Semana Santa 2020

Saludo Domingo de Resurrección, 12 Abril 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 11 abr. 2020 19:53 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 12 abr. 2020 9:31 ]

 
Chía, 12 de Abril de 2020

Saludo y bendición a todos ustedes, discípulos misioneros de esta comunidad de Santa Ana
 Manual de Celebración en Familia

Pascua de Resurrección  
Homilía Padre Rector Luis Guillermo Robayo M.
Homilía Padre Rector Luis Guillermo Robayo M.

“Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá
arriba, 
donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios”. ( Col 3, 1-4)

    “Ser cristianos significa no partir de la muerte, sino del amor de Dios por nosotros, que ha derrotado a nuestra acérrima enemiga. 

   Dios es más grande de la nada, y basta sólo una luz encendida para vencer la más oscura de las noches…

    En estos días de Pascua, llevemos este grito en el corazón. Y si nos dirán del por qué de nuestra sonrisa donada y de nuestro paciente compartir, entonces podremos responder que Jesús está todavía aquí, que continúa estando vivo entre nosotros, que Jesús está aquí, en la Plaza, con nosotros: vivo y resucitado”. (Papa Francisco)

   La resurrección de Jesús tiene mucho que ver con los ojos de nuestro corazón. Pedro nos dice en la primera lectura de hoy en su discurso: “Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos, que él había designado: a nosotros que hemos comido y bebido con Él, después de su resurrección”. (Hch 10,34.37-43)

   La resurrección nos cambia nuestra manera de ver; cambia nuestra manera de pensar; nuestra manera de amar, nuestra manera de ser y estar en el mundo.

   No es solo cuestión de saber que Él resucitó. Es cuestión de que “Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba…” “Porque habéis muerto y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios..” (Col 3,1-4)

   Resucitados, estamos invitados a Galilea, donde todo comenzó y donde todo continuará. Es una mañana de noticias para Dios. Su Hijo ha resucitado. Es una mañana de noticias para nosotros, porque también hemos resucitado con él. Es una mañana de noticias para el mundo, porque, a pesar de tantas dificultades por las que estamos pasando, todo es nuevo y comenzamos de nuevo. 

   “El anuncio de alegría y esperanza, que culmina el triduo, nos recuerda que las cosas viejas han pasado y todo ha sido renovado en Cristo, muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra glorificación. 

   Este anuncio es también una llamada a la responsabilidad en la misión, pues renueva en todos los bautizados el sentido de nuestra nueva condición, y nos invita a despojarnos del hombre viejo para vivir como hombres resucitados, que hacen del mundo un espacio nuevo donde ser, gracias a Cristo y con Él, instrumentos de consuelo y esperanza para aquellos que sufren todavía hoy la humillación y la soledad” (Papa Francisco)

   Que el Espíritu divino, quien resucitó al Señor de entre los muertos, nos resucite de nuestros pecados a una vida totalmente nueva y nos guíe por sus, hacia la Pascua eterna.

   En nombre de Monseñor Héctor Cubillos Peña, Obispo de la Diócesis de Zipaquirá, y del Rector de la Capilla de Santa Ana, les deseamos:

Felices Pascuas de Resurrección.

   Aunque este año 2.020 por la contingencia que vivimos, no nos pudimos reunir en nuestras comunidades, estemos seguros que la presencia del Señor resucitado siempre nos acompaña con su divina luz y nos sostendrá cada día con su misericordia y su amor.

Padre Luis Guillermo Robayo M. 
Rector Capilla Santa Ana de Centro Chía


Sábado Santo, Vigilia Pascual, 11 de Abril, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 11 abr. 2020 6:48 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 11 abr. 2020 6:51 ]



Sábado Santo


Saludo Viernes Santo, 10 Abril 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 9 abr. 2020 18:37 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 9 abr. 2020 18:53 ]


 Viernes Santo en Familia 
10:50am Canal EWTN Preside Papa Francisco
2:00pm Viacrucis, celebrado por Papa Francisco 
Preside Cardenal Rubén Salazar Gómez
Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia
Chía, 10 de Abril de 2020

Saludo y bendición a todos ustedes, discípulos misioneros de esta comunidad de Santa Ana

 Manual de Celebración en Familia

Celebración Litúrgica de la Muerte del Señor 
Homilía Padre Rector Luis Guillermo Robayo M.

   Después de la última cena, Jesús fue a orar al huerto de los Olivos, Allí lo tomaron preso, después lo interrogaron, lo azotaron, le colocaron una corona de espinas, lo flagelaron y lo clavaron en la Cruz, muriendo por nosotros. 

   En este día, Cristo, pendiendo en la Cruz, se constituye en el centro de toda la meditación: 

“Oh Cruz te adoramos, Oh Cruz te bendecimos, de ti viene la Vida, de ti la Salvación”.

   “Mirad el árbol de la Cruz en donde estuvo clavada la salvación del mundo… VENID, ADOREMOS!. 

   Por voluntad de su Padre, Él tomó la Condición de esclavo y se rebajó a sí mismo soportando todo este sufrimiento y suplicio por nuestra salvación. Es el día de la solidaridad universal. Toda la humanidad se une al sacrificio redentor de Cristo en la cruz. 

Hagamos nuestras esta bella meditación del Papa Francisco: 

   “Señor Jesús, ayúdanos a ver en Tu Cruz todas las cruces del mundo: la cruz de la gente que tiene hambre de pan y de amor; la cruz de los solitarios y abandonados, incluso por sus propios hijos y parientes, la cruz de personas sedientas de justicia y paz, la cruz de la gente que no tiene el consuelo de la fe. 

   La cruz de los ancianos que se arrastran bajo el peso de los años y la soledad; la cruz de los migrantes que encuentran sus puertas cerradas a causa del miedo y los corazones blindados por cálculos políticos, la cruz de los pequeños, heridos en su inocencia y pureza, la cruz de la humanidad que vaga en la oscuridad de la incertidumbre y en la oscuridad de la cultura de lo provisorio, la cruz de las familias rota por la traición, por las seducciones del maligno o por la ligereza asesina y el egoísmo, la cruz de las personas consagradas que buscan incansablemente llevar tu luz al mundo y se sienten rechazadas, burladas y humilladas. 

   La cruz de las personas consagradas que, en el camino, han olvidado su primer amor; la cruz de tus hijos que, creyendo en ti y tratando de vivir según tu Palabra, se encuentran marginados y descartados incluso por sus familias y por sus compañeros, la cruz de nuestras debilidades, de nuestras hipocresías, de nuestras traiciones, de nuestros pecados y de nuestras muchas promesas rotas; la cruz de tu Iglesia que, fiel a tu Evangelio, lucha por llevar tu amor también entre los bautizados. 

   La cruz de la Iglesia, Tu esposa, que se siente continuamente atacada por dentro y por fuera; la cruz de nuestra casa común que se marchita seriamente ante nuestros ojos egoístas y está cegada por la codicia y el poder. 

   Señor Jesús, reaviva en nosotros la esperanza de la resurrección y de tu victoria definitiva contra todo mal y toda muerte. ¡Amén!». 

   Enséñanos que la Cruz es el camino de la redención, que el Viernes Santo es el camino hacia la luz. 

   Enséñanos que Dios no olvida jamás a ninguno de sus hijos y no se cansa jamás de perdonarnos y de abrazarnos con su infinita misericordia. 

   Enséñanos también a no cansarnos nunca de pedir perdón y de creer en la misericordia sin límites del Padre”. Papa Francisco 

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   En el silencio y la paz de nuestros hogares, tomemos un crucifijo, una pequeña cruz, y adoremos al Señor que vuelve a dar su vida por nuestra salvación. Tengamos el firme propósito de amar nuestra cruz, de unirla a su cruz salvadora, con la certeza que solo pasando por la cruz tendremos parte en su gloriosa resurrección. 

Te adoramos, Oh Cristo y te bendecimos, porque por tu santa Cruz, redimiste al mundo.


Padre Luis Guillermo Robayo M. 
Rector Capilla Santa Ana de Centro Chía

Jueves Santo, 9 Abril 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 8 abr. 2020 18:00 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 8 abr. 2020 18:50 ]

 Jueves Santo en Familia 
11:00am Canal EWTN Preside Papa Francisco 
Preside Cardenal Rubén Salazar Gómez
Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia
Chía, 9 de Abril de 2020

   Saludo y bendición a todos ustedes, discípulos misioneros de esta comunidad de Santa Ana.

   Manual de Celebración en Familia

   El Jueves Santo, es el día en que Cristo celebró la Última Cena con sus discípulos. Antes de su pasión, nos dejó tres regalos divinos. Se celebra el memorial de su Pasión y su permanencia para siempre con nosotros, en la Institución de la Sagrada Eucaristía y en la Institución divina del Sacerdocio como sacramento de mediación entre Dios y los hombres. Luego, con el gesto divino y humilde del lavatorio de los pies, nos dejó el Mandamiento del Amor, indicándonos que sólo quien ama y sirve como Él, permanecerá para siempre con Él. 

   En este día solemne, Jesús nos dice: “sírvanse unos a otros, sean hermanos en el servicio, no en la ambición, como alguien que domina al otro o que pisotea al otro no, sean hermanos en el servicio”. “Cada uno de nosotros debe ser el servidor de los demás. Esta es la regla de Jesús y la regla del Evangelio: la regla de servicio, no de dominar, de hacer el mal, de humillar a otros. ¡Servicio!”. (Papa Francisco) 

   La Ultima Cena está llena de sorpresas. Algo así como si Jesús guardara lo más bello para ese momento: Servicio, Amor y Eucaristía. Es la revelación de la interioridad de su corazón. 

   Pedro se resiste a que Jesús le lave los pies, quizá por miedo al compromiso porque en realidad aún no hemos aprendido a servir a los demás, y tampoco a dejarnos servir. Preferimos que los demás se hagan nuestros esclavos a que nos ofrezcan el servicio de su amor. Y quien no se deja amar, nunca aprenderá a amar. 

   Nos cuesta perdonar, y ¿cuánto nos resistimos a ser perdonados? Quien no se deja cambiar interiormente por el perdón de los demás, nunca será capaz de entender el perdón.

   La Eucaristía es el sacramento que hace presente el misterio de la Cruz. Es por ello que vivir la Eucaristía  requiere esa actitud, conciencia y vivencia del servicio. Jesús la instituye como una nueva encarnación en la pobreza de un pedazo de pan. Instituye la Eucaristía como anuncio de su Pasión y Muerte y Resurrección: “Cuerpo entregado”. “Sangre derramada”. Es, a partir de entonces, la prolongación histórico-temporal del misterio de la Cruz, sacramento del amor supremo de Dios.
   La Eucaristía se celebra para hacernos sentir esta su presencia en nuestras vidas. Nos sitúa a todos en esa Ultima Cena de Jesús y en su Pasión, Muerte y Resurrección. La Eucaristía es lugar de encuentro. Mesa de hermanos, de familia donde compartimos el mismo pan y el mismo amor. 

   El jueves santo es el día del amor fraterno; el día de la reconciliación; el día en el que tienen que desaparecer todas nuestras divisiones y resentimientos.

   En las manos del sacerdote celebrante vemos las manos de Jesús con el pan que se consagra y se reparte.

    Los invito a renovar nuestro amor por Jesús sacramentado, y digamos todos con veneración:

“Que viva Jesús sacramentado, y de todos sea amado”. 

   Feliz día JUEVES SANTO PARA TODOS. Que nuestro Señor sacramentado sea para siempre nuestro divino manjar y eterno alimento. Amén.


Padre Luis Guillermo Robayo M. 
Rector Capilla Santa Ana de Centro Chía 

Domingo de Ramos Pasión del Señor, 5 Abril 2020, Ciclo A

publicado a la‎(s)‎ 2 abr. 2020 18:58 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 4 abr. 2020 9:28 ]

 Domingo de Ramos en Familia 
Preside Cardenal Rubén Salazar Gómez
Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia
Chía, 5 de Abril de 2020


   Saludo cordial a todos ustedes, discípulos misioneros de esta comunidad de Santa Ana.

    “Bendito el que Viene en el Nombre del Señor

   Iniciamos la Semana Santa con la celebración del Domingo de Ramos, la cual tiene dos momentos claramente diferenciados. Por una parte, el momento festivo de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y, por otra parte, la lectura dramática de la pasión de Nuestro SeñorRecibimos festivamente a Jesús con los ramos y lo saludamos cantando ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, hosanna en el cielo!, pero no cerramos los ojos ante el camino que le espera, el de la Cruz.

   En esta semana celebramos el acontecimiento más fuerte de nuestra salvación, el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Y al abrir la semana mayor con el Domingo de Ramos, así como se abren las palmas para ver pasar al Señor en Jerusalén, también se han de abrir nuestros corazones  para experimentar el paso del Señor en nuestras vidas. Hoy, las palmas son los latidos de nuestro corazón que claman la presencia de Jesús para clamar tantas angustias.

   Vivir la semana Santa es acompañar a Jesús desde la entrada a Jerusalén hasta la resurrección; es descubrir qué pecados hay en nuestra vida y buscar el perdón generoso de Dios en el Sacramento de la Reconciliación; es afirmar que Cristo está presente en la Eucaristía y recibirlo en la comunión; es aceptar decididamente que Jesús está presente también en cada ser humano que convive y se cruza con nosotros. 

   Vivir la Semana Santa es proponerse seguir junto a Jesús todos los días de la vida, practicando la oración, los sacramentos, la caridad; es la gran oportunidad para detenernos un poco y pensar en serio sobre el sentido y marcha de nuestra vida; para preguntarse en qué la estamos gastando. Para darle un rumbo nuevo al trabajo de cada día, y para abrirle el corazón a Dios, que nos sigue esperando. Es el tiempo propicio para abrir el corazón a nuestros hermanos, especialmente a los más necesitados. En fin, la semana santa es la gran oportunidad para morir con Cristo y resucitar con Él.

   Admiremos la pobre cabalgadura que eligió nuestro Señor! Quizá nosotros, engreídos, habríamos escogido un brioso corcel. Pero Jesús no se guía por razones meramente humanas, sino por criterios divinos. Jesucristo, verdadero Dios, se contenta con un burrito por trono. Nosotros, simples criaturas, nos mostramos a menudo vanidosos y soberbios: buscamos sobresalir, llamar la atención; tratamos de que los demás nos admiren y alaben. Jesús entrando a Jerusalén sobre un burrito, nos enseñará que cada cristiano que lo recibe como rey, puede y debe convertirse en trono del Señor Jesús.

   Emprendamos esta semana santa con un nuevo ardor y dispongamos nuestro todo nuestro ser al servicio del Señor. Tratemos de mantenernos con coherencia entre la fe y la vida, y que nuestro grito de júbilo de hoy, no se convierta en el “crucifíquenlo” del Viernes Santo. Que nuestros ramos, sean brotes nuevos de propósitos santos, y que no se marchiten en las manos, sino que florezcan en obras de misericordia y amor, propios de esta semana mayor.

   Desde este Domingo de Ramos, participemos de antemano en los dolores, sufrimientos y muerte del Redentor, que nos liberan del pecado y de la muerte. Solo así, al final podemos dar el paso definitivo, seguro y gozoso de nuestra propia resurrección, hacia la pascua eterna. 

   Acordémonos que la naturaleza de Dios es amarnos a pesar de las heridas que le causamos con el pecado. Aunque sean muchos nuestros pecados, la naturaleza de Dios no cambia; Él siempre será perdón y su misericordia es infinita.

   Los ramos son un signo de Cristo vencedor, signo de la cercanía del Señor. Ciertamente, no es una rama la que salva al creyente, sino la fe que le hace batir la palma para que Jesús entre en su corazón. 

   Por tanto, dejemos que el Señor tome posesión de nuestros pensamientos, palabras y acciones y desechemos todo lo que sea obstáculo en su marcha por la conquista de nuestro pobre corazón. 

  Que nada sea obstáculo para el reinado del Señor. Hoy, en cada uno de nosotros, que el Señor sea bendito, y sea el rey en la medida en que nuestras vidas estén adornadas por las palmas de la humildad, sencillez, alegría y mansedumbre. !Bendito el que viene a mi vida, a mi familia y a mi comunidad!.

   A quienes nos siguen a través de internet, en la página: www.santaanacentrochia.org les envío mi bendición, y los invito a caminar juntos, y seguir extendiendo, como discípulos-misioneros, la Buena Nueva del Señor, donde quiera que se encuentren. 

Feliz semana Santa para todos. Que Dios los bendiga y la Virgen los proteja.


Padre Luis Guillermo Robayo M. 
Rector Capilla Santa Ana de Centro Chía 

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