Reflexiones 

15° Domingo del Tiempo Ordinario, 15 de Julio 2018, Ciclo B
 

San Marcos 6, 7 - 13

“Los Envío de Dos en Dos”

Homilía Padre Rector Luis Guillermo Robayo M.

  1. Los Discípulos: Jesús imagina a los discípulos como caminantes. Nunca instalados. Siempre de camino. Junto a los que sufren, Trabajando por la paz y en comunión fraterna. ”El discípulo de Cristo no debe sólo guardar la fe y vivir de ella, sino también profesarla, testimoniarla con firmeza y difundirla”
  2. La Misión: esta consiste, esencialmente, en anunciar el mensaje alegre. El éxito de la misión no vendrá por las cosas que lleven, sino por sentirse elegidos y enviados por Jesús, con su autoridad sobre el mal y el sufrimiento. “Curar” y “liberar” son tareas prioritarias en la actuación de Jesús, pero más esencial que curar, la misión se define por el anuncio del reino, por la llegada de Dios a los corazones.
  3. El Arrepentimiento: Jesús envía a sus apóstoles para predicar el arrepentimiento.  Quiere que los pueblos se preparen para el Reino de Dios.  El arrepentimiento significa que los individuos cambien su corazón. Donde son duros, que sean tiernos.  Donde se llenan de porquería, que se purifiquen.  El corazón tierno y puro siempre buscará el bien de la otra persona, no a dominarla.
  4. El Desprendimiento: lo importante es la disposición desprendida y generosa del apóstol, que no debe olvidarse de estas palabras del Señor: “dar gratis lo que gratis ha recibido: la Fe”. Ir como en traje deportivo, sin nada que haga peso, que impida el camino. Nada que nos distraiga de la misión. El éxito de esta no vendrá por las cosas que lleven, sino por ir con Jesús y sentirse elegidos y enviados por él. La autoridad sobre el mal y el sufrimiento también es nuestra. 

REFLEXIÓN 

   El relato de Marcos deja claro que solo Jesús es la fuente, el inspirador y el modelo de la acción evangelizadora de sus seguidores. Estos actuarán con su autoridad. No harán nada en nombre propio. Son “enviados” de Jesús. No se predicarán a sí mismos: solo anunciarán su Evangelio. No tendrán otros intereses: solo se dedicarán a abrir caminos al reino de Dios. La única manera de impulsar una “nueva evangelización” es purificar e intensificar esta vinculación con Jesús. 

   No habrá nueva evangelización si no hay nuevos evangelizadores, y no habrá nuevos evangelizadores si no hay un contacto más vivo, lúcido y apasionado con Jesús. Sin él haremos todo, menos lo esencial: llenar con su Espíritu este mundo. “Id por todo el mundo…” 

   Dejémonos hoy cuestionar por la Palabra de Dios, que quiere despertar en nosotros la conciencia de nuestra identidad de apóstoles: el mundo de hoy necesita de nuestra fe y de nuestro testimonio, aunque no lo diga..., precisamente porque no lo pide...; “necesita de creyentes”, “para poder creer”.

   Jesús también insiste que los apóstoles viajen como pobres.  No han de llevar “ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto”.  A lo mejor tiene dos fines en cuenta cuando enfatiza la sencillez radical en el camino.  Primero, quiere que ellos conozcan la Providencia de Dios que siempre es más amplia que se piense. 

   Como a los muchachos en Tailandia atrapados en la cueva, Dios proveerá. También, desea que los misioneros se den cuenta de que los pueblos ya son evangelizados en parte.  El Espíritu Santo les ha precedido rindiendo a la gente que visitarán amistosa y generosa.  Por eso muchos misioneros regresan a su tierra nativa diciendo que ellos mismos han experimentado la conversión. 

PARA LA VIDA 

   Un padre muy enfermo reunió a sus tres hijos junto a su cama. Apenas podía hablar. Con gran dificultad, tomó una pequeña cajita que contenía semillas, y dio una a cada hijo diciéndoles: - “Todo lo que les pase a ellas, os pasará a vosotros”. Y diciendo esto, murió. Los tres hijos no entendieron estas últimas palabras de su padre. Pensaron que estaba delirando y no sabía lo que se decía. Cada uno guardó la semilla y se marchó a su casa. 

   El hermano mayor puso su semilla en un frasco de cristal. Y lo colocó en el lugar más visible de la casa. Cada vez que lo mirara, recordaría a su querido padre. Al hermano mediano se le perdió la semilla por el camino y no se preocupó mucho de buscarla... Y el hermano menor tuvo curiosidad por saber qué tipo de semilla le había dado su padre antes de morir. 

   Buscó un macetero, preparó la tierra y la plantó con todo cuidado. Después de muchos cuidados, al cabo del tiempo, creció una rosa roja. Fueron pasando los años y, sin saber cómo, a cada hermano le iba ocurriendo lo mismo que le pasó a su semilla. El hermano mayor cayó enfermo de un extraño mal que lo dejó en cama para siempre, sin poder salir de su casa. El hermano mediano se perdió en medio de la selva cuando estaba haciendo un viaje de vacaciones. 

   Nunca más se volvió a saber de él. En cambio, al hermano menor las cosas le fueron muy bien. Se dedicó a lo que más le gustaba: la pintura. Hizo muchos cuadros y fue conocido en todo el mundo por lo bien que pintaba. Sus obras de arte se podían ver en los mejores museos. Todas ellas estaban firmadas con una pequeña rosa roja dibujada en un extremo. El hermano menor fuel el único que cultivó la semilla. Y por este motivo le ocurrió lo mismo que le pasó a ella: floreció.

Subpáginas (1): Homilias en Audio