Pascua de Resurrección 2017

publicado a la‎(s)‎ 15 abr. 2017 14:01 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 17 abr. 2017 14:16 ]



Domingo de Resurrección, 16 Abril 2017, Ciclo A

San Juan 20, 1 - 9

¡Cristo Resucitó! 

¡Y resucitó por mí, para que yo encuentre en Él y por Él la vida verdadera!

    Homilía Padre Rector Luis Guillermo Robayo M.




Santa Misa de Pascua, Mensaje Pascual y

 Bendición Urbi et Orbi Vaticano, 16 de Abril 2017, Ciclo A

Vigilia Pascual, 15 de Abril de 2017

publicado a la‎(s)‎ 15 abr. 2017 12:12 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 17 abr. 2017 14:27 ]

Sábado Santo, Vigilia Pascual   







Pregón Pascual
  Descargar  Pregonado por Felipe Gómez





San Mateo 28, 1 -10
       
 No está aquí. Ha resucitado 
  Homilía Padre Rector Luis Guillermo Robayo M.








 





Celebración de la Solemne Vigilia Pascual en el Vaticano
15 de Abril de 2017

Viernes Santo 2017

publicado a la‎(s)‎ 14 abr. 2017 8:59 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 17 abr. 2017 15:22 ]



Vía Crucis Viernes Santo Capilla Santa Ana


Celebración de la Pasión del Señor en el Vaticano

Pasión del Señor desde el Vaticano

“La Cruz de Cristo, Esperanza frente a una Sociedad Líquida”

Homilía Padre Cantalamessa, traducción Ma Fernanda Bernasconi.


Vía Crucis Viernes Santo en el Vaticano

Jueves Santo 2017

publicado a la‎(s)‎ 14 abr. 2017 6:50 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 14 abr. 2017 16:07 ]

San Juan 13, 1-15  
       
 Ámense los Unos a los Otros como Yo os he Amado 
   Descargar   Homilía del Padre Rector 




Lavatorio


Monumento


 Aquí estoy en tu divina presencia, Jesús mío, para visitarte. He venido, Señor, porque me has llamado. Tu presencia real en la Sagrada Eucaristía, es el eco de aquellas palabras que nos diriges en el Evangelio: "Venid a Mí todos los que estáis cargados con vuestras miserias y pecados y Yo os aliviaré". 

Aquí vengo, pues, como enfermo al Médico, para que me sanes; como pecador al Santo, para que me santifiques; y como pobre y mendigo al rico, para que me llenes de tus divinos dones. 

Creo, Jesús mío, que estás en el Santísimo Sacramento del Altar, tan real y verdaderamente como estabas en Belén, como estabas en la cruz y cómo estás ahora en el Cielo. 

Espero en ti, que eres poderoso y bueno, para santificar mi alma y salvarme. Te amo con todo mi corazón, porque eres la Bondad infinita, digno de ser amado de todas las criaturas del Cielo y de la tierra; y me has amado hasta derramar tu sangre y dar tu  vida en la cruz por mí. 

Vengo aquí a buscar un refugio contra la corrupción del mundo. En el mundo donde todo es falsedad y mentira; vengo a ti que eres la Verdad eterna. El mundo está lleno de abismos de iniquidad; vengo a ti que eres el único Camino de la felicidad. 

En el mundo todo es sensualidad y pecado; vengo a ti que eres Vida y Santidad de las almas. ¡Dadme luz, Señor! ¡Que yo te vea presente en el Sagrario con los ojos de la fe; y que mi corazón beba hasta saciarse de la fuente del Amor divino que brota de tu  Corazón Sacramentado!

Te Adoro con Devoción

Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte. 

Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta palabra de verdad. 

En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad; creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido. 

No veo las llagas como las vio Tomas pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame. ¡Oh memorial de la muerte del Señor!

Pan vivo que das vida al hombre: Concede a mi alma que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura. Señor Jesús, bondadoso Pelícano, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero. 

Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.


Oración Final

Creo, Jesús mío, que estás presente en el Santísimo Sacramento del altar.

 Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte dentro de mi alma.

 Purifica y prepara mi pobre corazón para recibirte con deleite de mi alma. 

Tú que eres el pan de los Ángeles, no permitas Jesús mío que jamás me aparte de Ti.  

Amén.



Domingo de Ramos 2017

publicado a la‎(s)‎ 9 abr. 2017 16:32 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 10 abr. 2017 13:10 ]


Domingo de Ramos, 9 Abril 2017, Ciclo A

San Mateo 27, 1-2. 11-54
 

¡Bendito El que Viene en Nombre del Señor!

    Homilía Padre Rector Luis Guillermo Robayo M.

  1. El Ramo: en este domingo, los ramos son el signo exterior de que hemos optado por seguir a Jesús en el camino hacia el Padre. Los ramos en nuestras manos y en nuestros hogares, nos recuerdan que hemos acompañado a Jesús, nuestro Rey, y le hemos seguido hasta la cruz, de modo que seamos consecuentes con nuestra fe y sigamos y aclamemos al Salvador durante toda nuestra vida.
  2. La Entrada: la entrada triunfal de Jesús, ha de darse en cada corazón. Debe llevarnos a profundizar en nuestra fidelidad para que nuestros propósitos no sean luces que brillan momentáneamente y pronto se apagan. Se requiere oración y perseverancia.
  3. La Semana Santa: es la gran oportunidad para detenernos un poco. Para pensar en serio. Para preguntarse en qué se está gastando nuestra vida. Para darle un rumbo nuevo al trabajo y a la vida de cada día. Para abrirle el corazón a Dios, que sigue esperando. Para abrirle el corazón a los hermanos, especialmente a los más necesitados. Semana Santa, es la gran oportunidad para morir con Cristo y resucitar con él;  para morir a nuestro egoísmo y resucitar al amor.
  4. En La Vida Cotidiana:  es un camino en el que descubrimos el valor de la cruz. El ingreso festivo de Jesús en Jerusalén sugiere a nuestra reflexión muchos momentos de la existencia humana. Momentos de alegría, de plenitud, de amistad sincera, de realización personal. Momentos en los que se experimenta más vivamente el amor de Dios, la cercanía y cariño de los seres queridos, la belleza de la vida. Sin embargo, en este caminar de la existencia humana advertimos también momentos de tristeza, de pérdida, de dolor, de fracaso. Una enfermedad, la muerte de un ser querido, una pena moral, una incomprensión...
  5. Un Camino de Fe: al ver a los “niños hebreos” que agitan los ramos al paso de Jesús. Se trata de considerar la importancia de educar en la fe y en los valores a nuestra niñez. Quizá las generaciones jóvenes están hoy más expuestas al influjo negativo de los medios de comunicación y al ataque contra los valores. Vivimos en una cultura de la imagen que imprime sellos indelebles en el alma de los pequeños: violencia, injusticias, descomposición social, corrupción, etc, que van degradando al ser humano.


    REFLEXIÓN 
   Hoy comienza la gran semana litúrgica que nos conduce a la Pascua: la pasión, muerte y resurrección del Señor, centro de nuestra fe cristiana. La Semana Santa es un tiempo de profundas vivencias religiosas; el misterio del Dios «entregado por nosotros» y la fuerza de su resurrección, como expresa San Pablo, nos convocan ante la Cruz que es el triunfo del amor sobre el odio, la esperanza frente a toda desesperación.
 
   El Evangelio de la entrada en Jerusalén (Mt 21,1-11), con la procesión de la comunidad y los ramos, debe servir para inaugurar la gran semana del cristianismo. Toda la “tradición” y hermosura de los ramos y palmas, no obstante, nos invita a introducirnos en aquella experiencia de ir a Jerusalén que el profeta de Galilea no podía eludir. Jesús, sin duda, ya sabía lo que le esperaba: el juicio, la condena y la muerte. 

   Hoy, quizá tendemos a representar la semana santa,  y quizá olvidamos el verdadero drama en torno a aquella Pascua del año 30; el drama de la dura realidad de “alguien” que se entrega hasta la muerte por amor a la humanidad.
   Jesús no se deja ilusionar por los gritos de “Hosanna”, porque no se sentía Mesías, y menos como algunos lo interpretaron. Estas aclamaciones justificarían más su juicio y su condena ante los poderosos que estaban esperando que llegara el profeta de Galilea a Jerusalén. Y llegó…
 
   Vale la pena reflexionar en torno a todas aquellas personas que en el mundo actual sufren la horrenda pasión de diversas formas de crucifixión; de tantas personas que viven diversos viacrucis en sus propias vidas. Recordemos a los migrantes recorriendo el viacrucis al dejar a sus familias y países en busca de una vida más digna, y enfrentando humillaciones, abusos, y hasta la muerte.
 
   También bien el viacrucis los encarcelados, los torturados y asesinados a causa de una ideologías o criterios ante los cuales falta tolerancia. El viacrucis lo sufren aquellos que viven en extrema pobreza, quienes pasan hambre, quienes no tienen trabajo, o quienes trabajan en situaciones de abuso y explotación. En Colombia, particularmente viven el duro viacrucis nuestros hermanos de Mocoa, que lo han perdido todo.
 
   El resucitado es el crucificado. Por eso, la esperanza en la resurrección nos da la convicción que el resucitado continúa profetizando y acompañando las crucifixiones que cada día sobrellevan tantos hijos e hijas de Dios.


PARA LA VIDA

   
El asno todavía se sentía envuelto en el resplandor del día más glorioso de su vida. Nunca hasta entonces había experimentado tanta excitación y había sentido tanto orgullo. A la mañana siguiente salió del establo y se dirigió a la ciudad. Junto al pozo encontró un grupo de personas y pensó: ahora me voy a exhibir delante de estas gentes. Nadie le prestó la menor atención y siguieron llenando sus cántaros. “Echen sus túnicas y sus capas”, les dijo enfadado. ¿No saben quién soy? Le miraron entre carcajadas, le dieron unos azotes y lo mandaron a paseo. “Paganos miserables”, dijo para sus adentros. “Iré al mercado donde hay buena gente, seguro que me recordarán”.

   Pero nadie le hizo caso y siguió caminando. “Los ramos de olivo. ¿Dónde están los ramos de olivo?”, gritó. “Ayer me aclamaban con ramos de olivo”. Herido y decepcionado, el asno volvió al establo, a casa, junto a su madre. “Tonto”, le dijo su madre con ternura. ¿No te das cuenta de que sin ÉL, tú no eres más que un asno cualquiera? Sin ÉL eres sólo un asno.

   
El Domingo de Ramos o de Pasión es la puerta que nos introduce en la Semana Grande del calendario litúrgico, La Semana Santa. Hemos proclamado el relato de la Pasión de Jesús. Son muchos los personajes descritos, todos tienen su papel, todos toman sus decisiones y todos son necesarios. Su nombre, y el mío, están también escritos en este relato. Hasta el burro tuvo sus quince minutos de gloria. Su problema fue que se creyó el protagonista del día y quiso seguir siéndolo el día después. El sentido común de su madre lo puso en su sitio: sin ÉL eres sólo un burro.




Sábado Santo, Vigilia Pascual 2016

publicado a la‎(s)‎ 26 mar. 2016 10:36 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 15 abr. 2017 19:38 ]

Sábado Santo, Vigilia Pascual   







Pregón Pascual
   





San Lucas 24, 1 -12 
       
 No está aquí. Ha resucitado 
   Descargar   Homilía del Padre Rector 







Viernes Santo 2016

publicado a la‎(s)‎ 26 mar. 2016 9:35 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 3 abr. 2016 20:51 ]

Viernes Santo 
 
 
San Juan 18, 1-19, 42  
       
 Pasión de Nuestro Señor Jesucristo 
Descargar   Homilía del Padre Rector 



Jueves Santo 2016

publicado a la‎(s)‎ 26 mar. 2016 9:31 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 3 abr. 2016 20:37 ]

Jueves Santo 
 
 
San Juan 13, 1-15  
       
 Ámense los unos a los otros como yo os he amado 
   Descargar   Homilía del Padre Rector 




ORACIONES ANTE EL SANTÍSIMO
JUEVES  Y VIERNES SANTO   - Himnos Corpus Christi

Oración Inicial

 Aquí estoy en tu divina presencia, Jesús mío, para visitarte. He venido, Señor, porque me has llamado. Tu presencia real en la Sagrada Eucaristía, es el eco de aquellas palabras que nos diriges en el Evangelio: "Venid a Mí todos los que estáis cargados con vuestras miserias y pecados y Yo os aliviaré". 

Aquí vengo, pues, como enfermo al Médico, para que me sanes; como pecador al Santo, para que me santifiques; y como pobre y mendigo al rico, para que me llenes de tus divinos dones. 

Creo, Jesús mío, que estás en el Santísimo Sacramento del Altar, tan real y verdaderamente como estabas en Belén, como estabas en la cruz y cómo estás ahora en el Cielo. 

Espero en ti, que eres poderoso y bueno, para santificar mi alma y salvarme. Te amo con todo mi corazón, porque eres la Bondad infinita, digno de ser amado de todas las criaturas del Cielo y de la tierra; y me has amado hasta derramar tu sangre y dar tu  vida en la cruz por mí. 

Vengo aquí a buscar un refugio contra la corrupción del mundo. En el mundo donde todo es falsedad y mentira; vengo a ti que eres la Verdad eterna. El mundo está lleno de abismos de iniquidad; vengo a ti que eres el único Camino de la felicidad. 

En el mundo todo es sensualidad y pecado; vengo a ti que eres Vida y Santidad de las almas. ¡Dadme luz, Señor! ¡Que yo te vea presente en el Sagrario con los ojos de la fe; y que mi corazón beba hasta saciarse de la fuente del Amor divino que brota de tu  Corazón Sacramentado!

Te Adoro con Devoción

Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte. 

Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta palabra de verdad. 

En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad; creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido. 

No veo las llagas como las vio Tomas pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame. ¡Oh memorial de la muerte del Señor!

Pan vivo que das vida al hombre: Concede a mi alma que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura. Señor Jesús, bondadoso Pelícano, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero. 

Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.


Oración Final

Creo, Jesús mío, que estás presente en el Santísimo Sacramento del altar.

 Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte dentro de mi alma.

 Purifica y prepara mi pobre corazón para recibirte con deleite de mi alma. 

Tú que eres el pan de los Ángeles, no permitas Jesús mío que jamás me aparte de Ti.  

Amén.


‎ Semana Santa, Marzo 2016 Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 22 mar. 2016 16:36 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 26 mar. 2016 8:05 ]



Chía, Marzo de 2016

 

Saludo y Bendiciones con motivo de la Semana Santa a todos los fieles de esta amada Comunidad de Santa Ana.


" Por Tu Cruz y Resurrección nos has Salvado, Señor  "


   Esta semana Santa 2.016, dentro del Año de la Misericordia, es un tiempo de Gracia y Bendición propicio para celebrar los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor. 

   El Domingo de Ramos, en la procesión de los ramos aclamamos Rey a nuestro Señor Jesucristo y lo proclamamos como Señor del universo.  

   
El Jueves Santo, conmemoramos los tres regalos divinos, a través de los cuales el Señor se quedará por siempre con nosotros: - En primer lugar, con la celebración de la última cena, conmemoramos La Institución de la Sagrada Eucaristía. Antes de morir, Jesús, celebra el memorial de su pasión para quedarse con nosotros en la eucaristía: “Haced esto en conmemoración mía…”. En segundo lugar conmemoramos la institución del Sacerdocio como sacramento de mediación entre Dios y los hombres y, en tercer lugar, el Mandamiento del Amor, significado en el gesto divino y humilde del lavatorio de los pies como llamado urgente al servicio de los más necesitados. 

     

   En el Viernes Santo, a través de la lectura de la pasión y muerte del Señor, la Adoración de la Cruz y la distribución de la Sagrada Eucaristía, se conmemora el acontecimiento redentor y salvador  del Señor, como causa de eterna salvación para todos los que le obedecen. Él por nosotros se sometió a la muerte y muerte de Cruz. Por eso Dios lo levantó y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre. 

   El Sábado Santo asistimos todos, como comunidad de amor y en familia, a la NOCHE SANTA DE LA VIGILIA PASCUAL. Es la celebración más importante de la Iglesia católica. 

   Esta celebración gloriosa consta de los siguientes momentos: Liturgia de la luz, significando a Cristo que con su resurrección triunfa y esclarece las tinieblas de la muerte. 

   Se entona el solemne himno del pregón pascual que narra las maravillas de Dios a lo largo de la historia de la salvación y que tendrán su culmen en Cristo redentor. En la liturgia de la palabra, tanto del antiguo como del nuevo testamento, todas las lecturas se encaminan a Cristo, Palabra eterna del Padre. Continúa esta solemne celebración con la bendición del agua como reconocimiento al Dios creador y la liturgia de la Eucaristía como culminación solemne de la Noche Pascual.  

   Con el Domingo de Resurrección comienza el tiempo nuevo, el tiempo de la victoria porque la muerte ha sido derrotada. Con la resurrección de nuestro Señor, comienza el tiempo de Cristo, el imperio de la vida que nunca termina, la eternidad dichosa, la vida terna. 


   En este día damos la espalda a la muerte para abrazar gozosamente a los hermanos, a la esperanza y a la vida. “Dónde está muerte tu victoria?, dónde está muerte tu aguijón…Ahora todo es Vida, todo es resurrección”.

 

   La proclamación gloriosa “Cristo ha resucitado”, fue el primer grito de fe, de vida nueva, y victoria definitiva. Jesús resucitado nos enseña con su esplendor glorioso, que la muerte no es la última, ni la definitiva palabra. La palabra definitiva es la Vida y  la resurrección. Como el Apóstol podemos decir: hemos resucitado con Cristo, tenemos que "buscar los bienes de allá arriba". La vida con la esperanza puesta en el Resucitado es el más bello prefacio y la degustación anticipada del cielo.

 

   En nombre de Monseñor Héctor Cubillos, Obispo de la Diócesis de Zipaquirá, les deseamos felices pascuas de resurrección. Gracias por su presencia fiel y testimonio de fe. Que en este Año de la Misericordia experimentemos el amor infinito de Dios por nosotros y vivamos como comunidad de discípulos misioneros, dispuestos a comunicar el ardor de la pascua dando testimonio de su presencia viva entre nosotros.

   Feliz semana Santa y Feliz pascua para todos. Que Dios los bendiga y la Santísima Virgen los proteja. Amén.

 

Luis Guillermo Robayo M. Pbro.

Rector Capilla Santa Ana de Centro Chía



Domingo de Ramos, 20 de Marzo de 2016, Ciclo C

publicado a la‎(s)‎ 22 mar. 2016 16:26 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 3 abr. 2016 20:32 ]


Chía, 20 de Marzo de 2016
 

Saludo cordial y bendiciones a todos los fieles de esta comunidad de Santa Ana.


Bendito el que viene en nombre del Señor  "


   
Con el Domingo de Ramos nos introducimos en la celebración de los misterios más hondos y bellos de nuestra fe. Es el preludio desde el que ya vemos la grandeza de la Pascua que nos espera.

   En la entrada de Jesús en Jerusalén encontramos unidas, de antemano, tanto la realeza del Señor como la humildad, la cual culminará en la cruz. 

   A la alegría expresada durante la entrada solemne al templo le sigue Inmediatamente la lectura de la Pasión. De ahí que cada Domingo de Ramos es, por un lado, día de júbilo y aclamación del Señor, y por otro, día de abandono, de pasión y de muerte de cruz.

 

   Es el Domingo de Ramos, pero también es el Domingo de Pasión porque la misma multitud que le había vitoreado durante el desfile, le abuchearía días más tarde. Habían sido cautivados por su palabra, alimentados con pan y pescado, curados de sus enfermedades, exorcizados de sus demonios, y sin embargo, al presentir la realidad de la cruz, todo cambió, y aquel jubiloso “Hosanna” se convirtió en el grito: “¡Crucifíquenlo!”

 

   Jesús entra como Rey, pero no viene a dominar, sino a servir a la humanidad. – Entra glorioso y aclamado, pero de forma completamente humilde. – Viene dispuesto a combatir, pero su lucha es contra el pecado. – Viene armado para la lucha, pero su única arma es el amor. – 


   Triunfa en su batalla, pero su victoria, que es el triunfo de la fidelidad a Dios y de la solidaridad con el hermano, encuentra su máxima consumación en la cruz. – Finalmente, el victorioso acaba entronizado, pero no en un palacio humano, sino en la misma Gloria del Padre, por medio de su Resurrección y Ascensión a los cielos.

 

   Vivir la semana Santa es recorrer los pasos de Jesús desde la entrada a Jerusalén hasta la resurrección. Es descubrir qué pecados hay en mi vida y buscar su amor misericordioso en el sacramento de la reconciliación. Es afirmar que Cristo está presente en cada Eucaristía y vive en cada uno de nosotros. 


   No permitamos que nada nos distraiga de este tiempo de Gracia. Es la semana Santa de la misericordia. Vivámosla con ojos de gratitud; abramos nuestro corazón de par en par y sigamos con oídos de fe y alma dispuesta esta semana mayor. 

   Nada se compara al perdón y al amor de Dios, que como en cascada viene desde la Cruz en torrentes de misericordia y de gracia. Nada tan divino y salvífico como la redención obrada en Jesucristo. 

   Es lo único válido y definitivo para cuando nuestros ojos se cierren a las vanidades de esta tierra y tengan que abrirse, para gloria o condena, en la eternidad. 

   Un refrán dice: “muerto el cantor, no muere el cantar”. Son muchas las voces que cada día recuerdan las palabras y los gestos de Jesús, cuando algunos fariseos le piden que reprenda a sus discípulos y él responde: «Os digo que, si estos callan, gritarán las piedras». Estas palabras también nos interpelan a cada uno de nosotros. 


   Los cristianos estamos llamados a confesar a Jesucristo, como ha dicho el Papa Francisco a los cardenales: “Si nosotros callamos, el Señor buscará otros mensajeros más fieles a su vocación”.   En esta Semana Santa, vivamos con intensidad la Pasión, sigamos a Jesús en sus últimos días antes de su muerte y abramos el alma a la luz de la resurrección.

 

   Emprendamos esta semana de misericordia con un nuevo ardor y tratemos de mantenernos con coherencia entre la fe y la vida. Así como las palmas se abren para ver pasar al Señor en Jerusalén, se abran nuestros corazones  para experimentar el paso del Señor en nuestras vidas. 


   Que nuestras vidas aclamen y proclamen la presencia del Señor Jesús que en este año de la misericordia pasa por nuestros corazones. 


   Que nuestros ramos, que son brotes nuevos de propósitos santos, no se marchiten, sino que florezcan en obras de misericordia y amor, propios de esta semana mayor. Que el Ramo que llevamos hoy, indique que somos de los que queremos gritar: “Hosanna” y no “crucifícale”, y que con la ayuda del que todo lo puede, demos nuestra vida, como Él la dio, por todos los hombres. !Bendito el que viene a mi vida, a mi familia, a mi comunidad. Hosanna en el cielo!

 

  Feliz Domingo de Ramos y feliz Semana Santa para todos. Que Dios los bendiga y la Virgen los proteja.


Luis Guillermo Robayo M. Pbro. 
Rector Capilla Santa Ana de Centro Chía

 

HIMNO DE ACLAMACIÓN

Hoy me he vestido de fiesta, para seguirte los pasos.  Y he salido a la calle, con mi ramita en la mano.

Vas montado en un burrito. Todos te van saludando.  Y yo levanto mi rama, y tú mi rama has tocado.

Oh Jesús de mi vida, siendo amor, perdón y entrega, has cruzado la muralla, sabiendo lo que te espera.


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