Jueves Santo 2017

publicado a la‎(s)‎ 14 abr 2017 6:50 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 14 abr 2017 16:07 ]

San Juan 13, 1-15  
       
 Ámense los Unos a los Otros como Yo os he Amado 
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Lavatorio


Monumento


 Aquí estoy en tu divina presencia, Jesús mío, para visitarte. He venido, Señor, porque me has llamado. Tu presencia real en la Sagrada Eucaristía, es el eco de aquellas palabras que nos diriges en el Evangelio: "Venid a Mí todos los que estáis cargados con vuestras miserias y pecados y Yo os aliviaré". 

Aquí vengo, pues, como enfermo al Médico, para que me sanes; como pecador al Santo, para que me santifiques; y como pobre y mendigo al rico, para que me llenes de tus divinos dones. 

Creo, Jesús mío, que estás en el Santísimo Sacramento del Altar, tan real y verdaderamente como estabas en Belén, como estabas en la cruz y cómo estás ahora en el Cielo. 

Espero en ti, que eres poderoso y bueno, para santificar mi alma y salvarme. Te amo con todo mi corazón, porque eres la Bondad infinita, digno de ser amado de todas las criaturas del Cielo y de la tierra; y me has amado hasta derramar tu sangre y dar tu  vida en la cruz por mí. 

Vengo aquí a buscar un refugio contra la corrupción del mundo. En el mundo donde todo es falsedad y mentira; vengo a ti que eres la Verdad eterna. El mundo está lleno de abismos de iniquidad; vengo a ti que eres el único Camino de la felicidad. 

En el mundo todo es sensualidad y pecado; vengo a ti que eres Vida y Santidad de las almas. ¡Dadme luz, Señor! ¡Que yo te vea presente en el Sagrario con los ojos de la fe; y que mi corazón beba hasta saciarse de la fuente del Amor divino que brota de tu  Corazón Sacramentado!

Te Adoro con Devoción

Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte. 

Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta palabra de verdad. 

En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad; creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido. 

No veo las llagas como las vio Tomas pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame. ¡Oh memorial de la muerte del Señor!

Pan vivo que das vida al hombre: Concede a mi alma que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura. Señor Jesús, bondadoso Pelícano, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero. 

Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.


Oración Final

Creo, Jesús mío, que estás presente en el Santísimo Sacramento del altar.

 Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte dentro de mi alma.

 Purifica y prepara mi pobre corazón para recibirte con deleite de mi alma. 

Tú que eres el pan de los Ángeles, no permitas Jesús mío que jamás me aparte de Ti.  

Amén.