender lo importante que es tener ojos para ver las señales de Dios; de aprender a leer la historia como camino que lleva a Dios, y de aprender que también en la noche hay que aprender a buscar.


   Dios quiere entrar en nuestra vida; se deja encontrar, pero habrá que ponerse en camino hacia él como lo hicieron los Magos. Salir de nuestras comodidades y ofrecer a Jesús nuestro esfuerzo y creatividad para que sea conocido, amado y celebrado por aquellos que todavía no lo conocen. En este día de Reyes, que también nosotros sigamos buscando la estrella que siempre trae los regalos divinos de la paz, el amor y la fraternidad.

 

   En la vida, hacemos muchos viajes, por diferentes motivos, cada viaje es tan significativo, porque hay una razón para hacerlo. También para encontrar a Dios hay que hacer un viaje, el  viaje de la fe, al final del cual él se manifestará y nos dará a conocer sus proyectos. No puede ser un viaje superfluo, un viaje que acabe en nada. Los caminos de Dios siempre tienen sentido; es viajar al lugar de la cita del amor y con el amor. Viajar y preguntar el camino, como hicieron los magos, y no descansar hasta encontrar al rey del amor. 

  Para el que busca, todo habla de Dios. Para el que busca, todo es signo de Dios. Para el que busca, todo le lleva a Dios. En este viaje a Dios, todos estamos en diferentes etapas: los viejos buscadores y los novatos, los que dudan, los que pecan, los que tienen un problema como Herodes, los que saben todo como los escribas, los que caminan rápido o los que caminan lento. Lo más importante es llegar a la meta: encontrar al Mesías, al Salvador. 

 La epifanía es toda una búsqueda de Dios, y para el que busca a Dios, no siempre las huellas del camino son claras. No siempre aquellos que debieran marcar el camino tienen luz suficiente. No siempre es fácil ver en la oscuridad. Una de las oraciones más bellas del Evangelio es la de aquel ciego que le pide a Jesús: “Señor, que yo vea”. Para buscar y encontrarnos con Dios, es preciso primero ver las señales, y luego ponerse en camino sin importar si el camino es corto o largo; lo importante es nunca abandonarlo.

   La Epifanía nos habla de los que ven las señales de Dios; de los que confían en sus señales. Nos habla de los que persisten en su búsqueda; de los que cansados del camino terminan de rodillas delante de Dios. Nos habla de Dios que siempre se revela y se manifiesta a los que lo buscan, y de quienes se fían de un niño acostado en un pesebre. Así como en el niño de Belén, Dios se dejó encontrar por los magos, también quiere que lo encontremos, le entreguemos nuestros dones y coloquemos a sus pies cuanto somos.

   Adoremos al Señor que a diario se nos manifiesta en el rostro de cuantos nos rodean. Que María Santísima nos ayude a buscar siempre a su divino Hijo, como lo hicieron los magos.

   A quienes nos siguen a través de internet, en la página: www.santaanacentrochia.org les envío mi bendición, y los invito a seguir extendiendo, como discípulos-misioneros, la buena nueva del Señor, donde quiera que se encuentren. 

Feliz semana para todos; que Dios los bendiga y la Virgen los proteja.


Padre Luis Guillermo Robayo M.   
Rector Capilla Santa Ana de Centro Chía